Guía esencial de estudio · Endocrinología - Eunacom

Guía esencial de estudio de Endocrinología - Eunacom para preparar el examen EUNACOM.

Guía de Estudio EUNACOM - Endocrinología

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Índice de contenido

  1. 1. Ejes hormonales e hipófisis
    1. 1.1. Interpretación de los ejes hormonales
      1. Leer dos niveles al mismo tiempo
      2. Patrón, contexto y siguiente paso
    2. 1.2. Tumores hipofisiarios
      1. Tres preguntas ante una lesión selar
      2. Estudio inicial y derivación
      3. La conducta depende del mecanismo
      4. Apoplejía hipofisiaria: reconocerla
      5. Apoplejía: estabilizar antes de decidir cirugía
    3. 1.3. Hipopituitarismo
      1. Causas y pistas clínicas
      2. Cómo estudiar cada eje
      3. Reemplazo: el orden importa
      4. Seguimiento y prevención de crisis
    4. 1.4. Hiperprolactinemia
      1. Reconocer el efecto y confirmar el hallazgo
      2. Causas que cambian la conducta
      3. Dos trampas analíticas
      4. Tratamiento por causa
      5. Seguimiento, fertilidad y embarazo
    5. 1.5. Acromegalia y gigantismo
      1. Exceso de GH: identificarlo por el fenotipo
      2. Confirmar exceso antes de localizarlo
      3. Tratamiento y contexto chileno
      4. Seguimiento de enfermedad y comorbilidades
  2. 2. Tiroides
    1. 2.1. Bocio
      1. Bocio: tamaño, función y signos de alarma
      2. Evaluación inicial y estudio funcional
      3. ACR TI-RADS: cómo se construye el puntaje
      4. ACR TI-RADS: punción y seguimiento por separado
      5. PAAF y conducta posterior
    2. 2.2. Hipotiroidismo
      1. Sospecha clínica y pruebas dirigidas
      2. TSH y T4 libre: interpretar juntas
      3. Levotiroxina en adultos: inicio y controles
      4. Hipotiroidismo subclínico: no usar una regla única
      5. Embarazo: diagnóstico y contexto de tratamiento
      6. Embarazo: dosis, controles y posparto
      7. Coma mixedematoso: emergencia aunque no haya coma
      8. Hipotiroidismo congénito: clínica y pesquisa chilena
      9. Confirmación neonatal y tratamiento sin demoras
    3. 2.3. Hipertiroidismo
      1. Hipertiroidismo y tirotoxicosis: no son sinónimos
      2. Etiología: anticuerpos e imagen dirigida
      3. Tratamiento farmacológico y vigilancia
      4. Tratamiento definitivo, orbitopatía y formas subclínicas
      5. Embarazo: Graves frente a tirotoxicosis gestacional
      6. Graves neonatal: la primera vigilancia es precoz
      7. Tormenta tiroidea: descompensación sistémica
    4. 2.4. Tiroiditis
      1. Clasificar por dolor, mecanismo y evolución
      2. Tiroiditis aguda supurativa
      3. De Quervain: inflamación dolorosa y destructiva
      4. Tiroiditis silente y posparto
      5. Hashimoto y tiroiditis de Riedel
    5. 2.5. Cáncer del tiroides
      1. Tipos y sospecha clínica
      2. Citología, histología y extensión
      3. Cáncer diferenciado: cirugía proporcional al riesgo
      4. Radioyodo, TSH y vigilancia tras tratamiento
      5. Carcinoma medular y MEN2
      6. Carcinoma anaplásico: priorizar amenaza local
  3. 3. Suprarrenales e hipertensión endocrina
    1. 3.1. Síndrome de Cushing
      1. Sospechar hipercortisolismo y revisar corticoides
      2. Pruebas iniciales: demostrar exceso de cortisol
      3. Confirmar antes de localizar
      4. ACTH orienta la causa después de confirmar
      5. Tratamiento dirigido a la causa
      6. Complicaciones que requieren prioridad
    2. 3.2. Insuficiencia suprarrenal crónica
      1. Distinguir insuficiencia primaria de central
      2. Clínica y laboratorio: integrar, no exigir todos los signos
      3. Confirmación hormonal cuando el paciente está estable
      4. Reemplazo crónico y controles
      5. Crisis suprarrenal: tratamiento inmediato en adultos
      6. Prevenir crisis y retirar corticoides con seguridad
    3. 3.3. Hiperplasia suprarrenal congénita
      1. Defecto enzimático y formas clínicas
      2. Cuándo sospechar y qué no debe esperar
      3. 17-hidroxiprogesterona: interpretar edad, método y contexto
      4. Tratamiento de la forma clásica
      5. Forma no clásica: evitar tratar solo un análisis
    4. 3.4. Hipertensión arterial de origen endocrino
      1. Reconocer una posible causa endocrina
      2. Pesquisar aldosteronismo primario
      3. Interferencias, confirmación y lateralización
      4. Tratamiento del aldosteronismo
      5. Feocromocitoma y otras causas
    5. 3.5. Tumor suprarrenal
      1. Dos preguntas ante una masa suprarrenal
      2. TC sin contraste: criterios ESE 2023
      3. Estudio hormonal seleccionado
      4. Cuándo intervenir y cuándo evitar biopsia
      5. Seguimiento proporcional al riesgo
  4. 4. Reproducción y desarrollo puberal
    1. 4.1. Pubertad y desarrollo sexual
      1. Gonadarquia y adrenarquia son procesos distintos
      2. Cuándo investigar adelanto o retraso
      3. Precoz central frente a periférica
      4. Confirmar activación central y seleccionar tratamiento
      5. Adrenarquia prematura y variantes
      6. Turner y retraso puberal: más allá de las hormonas
    2. 4.2. Hipogonadismo masculino
      1. Sospecha clínica y confirmación
      2. Localizar el defecto y buscar causas
      3. Klinefelter y fertilidad
      4. Tratamiento según objetivo
      5. Vigilar respuesta y efectos adversos
    3. 4.3. Amenorrea
      1. Cuándo estudiar y qué preguntar
      2. Evaluación inicial en paralelo
      3. Leer FSH y estradiol
      4. Amenorrea primaria: anatomía y desarrollo
      5. Pruebas de deprivación: utilidad limitada
      6. Tratar la causa y proteger salud ósea
    4. 4.4. Hirsutismo
      1. Identificar hiperandrogenismo y alarmas
      2. Laboratorio y diagnóstico diferencial
      3. SOP en adultas: dos de tres criterios
      4. Adolescentes: evitar sobrediagnóstico
      5. SOP: riesgo metabólico, endometrio y fertilidad
      6. Tratamiento del vello: respuesta lenta y anticoncepción
    5. 4.5. Síndrome climatérico
      1. Transición menopáusica y síntomas
      2. Evaluación antes de tratar
      3. Terapia hormonal sistémica: elegir el esquema
      4. Riesgos, contraindicaciones y controles
      5. Síndrome genitourinario y alternativas no hormonales
  5. 5. Metabolismo óseo y del calcio
    1. 5.1. Osteoporosis
      1. Reconocer fragilidad y decidir DXA
      2. Interpretar T-score y Z-score
      3. Riesgo de fractura y medidas universales
      4. Fármacos antirresortivos: pautas adultas
      5. Antes de tratar y situaciones de riesgo muy alto
      6. Duración y secuencia: no todos admiten pausa
    2. 5.2. Osteoporosis secundaria
      1. Cuándo sospechar una causa tratable
      2. Causas endocrinas, sistémicas y farmacológicas
      3. Laboratorio inicial y pruebas dirigidas
      4. Glucocorticoides: prevenir desde el inicio
      5. Corregir la causa y diferenciar otras osteopatías
    3. 5.3. Hipercalcemia
      1. Confirmar que el calcio está elevado
      2. PTH: primera bifurcación etiológica
      3. Clínica y causas que no deben omitirse
      4. Urgencia: hidratar y frenar la elevación
      5. Tratamiento sostenido según mecanismo y función renal
      6. Hiperparatiroidismo primario: tratamiento definitivo
    4. 5.4. Hipocalcemia
      1. Reconocer hipocalcemia verdadera y su gravedad
      2. PTH, fósforo y magnesio orientan la causa
      3. Calcio IV: rescate adulto monitorizado
      4. Corregir magnesio y tratar el mecanismo
      5. Hipoparatiroidismo crónico y seguimiento
  6. 6. Agua, vasopresina y sodio
    1. 6.1. Diabetes insípida
      1. Poliuria no es lo mismo que polaquiuria
      2. Tres mecanismos de poliuria acuosa
      3. Confirmación especializada
      4. Tratamiento según mecanismo
      5. Descompensación hospitalaria y seguridad
    2. 6.2. Síndrome de antidiuresis inapropiada
      1. Reconocer hiponatremia hipotónica euvolémica
      2. Criterios que deben concordar
      3. Descartar imitadores antes de restringir agua
      4. Síntomas neurológicos importantes: tratamiento urgente adulto
      5. Limitar la corrección y detectar sobrecorrección
      6. SIAD estable o persistente
  7. 7. Fuentes clínicas

