Guía esencial de estudio · Traumatología - Eunacom

Guía esencial de estudio de Traumatología - Eunacom para preparar el examen EUNACOM.

Guía de Estudio EUNACOM - Traumatología

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Índice de contenido

  1. 1. Trauma y amenazas inmediatas
    1. 1.1. Politraumatizado
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    2. 1.2. Trauma raquimedular
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    3. 1.3. Fracturas: evaluación y decisiones iniciales
      1. Sospechar una fractura
      2. Estabilidad y tratamiento
      3. Fracturas infantiles y lesión de fisis
    4. 1.4. Fracturas expuestas
      1. Exposición y evaluación inicial
      2. Gustilo–Anderson: tamaño, tejidos y perfusión
      3. Medidas urgentes y traslado
      4. Desbridamiento, fijación y cobertura
      5. Profilaxis antitetánica en heridas
    5. 1.5. Síndrome compartimental y contractura de Volkmann
      1. Reconocimiento y actuación
      2. Secuela de isquemia
    6. 1.6. Lesiones arteriales y fractura de pelvis
      1. Detectar lesión arterial
      2. Fractura pélvica y shock
    7. 1.7. Lesiones de nervios periféricos
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
      5. Lesión y territorio: examen focal
    8. 1.8. Complicaciones tromboembólicas y embolia grasa
      1. TVP y embolia pulmonar
      2. Embolia grasa
  2. 2. Fracturas y lesiones de extremidades
    1. 2.1. Luxación de hombro
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    2. 2.2. Fracturas de clavícula, húmero, codo y antebrazo
      1. Cintura escapular
      2. Húmero proximal, codo y antebrazo
      3. Supracondílea pediátrica
      4. Pronación dolorosa
    3. 2.3. Fractura de muñeca
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    4. 2.4. Dedo en martillo y dedo en gatillo
      1. Dedo en martillo y lesión ungueal
      2. Dedo en gatillo: distinguir edad
    5. 2.5. Fractura y luxación de cadera; fémur y tibia
      1. Fractura de cadera
      2. Decidir reconstrucción
      3. Luxación posterior y otras fracturas
      4. Analgesia y prevención tras fractura por fragilidad
    6. 2.6. Luxofractura de tobillo
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
      5. Reglas de Ottawa y límites
    7. 2.7. Lesiones de partes blandas
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
      5. Grado del esguince y hematomas
    8. 2.8. Meniscos, ligamentos y dolor de rodilla
      1. Lesiones de rodilla
      2. Dolor patelofemoral y Baker
    9. 2.9. Retardo, no unión y consolidación viciosa
      1. Distinguir las complicaciones
      2. Estudio y corrección
    10. 2.10. Síndrome de dolor regional complejo
      1. Reconocer dolor regional complejo
      2. Manejo
  3. 3. Columna y patología mecánica
    1. 3.1. Lumbago mecánico
      1. Dolor mecánico y examen dirigido
      2. Alarmas e indicación de imágenes
      3. Actividad, analgesia y recuperación
      4. Reevaluación y cauda equina
    2. 3.2. Lumbociática radicular
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    3. 3.3. Columna dolorosa
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    4. 3.4. Síndrome de hombro doloroso
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    5. 3.5. Artrosis primarias y secundarias
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Tratamiento que mejora dolor y función
      4. Derivación y contexto chileno
  4. 4. Ortopedia infantil
    1. 4.1. Displasia del desarrollo de cadera
      1. Concepto y factores de riesgo
      2. Examen dirigido
      3. Tratamiento según edad y estabilidad
      4. Cuidados familiares
      5. Pesquisa y controles chilenos
    2. 4.2. Escoliosis y deformidades vertebrales
      1. Curva estructural y pesquisa
      2. Riesgo de progresión y estudio
      3. Decisiones: referencia chilena
      4. Seguimiento y otras deformidades
    3. 4.3. Pie plano
      1. Pie plano flexible o rígido
      2. Conducta en la infancia
      3. Pie equino varo congénito
      4. Pie plano adquirido del adulto
    4. 4.4. Cojera infantil: sinovitis, Perthes y epifisiolisis
      1. Localizar y reconocer alarmas
      2. Exámenes y seguimiento de la cojera
      3. Sinovitis transitoria
      4. Enfermedad de Perthes
      5. Epifisiolisis femoral proximal
  5. 5. Infecciones y lesiones óseas
    1. 5.1. Infecciones osteoarticulares
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    2. 5.2. Tumores óseos
      1. Reconocer el patrón
      2. Evaluar y confirmar
      3. Manejo inicial
      4. Seguimiento y precauciones
    3. 5.3. Patrones de tumores óseos y enfermedad de Paget
      1. Lesiones benignas y agresividad
      2. Tumores malignos y Paget
  6. 6. Fuentes clínicas

Lesiones traumáticas, dolor musculoesquelético y ortopedia infantil: reconocer el patrón, detectar urgencias y elegir la conducta inicial.

1. Trauma y amenazas inmediatas

Controlar primero las amenazas vitales; después, preservar perfusión, función neurológica y tejidos.

1.1. Politraumatizado

Reconocer el patrón

  • El politrauma es lesión traumática potencialmente grave de múltiples regiones; no requiere exactamente tres sistemas.
  • La evaluación prioriza hemorragia catastrófica y ABCDE con protección cervical, ventilación, perfusión, estado neurológico y exposición evitando hipotermia.
  • Tratar neumotórax a tensión clínicamente y controlar sangrado externo con presión o torniquete indicado.
Trauma grave: prioridades simultáneas.

Evaluar y confirmar

  • Obtener accesos amplios, activar transfusión ante shock hemorrágico y limitar cristaloides excesivos.
  • FAST puede detectar líquido libre, pero un resultado negativo no descarta sangrado ni lesión retroperitoneal.
  • El paciente inestable no debe retrasar control del foco por una tomografía.

Manejo inicial

  • Aplicar cinturón pélvico a nivel de trocánteres si se sospecha fractura pélvica hemorrágica, sin comprimir repetidamente la pelvis.
  • En estable, tomografía según mecanismo y hallazgos; completar revisión secundaria y revaluaciones.
  • Administrar ácido tranexámico IV lo antes posible ante trauma mayor con hemorragia activa o sospechada, dentro de tres horas desde la lesión; no esperar que transcurra esa ventana.
  • Pauta adulta complementaria: Guía europea de hemorragia traumática: 1 g IV en 10 minutos, seguido de 1 g IV durante 8 horas; no extrapolar esta dosis fija a niños.
  • Presentación tardía: No iniciar tranexámico después de tres horas desde la lesión, salvo evidencia de hiperfibrinólisis y decisión especializada, según NICE.

Seguimiento y precauciones

  • Uretrorragia o sospecha de lesión uretral contraindican sondaje ciego.
  • Documentar Glasgow, glucemia y pupilas.
  • Coordinar cirugía, traumatología y traslado a centro resolutivo; inmovilizar extremidades y proporcionar analgesia.
  • La prioridad es perfusión y oxigenación, no terminar todas las radiografías.

Referencias: 39, 23, 40. Bibliografía al final.

1.2. Trauma raquimedular

Reconocer el patrón

  • Sospechar lesión raquimedular tras trauma de alta energía, dolor vertebral, déficit, alteración de conciencia o mecanismo compatible.
  • Mantener alineación y limitar movimiento con dispositivos apropiados, sin prolongar innecesariamente tabla rígida.
  • Evaluación: Examinar fuerza, sensibilidad, reflejos y función sacra, documentando nivel neurológico.

Evaluar y confirmar

  • Adultos ≥16 años: NICE indica TC cuando la evaluación exige imágenes cervicales, o ante sospecha toracolumbar con signos neurológicos; no equivale a TC universal para todo dolor vertebral.
  • Déficit neurológico: Si puede corresponder a lesión medular, realizar RM tras la TC aunque esta no muestre lesión. La RM evalúa médula, ligamentos y compresión.
  • Menores de 16 años: NICE prioriza RM ante fuerte sospecha de lesión cervical medular o de columna. Sin esos criterios, la sospecha persistente puede requerir radiografías y valoración especializada; con TEC, seguir algoritmo específico.
  • Radiografía normal: No descarta lesión cervical importante; no retirar protección solo por ese resultado si persiste sospecha.
  • Shock: Diferenciar shock medular con arreflexia de shock neurogénico hemodinámico.
Raquimedular: elegir imágenes según contexto. No es TC universal. En niños con TEC, seguir el algoritmo específico; no retirar protección solo por radiografía normal.

Manejo inicial

  • Asegurar vía aérea con protección cervical, evitar hipoxia e hipotensión y buscar hemorragia concomitante antes de atribuir shock a lesión medular.
  • El shock neurogénico puede asociar hipotensión, bradicardia y piel tibia; requiere manejo monitorizado con fluidos prudentes y vasopresores según protocolo.

Seguimiento y precauciones

  • Derivación inmediata a neurocirugía/traumatología para estabilidad y descompresión cuando corresponde.
  • Los corticoides en dosis altas no son una intervención rutinaria para toda lesión traumática medular.
  • Vigilar retención urinaria, úlceras por presión, trombosis y compromiso respiratorio en lesiones cervicales altas.

Referencias: 5. Bibliografía al final.

