Guía esencial de estudio · Psiquiatría - Eunacom

Guía esencial de estudio de Psiquiatría - Eunacom para preparar el examen EUNACOM.

Guía de Estudio EUNACOM - Psiquiatría

Descargar PDF

Índice de contenido

  1. 1. Ánimo y riesgo suicida
    1. 1.1. Primer episodio depresivo
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Síntomas y PHQ-9
      4. Presentaciones que cambian la conducta
      5. Ejemplo de inicio farmacológico en adultos
    2. 1.2. Trastorno depresivo recurrente
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Persistencia y duelo
    3. 1.3. Trastorno bipolar
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Fenomenología y monitorización del litio
      4. Curso que cambia el diagnóstico y el tratamiento
    4. 1.4. Trastornos del ánimo en niños y adolescentes
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Depresión pediátrica: medicación y control
    5. 1.5. Trastorno de adaptación
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    6. 1.6. Intento de suicidio en niños y adolescentes
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    7. 1.7. Ideación suicida
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Plan de seguridad acordado con la persona
  2. 2. Ansiedad, trauma y protección
    1. 2.1. Trastorno de pánico con o sin agorafobia
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Crisis de pánico y agorafobia: criterios útiles
      4. Inicio de ISRS en pánico adulto
    2. 2.2. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    3. 2.3. Trastornos fóbicos (fobia social y específica)
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    4. 2.4. Trastorno de ansiedad generalizada
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    5. 2.5. Trastornos ansiosos en niños
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    6. 2.6. Trastorno agudo por estrés
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    7. 2.7. Trastorno por estrés postraumático (TEPT)
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    8. 2.8. Maltrato infantil
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Sospecha clínica y deber de protección
  3. 3. Neurodesarrollo y conducta
    1. 3.1. Trastorno del Espectro Autista (TEA)
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. M-CHAT-R/F y signos de alerta
    2. 3.2. Trastorno específico del aprendizaje escolar
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    3. 3.3. Discapacidad intelectual
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Discapacidad intelectual y parálisis cerebral
    4. 3.4. Trastorno por déficit atencional
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Selección y control del tratamiento
    5. 3.5. Trastorno del lenguaje
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    6. 3.6. Trastorno de conducta disocial
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Umbrales y evolución
    7. 3.7. Trastorno de conducta oposicionista desafiante
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Cuándo el oposicionismo supera lo esperable
    8. 3.8. Trastorno de somatización en niños
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
  4. 4. Psicosis y otros trastornos
    1. 4.1. Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Duración, curso y diagnósticos cercanos
      4. Síntomas negativos, catatonía y tratamiento
      5. Describir el síntoma antes de nombrar el trastorno
      6. Clozapina: alarmas que no deben esperar
    2. 4.2. Agitación psicomotora y hospitalización
      1. Primera evaluación y desescalamiento
      2. Elección del tratamiento y vigilancia
      3. Derechos y hospitalización en Chile
    3. 4.3. Trastornos disociativos
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Formas clínicas y términos históricos
      4. Dos experiencias que conviene distinguir
    4. 4.4. Trastornos facticios
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    5. 4.5. Trastornos somatomorfos
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Preocupación corporal y dolor
    6. 4.6. Trastornos de la personalidad
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Perfiles tradicionales para el diagnóstico diferencial
    7. 4.7. Trastornos de la conducta alimentaria
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Complicaciones y otras presentaciones
      4. Atracón, bulimia y restricción
    8. 4.8. Sexualidad humana y sus alteraciones
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
    9. 4.9. Disfunción sexual
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
  5. 5. Alcohol, sustancias y toxicología
    1. 5.1. Consumo perjudicial de alcohol
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. AUDIT: dominios, puntuación e interpretación
    2. 5.2. Dependencia de alcohol
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Abstinencia y prevención de recaídas
      4. Wernicke y abstinencia complicada
    3. 5.3. Dependencia de otras drogas
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Dependencia, motivación y abstinencias
    4. 5.4. Consumo perjudicial de drogas en niños y adolescentes
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. CRAFFT 2.1 en adolescentes y jóvenes
    5. 5.5. Intoxicaciones y síndromes por psicofármacos
      1. Primera respuesta
      2. Toxidromes excitatorios
      3. Exposiciones que requieren antídoto dirigido
  6. 6. Delirium, cognición y herramientas terapéuticas
    1. 6.1. Delirium
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. 4AT: pesquisa reproducible
    2. 6.2. Trastornos neurocognitivos
      1. Reconocer y evaluar
      2. Conducta y seguimiento
      3. Perfiles que orientan etiología
    3. 6.3. Psicofármacos y psicoterapias: uso seguro
      1. Antidepresivos: mecanismos y selección
      2. Inicio, retirada y etapas de vida
      3. Psicoterapias
  7. 7. Fuentes clínicas

Clínica, diagnóstico diferencial y manejo inicial para resolver casos de salud mental.

1. Ánimo y riesgo suicida

Síndrome, evolución y seguridad determinan la conducta inicial.

1.1. Primer episodio depresivo

Reconocer y evaluar

  • El episodio depresivo combina ánimo deprimido o anhedonia con síntomas persistentes y deterioro del funcionamiento.
  • Investigar manía/hipomanía previa, consumo, duelo, enfermedad médica y fármacos antes de asumir depresión unipolar.
  • Evaluar suicidio en toda consulta. Un estresor o un duelo no excluyen depresión mayor.
Depresión: tres decisiones.

Conducta y seguimiento

  • En cuadros leves, intervenciones psicosociales y psicoterapia con seguimiento; en moderados/graves, combinar psicoterapia y antidepresivo según preferencias y disponibilidad.
  • ISRS como sertralina son opciones habituales; iniciar prudentemente, explicar latencia de respuesta y efectos adversos.
  • Revisar a corto plazo riesgo y adherencia; evaluar respuesta tras dosis y duración adecuadas antes de cambiar.
  • Mantener tratamiento al menos seis meses después de remisión, individualizando.
  • Psicosis, catatonía, incapacidad para alimentarse o riesgo suicida alto requieren especialista urgente; terapia electroconvulsiva puede ser eficaz en cuadros graves.

Síntomas y PHQ-9

  • Criterios clínicos: En el marco DSM, al menos 5 de 9 síntomas durante ≥2 semanas, incluyendo ánimo deprimido o anhedonia; deben causar deterioro y descartarse sustancias u otra causa.
  • Nueve dominios: Ánimo; interés; sueño; apetito/peso; energía; culpa/inutilidad; concentración/decisión; enlentecimiento o agitación observable; muerte o suicidio.
  • PHQ-9: Pregunta estos nueve dominios durante las últimas 2 semanas: 0 nunca, 1 varios días, 2 más de la mitad, 3 casi diariamente; suma 0–27.
  • Interpretación: 0–4 mínimo; 5–9 leve; 10–14 moderado; 15–19 moderadamente grave; 20–27 grave. Es tamizaje y seguimiento, no diagnóstico aislado.
  • Ítem de muerte: Cualquier respuesta positiva exige explorar riesgo suicida, aunque la suma total sea baja.
  • Primera revisión: Habitualmente dentro de 2 semanas de iniciar antidepresivo; antes, aproximadamente 1 semana, si tiene 18–25 años o mayor riesgo suicida. Adaptar intensidad al riesgo.

Imagen sugerida (nueva): Ficha visual de los dominios del PHQ-9 y de su interpretación, basada en la explicación del texto.

Presentaciones que cambian la conducta

  • Melancólica: Anhedonia marcada o falta de reactividad, junto con síntomas vegetativos y psicomotores característicos; no se identifica solamente por tristeza intensa.
  • Atípica: Reactividad del ánimo con hipersomnia, aumento de apetito, pesadez corporal o sensibilidad al rechazo; no obliga a elegir un IMAO.
  • Psicótica: Delirios o alucinaciones durante el episodio, por ejemplo culpa delirante, ruina o nihilismo: evaluación especializada urgente; puede requerir antidepresivo más antipsicótico o terapia electroconvulsiva.
  • Evaluación médica: Hemograma, TSH y otros exámenes se solicitan según clínica y riesgo; anemia, hipotiroidismo, fármacos y consumo pueden imitar o agravar depresión.

Ejemplo de inicio farmacológico en adultos

  • Sertralina: En depresión adulta, inicio habitual 50 mg por vía oral una vez al día; individualizar en fragilidad, hepatopatía, interacciones o mala tolerancia.
  • Seguimiento: Explicar que la mejoría aparece durante semanas. Vigilar activación, efectos adversos y suicidio desde el comienzo; confirmar adherencia, dosis y tiempo antes de declarar falta de respuesta.

Referencias: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8. Bibliografía al final.

1.2. Trastorno depresivo recurrente

Reconocer y evaluar

  • Se caracteriza por episodios depresivos separados por recuperación; confirmar historia longitudinal y descartar episodios de exaltación que cambien el diagnóstico a bipolaridad.
  • Registrar número, duración, gravedad, síntomas residuales, desencadenantes y tratamientos previos.
  • Recaída es reaparición del episodio antes de recuperación sostenida; recurrencia es un nuevo episodio después de ella.
  • Persistencia de síntomas puede deberse a adherencia insuficiente, dosis inadecuada, consumo, comorbilidad o diagnóstico incorrecto.

Conducta y seguimiento

  • Tratar el episodio actual y planificar prevención.
  • La mantención prolongada se favorece con episodios múltiples, graves, psicóticos, riesgo suicida o recaídas al suspender, pero no significa automáticamente medicación de por vida para cualquier segundo episodio.
  • Combinar psicoeducación, psicoterapia y hábitos de sueño.
  • Definir señales tempranas y plan de acceso rápido.
  • Si se decide retirar, reducir progresivamente y vigilar discontinuación y recaída.
  • Derivar ante resistencia después de ensayos adecuados o sospecha bipolar.
  • Los síntomas cognitivos, funcionales y sociales deben recuperarse junto con la puntuación de una escala.
Recurrencia y mantención.

Persistencia y duelo

  • Depresión persistente: Ánimo depresivo crónico, ≥2 años en adultos o ≥1 año en niños/adolescentes en el marco DSM; puede coexistir con episodios mayores.
  • Duelo: Las oscilaciones vinculadas a la pérdida no excluyen depresión comórbida. No imponer que toda persona se recupere en un año.
  • Recuperación: Revisar síntomas residuales, capacidad laboral/educativa, relaciones y autocuidado; una mejor puntuación no equivale necesariamente a recuperación funcional.

Referencias: 1, 2, 3, 4, 5, 7. Bibliografía al final.

1.3. Trastorno bipolar

Reconocer y evaluar

  • En DSM-5, bipolar I se define por al menos un episodio maníaco: elevación/irritabilidad y aumento de energía durante al menos una semana, o cualquier duración si exige hospitalización, con deterioro marcado o psicosis.
  • Hipomanía dura al menos cuatro días y no produce deterioro grave ni psicosis; bipolar II requiere hipomanía y depresión mayor sin manía.
  • Diferenciar de TDAH crónico, consumo de estimulantes, hipertiroidismo y personalidad: la bipolaridad es episódica.
  • Menor necesidad de dormir es más específica que insomnio con cansancio.
Manía e hipomanía · DSM-5.

Conducta y seguimiento

  • Manía requiere valoración urgente y estabilizador/antipsicótico según gravedad; litio, valproato y ciertos antipsicóticos tienen indicaciones diferentes.
  • Lamotrigina no trata manía aguda. Requiere titulación lenta y ajuste si se combina con valproato; una erupción cutánea exige evaluación inmediata, especialmente durante el escalamiento.
  • En depresión bipolar evitar antidepresivo como monoterapia; cualquier uso combinado requiere valoración especializada.
  • Con litio controlar función renal, TSH, calcio, litemia e interacciones con AINE, diuréticos e IECA.
  • Evitar valproato en embarazo o planificación de embarazo por riesgo teratógeno y del neurodesarrollo; en personas con capacidad de gestar, preferir alternativas y requerir evaluación especializada de prevención del embarazo si su uso es indispensable. Si ya lo utiliza, revisión especializada, anticoncepción eficaz y planificación de alternativa; un embarazo requiere evaluación urgente sin suspensión autónoma.
  • Psicoeducar sobre sueño, adherencia y pródromos; revisar suicidio.
  • Depresión bipolar: Opciones especializadas incluyen quetiapina; lamotrigina puede emplearse en situaciones seleccionadas de depresión y prevención de recaídas. La elección depende de fase, respuesta previa y seguridad; no todos los estabilizadores ni antipsicóticos son intercambiables.

