6. Síndrome respirador bucal

En esta unidad aprenderemos:

El síndrome del respirador bucal es una condición frecuente, especialmente en la población pediátrica, caracterizada por la respiración habitual a través de la boca en lugar de la nariz. Esta alteración puede provocar consecuencias funcionales y estructurales importantes a nivel facial, oral y respiratorio, afectando el desarrollo normal del niño.

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Guía Eunacom - Síndrome respirador bucal

El síndrome respirador bucal ocurre cuando un niño respira de forma habitual por la boca en vez de la nariz, casi siempre por adenoides o amígdalas grandes que obstruyen el paso del aire. Con el tiempo altera la forma de la cara y de los dientes, y puede provocar ronquidos y apneas del sueño. Por eso conviene detectarlo y tratarlo a tiempo, con un equipo de varios especialistas. En este temario veremos sus causas, signos y manejo.

Síndrome Respirador Bucal

El síndrome respirador bucal es el conjunto de signos y síntomas derivados de la respiración crónica a través de la boca en lugar de la nariz, habitualmente por obstrucción de la vía aérea superior o por hábito. Predomina en niños y, al sustituir la respiración nasal fisiológica, altera el desarrollo craneofacial y otras funciones. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. La causa más frecuente es la hipertrofia adenoamigdalina. Produce una facies característica ("adenoidea" o de cara larga) y maloclusiones dentarias. El diagnóstico es clínico, apoyado en la radiografía de cavum, y el manejo es multidisciplinario; el tratamiento precoz evita secuelas.

Etiología y Clasificación

Las causas se clasifican en:

  • Orgánicas: un obstáculo mecánico en la nariz, la faringe o la boca (hiperplasia adenoidea y/o amigdalina —la más frecuente—, hipertrofia de cornetes, desviación del tabique nasal, pólipos).
  • Funcionales: rinitis y alergias que inflaman la mucosa.
  • Por hábito: persiste tras eliminar la obstrucción, o se asocia a la succión prolongada del pulgar.
  • Neurológicas: enfermedades neuromusculares o retraso psicomotor.

Manifestaciones Clínicas

  • Respiratorias: respiración con la boca abierta, tos seca o nocturna, ronquidos, inquietud en el sueño y apneas obstructivas del sueño.
  • Faciales (facies adenoidea o de cara larga): cara estrecha y elongada, boca entreabierta con falta de sellado labial, paladar estrecho y profundo, y mandíbula elongada.
  • Orales y dentarias: maloclusión (mordida cruzada posterior, mordida abierta anterior), dientes mal implantados y deglución atípica.
  • Otras: mal aliento, congestión o goteo nasal persistente y otitis a repetición.

Diagnóstico

Enfoque diagnóstico. Es predominantemente clínico (inspección de la facies, examen orofaríngeo, rinoscopia y otoscopia). La radiografía de cavum (en niños de 1 a 6 años, con la boca entreabierta) evalúa la hipertrofia adenoidea; se considera normal una ocupación de hasta el 50%. Pueden complementarse con tomografía o nasofibroscopia.

Tratamiento

El tratamiento se dirige a la causa y requiere un equipo multidisciplinario:

  • Otorrinolaringológico: despejar la vía aérea obstruida (adenoidectomía o amigdalectomía, manejo de cornetes, tabique o pólipos) y tratar la rinitis o alergia (corticoides nasales, antihistamínicos).
  • Odontológico y ortodóncico: corrección de las maloclusiones.
  • Fonoaudiológico: terapia miofuncional para reeducar la respiración y la deglución, en especial cuando persiste el hábito.

Indicación quirúrgica clave. La apnea obstructiva del sueño es la única indicación absoluta de adenoamigdalectomía, independiente de la edad. También se opera la hipertrofia adenoidea que origina una respiración bucal mantenida documentada con radiografía de cavum.

El tratamiento precoz es importante para prevenir las secuelas en el desarrollo del macizo facial y la oclusión dentaria.