13. Reflujo gastroesofágico

En esta unidad aprenderemos:

El reflujo gastroesofágico (RGE) es una condición común en la práctica clínica que se caracteriza por el paso del contenido gástrico hacia el esófago, lo que puede producir síntomas molestos y generar complicaciones si no se trata adecuadamente. Su identificación y manejo oportuno son esenciales para evitar daños esofágicos y mejorar la calidad de vida del paciente.

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Guía Eunacom - Reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico ocurre cuando el contenido ácido del estómago sube hacia el esófago, porque la "válvula" que los separa no cierra bien. Produce ardor detrás del pecho (pirosis) y regurgitación de sabor ácido. Suele diagnosticarse por los síntomas y su mejoría con medicamentos que bajan el ácido. Si no se controla, puede dañar el esófago. El tratamiento combina cambios de hábitos y fármacos. En este temario lo revisaremos.

Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es una condición crónica definida como el flujo retrógrado del contenido gastroduodenal hacia el esófago, que produce síntomas con o sin daño tisular. Su principal mecanismo es la incompetencia del esfínter esofágico inferior. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. Sus manifestaciones típicas son la pirosis y la regurgitación. El diagnóstico es principalmente clínico, apoyado en la respuesta a los inhibidores de la bomba de protones. Su complicación más relevante es el esófago de Barrett (con riesgo de adenocarcinoma). Los IBP son el tratamiento de elección.

Fisiopatología

El evento principal es el paso del jugo gástrico al esófago por incompetencia de la unión gastroesofágica. Los tres mecanismos son las relajaciones transitorias del esfínter esofágico inferior (el principal), la hipotonía del esfínter y la interrupción anatómica de la unión (frecuentemente por una hernia hiatal). La obesidad y el tabaquismo son factores de riesgo.

Manifestaciones Clínicas

Las manifestaciones típicas son la pirosis (sensación urente retroesternal ascendente, el síntoma más frecuente) y la regurgitación (ascenso de contenido ácido a la faringe o la boca, sin náuseas, generalmente postprandial). Las manifestaciones extraesofágicas incluyen el dolor torácico, la tos crónica, el asma, la laringitis y la disfonía.

Signos de alarma. La presencia de disfagia, odinofagia, baja de peso, anemia, hemorragia digestiva o vómitos persistentes obliga a realizar una endoscopía digestiva alta para descartar complicaciones o malignidad.

Diagnóstico

El diagnóstico es fundamentalmente clínico: ante síntomas típicos, su resolución con una prueba terapéutica de IBP confirma el cuadro sin necesidad de más exámenes. La endoscopía digestiva alta se reserva para los signos de alarma, la falla al tratamiento o la evaluación de complicaciones. La pHmetría de 24 horas es el patrón de referencia, útil en casos seleccionados.

Complicaciones

Esofagitis, estenosis y Barrett. El reflujo mantenido puede producir esofagitis erosiva y estenosis esofágica (con disfagia). El esófago de Barrett es la metaplasia del epitelio esofágico que aumenta marcadamente el riesgo de adenocarcinoma de esófago, por lo que exige un control endoscópico con biopsias.

Tratamiento

Estilo de vida e IBP. El manejo combina las medidas higiénico-dietéticas (baja de peso, elevar la cabecera, evitar comidas desencadenantes, no acostarse tras comer, dejar de fumar) con los inhibidores de la bomba de protones, los fármacos de elección, en dosis estándar por 8 semanas. La terapia de mantención se reserva para la esofagitis severa y el esófago de Barrett, y la cirugía (fundoplicatura) para casos seleccionados.