Interpretar los ejes hormonales, reconocer urgencias y decidir el estudio y manejo inicial de las enfermedades endocrinas.

1. Ejes hormonales e hipófisis

Localizar el defecto, comprobar su repercusión y reconocer cuándo la sustitución hormonal es urgente.

1.1. Interpretación de los ejes hormonales

Leer dos niveles al mismo tiempo

Eje Hormona reguladora Respuesta periférica
Tiroideo TSH T4 libre; interpretar juntas si se sospecha enfermedad hipofisiaria.
Suprarrenal ACTH Cortisol, considerando horario, estrés y corticoides.
Gonadal LH y FSH Testosterona o estradiol, según edad y situación clínica.
Somatotropo GH IGF-1; GH aislada es poco útil por secreción pulsátil.

La dopamina inhibe prolactina. La vasopresina, sintetizada en hipotálamo y liberada por neurohipófisis, regula conservación de agua.

Patrón, contexto y siguiente paso

  • Falla primaria: hormona periférica baja y reguladora elevada; la glándula no responde. Falla central: hormona periférica baja con reguladora baja o inapropiadamente normal.
  • Exceso: una hormona periférica alta suele suprimir la reguladora. Una combinación discordante exige revisar fármacos, interferencias y mecanismos específicos antes de asumir un tumor.
  • Antes de interpretar: comprobar unidades, rango del laboratorio, hora de muestra, embarazo, ciclo, enfermedad aguda y tratamientos. Un valor dentro del rango puede ser inadecuado para el nivel de su hormona periférica.
  • Prioridad: shock, compromiso de conciencia, arritmia o pérdida visual requieren actuación urgente; las pruebas hormonales no deben retrasar estabilización.
Hormona periférica baja: localizar el defecto.

Claves EUNACOM

  • Una TSH normal no excluye hipotiroidismo central.
  • Interpretar la relación entre hormonas, no solo sus rangos aislados.

Referencias: 51. Bibliografía al final.

1.2. Tumores hipofisiarios

Tres preguntas ante una lesión selar

  • Tamaño: microadenoma menor de 10 mm; macroadenoma de 10 mm o más. Muchos se descubren incidentalmente; el tamaño no determina por sí solo secreción ni necesidad de cirugía.
  • Compresión: cefalea, hemianopsia bitemporal por quiasma y diplopía por compromiso de pares III, IV o VI en seno cavernoso.
  • Función: buscar hipersecreción —prolactina, GH, ACTH y raramente TSH— y déficits de otros ejes. Un tumor no funcionante puede causar hipopituitarismo.
  • Poliuria hipotónica: la diabetes insípida no es la presentación típica de un adenoma anterior simple; considerar lesión del tallo, infiltración u otra patología selar.
Lesión selar: tres evaluaciones simultáneas.

Estudio inicial y derivación

  • Imagen: RM de hipófisis con protocolo selar; contraste cuando es apropiado. TC es alternativa si RM no es posible, pero no tiene el mismo rendimiento para todas las lesiones.
  • Hormonas: prolactina, IGF-1 y evaluación de ejes deficitarios con T4L/TSH, cortisol matinal y eje gonadal según contexto. Investigar Cushing si la clínica lo sugiere.
  • Visión: campimetría formal si contacta/compromete quiasma o hay síntomas visuales; la agudeza visual sola no evalúa todo el campo.
  • Incidentaloma: requiere evaluación inicial, incluso sin síntomas. El seguimiento por imagen, función y visión se individualiza por naturaleza, tamaño, cercanía al quiasma y crecimiento.

Imagen sugerida (nueva): resonancia selar con hipófisis, lesión y quiasma óptico señalados, junto a un esquema del campo visual.

La conducta depende del mecanismo

Situación Conducta orientadora
Prolactinoma Agonista dopaminérgico suele ser primera opción; cirugía en situaciones seleccionadas.
Otros tumores secretores o compresivos Evaluación especializada para cirugía transesfenoidal y tratamiento hormonal específico.
Lesión sin secreción ni amenaza compresiva Vigilancia individual; no equivale a ignorar sus ejes hormonales.

Una hiperprolactinemia leve por compresión del tallo no demuestra prolactinoma. Debe concordar con laboratorio, imagen y contexto.

Apoplejía hipofisiaria: reconocerla

  • Mecanismo: hemorragia y/o infarto de la lesión, con expansión y posible déficit agudo de ACTH.
  • Presentación: cefalea brusca intensa, vómitos, disminución visual, diplopía/oftalmoplejía, alteración de conciencia o hipotensión. Puede ser la primera manifestación de un tumor desconocido.
  • Diferenciales: hemorragia subaracnoidea, meningitis y eventos vasculares. No atribuir una cefalea súbita a migraña sin evaluar alarmas.

