1. Bocio
En esta unidad aprenderemos:
El bocio es una alteración frecuente de la glándula tiroides que se caracteriza por su aumento de tamaño, visible o palpable en la región anterior del cuello. Esta condición puede presentarse con función tiroidea normal, aumentada o disminuida, y afecta con mayor frecuencia a mujeres. Comprender sus tipos, causas, manifestaciones clínicas y métodos diagnósticos es fundamental para su adecuada evaluación y manejo.
Índice de contenido
Guía Eunacom - Bocio
El bocio es el aumento de tamaño de la glándula tiroides y es la enfermedad tiroidea más frecuente. La mayoría de las veces no da síntomas y la tiroides funciona con normalidad, siendo el déficit de yodo su causa más común en el mundo. En este temario veremos cómo se clasifica, cómo se estudia y cuándo sospechar un cáncer, además de los principios de su tratamiento.
Bocio
El bocio es el aumento de tamaño de la glándula tiroides (cuyo peso normal oscila entre 12 y 20 g). Es la patología tiroidea de mayor prevalencia y, en su mayoría, cursa de forma asintomática y con función tiroidea normal. Puede asociarse, sin embargo, a hiper o hipofunción tiroidea. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).
Aspectos esenciales. La causa más frecuente a nivel mundial es el déficit de yodo. La mayoría de los bocios son asintomáticos y eutiroideos. El estudio inicial es la función tiroidea (TSH, T4); la ecografía y la PAAF se reservan para casos seleccionados. Ante disfonía o adenopatías, debe sospecharse cáncer.
Fisiopatología
En el bocio simple, una disminución en la síntesis de hormona tiroidea provoca una elevación compensadora de la TSH, que hiperestimula la glándula y produce hipertrofia e hiperplasia. El grado de crecimiento se relaciona con la magnitud y la duración del déficit hormonal.
Clasificación
| Criterio | Tipos |
|---|---|
| Según estructura | Difuso (aumento global y regular), uninodular o multinodular. |
| Según función | No tóxico o simple (eutiroideo), tóxico (hipertiroideo) o hipotiroideo. |
| Según tamaño | Estadios de la clasificación de la OMS (por grados). |
| Según extensión | Simétrico o asimétrico (el crecimiento hacia el tórax se denomina subesternal). |
Según etiología y epidemiología
- Endémico: el más común, por déficit de yodo; afecta a un porcentaje significativo de la población de ciertas zonas geográficas y puede causar retardo mental severo.
- Esporádico: menos frecuente; en mujeres jóvenes tiende a ser difuso y a ceder espontáneamente, y en mayores de 30 años suele ser nodular.
- Otros: hereditario, congénito o por consumo de sustancias bociógenas.
Clínica
Cerca del 70% es asintomático. El 30% restante presenta síntomas, clásicamente recordados como las "4 D":
- Disnea
- Disfonía
- Disfagia
- Dolor
Los síntomas compresivos aparecen en los bocios de gran tamaño.
Señales de alarma de malignidad. Deben hacer sospechar cáncer: disfonía (compromiso del nervio laríngeo recurrente), adenopatías, síndrome de Horner, nódulo sólido en un hombre o en niños, adolescentes o mayores de 60 años, antecedentes familiares de cáncer de tiroides y antecedente de irradiación cervical.
Estudio
- Función tiroidea (TSH, T4, T3): estudio inicial. Alrededor del 90% de los pacientes son eutiroideos.
- Ecografía tiroidea: su indicación en todo bocio es controversial; se sugiere en el bocio no tóxico no relacionado con tiroiditis de Hashimoto o déficit de yodo, para precisar tamaño, morfología, número y características de los nódulos, y la presencia de adenopatías.
- PAAF (punción aspirativa con aguja fina): no indicada en la evaluación inicial del bocio simple; es la primera aproximación diagnóstica frente a un nódulo tiroideo.
- Ioduria: no indicada, salvo sospecha fundada de déficit de yodo como etiología.
Riesgo de cáncer en el bocio nodular. Aumenta en las edades extremas. El bocio uninodular tiene origen maligno en cerca del 20% de los casos, mientras que el multinodular solo en alrededor del 5%.
Tratamiento
La finalidad de la terapia es corregir la disfunción tiroidea subyacente, si está presente, y disminuir el tamaño del bocio cuando crece o produce síntomas obstructivos. Existen diversos métodos (yodoterapia en el bocio endémico, hormonas tiroideas, yodo radiactivo o cirugía), cada uno con ventajas y desventajas, sin consenso sobre el tratamiento ideal en el bocio no tóxico.
Seguimiento
El bocio simple eutiroideo y asintomático puede mantenerse en observación con control periódico clínico y de la función tiroidea. La derivación a especialista y los estudios adicionales se reservan para los casos con disfunción, crecimiento, síntomas compresivos o señales de alarma de malignidad.