Fenomenología y monitorización del litio

  • Manía: Además del cambio de ánimo y energía, ≥3 síntomas (≥4 si solo hay irritabilidad) en DSM-5, la mayor parte del día casi cada día; también se aplica el conteo a hipomanía: grandiosidad, menor necesidad de sueño, verborrea, fuga de ideas, distractibilidad, aumento de actividad y conductas de riesgo; documentar cambio respecto del funcionamiento basal.
  • Antes de litio: Peso, función renal y electrolitos, calcio, TSH y hemograma; ECG cuando existe riesgo cardiovascular. Revisar embarazo e interacciones.
  • Litemia: Tomar la muestra aproximadamente 12 horas después de la última dosis, registrando ambos horarios. Medir a la semana de iniciar o modificar dosis y semanalmente hasta estabilización. Objetivo habitual inicial de mantención: 0,6–0,8 mmol/L; otros objetivos requieren individualización.
  • Controles: Litemia cada 3 meses el primer año; después cada 6 meses, o cada 3 si existen factores de riesgo. Función renal, TSH y calcio cada 6 meses.
  • Toxicidad: Vómitos/diarrea, temblor grueso, ataxia, confusión o deterioro renal: suspender temporalmente y evaluar urgentemente litemia, función renal e hidratación. Ante sospecha de toxicidad no esperar 12 horas para la muestra; un nivel aparentemente normal no la excluye.
  • Interacciones: Deshidratación, AINE, IECA y algunos diuréticos pueden elevar litio; evitar automedicación. Carbamazepina presenta interacciones importantes; selección del estabilizador es especializada.
  • Toxicidad grave: Reposición isotónica cuando corresponde y evaluación toxicológica/renal urgente. Compromiso neurológico importante, arritmia grave, función renal y evolución de niveles pueden determinar hemodiálisis; no decidir por una cifra aislada.
Litio: tres momentos del control.

Curso que cambia el diagnóstico y el tratamiento

  • Características mixtas: Síntomas depresivos durante manía/hipomanía, o síntomas de activación durante depresión. El especificador DSM-5 exige ≥3 síntomas del polo opuesto; aumenta la complejidad y obliga a evaluar suicidio.
  • Ciclación rápida: ≥4 episodios afectivos en 12 meses, separados por remisión o cambio de polaridad. No equivale a cambios emocionales de una hora a otra.
  • Ciclotimia: Oscilaciones prolongadas con síntomas hipomaníacos y depresivos subumbrales; DSM-5 exige ≥2 años en adultos o ≥1 en niños/adolescentes. Diferenciar de bipolar II, que sí incluye depresión mayor.

Imagen sugerida (nueva): Línea de tiempo del curso del ánimo que permita comparar los episodios descritos en el apartado.

Claves EUNACOM

  • Si un supuesto episodio hipomaníaco incluye psicosis, no cumple la definición de hipomanía: reevaluar manía y sus causas.

Referencias: 1, 2, 4, 5, 7, 9, 10, 11. Bibliografía al final.

1.4. Trastornos del ánimo en niños y adolescentes

Reconocer y evaluar

  • En niños, depresión puede expresarse como irritabilidad, pérdida de interés, síntomas somáticos, descenso escolar y retraimiento, además de tristeza.
  • Entrevistar al menor y cuidadores, reservando espacio confidencial según edad y explicando sus límites.
  • Explorar acoso, violencia, consumo, trastornos del desarrollo y suicidio.
  • Una rabieta o irritabilidad crónica aislada no establece bipolaridad; se requiere evaluar episodios claros de cambio de ánimo/energía.
  • Los instrumentos de tamizaje orientan, sin reemplazar evaluación clínica.
Depresión en menores.

Conducta y seguimiento

  • Intervenciones familiares, escolares y psicoterapia son centrales.
  • Depresión moderada/grave, persistente o con riesgo requiere salud mental especializada y puede beneficiarse de un ISRS con evidencia pediátrica, como fluoxetina, junto a vigilancia de activación e ideación suicida, especialmente al inicio.
  • No se deben evitar todos los fármacos por principio si la gravedad los justifica.
  • Establecer plan de seguridad y seguimiento temprano.
  • Psicosis, manía, intento suicida o rechazo alimentario importante requieren evaluación urgente.
  • Proteger continuidad educativa y trabajar con el entorno sin culpabilizar a la familia.

Depresión pediátrica: medicación y control

  • Fluoxetina: En depresión moderada/grave seleccionada por especialista, NICE utiliza 10 mg por vía oral al día; puede aumentarse a 20 mg tras una semana si corresponde. Considerar menor dosis en bajo peso.
  • Vigilancia: Contacto frecuente, por ejemplo semanal durante las primeras cuatro semanas, para valorar activación, hostilidad, suicidio y tolerancia; combinar con intervención psicológica y familiar.
  • La indicación depende de edad, gravedad, evidencia y autorización local del medicamento; las dosis pediátricas no se deducen de la pauta adulta.

Referencias: 1, 2, 3, 4, 5, 12. Bibliografía al final.

1.5. Trastorno de adaptación

Reconocer y evaluar

  • En DSM-5, los síntomas emocionales o conductuales aparecen en relación temporal con un estresor identificable, habitualmente dentro de tres meses, con malestar o deterioro que no se explica mejor por otro trastorno.
  • El cuadro suele resolverse dentro de seis meses tras terminar el estresor o sus consecuencias, aunque puede persistir si continúan.
  • Distinguir de respuesta esperable, duelo, depresión mayor y TEPT.
  • Un gatillante no excluye depresión mayor; si cumple sus criterios debe diagnosticarse apropiadamente.
Respuesta a un estresor · DSM-5.

Conducta y seguimiento

  • Intervención breve orientada a problemas, apoyo, psicoterapia y recuperación de redes suelen ser suficientes.
  • Abordar el estresor factible —laboral, familiar, enfermedad— y desarrollar estrategias de afrontamiento.
  • Los fármacos no son tratamiento automático y dependen de síntomas/comorbilidades.
  • Evaluar suicidio aun en un trastorno considerado «reactivo», pues puede haber crisis grave.
  • Planificar control para confirmar evolución y reconsiderar diagnóstico si empeora o persiste.
  • No inferir que conservar esperanza descarta depresión ni que todo duelo debe concluir en una fecha fija.

Referencias: 1, 13, 7. Bibliografía al final.

1.6. Intento de suicidio en niños y adolescentes

Reconocer y evaluar

  • Toda autolesión o intento requiere evaluación médica de lesiones o intoxicación y valoración psicosocial, independiente de la aparente letalidad.
  • Entrevistar al adolescente en privado y con cuidador seguro: intención, planificación, medios disponibles, expectativa de morir, rescate, intentos previos, consumo, trauma, acoso y trastornos mentales.
  • Diferenciar autolesión sin intención suicida, sin minimizar su riesgo futuro.
  • La negación posterior de intención no basta para cerrar evaluación.

Conducta y seguimiento

  • Estabilizar ABC, tratar tóxicos según sustancia y evitar procedimientos de descontaminación rutinarios.
  • Asegurar supervisión, restringir acceso a fármacos y otros medios y solicitar salud mental urgente.
  • Hospitalización se decide por riesgo inmediato, gravedad clínica y posibilidad real de cuidado seguro; no es una regla mecánica basada solo en una etiqueta.
  • Si hay alta, debe existir plan de seguridad escrito, adulto responsable y seguimiento próximo verificable. Si persisten preocupaciones de seguridad tras la evaluación, NICE recomienda atención inicial de seguimiento dentro de 48 horas; esto no justifica alta con riesgo inmediato.
  • No usar «contratos de no suicidio» como protección suficiente.
  • Investigar maltrato y no entregar al menor a un entorno inseguro.
Intento suicida en menores.

Referencias: 5, 14, 15, 16. Bibliografía al final.

1.7. Ideación suicida

Reconocer y evaluar

  • Preguntar directamente por deseo de morir, pensamientos suicidas, plan, intención, preparación y acceso a medios no induce suicidio.
  • Valorar intentos previos, agitación, desesperanza, insomnio, psicosis, consumo y pérdidas, junto a apoyos y motivos para vivir.
  • Ninguna escala predice con certeza una conducta futura; una puntuación no decide por sí sola el alta.
  • La ideación pasiva también exige exploración, especialmente si cambia rápidamente o coexiste intoxicación.
Ideación: evaluar y actuar.

Conducta y seguimiento

  • Con plan factible, intención, acceso a medios, psicosis imperativa o incapacidad de garantizar seguridad, mantener acompañamiento y derivar a urgencia; no dejar sola a la persona durante la transición.
  • En riesgo manejable ambulatoriamente, elaborar plan de señales de alarma, estrategias, contactos de apoyo y acceso urgente, restringir medios y programar control temprano.
  • Tratar trastorno de base y reevaluar dinámicamente.
  • Registrar razonamiento clínico, acuerdos y responsables.
  • No prometer confidencialidad absoluta cuando existe peligro inminente; explicar los límites y compartir solo lo necesario para protección.

Plan de seguridad acordado con la persona

  • Señales propias: Identificar pensamientos, emociones, conductas y situaciones que anuncian una crisis.
  • Estrategias personales: Anotar acciones concretas que reduzcan intensidad sin depender inicialmente de otra persona.
  • Red: Distinguir lugares/personas que ayudan a distraerse y personas a quienes pedir ayuda explícita.
  • Ayuda profesional: Registrar equipo tratante y acceso a urgencia. Ante peligro inmediato, acudir a urgencias o activar SAMU 131.
  • Entorno: Acordar con alguien responsable la restricción de medicamentos, armas u otros medios disponibles, y comprobar que se realizó.
  • Continuidad: Entregar copia accesible, acordar quién contactará y cuándo, y revisar el plan en cada cambio de riesgo. No sustituye evaluación ni supervisión necesarias.

Imagen sugerida (nueva): Plantilla ilustrada de un plan de seguridad con los pasos acordados con la persona; sin datos identificables.

Claves EUNACOM

  • Una escala o una promesa de no hacerse daño no reemplazan la evaluación clínica ni un plan seguro.

Referencias: 5, 14, 15, 16. Bibliografía al final.

2. Ansiedad, trauma y protección

El foco del temor, el contexto y el curso ayudan a distinguir los cuadros.

2.1. Trastorno de pánico con o sin agorafobia

Reconocer y evaluar

  • Una crisis de pánico es un episodio abrupto de miedo intenso con palpitaciones, disnea, sudor, temblor, mareo o temor a morir, que alcanza máximo en minutos.
  • En DSM-5, el trastorno de pánico requiere ataques inesperados recurrentes y al menos un mes de preocupación persistente o cambio conductual.
  • La agorafobia implica temor a situaciones donde escapar o recibir ayuda sería difícil y puede diagnosticarse separadamente.
  • En primer episodio, evaluar arritmia, hipoglicemia, hipertiroidismo, enfermedad cardiopulmonar y sustancias según contexto.
Pánico: crisis y trastorno · DSM-5.

Conducta y seguimiento

  • Durante la crisis, acompañar, explicar y favorecer respiración pausada; no usar bolsa de papel.
  • Benzodiacepina puede considerarse excepcionalmente por tiempo breve tras evaluar riesgos.
  • Para prevención, terapia cognitivo-conductual con exposición interoceptiva e ISRS en quienes lo requieren, empezando a dosis bajas por activación inicial.
  • Evitar mantenimiento crónico con benzodiacepinas.
  • Revisar evitación y funcionalidad, no solo frecuencia de crisis.
  • Dolor torácico con factores de riesgo, síncope, desaturación o focalidad no debe etiquetarse ansiedad sin estudio.

Crisis de pánico y agorafobia: criterios útiles

  • Ataque de pánico (DSM-5): Aumento abrupto de miedo o malestar con ≥4 síntomas: palpitaciones, sudor, temblor, disnea, ahogo, dolor torácico, náuseas, mareo, frío/calor, parestesias, desrealización/despersonalización, temor a perder control o a morir.
  • Agorafobia (DSM-5): Temor en ≥2 ámbitos: transporte público, espacios abiertos, lugares cerrados, filas/multitudes o estar solo fuera de casa. Se evitan, necesitan acompañante o se soportan con ansiedad intensa durante ≥6 meses.

Imagen sugerida (nueva): Esquema del episodio de pánico y de la evitación, utilizando los síntomas y criterios ya descritos.

Inicio de ISRS en pánico adulto

  • Sertralina: Inicio habitual 25 mg por vía oral al día; aumentar a 50 mg tras una semana según tolerancia. Los ajustes posteriores dependen de respuesta y contexto.
  • Comenzar más bajo que en depresión ayuda a limitar activación inicial. Explicar que no actúa como rescate inmediato durante una crisis.

Claves EUNACOM

  • Síncope, desaturación, focalidad o dolor torácico de riesgo requieren evaluación médica aunque exista ansiedad.

Referencias: 13, 17, 7, 8. Bibliografía al final.