Apoplejía: estabilizar antes de decidir cirugía

  • Inicial: ABC, acceso venoso, electrolitos/glucosa y valoración visual/neurológica. Tomar cortisol y muestras hormonales si no retrasa el tratamiento; solicitar RM urgente y coordinar neurocirugía/endocrinología.
  • Corticoides: administrar hidrocortisona parenteral sin demora ante inestabilidad, alteración de conciencia o déficit visual importante. Si hay crisis suprarrenal, pauta adulta: 100 mg IV/IM y luego 200 mg/24 h o 50 mg cada 6 h, con fluidos ajustados.
  • Cirugía: valorar descompresión ante deterioro de conciencia o déficit visual severo/persistente. Algunos pacientes estables pueden manejarse de forma conservadora con vigilancia especializada; no toda apoplejía obliga a cirugía inmediata.
  • Después: reevaluar visión y todos los ejes; el alivio de cefalea no demuestra recuperación hormonal.
Apoplejía: proteger vida, visión y función hormonal.

Claves EUNACOM

  • Evaluar secreción, déficit y compresión en paralelo.
  • Cefalea súbita con alteración visual puede ser una urgencia endocrina y neuroquirúrgica.

Referencias: 48, 49, 50. Bibliografía al final.

1.3. Hipopituitarismo

Causas y pistas clínicas

  • Causas: tumor, cirugía, radioterapia, traumatismo craneal, apoplejía, hipofisitis e infiltración. Puede ser parcial o afectar múltiples ejes.
  • Sheehan: necrosis hipofisiaria tras hemorragia obstétrica; agalactia y amenorrea persistentes, cansancio o hipotensión orientan. No toda dificultad de lactancia es un déficit hipofisiario.
  • Manifestaciones: insuficiencia suprarrenal central, hipotiroidismo central e hipogonadismo; en niños, desaceleración de crecimiento por déficit de GH. La lesión hipotalámica/neurohipofisiaria puede añadir déficit de vasopresina.
  • Alarma: shock, hipoglicemia o hiponatremia pueden reflejar déficit de cortisol. En la forma central habitualmente no hay hiperpigmentación ni pérdida mineralocorticoide propia de Addison.
Puerperio: reconocer una combinación orientadora.

Cómo estudiar cada eje

Eje Prueba e interpretación inicial
ACTH–cortisol Cortisol de 8–9 h y ACTH; pruebas dinámicas según resultado, ensayo y contexto. Un cortisol aleatorio no descarta déficit estable.
TSH–T4 T4 libre baja con TSH baja, normal o levemente elevada inadecuada para esa T4.
LH/FSH–gónadas Testosterona o estradiol bajos con gonadotropinas bajas/inapropiadamente normales; excluir embarazo cuando corresponde.
GH–IGF-1 Curva de crecimiento en niños; IGF-1 y pruebas de estimulación seleccionadas. GH aislada no confirma déficit.

Integrar RM selar y visión con el perfil hormonal. Enfermedad aguda y tratamientos pueden modificar resultados; no diagnosticar un eje por una prueba aislada fuera de contexto.

Reemplazo: el orden importa

  • Primero cortisol: si hay déficit o sospecha relevante, cubrirlo antes de iniciar levotiroxina; esta puede precipitar una crisis suprarrenal.
  • Glucocorticoide: hidrocortisona oral en pauta fisiológica individual; la insuficiencia central habitualmente no requiere fludrocortisona. Evitar sobretratamiento crónico.
  • Tiroides: ajustar levotiroxina por T4 libre y clínica, buscando habitualmente mitad media-alta del rango. TSH no sirve como objetivo de reposición central.
  • Gónadas: testosterona o estrógeno con protección endometrial si conserva útero, según contexto. El deseo de fertilidad requiere una estrategia diferente del reemplazo convencional.
  • Otros déficits: GH en casos confirmados seleccionados, incluidos algunos adultos; desmopresina solo si existe déficit de vasopresina. Agalactia requiere apoyo y alimentación segura del lactante; no se corrige con un reemplazo rutinario de prolactina.
Reponer hormonas: proteger primero el eje vital.

Seguimiento y prevención de crisis

  • Educación: ajuste de glucocorticoides en enfermedad/cirugía, pauta para vómitos y emergencia, identificación de insuficiencia suprarrenal y acceso al tratamiento.
  • Controles: síntomas, peso, PA, electrolitos, T4L y ejes pertinentes; valorar recuperación o nuevos déficits tras cirugía/radioterapia.
  • Interacción importante: al reponer cortisol puede hacerse evidente una diabetes insípida antes enmascarada; vigilar diuresis y sodio.

Claves EUNACOM

  • Cubrir cortisol antes de iniciar levotiroxina cuando hay insuficiencia central.
  • En hipotiroidismo central, la dosis se sigue con T4 libre.

Referencias: 51. Bibliografía al final.

1.4. Hiperprolactinemia

Reconocer el efecto y confirmar el hallazgo

  • Clínica: amenorrea/oligomenorrea, galactorrea, infertilidad, disminución de libido e hipogonadismo; en hombres puede predominar disfunción sexual. Ausencia de galactorrea no la excluye.
  • Confirmar: interpretar prolactina con rango y unidades del laboratorio; repetir una elevación leve o discordante evitando estrés de venopunción y otros factores transitorios.
  • Primero: descartar embarazo cuando corresponde; preguntar por lactancia, fármacos y síntomas tiroideos/renales. No pedir RM como única primera acción ante cualquier elevación.

Causas que cambian la conducta

Grupo Ejemplos y siguiente paso
Fisiológica o farmacológica Embarazo/lactancia; antipsicóticos, metoclopramida, domperidona y otros fármacos. Revisar temporalidad e indicación.
Sistémica o de tallo Hipotiroidismo primario, ERC, lesiones que reducen llegada de dopamina a la hipófisis. Tratar causa y correlacionar con imagen.
Prolactinoma Tumor lactotropo; RM tras evaluación clínica y bioquímica apropiada. El nivel suele relacionarse con masa, con excepciones.
Prolactina alta: buscar la explicación.

Dos trampas analíticas

  • Macroprolactina: formas de gran tamaño y menor actividad biológica pueden elevar el resultado, especialmente sin síntomas; solicitar estudio con laboratorio si corresponde.
  • Efecto gancho: una concentración extremadamente alta puede dar un resultado falsamente bajo en ciertos ensayos. Ante gran masa con prolactina solo moderadamente alta, solicitar dilución.
  • Interpretación: no etiquetar prolactinoma solo por un umbral rígido; embarazo, fármacos, método y compresión del tallo pueden alterar la relación esperada.
Discordancias de prolactina.

Tratamiento por causa

  • Fármacos: reducir, sustituir o suspender con el equipo prescriptor cuando sea factible. No interrumpir antipsicóticos ni añadir cabergolina automáticamente: puede descompensar la enfermedad psiquiátrica.
  • Hipotiroidismo: corregirlo puede normalizar prolactina. Hiperprolactinemia fisiológica o macroprolactina sin repercusión no siempre requieren fármaco.
  • Prolactinoma: cabergolina suele preferirse por eficacia y tolerancia; bromocriptina es alternativa. Ejemplo inicial adulto: cabergolina 0,25 mg oral dos veces por semana, con titulación según respuesta y tolerancia.
  • Seguridad: náuseas, hipotensión y cambios de conducta/control de impulsos. Evaluar valvulopatía y necesidad de ecocardiografía según ficha, dosis y contexto; no es un tratamiento inocuo.
  • Cirugía: considerar resistencia/intolerancia, complicaciones o elección informada en tumores adecuados y centros expertos. No es obligatoria por toda lesión compresiva si el prolactinoma puede responder a tratamiento médico.

