4. Escaras o úlceras por presión

En esta unidad aprenderemos:

Las úlceras por presión, también conocidas como escaras, son lesiones de la piel y tejidos subyacentes que ocurren como resultado de una presión prolongada sobre la piel. Afectan principalmente a pacientes encamados o con movilidad reducida, y representan una causa importante de morbilidad en el ámbito hospitalario y domiciliario.

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Guía Eunacom - Escaras o úlceras por presión

Las úlceras por presión, o escaras, son heridas que aparecen en la piel cuando una zona del cuerpo queda mucho tiempo apoyada, como ocurre en personas postradas. La presión corta la circulación y daña el tejido, sobre todo en sacro, talones y caderas. Lo más importante es prevenirlas, y la medida más eficaz es cambiar de posición cada dos horas. En este temario las revisaremos en detalle.

Escaras o Úlceras por Presión

Las úlceras por presión (UPP), o escaras, son lesiones de la piel y los tejidos producidas por un trastorno de la irrigación, resultado de la compresión prolongada del tejido blando entre una prominencia ósea y una superficie externa. Son una complicación frecuente de la inmovilidad y la postración. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile).

Aspectos esenciales. Se localizan sobre todo en el sacro, los talones, los trocánteres y el isquion. El riesgo se evalúa con la escala de Braden y se clasifican en grados I a IV. Lo más importante es la prevención, y la medida más efectiva es el cambio de posición cada dos horas.

Patogénesis

El factor primordial es la fuerza de compresión, que genera isquemia al comprimir los capilares, mayor sobre las prominencias óseas. Sus efectos se exacerban con la fricción, la humedad (por orina o deposiciones, que maceran la piel) y las fuerzas de cizallamiento. El músculo y el tejido subcutáneo son más sensibles que la piel.

Localización y Clasificación

Las localizaciones más frecuentes son el sacro, los trocánteres, las nalgas, los maléolos externos y los talones. La clasificación más utilizada es la de la NPUAP, en cuatro grados:

Grado Hallazgo
I Eritema que no blanquea, con piel intacta.
II Pérdida parcial de la dermis (úlcera superficial o flictena).
III Pérdida total de la piel con exposición del tejido subcutáneo.
IV Exposición de hueso, tendón o músculo.

Evaluación del Riesgo

Para identificar a los pacientes en riesgo se utiliza la escala de Braden, en la que un puntaje menor o igual a 18 implica un riesgo elevado de desarrollar una úlcera por presión.

Prevención

Cambio de posición. La prevención es lo más importante. La medida más efectiva es el cambio de posición cada dos horas (cada 15 minutos si el paciente está sentado), complementada con superficies de redistribución de la presión, el cuidado de la piel, el manejo de la humedad y un adecuado soporte nutricional.

Tratamiento

Médico o quirúrgico. Las úlceras de grados I y II son de manejo médico (alivio de la presión, curaciones y apósitos), mientras que las de grados III y IV requieren tratamiento quirúrgico (desbridamiento y colgajos). En todos los casos es esencial corregir las causas de fondo, ya que las úlceras no cicatrizan sin aliviar la presión.