2.2. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Reconocer y evaluar

  • Obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos y repetidos; compulsiones son actos o rituales mentales para neutralizar malestar.
  • En DSM-5, consumen tiempo (habitualmente >1 hora diaria) o causan malestar/deterioro significativo; no se exige siempre superar una hora si ya hay repercusión clínica.
  • Puede existir insight variable, incluso escaso; no siempre la persona reconoce plenamente lo irracional.
  • Diferenciar de preocupación realista, rumiación depresiva, psicosis y personalidad obsesiva.
  • Preguntar por rituales encubiertos, evitación y acomodación familiar; obsesiones agresivas indeseadas no equivalen por sí mismas a intención de daño.
  • Ejemplos: Temor intrusivo a contaminación con lavado reiterado; duda con comprobación repetida; pensamiento de daño con ritual mental para neutralizarlo. La neutralización es excesiva o no se relaciona de forma realista con lo temido.
TOC: ciclo clínico.

Conducta y seguimiento

  • La exposición con prevención de respuesta es psicoterapia específica y puede ser suficiente en cuadros seleccionados.
  • ISRS se utilizan según gravedad, a menudo con dosis mayores y ensayos más prolongados que en depresión; la respuesta puede tardar hasta 12 semanas. Controlar tolerancia, riesgo y adherencia durante ese tiempo, sin posponer atención ante empeoramiento.
  • Benzodiacepinas no son tratamiento central.
  • Resistencia requiere confirmar diagnóstico y ensayo adecuado antes de potenciación especializada o clomipramina, que tiene más efectos adversos.
  • No reforzar comprobaciones ni ofrecer tranquilidad ritualizada indefinidamente.
  • Medir interferencia cotidiana y acordar reducción gradual de rituales con participación familiar.

Referencias: 13, 18, 7. Bibliografía al final.

2.3. Trastornos fóbicos (fobia social y específica)

Reconocer y evaluar

  • La fobia específica produce temor persistente y desproporcionado ante un objeto o situación; la ansiedad social se centra en escrutinio y evaluación negativa.
  • Hay evitación, sufrimiento o deterioro sostenido, durante seis meses o más según DSM-5.
  • Diferenciar de timidez sin limitación, agorafobia, pánico inesperado, TEPT y condiciones del neurodesarrollo.
  • En fobia a sangre o inyecciones puede haber respuesta vasovagal con síncope, a diferencia de la activación simpática típica de otras fobias.
Fobias: qué se teme.

Conducta y seguimiento

  • La exposición gradual dentro de terapia cognitivo-conductual es primera opción.
  • En fobia específica no se indican fármacos de rutina.
  • Ansiedad social generalizada o intensa puede requerir ISRS junto a psicoterapia.
  • La prescripción repetida de benzodiacepinas para evitar toda ansiedad puede mantener dependencia y evitación.
  • Enseñar habilidades y establecer metas de participación académica, laboral y social.
  • Para síncope vasovagal se pueden trabajar técnicas de tensión muscular.
  • El diagnóstico no depende de tener o no amigos; importa el miedo, su persistencia y efecto funcional.

Referencias: 13, 17, 7. Bibliografía al final.

2.4. Trastorno de ansiedad generalizada

Reconocer y evaluar

  • En DSM-5: ansiedad y preocupación excesivas, difíciles de controlar, sobre múltiples ámbitos la mayoría de los días durante al menos seis meses, con ≥3 de los siguientes: inquietud, fatiga, irritabilidad, tensión muscular, alteración del sueño o concentración; en niños basta uno. Debe existir malestar o deterioro.
  • Se distingue del pánico episódico y de la preocupación restringida a una obsesión.
  • Puede coexistir con crisis de pánico: su presencia no excluye el diagnóstico.
  • Revisar cafeína, estimulantes, abstinencia, hipertiroidismo, enfermedades médicas y depresión.
Ansiedad generalizada · DSM-5.

Conducta y seguimiento

  • Ofrecer psicoeducación, higiene del sueño y terapia cognitivo-conductual; ISRS o IRSN son opciones cuando síntomas e interferencia lo justifican.
  • Evaluar respuesta durante varias semanas con dosis tolerada y mantener tras mejoría para reducir recaídas.
  • Benzodiacepinas no son solución de mantenimiento por dependencia, sedación y caídas; limitar eventual uso a situaciones y duración definidas.
  • Promover actividad física y estrategias para tolerar incertidumbre.
  • Si existe riesgo suicida, consumo problemático o resistencia, ampliar evaluación y derivar.
  • Un examen normal por sí solo no demuestra una causa ansiosa.

Referencias: 13, 17, 7. Bibliografía al final.

2.5. Trastornos ansiosos en niños

Reconocer y evaluar

  • Los miedos varían con desarrollo; son patológicos cuando exceden lo esperable, persisten y afectan escuela, vínculos o autonomía.
  • Ansiedad de separación incluye temor intenso a separarse y a daño de figuras de apego; el rechazo escolar es una manifestación que requiere explicar.
  • Explorar acoso, dificultades de aprendizaje, TEA, depresión, trauma y síntomas físicos.
  • Obtener información de niño, familia y escuela evitando asumir que toda ansiedad proviene de crianza inadecuada.

Conducta y seguimiento

  • Psicoeducación y terapia cognitivo-conductual adaptada a la edad, con exposición gradual y participación familiar, son centrales.
  • Evitar tanto coerción como acomodación ilimitada de la evitación.
  • Coordinar retorno escolar progresivo con apoyos definidos.
  • Casos moderados/graves pueden requerir ISRS con especialista y control de activación y suicidio; benzodiacepinas no son tratamiento habitual pediátrico.
  • Si hay regresión abrupta, abuso sospechado, psicosis o imposibilidad de alimentación, priorizar evaluación.
  • Medir mejoría por recuperación de actividades y capacidad de tolerar separaciones, no por ausencia total de miedo.
Ansiedad infantil.

Referencias: 13. Bibliografía al final.

2.6. Trastorno agudo por estrés

Reconocer y evaluar

  • En DSM-5, tras exposición a muerte, lesión grave o violencia sexual pueden aparecer intrusiones, ánimo negativo, disociación, evitación e hiperactivación entre tres días y un mes; se requieren ≥9 síntomas entre esos dominios, con malestar o deterioro. Antes de tres días, describir la reacción aguda y sus necesidades sin anticipar ese diagnóstico.
  • No toda reacción inmediata al estrés es un trastorno; considerar intensidad y deterioro.
  • Distinguir de conmoción cerebral, intoxicación, psicosis y duelo.
  • Asegurar que el peligro haya terminado y pesquisar riesgo suicida o violencia vigente.
  • Una película desagradable sin exposición traumática relevante no basta automáticamente para cumplir criterio de trauma.

Conducta y seguimiento

  • Proporcionar primeros apoyos psicológicos, necesidades básicas, información sobre reacciones esperables y contacto de seguimiento.
  • Si síntomas persistentes o incapacitantes, ofrecer intervención centrada en trauma por personal capacitado.
  • No forzar relato detallado ni realizar debriefing obligatorio.
  • Antipsicóticos no son tratamiento sistemático del estrés agudo y benzodiacepinas no se recomiendan como prevención del TEPT.
  • Tratar comorbilidades específicas si existen.
  • Reevaluar al mes y posteriormente, porque una evolución prolongada puede corresponder a TEPT; favorecer apoyo social y recuperación de rutinas.
Después del trauma.

Claves EUNACOM

  • No indicar debriefing forzado ni benzodiacepinas para prevenir TEPT.

Referencias: 19, 20, 7. Bibliografía al final.

2.7. Trastorno por estrés postraumático (TEPT)

Reconocer y evaluar

  • En DSM-5, el TEPT exige exposición traumática y síntomas de intrusión, evitación, cambios negativos en cogniciones/ánimo e hiperactivación por más de un mes, con interferencia. Desde los 7 años se requieren ≥1 síntoma intrusivo, ≥1 de evitación, ≥2 cambios negativos y ≥2 de activación; en menores de 7 años se aplican criterios adaptados.
  • Incluye pesadillas, recuerdos involuntarios, hipervigilancia y reactividad intensa; en niños puede expresarse mediante juego repetitivo o regresión.
  • Diferenciar de pánico, depresión, trastornos adaptativos y disociación.
  • Preguntar de forma cuidadosa, sin exigir detalles innecesarios, y valorar riesgo de suicidio, consumo y violencia continuada.
TEPT: grupos de síntomas · DSM-5.

Conducta y seguimiento

  • Priorizar psicoterapias centradas en trauma, como terapia cognitivo-conductual específica o EMDR por profesionales entrenados.
  • En adultos, ISRS u otros fármacos con evidencia pueden considerarse según preferencias y comorbilidad; benzodiacepinas no son tratamiento de base. En menores de 18 años, NICE no recomienda medicación para prevenir o tratar específicamente el TEPT; una comorbilidad puede tener indicación independiente.
  • Construir seguridad, regular sueño y coordinar recursos sociales.
  • Evitar exposición terapéutica improvisada o revictimización.
  • Seguimiento debe incluir funcionamiento y evitación.

Referencias: 19, 20, 7. Bibliografía al final.

2.8. Maltrato infantil

Reconocer y evaluar

  • Incluye violencia física, sexual y psicológica y negligencia.
  • Sospechar ante lesiones incompatibles con desarrollo o relato, demora en consultar, patrones sugestivos, múltiples edades de lesiones o miedo marcado; ninguna lesión aislada reemplaza una valoración integral.
  • En lactantes, fracturas, hematomas y lesión intracraneal requieren especial atención.
  • Obtener relato espontáneo sin preguntas sugestivas, registrar palabras textuales, examen y circunstancias; no realizar interrogatorios repetidos que contaminen una investigación.

Conducta y seguimiento

  • Asegurar protección inmediata, tratar lesiones y activar la red clínica y de protección.
  • Cumplir deberes de denuncia aplicables y documentar actuaciones; no esperar certeza absoluta si existe sospecha fundada.
  • El estudio de imágenes y laboratorio se adapta a edad y hallazgos con pediatría especializada.
  • Mantener trato respetuoso sin confrontar al supuesto agresor poniendo al menor en riesgo.
  • La violencia no se explica simplemente por una personalidad o «falta de herramientas».
  • Coordinar continuidad de cuidado, apoyo psicológico y seguridad de hermanos u otros niños potencialmente expuestos.
Maltrato: proteger y documentar.

Sospecha clínica y deber de protección

  • Patrones sugestivos: Fracturas en distintas etapas, lesiones costales posteriores, quemaduras con patrón o hematomas incompatibles con movilidad del niño exigen evaluación especializada.
  • Trauma craneal: Lesión intracraneal o hemorragias retinianas pueden integrar trauma abusivo; interpretar con el conjunto clínico, sin convertir un hallazgo aislado en diagnóstico definitivo.
  • Estudio dirigido: La búsqueda de lesiones ocultas depende de edad y sospecha; no corresponde indicar radiografías de todo el cuerpo indiscriminadamente.
  • Denuncia en Chile: Artículos 175–176 del Código Procesal Penal: profesionales obligados deben denunciar dentro de 24 horas de conocer un hecho con caracteres de delito. La protección clínica es inmediata.

Referencias: 21, 5. Bibliografía al final.

3. Neurodesarrollo y conducta

Interpretar los síntomas según edad, desarrollo y funcionamiento en distintos entornos.

3.1. Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Reconocer y evaluar

  • El TEA combina diferencias persistentes en comunicación/interacción social y patrones restringidos o repetitivos de conducta, intereses o respuesta sensorial desde el desarrollo temprano.
  • El lenguaje y capacidad intelectual son variables; puede coexistir discapacidad intelectual.
  • No atribuirlo a vacunas ni a vínculo afectivo deficiente.
  • M-CHAT-R/F es tamizaje en edades indicadas, no confirmación; evaluación clínica especializada integra desarrollo, observación y herramientas como ADOS-2 cuando corresponda.
  • Pérdida de habilidades requiere evaluación pronta.

Conducta y seguimiento

  • Iniciar apoyos funcionales sin esperar todas las pruebas: comunicación, participación educativa, habilidades adaptativas, ajustes sensoriales y orientación familiar.
  • Metas deben respetar necesidades y bienestar, no eliminar toda conducta repetitiva inocua.
  • Tratar problemas asociados de sueño, ansiedad, epilepsia o irritabilidad grave; los fármacos no «curan» el TEA y necesitan indicación específica.
  • Facilitar continuidad en adolescencia y adultez y prevenir acoso.
  • La evaluación de hipoacusia es fundamental si hay dificultad de lenguaje.
  • Mantener enfoque de derechos y consentimiento adaptado a la capacidad individual.

