19. Trastornos de conducta alimentaria

En esta unidad aprenderemos:

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son afecciones complejas que afectan profundamente la salud física, emocional y social de quienes los padecen. Incluyen cuadros como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, entre otros. Aunque pueden comenzar de manera sutil, estos trastornos representan un serio riesgo vital si no se detectan y tratan a tiempo. Su origen es multifactorial, involucrando aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Trastornos de conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades psiquiátricas en las que la relación con la comida y el peso se altera de forma persistente, afectando la salud física y emocional. Los más conocidos son la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón, y afectan sobre todo a mujeres jóvenes. En este temario veremos cómo se reconocen, sus complicaciones médicas y los principios de su manejo multidisciplinario.

Trastornos de la Conducta Alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son un grupo de trastornos psiquiátricos caracterizados por una alteración persistente del comer o del comportamiento relacionado con la alimentación y el control del peso, que perjudica la salud o el funcionamiento psicosocial. Los más frecuentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile) y los criterios del DSM-5.

Aspectos esenciales. Afectan principalmente a mujeres adolescentes y adultas jóvenes. El diagnóstico es clínico. El tratamiento se basa en la rehabilitación nutricional y la psicoterapia, con manejo multidisciplinario por especialista. Son patologías recurrentes y de curso crónico, con alta morbimortalidad.

Epidemiología

El 90–95% de los casos corresponde al sexo femenino, con una edad de inicio más frecuente alrededor de los 15 años. Las prevalencias aproximadas en población general son: bulimia nerviosa 1–3%, trastorno por atracón cerca del 2%, y anorexia nerviosa 0,5–1% en mujeres adolescentes. Su incidencia va en aumento, constituyendo un problema de salud pública.

Clasificación y Diagnóstico

El diagnóstico es clínico y los cuadros son de carácter excluyente:

  • Anorexia nerviosa: restricción persistente de la ingesta que conduce a un peso significativamente bajo para la edad, el sexo y el desarrollo; miedo intenso a ganar peso; y alteración en la percepción de la imagen corporal. En niños puede manifestarse como la falta de ganancia de peso esperada. Habitualmente la persona no se aqueja de su bajo peso (escasa conciencia de enfermedad).
  • Bulimia nerviosa: episodios recurrentes de atracones seguidos de conductas compensatorias inapropiadas para evitar el aumento de peso.
  • Trastorno por atracón: atracones recurrentes sin el uso regular de conductas compensatorias, que no ocurren exclusivamente durante una bulimia o anorexia nerviosa.

El resto de los cuadros, menos frecuentes, requieren revisar los criterios del DSM-5 y son de mayor manejo por especialista. En el trastorno por atracón, la gravedad se especifica según la frecuencia:

Gravedad Atracones por semana
Leve1 – 3
Moderado4 – 7
Grave8 – 13
Extremo14 o más

Evaluación Clínica

Al examen físico (evaluar sin ropa) pueden encontrarse: piel seca y amarillenta, lanugo, erosión del esmalte dental, hipertrofia parotídea y signos carenciales específicos de cada déficit nutricional. Con frecuencia la persona no tiene conciencia de enfermedad y puede ocultar síntomas, por lo que la anamnesis debe ser cuidadosa y orientada tanto al diagnóstico como al estado nutricional.

Complicaciones Médicas

  • Digestivas: esofagitis, reflujo gastroesofágico, síndrome de Mallory-Weiss, megacolon y esteatorrea.
  • Hidroelectrolíticas y metabólicas: deshidratación, hipokalemia, alcalosis metabólica.
  • Otras: neumonía aspirativa, crisis convulsivas, déficits carenciales específicos.
  • Hematológicas y endocrinas: leucopenia, anemia, trombocitopenia y disfunción tiroidea.

Manejo

Para el médico general, el rol es la sospecha diagnóstica y el tratamiento inicial: evaluar las situaciones de riesgo metabólico, somático y psiquiátrico que requieran intervención inmediata, y derivar al nivel secundario o, según corresponda, a hospitalización. El tratamiento definitivo es multidisciplinario y se basa en la rehabilitación nutricional y la psicoterapia; algunos cuadros responden al uso de ISRS.

Criterios de hospitalización. Se indica ante inestabilidad médica (por ejemplo, bradicardia cercana a 40 lpm, presión arterial < 80/50 mmHg, deshidratación, o afectación cardíaca, hepática o renal), complicaciones médicas graves o un alto riesgo suicida.

Seguimiento

Por tratarse de patologías recurrentes y de curso crónico, requieren un seguimiento prolongado por un equipo especializado, con monitorización del estado nutricional, de las complicaciones médicas y de la comorbilidad psiquiátrica asociada.