Seguimiento, fertilidad y embarazo

  • Revisar: prolactina, síntomas, función gonadal, tamaño y visión según riesgo. La respuesta bioquímica y la tumoral se interpretan juntas.
  • Fertilidad: puede recuperarse rápidamente; planificar anticoncepción o embarazo y ajustar tratamiento con endocrinología.
  • Gestación: en muchos microprolactinomas se suspende agonista tras confirmar embarazo; macroadenomas seleccionados requieren otra estrategia. No monitorizar crecimiento con prolactina seriada durante el embarazo.
  • Alarma: cefalea nueva intensa o alteración visual exige evaluación; RM sin gadolinio cuando está indicada. No suspender tratamiento prolongado sin un plan de vigilancia.

Claves EUNACOM

  • Excluir embarazo y revisar fármacos antes de atribuir el resultado a un tumor.
  • Masa grande con prolactina discordante: pensar en efecto gancho.

Referencias: 52, 53, 54. Bibliografía al final.

1.5. Acromegalia y gigantismo

Exceso de GH: identificarlo por el fenotipo

  • Causa habitual: adenoma somatotropo hipofisiario. Antes del cierre de cartílagos de crecimiento predomina gigantismo; después, acromegalia. Pueden coexistir rasgos.
  • Clínica: aumento de manos/pies y cambio de talla de anillos/calzado; mandíbula prominente, labios/nariz engrosados, macroglosia y sudoración. Comparar fotografías previas puede revelar progresión.
  • Repercusión: HTA, diabetes, apnea del sueño, cardiopatía, artropatía y túnel carpiano; además, déficit hormonal o compromiso visual por masa.

Imagen sugerida (nueva): fotografías clínicas comparativas de manos y rasgos faciales en acromegalia para reconocer la progresión descrita.

Confirmar exceso antes de localizarlo

  • IGF-1: prueba inicial, interpretada por edad y ensayo. GH aleatoria no confirma ni excluye por secreción pulsátil; IGFBP-3 no sustituye de rutina el estudio adulto.
  • Consenso internacional: fenotipo típico e IGF-1 mayor de 1,3 veces el límite superior por edad confirman el diagnóstico en contexto adecuado. Si es equívoco, repetir con el mismo método y considerar PTGO para supresión de GH.
  • PTGO: se busca ausencia de supresión de GH tras 75 g de glucosa; el umbral depende de ensayo y contexto. No confundir con medir glicemia para diagnosticar diabetes.
  • Después: RM hipofisiaria, ejes y campo visual según lesión. Desnutrición, enfermedad hepática/renal, embarazo y control metabólico pueden afectar interpretación.
Acromegalia: del fenotipo a la lesión.

Tratamiento y contexto chileno

  • Cirugía transesfenoidal: opción inicial habitual cuando el tumor es resecable; se decide con equipo experto.
  • Tratamiento médico: octreótido o lanreótido, y según respuesta pasireótido, pegvisomant o cabergolina en casos seleccionados. No se limita a esperar la cirugía: también trata enfermedad persistente.
  • MINSAL: en acromegalia operada activa y refractaria a análogos de primera generación, DIPRECE sugiere análogos de segunda generación frente a añadir cabergolina; distingue elevaciones modestas de IGF-1. La elección requiere evaluación especializada.
  • Precauciones: pasireótido puede empeorar hiperglicemia; pegvisomant exige controles hepáticos y su respuesta se sigue con IGF-1, no con GH aislada. Radioterapia se reserva para situaciones seleccionadas.

Seguimiento de enfermedad y comorbilidades

  • Control: IGF-1 según edad, GH cuando es pertinente, imagen y evolución clínica. Tras cirugía, la evaluación bioquímica formal suele realizarse alrededor de tres meses.
  • No basta una RM: ausencia de masa visible no demuestra remisión hormonal; el control requiere seguimiento prolongado.
  • Pesquisar: HTA, glucosa, apnea, riesgo cardiovascular, limitación articular y complicaciones óseas; evaluación colónica según guía y contexto.
  • Gigantismo: valorar curva de crecimiento, pubertad y posible causa genética en inicio muy joven o antecedente familiar; derivar a endocrinología pediátrica.
Controlar más que el tamaño del adenoma.

Claves EUNACOM

  • IGF-1 es la prueba inicial; GH aleatoria aislada no basta.
  • La remisión se comprueba con clínica y bioquímica, además de imagen.

Referencias: 79, 80, 81. Bibliografía al final.

2. Tiroides

Distinguir función, estructura y etiología para elegir la prueba y el tratamiento adecuados.

2.1. Bocio

Bocio: tamaño, función y signos de alarma

  • Definición: Aumento del volumen tiroideo; puede ser difuso o nodular y coexistir con función normal, hipotiroidismo o hipertiroidismo. El tamaño no determina la función.
  • Interrogatorio: Duración, crecimiento, dolor, síntomas tiroideos, irradiación cervical previa, antecedentes familiares de cáncer/MEN2, exposición a yodo, amiodarona y síntomas compresivos.
  • Examen: Palpar consistencia, movilidad con deglución, nódulos y ganglios. Buscar soplo, signos de Graves y compromiso de la voz, respiración o deglución.
  • Derivación preferente: Nódulo duro o fijo, crecimiento rápido, adenopatías sospechosas o disfonía persistente requieren evaluación especializada. Un bocio conocido no explica automáticamente una masa cervical nueva.
  • Urgencia: Estridor, dificultad respiratoria o compresión progresiva requieren evaluación inmediata de vía aérea. Considerar extensión retroesternal y estudio anatómico complementario según el caso.

Evaluación inicial y estudio funcional

  • Pruebas iniciales: TSH y ecografía tiroidea con evaluación ganglionar. Agregar T4 libre si TSH alterada o sospecha de enfermedad central; T3 si TSH baja y T4 libre normal.
  • Bocio difuso: Anti-TPO apoya tiroiditis autoinmune; TRAb ayuda a confirmar Graves. Solicitar anticuerpos según la hipótesis clínica, sin convertirlos en un panel obligatorio para todo nódulo.
  • TSH baja: Considerar cintigrafía con radioisótopo apropiado para identificar autonomía. Un nódulo concordante hiperfuncionante habitualmente no requiere PAAF; otros nódulos se valoran ecográficamente.
  • TSH normal o alta: Clasificar riesgo ecográfico y tamaño para decidir PAAF. Un nódulo no funcionante o «frío» no equivale a cáncer ni exige punción por sí solo.
  • Ecografía: Describir tamaño en tres ejes, composición, ecogenicidad, forma, márgenes, focos ecogénicos y ganglios. Las características del nódulo más sospechoso importan más que elegir siempre el mayor.
  • Embarazo: La ecografía y la PAAF pueden utilizarse cuando están indicadas; no realizar cintigrafía tiroidea durante la gestación.
Bocio: función, estructura y contexto.

