18. Pericarditis aguda

En esta unidad aprenderemos:

La pericarditis aguda es la inflamación del pericardio, la membrana que envuelve y protege al corazón, que se manifiesta típicamente con dolor torácico pleurítico, fiebre y frote pericárdico al auscultar. Puede deberse a causas virales, postinfarto, uremia o procesos autoinmunes, y su reconocimiento oportuno es crucial para prevenir complicaciones graves como el taponamiento cardíaco o la constricción pericárdica.

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Guía Eunacom - Pericarditis aguda

La pericarditis aguda es la inflamación del pericardio, la membrana que envuelve el corazón. Su dolor torácico es muy característico: punzante, que empeora al respirar o acostarse y alivia al sentarse e inclinarse hacia adelante. Suele ser de causa viral o idiopática y tener buen pronóstico, pero conviene reconocerla bien porque puede confundirse con un infarto y, en algunos casos, complicarse. En este temario revisaremos sus criterios diagnósticos, el estudio y el tratamiento.

Pericarditis Aguda

La pericarditis aguda es la inflamación del pericardio, el síndrome pericárdico más frecuente y un diagnóstico diferencial importante del dolor torácico. En el sistema público chileno no constituye una patología GES; este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile) y en las guías de cardiología vigentes.

Aspectos esenciales. El dolor es pleurítico, que se alivia al sentarse e inclinarse hacia adelante (posición mahometana) y se agrava en decúbito. La evaluación inicial se basa en 4 pilares: clínico, electrocardiográfico, biomarcadores y ecocardiografía transtorácica. El tratamiento de elección es AINE asociado a colchicina.

Criterios Diagnósticos

Se requieren 2 de los siguientes 4 criterios para establecer el diagnóstico:

  1. Dolor torácico pericardítico (típico).
  2. Frote (roce) pericárdico a la auscultación.
  3. Cambios en el ECG: nueva elevación difusa del segmento ST o depresión del segmento PR.
  4. Derrame pericárdico (nuevo o que empeora).

Clínica

Dolor torácico: intenso, retroesternal y precordial, irradiado al trapecio, de comienzo gradual o súbito. Suele ser pleurítico (agudo y agravado por la inspiración y la tos). Se alivia sentado e inclinado hacia adelante (posición mahometana) y se agrava en decúbito supino. En las pericarditis de origen urémico, neoplásico o reumatológico puede ser menos intenso.

Frote pericárdico: signo muy útil cuando está presente (paciente sentado o en decúbito prono), aunque suele ser inconstante e intermitente. Puede haber fiebre de bajo grado. Cuando se asocia derrame pericárdico, los ruidos cardíacos se auscultan apagados.

Atención a la miopericarditis. La pericarditis puede elevar las enzimas cardíacas cuando se asocia a miocarditis (miopericarditis), lo que tiene otra connotación pronóstica y obliga a vigilar la evolución.

Estudio Diagnóstico

  • Electrocardiograma (ECG): en ausencia de derrame masivo, muestra cambios clásicamente difusos: elevación cóncava del segmento ST y depresión del segmento PR.
  • Biomarcadores: marcadores inflamatorios y enzimas cardíacas (estas últimas pueden elevarse si hay miopericarditis asociada).
  • Ecocardiografía transtorácica: herramienta de apoyo; muestra el aumento de ecorefringencia del pericardio, la presencia y magnitud del derrame, y la patología de base.
  • Radiografía de tórax: puede orientar a derrame pericárdico, con aumento de la silueta cardíaca ("corazón en forma de botella") y halo epicárdico.

Diagnóstico diferencial clave. En las primeras horas puede confundirse con un síndrome coronario agudo, especialmente cuando se presenta con elevación del ST. El distinto tratamiento y pronóstico obligan a diferenciarlos: en la pericarditis la elevación del ST es difusa y cóncava, con depresión del PR, a diferencia del patrón localizado del infarto.

Estratificación de Riesgo y Hospitalización

Se debe hospitalizar a todo paciente con al menos un criterio de mal pronóstico:

  • Fiebre mayor a 38 °C y leucocitosis.
  • Evidencia que sugiera taponamiento cardíaco.
  • Derrame pericárdico severo (separación de capas mayor a 20 mm en ecocardiografía).
  • Estado de inmunodepresión.
  • Uso de terapia anticoagulante oral.
  • Pericarditis secundaria a traumatismo.
  • Falta de respuesta tras 7 días de tratamiento con AINE.
  • Miopericarditis (compromiso miocárdico asociado).

La hospitalización tiene tres objetivos: iniciar el tratamiento, estratificar el riesgo y observar la evolución (eventuales arritmias y la posible asociación con miocarditis).

Tratamiento

Fármaco Indicación
AINE Pilar del tratamiento de la pericarditis aguda idiopática o viral.
Colchicina Asociada al AINE; promueve mayor remisión y disminuye la recurrencia. Dosis aproximada de 0,5–1 mg al día por 3 meses (su principal efecto adverso es la intolerancia gastrointestinal).
Corticoides Segunda línea: ante falla o contraindicación de los AINE, o cuando estén indicados por otra causa (por ejemplo, pericarditis por enfermedad del tejido conectivo). Riesgo de cronificar el cuadro y generar corticodependencia.

Evitar anticoagulantes en la pericarditis aguda, por el riesgo de transformación hemorrágica del derrame. El drenaje pericárdico o la pericardiotomía se reservan para derrames importantes, alteración hemodinámica o sospecha de etiología específica.

Complicaciones

  • Taponamiento cardíaco: emergencia médica. Siempre está indicada la pericardiocentesis evacuadora.
  • Pericarditis constrictiva: complicación subaguda o crónica que se presenta como disfunción diastólica e insuficiencia cardíaca derecha. Su tratamiento definitivo es la pericardiectomía.
  • Pericarditis recurrente: hasta el 15–30% de los casos; la colchicina reduce su incidencia.