1.3. Fracturas: evaluación y decisiones iniciales

Sospechar una fractura

  • Dolor, deformidad de ejes, equimosis, impotencia funcional y crepitación orientan; no provocar crepitación deliberadamente.
  • Examen: Desvestir con cuidado, evaluar piel y neurovascularidad; registrar antes/después de reducir o inmovilizar y examinar articulaciones adyacentes.
  • Imagen: Radiografías en al menos dos proyecciones adecuadas; tomografía para detalles articulares seleccionados y resonancia ante fractura oculta cuando cambia conducta.
Fractura: tres tareas iniciales.

Estabilidad y tratamiento

  • Ortopédico: Reducción cuando corresponda, inmovilización apropiada y controles; no todas las fracturas requieren osteosíntesis.
  • Evaluación quirúrgica: Exposición, compromiso neurovascular, incongruencia articular, desplazamiento inaceptable o inestabilidad son indicaciones de valoración; conminución/segmentación no obligan por sí solas a una técnica única.
  • Seguimiento: Analgesia, vigilancia de piel/yeso, movilidad de segmentos libres y retorno de urgencia por dolor creciente, parestesias o cambio de color/temperatura.

Fracturas infantiles y lesión de fisis

  • Fisis: La lesión del cartílago de crecimiento puede causar cierre prematuro, deformidad o diferencia de longitud. La radiografía normal no excluye una lesión fisaria tipo I.
  • Salter–Harris I–II: I atraviesa solo la fisis; II añade un fragmento metafisario y es la más frecuente.
  • Salter–Harris III–V: III compromete fisis y epífisis; IV atraviesa metáfisis, fisis y epífisis; V es compresión fisaria y puede reconocerse tardíamente por detención del crecimiento.
  • Inmovilizar y derivar según sitio, desplazamiento y estado neurovascular. III–IV articulares necesitan valoración especializada; no aplicar los mismos límites de reducción a todos los huesos.
  • Torus distal del radio: Fractura estable por abombamiento cortical. NICE recomienda evitar yeso rígido; tras valoración inicial, generalmente no requiere controles rutinarios. Confirmar el patrón antes de aplicar esta conducta.
  • Seguimiento fisario: Planificar controles de alineación y crecimiento: la capacidad de remodelación infantil no garantiza corrección de cualquier deformidad.

Imagen sugerida (nueva): Radiografías e ilustraciones comparativas de las lesiones de fisis descritas, con la clasificación identificada.

Salter–Harris: trayecto de la lesión. El tratamiento depende también del hueso, desplazamiento y crecimiento restante; vigilar cierre fisario.

Claves EUNACOM

  • La piel y el estado neurovascular pueden cambiar la prioridad antes de terminar las imágenes.

Referencias: 18, 23, 41, 42. Bibliografía al final.

1.4. Fracturas expuestas

Exposición y evaluación inicial

  • Definición: comunicación del foco óseo con el exterior, incluso con herida pequeña o alejada del foco. Implica riesgo de infección profunda y osteomielitis.
  • Examinar: ABCDE, sangrado, contaminación y lesiones vasculares/nerviosas; registrar función y perfusión antes y después de inmovilizar.

Gustilo–Anderson: tamaño, tejidos y perfusión

Grado Hallazgo orientador
I Herida menor de 1 cm, limpia, baja energía y lesión limitada.
II Herida de aproximadamente 1–10 cm, sin daño extenso ni contaminación grave.
III Alta energía, daño extenso o contaminación importante, con independencia de la longitud.
IIIA Cobertura viable suficiente tras desbridamiento.
IIIB Pérdida de cobertura, exposición ósea/despegamiento perióstico; requiere reconstrucción.
IIIC Lesión arterial que necesita reparación, cualquiera sea el daño de partes blandas.

La clasificación definitiva se establece tras exploración/desbridamiento. No existe un grado IIID estándar.

Gustilo III: cobertura y arteria. Alta energía o daño extenso puede existir con herida pequeña; no hay IIID estándar.

Medidas urgentes y traslado

  • Antibióticos IV: iniciar de inmediato, idealmente dentro de una hora desde la lesión; no esperar imágenes ni traslado. Cefazolina es habitual en menor grado; ampliar según gravedad, contaminación, alergias y protocolo local.
  • Cubrir: retirar contaminación macroscópica y proteger con gasa estéril humedecida en suero y película oclusiva. Evitar sondeo, cierre improvisado y lavados de la fractura fuera de pabellón.
  • Proteger: analgesia, alineación/inmovilización apropiada y reevaluación neurovascular; coordinar traslado a centro resolutivo sin retrasar las medidas iniciales.
  • Tétanos: valorar vacuna e inmunoglobulina según antecedentes y tipo de herida; la profilaxis se detalla abajo.
Fractura expuesta: primeras medidas coordinadas.

Desbridamiento, fijación y cobertura

  • Cirugía inmediata: isquemia, síndrome compartimental o contaminación agrícola, acuática o por aguas servidas.
  • Otros casos: BOA orienta desbridamiento dentro de 12 horas desde la lesión para otras fracturas de alta energía y 24 horas para las de baja energía; estos máximos no justifican esperar.
  • Tratamiento definitivo: desbridamiento formal, estabilización y cobertura por equipo especializado. La suciedad visible retirada en urgencias no sustituye la cirugía.

Profilaxis antitetánica en heridas

  • Antecedentes: verificar serie primaria e intervalo desde la última dosis. Una fractura expuesta se considera herida de riesgo.
  • Serie completa: sin refuerzo si la última dosis fue hace menos de 5 años; refuerzo entre 5–10 años para herida sucia y, pasados 10 años, también para herida limpia. No necesita inmunoglobulina en el esquema habitual.
  • Sin esquema, incompleto o desconocido: iniciar o completar vacunación; agregar inmunoglobulina antitetánica si la herida es sucia o mayor. Sin antecedentes, el PNI utiliza 0, 1 y 7 meses.
  • Inmunoglobulina: cuando esté indicada, 250 UI IM. PNI contempla 500 UI para heridas sucias, penetrantes con destrucción tisular, infectadas, atención después de 24 horas u obesidad. Aplicar en sitio y jeringa distintos de la vacuna.
  • Situaciones especiales: según CDC, VIH o inmunodeficiencia grave con herida sucia/mayor indican inmunoglobulina aunque exista vacunación previa. Limpieza y desbridamiento siguen siendo esenciales.

Referencias: 33, 23, 34, 35. Bibliografía al final.

1.5. Síndrome compartimental y contractura de Volkmann

Reconocimiento y actuación

  • Sospecha: Dolor desproporcionado o creciente, dolor con estiramiento pasivo y compartimento tenso; déficit sensitivo/motor puede aparecer. Pulsos presentes no lo excluyen.
  • Acción: Retirar compresión y abrir vendajes/yeso hasta piel, mantener extremidad a nivel cardíaco y solicitar cirugía urgente; no elevar mucho una extremidad isquémica.
  • Reevaluación: En pacientes de riesgo o examen dudoso, controles documentados cada hora. Tras liberar una compresión externa, reevaluar dentro de 30 minutos; estos controles no deben retrasar una fasciotomía ya indicada.
  • Presiones: Si el examen es incompleto o dudoso, medir compartimentos y presión arterial. BOA: presión diastólica menos compartimental <30 mmHg indica riesgo aumentado; decidir con clínica y especialista.
  • Definitivo: Diagnóstico establecido: descompresión inmediata de todos los compartimentos afectados. No retrasar fasciotomía para esperar desaparición del pulso.
Compartimental: actuar sin esperar pulso ausente. Pulsos presentes no descartan. Presión se usa si examen dudoso o incompleto, sin demorar cirugía necesaria.

Secuela de isquemia

  • Volkmann: Contractura isquémica tardía tras necrosis muscular, clásicamente después de lesión supracondílea complicada; puede producir deformidad en garra.
  • La prevención es reconocer a tiempo isquemia/compartimento. La contractura establecida requiere rehabilitación y posible reconstrucción especializada; no equivale a un episodio agudo.

Referencias: 37, 23. Bibliografía al final.

1.6. Lesiones arteriales y fractura de pelvis

Detectar lesión arterial

  • Isquemia: Dolor, palidez, frialdad, ausencia de pulso, parestesias y parálisis son las «6 P»; no esperar que estén todas.
  • Hemorragia: Sangrado pulsátil, hematoma expansivo o isquemia distal precisan actuación vascular urgente; compresión directa y torniquete si hemorragia vital no controlable.
  • Evaluación: Documentar pulsos, relleno, temperatura y función; lesión vascular puede coexistir con pulso palpable. Imágenes no deben retrasar control de una hemorragia evidente.
  • Deformidad sin pulso: Alinear e inmovilizar urgentemente por personal entrenado, y repetir/documentar perfusión y función nerviosa. La lesión supracondílea infantil tiene un circuito especializado.
  • Persistencia: Si continúa perfusión anormal tras alineación, activar equipo vascular/traumatológico y angio-TC según estabilidad; las imágenes no deben retrasar una intervención urgente por hemorragia incontrolada o isquemia amenazante.

Fractura pélvica y shock

  • Prioridad: ABCDE y resucitación hemostática; sospechar sangrado retroperitoneal. Faja pélvica sobre trocánteres, no cintura, y evitar compresiones repetidas para «comprobar» inestabilidad.
  • Control: Activar equipo quirúrgico/intervencionista para estabilización, packing o embolización según fuente y recursos; limitar cristaloides y no demorar control de sangrado por imágenes.
  • Lesiones asociadas: Inspeccionar periné; tacto rectal/vaginal solo si indicado por sospecha y personal capacitado, no maniobra universal repetida.
  • Uretra: Uretrorragia o sospecha de lesión uretral: no sondaje ciego; uretrografía/valoración urológica y drenaje dirigido según situación.
Pelvis y shock: acciones coordinadas. Reanimación y control se coordinan sin esperar completar una etapa; ante sospecha uretral, no sondaje ciego.

