4. Conjuntivitis no infecciosa

En esta unidad aprenderemos:

La conjuntivitis no infecciosa, cuya forma más prevalente es la conjuntivitis alérgica, es una inflamación de la superficie ocular extremadamente común en la práctica de atención primaria. Se define como una reacción de hipersensibilidad a aeroalérgenos, caracterizada clínicamente por un prurito ocular intenso. Su correcto diagnóstico diferencial con las conjuntivitis de origen infeccioso (virales y bacterianas) es una habilidad clínica fundamental para el médico general, ya que permite instaurar un tratamiento adecuado, seguro y eficaz, evitando así la prescripción innecesaria de antibióticos y el uso no supervisado de fármacos con potenciales efectos adversos, como los corticoides.

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Guía Eunacom - Conjuntivitis no infecciosa

La conjuntivitis no infecciosa agrupa las inflamaciones del ojo que no se deben a microbios. La más importante es la alérgica: pica mucho, los ojos se ponen rojos e hinchados y lagrimean, a menudo en personas con asma o rinitis y en primavera. La picazón y la falta de pus la diferencian de las infecciosas. Se trata evitando el alérgeno y con gotas antialérgicas. En este temario lo revisaremos en detalle.

Conjuntivitis No Infecciosa

La conjuntivitis no infecciosa engloba todas las inflamaciones de la conjuntiva de causa no infecciosa. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. La más importante de reconocer es la conjuntivitis alérgica, cuyo síntoma clave es el prurito, junto a quemosis, hiperemia y papilas.

Concepto

La forma alérgica suele ser bilateral, estacional y asociarse a atopía (asma, rinitis). El prurito y la ausencia de secreción purulenta la distinguen de las conjuntivitis infecciosas (viral y bacteriana).

Tipos

Tipo Características
Alérgica La más importante; prurito, papilas y quemosis; por un alérgeno; asociada a atopía.
Mecánica o irritativa Por cuerpo extraño, lentes de contacto, suturas o prótesis.
Tóxica o química Por agentes químicos, humos o fármacos.

Diagnóstico

Clínico. El prurito orienta a la forma alérgica; debe distinguirse de las infecciosas, y el diagnóstico final de la alérgica corresponde al oftalmólogo.

Tratamiento

Según la causa. En la alérgica, evitar el alérgeno y usar antihistamínicos tópicos y estabilizadores de los mastocitos; los corticoides quedan reservados al especialista.