4. Rinitis alérgica
En esta unidad aprenderemos:
La rinitis alérgica es una patología respiratoria crónica común, causada por una respuesta inmunológica exagerada frente a alérgenos ambientales. Afecta significativamente la calidad de vida de los pacientes y suele coexistir con otras enfermedades como el asma y la conjuntivitis alérgica.
Índice de contenido
Guía Eunacom - Rinitis alérgica
La rinitis alérgica es la inflamación de la nariz que aparece cuando el sistema inmune reacciona de forma exagerada a alérgenos como el polen o los ácaros del polvo. Provoca estornudos, secreción, congestión y picazón nasal y ocular, y suele acompañarse de asma. El tratamiento más eficaz son los corticoides en spray nasal, junto con evitar los desencadenantes. En este temario veremos su clasificación, diagnóstico y manejo.
Rinitis Alérgica
La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal mediada por IgE, inducida por la exposición a alérgenos. Es la causa más común de congestión nasal reversible y una de las enfermedades crónicas más frecuentes, con un impacto significativo en la calidad de vida. Su mecanismo inmunológico es similar al del asma atópica. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile) y la guía ARIA.
Aspectos esenciales. Es una inflamación nasal mediada por IgE. Se clasifica (ARIA) en intermitente o persistente, y por su gravedad. Los corticoides intranasales son el tratamiento más eficaz. Se asocia con frecuencia al asma, por lo que ambas deben buscarse en conjunto.
Fisiopatología
En un hospedero genéticamente predispuesto (atopia), la enfermedad cursa en dos etapas: la sensibilización, con producción de IgE específica, y la etapa sintomática, en la que el alérgeno interacciona con el mastocito sensibilizado, liberando mediadores químicos (histamina, leucotrienos). Esto genera una fase inmediata (por los mediadores) y una fase tardía (por el infiltrado celular).
Clasificación (ARIA)
| Criterio | Categorías |
|---|---|
| Frecuencia | Intermitente (menos de 4 días/semana y menos de 4 semanas/año; 20%, alérgeno más frecuente el polen) o persistente (más de 4 días/semana y más de 4 semanas/año; 80%, alérgeno más frecuente el ácaro del polvo). |
| Gravedad | Leve (sueño y actividad diaria normales, sin comorbilidad) o moderada/grave (cuando se compromete cualquiera de ellos). |
Manifestaciones Clínicas
Los síntomas cardinales son los estornudos en salva, la rinorrea acuosa, la congestión nasal y el prurito nasal y ocular, con lagrimeo. Es habitual el antecedente personal o familiar de atopia (asma, dermatitis atópica) y la exacerbación estacional de los síntomas.
Examen Físico
Pueden observarse signos de atopia: la facies alérgica, las ojeras alérgicas, el pliegue de Dennie-Morgan y el pliegue transversal en la nariz (por el frotamiento repetido). Es indispensable examinar la cavidad nasal, donde los cornetes edematizados y pálidos pueden obstruir el flujo.
Comorbilidad con el asma. La rinitis alérgica se asocia con frecuencia a la sinusitis, la otitis media serosa, la poliposis nasal y, de manera relevante, al asma. Ante una rinitis debe investigarse el asma y viceversa, ya que el tratamiento adecuado de la rinitis mejora la evolución del asma.
Diagnóstico
El diagnóstico es fundamentalmente clínico. Los estudios complementarios incluyen el prick test (test cutáneo), la IgE total y específica, los eosinófilos en sangre periférica y la citología nasal.
Tratamiento
El objetivo es controlar los síntomas y recuperar la función nasal. Comprende:
- No farmacológico: educación, control ambiental (identificar y evitar los desencadenantes) y lavados nasales con suero fisiológico.
- Farmacológico escalonado: en la forma intermitente leve, antihistamínicos orales (loratadina, desloratadina) y descongestionantes (no más de 5 días). En la intermitente moderada-grave y la persistente, se agregan o prefieren los corticoides intranasales (fluticasona, mometasona). La rinitis persistente debe reevaluarse en 2 a 4 semanas.
Tratamiento más eficaz. Los corticoides intranasales constituyen la terapia de primera línea más eficaz, en especial para la rinitis persistente moderada a severa.
En los casos graves o mal controlados, la inmunoterapia específica (desensibilización), ajustada al alérgeno causal, es una opción efectiva.