Referencias: 39, 23, 48. Bibliografía al final.

1.7. Lesiones de nervios periféricos

Reconocer el patrón

  • Contexto: Déficit motor o sensitivo tras fractura, luxación, herida o compresión; examinar también reflejos pertinentes.
  • Neuropraxia: Bloqueo de conducción sin pérdida axonal.
  • Axonotmesis: Daño axonal con conservación variable de las cubiertas nerviosas.
  • Neurotmesis: Interrupción completa con mal pronóstico espontáneo; requiere valoración de reparación quirúrgica, sin garantizar recuperación normal.
Lesión nerviosa: profundidad del daño.

Evaluar y confirmar

  • Registro: Documentar fuerza, sensibilidad y territorio; «movilidad conservada» no basta. Las maniobras focales se detallan abajo.
  • Peroneo común: Explorar dorsiflexión y eversión del pie; considerar compresión o lesiones asociadas.

Manejo inicial

  • Inicio: Retirar compresión externa, reducir lesiones asociadas e inmovilizar protegiendo articulaciones; registrar examen antes y después.
  • Urgencia quirúrgica: Herida abierta con déficit, lesión vascular concomitante o empeoramiento exigen valoración urgente.
  • Sección completa: Coordinar reparación especializada; la espera de recuperación espontánea no sustituye la evaluación de continuidad nerviosa.

Seguimiento y precauciones

  • Déficit cerrado estable: Seguimiento clínico y electrodiagnóstico en el momento apropiado; la denervación no se demuestra inmediatamente.
  • Rehabilitación: Prevenir contracturas y proteger territorios insensibles.
  • Sin mejoría: Reevaluar continuidad, atrapamiento y necesidad de reparación; no prometer recuperación solo por denominar la lesión «neuropraxia».

Lesión y territorio: examen focal

  • Radial–húmero: Explorar extensión de muñeca/dedos y primer espacio interdigital dorsal; no usar toda la cara posterior del brazo como único territorio.
  • Axilar–hombro: Explorar deltoides/abducción y sensibilidad lateral del hombro antes y después de reducir.
  • Mediano–supracondílea: Oposición del pulgar y sensibilidad radial palmar. Interóseo anterior: pinza «OK» con flexor largo del pulgar y flexor profundo del índice.
  • Cubital–codo: Separación/aproximación de dedos y sensibilidad del quinto dedo y mitad cubital del cuarto.
  • Ciático–cadera: En luxación posterior, evaluar ramas tibial y peronea: flexión plantar, dorsiflexión y sensibilidad del pie; la rama peronea suele ser vulnerable.
Lesión y nervio: qué comprobar.

Referencias: 23, 36. Bibliografía al final.

1.8. Complicaciones tromboembólicas y embolia grasa

TVP y embolia pulmonar

  • TVP: Dolor y edema unilateral tras inmovilización requieren estimar probabilidad y confirmar con ecografía venosa. Homans no permite confirmar ni descartar.
  • TEP: Disnea, desaturación, dolor pleurítico, hemoptisis o síncope requieren evaluación urgente. En inestabilidad, priorizar reanimación y confirmación/decisión especializada.
  • Diagnóstico: En estable, probabilidad clínica orienta dímero D o angio-TC; no solicitar dímero D indiscriminadamente tras trauma, donde puede elevarse por otras causas.
  • Tratamiento: Anticoagulación según confirmación/probabilidad, riesgo hemorrágico y contexto. En TVP proximal o TEP provocado por factor transitorio resuelto, al menos 3 meses y reevaluación; no 6 meses obligatorios para todo TEP.
  • Filtro de cava: Reservar situaciones seleccionadas, especialmente contraindicación para anticoagular, con plan de retiro; no sustituye automáticamente el tratamiento de toda trombosis.
TVP y TEP tras trauma: confirmar y tratar.

Embolia grasa

  • Sospecha: Habitualmente 24–72 horas después de fractura de huesos largos/pelvis, hipoxemia, alteración neurológica y petequias sugieren síndrome de embolia grasa; la triada puede ser incompleta.
  • Diferenciales: Excluir hemorragia, lesión cerebral, neumonía y TEP trombótico. El diagnóstico integra curso clínico y exclusión de alternativas.
  • Manejo: Soporte respiratorio/hemodinámico y tratamiento de la fractura; no indicar anticoagulación solo por sospecha de embolia grasa.
Hipoxemia después de una fractura: distinguir mecanismos.

Referencias: 46, 39, 47. Bibliografía al final.

2. Fracturas y lesiones de extremidades

Relacionar mecanismo y anatomía con el examen, la imagen y la estabilidad de la lesión.

2.1. Luxación de hombro

Reconocer el patrón

  • La luxación anterior presenta hombro en charretera, dolor e incapacidad de moverlo; evaluar sensibilidad lateral del deltoides y función del nervio axilar, además de pulsos.
  • La posterior se asocia a convulsión o electrocución, brazo en rotación interna y dificultad para rotar externamente.
Luxación de hombro: dos patrones.

Evaluar y confirmar

  • Puede pasar inadvertida en radiografía anteroposterior: agregar proyección axilar o escapular adecuada.
  • Buscar fractura asociada y documentar examen neurovascular antes de reducir.
  • La sospecha de luxación no justifica maniobras bruscas sin analgesia y evaluación de lesiones concomitantes.

Imagen sugerida (nueva): Radiografías de luxación de hombro con las relaciones glenohumerales y la proyección señaladas.

Manejo inicial

  • Realizar reducción cerrada con analgesia o sedación y técnica segura por equipo entrenado, seguida de radiografía y nueva evaluación neurovascular.
  • Si hay compromiso vascular, la actuación y coordinación son inmediatas.
  • Inmovilización breve individualizada y rehabilitación posterior; en mayores, evitar rigidez y buscar rotura del manguito.

Seguimiento y precauciones

  • Derivación: Derivar luxaciones irreductibles, fracturas asociadas, lesión neurovascular y recurrencia para evaluar estabilización.
  • La cirugía no es automática tras cualquier segundo episodio: depende de edad, demanda, pérdida ósea y lesión labral.
  • Explicar riesgo de recurrencia y retorno gradual al deporte.

Referencias: 23, 24. Bibliografía al final.

2.2. Fracturas de clavícula, húmero, codo y antebrazo

Cintura escapular

  • Acromioclavicular: Dolor localizado y «tecla de piano» tras caída sobre hombro; radiografías AP, comparativas cuando se requiera, y clasificación de desplazamiento orientan manejo. Inmovilización breve/rehabilitación o cirugía según grado y demanda.
  • Clavícula: Dolor, deformidad y posible amenaza cutánea. Muchas fracturas medias se tratan con cabestrillo; extremos o desplazamiento no implican cirugía automática.
  • Urgencia: Exposición, piel amenazada o déficit neurovascular requieren evaluación quirúrgica; no empujar repetidamente el fragmento prominente.

Húmero proximal, codo y antebrazo

  • Húmero proximal/subcapital: Dolor, posible equimosis medial del brazo e incapacidad tras caída, frecuente en fragilidad; tratamiento depende de desplazamiento, estabilidad, vascularidad y función previa.
  • Cabeza radial: Dolor a pronosupinación y derrame tras caída; radiografía puede ser sutil. Si estable, movilización precoz guiada; bloqueo mecánico o lesiones asociadas cambian conducta.
  • Monteggia: Fractura del cúbito con luxación de cabeza radial; revisar alineación radiocapitelar en las imágenes.
  • Galeazzi: Fractura de radio con lesión/luxación radiocubital distal; examinar codo y muñeca, no solo la diáfisis.
  • Antebrazo: En adultos, fracturas desplazadas de ambos huesos suelen requerir fijación; en niños muchas admiten reducción/yeso. No decidir cirugía únicamente por riesgo de anquilosis.
Luxofracturas: mirar ambos extremos.

Supracondílea pediátrica

  • Dolor, edema e impotencia del codo; equimosis anterior o piel fruncida indican mayor lesión. Registrar pulso, perfusión y nervios mediano/interóseo anterior, radial y cubital.
  • Gartland en extensión: I: sin desplazamiento; II: angulada, conserva contacto cortical posterior; III: desplazamiento completo sin contacto. Valorar radiografías AP y lateral.
  • Tratamiento: Tipo I: inmovilización, sin reducción. Tipos II y III: valoración ortopédica; III e inestables requieren reducción y fijación. No todas las supracondíleas son quirúrgicas.
  • Inmovilización: Evitar flexión del codo mayor de 90°, que puede comprometer perfusión; una fractura deformada requiere posición inicial adaptada, analgesia y manejo por equipo entrenado.
  • Urgencia: Ausencia de pulso, mano fría/pálida, lesión abierta, déficit nervioso o edema intenso requieren evaluación inmediata. Dolor creciente obliga a descartar síndrome compartimental.

