16. Dislipidemias (nutrición)

En esta unidad aprenderemos:

Las dislipidemias son alteraciones en los niveles de lípidos en la sangre, como colesterol y triglicéridos, que constituyen un importante factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Afortunadamente, estos trastornos son altamente influenciables por la alimentación y el estilo de vida, por lo que la nutrición juega un rol clave en su prevención y tratamiento.

Índice de contenido

Guía Eunacom - Dislipidemias (nutrición)

Las dislipidemias son alteraciones de las grasas de la sangre —colesterol y triglicéridos— que aumentan el riesgo de infartos y otras enfermedades cardiovasculares. La buena noticia es que responden muy bien a la alimentación: reducir las grasas saturadas, bajar de peso y moverse más puede normalizar el perfil sin fármacos en muchos casos. En este temario veremos cómo se clasifican, cómo se diagnostican y su manejo, partiendo por la nutrición.

Dislipidemias

Las dislipidemias son concentraciones anormales de lípidos en la sangre —colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos— que implican un riesgo para la salud, especialmente cardiovascular. Su manejo es un pilar de la prevención cardiovascular, y la intervención nutricional es la base del tratamiento. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile) y la Orientación Técnica de Dislipidemias del MINSAL.

Aspectos esenciales. El diagnóstico se realiza con el perfil lipídico en ayunas. La base del tratamiento es el manejo nutricional y los cambios de estilo de vida; las grasas saturadas son el factor dietético que más eleva el colesterol. La meta principal es el LDL según el riesgo cardiovascular.

Clasificación

Según etiopatogenia

  • Primarias (genéticas): se caracterizan por valores muy altos de lípidos (colesterol total > 300 mg/dL o triglicéridos > 400 mg/dL) o un HDL muy bajo (< 25 mg/dL con triglicéridos normales).
  • Secundarias: derivadas de otras patologías o de factores ambientales. La obesidad y el sedentarismo son condicionantes clave, ya que su abordaje mejora el pronóstico del paciente.

Según la clínica (perfil lipídico)

Tipo Alteración predominante
Hipercolesterolemia aisladaElevación del colesterol LDL.
Hipertrigliceridemia aisladaElevación de los triglicéridos.
Dislipidemia mixtaElevación del LDL y de los triglicéridos.
HDL bajo aisladoDescenso del colesterol HDL.

Diagnóstico

Se basa en el perfil lipídico, tomado con ayuno de 12 horas, que cuantifica el colesterol total, el HDL y los triglicéridos, y estima el LDL (fórmula de Friedewald). El tratamiento se inicia al disponer de dos perfiles lipídicos concluyentes. El nivel de riesgo se determina evaluando conjuntamente los demás factores de riesgo (riesgo cardiovascular global).

Manejo Nutricional y Estilo de Vida

Es la base del tratamiento y, en jóvenes de bajo riesgo cardiovascular, puede ser suficiente para alcanzar las metas. Sus objetivos son reducir el colesterol total, el LDL y los triglicéridos, y elevar el HDL.

  • Reducir las grasas saturadas: son el factor dietético que más influye en el colesterol aterogénico (el LDL aumenta de forma proporcional al porcentaje de energía proveniente de grasas saturadas). Evitar también las grasas trans.
  • Dieta cardioprotectora: baja en carbohidratos simples y colesterol, y rica en fibra, ácidos grasos insaturados y omega-3.
  • Reducción de peso: una pérdida del 5–10% del peso corporal mejora el perfil lipídico.
  • Actividad física aeróbica: al menos 150 minutos semanales.
  • Suspensión del tabaco y disminución de la ingesta de alcohol.

Tratamiento Farmacológico

Está indicado en individuos con enfermedad ateromatosa, múltiples factores de riesgo, riesgo cardiovascular alto o diabetes, y cuando no se logran las metas con la terapia no farmacológica. El primer objetivo es alcanzar la meta de LDL según el riesgo cardiovascular:

Riesgo cardiovascular Meta de LDL
Alto< 70 mg/dL (o reducción > 50% si no se logra el objetivo)
Moderado< 100 mg/dL
Bajo< 130 mg/dL

Las estatinas son los fármacos de primera elección en la hipercolesterolemia. En la hipertrigliceridemia predominante se utilizan fibratos. En las dislipidemias hereditarias o secundarias a otras patologías, derivar a especialista.

Seguimiento

La frecuencia de los controles depende del riesgo cardiovascular del paciente. Una vez alcanzada la meta, se mantiene el control periódico del perfil lipídico y el refuerzo continuo de las medidas nutricionales y de estilo de vida, dentro del manejo integral del riesgo cardiovascular.