1. Adenitis / Adenoflegmón

En esta unidad aprenderemos:

La adenitis y el adenoflegmón son patologías frecuentes en la práctica clínica, especialmente en la población pediátrica. Ambas condiciones implican la inflamación de ganglios linfáticos, aunque el adenoflegmón representa una evolución más grave con compromiso de los tejidos blandos circundantes. Su reconocimiento y tratamiento oportuno son fundamentales para prevenir complicaciones.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Adenitis / Adenoflegmón

La adenitis es la inflamación de un ganglio, casi siempre del cuello, y suele ser una reacción pasajera a una infección, frecuente en niños. Cuando el ganglio se infecta con bacterias y forma pus, se habla de adenoflegmón. Aunque la mayoría es benigna, siempre conviene descartar causas más serias. En este temario veremos sus causas, sus signos de alarma y su tratamiento con antibióticos y, a veces, drenaje.

Adenitis y Adenoflegmón

La adenitis (o linfadenitis) es la inflamación de un ganglio linfático, habitualmente cervical. Cuando esa inflamación progresa a una supuración con absceso del ganglio y los tejidos vecinos, se denomina adenoflegmón. Son cuadros frecuentes, sobre todo en la población infantil. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. El adenoflegmón es siempre bacteriano (clásicamente por Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes). El enfrentamiento de toda adenopatía debe orientarse a descartar malignidad. El tratamiento combina antibióticos y, ante un absceso, drenaje quirúrgico; la respuesta clínica se espera en 48–72 horas.

Definiciones

  • Adenitis: inflamación ganglionar. La mayoría aparece en el contexto de una infección respiratoria alta y es autolimitada. De las adenopatías en atención primaria, más del 60% son de causa inespecífica y cerca del 1% son malignas.
  • Adenoflegmón: infección bacteriana del ganglio, producida por el paso de bacterias virulentas a su interior a través de los vasos linfáticos aferentes desde un foco séptico regional. Es más prevalente en niños y evoluciona a la supuración.

Etiología

Grupo Características y agentes
Viral Habitualmente bilateral, con ganglios blandos, pequeños, en más de un grupo y sin cambio de coloración de la piel (en contexto de infección respiratoria alta).
Bacteriana aguda Habitualmente unilateral y con signos inflamatorios. Los agentes más frecuentes son Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes.
Subaguda / crónica Micobacterias (tuberculosis y atípicas), Bartonella (enfermedad por arañazo de gato), virus de Epstein-Barr, citomegalovirus, toxoplasmosis y brucelosis.

Manifestaciones Clínicas

La adenitis se presenta como un aumento de volumen ganglionar con signos inflamatorios (dolor, calor y, a veces, eritema). El adenoflegmón agrega fluctuación (signo de absceso), mayor eritema y dolor, y con frecuencia fiebre y compromiso del estado general.

Evaluación

El enfrentamiento debe orientarse a descartar malignidad:

  • Anamnesis: edad, tiempo de evolución y lateralidad, síntomas asociados (baja de peso, fiebre, artralgias, odinofagia), contactos, ingesta de leche no pasteurizada, alteraciones dentales, lesiones de piel y mascotas.
  • Examen físico: adenopatía localizada o generalizada, ubicación, tamaño, consistencia, sensibilidad y movilidad, además de hepatoesplenomegalia.

Signos de alarma de malignidad. Tamaño mayor de 3 cm, fijación a planos profundos, localización supraclavicular o cervical baja, o una radiografía de tórax anormal (adenopatías mediastínicas). Su presencia obliga a derivar de inmediato a un centro especializado para estudio histológico.

Estudio

Si la adenitis no responde tras dos semanas de tratamiento, se complementa con: hemograma y VHS, radiografía de tórax, ecografía de partes blandas, PPD (test de Mantoux), serologías según la sospecha (Epstein-Barr, citomegalovirus, VIH, Bartonella, toxoplasmosis, brucelosis) y punción aspirativa.

Tratamiento

  • Adenitis viral o inespecífica leve: observación y tratamiento sintomático (analgésicos y fomentos húmedos calientes).
  • Adenitis bacteriana moderada: antibióticos orales por 10–14 días (amoxicilina-ácido clavulánico o cefadroxilo) y antiinflamatorios.
  • Adenitis severa o adenoflegmón: antibióticos parenterales (cefazolina, clindamicina o vancomicina), seguidos de la vía oral hasta completar 10–14 días, junto con incisión y drenaje del ganglio o absceso.

Excepción importante. En la adenitis por micobacterias atípicas no debe realizarse incisión y drenaje ni punción, ya que tienden a fistulizar; el tratamiento de elección es la exéresis completa del ganglio.

Seguimiento

Con un tratamiento adecuado, la respuesta clínica debe observarse en 48 a 72 horas (regresión del aumento de volumen y de los signos inflamatorios). Si no hay mejoría, se debe reevaluar, investigar la causa y considerar la derivación a especialista.