Pronación dolorosa

  • Patrón típico: Subluxación de cabeza radial, habitual de 1–4 años. Deja de usar el brazo, mantiene antebrazo pronado; suele faltar edema, deformidad o equimosis. La tracción previa puede no recordarse.
  • Imagen: Diagnóstico clínico si típico. Dolor óseo marcado, edema, equimosis, deformidad o fracaso de reducción obligan a considerar fractura y solicitar radiografía.
  • Reducción: Con diagnóstico clínico y profesional entrenado: hiperpronación o supinación-flexión. Reevaluar uso del brazo a los 10 minutos; suele recuperarse en 5–30 minutos.
  • Fracaso: Si no se reduce tras dos intentos, reevaluar y considerar imagen/consulta. No insistir repetidamente sobre una posible fractura.
Pronación dolorosa: evaluación y reducción. Dolor óseo marcado, equimosis, edema o deformidad requieren valorar fractura antes de manipular.

Referencias: 18, 23, 24, 49, 50. Bibliografía al final.

2.3. Fractura de muñeca

Reconocer el patrón

  • Sospecha: Caída con mano extendida seguida de dolor, edema y deformidad en radio distal.
  • Colles y Smith: Colles presenta desplazamiento dorsal, con posible impactación, acortamiento y desviación radial; puede dar deformidad en tenedor; Smith desplaza hacia volar.
  • Seguridad: Examinar piel, pulso, relleno capilar y nervio mediano antes y después de cualquier maniobra.

Imagen sugerida (nueva): Radiografías comparativas de fracturas de muñeca, con angulación y fragmentos rotulados según el texto.

Muñeca: patrón y examen.

Evaluar y confirmar

  • Radiografía: Anteroposterior y lateral; revisar articulación radiocubital distal.
  • Escafoides: Dolor en tabaquera anatómica exige sospecha aun con radiografía normal; el polo proximal tiene riesgo de necrosis avascular.
  • Cautela: La ausencia de deformidad evidente no descarta fractura.

Manejo inicial

  • Inicio: Analgesia, retirar anillos e inmovilizar. Radio distal desplazado: reducción por personal capacitado, con control radiográfico y neurovascular.
  • Radio distal: Las fracturas estables pueden manejarse ortopédicamente; inestabilidad, incongruencia articular desplazada, exposición o compromiso neurológico requieren traumatología y posible cirugía.
  • Escafoides estable: Una fractura no desplazada seleccionada puede tratarse con inmovilización y controles de unión; la localización modifica el pronóstico y la duración.
  • Escafoides de mayor riesgo: Desplazamiento, inestabilidad o compromiso proximal requieren valoración especializada para fijación; no todas las fracturas de escafoides tienen el mismo manejo.

Seguimiento y precauciones

  • Escafoides sospechado: Inmovilizar mientras se confirma. NICE favorece resonancia tras examen clínico; tomografía aporta detalle de fractura y desplazamiento. Si no están disponibles, organizar control dirigido.
  • Alarmas del yeso: Volver ante dolor creciente, parestesias o dedos fríos.
  • Fragilidad: Evaluar osteoporosis y riesgo de caídas para prevenir nuevas fracturas, incluida cadera.

Referencias: 18, 21, 22. Bibliografía al final.

2.4. Dedo en martillo y dedo en gatillo

Dedo en martillo y lesión ungueal

  • Mecanismo: Lesión del extensor terminal, con o sin avulsión ósea: no logra extender activamente la interfalángica distal. No es rotura de fascia.
  • Estudio: Radiografía para fragmento y subluxación; revisar herida y uña. Lesión abierta, gran fragmento o inestabilidad requieren especialista.
  • Lesión cerrada estable: Férula con extensión distal continua, habitualmente 6–8 semanas según lesión y evaluación. Mantener móviles articulaciones sanas; vigilar piel y evitar flexión durante el período indicado.
  • Seymour en niños: Trauma distal con lesión fisaria y lecho ungueal; uña desplazada o herida aparentemente pequeña pueden ocultar fractura abierta. Requiere atención urgente, lavado/desbridamiento, reducción, reparación ungueal y antibióticos; no tratar solo con férula.
Dedo en martillo: la herida cambia la conducta. Radiografía y examen de uña/herida preceden a elegir tratamiento. Mantener movilidad de articulaciones sanas.

Dedo en gatillo: distinguir edad

  • Patrón: Chasquido, bloqueo y dolor en base del dedo por conflicto de tendones flexores con polea A1; no se limita al flexor profundo.
  • Adulto: Adaptación de actividad, férula y posible infiltración; liberación quirúrgica si persiste o hay bloqueo importante. La cirugía no es el único tratamiento inicial.
  • Pulgar infantil: Suele comenzar entre 1 y 3 años, con bloqueo y posible nódulo del flexor largo. Puede mejorar espontáneamente: valoración especializada y observación; cirugía si persiste, duele o limita función. No extrapolar automáticamente la pauta de infiltración del adulto.

Referencias: 51, 52, 53, 54. Bibliografía al final.

2.5. Fractura y luxación de cadera; fémur y tibia

Fractura de cadera

  • Sospecha: Tras caída, dolor inguinal, imposibilidad de apoyo o elevar talón; acortamiento y rotación externa son frecuentes, pero su ausencia no descarta fractura.
  • Imagen: AP de pelvis y lateral/axial de cadera según tolerancia y sospecha; si son negativas y persiste sospecha, preferir RM. NICE propone TC cuando la RM está contraindicada o no disponible dentro de 24 horas; no dar alta solo por placa normal.
  • Primeras medidas: Analgesia, evaluar hemorragia/comorbilidades, prevenir delirium y presión, y coordinar cirugía temprana cuando sea seguro; AAOS orienta 24–48 horas desde ingreso.

Decidir reconstrucción

  • Cuello femoral: En personas mayores con fractura desplazada suele preferirse artroplastia; en jóvenes se busca preservar cabeza. No decidir exclusivamente por cumplir 65 años.
  • Extracapsular: Intertrocantéricas/subtrocantéricas requieren fijación adaptada a estabilidad y patrón; tornillo deslizante o clavo según lesión, no un implante único para todas.
  • Continuidad: Movilización, tromboprofilaxis según riesgo, rehabilitación y prevención secundaria de osteoporosis/caídas.

Imagen sugerida (nueva): Radiografías de los tipos de fractura de cadera descritos, con la localización anatómica señalada.

Fractura de cadera: patrón y paciente.

Luxación posterior y otras fracturas

  • Luxación posterior: Habitualmente trauma de alta energía, cadera flexionada/aducida/rotada internamente, con posible acortamiento; evaluar ciático y fracturas asociadas. No confundir con postura habitual de fractura de cuello.
  • Urgencia: Reducir cuanto antes por equipo entrenado, buscando ≤6 horas desde la lesión en luxación nativa aislada sin fractura asociada ni otra prioridad vital; no esperar ese límite. Requiere analgesia/sedación apropiada.
  • Después de reducir: Repetir examen neurovascular e imágenes; TC en cadera nativa para valorar fracturas y fragmentos intraarticulares. Ante fractura asociada, plan traumatológico urgente; no forzar una reducción no planificada.
  • Fémur y tibia: Controlar pérdidas sanguíneas, exposición y compartimentos; inmovilizar y derivar. La fijación depende de edad, patrón y estado general; no toda fractura de pierna exige cirugía.
Cadera traumática: dos posturas orientadoras. La postura orienta; confirmar con examen e imágenes sin retrasar una urgencia.

Analgesia y prevención tras fractura por fragilidad

  • Analgesia inmediata: También en deterioro cognitivo. Paracetamol pautado, ajustado a peso y función orgánica; añadir opioide titulado si es insuficiente, con vigilancia de sedación y respiración.
  • Bloqueo regional: Puede reducir necesidades de opioides, por personal entrenado; no reemplaza cirugía temprana. NICE no recomienda AINE para la fractura de cadera.
  • Profilaxis trombótica: En fractura por fragilidad de pelvis, cadera o fémur proximal, NICE propone un mes si el riesgo trombótico supera al hemorrágico; no aplicar automáticamente a cualquier fractura de pierna.
  • Ejemplo de inicio: HBPM a las 6–12 horas posoperatorias, una vez valorada hemostasia; coordinar dosis, función renal y anestesia neuroaxial con el protocolo local.
  • Contraindicación farmacológica: Considerar compresión neumática intermitente mientras la movilidad permanezca significativamente reducida; reevaluar riesgos al cambiar la situación clínica.

Referencias: 58, 23, 24, 59, 60, 61. Bibliografía al final.

2.6. Luxofractura de tobillo

Reconocer el patrón

  • Mecanismo: inversión o eversión pueden lesionar ligamentos o producir fractura; no diagnosticar esguince solo por el mecanismo.
  • Exploración: Evaluar maléolos, base del quinto metatarsiano, navicular, sindesmosis y peroné proximal.
  • Maisonneuve: Puede omitirse si solo se examina el tobillo; buscar lesión proximal del peroné.

Evaluar y confirmar

  • Decidir imágenes: Aplicar Ottawa solo con examen fiable y en población validada; las reglas completas se describen abajo.
  • Proyecciones: Anteroposterior, lateral y mortaja cuando se sospecha fractura de tobillo; estudiar pie o pierna según hallazgos.

Manejo inicial

  • Urgencia: Luxofractura deformada, piel a tensión o déficit vascular: reducción urgente, inmovilización y derivación.
  • Seguridad: Registrar pulsos y sensibilidad antes y después; evitar carga hasta definir estabilidad.

Seguimiento y precauciones

  • Fractura estable: Algunas fracturas estables y no desplazadas admiten manejo conservador; no todas requieren cirugía.
  • Fijación: Inestabilidad, fracturas bimaleolares/trimaleolares o lesión sindesmótica suelen requerir cirugía según evaluación especializada.
  • Esguince simple: Protección breve, compresión y analgesia; frío protegido y elevación para edema, con carga y recuperación progresivas y propiocepción.
  • Persistencia: Revisar lesión osteocondral, sindesmosis o fractura oculta si el dolor no evoluciona como se esperaba.