ACR TI-RADS: cómo se construye el puntaje

Característica Puntos
Composición Quística/casi totalmente quística o espongiforme: 0; mixta sólido-quística: 1; sólida/casi sólida: 2.
Ecogenicidad Anecoica: 0; isoecoica o hiperecoica: 1; hipoecoica: 2; muy hipoecoica: 3.
Forma Más ancha que alta: 0; más alta que ancha en plano transversal: 3.
Márgenes Lisos o mal definidos: 0; lobulados/irregulares: 2; extensión extratiroidea: 3.
Focos ecogénicos Ninguno o gran cola de cometa: 0; macrocalcificación: 1; calcificación periférica: 2; focos puntiformes: 3. Sumar tipos coexistentes.
  • Categoría: TR1: 0 puntos; TR2: 2; TR3: 3; TR4: 4–6; TR5: 7 o más. Expresan riesgo ecográfico, no un diagnóstico histológico.
  • Quístico o espongiforme: Los nódulos completamente/casi completamente quísticos o espongiformes se consideran TR1; no continuar sumando las demás categorías.
  • Uso correcto: Estos criterios corresponden a ACR TI-RADS. No mezclar su numeración con EU-TIRADS ni con sistemas antiguos que emplean umbrales distintos.

Imagen sugerida (nueva): panel de ecografías tiroideas que muestre composición, ecogenicidad, forma, márgenes y focos ecogénicos utilizados en ACR TI-RADS.

ACR TI-RADS: punción y seguimiento por separado

Categoría PAAF según diámetro máximo Seguimiento ecográfico sin PAAF
TR1–TR2 No indicada por ACR de manera habitual. No indicado de rutina por ACR.
TR3 ≥2,5 cm. Si ≥1,5 y menor de 2,5 cm: años 1, 3 y 5.
TR4 ≥1,5 cm. Si ≥1 y menor de 1,5 cm: años 1, 2, 3 y 5.
TR5 ≥1 cm. Si ≥0,5 y menor de 1 cm: anual hasta 5 años.
  • Crecimiento significativo: Aumento ≥20% en al menos dos dimensiones, con incremento mínimo de 2 mm, o ≥50% del volumen; reevaluar tamaño, categoría y criterio de punción.
  • Contexto: Los umbrales orientan nódulos de adultos. Adenopatías sospechosas, invasión, síntomas, antecedentes de riesgo o resultados citológicos previos exigen una decisión clínica específica.
  • Límites: No aplicar automáticamente este algoritmo a niños ni usarlo como único seguimiento de un cáncer confirmado. Un TR5 pequeño puede requerir vigilancia, sin que ello implique benignidad.
ACR TI-RADS: dos umbrales distintos. Umbrales para adultos; signos de invasión, ganglios o contexto de alto riesgo requieren valoración específica.

PAAF y conducta posterior

  • Técnica: Punción aspirativa con aguja fina guiada por ecografía del nódulo o ganglio indicado. La citología se informa mediante Bethesda y debe correlacionarse con ecografía y clínica.
  • Muestra no diagnóstica: Repetir PAAF ecoguiada y revisar la causa; persistencia, alto riesgo o crecimiento pueden justificar otras estrategias especializadas.
  • Citología benigna: Seguimiento proporcional al riesgo ecográfico; repetir evaluación ante nueva sospecha o crecimiento relevante. No indicar levotiroxina supresora de rutina para reducir un nódulo benigno.
  • Citología indeterminada: Bethesda III–IV exige valoración integrada; puede requerir nueva muestra, pruebas moleculares disponibles o cirugía diagnóstica. «Neoplasia folicular» no demuestra invasión capsular o vascular.
  • Cirugía: Considerarla por malignidad/sospecha significativa, compresión o bocio sintomático, según riesgo y preferencias. El bocio difuso eutiroideo sin alarma no obliga a operar.
Lo que puede resolver la PAAF.

Claves EUNACOM

  • Bocio describe tamaño; TSH describe función y ecografía estima riesgo estructural.
  • ACR TR3/TR4/TR5: PAAF desde 2,5/1,5/1 cm; el seguimiento comienza a tamaños menores.
  • PAAF folicular no distingue adenoma de carcinoma: la invasión requiere histología.

Referencias: 1, 2, 3, 4. Bibliografía al final.

2.2. Hipotiroidismo

Sospecha clínica y pruebas dirigidas

  • Síntomas: Astenia, adinamia, intolerancia al frío, constipación, piel seca, lentitud mental y aumento de peso habitualmente moderado; ninguno confirma el diagnóstico de manera aislada.
  • Examen: Bradicardia, menor temperatura, voz ronca, edema mixedematoso, pérdida del tercio externo de las cejas y relajación lenta de reflejos osteotendinosos.
  • Laboratorio asociado: Puede haber dislipidemia, hiponatremia, elevación de CK y anemia normocítica o macrocítica. Investigar causas coexistentes; la hiperbilirrubinemia indirecta no es un criterio diagnóstico de hipotiroidismo.
  • Estudio inicial: TSH y T4 libre confirman el patrón. Anti-TPO apoya Hashimoto y riesgo de progresión; no mide gravedad ni requiere controles seriados para ajustar levotiroxina.
  • Pesquisa chilena: DIPRECE sugiere TSH en primer trimestre y en riesgo cardiovascular elevado. Obesidad aislada, sin otros elementos clínicos, no constituye por sí sola indicación de pesquisa.
  • Interpretación: Considerar enfermedad aguda, medicamentos e interferencias del ensayo ante resultados discordantes; utilizar intervalos del laboratorio y contexto de edad o embarazo.

TSH y T4 libre: interpretar juntas

Patrón Interpretación Conducta principal
TSH elevada + T4 libre baja Hipotiroidismo primario manifiesto. Tratar; buscar etiología y factores que modifiquen la dosis.
TSH elevada + T4 libre normal Hipotiroidismo subclínico. Confirmar persistencia y decidir según contexto y guía; no tratar solo una cifra aislada.
T4 libre baja + TSH baja, normal o discretamente elevada Hipotiroidismo central posible: TSH inapropiada para la T4 libre. Evaluar hipófisis y eje corticotropo antes de iniciar hormona.
TSH y T4 libre normales Eutiroidismo bioquímico habitual. Revisar otras causas de síntomas y excepciones clínicas, especialmente pesquisa neonatal.
  • Central: La TSH normal no lo excluye. Descartar enfermedad no tiroidea e interferencias y confirmar el contexto hipotálamo-hipofisario.
  • Seguridad: Si no puede excluirse insuficiencia suprarrenal central, dar cobertura glucocorticoidea antes de levotiroxina; esta puede precipitar crisis suprarrenal.
  • Seguimiento central: Ajustar principalmente por T4 libre, habitualmente por encima de la mediana del intervalo, y clínica. La TSH aislada no permite titular correctamente.
Hipotiroidismo: no interpretar TSH sola.