M-CHAT-R/F y signos de alerta

  • Ventana: M-CHAT-R/F: tamizaje parental de 20 preguntas para 16–30 meses; no confirma TEA y no reemplaza vigilancia del desarrollo.
  • 0–2 puntos: Riesgo bajo; si tiene menos de 24 meses, repetir al cumplirlos. Derivar si la observación clínica preocupa, pese al puntaje.
  • 3–7 puntos: Realizar entrevista de seguimiento de ítems fallados; si quedan ≥2 positivos, derivar para evaluación diagnóstica e intervención temprana.
  • 8–20 puntos: Riesgo alto: puede omitirse seguimiento y derivar directamente para evaluación e intervención.
  • Regla de puntuación: En la mayoría de ítems «no» suma 1; los ítems 2, 5 y 12 se invierten. Utilizar formulario oficial completo, sin improvisar sus preguntas.
  • Perfil: Atención conjunta reducida, literalidad, resistencia a cambios, rutinas, intereses restringidos y respuestas sensoriales atípicas pueden orientar; ninguna conducta aislada confirma TEA.
  • Terminología: «Asperger» es una denominación histórica integrada al espectro; el diagnóstico no supone inteligencia normal, discapacidad intelectual ni ausencia de lenguaje en todos los casos.
M-CHAT-R/F: ruta por puntaje.

Claves EUNACOM

  • Un tamizaje negativo no cierra la evaluación si hay regresión o señales clínicas de TEA.

Referencias: 13, 22, 23. Bibliografía al final.

3.2. Trastorno específico del aprendizaje escolar

Reconocer y evaluar

  • Dificultades persistentes para adquirir lectura, escritura o matemáticas, pese a apoyo dirigido, interfieren con desempeño y no se explican mejor por discapacidad intelectual, déficit sensorial, barreras lingüísticas o escolarización insuficiente.
  • El diagnóstico combina historia del aprendizaje, evaluación pedagógica y pruebas estandarizadas apropiadas.
  • Revisar visión, audición, sueño, ansiedad y TDAH.
  • Un bajo rendimiento global no permite etiquetar «dislexia» sin distinguir qué habilidad está afectada.
Dificultad de aprendizaje.

Conducta y seguimiento

  • Plan de enseñanza explícita y adaptaciones escolares, coordinación con familia y seguimiento de progreso son esenciales.
  • No hay un medicamento que corrija directamente el trastorno; tratar comorbilidades cuando existan.
  • Promover autoestima y evitar castigos por tareas que exceden habilidades actuales.
  • Revisar respuesta a intervención y necesidades de apoyo conforme cambian exigencias escolares.
  • Derivar a evaluación especializada si el perfil es complejo o existe regresión.
  • El esfuerzo o inteligencia aparente no excluyen una dificultad específica, y un buen apoyo temprano reduce fracaso escolar y malestar emocional.

Referencias: 13, 24. Bibliografía al final.

3.3. Discapacidad intelectual

Reconocer y evaluar

  • Limitaciones de funciones intelectuales y de conducta adaptativa iniciadas durante el desarrollo.
  • Adaptación: Evaluar dominios conceptual (aprendizaje), social (comunicación y relaciones) y práctico (autocuidado y vida diaria).
  • Un cociente intelectual aislado menor de 70 no establece por sí solo el diagnóstico ni su gravedad; considerar evaluación estandarizada, contexto cultural y apoyos necesarios.
  • Buscar etiología genética, prenatal/perinatal, metabólica o ambiental y evaluar audición, visión y trastornos asociados.

Conducta y seguimiento

  • Ofrecer apoyos educativos, comunicación accesible, habilidades para vida diaria y orientación familiar; asegurar participación en decisiones según capacidades.
  • Investigar cambios de conducta como posible dolor, abuso, enfermedad o dificultades comunicativas antes de atribuirlos al diagnóstico.
  • Neuroimagen, genética y pruebas metabólicas se indican de forma dirigida.
  • Evitar lenguaje despectivo y pronósticos rígidos.
  • Coordinar transición a servicios adultos, sexualidad, protección frente a explotación y oportunidades de autonomía.
  • Favorecer autonomía, inclusión y apoyos proporcionales a cada actividad.

Discapacidad intelectual y parálisis cerebral

  • La parálisis cerebral es un trastorno del movimiento y la postura del desarrollo; puede coexistir con dificultades cognitivas, sensoriales o epilepsia.
  • La limitación motora no permite inferir inteligencia. Adaptar las pruebas a las posibilidades de comunicación y movimiento; la etiología no se reduce a hipoxia durante el parto.
Intelecto y adaptación.

Referencias: 13. Bibliografía al final.

3.4. Trastorno por déficit atencional

Reconocer y evaluar

  • DSM-5: ≥6 síntomas de inatención y/o ≥6 de hiperactividad-impulsividad hasta los 16 años; desde 17 años, ≥5 en el dominio correspondiente. Persisten ≥6 meses y son inadecuados para el desarrollo.
  • Algunos síntomas están presentes antes de los 12 años y en ≥2 entornos; deben interferir con el funcionamiento. Presentaciones: inatenta, hiperactiva-impulsiva o combinada.
  • Recoger antecedentes del paciente, familia y escuela. Las escalas apoyan, pero inquietud o notas bajas aisladas no confirman el diagnóstico.
  • Descartar sueño insuficiente, ansiedad, depresión, trauma, dificultades de aprendizaje y problemas sensoriales. La presentación inatenta no implica necesariamente hipoactividad.
TDAH · claves del criterio DSM-5.

Conducta y seguimiento

  • Intervenciones parentales y escolares, organización del entorno y habilidades son centrales.
  • Añadir medicación según edad, gravedad, repercusión y respuesta a las intervenciones, con objetivos y controles definidos.
  • Revisar antecedentes cardiovasculares personales y familiares antes de prescribir.
  • Reevaluar adherencia y funcionamiento; abordar comorbilidades.
  • En preescolares priorizar intervenciones conductuales y evaluación especializada.
  • Diferenciar de hipomanía: en TDAH el patrón es crónico y no un episodio nuevo con menor necesidad de sueño.

Selección y control del tratamiento

  • Metilfenidato es una opción inicial habitual cuando está indicado; atomoxetina y otras alternativas se eligen por respuesta, tolerancia, edad y comorbilidades.
  • Controles: Presión, pulso, talla, peso, apetito y sueño. ECG si historia/examen sugieren riesgo, no automáticamente en todo niño.
  • Modafinilo no es tratamiento inicial habitual del TDAH infantil. Síntomas de atención recién aparecidos obligan a buscar otra causa.

Referencias: 13, 24, 25, 26. Bibliografía al final.

3.5. Trastorno del lenguaje

Reconocer y evaluar

  • El trastorno del desarrollo del lenguaje afecta comprensión y/o expresión más allá de lo esperable para edad y contexto lingüístico.
  • Diferenciar de articulación, fluidez, hipoacusia, TEA y discapacidad intelectual.
  • Revisar hitos, antecedentes familiares y oportunidades comunicativas sin culpar al bilingüismo.
  • La regresión del lenguaje o pérdida de interacción necesita estudio neurológico y del desarrollo.
  • Evaluar audición aunque parezca escuchar algunos sonidos.
Lenguaje: evitar la espera pasiva.

Conducta y seguimiento

  • Derivar oportunamente a fonoaudiología y evaluación del desarrollo; ofrecer interacción cara a cara, lectura compartida y apoyo escolar.
  • Adaptar instrucciones a capacidad de comprensión.
  • No esperar simplemente a que «hable cuando sea mayor» ante señales de alarma, como ausencia de palabras significativas hacia 18 meses o frases de dos palabras hacia dos años, interpretadas clínicamente.
  • Intervención temprana mejora participación y aprendizaje.
  • Evitar pruebas o terapias sin objetivo medible; reevaluar comprensión, expresión y función social.
  • Si existen crisis, regresión o focalidad, la urgencia aumenta.

Referencias: 13. Bibliografía al final.

3.6. Trastorno de conducta disocial

Reconocer y evaluar

  • Patrón persistente de transgresión de derechos y normas importantes: agresión a personas/animales, destrucción, engaño, robo o violaciones graves de reglas.
  • Debe diferenciarse de oposicionismo, conductas aisladas, trauma, trastornos del ánimo y condiciones del neurodesarrollo.
  • Explorar contexto familiar, exposición a violencia, pares, consumo, dificultades escolares y riesgo para terceros.
  • Evitar descripciones morales de «niño malo»; se evalúan comportamientos, consecuencias y necesidades.
Conducta disocial.

Conducta y seguimiento

  • Intervenir tempranamente con estrategias familiares y escolares, entrenamiento parental y programas comunitarios/multisistémicos cuando están disponibles.
  • Tratar TDAH, consumo u otros trastornos coexistentes y activar protección si existe maltrato.
  • No hay un fármaco de rutina para resolver el patrón completo; manejo de agresividad grave requiere especialista y vigilancia de efectos adversos.
  • Diseñar límites consistentes sin castigos violentos.
  • Riesgo inmediato de daño requiere evaluación urgente y plan de seguridad.
  • La asociación con personalidad antisocial en adultez es un riesgo, no un destino inevitable.

Umbrales y evolución

  • DSM-5: ≥3 de 15 conductas en los últimos 12 meses, con ≥1 en los últimos 6 meses y deterioro significativo. Las categorías son agresión, destrucción, engaño/robo y transgresión grave de normas.
  • Edad: Precisar si alguna conducta comenzó antes de los 10 años. Desde los 18 años, no diagnosticar este cuadro si se cumplen criterios de personalidad antisocial.

Referencias: 13, 24, 25, 27. Bibliografía al final.

3.7. Trastorno de conducta oposicionista desafiante

Reconocer y evaluar

  • En DSM-5, patrón de irritabilidad, discusiones/desafío y conducta vengativa durante al menos seis meses, desproporcionado para edad y contexto, que deteriora relaciones o funcionamiento.
  • No equivale a rabietas normales del desarrollo ni al trastorno disocial, donde hay transgresión grave de derechos.
  • Evaluar relación con diferentes cuidadores, escuela y situaciones; buscar TDAH, dificultades comunicativas, ansiedad, trauma o estrés familiar.
  • El diagnóstico no debe basarse en desobediencia aislada o conflicto con una sola exigencia inapropiada.
Oposicionismo clínico · DSM-5.

Conducta y seguimiento

  • Entrenamiento a cuidadores, refuerzo positivo, rutinas, instrucciones claras y consecuencias previsibles son intervenciones centrales.
  • Coordinar escuela y familia y fortalecer regulación emocional.
  • No indicar antipsicóticos automáticamente ni culpar a una «mala disciplina» como explicación única.
  • Tratar comorbilidades y reducir factores estresantes.
  • Establecer metas concretas y controles para medir frecuencia, intensidad y recuperación tras conflictos.
  • Violencia importante, crueldad, riesgo suicida o sospecha de abuso obliga a ampliar evaluación.
  • Mantener alianza terapéutica con el niño y no solo con los adultos que consultan.

Cuándo el oposicionismo supera lo esperable

  • DSM-5: ≥4 síntomas de irritabilidad, desafío/discusión o venganza durante ≥6 meses, en interacción con al menos una persona que no sea un hermano.
  • Frecuencia: Antes de los 5 años, la mayoría de los días; desde los 5, al menos semanalmente, considerando edad, cultura e intensidad. Para venganza, ≥2 episodios en 6 meses. La repercusión sigue siendo necesaria.
  • Ocho manifestaciones: Pierde calma, se molesta fácilmente, está enojado/resiente; discute, desafía, molesta deliberadamente o culpa a otros; conducta vengativa. Interpretar las manifestaciones dentro del patrón y contexto, no como lista aislada.

Referencias: 13, 24, 25. Bibliografía al final.

3.8. Trastorno de somatización en niños

Reconocer y evaluar

  • Dolor abdominal, cefalea, fatiga u otros síntomas pueden relacionarse con estrés y mecanismos funcionales, pero siempre requieren historia y examen apropiados.
  • Indagar impacto escolar, sueño, alimentación, trauma y ansiedad.
  • Buscar banderas de alarma propias del síntoma: pérdida de peso, fiebre persistente, focalidad, sangrado o despertar nocturno significativo.
  • Una enfermedad orgánica y síntomas funcionales pueden coexistir.
  • El síntoma es experimentado como real; no implica simulación.
Síntomas físicos infantiles.

Conducta y seguimiento

  • Explicar una formulación biopsicosocial comprensible y coordinar un profesional referente para evitar exploraciones repetidas sin indicación.
  • Establecer retorno gradual a actividad y escuela, estrategias de afrontamiento y psicoterapia cuando corresponda.
  • Trabajar con cuidadores para apoyar funcionamiento sin reforzar incapacidad.
  • Tratar ansiedad o depresión comórbida, sin prescribir psicofármacos solo porque estudios iniciales sean normales.
  • Programar controles y criterios de reevaluación si cambian síntomas.
  • Evitar decir «no tiene nada» o enfrentar innecesariamente lo físico y lo psicológico.