Reglas de Ottawa y límites

  • Tobillo: Con dolor maleolar, solicitar radiografía si hay dolor óseo en punta o borde posterior distal (6 cm) del maléolo medial/lateral, o incapacidad de carga definida abajo.
  • Pie: Con dolor mediotarsiano, solicitar radiografía del pie si hay dolor óseo en navicular/base del quinto metatarsiano, o incapacidad de carga definida abajo.
  • Incapacidad de carga: Imposibilidad de dar 4 pasos tanto inmediatamente tras la lesión como durante la evaluación; este criterio se aplica a tobillo y pie.
  • Límites: Deformidad, lesión expuesta, neuropatía relevante o paciente no evaluable requieren valoración directa; no retrasar imágenes intentando aplicar la regla.
  • Extensión proximal: Dolor en cabeza de peroné o sindesmosis obliga a buscar Maisonneuve; una radiografía aislada de tobillo puede omitirla.

Imagen sugerida (nueva): Ilustración de los puntos de palpación de las reglas de Ottawa descritas en el apartado.

Ottawa: radiografía según región. Examinar también sindesmosis y peroné proximal.

Referencias: 18, 25, 26. Bibliografía al final.

2.7. Lesiones de partes blandas

Reconocer el patrón

  • Contusión produce lesión por golpe; desgarro afecta músculo y esguince afecta ligamento, no tendón.
  • Buscar hematoma, pérdida de fuerza, inestabilidad y dolor desproporcionado.
Nombrar el tejido lesionado.

Evaluar y confirmar

  • Rotura de Aquiles: sensación de golpe posterior, dificultad para elevar talón y prueba de Thompson positiva: al comprimir la pantorrilla no aparece la flexión plantar esperada; aún puede existir algo de flexión plantar.
  • Lesión meniscal da dolor en interlínea y bloqueo; lesión del cruzado anterior suele acompañarse de giro, chasquido y hemartrosis precoz.
  • Ecografía ayuda en tendones y músculo; resonancia se reserva a lesiones intraarticulares relevantes o incertidumbre.
Aquiles: la flexión plantar residual no descarta rotura.

Manejo inicial

  • Protección inicial, compresión, analgesia y carga gradual según lesión; evitar reposo prolongado y masaje vigoroso sobre hematoma reciente.
  • Inmovilizar Aquiles en flexión plantar y derivar: tanto cirugía como tratamiento funcional supervisado pueden ser apropiados.
  • Inmovilización de extremidad inferior: valorar riesgo de trombosis y sangrado para decidir profilaxis; no prescribirla automáticamente a todo esguince.

Seguimiento y precauciones

  • Rodilla bloqueada, ruptura tendinosa completa o lesión neurovascular requieren atención rápida.
  • Síndrome compartimental: dolor creciente con estiramiento pasivo y compartimento tenso, incluso con pulsos presentes; retirar compresión, mantener extremidad a nivel cardíaco y derivar inmediatamente para fasciotomía.
  • La ausencia de pulso es tardía y no debe esperarse.

Grado del esguince y hematomas

  • Grado I: Distensión/microlesión ligamentaria sin inestabilidad relevante; dolor y edema variables.
  • Grado II: Rotura parcial con dolor, edema/equimosis y laxitud variable.
  • Grado III: Rotura completa con inestabilidad; examen inicial puede limitarse por dolor. Confirmar lesiones asociadas y plan de rehabilitación o reparación.
  • Hematoma: Ecografía si duda o evolución atípica; descartar sangrado activo y compartimental si aumenta. No drenar todo hematoma grande; infección, compresión y características determinan conducta.

Referencias: 18, 37, 38. Bibliografía al final.

2.8. Meniscos, ligamentos y dolor de rodilla

Lesiones de rodilla

  • Menisco: Torsión, dolor en interlínea, bloqueo o sensación de inestabilidad; Apley/McMurray orientan, pero no diagnostican por sí solos.
  • Manejo meniscal: Rehabilitación inicial en muchos casos. Bloqueo verdadero, lesión reparable o síntomas persistentes pese a tratamiento adecuado requieren evaluación especializada para eventual artroscopia.
  • LCA: Giro, desaceleración o hiperextensión; hemartrosis e inestabilidad. Lachman/cajón anterior orientan. Rehabilitación y eventual reconstrucción según actividad, inestabilidad y lesiones asociadas.
  • LCP: Golpe sobre tibia anterior con rodilla flexionada o hiperflexión; cajón posterior. Lesiones aisladas pueden manejarse conservadoramente; inestabilidad grave o lesión multiligamentaria modifica la indicación.
  • Colaterales: Estrés en valgo evalúa medial; varo, lateral. Buscar lesión multiligamentaria y compromiso vascular.
  • Colateral medial: Lesión aislada de bajo grado: protección, posible órtesis articulada y rehabilitación; evitar rigidez por inmovilización prolongada.
  • Colateral lateral: Grados I–II estables pueden manejarse conservadoramente; avulsión, inestabilidad importante o lesiones asociadas requieren valoración quirúrgica.
  • Imágenes: Radiografías ante sospecha de fractura; resonancia para lesión intraarticular relevante o planificación. No es primera prueba obligatoria de toda rodilla dolorosa.
Rodilla: estructura y hallazgo.

Dolor patelofemoral y Baker

  • Patelofemoral: Dolor anterior con escaleras, cuclillas o carga repetida; distinguir de inestabilidad rotuliana real. Adaptar carga y fortalecer cadera/cuádriceps.
  • Baker: Masa poplítea asociada a patología intraarticular; su ruptura puede simular TVP. Confirmar causa de dolor y edema antes de asumir quiste roto.
  • Tratar enfermedad de rodilla y observar si asintomático; aspiración o cirugía se reservan a indicaciones seleccionadas, no al tamaño aislado.

Referencias: 18, 24, 55, 56, 57. Bibliografía al final.

2.9. Retardo, no unión y consolidación viciosa

Distinguir las complicaciones

  • Retardo: Consolidación más lenta de lo esperado para hueso y contexto, con dolor y progresión radiológica insuficiente; puede haber callo aún inmaduro sin puente consolidado; revisar estabilidad, infección, tabaquismo y nutrición.
  • No unión: Fracaso de consolidación con dolor o movilidad del foco; puede ser hipertrófica por inestabilidad o atrófica por déficit biológico. No siempre es indolora ni exige interposición de tejidos.
  • Mala unión: Consolidación en alineación inadecuada; puede causar dolor y alteración funcional aunque el hueso haya unido.
Consolidación: distinguir problemas.

Estudio y corrección

  • Evaluación: Comparar radiografías seriadas y evolución funcional; investigar infección y vascularidad antes de atribuir todo a inmovilización deficiente.
  • Tratamiento: Mejorar estabilidad y biología según causa; no unión puede requerir fijación, injerto y tratamiento de infección. Mala unión sintomática puede requerir osteotomía correctora.
  • AINE: Revisar necesidad, dosis y duración según riesgos; no presentar todo uso breve como causa inevitable de no unión.

Referencias: 18, 23, 43. Bibliografía al final.

2.10. Síndrome de dolor regional complejo

Reconocer dolor regional complejo

  • Patrón: Dolor regional persistente desproporcionado, alodinia/hiperalgesia, edema, cambios de color/temperatura/sudoración y alteración motora o trófica tras lesión.
  • Budapest: Dolor continuo desproporcionado, síntomas en ≥3 de 4 categorías, signos observados en ≥2 y ausencia de explicación mejor.
  • Categorías: Sensitiva; vasomotora; sudomotora/edema; motora/trófica. No basta dolor intenso aislado ni una radiografía con desmineralización moteada, hallazgo posible pero no necesario.
  • Diferenciales: Excluir infección, isquemia, trombosis, lesión nerviosa focal y problemas de consolidación.
Budapest: categorías que deben buscarse. Dolor desproporcionado, síntomas ≥3 categorías, signos ≥2 y ninguna explicación mejor.

Manejo

  • Rehabilitación: Derivación temprana a equipo de dolor/rehabilitación, educación, desensibilización y uso progresivo de extremidad; evitar inmovilización prolongada sin motivo.
  • Medicamentos: Analgesia e intervenciones para dolor neuropático se individualizan; gabapentina, pregabalina o amitriptilina no son una receta universal ni sustituyen recuperación funcional.
  • Concepto: «Distrofia simpático-refleja» o «Sudeck» son denominaciones históricas; no se explica únicamente por analgesia insuficiente.
  • Tipos: I sin lesión nerviosa identificable; II con lesión nerviosa demostrable. Ambos se valoran con el patrón clínico y los criterios de Budapest.

Referencias: 44, 45. Bibliografía al final.

3. Columna y patología mecánica

Distinguir dolor mecánico de compromiso neurológico, inflamación, infección y fragilidad.

3.1. Lumbago mecánico

Dolor mecánico y examen dirigido

  • El lumbago mecánico es dolor lumbar que varía con carga o movimiento, habitualmente sin déficit neurológico ni síntomas sistémicos.
  • Evaluación: Explorar marcha, movilidad, fuerza, sensibilidad, reflejos y caderas; preguntar por trabajo, ejercicio, traumatismos y factores psicosociales.
Lumbago: reconocer cuándo cambia la prioridad. Las alarmas se interpretan en conjunto; no son diagnósticos aislados.