Levotiroxina en adultos: inicio y controles

  • Adulto estable: Sin cardiopatía y con hipotiroidismo manifiesto, una reposición completa orientativa es levotiroxina oral 1,6 microgramos/kg/día; ajustar por composición corporal, gravedad, función residual y contexto.
  • Cardiopatía coronaria: Iniciar habitualmente 12,5–25 microgramos/día y aumentar gradualmente, vigilando angina o arritmia. No aplicar reposición completa de entrada a una persona con enfermedad coronaria.
  • Persona mayor: Elegir dosis inicial baja, a menudo 25–50 microgramos/día si no hay cardiopatía relevante; fragilidad o riesgo cardíaco pueden exigir menos. No fijar una misma meta para toda edad.
  • Administración: Tomar de manera constante en ayunas, 30–60 minutos antes del desayuno, o al acostarse al menos 3 horas después de comer. Separar hierro y calcio aproximadamente 4 horas.
  • Ajustes: Controlar TSH aproximadamente a las 6–8 semanas del inicio o cambio; modificaciones habituales de 12,5–25 microgramos/día según resultado y tolerancia.
  • Meta primaria: TSH dentro del intervalo apropiado para laboratorio y edad; un intervalo adulto habitual es 0,4–4,0 mUI/L. Evitar supresión por riesgo de fibrilación auricular y pérdida ósea.
  • Metas chilenas: El resumen MINSAL 2020 propone TSH 2–4 mUI/L en adultos y 3–6 en mayores. Individualizar; no aplicar el objetivo antiguo 3–7,5 a toda persona mayor.
  • Estabilidad: Tras lograr equilibrio, controlar habitualmente cada 6–12 meses y antes si cambian síntomas, embarazo, peso, interacción, absorción o adherencia.
  • Falta de respuesta: Revisar tomas, suplementos, fármacos, malabsorción y diagnóstico antes de aumentar repetidamente. La combinación T4/T3 no es tratamiento rutinario.
  • Central: Reevaluar T4 libre a las 6–8 semanas; extraer antes de la dosis o al menos 4 horas después. Mantener evaluación de los demás ejes hipofisarios.
Levotiroxina: ajustar y comprobar.

Hipotiroidismo subclínico: no usar una regla única

  • Confirmación: TSH elevada con T4 libre normal, persistente tras excluir causas transitorias. Puede coexistir sintomatología inespecífica; repetir pruebas según magnitud y contexto.
  • DIPRECE: Las recomendaciones GRADE sugieren no usar levotiroxina habitualmente en menores de 65 años y recomiendan no usarla en personas de 65 años o más con hipotiroidismo subclínico; el embarazo tiene recomendación separada.
  • Dislipidemia: DIPRECE sugiere no indicar levotiroxina para hipotiroidismo subclínico asociado a hipercolesterolemia. Tratar el riesgo cardiovascular por sus indicaciones propias.
  • Complemento NICE: Considera levotiroxina con TSH ≥10 mUI/L en dos determinaciones separadas por 3 meses. En menores de 65 años, TSH menor de 10 y síntomas, permite prueba terapéutica seleccionada.
  • Diferencia entre guías: La decisión no es idéntica entre DIPRECE y NICE; identificar el marco utilizado y discutir elevación persistente importante, síntomas y circunstancias especiales con el equipo tratante.
  • Anti-TPO: Ayuda a estimar autoinmunidad y progresión, sin justificar tratamiento automático. No usar demencia, depresión o dislipidemia como una lista de indicaciones obligatorias.
  • Seguimiento: Si no se trata, repetir TSH/T4 libre según nivel, evolución y riesgo; adelantar control ante síntomas nuevos, planificación de embarazo o incremento de TSH.

Embarazo: diagnóstico y contexto de tratamiento

  • Importancia: El hipotiroidismo materno manifiesto no tratado aumenta riesgos obstétricos y puede comprometer neurodesarrollo fetal; el beneficio de tratar formas subclínicas leves depende del contexto.
  • Rangos: Usar intervalos de TSH y T4 libre específicos del método y trimestre. ATA 2026 permite TSH 0,1–4,0 mUI/L en primer y segundo trimestre cuando no existen intervalos apropiados.
  • Error frecuente: TSH 2,5 mUI/L no es un límite diagnóstico universal. Una meta terapéutica de TSH menor de 2,5 no equivale a diagnosticar enfermedad a todas las gestantes que la superan.
  • Hipotiroidismo manifiesto: TSH elevada y T4 libre baja requieren evaluación oportuna. ATA recomienda tratar si TSH ≥6 mUI/L o si la alteración persiste al repetir.
  • Excepción leve ATA: Con TSH elevada pero menor de 6 mUI/L y T4 libre baja, puede confirmarse dentro de 3 semanas mediante decisión compartida; no aplicar esta espera a enfermedad grave.
  • Subclínico en Chile: DIPRECE sugiere levotiroxina en gestantes con hipotiroidismo subclínico, mediante recomendación condicional.
  • Complemento ATA 2026: Recomienda tratar TSH mayor de 10 mUI/L; para elevaciones leves, considera levotiroxina en primer trimestre y recomienda no ofrecerla si se diagnostican después del primero.
  • Confirmación de elevación leve: ATA contempla repetir TSH/T4 libre en 1–3 semanas en primer trimestre; si se opta por observación después, reevaluar aproximadamente a las 4–6 semanas.
  • Anticuerpos: ATA 2026 no utiliza anti-TPO como criterio aislado para decidir tratamiento del subclínico. Eutiroidismo con anti-TPO positivos no es indicación automática de levotiroxina.
  • Aplicación: Estas diferencias deben reconocerse; no combinar la tabla antigua de cortes 2,5/4 con reglas nuevas como si fueran un único protocolo chileno. Coordinar manejo obstétrico-endocrino.

Embarazo: dosis, controles y posparto

  • Hipotiroidismo manifiesto previo: Al confirmar embarazo, suele requerirse aumento inmediato aproximado de 20–30% de levotiroxina, por ejemplo dos dosis diarias adicionales por semana, con control y ajuste precoz.
  • Excepción: Ese incremento no se aplica automáticamente a toda mujer tratada por hipotiroidismo subclínico antes de embarazarse; individualizar según TSH y tratamiento previo.
  • Preparación: Preferir levotiroxina; no usar T3 ni extractos tiroideos como reemplazo gestacional. Revisar adherencia y separación respecto de hierro/calcio prenatales.
  • Monitorización: TSH al confirmar gestación, aproximadamente cada 4 semanas durante la primera mitad y al menos una vez alrededor de la semana 30; repetir tras cambios de dosis.
  • Meta: Mantener TSH dentro del intervalo gestacional; ATA favorece una meta normal por debajo de 2,5 mUI/L en mujeres que reciben levotiroxina, sin causar hipertiroidismo iatrogénico.
  • Posparto: En hipotiroidismo previo, volver habitualmente a la dosis anterior al embarazo y controlar TSH a las 6–8 semanas; algunas mujeres necesitarán una dosis diferente.
  • Diagnóstico durante gestación: Valorar reducir o suspender levotiroxina tras el parto si se inició por subclínico, según dosis y contexto; no suspender indiscriminadamente el tratamiento de hipotiroidismo permanente.

