1. Hepatitis aguda A no complicada

En esta unidad aprenderemos:

La hepatitis A aguda no complicada es una infección viral del hígado causada por el virus de la hepatitis A (VHA). Se transmite principalmente por vía fecal-oral y, a diferencia de otras hepatitis virales, no evoluciona a una forma crónica ni deja secuelas hepáticas permanentes. El cuadro clínico varía según la edad, siendo frecuentemente subclínico en niños pequeños y manifestándose con síntomas típicos de hepatitis (ictericia, coluria, acolia y fatiga) en adultos. La mayoría de los casos se resuelven de forma espontánea en un plazo de semanas a meses, y el manejo se basa en cuidados de soporte, hidratación y vigilancia de la función

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Guía Eunacom - Hepatitis aguda A no complicada

La hepatitis A es una infección del hígado causada por un virus que se contagia por agua o alimentos contaminados, frecuente en Chile. Produce malestar, fiebre, orina oscura e ictericia (color amarillo de la piel), y se confirma con un examen de sangre. No tiene tratamiento específico: se maneja con reposo y evitando el alcohol. Suele curarse sola y deja inmunidad de por vida. En este temario veremos su diagnóstico y manejo.

Hepatitis Aguda A No Complicada

La hepatitis A es una enfermedad infectocontagiosa aguda del hígado causada por el virus de la hepatitis A (VHA), un virus RNA, caracterizada por la inflamación del parénquima hepático. Es la hepatitis aguda más frecuente en Chile (país de endemicidad intermedia) y, en su forma no complicada, es autolimitada y de buen pronóstico. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. Su transmisión es fecal-oral. No existe un tratamiento específico, por lo que las medidas son de soporte. La infección deja inmunidad de por vida (anti-VHA IgG). Debe vigilarse la protrombina, cuya caída marca la evolución hacia una forma grave o fulminante.

Etiología y Transmisión

El VHA se transmite por vía fecal-oral, a través de agua y alimentos contaminados (como los mariscos) o el contacto persona a persona. Se asocia a la mala higiene, el hacinamiento y las condiciones sanitarias deficientes. El período de incubación es de 15 a 50 días, y la máxima infectividad ocurre en las dos semanas previas a la ictericia.

Manifestaciones Clínicas

Tras la incubación, el cuadro evoluciona en fases:

  • Período prodrómico: síntomas inespecíficos como compromiso del estado general, fiebre, anorexia, náuseas, vómitos y dolor abdominal.
  • Período ictérico: aparece primero la coluria y luego la ictericia, con atenuación de los síntomas previos.
  • Período de convalecencia: remisión clínica progresiva.

En los niños suele ser asintomática o anictérica, mientras que en los adultos es más sintomática.

Laboratorio

La alteración más característica es la elevación de las transaminasas (especialmente la GPT), que pueden llegar a decenas de veces el valor normal, traduciendo la necrosis hepatocelular; es la principal prueba para el diagnóstico y el seguimiento. Hay hiperbilirrubinemia variable, con fosfatasas alcalinas normales o levemente elevadas. La protrombina es un buen índice funcional del hígado.

Diagnóstico

Serología. La detección de IgM anti-VHA confirma la infección aguda y suele ser suficiente para el diagnóstico etiológico. El anticuerpo IgG anti-VHA se eleva más gradualmente y persiste durante toda la vida, confiriendo inmunidad (indica infección pasada o vacunación).

Tratamiento

Medidas de soporte. No existe un tratamiento específico. Durante la fase ictérica se indica reposo y evitar los ejercicios físicos por uno a dos meses, con una alimentación normal a tolerancia. Debe evitarse el alcohol y los fármacos hepatotóxicos, especialmente los sedantes y antieméticos, ya que pueden provocar alteraciones de conciencia y dificultar el diagnóstico de una hepatitis fulminante.

Pronóstico y Prevención

La forma no complicada es autolimitada y no cronifica, dejando inmunidad permanente. Debe vigilarse la aparición de signos de gravedad: una protrombina muy descendida que no corrige con vitamina K indica una hepatitis grave, y si se agrega encefalopatía, una hepatitis fulminante. La prevención se basa en la higiene (lavado de manos, agua y alimentos seguros) y en la vacunación.