Alarmas e indicación de imágenes

  • Alarmas: cáncer previo, fiebre, inmunosupresión, pérdida de peso, osteoporosis, trauma significativo, dolor nocturno persistente y déficit progresivo.
  • Una bandera aislada inespecífica no confirma enfermedad grave, pero la combinación modifica el estudio.
  • Sin alarmas no se necesita radiografía ni resonancia inicial: los cambios degenerativos son frecuentes en personas asintomáticas.

Actividad, analgesia y recuperación

  • Base: educación, actividad tolerada, retorno gradual a trabajo y ejercicio; evitar reposo prolongado. Abordar miedo al movimiento, ánimo y factores laborales si persiste.
  • Analgesia: considerar AINE a la menor dosis eficaz durante el menor tiempo posible, valorando riesgo renal, digestivo y cardiovascular y necesidad de gastroprotección.
  • Complemento NICE: no ofrecer paracetamol como único tratamiento del lumbago. Un opioide débil se reserva a casos agudos seleccionados si el AINE está contraindicado, no se tolera o falla; no es tratamiento habitual ni crónico.

Reevaluación y cauda equina

  • Revaluar persistencia o cambio del patrón y considerar rehabilitación y factores laborales.
  • Cautela: No indicar de rutina opioides, corticoides sistémicos ni imágenes seriadas.
  • Retención urinaria, anestesia en silla de montar o déficit bilateral orientan a cauda equina y exigen urgencia con resonancia y evaluación quirúrgica.

Referencias: 1. Bibliografía al final.

3.2. Lumbociática radicular

Reconocer el patrón

  • Patrón: Dolor radicular lumbar, habitualmente irradiado bajo la rodilla, con distribución dermatomérica, parestesias y posible déficit motor o reflejo.
  • Lasègue: Reproduce dolor radicular; la tirantez posterior aislada no basta.
  • L4: Extensión de rodilla y reflejo patelar.
  • L5: Dorsiflexión del pie y extensión del hallux.
  • S1: Flexión plantar y reflejo aquíleo.
Raíz y función clínica.

Evaluar y confirmar

  • Diferenciales: Dolor referido de cadera, neuropatía periférica y claudicación vascular.
  • Estenosis: La claudicación neurógena mejora al sentarse o flexionar el tronco.
  • Correlación: Una hernia en imágenes solo explica síntomas si concuerda con la clínica.

Manejo inicial

  • Sin alarmas: Actividad adaptada, analgesia y rehabilitación; muchos pacientes mejoran sin cirugía.
  • Resonancia: Déficit motor importante/progresivo, sospecha de infección o neoplasia, cauda equina, o persistencia cuando se considera intervención.
  • AINE: Beneficio limitado y riesgos gastrointestinales, hepáticos, cardiovasculares y renales; si se indican, usar la menor dosis eficaz durante el menor tiempo posible.

Seguimiento y precauciones

  • Derivación: Dolor refractario e incapacitante pese a manejo adecuado; considerar descompresión si la clínica y las imágenes concuerdan.
  • Evitar en ciática: NICE desaconseja gabapentinoides, otros antiepilépticos, corticoides orales y benzodiacepinas; no ofrecer opioides para ciática crónica.
  • Epidural: Anestésico local más corticoide puede considerarse por especialista en ciática aguda grave; no equivale a corticoides orales ni a infiltración indiscriminada.
  • Cauda equina: Retención urinaria o pérdida de sensibilidad perineal requieren evaluación urgente; no esperar incontinencia establecida.

Referencias: 1, 2. Bibliografía al final.

3.3. Columna dolorosa

Reconocer el patrón

  • Una columna dolorosa exige clasificar mecanismo mecánico, inflamatorio, infeccioso, neoplásico o traumático.
  • Dolor inflamatorio comienza habitualmente antes de los 45 años, mejora con ejercicio y se acompaña de rigidez matinal; buscar psoriasis, uveítis y enfermedad intestinal.
Columna dolorosa: distinguir mecanismos.

Evaluar y confirmar

  • Fiebre, bacteriemia o uso de drogas intravenosas sugieren espondilodiscitis.
  • En persona mayor osteoporótica, dolor súbito tras esfuerzo mínimo puede ser fractura por compresión.
  • En cervicalgia examinar fuerza, reflejos, sensibilidad y signos de mielopatía: marcha espástica, hiperreflexia o torpeza manual.

Manejo inicial

  • Imágenes: radiografía en fractura por fragilidad; TC en trauma óseo significativo; RM ante infección, tumor, mielopatía o compresión neural.
  • Sospecha de infección vertebral: hemograma, proteína C reactiva/VHS y dos pares de hemocultivos; RM para definir foco y extensión epidural. Si está estable, obtener diagnóstico microbiológico antes del antibiótico cuando sea factible.
  • Sepsis o déficit neurológico: antibióticos y evaluación quirúrgica urgentes, sin esperar una biopsia programada.

Seguimiento y precauciones

  • El tratamiento mecánico prioriza movilidad y rehabilitación.
  • Déficit neurológico nuevo, alteración esfinteriana o absceso epidural sospechado requieren derivación inmediata.
  • Cautela: No realizar manipulaciones cervicales ante trauma, mielopatía o sospecha vascular; dolor cervical brusco con Horner o focalidad también obliga a descartar disección arterial.

Referencias: 1, 5, 6. Bibliografía al final.

3.4. Síndrome de hombro doloroso

Reconocer el patrón

  • Diferenciar: Manguito rotador, capsulitis, artrosis, lesión acromioclavicular y dolor referido cervical o visceral.
  • Manguito: Dolor en arco de elevación y debilidad orientan a tendinopatía o rotura.
  • Capsulitis: Limita movilidad activa y pasiva, especialmente rotación externa; asociación con diabetes.
  • Acromioclavicular: Dolor focal en la región superior del hombro.
Hombro: comparar movilidad.

Evaluar y confirmar

  • Examen: Explorar cuello, movilidad, fuerza y neurovascularidad.
  • Imágenes: Radiografía ante trauma, sospecha de artrosis o calcificación; ecografía/resonancia si resuelven dudas relevantes o planifican tratamiento.
  • Capsulitis: La ecografía y resonancia no son requisitos habituales para diagnosticarla; pueden identificar otra lesión asociada.

Manejo inicial

  • Inicio: Educación, evitar temporalmente cargas desencadenantes, analgesia y ejercicios progresivos; la inmovilización prolongada favorece rigidez.
  • Capsulitis: Rehabilitación adaptada al dolor; puede beneficiarse de infiltración indicada por personal capacitado.

Seguimiento y precauciones

  • Derivación: Rotura traumática con debilidad marcada, déficit neurológico, articulación caliente con fiebre o dolor incapacitante persistente.
  • Tras una caída: Incapacidad súbita para abducir exige evaluar lesiones; no asumir tendinitis.
  • Dolor referido: Dolor de hombro izquierdo con síntomas vegetativos o relacionado con esfuerzo puede corresponder a isquemia cardíaca.

Referencias: 18, 19, 20. Bibliografía al final.

3.5. Artrosis primarias y secundarias

Reconocer el patrón

  • La artrosis genera dolor relacionado con uso, rigidez matinal breve, crepitación y limitación funcional.
  • Cadera: dolor inguinal, dificultad para calzarse y disminución de rotación interna; rodilla: dolor en carga y deformidad en varo o valgo.
  • La secundaria aparece tras trauma, displasia, necrosis o enfermedad inflamatoria.
Artrosis: patrón clínico.

Evaluar y confirmar

  • Estudio: Radiografía en carga cuando corresponde muestra pinzamiento asimétrico, osteofitos, esclerosis y quistes subcondrales.
  • La intensidad radiográfica no siempre se correlaciona con el dolor.
  • Una articulación roja, muy caliente y de inicio agudo obliga a descartar infección o cristales.

Tratamiento que mejora dolor y función

  • Base: educación, ejercicio aeróbico y fortalecimiento; reducir peso cuando corresponde y adaptar bastón u otras ayudas.
  • AINE: tópico para rodilla; oral si es necesario, por tiempo breve y tras revisar riesgos e interacciones. Considerar gastroprotección.
  • Infiltración con corticoide: opción seleccionada si otras medidas no bastan o para facilitar ejercicio; el alivio suele ser transitorio. No regenera cartílago.
  • Complemento NICE: no ofrecer glucosamina, opioides potentes ni ácido hialurónico intraarticular como tratamiento de la artrosis.
Artrosis: escalonar el manejo.

Derivación y contexto chileno

  • Evaluar artroplastia: dolor y limitación relevantes pese a tratamiento conservador, considerando calidad de vida, preferencias y riesgo quirúrgico.
  • GES: tratamiento médico de artrosis leve o moderada de cadera/rodilla en personas de 55 años y más; endoprótesis total por artrosis de cadera con limitación funcional severa en personas de 65 años y más, según criterios de la vía respectiva.
  • Evitar: artroscopia de lavado sistemática en artrosis degenerativa y reposo permanente que agrave debilidad. La indicación de prótesis por fractura se decide por otros criterios.

Referencias: 10, 11, 12, 13. Bibliografía al final.

4. Ortopedia infantil

La edad, el crecimiento y la capacidad de apoyar cambian el diagnóstico y la urgencia.

