4. Anemia en el paciente nefrópata

En esta unidad aprenderemos:

La anemia es una complicación frecuente en los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), especialmente en etapas avanzadas. Su presencia se asocia a una mayor morbilidad cardiovascular, disminución de la calidad de vida y progresión de la enfermedad renal.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Anemia en el paciente nefrópata

Los riñones no solo filtran la sangre: también producen una hormona que ordena fabricar glóbulos rojos. Cuando fallan, esa hormona escasea y aparece la anemia del paciente renal, que causa cansancio, palidez y sobrecarga al corazón. Antes de tratarla conviene revisar el hierro y descartar otras causas. Se maneja reponiendo hierro y con eritropoyetina. En este temario la revisaremos en detalle.

Anemia en el Paciente Nefrópata

La anemia del paciente nefrópata es la anemia propia de la enfermedad renal crónica, generalmente normocítica y normocrómica. Es una complicación frecuente que aparece al avanzar el daño renal y que, sin tratamiento, empeora el pronóstico cardiovascular. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. Su causa primaria es el déficit de eritropoyetina producida por los riñones enfermos. Es más frecuente con VFG bajo 60 ml/min y entre los diabéticos. El diagnóstico exige estudiar el perfil férrico y descartar otras causas. El tratamiento combina la corrección del hierro con los agentes estimuladores de la eritropoyesis.

Patogenia

La causa primaria es la producción deficiente de eritropoyetina (EPO), hormona que estimula la maduración de la serie roja. A ello se suman causas concomitantes: la resistencia de la médula a la EPO (por hiperparatiroidismo, inflamación y toxinas urémicas), el déficit de hierro (por pérdidas y menor absorción) y el acortamiento de la vida media de los glóbulos rojos.

Características y Clínica

Es una anemia normocítica y normocrómica que se hace común cuando la VFG cae bajo 60 ml/min, apareciendo en la etapa IV y volviéndose casi universal en la etapa V. Produce fatiga, debilidad, palidez y menor tolerancia al esfuerzo, y su impacto más relevante es el cardiovascular, por el aumento del gasto cardíaco y sus complicaciones.

Diagnóstico

Estudiar el perfil férrico. Tras confirmar la anemia, es indispensable estudiar el perfil férrico (hierro, ferritina y saturación de transferrina) y descartar otras causas, ya que no toda anemia en el nefrópata es de origen renal. Deben evaluarse las pérdidas sanguíneas, los déficits de vitamina B12 y ácido fólico, y los procesos hematológicos.

Tratamiento

Hierro y eritropoyetina. Primero se corrige el déficit de hierro (oral o intravenoso, preferido en dializados). Luego se usan los agentes estimuladores de la eritropoyesis (eritropoyetina), con metas de hemoglobina moderadas para no sobrecorregir. Si el paciente no responde pese a dosis crecientes, debe buscarse otra causa concomitante. El manejo se realiza con el nefrólogo.