Introducción del curso 1. Acalasia 2. Cáncer de esófago 3. Divertículos esofágicos 4. Hernia hiatal 5. Tumores gástricos benignos 6. Cáncer gástrico 7. Divertículo de Meckel 8. Enteritis actínica 9. Fístulas del intestino delgado 10. Megacolon 11. Enfermedad diverticular no complicada 12. Pólipos de colon y recto 13. Cáncer colorrectal 14. Hemorroides 15. Fisura anal / Fisura anorectal 16. Abscesos y fístulas ano-rectales 17. Enfermedad del seno pilonidal 18. Cáncer anal 19. Hidatidosis hepática 20. Quistes y abscesos hepáticos 21. Tumores hepáticos 22. Colecistitis crónica 23. Litiasis biliar 24. Ictericia obstructiva 25. Cáncer de vesícula y vías biliares 26. Pancreatitis crónica 27. Cáncer de páncreas y otros tumores preampulares 28. Masa cervical y tumores del cuello 29. Cáncer del tiroides 30. Patología benigna del tiroides 31. Cáncer de mama 32. Patología mamaria benigna 33. Hidatidosis pulmonar 34. Nódulo pulmonar solitario 35. Cáncer pulmonar 36. Hernias diafragmáticas traumáticas y congénitas 37. Síndromes mediastínicos 38. Mesotelioma pleural 39. Síndrome de ocupación pleural 40. Aneurismas de aorta torácica, femoral y poplítea 41. Enfermedad renovascular 42. Hernias, eventraciones y evisceraciones 43. Tipos de anestesia 44. Manejo de la vía aérea 45. Reanimación cardiopulmonar 46. Complicaciones de anestesia local 47. Complicaciones de anestesia general 48. Quemaduras 49. Apendicitis Aguda 50. Disección aórtica y carotídea 51. Abdomen agudo quirúrgico

34. Nódulo pulmonar solitario

En esta unidad aprenderemos:

El nódulo pulmonar solitario (NPS) es un hallazgo radiológico frecuente, a menudo descubierto de forma incidental en estudios de imagen torácica. Aunque la mayoría de estos nódulos corresponden a lesiones benignas, como granulomas infecciosos, representan una oportunidad crucial para la detección del cáncer de pulmón en una etapa temprana y potencialmente curable. Por lo tanto, el enfoque clínico no se basa en un diagnóstico inmediato, sino en un proceso sistemático de estratificación del riesgo de malignidad, utilizando factores del paciente y características morfológicas del nódulo en la tomografía computarizada para guiar una conducta que puede ir desde la vigilancia activa hasta la intervención quirúrgica.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Nódulo pulmonar solitario

Un nódulo pulmonar solitario es una "manchita" redondeada de hasta 3 cm que aparece en una radiografía o escáner de tórax, casi siempre por casualidad. La mayoría son benignos, pero una parte puede ser cáncer en etapa temprana, por lo que conviene estudiarlo bien. Según su tamaño, bordes y evolución se estima el riesgo, y se decide entre seguimiento o cirugía. En este temario lo revisaremos en detalle.

Nódulo Pulmonar Solitario

El nódulo pulmonar solitario es un hallazgo radiológico único, redondeado, de hasta 3 cm, rodeado de parénquima pulmonar sano. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. La mayoría son benignos, pero cerca de un tercio es cáncer pulmonar. Su detección oportuna importa, ya que el cáncer en esta etapa tiene buen pronóstico. La clave es estratificar el riesgo de malignidad.

Concepto

El granuloma infeccioso es la lesión benigna más frecuente y el hamartoma, el tumor benigno más común; el resto corresponde a cáncer primario o metástasis. El riesgo de malignidad sube con la edad, el tabaco y el tamaño. Sobre 3 cm se denomina "masa".

Características Radiológicas

Característica Orientación
Tamaño A mayor tamaño, mayor riesgo de malignidad (pequeño orienta a benigno).
Bordes Lisos y definidos (benigno); espiculados o irregulares (maligno).
Calcificación Central o en "palomita de maíz" (benigna); excéntrica o punteada (maligna).
Crecimiento Estable por 2 años o más (benigno); crecimiento rápido (maligno).

Diagnóstico

TAC y estratificación. La TAC de tórax confirma y caracteriza el nódulo y permite estratificar el riesgo; en los casos intermedios o altos se complementa con PET-TC, broncoscopía o biopsia.

Manejo

Según el riesgo. Los nódulos de bajo riesgo se controlan con seguimiento por TAC; los de alto riesgo requieren estudio histológico y, de confirmarse, cirugía.