Referencias: 13. Bibliografía al final.

4. Psicosis y otros trastornos

Diferenciar experiencias, curso temporal y causas médicas antes de cerrar el diagnóstico.

4.1. Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos

Reconocer y evaluar

  • Psicosis incluye delirios, alucinaciones y desorganización con alteración del juicio de realidad; puede ocurrir por sustancias, delirium, trastornos del ánimo o enfermedades neurológicas.
  • Esquizofrenia requiere síntomas característicos, deterioro y duración longitudinal apropiada; no es una herencia autosómica dominante simple.
  • Evaluar síntomas negativos, cognición, funcionamiento, riesgo y consumo.
  • Inicio atípico, fiebre, convulsiones, fluctuación o signos neurológicos exigen estudio orgánico.
  • La presencia de insight parcial no descarta una experiencia psicótica.
Psicosis: antes de etiquetar.

Conducta y seguimiento

  • En primer episodio, derivar oportunamente a programa especializado/GES, iniciar tratamiento según gravedad y coordinar familia, rehabilitación y continuidad.
  • Elegir antipsicótico por eficacia previa, efectos metabólicos, prolactina, QT y síntomas extrapiramidales; monitorizar peso, presión, glicemia y lípidos.
  • Evitar polifarmacia rutinaria.
  • Formulaciones de larga acción se consideran con decisión compartida; clozapina requiere indicación y monitorización en resistencia.
  • Agitación se aborda primero con desescalamiento y seguridad, usando fármacos si es necesario.
  • Catatonía precisa manejo específico; no se resuelve automáticamente aumentando antipsicóticos.

Duración, curso y diagnósticos cercanos

  • Esquizofrenia, DSM-5: ≥2 síntomas durante ≥1 mes de fase activa (menos si el tratamiento es eficaz): delirios, alucinaciones, lenguaje desorganizado, conducta muy desorganizada/catatónica o síntomas negativos. Al menos uno debe ser delirios, alucinaciones o lenguaje desorganizado. El trastorno continuo dura ≥6 meses y causa deterioro.
  • CIE-11: Esquizofrenia requiere ≥2 síntomas característicos, con al menos uno nuclear, presentes la mayor parte del tiempo durante ≥1 mes. No exige el umbral de seis meses del DSM.
  • Duración en DSM-5: Psicosis breve, ≥1 día y <1 mes con recuperación; esquizofreniforme, 1 a <6 meses; esquizofrenia, ≥6 meses. Excluir causas médicas, sustancias y cuadros afectivos antes de clasificar.
  • Trastorno delirante, DSM-5: Delirio ≥1 mes sin cumplir la fase activa de esquizofrenia; función relativamente preservada fuera de su impacto. Puede ser persecutorio, celotípico, erotomaníaco, somático o grandioso.
  • Esquizoafectivo, DSM-5: Coinciden un episodio afectivo mayor y la fase activa de esquizofrenia; además hay ≥2 semanas de delirios/alucinaciones sin episodio afectivo mayor. Los episodios afectivos ocupan la mayor parte del curso activo y residual.
  • Psicosis afectiva: Si aparece exclusivamente durante manía o depresión mayor, considerar trastorno del ánimo con síntomas psicóticos.
  • Psicosis posparto: Urgencia: proteger a madre y bebé, asegurar supervisión y excluir causas médicas; frecuente asociación con bipolaridad.
  • Primer episodio: Iniciar evaluación y tratamiento oportunos; no esperar seis meses para atender una psicosis por no poder asignar todavía un diagnóstico longitudinal definitivo.

Imagen sugerida (nueva): Línea temporal comparativa de los trastornos psicóticos descritos, con duración y curso diferenciados.

Duración de psicosis · marco DSM-5. La duración orienta después de excluir causas médicas, sustancias y psicosis afectiva.

Síntomas negativos, catatonía y tratamiento

  • Síntomas negativos: Aplanamiento afectivo, alogia, avolición, anhedonia y retraimiento social; distinguir de depresión, sedación y síntomas extrapiramidales.
  • Subtipos históricos: Paranoide, desorganizado, residual y simple describen clasificaciones antiguas; no predicen por sí solos tratamiento ni destino funcional.
  • Catatonía: Estupor o agitación no dirigida, mutismo, negativismo, posturas y otros signos motores requieren valoración urgente; benzodiacepinas o terapia electroconvulsiva pueden indicarse por especialista.
  • Antipsicóticos: Típicos y atípicos pueden usarse según indicación; no equivalen respectivamente a tratamiento agudo y crónico. Ambos requieren vigilancia de efectos adversos.
  • Monitorización: Peso, cintura, pulso/presión, glicemia o HbA1c, lípidos, prolactina y examen motor basal; ECG según riesgo o contexto hospitalario.
  • Resistencia: Confirmar adherencia y ensayos adecuados; clozapina tras fracaso de dos antipsicóticos apropiados, con monitorización hematológica y clínica especializada.
  • Continuidad: Combinar medicación, intervención familiar, psicoterapia y rehabilitación; inyectables de larga acción tienen intervalos diferentes, no todos mensuales.

Describir el síntoma antes de nombrar el trastorno

  • Delirio: Creencia sostenida con convicción pese a evidencia contraria, valorada en su contexto cultural. No confundir con el síndrome confusional denominado delirium.
  • Alucinación: Experiencia perceptiva sin estímulo externo correspondiente. Una ilusión es la interpretación errónea de un estímulo real.
  • Pensamiento: Separar contenido (p. ej., persecución) de forma (p. ej., asociaciones laxas o incoherencia).
  • Insight: La conciencia de enfermedad puede ser parcial y cambiar; no descarta por sí sola psicosis. Siempre explorar atención, orientación, ánimo, consumo y riesgo.

Clozapina: alarmas que no deben esperar

  • Fiebre u odinofagia: Considerar neutropenia; evaluación y hemograma urgentes según protocolo de clozapina.
  • Taquicardia persistente, disnea o dolor torácico: Descartar miocarditis, especialmente al inicio.
  • Constipación: Preguntar activamente y tratar. Dolor, distensión o vómitos pueden indicar hipomotilidad intestinal grave y requieren urgencia. Mantener controles hematológicos y metabólicos.

Claves EUNACOM

  • Fiebre, convulsiones, focalidad o conciencia fluctuante con psicosis obligan a investigar causas médicas.

Referencias: 28, 29, 13, 30, 7, 31, 32, 33. Bibliografía al final.

4.2. Agitación psicomotora y hospitalización

Primera evaluación y desescalamiento

  • Seguridad: Pedir apoyo, retirar estímulos peligrosos y mantener distancia y salida accesible. Un interlocutor, lenguaje breve, tono calmado y opciones simples. Evitar confrontación y acumulación de personas.
  • Evaluación simultánea: ABC, signos vitales, saturación y glicemia; buscar hipoxia, dolor, hipoglicemia, intoxicación, abstinencia, delirium y causas neurológicas.
  • Contexto: Revisar fármacos, embarazo, edad y fragilidad. Adaptar comunicación y ambiente sensorial en TEA o discapacidad; no atribuir automáticamente la conducta al diagnóstico previo.
  • Objetivo: Recuperar calma suficiente para evaluar y tratar, conservando respiración y capacidad de interacción cuando sea posible.

Imagen sugerida (nueva): Ilustración del espacio y la comunicación durante el desescalamiento, sin fotografías estereotipadas de pacientes.

Agitación: prioridades clínicas. La evaluación médica y las medidas de seguridad se realizan de forma simultánea.

Elección del tratamiento y vigilancia

  • Vía oral: Preferirla cuando la persona coopera; elección y dosis dependen de causa y riesgos. En psicosis/manía suele requerirse antipsicótico; en abstinencia alcohólica, benzodiacepina.
  • Delirium: Tratar causa; las benzodiacepinas pueden empeorarlo si no corresponde a abstinencia u otra indicación específica.
  • Tranquilización parenteral: Solo con indicación, personal entrenado y vigilancia respiratoria, cardiovascular y del nivel de conciencia; revisar respuesta antes de repetir dosis y evitar acumulación de sedantes.
  • Restricción: Contención física/mecánica es excepcional ante riesgo que no responde o no permite medidas menos restrictivas. Debe ser proporcional, breve, vigilada y documentada; nunca castigo ni sustituto de personal.

Derechos y hospitalización en Chile

  • Ley 21.331: Hospitalización psiquiátrica excepcional, terapéutica y por el tiempo necesario. No se justifica solo por discapacidad, falta de vivienda o conflicto social.
  • Involuntaria: Exige riesgo cierto e inminente para vida o integridad propia/de terceros, sin alternativa ambulatoria menos restrictiva y eficaz, junto con los requisitos legales documentados. Un diagnóstico por sí solo no basta.
  • Decreto 9: Distingue hospitalización involuntaria de urgencia, administrativa y judicial. La de urgencia la dispone un médico cuando no puede obtenerse consentimiento ni completarse la vía administrativa, cumpliendo requisitos y comunicaciones establecidas.
  • Registrar evaluación, razones, medidas previas, tratamiento, plazo, vigilancia y comunicaciones a autoridad y red pertinente. Mantener información comprensible y participación de la persona siempre que sea posible.

Referencias: 54, 55, 56, 57. Bibliografía al final.

4.3. Trastornos disociativos

Reconocer y evaluar

  • Alteraciones de integración de memoria, identidad, percepción o conciencia; pueden incluir amnesia disociativa y despersonalización/desrealización con juicio de realidad conservado.
  • Evaluar temporalidad, trauma, consumo, epilepsia, síncope, delirium y trastornos del sueño.
  • No presumir fingimiento ante una presentación inusual.
  • En síntomas neurológicos funcionales, el diagnóstico requiere signos positivos de incompatibilidad con enfermedad neurológica conocida, no solo exámenes normales o aparente indiferencia.
Disociación y diferencial.

Conducta y seguimiento

  • Priorizar seguridad, orientación y técnicas de anclaje al presente; explicar el diagnóstico sin invalidar experiencias.
  • Psicoterapia y tratamiento de comorbilidades son el eje, con enfoque informado por trauma.
  • No forzar recuerdos ni usar técnicas sugestivas que generen falsas memorias.
  • Amnesia aguda o alteración de conciencia exige excluir causas médicas urgentes antes de cerrar evaluación.
  • El pronóstico depende de etiología, duración y apoyos; no todos los cuadros son breves o benignos.
  • Coordinar neurología y salud mental cuando hay episodios paroxísticos o diagnóstico incierto.

Formas clínicas y términos históricos

  • Amnesia y fuga: Pérdida de recuerdos autobiográficos no explicada por olvido normal; puede asociarse a desplazamiento o deambulación. Excluir causas neurológicas, tóxicas y traumáticas.
  • Identidad: Discontinuidad del sentido del yo y de la agencia, con lagunas de memoria que exceden el olvido corriente, requiere evaluación especializada.
  • Estupor: Inmovilidad o escasa respuesta nunca deben etiquetarse disociativas sin descartar urgencias médicas, catatonía e intoxicación.
  • Ganser: Las respuestas aproximadas son una descripción histórica inespecífica; por sí solas no diagnostican disociación, simulación ni enfermedad de una población concreta.

Dos experiencias que conviene distinguir

  • Despersonalización: Sensación de extrañeza o separación respecto de uno mismo, como observarse desde fuera.
  • Desrealización: El entorno se vive irreal, distante o como en un sueño.
  • En ambas se conserva el juicio de realidad sobre esa experiencia: la persona sabe que es una sensación, no que el mundo se haya transformado literalmente. Pueden aparecer en pánico, trauma, sustancias u otros cuadros; no constituyen por sí solas un diagnóstico disociativo.

Referencias: 13, 34. Bibliografía al final.

4.4. Trastornos facticios

Reconocer y evaluar

  • En trastorno facticio existe falsificación o inducción intencional de síntomas y presentación como enfermo, sin recompensa externa evidente que explique la conducta.
  • En simulación hay incentivos externos claros, como evitar una obligación; no es automáticamente un trastorno mental.
  • Diferenciar de síntomas funcionales, donde no se presupone producción voluntaria.
  • Revisar registros y discordancias de manera respetuosa.
  • La forma impuesta a otro constituye una situación de maltrato y riesgo.
Facticio, simulación y función.

Conducta y seguimiento

  • Prevenir daño por pruebas, procedimientos o tratamientos innecesarios, manteniendo un plan coordinado entre profesionales.
  • La confrontación hostil suele empeorar relación y seguimiento; proponer abordaje de necesidades y salud mental sin exigir confesión.
  • Documentar hechos observables y evitar acusaciones no demostradas.
  • Si un cuidador induce síntomas en un menor o dependiente, asegurar protección y activar protocolos.
  • Evaluar autolesión, acceso a fármacos y comorbilidades.
  • No inferir el diagnóstico solo porque la presentación no encaje, el paciente consulte mucho o solicite atención.

