7. Orzuelo no complicado

En esta unidad aprenderemos:

El orzuelo, o hordeolum, es una infección estafilocócica aguda y localizada de las glándulas del párpado, y constituye una de las patologías palpebrales más frecuentes en la atención primaria. Aunque es una condición benigna y generalmente autolimitada, su correcto diagnóstico y manejo son fundamentales para aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. La principal tarea del médico general es diferenciarlo clínicamente de su contraparte no infecciosa y crónica, el chalazión, e instaurar un tratamiento conservador adecuado basado en medidas locales, reservando el uso de antibióticos para situaciones específicas y evitando así la sobre-prescripción.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Orzuelo no complicado

El orzuelo es una infección aguda en el borde del párpado, casi siempre por una bacteria común (S. aureus). Forma un bultito rojo, hinchado y doloroso, a veces con un puntito de pus. A diferencia del chalazión, duele y está infectado. Suele mejorar solo y se ayuda con compresas tibias; a veces se usa antibiótico o se drena. En este temario lo revisaremos en detalle.

Orzuelo No Complicado

El orzuelo no complicado es una inflamación aguda y circunscrita de la base del párpado que evoluciona hacia un absceso. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. Corresponde a la infección de las glándulas palpebrales, habitualmente por S. aureus. Es doloroso, lo que lo distingue del chalazión.

Concepto

A diferencia del chalazión —crónico, estéril y no doloroso—, el orzuelo es agudo, infeccioso y doloroso, y suele asociarse a blefaritis. Es de resolución espontánea en muchos casos, y un orzuelo puede evolucionar a chalazión.

Tipos

Tipo Características
Externo El más frecuente; glándulas de Zeiss y Moll (base de las pestañas); absceso en el borde del párpado.
Interno Glándula de Meibomio; aparece en la cara interna (conjuntiva tarsal); suele ser más intenso.

Diagnóstico

Clínico. Tumefacción aguda, eritematosa y dolorosa en el párpado, a veces con un punto de pus; debe distinguirse del chalazión, que no duele.

Tratamiento

Conservador. La mayoría resuelve con compresas tibias e higiene palpebral; se añade antibiótico tópico si hay supuración y se drena cuando la lesión no se resuelve.