4.1. Displasia del desarrollo de cadera

Concepto y factores de riesgo

  • Espectro: Alteración del desarrollo acetabular y femoral: displasia, inestabilidad, subluxación o luxación; puede ser asintomática en el lactante.
  • Riesgo epidemiológico: Sexo femenino, presentación podálica y familiares afectados; considerar oligohidroamnios y patología neuromuscular. Estos antecedentes no sustituyen el examen ni equivalen todos a la indicación ecográfica dirigida de DIPRECE.
  • Evolución: Sin detección y tratamiento oportunos puede producir cojera, discapacidad y artrosis precoz.

Examen dirigido

  • Recién nacido: Barlow provoca la luxación de una cadera inestable; Ortolani reduce una cadera luxada. Las maniobras corresponden a un examinador entrenado.
  • Lactante mayor: Buscar limitación de abducción y diferencia de longitud; los pliegues asimétricos aislados son poco específicos.
  • Sospecha: Derivar oportunamente: no esperar cojera ni la radiografía de pesquisa. Un examen normal no excluye displasia. Dolor agudo o fiebre obligan a considerar infección, no atribuirlos a displasia.

Imagen sugerida (nueva): Ilustraciones del examen de cadera infantil que muestren las maniobras descritas y la posición del examinador.

Tratamiento según edad y estabilidad

  • Objetivo: Obtener y mantener reducción concéntrica estable; el especialista elige imagen y tratamiento según edad, reducibilidad y gravedad.
  • Pavlik: Preferente en lactantes pequeños, habitualmente menores de 6 meses, con controles de reducción y complicaciones. No prolongar un arnés ineficaz.
  • Escalada: Fracaso o diagnóstico tardío pueden requerir reducción cerrada y yeso pelvipédico o cirugía individualizada. Vigilar necrosis avascular y lesión del nervio femoral durante el tratamiento.

Cuidados familiares

  • Pañales: El doble pañal no corrige la displasia ni reemplaza el tratamiento ortopédico.
  • Posición: Evitar envolver con caderas forzadas en extensión y aducción; permitir flexión y movilidad de las piernas.
  • Seguimiento: La mejoría clínica no elimina la necesidad de controles del especialista y de imágenes para detectar displasia residual.

Pesquisa y controles chilenos

  • Ecografía al mes: DIPRECE la sugiere ante familiar directo afectado, inestabilidad clínica, presentación podálica o defectos locomotores asociados: pie talo, pie bot o tortícolis congénita.
  • Evaluación dirigida: En esos recién nacidos se indica evaluación ortopédica; ecografía con técnica de Graf y operador capacitado. No equivale a ecografía universal desde el nacimiento.
  • Pesquisa radiográfica: En Chile se contempla radiografía AP de pelvis alrededor de los 3 meses. Revisar calidad, acetábulo, líneas de Hilgenreiner y Perkin, y arco de Shenton.
  • Después del tratamiento: DIPRECE recomienda control radiológico 3 meses después de finalizarlo y al año de edad. Son hitos de seguimiento, no alternativas entre sí; ajustar controles clínicos al caso.
Displasia de cadera: pesquisa y seguimiento. Pie talo, pie bot y tortícolis son los defectos especificados por DIPRECE. No esperar la pesquisa ante sospecha clínica.

Referencias: 7, 8, 9. Bibliografía al final.

4.2. Escoliosis y deformidades vertebrales

Curva estructural y pesquisa

  • Definición: Desviación coronal con rotación vertebral; ángulo de Cobb de al menos 10° en radiografía.
  • Adams: La flexión anterior evidencia giba por rotación. MINSAL sugiere pesquisa con esta prueba entre 10 y 14 años, resguardando privacidad y consentimiento/asentimiento.
  • Confirmación: Radiografía de columna completa con carga, de frente y lateral; medir Cobb y describir curva. Una actitud por dismetría no equivale a deformidad estructural.

Imagen sugerida (nueva): Radiografía de escoliosis con el método de medición del ángulo de Cobb señalado.

Riesgo de progresión y estudio

  • Crecimiento: Registrar edad, madurez esquelética, menarquia, curvas previas y progresión; completar examen neurológico.
  • Causa secundaria: Dolor significativo, inicio precoz, curva torácica izquierda o signos neurológicos requieren estudio específico.
  • Resonancia: La guía MINSAL 2020 también sugiere considerarla en escoliosis idiopática sin hallazgos neurológicos: recomendación condicional, de certeza muy baja, según utilidad para evolución y tratamiento.

Decisiones: referencia chilena

  • Observación: En curvas pequeñas o sin progresión, seguimiento según crecimiento y evolución; no aplicar una decisión basada únicamente en grados.
  • Corsé: MINSAL 2020 sugiere corsé en escoliosis idiopática de 20–40° con inmadurez esquelética. Evaluar adherencia y evolución; los ejercicios no sustituyen un corsé indicado.
  • Cirugía individualizada: MINSAL 2020 contempla cirugía en adolescentes con escoliosis idiopática de 40–44° y madurez esquelética: sugerencia condicional, con certeza muy baja. Requiere valoración especializada y decisión informada, no cirugía automática desde 40°.
  • Contexto internacional: SRS describe corsé por encima de 25° y por debajo de 45–50° durante crecimiento, y valoración quirúrgica habitualmente sobre 45–50° o alto riesgo de progresión. No mezclar estos rangos con una regla chilena única.
Escoliosis idiopática: decisiones MINSAL. Recomendaciones condicionales de la guía 2020. La indicación quirúrgica tiene certeza muy baja; 40° no es una orden de operar.

Seguimiento y otras deformidades

  • Comparación: Controles radiográficos con técnica consistente; evaluar progresión junto a síntomas, función y crecimiento restante.
  • Cifosis: La postural es flexible; Scheuermann asocia rigidez y acuñamiento vertebral.
  • Adultos: Dolor, desequilibrio y estenosis suelen dominar; orientar tratamiento a función y derivar ante déficit neurológico o deformidad progresiva.

Referencias: 3, 4. Bibliografía al final.

4.3. Pie plano

Pie plano flexible o rígido

  • Flexible: El arco desaparece en carga y reaparece al ponerse en puntas o dorsiflexionar el primer ortejo. En el niño suele ser una variante del desarrollo.
  • Examen: Valorar movilidad subtalar, retropié, Aquiles, dolor, simetría y marcha.
  • Rígido: El arco no reaparece con las maniobras: considerar coalición tarsal, astrágalo vertical u otra enfermedad. Rigidez, dolor o unilateralidad requieren evaluación.
Pie infantil: flexibilidad y dolor. El pie equino varo combina equino, varo, aducto y cavo; requiere derivación precoz para Ponseti.

Conducta en la infancia

  • Flexible sin dolor: Tranquilizar y permitir actividad. No requiere plantillas para crear un arco ni radiografías rutinarias.
  • Dolor: La norma MINSAL de supervisión infantil indica derivación a traumatología infantil; revisar calzado y causa del dolor. Soporte plantar puede aliviar síntomas; elongación de Aquiles según evaluación.
  • Rígido: Derivar con o sin dolor. Solicitar imágenes en carga cuando estén indicadas; deformidad progresiva o alteración neurológica refuerzan la necesidad de estudio.

Pie equino varo congénito

  • Componentes: Equino, varo, aducto y cavo; corresponde a pie bot, distinto de pie plano.
  • Ponseti: Derivación precoz para manipulación y yesos seriados; habitualmente requiere tenotomía del Aquiles y luego órtesis de abducción para mantener corrección.
  • Recaída: La órtesis y controles durante varios años son esenciales. Corregir con yesos no significa terminar el tratamiento.

Pie plano adquirido del adulto

  • Sospecha: Puede asociarse a disfunción del tibial posterior; evaluar dolor, progresión del colapso y flexibilidad.
  • Función: Valorar inversión y elevación monopodal del talón; iniciar descarga relativa y evaluación especializada cuando hay colapso progresivo.

Referencias: 14, 15, 16, 17. Bibliografía al final.

4.4. Cojera infantil: sinovitis, Perthes y epifisiolisis

Localizar y reconocer alarmas

  • Dolor referido: Cadera puede doler en rodilla. Explorar marcha, cadera, articulaciones vecinas, columna y estado general; no limitar examen al lugar señalado.
  • Urgencia: Incapacidad aguda de apoyo, dolor intenso con movilización pasiva, deterioro general o fiebre exigen excluir infección o lesión grave.
  • Sin fiebre: No descarta infección, especialmente en lactantes. Reactantes normales al inicio tampoco la excluyen.
  • Otros diagnósticos: Considerar fractura oculta, lesión no accidental, artritis inflamatoria y malignidad. Dolor nocturno, pérdida de peso o consultas repetidas requieren estudio.

Exámenes y seguimiento de la cojera

  • Imagen: Radiografía dirigida según localización. Una radiografía normal no descarta artritis séptica ni osteomielitis temprana.
  • Derrame: Ecografía identifica líquido en cadera, pero no distingue por sí sola infección de sinovitis transitoria.
  • Estudio dirigido: Si se sospecha infección, hemograma, reactantes y hemocultivos; discusión urgente con pediatría/traumatología. La sospecha clínica dirige la conducta.
  • Observación segura: Sin alarmas y caminando con mínima molestia puede evitarse estudio inmediato si hay diagnóstico probable y seguimiento. Persistencia a los 7 días exige reevaluación y considerar imágenes adicionales.

