4. Cirrosis hepática

En esta unidad aprenderemos:

La cirrosis hepática es una enfermedad crónica del hígado que representa la etapa final de múltiples agresiones hepáticas de largo plazo. Se caracteriza por la destrucción progresiva del tejido hepático, fibrosis y formación de nódulos que alteran la arquitectura y función del órgano. Es una causa importante de morbilidad y mortalidad a nivel mundial.

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Guía Eunacom - Cirrosis hepática

La cirrosis es el daño final del hígado, cuando años de inflamación reemplazan el tejido sano por cicatrices (fibrosis) y nódulos, alterando su funcionamiento. Sus causas principales son el alcohol, el hígado graso y los virus B y C. Durante años puede no dar síntomas, hasta que aparecen complicaciones como ascitis, várices o encefalopatía. Es irreversible, por lo que se trata la causa y se previenen las complicaciones. En este temario la revisaremos en detalle.

Cirrosis Hepática

La cirrosis hepática es el estado final de las enfermedades crónicas del hígado, definida anatomopatológicamente por la distorsión de la arquitectura hepática con fibrosis difusa y nódulos de regeneración, en respuesta a un daño permanente. Es irreversible en etapas avanzadas y altera la circulación intrahepática. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. Sus tres consecuencias clínicas son el deterioro de la función hepática, la hipertensión portal y el carcinoma hepatocelular. Se clasifica en compensada y descompensada, y su pronóstico se estima con los puntajes de Child-Pugh y MELD. El tratamiento se centra en la causa y en las complicaciones.

Etiología

Las causas más frecuentes son la enfermedad hepática alcohólica, la enfermedad hepática grasa (no alcohólica), la hepatitis crónica por VHB y VHC y la hemocromatosis. Entre las menos comunes están la hepatitis autoinmune, las enfermedades biliares crónicas y la enfermedad de Wilson.

Manifestaciones Clínicas

La cirrosis compensada suele ser asintomática durante años, con síntomas inespecíficos (fatiga, anorexia). En la descompensada aparecen las complicaciones mayores. Son característicos los estigmas de daño hepático crónico: las telangiectasias aracniformes (arañas vasculares), el eritema palmar, la ictericia, la esplenomegalia y la ascitis.

Complicaciones

Complicaciones mayores. Derivan de la hipertensión portal y de la insuficiencia hepática: la ascitis y la peritonitis bacteriana espontánea, las várices esofágicas con hemorragia digestiva, la encefalopatía hepática, el síndrome hepatorrenal y hepatopulmonar, y el carcinoma hepatocelular (que debe sospecharse ante toda descompensación de un cirrótico previamente estable).

Diagnóstico

Se apoya en la clínica y el laboratorio (hipoalbuminemia, prolongación del INR, trombocitopenia). La ecografía abdominal muestra un hígado nodular y signos de hipertensión portal (esplenomegalia, circulación colateral, ascitis) y sirve para el tamizaje de hepatocarcinoma. La biopsia hepática es el patrón de referencia, pero no siempre es necesaria si la sospecha es alta y no cambia el manejo. Siempre debe realizarse el estudio etiológico.

Clasificación Pronóstica

Child-Pugh Estado Sobrevida al año
A Compensada ~100%
B Intermedia ~80%
C Descompensada ~45%

El puntaje de Child-Pugh usa la bilirrubina, la albúmina, la protrombina, la ascitis y la encefalopatía. El MELD (bilirrubina, creatinina e INR) predice mejor la mortalidad a corto plazo y se usa para priorizar el trasplante.

Tratamiento

Causa, complicaciones y trasplante. Como la cirrosis es irreversible, el manejo busca tratar la causa y evitar nuevas noxas (abstinencia de alcohol, antivirales), prevenir y tratar las complicaciones (ascitis, várices, encefalopatía) y realizar el tamizaje del hepatocarcinoma. El trasplante hepático es el tratamiento definitivo en la cirrosis avanzada, según los criterios del especialista.