11. Hipertensión arterial en diabetes tipo 2
En esta unidad aprenderemos:
La hipertensión arterial (HTA) es una de las comorbilidades más frecuentes y relevantes en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2). La coexistencia de ambas enfermedades incrementa significativamente el riesgo de complicaciones cardiovasculares y renales, lo que hace necesario un abordaje clínico específico y multifactorial.
Índice de contenido
Guía Eunacom - Hipertensión arterial en diabetes tipo 2
Cuando la hipertensión arterial se suma a la diabetes tipo 2, el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y daño renal se multiplica. Por eso, en el paciente diabético las metas de presión son más estrictas que en la población general y el tratamiento se elige pensando también en proteger el riñón, dando preferencia a los IECA o ARA II. En este temario revisaremos las metas, cuándo iniciar fármacos y cómo combinarlos para controlar la presión y frenar las complicaciones.
Hipertensión Arterial en Diabetes Tipo 2
La coexistencia de hipertensión arterial (HTA) y diabetes tipo 2 multiplica el riesgo de complicaciones macrovasculares (cardiopatía isquémica, ataque cerebral) y microvasculares (especialmente nefropatía y retinopatía). El manejo óptimo y agresivo de la presión arterial es efectivo en reducir ambos tipos de complicaciones. Este temario se basa en la referencia clínica chilena (Síntesis de Conocimientos, Universidad de Chile) y se enmarca en el Programa de Salud Cardiovascular (PSCV).
Aspectos esenciales. La meta de presión arterial en el diabético es ≤ 130/80 mmHg (y < 125/75 mmHg si hay proteinuria persistente). El tratamiento de primera línea son los IECA o ARA II, por su efecto nefroprotector. La mayoría de los pacientes requiere la combinación de dos o más antihipertensivos.
Metas de Presión Arterial
| Situación | Meta de PA |
|---|---|
| Diabético sin proteinuria | ≤ 130/80 mmHg |
| Diabético con proteinuria persistente | < 125/75 mmHg |
Aunque la definición estándar de HTA es una PA ≥ 140/90 mmHg, en el paciente diabético una PA ≤ 130/80 mmHg confiere mejor protección macro y microvascular. Un valor elevado en una medición debe confirmarse con otra medición en un día diferente (idealmente con MAPA).
Umbral e Inicio del Tratamiento
| Cifras de PA | Conducta |
|---|---|
| PAS 130–139 o PAD 80–89 mmHg | Terapia no farmacológica (reducción de peso y de la ingesta de sal) por 3 meses. Si no se logran los objetivos, iniciar tratamiento farmacológico. |
| PA ≥ 140/90 mmHg | Cambios de estilo de vida y tratamiento farmacológico desde el inicio. |
Tratamiento Farmacológico
- Primera línea — IECA o ARA II: son de elección porque retrasan la progresión a macroalbuminuria e insuficiencia renal crónica.
- Segunda droga — diurético tiazídico en dosis baja (12,5–25 mg/día), siempre que la VFG sea ≥ 30 ml/min.
- Microalbuminuria o nefropatía clínica que no logra metas: considerar antagonistas de los canales de calcio no dihidropiridínicos (diltiazem, verapamilo).
- Angina o IAM previo: incluir un betabloqueador.
Precaución con los calcioantagonistas dihidropiridínicos. No están recomendados como primera elección en este contexto, porque no reducen la progresión de la nefropatía. La mayoría de los pacientes diabéticos requiere la combinación de dos o más antihipertensivos para alcanzar las metas.
Consideraciones Especiales
Se debe controlar la presión arterial en cada control médico y evaluar la presencia de hipotensión ortostática, frecuente por la neuropatía autonómica del diabético (medir la PA sentado y de pie). Este hallazgo puede condicionar la intensidad y la elección del tratamiento.
Seguimiento
El control se realiza en el marco del Programa de Salud Cardiovascular, con un enfoque integral del riesgo: manejo conjunto de la presión arterial, la glicemia, los lípidos, el peso y el tabaquismo, junto con la pesquisa periódica de las complicaciones crónicas de la diabetes.