33. Encefalopatía hipóxico-isquémica
En esta unidad aprenderemos:
La encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) es una de las principales causas de mortalidad y discapacidad neurológica a largo plazo en el recién nacido, resultado de un evento de asfixia perinatal. El daño cerebral se desarrolla en dos fases, una lesión primaria durante el evento hipóxico y una secundaria durante la reperfusión, que es la ventana para la intervención neuroprotectora. La correcta estadificación clínica de su severidad, mediante la escala de Sarnat, y la aplicación oportuna de terapias como la hipotermia terapéutica, son fundamentales para mejorar el pronóstico.
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Guía Eunacom - Encefalopatía hipóxico-isquémica
La encefalopatía hipóxico-isquémica ocurre cuando un recién nacido sufre falta de oxígeno alrededor del parto, lo que afecta su cerebro. Se nota por somnolencia, alteración del tono muscular y, a veces, convulsiones. Su tratamiento más importante es enfriar al bebé (hipotermia) en las primeras horas de vida para proteger el cerebro. El seguimiento posterior es fundamental. En este temario la revisaremos en detalle.
Encefalopatía Hipóxico-Isquémica
La encefalopatía hipóxico-isquémica es el conjunto de signos neurológicos que aparece en el recién nacido tras un episodio de asfixia perinatal, es decir, una reducción del aporte de oxígeno o de la perfusión sanguínea alrededor del nacimiento. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).
Aspectos esenciales. Se manifiesta por deterioro de la alerta, alteración del tono y de los reflejos y, a veces, convulsiones. Su gravedad se clasifica con la escala de Sarnat. El tratamiento combina los cuidados de soporte con la hipotermia terapéutica, que debe iniciarse antes de las 6 horas de vida.
Concepto
Cuando la hipoxia-isquemia es lo suficientemente grave, produce una alteración funcional del sistema nervioso central. Clínicamente cursa con compromiso del nivel de conciencia, alteraciones del tono muscular y de las respuestas motoras, modificación de los reflejos y, en los casos más graves, crisis convulsivas. La gravedad orienta el pronóstico y la conducta a seguir.
Factores de Riesgo
| Momento | Factores |
|---|---|
| Preparto | Hipertensión, diabetes materna, restricción del crecimiento intrauterino y patología fetal. |
| Intraparto | Alteraciones del cordón umbilical y la placenta, disdinamias uterinas, desproporción cefalopélvica y traumatismos del parto. |
Diagnóstico
Clínico. El diagnóstico es clínico: el antecedente de asfixia perinatal junto a los signos neurológicos, apoyado en el Apgar y el pH del cordón. La evolución se gradúa con la escala de Sarnat y se complementa con el electroencefalograma y la neuroimagen para definir el daño y el pronóstico.
Tratamiento
Soporte e hipotermia. El manejo incluye cuidados de soporte (ventilación, control de la presión y la glicemia, evitar la hipertermia y manejo precoz de las convulsiones) y la hipotermia terapéutica, neuroprotectora, iniciada antes de las 6 horas y mantenida por 72 horas en los casos moderados a graves. El seguimiento es clave por el riesgo de secuelas.