4. Cáncer del tiroides
En esta unidad aprenderemos:
El cáncer de tiroides es una neoplasia que afecta la glándula tiroides, siendo el tumor endocrino más frecuente. Su presentación clínica suele ser un nódulo tiroideo y su pronóstico depende del tipo histológico. Es fundamental reconocer sus formas clínicas, factores de riesgo y abordaje diagnóstico para un tratamiento oportuno.
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Guía Eunacom - Cáncer del tiroides
El cáncer de tiroides es la neoplasia endocrina más frecuente y, en la mayoría de los casos, uno de los cánceres de mejor pronóstico. Suele aparecer como un nódulo en la tiroides que se estudia con punción. El tipo papilar es el más común y muchos pacientes se curan con cirugía. En este temario veremos sus tipos, cómo se evalúa un nódulo con la clasificación de Bethesda y su tratamiento.
Cáncer de Tiroides
El cáncer de tiroides representa cerca del 1% de todos los cánceres y es la neoplasia endocrina más frecuente. Predomina en mujeres y su principal factor de riesgo es la exposición a radiación ionizante. La mayoría corresponde a tipos diferenciados, de muy buen pronóstico. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile) y el protocolo clínico nacional de cáncer diferenciado de tiroides.
Aspectos esenciales. El carcinoma papilar es el más frecuente y de mejor pronóstico. El estudio del nódulo se basa en la PAAF bajo ecografía, clasificada según Bethesda. El tratamiento es quirúrgico (tiroidectomía total), con radioyodo y levotiroxina supresora en los diferenciados.
Tipos Histológicos
| Tipo | Frecuencia | Características |
|---|---|---|
| Papilar (diferenciado) | 75–80% | El más frecuente, predomina en mujeres, de muy buen pronóstico. Diseminación linfática (metástasis a linfonodos locales; las metástasis a distancia son raras). El pronóstico depende del tamaño tumoral y la edad. |
| Folicular (diferenciado) | 10–15% | De aspecto encapsulado; su diagnóstico requiere invasión capsular o vascular confirmada histológicamente. Más agresivo que el papilar, con diseminación hematógena (hueso, pulmón, hígado). |
| Medular | ~2–3% | Deriva de las células C (parafoliculares), produce calcitonina y puede ser familiar (asociado a MEN 2). Pronóstico intermedio; da metástasis ganglionares. |
| Anaplásico (indiferenciado) | ~2% | Poco frecuente, de gran malignidad, con metástasis rápidas y pronóstico muy precario. |
Estudio del Nódulo: PAAF y Clasificación de Bethesda
La punción aspirativa con aguja fina (PAAF) bajo ecografía se realiza a los nódulos mayores de 1 cm, y a los menores de 1 cm con características de malignidad o factores de riesgo. La citología se informa según la clasificación de Bethesda:
| Categoría | Resultado (riesgo de malignidad) | Conducta |
|---|---|---|
| I | No diagnóstica (muestra insuficiente) | Repetir PAAF |
| II | Benigna (< 1%) | Control en 6–18 meses |
| III | Indeterminado / células de Hürthle (5–15%) | Repetir PAAF; cirugía en casos seleccionados |
| IV | Neoplasia folicular (15–30%) | Cirugía / estudio genético |
| V | Sospechosa de cáncer papilar (50–75%) | Cirugía |
| VI | Maligna | Cirugía (papilar); tratamiento específico (medular o anaplásico) |
Neoplasia folicular (Bethesda IV). La diferenciación entre un adenoma folicular (benigno) y un carcinoma folicular solo es posible con el estudio histológico completo del nódulo (biopsia diferida tras la cirugía), ya que la citología no permite distinguirlos.
Tratamiento
El tratamiento de todas las formas de cáncer tiroideo es quirúrgico: tiroidectomía total más linfadenectomía según el compromiso regional. En los carcinomas diferenciados se complementa con:
- Radioyodo (I-131) posterior a la resección: elimina las células neoplásicas remanentes y permite el rastreo sistemático de metástasis (que captan el radioyodo).
- Levotiroxina en dosis supresoras: mantiene niveles mínimos de TSH para evitar su efecto trófico sobre las células neoplásicas.
El manejo debe ser multidisciplinario (comité de tiroides u oncológico), ajustado al riesgo de cada paciente.
Pronóstico
Los carcinomas diferenciados (papilar y folicular) son muy tratables y habitualmente curables. Las personas más jóvenes tienen mejor pronóstico: en los menores de 55 años, los cánceres diferenciados se agrupan en solo dos etapas (etapa I sin metástasis a distancia y etapa II con metástasis a distancia), reflejando su evolución favorable.
Seguimiento
El seguimiento de los cánceres diferenciados combina el control clínico, la medición de tiroglobulina (marcador de tejido tiroideo remanente o recurrencia), la ecografía cervical y, según el caso, el rastreo con radioyodo, dentro de un manejo coordinado y a largo plazo.