10. Corazón pulmonar crónico (cor pulmare)

En esta unidad aprenderemos:

El corazón pulmonar crónico es una condición caracterizada por la alteración del ventrículo derecho como consecuencia de enfermedades pulmonares que generan hipertensión pulmonar sostenida. Representa una complicación frecuente de patologías respiratorias crónicas como la EPOC, y constituye un problema clínico relevante por su impacto en la calidad de vida y supervivencia del paciente.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Corazón pulmonar crónico

El corazón pulmonar crónico es la falla del lado derecho del corazón provocada por una enfermedad pulmonar de larga data, casi siempre la EPOC. Al recibir poco oxígeno, los vasos del pulmón se estrechan y aumentan la presión, sobrecargando al ventrículo derecho hasta agotarlo. Se manifiesta con ahogo, hinchazón de piernas y congestión. Tratar la causa y dar oxígeno es lo esencial. En este temario veremos su mecanismo, diagnóstico y manejo.

Corazón Pulmonar Crónico

El corazón pulmonar crónico (cor pulmonale) es la alteración de la estructura (hipertrofia o dilatación) y/o de la función del ventrículo derecho, secundaria a una enfermedad pulmonar crónica y/o a hipoxemia que produce hipertensión pulmonar. Es, en esencia, una insuficiencia cardíaca derecha de origen pulmonar. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. Resulta de la hipertensión pulmonar que sobrecarga el ventrículo derecho. La causa más frecuente es la EPOC. El diagnóstico se apoya en la clínica, la radiografía de tórax y el ECG. El control de la causa y la oxigenoterapia son las medidas más importantes del tratamiento.

Precisión diagnóstica. El origen de la disfunción del ventrículo derecho debe estar en el pulmón o la circulación pulmonar. La insuficiencia del ventrículo derecho secundaria a una falla cardíaca izquierda o a una cardiopatía congénita NO se considera cor pulmonale.

Fisiopatología

Casi cualquier enfermedad pulmonar crónica que produzca hipoxemia prolongada genera una vasoconstricción pulmonar hipóxica y, con el tiempo, hipertensión pulmonar. Esta sobrecarga el ventrículo derecho, que se hipertrofia y dilata hasta hacerse insuficiente; aumenta su presión diastólica, se sobrecarga la aurícula derecha y se produce hipertensión venosa sistémica (con congestión: edema, ingurgitación yugular y hepatomegalia).

Etiología

La causa más frecuente es la EPOC (80–90% de los casos en Chile). Otras son la fibrosis pulmonar y la enfermedad intersticial, el tromboembolismo pulmonar crónico, la apnea obstructiva del sueño, la cifoescoliosis y la sarcoidosis.

Manifestaciones Clínicas

Se presenta inicialmente con disnea de esfuerzo (a menudo el primer síntoma), palpitaciones y mareos. Al disminuir el gasto cardíaco aparecen la fatigabilidad, el compromiso del estado general y la baja de peso. Los signos de insuficiencia derecha incluyen la ingurgitación yugular, el reflujo hepatoyugular, la hepatomegalia, la ascitis, el edema periférico y la acropaquia. En el examen cardíaco se aprecian signos de hipertensión pulmonar: acentuación del componente pulmonar del segundo ruido, un latido vivo paraesternal por la hipertrofia del ventrículo derecho y un soplo de insuficiencia tricuspídea.

Diagnóstico

La sospecha es clínica y se apoya en:

  • Radiografía de tórax: crecimiento de las cavidades derechas y signos de la enfermedad pulmonar de base.
  • Electrocardiograma: signos de hipertrofia y sobrecarga del ventrículo derecho (desviación del eje a la derecha, P pulmonar, bloqueo de rama derecha y ondas T negativas de V1 a V4).
  • Ecocardiografía: evalúa el ventrículo derecho, estima la presión pulmonar y descarta una causa izquierda.

Tratamiento

El tratamiento persigue tres objetivos: reducir la sobrecarga, disminuir la presión y mejorar la contractilidad del ventrículo derecho. Sus pilares son:

  • Control de la causa desencadenante (la medida más importante; por ejemplo, el manejo de la EPOC).
  • Oxigenoterapia para mantener una saturación adecuada y revertir la vasoconstricción hipóxica, evitando la poliglobulia.
  • Vasodilatadores pulmonares como el sildenafilo (que no debe mezclarse con nitratos) y los bloqueadores de los canales de calcio.

Precaución con los diuréticos. Se usan en presencia de sobrecarga de volumen, pero con cautela: una reducción excesiva de la precarga puede agravar el cuadro. El manejo es por especialista.