15. Síndrome mononucleósico
En esta unidad aprenderemos:
El síndrome mononucleósico es un cuadro clínico frecuente, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes, que se caracteriza por fiebre, faringitis, linfadenopatías y linfocitosis atípica. Si bien su causa más común es la infección por el virus de Epstein-Barr, otros agentes también pueden producir un cuadro similar. Su reconocimiento clínico es clave para evitar complicaciones y orientar un manejo adecuado.
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Guía Eunacom - Síndrome mononucleósico
El síndrome mononucleósico reúne fiebre, ganglios inflamados y dolor de garganta junto a alteraciones típicas en la sangre. Su causa más común es la mononucleosis infecciosa, provocada por el virus de Epstein-Barr y contagiada por la saliva (la "enfermedad del beso"), frecuente en jóvenes. Suele curar sola en pocas semanas con tratamiento de los síntomas. En este temario veremos sus causas, su diagnóstico y su manejo.
Síndrome Mononucleósico
El síndrome mononucleósico es un conjunto de manifestaciones clínicas y hematológicas —fiebre, adenopatías y faringoamigdalitis, junto con linfocitos atípicos en la sangre— que puede ser producido por varios agentes. Su causa más frecuente es la mononucleosis infecciosa, una infección de los linfocitos B por el virus Epstein-Barr (VEB). Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).
Aspectos esenciales. La causa más frecuente es el VEB (con anticuerpos heterófilos positivos). La triada clásica es fiebre, adenopatías y faringoamigdalitis, con linfocitos atípicos en el hemograma. El test de elección es la IgM contra la cápside viral (IgM VCA). El tratamiento es sintomático.
Etiología
- Anticuerpos heterófilos positivos: virus Epstein-Barr (mononucleosis infecciosa), transmitido por la saliva ("enfermedad del beso"), más frecuente en jóvenes de 15 a 25 años.
- Anticuerpos heterófilos negativos: citomegalovirus, toxoplasmosis, hepatitis virales, rubéola, primoinfección por VIH y, entre las causas no infecciosas, las leucemias y los linfomas.
Manifestaciones Clínicas
La presentación asintomática u oligosintomática es la más frecuente. El cuadro clásico se caracteriza por fiebre, adenopatías de predominio cervical, faringoamigdalitis con intensa odinofagia, hepatoesplenomegalia, exantema maculopapular y compromiso del estado general (astenia, adinamia, anorexia). Es característica la aparición de un exantema tras el uso de amoxicilina o ampicilina.
Diagnóstico
- Hemograma: leucocitosis mononuclear con linfocitosis y más del 10% de linfocitos atípicos (células de Downey); suele haber una elevación moderada de las transaminasas.
- Anticuerpos heterófilos (monotest, reacción de Paul-Bunnell): apoyan la mononucleosis por VEB, pero tienen escasa sensibilidad y especificidad y son tardíos.
- Test de elección: medición de IgM contra la cápside del VEB (IgM VCA).
- Si estas pruebas resultan negativas, se estudian otras causas (CMV mediante antigenemia o cultivo, toxoplasmosis, VIH).
El diagnóstico diferencial principal es la faringoamigdalitis estreptocócica y la infección por otros virus.
Tratamiento
El manejo es sintomático y de soporte: hidratación, analgésicos y antipiréticos (paracetamol o ibuprofeno), junto con reposo. La enfermedad suele resolverse de forma espontánea en 2 a 3 semanas. El uso de corticoides se reserva para las complicaciones (como la obstrucción de la vía aérea por hipertrofia amigdalina).
Precauciones importantes. Debe evitarse el uso de amoxicilina o ampicilina, que provocan un exantema característico. Además, se recomienda evitar los deportes de contacto e intensos durante las primeras semanas, por el riesgo de rotura esplénica.
Seguimiento
El seguimiento es clínico, vigilando la regresión de los síntomas y las posibles complicaciones (rotura esplénica, citopenias, hepatitis u obstrucción de la vía aérea). En pacientes inmunodeprimidos, el VEB puede asociarse a síndromes linfoproliferativos.