3. Hepatitis crónica

En esta unidad aprenderemos:

La hepatitis crónica es una inflamación persistente del hígado que dura más de seis meses. Su origen puede ser viral, autoinmune, tóxico o por fármacos, y representa una causa importante de morbimortalidad hepática a nivel mundial. La detección oportuna y el tratamiento adecuado pueden prevenir la progresión hacia cirrosis y carcinoma hepatocelular.

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Guía Eunacom - Hepatitis crónica

La hepatitis crónica es una inflamación del hígado que se prolonga por más de seis meses. Suele avanzar en silencio, sin síntomas, hasta dañar el hígado y producir cirrosis. Sus causas más frecuentes son los virus B y C, el hígado graso y los trastornos autoinmunes. Identificar la causa es clave, porque cada una tiene su propio tratamiento. En este temario veremos cómo se diagnostica y se maneja.

Hepatitis Crónica

La hepatitis crónica es la inflamación del hígado de duración superior a los 6 meses, con elevación persistente de las transaminasas o evidencia histológica de inflamación. Por su evolución silenciosa, puede progresar a fibrosis, cirrosis y hepatocarcinoma, por lo que el diagnóstico etiológico es fundamental. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. Se define por una inflamación hepática de más de 6 meses. Sus causas principales son virales (VHB y VHC), autoinmunes y metabólicas. Suele ser asintomática hasta etapas avanzadas. La biopsia hepática es el diagnóstico definitivo, y el tratamiento depende de la causa.

Etiología

Las causas más frecuentes son las hepatitis virales crónicas (VHB y VHC), la enfermedad hepática grasa (alcohólica y no alcohólica) y la hepatitis autoinmune. Entre las causas menos comunes se encuentran las enfermedades de depósito (hemocromatosis, enfermedad de Wilson), el déficit de alfa-1 antitripsina, los fármacos y las enfermedades biliares crónicas.

Manifestaciones Clínicas

Con frecuencia es asintomática o cursa con síntomas inespecíficos como astenia y molestias en el hipocondrio derecho. En etapas avanzadas aparecen los signos del daño hepático crónico: ictericia, telangiectasias aracniformes (arañas vasculares), eritema palmar, esplenomegalia y, finalmente, ascitis.

Laboratorio e Imágenes

Hay una elevación variable de las transaminasas (generalmente menor que en la forma aguda) y de la bilirrubina, con grados variables de hipoprotrombinemia según la función hepática. La ecografía abdominal evalúa el tamaño del hígado (hepatomegalia inicial y luego atrofia con esplenomegalia) y busca signos de daño hepático crónico y sus complicaciones. La elastografía permite estimar la fibrosis de forma no invasiva.

Diagnóstico

Estudio etiológico y biopsia. El diagnóstico de la causa se apoya en los marcadores virales (HBsAg y anti-HBc para el VHB; anti-VHC y RNA viral por PCR para el VHC), los autoanticuerpos de la hepatitis autoinmune (antinucleares, antimúsculo liso, anti-LKM1, con cuantificación de IgG) y el estudio metabólico. La biopsia hepática confirma las alteraciones de la arquitectura, gradúa la inflamación y la fibrosis, y hace el diagnóstico definitivo.

Tratamiento

Según la etiología. La hepatitis crónica por VHB se trata con antivirales en los pacientes con indicación; la por VHC, con antivirales de acción directa (curativos); y la autoinmune, con corticoides e inmunosupresores, buscando la remisión. Las causas metabólicas tienen tratamientos específicos (flebotomías, quelantes), y en todas se debe suspender el alcohol y los hepatotóxicos.

El manejo incluye el control de las complicaciones, el tamizaje de hepatocarcinoma en los pacientes de riesgo (ecografía periódica) y la derivación al especialista (gastroenterólogo o hepatólogo).