Referencias: 13. Bibliografía al final.

4.5. Trastornos somatomorfos

Reconocer y evaluar

  • La terminología actual incluye trastorno de síntomas somáticos y ansiedad por enfermedad.
  • En el primero hay síntomas junto a pensamientos, ansiedad o conductas desproporcionadas y persistentes; no exige que todo síntoma carezca de causa médica.
  • En ansiedad por enfermedad predomina preocupación por padecer una enfermedad con síntomas ausentes o leves.
  • Distinguir de delirios somáticos, TOC, depresión y enfermedad no diagnosticada.
  • Evaluar proporcionalidad y funcionamiento, no solo cantidad de consultas.
Preocupación por la salud.

Conducta y seguimiento

  • Validar sufrimiento, acordar controles programados con referente y limitar pruebas a cambios clínicos o indicaciones justificadas.
  • Explicar mecanismos de percepción y estrés, fomentar actividad gradual y ofrecer psicoterapia.
  • Tratar comorbilidad ansiosa o depresiva según criterios.
  • No prometer certeza absoluta ni alimentar ciclos de tranquilización y exámenes repetidos.
  • Mantener evaluación de banderas de alarma nuevas: el diagnóstico funcional no protege de enfermar orgánicamente.
  • En dolor persistente, priorizar función y estrategias multimodales, evitando escaladas farmacológicas sin beneficio.

Preocupación corporal y dolor

  • Dismorfia corporal: Preocupación intensa por defectos ausentes o leves, con comprobación, comparación o camuflaje repetitivos y deterioro; no es mera vanidad.
  • Dismorfia muscular: Preocupación por ser insuficientemente musculoso puede formar parte del trastorno dismórfico; preguntar por ejercicio compulsivo y sustancias.
  • Tratamiento específico: Terapia cognitivo-conductual y, cuando corresponde, ISRS; procedimientos cosméticos no resuelven de forma fiable el trastorno subyacente.
  • Dolor persistente: Integrar mecanismos físicos, emocionales y sociales; una explicación funcional no significa que el dolor sea inventado.

Referencias: 13, 18. Bibliografía al final.

4.6. Trastornos de la personalidad

Reconocer y evaluar

  • Son patrones persistentes e inflexibles de experiencia interna y conducta, con inicio temprano y deterioro interpersonal o funcional.
  • Deben evaluarse longitudinalmente fuera de crisis agudas, considerando cultura, trauma y neurodesarrollo.
  • La clasificación categorial DSM en grupos A, B y C ayuda al estudio, pero no describe toda la complejidad.
  • En personalidad límite destacan inestabilidad, miedo al abandono, impulsividad y autolesión; no equivale a bipolaridad, cuyo cambio ocurre en episodios diferenciados.

Conducta y seguimiento

  • La psicoterapia estructurada es tratamiento central; terapia dialéctico-conductual y otras modalidades tienen indicación según cuadro.
  • Fármacos se reservan a síntomas/comorbilidades concretos, evitando polifarmacia y sedación como manejo principal.
  • Mantener límites claros, continuidad y plan de crisis.
  • Toda expresión suicida requiere evaluación, sin descartarla como «manipulación».
  • Evitar etiquetas morales y predicciones inmutables: muchos pacientes mejoran con tratamiento.
  • Ante descompensación, buscar consumo, depresión, violencia o pérdidas y coordinar apoyos; no diagnosticar por un único conflicto asistencial.
Personalidad: tratamiento longitudinal.

Perfiles tradicionales para el diagnóstico diferencial

  • Grupo A: Paranoide: desconfianza persistente, interpretación hostil y rencor. Esquizoide: poco interés en vínculos. Esquizotípico: ideas/percepciones inusuales y conducta excéntrica.
  • Grupo B: Antisocial: vulneración reiterada de derechos y escaso remordimiento. Límite: inestabilidad de identidad/relaciones, temor al abandono, impulsividad e ira. Histriónico: expresividad y búsqueda de atención. Narcisista: grandiosidad, necesidad de admiración y dificultades de empatía.
  • Grupo C: Evitativo: desea vínculos pero teme rechazo. Dependiente: necesidad marcada de cuidado, dificultad para decidir, sumisión y temor a separación. Obsesivo-compulsivo: perfeccionismo, orden y control rígidos.
  • Distinciones: Personalidad obsesivo-compulsiva no equivale a TOC. Personalidad evitativa no equivale al escaso deseo de vínculo del perfil esquizoide.
  • Clasificaciones: CIE-11 usa un modelo dimensional de gravedad y rasgos; los grupos tradicionales sirven como referencia histórica, sin sustituir evaluación longitudinal.

Referencias: 13, 35. Bibliografía al final.

4.7. Trastornos de la conducta alimentaria

Reconocer y evaluar

  • Anorexia nerviosa combina restricción con peso significativamente bajo, temor intenso a engordar o conductas que impiden recuperar peso, y alteración de vivencia corporal/autoevaluación o falta de reconocimiento de la gravedad. Amenorrea no es requisito.
  • Bulimia implica atracones y conductas compensatorias recurrentes, habitualmente con peso normal; trastorno por atracones carece de compensación regular.
  • TCA restrictivo puede ser grave sin bajo IMC absoluto si la pérdida fue rápida.
  • Evaluar pulso, presión/ortostatismo, temperatura, ECG, electrolitos, fósforo, función renal, purgas y suicidio.
TCA: patrón, peso y compensación.

Conducta y seguimiento

  • El tratamiento es multidisciplinario y nutricional, con terapia familiar especialmente útil en adolescentes.
  • Bradicardia marcada, inestabilidad, alteraciones electrolíticas, deshidratación, rechazo alimentario o riesgo suicida requieren evaluación hospitalaria.
  • Prevenir síndrome de realimentación mediante plan y monitorización, sin prolongar inanición por temor.
  • ISRS pueden ayudar en bulimia o comorbilidad, pero no sustituyen recuperación nutricional en anorexia; evitar bupropión ante anorexia o bulimia actual o previa por riesgo convulsivo.
  • No tratar peso o apariencia como único indicador de mejoría; evaluar conductas y función.

Complicaciones y otras presentaciones

  • Purgas: Hipopotasemia, alcalosis, erosión dental y aumento parotídeo; hematemesis tras vómitos sugiere desgarro de Mallory-Weiss; dolor torácico intenso, disnea o enfisema subcutáneo obliga a descartar rotura esofágica (Boerhaave), una urgencia.
  • Restricción: Puede causar hipotermia, bradicardia, alteraciones hematológicas/hepáticas y pérdida ósea; menstruación presente no excluye anorexia.
  • Hospitalización: Decidir por estabilidad médica, trayectoria de pérdida, ingesta y seguridad; ningún IMC aislado sirve de regla universal.
  • Rumiación: Regurgitación repetida de alimentos, tras excluir causas gastrointestinales; requiere evaluación y tratamiento específico.
  • Conductas alimentarias: Masticar y escupir merece exploración clínica; etiquetas como «gourmet» no constituyen por sí solas diagnósticos formales.
  • Salud ósea: Considerar densitometría por bajo peso prolongado o fracturas. NICE propone considerarla tras un año de bajo peso en menores y dos años en adultos, antes si hay dolor óseo o fracturas recurrentes; recuperar nutrición es central.

Atracón, bulimia y restricción

  • Atracón: Ingesta claramente excesiva para el contexto en un período delimitado, junto a pérdida de control.
  • Bulimia, DSM-5: Atracones y compensación inapropiada ≥1 vez por semana durante ≥3 meses; autoevaluación excesivamente ligada a peso/figura. No aparece exclusivamente durante anorexia.
  • Trastorno por atracones, DSM-5: Atracones ≥1 vez por semana durante ≥3 meses, malestar marcado y ≥3 características asociadas (rapidez, plenitud incómoda, comer sin hambre, ocultarlo o malestar posterior), sin compensación regular.
  • Restricción evitativa: En ARFID, la ingesta insuficiente provoca consecuencias nutricionales o funcionales, sin que el motor principal sea el temor a engordar. Puede relacionarse con textura, bajo interés o miedo a consecuencias como atragantarse.

Claves EUNACOM

  • El peso normal no excluye un trastorno alimentario grave; valorar ingesta, trayectoria de pérdida y estabilidad médica.

Referencias: 36, 37, 38. Bibliografía al final.

4.8. Sexualidad humana y sus alteraciones

Reconocer y evaluar

  • La sexualidad comprende deseo, excitación, vínculos, identidad y prácticas, con amplia diversidad no patológica.
  • Orientación sexual e identidad de género no son trastornos mentales.
  • Evaluar solo cuando hay malestar propio, deterioro, riesgo o falta de consentimiento, distinguiendo efectos de estigma y violencia.
  • Entrevista respetuosa y confidencial explora salud física, relaciones, medicamentos, trauma y consumo, sin asumir pareja, prácticas o metas reproductivas.
Sexualidad y diversidad.

Conducta y seguimiento

  • Ofrecer información sobre consentimiento, prevención de ITS, anticoncepción y acceso a atención pertinente.
  • Las conductas coercitivas o explotación requieren protección de la persona afectada y evaluación del riesgo.
  • No recomendar terapias de conversión.
  • Una preferencia sexual atípica no equivale por sí sola a trastorno parafílico; se requiere valorar malestar/deterioro o daño/riesgo a terceros según criterios.
  • Derivar a profesionales con formación específica ante dificultades complejas.
  • En discapacidad o edad avanzada, no presumir ausencia de sexualidad ni incapacidad automática de consentir.

Referencias: 13. Bibliografía al final.

4.9. Disfunción sexual

Reconocer y evaluar

  • Las disfunciones pueden afectar deseo, excitación, erección, orgasmo, eyaculación o generar dolor.
  • Confirmar persistencia, contexto y malestar, sin patologizar variaciones normales.
  • Revisar diabetes, enfermedad vascular, hipogonadismo cuando hay sospecha, síntomas genitourinarios, depresión, conflictos y fármacos, especialmente antidepresivos.
  • La disfunción eréctil puede preceder enfermedad cardiovascular.
  • Dolor con penetración requiere examen cuidadoso y descartar infección, atrofia, endometriosis o hipertonía del piso pélvico.

Conducta y seguimiento

  • Tratar causas, ajustar medicación de forma consensuada y ofrecer educación, terapia sexual o de pareja según preferencia.
  • Inhibidores de PDE5 son opción para disfunción eréctil tras evaluar seguridad cardiovascular; están contraindicados con nitratos.
  • No indicar testosterona sin deficiencia documentada y evaluación.
  • Para síntomas genitourinarios, lubricantes, hidratantes y terapia local pueden ayudar según contexto.
  • Evitar procedimientos dolorosos sin consentimiento y metas basadas solo en penetración.
  • La recuperación se valora según bienestar y objetivos de la persona, no por una norma externa.
Disfunción sexual.

Referencias: 13, 39. Bibliografía al final.

5. Alcohol, sustancias y toxicología

Separar intoxicación, abstinencia y tratamiento a largo plazo.

5.1. Consumo perjudicial de alcohol

Reconocer y evaluar

  • El consumo perjudicial produce daño físico o mental; patrones de riesgo pueden existir antes de dependencia.
  • Cuantificar frecuencia, cantidad, episodios intensos y situaciones peligrosas, sin basarse en etiquetas como «bebedor social».
  • El AUDIT orienta la pesquisa; interpretar junto a la entrevista.
  • Investigar conducción, violencia, fármacos, embarazo, enfermedades hepáticas y salud mental.
  • No hay un umbral que garantice ausencia total de riesgo; algunas personas deben evitar alcohol completamente.
  • Preguntar por abstinencia previa antes de recomendar interrupción no supervisada.

Conducta y seguimiento

  • Realizar intervención breve y entrevista motivacional, vinculando consumo con problemas concretos y acordando objetivos medibles.
  • Ofrecer seguimiento y acceso a tratamiento si hay pérdida de control, daño o dificultad para reducir.
  • Promover reducción de daños y abstinencia cuando esté indicada, sin esperar a que la persona «toque fondo».
  • Solicitar exámenes según clínica; marcadores hepáticos normales no excluyen problema.
  • Si hay dependencia fisiológica, organizar desintoxicación segura y apoyo psicosocial, porque suspender bruscamente puede causar convulsiones o delirium.