Coma mixedematoso: emergencia aunque no haya coma

  • Sospecha: Hipotiroidismo grave con alteración de conciencia, hipotermia, hipoventilación, bradicardia, hipotensión o shock; pueden coexistir hiponatremia, hipoglicemia, macroglosia y reflejos muy lentos o ausentes.
  • Desencadenantes: Infección, exposición al frío, sedantes, suspensión de hormona u otra enfermedad aguda. La infección puede cursar sin fiebre.
  • Acción inmediata: UCI, vía aérea/ventilación, ECG y soporte hemodinámico. Tomar TSH, T4 libre, cortisol, electrolitos y estudios del desencadenante sin retrasar tratamiento clínicamente indicado.
  • Glucocorticoide primero: Hidrocortisona 100 mg IV inicial, luego 50 mg IV cada 6 horas o 200 mg IV en 24 horas, mientras se descarta insuficiencia suprarrenal.
  • Hormona: Consenso europeo-británico: levotiroxina 200–400 microgramos IV de carga; considerar 100–200 si edad avanzada, bajo peso, isquemia o arritmias. Continuar reposición diaria ajustada bajo monitorización.
  • Mantenimiento orientativo: Dosis oral equivalente de 1,6 microgramos/kg/día; si se administra IV, aproximadamente 75% de esa dosis, con ajustes clínicos y bioquímicos especializados.
  • T3: No añadir de rutina. Considerarla solo en casos seleccionados, especialmente sin mejoría inicial, con equipo experto y cautela extrema por riesgo arrítmico/isquémico.
  • Soporte: Abrigo pasivo; evitar recalentamiento periférico agresivo. Corregir glucosa, líquidos y sodio con vigilancia, sin corrección rápida de hiponatremia; tratar infección u otro precipitante.
Coma mixedematoso: prioridades simultáneas.

Hipotiroidismo congénito: clínica y pesquisa chilena

  • Relevancia: La mayoría no presenta signos específicos al nacimiento; el retraso terapéutico amenaza el neurodesarrollo. La disgenesia tiroidea es una causa importante, junto con alteraciones de síntesis y causas transitorias.
  • Clínica orientadora: Ictericia indirecta prolongada, llanto ronco, macroglosia, hernia umbilical, caída tardía del cordón, dificultad para alimentarse, sialorrea, hipotonía, letargia, hipotermia, piel seca o mixedema.
  • Norma chilena PNA: En puerperio o cuidados básicos, primera muestra en papel filtro entre 40 y 48 horas de vida, con al menos 24 horas de alimentación enteral láctea, según condiciones del protocolo.
  • Repetición programada: La norma incluye muestra a los 15 días en prematuros menores de 37 semanas o peso de nacimiento menor de 2.500 g, y a los 28 días en síndrome de Down.
  • Hospitalizados complejos: Reanimación, transfusión, nutrición parenteral o toma anticipada modifican el esquema de muestras; aplicar el circuito específico de la norma, sin retrasar atención urgente.
  • Qué mide: TSH en sangre total seca en papel filtro pesquisa principalmente hipotiroidismo primario; no reemplaza TSH y T4 libre séricas confirmatorias.
  • Punto de corte: Depende de técnica, matriz y algoritmo del laboratorio. El valor 15 del apunte no debe aplicarse universalmente ni trasladarse a TSH sérica.
  • Tamiz normal: No excluye hipotiroidismo central ni todos los casos de elevación tardía de TSH. Ante clínica compatible, pedir pruebas séricas aunque el tamizaje haya sido normal.

Confirmación neonatal y tratamiento sin demoras

Resultado sérico, según edad Interpretación Conducta especializada
T4 libre baja + TSH elevada Hipotiroidismo primario. Iniciar levotiroxina inmediatamente.
TSH mayor de 20 mUI/L, aproximadamente en segunda semana, con T4 libre normal Elevación significativa pese a T4 libre conservada. Tratar, según consenso ENDO-ERN/ESPE.
TSH 6–20 mUI/L después del día 21 + T4 libre normal Hipertirotropinemia de significado variable. Individualizar tratamiento o repetir en 1–2 semanas; seguimiento especializado.
T4 libre baja + TSH baja/normal/inapropiada Posible origen central. Evaluar otros ejes y cubrir insuficiencia suprarrenal si corresponde.
TSH y T4 libre normales Posible tamiz falso positivo. Cerrar o mantener vigilancia según edad, riesgo y circuito neonatal.
  • Inicio: Comenzar cuanto antes y, de ser posible, antes de las 2 semanas de vida. No esperar ecografía o cintigrafía para tratar un caso confirmado.
  • Dosis: Levotiroxina oral una vez al día; en formas graves, 10–15 microgramos/kg/día. Formas leves pueden requerir menos según T4 libre y especialista.
  • Control precoz: TSH y T4 libre a las 1–2 semanas del inicio, luego aproximadamente cada 2 semanas hasta normalizar TSH; posteriormente controles frecuentes según edad y evolución.
  • Seguimiento: Ajustar por intervalos pediátricos y peso; vigilar desarrollo, audición, adherencia y sobretratamiento. La normalización bajo tratamiento no demuestra que la enfermedad sea transitoria.
  • Permanencia: Si no se estableció causa permanente, la reevaluación programada suele plantearse a los 2–3 años bajo supervisión; no suspender hormona de manera empírica en el lactante.
Pesquisa positiva: proteger neurodesarrollo. No retrasar tratamiento por ecografía o cintigrafía; T4 libre baja con TSH no elevada exige valorar origen central.

Claves EUNACOM

  • T4 libre baja con TSH normal puede ser hipotiroidismo central: valorar cortisol antes de levotiroxina.
  • Tras iniciar o cambiar levotiroxina, el control adulto habitual es a las 6–8 semanas, no a los seis meses.
  • Pesquisa neonatal positiva requiere confirmación y tratamiento precoz; un tamiz normal no descarta enfermedad central.

Referencias: 5, 6, 7, 8, 9, 3, 10, 11, 12. Bibliografía al final.

2.3. Hipertiroidismo

Hipertiroidismo y tirotoxicosis: no son sinónimos

  • Tirotoxicosis: Exceso de acción de hormonas tiroideas, por aumento de síntesis, liberación destructiva o aporte exógeno. Hipertiroidismo implica aumento de síntesis glandular.
  • Síntomas: Pérdida de peso, sudoración, intolerancia al calor, debilidad, deposiciones frecuentes, nerviosismo, insomnio, palpitaciones y temblor. En mayores puede predominar fibrilación auricular o apatía.
  • Examen: Taquicardia, mayor temperatura cutánea, hiperreflexia, temblor fino, retracción palpebral y mirada fija. La retracción aislada no demuestra orbitopatía de Graves.
  • Graves: Bocio difuso, soplo tiroideo, TRAb positivos y posible orbitopatía o mixedema pretibial. La orbitopatía requiere evaluación independiente de la intensidad bioquímica.
  • Confirmación: TSH suprimida con T4 libre elevada y/o T3 elevada. Si T4 libre es normal, medir T3 para reconocer tirotoxicosis por T3.
  • Discordancia: Hormonas elevadas sin supresión de TSH obligan a revisar interferencias, fármacos y causas menos frecuentes; no etiquetar automáticamente como Graves.

