20. Nefritis intersticial no infecciosa (aguda o crónica)

En esta unidad aprenderemos:

La nefritis intersticial no infecciosa es una patología renal caracterizada por inflamación del intersticio y túbulos renales, sin presencia de infección. Su origen suele ser inmunológico o tóxico, con evolución aguda o crónica, dependiendo del agente causal y el tiempo de exposición. Es importante reconocerla oportunamente debido a su potencial reversibilidad en fases tempranas.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Nefritis intersticial no infecciosa (aguda o crónica)

La nefritis intersticial es una inflamación del riñón que afecta los túbulos y el tejido que los rodea, no los filtros. En su forma aguda suele ser una reacción a medicamentos, sobre todo antiinflamatorios y antibióticos, y puede dañar la función renal en pocos días. Lo principal es identificar y suspender el fármaco responsable. En este temario la revisaremos en detalle.

Nefritis Intersticial No Infecciosa

La nefritis tubulointersticial es un grupo heterogéneo de trastornos que afectan principalmente a los túbulos y el intersticio renal, más que a los glomérulos. De mecanismo predominantemente inmunoalérgico, se clasifica en aguda o crónica. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. La forma aguda es una causa frecuente de insuficiencia renal aguda, habitualmente por fármacos (AINEs y antibióticos). La crónica es oligosintomática y se manifiesta como enfermedad renal crónica. El tratamiento clave de la aguda es suspender el agente causal, con corticoides en los casos graves.

Concepto y Etiología

Forma Etiología principal
Aguda Fármacos (la principal, ~70%: AINEs y antibióticos), causas infecciosas y autoinmunes.
Crónica Las anteriores más causas tóxicas (analgésicos crónicos), genéticas y metabólicas.

Manifestaciones Clínicas

La forma aguda cursa con un deterioro agudo de la función renal y, con frecuencia, manifestaciones de hipersensibilidad: fiebre, exantema cutáneo, poliartralgias y hematuria, junto a poliuria y nicturia por el defecto de concentración tubular. La forma crónica suele ser oligosintomática y se hace evidente en la etapa de enfermedad renal crónica.

Diagnóstico

Antecedente de fármaco y biopsia. El diagnóstico es clínico: buscar el antecedente de ingesta del fármaco, revisar el sedimento urinario y descartar otras causas de insuficiencia renal. Puede haber eosinofilia (en cerca del 50%, salvo en la causada por AINEs). La biopsia renal confirma el diagnóstico ante incertidumbre o falta de mejoría.

Tratamiento

Suspender el agente causal. En la forma aguda, la suspensión del fármaco responsable suele ser suficiente para la recuperación completa, que puede tardar varias semanas. Si no basta, ante un infiltrado intersticial marcado o una insuficiencia renal grave, se usan corticoides, que acortan la recuperación y reducen la necesidad de diálisis.