AUDIT: dominios, puntuación e interpretación

  • Instrumento: Diez preguntas sobre los últimos 12 meses: tres de consumo, tres de dependencia y cuatro de consecuencias.
  • Consumo: Frecuencia, cantidad habitual y frecuencia de consumo intenso; cuantificar la bebida estándar usada en el formulario, sin equiparar automáticamente una copa a una unidad.
  • Dependencia: Pérdida de control, incumplimiento de obligaciones y consumo matinal.
  • Consecuencias: Culpa, lagunas de memoria, lesiones y preocupación de terceros.
  • Puntuación: Ítems 1–8: 0–4; ítems 9–10: 0, 2 o 4. Total 0–40; usar las opciones completas del formulario oficial.
  • Interpretación OMS: ≥8 suele indicar consumo riesgoso/perjudicial; 16–19 orienta a intervención más intensiva y ≥20 obliga a investigar dependencia. Ajustar interpretación a población y contexto, sin diagnosticar solo por corte.

Imagen sugerida (nueva): Ficha visual de los dominios del AUDIT y lectura del resultado, siguiendo la explicación del apartado.

AUDIT: dominios.

Referencias: 40, 41, 42, 43. Bibliografía al final.

5.2. Dependencia de alcohol

Reconocer y evaluar

  • El trastorno por consumo de alcohol implica pérdida de control, prioridad del consumo y persistencia pese al daño; tolerancia y abstinencia pueden estar presentes.
  • Abstinencia comienza con temblor, ansiedad, sudor y taquicardia; puede progresar a convulsiones o delirium tremens.
  • Diferenciar de hipoglicemia, traumatismo, sepsis y encefalopatía hepática.
  • Evaluar antecedentes de abstinencia grave, comorbilidades, cantidad reciente y soporte domiciliario.

Conducta y seguimiento

  • Abstinencia moderada/grave requiere benzodiacepinas según evaluación y monitorización; lorazepam puede ser preferible si existe deterioro hepático relevante.
  • Administrar tiamina tempranamente en pacientes de riesgo, antes o junto a carbohidratos sin retrasar glucosa urgente por hipoglicemia.
  • Corregir electrolitos y nutrición.
  • Antipsicóticos no sustituyen benzodiacepinas para prevenir convulsiones.
  • Después, combinar intervenciones psicosociales con naltrexona o acamprosato cuando estén indicados y sean seguros; considerar contraindicaciones hepáticas, renales y uso de opioides.
  • Planificar prevención de recaídas y continuidad, pues desintoxicación aislada no constituye tratamiento completo.
Alcohol: más allá de desintoxicar.

Abstinencia y prevención de recaídas

  • Gravedad: Convulsiones, confusión fluctuante, alucinaciones con compromiso global o inestabilidad autonómica requieren manejo hospitalario; buscar enfermedad concomitante.
  • Benzodiacepinas: Esquema guiado por síntomas solo con personal entrenado y monitorización suficiente. No usar diazepam intramuscular como pauta estándar por absorción impredecible.
  • Disulfiram: Puede considerarse en personas seleccionadas, informadas y supervisadas; valorar riesgos hepáticos/cardiacos, interacciones y contraindicaciones. No sustituye apoyo psicosocial.
  • Naltrexona: Descartar uso o dependencia de opioides y valorar función hepática antes de indicarla.
  • Acamprosato: Valorar función renal. Elegir tratamiento de mantenimiento según objetivo, comorbilidades y disponibilidad.

Wernicke y abstinencia complicada

  • Wernicke: Riesgo por déficit de tiamina; confusión, ataxia o alteraciones oculomotoras pueden aparecer incompletas. No esperar la tríada. Indicar tiamina parenteral hospitalaria.
  • Tratamiento, complemento británico: La guía oficial de alcohol propone tiamina 300-500 mg IV tres veces al día durante 3-5 días, con revisión diaria y continuación según respuesta/protocolo. Esta pauta terapéutica no equivale a profilaxis oral.
  • Hipoglicemia: Administrar glucosa urgente sin demora; tiamina antes o simultáneamente cuando sea posible. Corregir déficit de magnesio si existe.
  • Abstinencia grave: Antecedentes de delirium tremens o convulsiones, enfermedad importante, embarazo o falta de apoyo seguro favorecen manejo hospitalario. La escala CIWA-Ar apoya el seguimiento en pacientes capaces de responder; no sustituye juicio clínico ni sirve igual en delirium o paciente no comunicativo.
Alcohol: dos cuadros que pueden coexistir.

Claves EUNACOM

  • En una persona de riesgo, sospechar Wernicke sin esperar la tríada completa: requiere tiamina parenteral.

Referencias: 40, 41, 42, 43, 44. Bibliografía al final.

5.3. Dependencia de otras drogas

Reconocer y evaluar

  • Evaluar sustancia, vía, dosis, policonsumo, pérdida de control, deterioro y sobredosis previas.
  • Opioides pueden causar miosis, depresión respiratoria y compromiso de conciencia; estimulantes, agitación, hipertermia, dolor torácico y arritmias.
  • La abstinencia de benzodiacepinas puede ser grave y convulsiva; no suspenderlas abruptamente después de uso sostenido.
  • Un test toxicológico tiene limitaciones y no reemplaza el síndrome clínico.
  • Valorar psicosis, suicidio, embarazo e infecciones transmitidas por sangre.
Sustancias: reconocer urgencias.

Conducta y seguimiento

  • Ante sobredosis priorizar ventilación y soporte; naloxona en intoxicación opioide con depresión respiratoria, repitiendo según respuesta y duración del opioide.
  • Hipertermia o dolor torácico por estimulantes requieren urgencia; desescalamiento y benzodiacepinas son herramientas según cuadro.
  • Para tratamiento longitudinal, entrevista motivacional, intervenciones psicosociales, reducción de daños y medicamentos específicos cuando existen —por ejemplo terapia agonista para opioides— mediante programas adecuados.
  • No tratar todas las sustancias con el mismo esquema.
  • Acordar plan ante recaída y sobredosis y facilitar acceso sin estigmatización.

Dependencia, motivación y abstinencias

  • Dependencia: Craving, pérdida de control, prioridad del consumo y persistencia pese al daño; tolerancia o abstinencia aisladas durante tratamiento médico no bastan automáticamente.
  • Motivación: Precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento ayudan a adaptar la conversación; no son etapas obligatorias ni justifican negar reducción de daños.
  • Cannabis y cocaína: Cannabis puede agravar cognición y precipitar psicosis en personas vulnerables; cocaína y pasta base pueden causar infarto, ACV, hipertermia y arritmias.
  • Benzodiacepinas: La retirada brusca puede producir ansiedad, insomnio, convulsiones y delirium; planificar reducción gradual supervisada.
  • Antidepresivos: La discontinuación puede causar mareo, síntomas seudogripales, náuseas, sensaciones eléctricas, ansiedad y alteración del sueño próximos a la reducción; prevenir con reducción gradual y reevaluar reinicio y reducción más lenta si es grave, distinguiéndola de recaída.
  • Cafeína y tabaco: Retirar cafeína gradualmente si provoca cefalea/fatiga. Tratamiento del tabaco puede incluir reemplazo nicotínico, vareniclina o bupropión según contraindicaciones; no son fármacos universales para adicciones.
  • Conceptos: Craving = deseo intenso de consumir. Tolerancia = menor efecto con la misma cantidad o necesidad de mayor cantidad. Abstinencia = síndrome al reducir/suspender. Intoxicación = síndrome agudo por exposición.
  • Pérdida de control: Consumo mayor al previsto, intentos fallidos de reducir y mucho tiempo dedicado al consumo/recuperación ayudan a identificar un trastorno por consumo; dependencia física por sí sola no lo confirma.

Referencias: 40, 15, 45, 46, 3. Bibliografía al final.

5.4. Consumo perjudicial de drogas en niños y adolescentes

Reconocer y evaluar

  • En adolescentes, consumo se relaciona con aprendizaje, accidentes, violencia y vulnerabilidad mental; explorar contexto sin asumir dependencia por cualquier uso.
  • Entrevista confidencial con límites explícitos y herramientas como CRAFFT ayudan a detectar riesgo.
  • Indagar alcohol, cannabis, estimulantes, fármacos obtenidos sin receta y combinación de sustancias; preguntar por motivos, pares, familia, escuela, trauma y suicidio.
  • Cannabis puede precipitar problemas cognitivos o psicóticos, especialmente en personas vulnerables, sin permitir atribuir todo bajo rendimiento al consumo.

Conducta y seguimiento

  • Realizar intervención motivacional adaptada al desarrollo, involucrar adultos protectores cuando sea apropiado y coordinar salud, familia y escuela.
  • Derivar a tratamiento especializado ante dependencia, policonsumo, psicosis, fracaso de intervención breve o daño relevante.
  • La red GES incluye consumo perjudicial/dependencia en menores de 20 años según condiciones de acceso.
  • Asegurar manejo urgente de intoxicación o abstinencia grave.
  • Reducir daños, prevenir sobredosis y mantener continuidad; respuestas exclusivamente punitivas pueden alejar de la atención.
  • Revisar consentimiento y protección si hay explotación o violencia.

CRAFFT 2.1 en adolescentes y jóvenes

  • Población: Instrumento de 12–21 años; la parte A pregunta días de uso de alcohol, cannabis y otras sustancias durante los últimos 12 meses.
  • Ruta: Si las tres respuestas son cero, preguntar de todos modos por viajar en vehículo con conductor bajo efectos; si alguna es positiva, completar seis preguntas.
  • Seis dominios: CAR: vehículo/conductor bajo efectos. RELAX: relajarse. ALONE: consumir solo. FORGET: amnesia. FAMILY/FRIENDS: petición de reducir. TROUBLE: problemas relacionados.
  • Interpretación: Cada «sí» suma 1, total 0–6. ≥2 indica necesidad de evaluación más profunda; cualquier conducción riesgosa exige intervención preventiva, aun con puntaje menor.
CRAFFT 2.1.

Referencias: 40, 15, 45. Bibliografía al final.

5.5. Intoxicaciones y síndromes por psicofármacos

Primera respuesta

  • Estabilización: Vía aérea, ventilación, circulación, temperatura, glicemia y ECG según cuadro; identificar sustancia, dosis, hora, mezclas y riesgo suicida.
  • Descontaminación: Carbón activado no se usa rutinariamente: considerar ingesta tóxica reciente adsorbible y vía aérea protegida, con toxicología. No es eficaz para alcoholes (etanol/metanol), glicoles, litio ni hierro; evitar en cáusticos, hidrocarburos y alto riesgo de aspiración o convulsión sin vía aérea protegida. El lavado gástrico se restringe a situaciones excepcionales.
  • Sedantes: Compromiso de conciencia y ventilación orienta a hipnóticos; buscar policonsumo aunque las pupilas sean normales.
  • Opioides: Miosis, hipoventilación y compromiso de conciencia: ventilar y administrar naloxona titulada según protocolo; vigilar recurrencia por duración del opioide.
  • Flumazenilo: Uso restringido en intoxicación benzodiacepínica seleccionada; puede precipitar convulsiones o abstinencia, especialmente en dependencia o ingestas mixtas/proconvulsivantes.

Toxidromes excitatorios

  • Simpaticomimético: Agitación, midriasis, sudoración, taquicardia, hipertensión e hipertermia; soporte, sedación apropiada y enfriamiento. Dolor torácico o convulsiones requieren urgencia.
  • Anticolinérgico: Piel/mucosas secas, midriasis, delirium, retención urinaria, íleo y taquicardia; diferenciar del simpaticomimético por sequedad.
  • Tricíclicos: QRS ancho, arritmias o hipotensión por toxicidad de canales de sodio requieren bicarbonato intravenoso y manejo monitorizado; su objetivo no es simplemente aumentar excreción renal.
  • Serotoninérgico: Clonus, hiperreflexia, temblor, cambios mentales, hipertermia y síntomas autonómicos/GI; retirar agentes y brindar soporte urgente.
  • Neuroléptico maligno: Rigidez, hipertermia, alteración mental, inestabilidad autonómica y elevación de CK tras bloqueo dopaminérgico o retirada dopaminérgica: suspensión y manejo hospitalario especializado.
Toxidromes: pistas diferenciales. Todos requieren evaluación y soporte según gravedad.

Exposiciones que requieren antídoto dirigido

  • Colinérgico: Miosis, broncorrea, salivación, diarrea, fasciculaciones y debilidad; proteger al equipo, descontaminar y asegurar ventilación.
  • Organofosforados: Atropina controla manifestaciones muscarínicas, especialmente broncorrea/broncoespasmo; no revierte por sí sola la debilidad nicotínica. Añadir una oxima, como pralidoxima, según exposición y protocolo. No es un tratamiento adrenérgico ni un promotor de excreción.
  • Paracetamol: Puede ser inicialmente paucisintomático; cuantificar exposición y concentración en tiempo apropiado, evaluar hepatotoxicidad e indicar N-acetilcisteína según protocolo toxicológico.
  • Metanol: Acidosis y trastornos visuales sugieren toxicidad: urgencia toxicológica: fomepizol inhibe alcohol deshidrogenasa; etanol es alternativa bajo monitorización cuando no está disponible. Corregir acidosis y valorar hemodiálisis según gravedad. No autoadministrar alcohol.
  • Cierre: Tras estabilización, evaluación de intención suicida, acceso a sustancias y entorno seguro; un antídoto no reemplaza soporte ni seguimiento.

