13. Dengue

En esta unidad aprenderemos:

El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que representa un importante problema de salud pública en regiones tropicales y subtropicales. Su presentación clínica varía desde formas leves hasta cuadros graves con riesgo vital, lo que hace fundamental su conocimiento por parte del personal de salud.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Dengue

El dengue es una enfermedad viral que transmite el mosquito Aedes aegypti. Provoca fiebre alta, dolor de cabeza y detrás de los ojos, dolores musculares y, a veces, sangrados. La mayoría se recupera, pero algunos casos progresan a formas graves, por lo que hay que vigilar los signos de alarma. No tiene tratamiento específico: se maneja con paracetamol e hidratación, evitando la aspirina. En este temario veremos su cuadro, diagnóstico y prevención.

Dengue

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Es causada por el virus dengue (género Flavivirus), que tiene cuatro serotipos. Su espectro clínico va desde un cuadro febril leve hasta una enfermedad grave y potencialmente mortal. Es de notificación obligatoria. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile) y la guía MINSAL/OPS.

Aspectos esenciales. El tratamiento es sintomático, con paracetamol e hidratación. Están contraindicados la aspirina y los AINEs por el riesgo de hemorragias. Es clave reconocer los signos de alarma que anteceden al dengue grave. La prevención se basa en el control del vector.

Etiología y Transmisión

Existen cuatro serotipos del virus (DEN-1 a DEN-4). La infección por un serotipo genera inmunidad de por vida solo contra ese serotipo, por lo que una persona puede enfermar varias veces; las infecciones por un segundo serotipo se asocian a mayor riesgo de dengue grave. El vector, Aedes aegypti, se reproduce en recipientes con agua acumulada cerca de las viviendas. En Chile, el vector está presente en Isla de Pascua, y los casos del territorio continental han sido históricamente importados.

Clasificación Clínica

Dengue (sin signos de alarma)

Enfermedad febril aguda (hasta 40 °C) de hasta 7 días, en una persona que reside o ha estado en una zona de circulación viral, con dos o más de: cefalea, dolor retroorbitario, mialgias, artralgias, erupción cutánea, manifestaciones hemorrágicas (epistaxis, gingivorragia o prueba del torniquete positiva) y leucopenia.

Dengue con signos de alarma

Signos de alarma. Dolor abdominal intenso y mantenido, vómitos persistentes, acumulación de fluidos, sangrado de mucosas, letargo, hepatomegalia y el rápido cambio de fiebre a hipotermia, junto con el aumento del hematocrito y la caída de las plaquetas. Anuncian la progresión a dengue grave.

Dengue grave

Se caracteriza por la extravasación de plasma con shock (acortamiento de la presión de pulso, hipotensión, llenado capilar prolongado), dificultad respiratoria por acumulación de fluidos, hemorragias graves o compromiso orgánico importante.

Diagnóstico

  • Clínico-epidemiológico: según las definiciones de caso y el antecedente de estadía en zona de circulación.
  • Laboratorio: hemograma con leucopenia, trombocitopenia y hemoconcentración (elevación del hematocrito).
  • Confirmación: detección del antígeno NS1 (fase precoz), RT-PCR o serología (IgM/IgG).

Tratamiento

No existe un tratamiento antiviral específico; el manejo es sintomático y de soporte:

  • Analgesia y antipiresis con paracetamol e hidratación (oral en casos leves; parenteral temprana ante signos de alarma).
  • Control con hemograma seriado y vigilancia de los signos de alarma.
  • El dengue con signos de alarma o grave requiere hospitalización, hidratación parenteral y manejo del shock; el sangrado significativo se trata con transfusiones.

Contraindicación importante. Están contraindicados el ácido acetilsalicílico (aspirina) y los AINEs, por el riesgo de favorecer las hemorragias. El analgésico y antipirético de elección es el paracetamol.

Prevención

La principal medida es el control vectorial: eliminar los criaderos del mosquito (recipientes con agua acumulada), junto con el uso de mallas en ventanas, repelentes y mosquiteros. Durante el período febril conviene proteger al paciente con mosquitero para evitar que infecte a nuevos mosquitos.