30. Hemoptisis leve y moderada

En esta unidad aprenderemos:

La hemoptisis es un signo clínico que genera gran preocupación tanto en el paciente como en el profesional de salud. Aunque puede tener causas benignas, también puede ser la manifestación inicial de patologías pulmonares graves. La evaluación adecuada del volumen y la causa subyacente es fundamental para un manejo seguro y eficaz.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Hemoptisis leve y moderada

La hemoptisis es expulsar sangre al toser, proveniente de las vías respiratorias o el pulmón. Lo primero es confirmar que viene de ahí y no del estómago o la nariz, y medir cuánta es. Sus causas más frecuentes son infecciones, tumores y problemas cardíacos. Se estudia con radiografía, TAC y broncoscopía, y el tratamiento apunta a la causa. En este temario veremos cómo clasificarla y manejar las formas leve y moderada.

Hemoptisis Leve y Moderada

La hemoptisis es la expectoración de sangre proveniente del tracto respiratorio inferior (la vía aérea o el parénquima pulmonar). Debe diferenciarse de la hematemesis (hemorragia digestiva) y de la epistaxis posterior. La mayoría de las veces es leve, y este temario se centra en las formas leve y moderada. Se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. El primer paso es confirmar que es hemoptisis y cuantificar su volumen. Las causas más frecuentes son infecciosas, neoplásicas y cardiovasculares. El estudio es escalonado (radiografía, TAC y broncoscopía), y el tratamiento combina las medidas de soporte con el manejo etiológico.

Clasificación por Volumen

Tipo Volumen
Leve Menos de 30 ml/día.
Moderada 30 a 200 ml/día.
Severa 200 a 600 ml/día.
Masiva Más de 600 ml/día (o que conlleve riesgo vital); 5% de los casos, con mortalidad cercana al 80%.

Etiología

El origen puede ser pulmonar o bronquial (este último de mayor magnitud, por tratarse de una circulación sistémica). Las principales causas son:

  • Infecciosas (las más frecuentes): bronquitis aguda o crónica, bronquiectasias, tuberculosis, neumonía y absceso pulmonar.
  • Neoplásicas: carcinoma broncogénico, adenoma bronquial, tumor carcinoide.
  • Cardiovasculares: tromboembolismo pulmonar, estenosis mitral, edema pulmonar.
  • Vasculitis y síndrome pulmón-riñón: granulomatosis con poliangeítis, lupus, síndrome de Goodpasture.

Son factores de riesgo de carcinoma que obligan a profundizar el estudio la edad avanzada, el tabaquismo, la hemoptisis recurrente y las anomalías radiográficas.

Diagnóstico

Estudio escalonado. La radiografía de tórax es el primer examen. La TAC de tórax suele realizarse antes que la broncoscopía, por ser menos invasiva y de mayor rendimiento. La broncoscopía flexible se indica ante factores de riesgo de cáncer, hemoptisis recurrente o anomalías radiográficas; localiza el sangrado y permite la biopsia.

Si la broncoscopía es negativa, se ha excluido la pseudohemoptisis y el paciente no está anticoagulado, se considera una hemoptisis criptogénica.

Tratamiento

Soporte y manejo etiológico. Debe hospitalizarse toda hemoptisis moderada (o una leve mantenida). Se indican medidas de soporte (oxígeno, vía venosa), sedantes de la tos (codeína, si no hay contraindicación) y corticoides parenterales si hay broncoespasmo asociado.

El tratamiento etiológico es fundamental: antibióticos si hay infección (incluyendo la EPOC y las bronquiectasias), fármacos antituberculosos si corresponde, y la corrección de los eventuales trastornos de la coagulación. En las formas graves o masivas se recurre a la broncoscopía, la embolización arterial bronquial y, como último recurso, la cirugía.