Referencias: 15, 5, 47, 48, 49. Bibliografía al final.

6. Delirium, cognición y herramientas terapéuticas

Atención, nivel de alerta y evolución temporal orientan el diagnóstico.

6.1. Delirium

Reconocer y evaluar

  • Delirium es un síndrome agudo y fluctuante de inatención y alteración de conciencia/cognición.
  • El hipoactivo puede parecer depresión y el hiperactivo, psicosis; la fluctuación y falta de atención son pistas principales.
  • Considerar infección, hipoxia, trastornos metabólicos, fármacos, abstinencia, dolor, retención y enfermedad neurológica.
  • Evaluar glicemia y constantes de inmediato y obtener estado basal de un informante.
  • En psicosis primaria la conciencia suele estar más conservada.

Conducta y seguimiento

  • Tratar causa y establecer ambiente orientador, sueño, hidratación, movilidad y apoyo sensorial.
  • Evitar contenciones, sondas y sedantes innecesarios.
  • Benzodiacepinas se reservan principalmente a abstinencia o indicaciones específicas; pueden empeorar otros delirium.
  • Antipsicóticos solo ante agitación con peligro o sufrimiento grave no controlable por medidas ambientales, en dosis baja y tiempo corto con vigilancia de contraindicaciones.
  • La resolución puede tardar y requiere reevaluar cognición posterior.
  • Un cambio brusco en paciente psiquiátrico conocido no debe atribuirse automáticamente a su enfermedad de base.

4AT: pesquisa reproducible

  • Alerta: Normal o somnolencia de menos de 10 segundos al despertar, luego alerta: 0; alteración marcada de alerta: 4.
  • AMT4: Preguntar edad, fecha de nacimiento, lugar y año actual: sin errores 0; un error 1; ≥2 errores o no evaluable 2.
  • Atención: Meses en orden inverso desde diciembre: ≥7 correctos 0; inicia pero logra <7 o rechaza 1; imposible evaluarlo 2.
  • Cambio agudo: Evidencia de cambio significativo o fluctuación del funcionamiento mental surgido en las últimas 2 semanas, con evidencia en las últimas 24 horas: 4; sin ella: 0. Puede estar transitoriamente normal al examinarlo.
  • Resultado: Suma 0–12: ≥4 sugiere delirium, 1–3 posible deterioro cognitivo. Cero no lo excluye si la clínica es sugestiva; confirmar causa y contexto.

Imagen sugerida (nueva): Ficha visual de los componentes del 4AT y sus pasos de aplicación, vinculada a la puntuación del texto.

4AT: cuatro componentes.

Claves EUNACOM

  • El delirium puede ser hipoactivo y coexistir con demencia. La inatención y el cambio respecto del estado basal orientan.

Referencias: 50, 15. Bibliografía al final.

6.2. Trastornos neurocognitivos

Reconocer y evaluar

  • Los trastornos neurocognitivos implican declive adquirido en memoria, atención, lenguaje, función ejecutiva, percepción o cognición social.
  • Es mayor cuando compromete independencia y leve cuando esta se conserva con mayor esfuerzo.
  • Diferenciar evolución crónica de delirium y valorar depresión, sueño, sustancias y fármacos.
  • Entrevistar a informante y explorar actividades instrumentales; pruebas cognitivas se interpretan según escolaridad, idioma y visión/audición.
  • Alzheimer, enfermedad vascular, cuerpos de Lewy y frontotemporal tienen perfiles orientadores distintos.

Conducta y seguimiento

  • Buscar causas modificables con examen, laboratorio dirigido y neuroimagen según contexto.
  • Establecer apoyo, seguridad, planificación anticipada y cuidado del cuidador.
  • Terapia farmacológica depende de etiología y etapa, no del puntaje de un test aislado.
  • Síntomas conductuales requieren primero buscar dolor, infección y factores ambientales; antipsicóticos tienen riesgos y no se indican rutinariamente.
  • Respetar autonomía y evaluar capacidad para cada decisión.
  • Progresión rápida, focalidad, convulsiones o inicio muy temprano requieren neurología prioritaria.
  • Coordinar acceso GES de Alzheimer y otras demencias cuando corresponda.

Perfiles que orientan etiología

  • Alzheimer: Curso habitualmente insidioso y progresivo, con alteración de memoria episódica prominente en la presentación típica.
  • Vascular: Relación con eventos vasculares, signos focales o predominio ejecutivo; puede coexistir con patología degenerativa.
  • Cuerpos de Lewy: Fluctuaciones cognitivas, alucinaciones visuales, parkinsonismo y trastorno conductual del sueño REM; especial precaución con antipsicóticos.
  • Frontotemporal: Cambios tempranos de conducta, personalidad o lenguaje, a veces con memoria relativamente preservada al inicio.
  • Tratamiento: Priorizar intervenciones no farmacológicas y decisiones individualizadas. La GPC MINSAL de Alzheimer 2021 sugiere no usar anticolinesterásicos y, en Alzheimer moderado/severo, no usar memantina (recomendaciones condicionales). Las orientaciones GES 2023 remiten a protocolos locales para prescripción; no equivale a una contraindicación farmacológica universal.
Deterioro cognitivo: perfiles.

Referencias: 51, 13, 52, 53. Bibliografía al final.

6.3. Psicofármacos y psicoterapias: uso seguro

Antidepresivos: mecanismos y selección

  • ISRS: Fluoxetina, sertralina, paroxetina y citalopram inhiben recaptación de serotonina; no son agonistas directos de sus receptores.
  • Efectos adversos: Náuseas, molestias gastrointestinales, disfunción sexual y activación inicial; revisar interacciones, suicidio y síntomas de viraje.
  • IRSN: Venlafaxina y duloxetina actúan sobre serotonina y noradrenalina; mirtazapina y bupropión pertenecen a mecanismos diferentes.
  • Mirtazapina: Puede aumentar apetito y sedación; menor frecuencia relativa de disfunción sexual no significa ausencia de riesgo.
  • Tricíclicos: Riesgos anticolinérgicos, sedación, hipotensión y cardiotoxicidad en sobredosis; elegir según indicación y seguridad, evitando uso rutinario en pacientes vulnerables.
  • IMAO: Requieren manejo especializado por interacciones y riesgo de crisis hipertensiva o toxicidad serotoninérgica; no combinarlos indiscriminadamente con otros antidepresivos.
  • Bupropión: Inhibe recaptación de noradrenalina y dopamina. Puede ser activador y aumentar riesgo convulsivo; está contraindicado en trastorno convulsivo y anorexia/bulimia actual o previa.
Antidepresivos: seguridad.

Inicio, retirada y etapas de vida

  • Respuesta: El beneficio suele desarrollarse durante semanas; controlar respuesta, tolerancia y adherencia antes de declarar resistencia.
  • Embarazo y lactancia: Balancear enfermedad no tratada y exposición farmacológica; no suspender abruptamente ni cambiar un tratamiento eficaz por reglas generales. Sertralina puede ser opción en lactancia según evaluación.
  • Infancia: Algunos cuadros moderados/graves requieren medicación con evidencia y seguimiento especializado; no se contraindica todo tratamiento por edad.
  • Benzodiacepinas: Ajustar indicación y dosis a edad, fragilidad, vía y sustancias concomitantes; vigilar sedación y respiración. Alcohol y opioides aumentan depresión respiratoria; el uso sostenido exige retirada gradual.

Psicoterapias

  • Cognitivo-conductual: Trabaja relaciones entre pensamientos, emociones y conductas; exposición tiene indicaciones específicas en ansiedad y TOC.
  • Psicodinámica: Explora patrones emocionales y relacionales; duración y objetivos dependen del problema y modalidad.
  • Familiar y sistémica: Aborda interacciones y apoyos del entorno, especialmente útil en cuadros del desarrollo y adolescencia.
  • Elección: Indicación, evidencia, preferencias, accesibilidad y objetivos guían la elección; ninguna modalidad garantiza ser siempre breve, económica o superior.

Referencias: 1, 3, 30, 13, 37. Bibliografía al final.

7. Fuentes clínicas

  1. MINSAL · Guía clínica depresión en personas de 15 años y más, 2013
  2. MINSAL · Guía clínica trastorno bipolar, 2013
  3. NICE · NG222 Depression in adults, 2022; complemento internacional
  4. NICE · CG185 Bipolar disorder; complemento internacional
  5. MINSAL · Prevención de la conducta suicida en establecimientos educacionales, 2019
  6. Kroenke y colaboradores · Validación original PHQ-9, 2001; complemento internacional
  7. SAMHSA · Comparación de criterios DSM-IV y DSM-5, 2016; referencia diagnóstica
  8. ISP · Sertralina, información del registro sanitario F-2556/24
  9. NHS SPS · Monitorización del litio
  10. ISP · Advertencias de seguridad del valproato, Resolución 2667/2016
  11. EXTRIP · Depuración extracorpórea en intoxicación por litio
  12. NICE · NG134 Depresión en niños y jóvenes; complemento internacional
  13. OMS · Descripciones clínicas y requisitos diagnósticos de CIE-11, 2024; complemento internacional
  14. Chile · Ley 21.331, derechos en la atención de salud mental
  15. American Heart Association · Situaciones especiales de reanimación, toxicología; complemento internacional
  16. NICE · NG225 Autolesión; complemento internacional
  17. NICE · CG113 Generalised anxiety and panic disorder; complemento internacional
  18. NICE · CG31 OCD and body dysmorphic disorder; complemento internacional
  19. MINSAL · Orientaciones para el manejo del trastorno por estrés agudo, 2019
  20. NICE · NG116 Post-traumatic stress disorder, 2018; complemento internacional
  21. Chile · Código Procesal Penal, artículos 175–176
  22. Autores M-CHAT-R/F · Puntuación oficial; complemento internacional
  23. M-CHAT-R/F · Versión español Chile, 2017
  24. NICE · NG87 Attention deficit hyperactivity disorder, 2018; complemento internacional
  25. SAMHSA · Criterios DSM-5 en niños y adolescentes, 2016; referencia diagnóstica
  26. AAP · Guía de TDAH en niños y adolescentes, 2019; complemento internacional
  27. SAMHSA · Criterios del trastorno de conducta, DSM-5
  28. MINSAL · Guía de práctica clínica esquizofrenia, 2017
  29. NICE · CG178 Psychosis and schizophrenia in adults; complemento internacional
  30. NICE · CG192 Antenatal and postnatal mental health; complemento internacional
  31. MHRA · Clozapina e hipomotilidad intestinal grave
  32. OMS · CIE-11: requisitos diagnósticos clínicos, 2024
  33. SAMHSA TIP 42 · Criterios DSM-5 de esquizofrenia
  34. American Psychiatric Association · Trastornos disociativos
  35. American Psychiatric Association · Trastornos de la personalidad
  36. NICE · NG69 Eating disorders, 2017; complemento internacional
  37. FDA/DailyMed · Ficha de bupropión; complemento internacional
  38. American Psychiatric Association · Trastornos de la conducta alimentaria
  39. European Association of Urology · Disfunción eréctil; complemento internacional
  40. MINSAL · Guía clínica consumo perjudicial y dependencia de alcohol y otras drogas en menores de 20 años, 2013
  41. NICE · CG115 Alcohol-use disorders, 2011; complemento internacional
  42. NICE · CG100 Alcohol-related physical complications; complemento internacional
  43. OMS · AUDIT, manual para atención primaria, 2001; complemento internacional
  44. Gobierno británico · Alcohol en hospitales: Wernicke y tiamina; complemento internacional
  45. Autores CRAFFT · Formulario clínico CRAFFT 2.1, 2020; complemento internacional
  46. MINSAL · Trastornos por consumo de alcohol y otras drogas: descripción clínica
  47. Royal Children’s Hospital · Uso selectivo de carbón activado; guía pediátrica
  48. Royal Children’s Hospital · Intoxicación por paracetamol; guía pediátrica
  49. EXTRIP · Intoxicación por metanol
  50. Autores 4AT · Guía oficial de aplicación; complemento internacional
  51. MINSAL · Recomendaciones para enfermedad de Alzheimer y otras demencias
  52. MINSAL · GPC demencia tipo Alzheimer, recomendaciones GRADE 2021
  53. MINSAL · Orientaciones técnicas GES Alzheimer y otras demencias, 2023
  54. MINSAL · Boletín de agitación psicomotora, 2025
  55. Chile · Ley 21.331 de derechos en atención de salud mental
  56. Chile · Decreto 9, Reglamento de hospitalización psiquiátrica
  57. NICE · NG10 Violencia y agresión; complemento internacional