25. Infecciones en inmunosuprimidos

En esta unidad aprenderemos:

Los pacientes inmunosuprimidos presentan una mayor susceptibilidad a infecciones debido a alteraciones en uno o más componentes del sistema inmune. Esta condición puede ser consecuencia de enfermedades como el VIH/SIDA, tratamientos inmunosupresores, trasplantes de órganos o patologías hematológicas, lo que genera un perfil clínico particular y desafíos diagnósticos y terapéuticos.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Infecciones en inmunosuprimidos

Las personas con las defensas debilitadas —por quimioterapia, trasplantes, VIH o ciertos fármacos— son más vulnerables a infecciones, muchas de ellas por gérmenes oportunistas. La clave está en que el tipo de defecto inmune orienta qué microbio sospechar, y en que la fiebre puede ser el único aviso. En este temario veremos cómo se clasifican, qué infecciones esperar, cómo se diagnostican y la importancia de la profilaxis.

Infecciones en Inmunosuprimidos

El paciente inmunosuprimido presenta un defecto en sus defensas que aumenta la frecuencia y la severidad de las infecciones, a menudo por organismos oportunistas resistentes a la antibioterapia habitual. Este grupo se ha expandido por el aumento de trasplantados, pacientes con VIH, enfermedades autoinmunes y terapias inmunosupresoras. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile) y la literatura de infectología.

Aspectos esenciales. El tipo de defecto inmune orienta al patógeno probable. La fiebre puede ser el único síntoma, con signos inflamatorios atenuados. El diagnóstico precoz y el tratamiento específico de las infecciones oportunistas son la piedra angular, junto con la profilaxis en los pacientes de riesgo.

Tipos de Inmunodeficiencia

  • Primarias: congénitas o hereditarias, de aparición temprana (la mayoría antes de los 6 años), con infecciones recurrentes. La más frecuente en Chile es la humoral (déficit de IgA).
  • Secundarias o adquiridas: las más frecuentes en el adulto; por fármacos (corticoides, quimioterapia, biológicos), VIH, neoplasias u otras causas.

El Tipo de Defecto Orienta al Patógeno

Defecto Patógenos característicos
Neutropenia (fagocitos) Bacterias (gramnegativos, S. aureus) y hongos (Candida, Aspergillus); el riesgo crece con la profundidad y duración de la neutropenia.
Inmunidad celular (linfocitos T) Oportunistas intracelulares: Pneumocystis jirovecii, micobacterias, Cryptococcus, virus (CMV, herpes), Listeria, Toxoplasma, Nocardia.
Inmunidad humoral (anticuerpos) y esplenectomía Bacterias capsuladas: S. pneumoniae, H. influenzae, N. meningitidis.
Complemento (C5–C9) Infecciones recurrentes por Neisseria.
Barreras (catéteres, mucositis) Bacterias de la piel y del tubo digestivo.

Cronología en el Trasplante

En el paciente trasplantado, el riesgo sigue una secuencia clásica: en el primer mes predominan las infecciones nosocomiales; entre el primer y el sexto mes, las oportunistas dependientes de la inmunidad celular (CMV, P. jirovecii, hongos); y después del sexto mes predominan las infecciones comunitarias, aunque el riesgo de oportunistas se reduce pero no desaparece.

Clínica y Diagnóstico

La alteración de la respuesta inflamatoria hace que los signos sean atípicos o estén ausentes, por lo que la fiebre puede ser la única manifestación. El umbral para el estudio debe ser bajo: a menudo se requieren exámenes invasivos (lavado broncoalveolar, biopsia) e imágenes (la TAC, con umbral bajo, cuyos patrones orientan: el vidrio esmerilado sugiere P. jirovecii o virus, y los nódulos, una infección fúngica). Se complementan con cultivos, biomarcadores (galactomanano) y cargas virales.

Tratamiento

La terapia inicial suele ser empírica mientras se esperan los estudios, adaptada a los patógenos más probables según el tipo de defecto, para luego dirigirse según la etiología. El diagnóstico precoz y el tratamiento específico de las infecciones oportunistas determinan el éxito.

Profilaxis

Medida clave. Debe indicarse cotrimoxazol forte para prevenir la infección por Pneumocystis jirovecii en pacientes con CD4 menor a 200 o en uso de prednisona mayor a 20 mg/día de forma prolongada.

La prevención también incluye la profilaxis anti-CMV en trasplantados de riesgo, el cribado y tratamiento de infecciones latentes antes de inmunosuprimir (tuberculosis, hepatitis B, Strongyloides) y la vacunación.