Sinovitis transitoria

  • Patrón: Frecuente entre 3 y 8 años, a menudo después de infección viral; buen estado general, cojera y dolor de cadera, muslo o rodilla. Es diagnóstico tras excluir causas graves.
  • Tratamiento: Analgesia apropiada y reposo relativo mientras duela; retorno gradual al mejorar. Evitar deporte hasta recuperación; no requiere antibióticos.
  • Evolución: Habitualmente empieza a mejorar en 2–3 días y se resuelve dentro de 2 semanas. Reevaluar si no mejora en 3 días; no esperar ese plazo si aparecen alarmas.
  • Retorno urgente: Fiebre, aumento del dolor, empeoramiento de movilidad o incapacidad de apoyo obligan a nueva valoración.

Enfermedad de Perthes

  • Reconocimiento: Osteonecrosis de cabeza femoral, habitualmente entre 4 y 10 años. Cojera y dolor inguinal o referido a rodilla; la limitación de abducción y rotación interna orienta.
  • Radiografía: Pelvis AP y lateral según evaluación; puede mostrar esclerosis, aplanamiento o fragmentación de cabeza femoral. Los cambios dependen de la fase.
  • Manejo: Analgesia, actividad adaptada/descarga según síntomas y derivación ortopédica para preservar movilidad y contención. La elección depende de edad y extensión; no se resuelve indicando reposo indefinido.

Epifisiolisis femoral proximal

  • Lesión: Deslizamiento a través de la fisis femoral proximal: se altera la relación entre epífisis y metáfisis. Dolor inguinal o de rodilla en adolescente, frecuentemente con obesidad; el peso normal no la excluye.
  • Examen: Rotación externa obligada al flexionar cadera. Es inestable si no puede apoyar incluso con muletas; no hacer caminar al paciente para comprobarlo.
  • Imagen: AP de pelvis y lateral de ambas caderas. Sospecha aguda/inestable: lateral cruzada, sin posición de rana. En presentación crónica estable puede usarse lateral en rana.
  • Hallazgo: Desalineación fisaria; la línea de Klein sobre el borde superior del cuello puede dejar de intersectar la epífisis. La metáfora de «helado caído» representa ese deslizamiento.
  • Urgencia: No apoyar: cama o silla de ruedas y valoración ortopédica urgente para estabilización quirúrgica. Examinar la cadera contralateral.
Cojera: Perthes y epifisiolisis. En sospecha aguda/inestable de epifisiolisis: lateral cruzada, sin posición de rana. La obesidad no es requisito diagnóstico.

Referencias: 28, 29, 62, 63, 64. Bibliografía al final.

5. Infecciones y lesiones óseas

Reconocer patrones que requieren muestras, drenaje o derivación a un equipo especializado.

5.1. Infecciones osteoarticulares

Reconocer el patrón

  • La artritis séptica produce articulación dolorosa, caliente, con derrame y limitación intensa, incluida movilización pasiva.
  • La fiebre puede faltar, especialmente en lactantes, mayores o inmunosuprimidos; su ausencia no excluye infección.

Evaluar y confirmar

  • Obtener hemocultivos y artrocentesis para recuento, Gram, cultivo y cristales; un Gram negativo o cristales presentes no excluyen infección.
  • La osteomielitis da dolor óseo localizado, fiebre variable y elevación inflamatoria; radiografías iniciales pueden ser normales y la resonancia detecta compromiso temprano.
  • En niños, cojera, dolor intenso o incapacidad de apoyo requieren excluir infección, aun sin fiebre, antes de atribuirlos a sinovitis transitoria. Reactantes inflamatorios normales no excluyen infección temprana.
  • Líquido sinovial: En articulación nativa, >50.000 leucocitos/µL sugiere artritis séptica, sin confirmarla; <25.000 reduce la probabilidad, pero no la excluye. Los cortes pueden ser menos fiables en inmunosuprimidos.
Artritis séptica: interpretar el líquido. Los cortes pueden ser menos fiables en inmunosuprimidos. Obtener líquido para recuento, Gram, cultivo y cristales.

Manejo inicial

  • La artritis séptica requiere hospitalización, drenaje y antibióticos intravenosos ajustados a edad, foco, riesgo de Staphylococcus aureus resistente y cultivos.
  • Obtener muestras antes si el paciente está estable, pero no retrasar terapia en sepsis.
Sospecha de infección: la estabilidad cambia el orden.

Seguimiento y precauciones

  • La osteomielitis necesita tratamiento prolongado dirigido y eventual desbridamiento de absceso, hueso necrótico o material infectado.
  • En pie diabético, evaluar isquemia, profundidad y contacto óseo.
  • Una prótesis dolorosa con fiebre o fístula requiere evaluación especializada; no indicar infiltraciones con corticoides en una articulación potencialmente infectada.

Referencias: 27, 28, 29. Bibliografía al final.

5.2. Tumores óseos

Reconocer el patrón

  • Sospecha: Dolor óseo persistente/nocturno, masa o fractura con trauma mínimo exige estudiar tumor.
  • Radiografía: Dos planos: localización, patrón lítico/esclerótico, zona de transición, cortical, reacción perióstica y partes blandas.
  • Patrón no agresivo: Bordes definidos, cortical conservada y reacción perióstica ausente o sólida/uniforme orientan a crecimiento lento; no prueban benignidad.
  • Agresividad: Bordes mal definidos, patrón permeativo, destrucción cortical o masa de partes blandas elevan la sospecha; interpretar el conjunto, no un signo aislado.
Lesión ósea: reconocer agresividad. Los patrones orientan; ningún rasgo aislado confirma benignidad o malignidad.

Evaluar y confirmar

  • Localización y edad: Osteosarcoma: metáfisis, frecuente en adolescentes. Ewing: diáfisis o pelvis. En mayores, considerar también metástasis y mieloma.
  • Osteoma osteoide: Dolor nocturno que mejora con AINE.
  • Células gigantes: Habitualmente epifisiario y localmente agresivo; puede metastatizar en casos poco frecuentes.

Manejo inicial

  • Antes de biopsiar: Derivar a unidad de tumores musculoesqueléticos; evitar resección improvisada de una masa profunda, creciente o mayor de 5 cm.
  • Planificación: Resonancia para extensión local y etapificación según sospecha histológica. Planificar el trayecto de biopsia para incluirlo en la resección definitiva.

Seguimiento y precauciones

  • Fractura patológica: Proteger carga si existe riesgo, tratar dolor y coordinar diagnóstico oncológico además de estabilización.
  • Cautela: Ausencia de dolor no confirma benignidad; una imagen aislada tampoco confirma malignidad.

Referencias: 30, 31, 32. Bibliografía al final.

5.3. Patrones de tumores óseos y enfermedad de Paget

Lesiones benignas y agresividad

  • Osteocondroma: Exostosis de niños/jóvenes con continuidad cortical/medular, frecuente cerca de rodilla; puede ser asintomática. Observar si típico; dolor nuevo, crecimiento tras madurez o compresión requieren estudio.
  • Osteoma osteoide: Predomina en niños/jóvenes; dolor nocturno que mejora con AINE y pequeño nidus radiolúcido rodeado de esclerosis. La tomografía localiza; analgesia, ablación o resección según síntomas y localización.
  • Células gigantes: Generalmente benigno pero localmente agresivo; epifisiario en esqueleto maduro, frecuente cerca de rodilla. Puede recurrir y, raramente, metastatizar; no es siempre «sarcoma».
  • Tratamiento de células gigantes: Habitualmente quirúrgico, mediante curetaje o resección según extensión; alternativas especializadas si cirugía no es viable. Requiere seguimiento por recurrencia.

Imagen sugerida (nueva): Lámina de radiografías con patrones óseos benignos y de agresividad, con los hallazgos del texto identificados.

Patrones óseos orientadores.

Tumores malignos y Paget

  • Osteosarcoma: Predominio metafisiario, especialmente alrededor de rodilla; frecuente en adolescentes, con segundo pico en mayores. Derivar para biopsia planificada y tratamiento especializado.
  • Tratamiento del osteosarcoma: En alto grado, quimioterapia y cirugía; algunos tumores de bajo grado se tratan con cirugía sola. Radioterapia no es habitual, aunque puede indicarse selectivamente.
  • Ewing: Niños/adolescentes, diáfisis o pelvis; a veces fiebre simulando infección. Quimioterapia más control local mediante cirugía o radioterapia según equipo.
  • Paget: Remodelación ósea focal alterada, dolor/deformidad y fosfatasa alcalina elevada; imagen mixta lítica/esclerótica. No es un tumor ni se define por «sal y pimienta».
  • Paget: conducta: Bisfosfonatos ante síntomas o indicaciones seleccionadas; observar y seguir casos sin indicación. Dolor nuevo intenso o masa obliga a investigar complicación.

Referencias: 30, 31, 65, 66, 67, 68, 69. Bibliografía al final.

6. Fuentes clínicas

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  2. NICE · NG59: farmacoterapia de la ciática, actualización 2020; complemento internacional
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  4. Scoliosis Research Society · Diagnóstico y tratamiento; complemento internacional
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  8. DIPRECE · Displasia luxante de caderas: recomendaciones formuladas en 2017
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  17. AAOS · Pie plano adquirido del adulto; complemento internacional
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  19. AAOS · Capsulitis adhesiva: diagnóstico y tratamiento; complemento internacional
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  21. AAOS · Fractura de escafoides: localización, imagen y tratamiento; complemento internacional
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  56. AAOS · Lesiones meniscales: diagnóstico y tratamiento; complemento internacional
  57. AAOS · Lesión del LCA: selección de tratamiento; complemento internacional
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  68. AAOS · Sarcoma de Ewing; complemento internacional
  69. AAOS · Osteoma osteoide; complemento internacional