Etiología: anticuerpos e imagen dirigida

Causa Datos orientadores Captación cuando procede
Graves TRAb, bocio difuso, posible orbitopatía. Aumentada y difusa.
Adenoma tóxico Nódulo autónomo y supresión del resto glandular. Foco hiperfuncionante.
Bocio multinodular tóxico Varios nódulos con autonomía, frecuente en mayores. Patrón heterogéneo o parcheado.
Tiroiditis destructiva Dolorosa o indolora, liberación de hormona almacenada. Baja.
Aporte exógeno Historia de hormona tiroidea; tiroglobulina puede ayudar en casos seleccionados. Baja.
  • Elección del estudio: TRAb puede confirmar Graves sin cintigrafía. Usar imagen cuando la etiología siga incierta o exista nodularidad relevante; la ecografía define estructura.
  • Radioisótopo: La cintigrafía diagnóstica no equivale al tratamiento con yodo-131; utilizar técnica disponible apropiada. Evitar estudios radioisotópicos en embarazo y seguir restricciones de lactancia específicas.
  • Yodo y fármacos: Contraste yodado, amiodarona y otros antecedentes pueden modificar captación y mecanismo; la interpretación requiere ese contexto.
Mismo exceso hormonal, distinto mecanismo.

Tratamiento farmacológico y vigilancia

  • Síntomas adrenérgicos: Betabloqueador si es apropiado; propranolol oral 10–40 mg cada 6–8 horas es una pauta adulta orientativa. Ajustar por pulso y presión; cautela en asma, bloqueo, shock o insuficiencia cardíaca descompensada.
  • Síntesis aumentada: En Graves, metimazol suele ser el antitiroideo de elección; dosis inicial adulta orientativa de 10–30 mg/día, ajustada a gravedad. No usarlo para una tiroiditis puramente destructiva.
  • PTU: Propiltiouracilo se reserva para situaciones seleccionadas, como embarazo temprano o tormenta tiroidea; su hepatotoxicidad limita el uso prolongado.
  • Antes del tratamiento: Hemograma con diferencial y perfil hepático basales; explicar efectos adversos y cuándo suspender. No sustituir la educación por controles rutinarios que no descartan agranulocitosis súbita.
  • Alarma hematológica: Fiebre u odinofagia: suspender antitiroideo y solicitar hemograma urgente antes de reiniciarlo. Agranulocitosis confirmada requiere manejo hospitalario y cambio de estrategia.
  • Alarma hepática: Ictericia, coluria, prurito o dolor abdominal relevante: suspender y evaluar lesión hepática; especial vigilancia con PTU.
  • Control inicial: Revisar T4 libre y T3 aproximadamente a las 3–4 semanas y ajustar; la TSH puede permanecer suprimida durante meses y no debe ser el único parámetro temprano.
  • Graves en remisión: Un curso habitual dura 12–18 meses; valorar TRAb, evolución y recaída antes de suspender. Dosis bajas prolongadas o tratamiento definitivo se individualizan.
Antitiroideos: dos alarmas que cambian conducta.

Tratamiento definitivo, orbitopatía y formas subclínicas

  • Opciones definitivas: Radioyodo o cirugía según etiología, tamaño, compresión, sospecha de cáncer, preferencias y contraindicaciones. No reservarlos únicamente para una categoría vaga de Graves «grave».
  • Autonomía nodular: Adenoma tóxico y bocio multinodular tóxico raramente remiten al suspender antitiroideos; estos pueden controlar la función mientras se decide tratamiento definitivo.
  • Radioyodo: Contraindicado durante embarazo y lactancia; requiere planificación reproductiva. La orbitopatía activa importante puede empeorar y modifica la elección terapéutica.
  • Cirugía: Útil especialmente ante compresión, gran bocio o sospecha de malignidad; preparación tiroidea y realización por equipo experimentado. Vigilar hipocalcemia y lesión laríngea según procedimiento.
  • Orbitopatía: Suspender tabaco, mantener función estable y derivar. Dolor intenso, disminución visual, alteración de colores o exposición corneal requieren valoración urgente.
  • Subclínico: TSH persistentemente baja con T4 libre y T3 normales; confirmar y excluir causas transitorias. El riesgo depende del grado de supresión y de edad, corazón y hueso.
  • Cuándo tratar: La supresión persistente menor de 0,1 mUI/L favorece tratamiento en mayores de 65 años o con cardiopatía, fibrilación auricular u osteoporosis; individualizar en jóvenes y supresión leve.

Imagen sugerida (nueva): fotografía clínica de orbitopatía tiroidea con los hallazgos oculares visibles rotulados.

Embarazo: Graves frente a tirotoxicosis gestacional

  • Diagnóstico diferencial: La tirotoxicosis gestacional transitoria por hCG suele asociarse a hiperémesis y carecer de TRAb u orbitopatía; habitualmente requiere soporte, no antitiroideos.
  • Graves: Control conjunto endocrino-obstétrico. Elegir el mínimo antitiroideo que mantenga T4 libre cerca del límite superior o discretamente elevada, sin normalizar TSH a costa de hipotiroidismo fetal.
  • Embarazo temprano: ATA 2026 permite preferir PTU antes de la semana 16, valorando exposición previa, dosis y momento del diagnóstico; no significa que PTU sea obligatorio durante toda la gestación.
  • Después de semana 16: La guía reconoce incertidumbre sobre mantener PTU o cambiar a metimazol. Individualizar riesgos hepáticos, control y exposición; no presentar un cambio automático como mandato universal.
  • Controles: T4 libre y TSH cada 2–4 semanas durante tratamiento. Evitar esquemas de bloqueo con antitiroideo más reemplazo con levotiroxina, salvo situaciones excepcionales especializadas.
  • TRAb: Medir en contexto de Graves actual o previo, incluso tras radioyodo/cirugía. Si superan tres veces el límite superior, repetir alrededor de semanas 18–22 y 30–34 y coordinar vigilancia fetal.
  • Tratamiento definitivo: No radioyodo en gestación. Si se necesita cirugía y puede planificarse, suele preferirse segundo trimestre; una indicación urgente no se demora solo por el trimestre.

Graves neonatal: la primera vigilancia es precoz

  • Mecanismo: TRAb maternos atraviesan placenta. Puede existir riesgo neonatal aunque la madre esté actualmente hipotiroidea después de cirugía o radioyodo.
  • Estratificación: Revisar TRAb maternos; positivos o desconocidos identifican al recién nacido de riesgo. Medir TRAb neonatales en cordón o lo antes posible; resultado negativo puede permitir suspender vigilancia específica.
  • Función tiroidea: En recién nacidos de riesgo, controlar T4 libre y TSH a los días 3–5 y repetir a los 10–14; seguimiento clínico hasta los 2–3 meses según resultados.
  • Error a evitar: No esperar al día 10–15 para el primer control. Los antitiroideos maternos pueden retrasar manifestaciones; una medición aislada al nacimiento no reemplaza los controles posteriores.
  • Manifestaciones: Taquicardia, irritabilidad, mala ganancia ponderal, bocio, hipertensión o insuficiencia cardíaca requieren evaluación neonatal urgente. La enfermedad suele ser transitoria al desaparecer anticuerpos.
  • Tratamiento: Equipo neonatal-endocrino; metimazol cuando está indicado y control cardiovascular individualizado. También vigilar hipotiroidismo asociado a fármacos, anticuerpos bloqueadores o alteración central.
Graves neonatal: vigilancia por etapas. TRAb neonatales negativos pueden permitir suspender vigilancia específica; cualquier manifestación clínica exige evaluación inmediata.

Tormenta tiroidea: descompensación sistémica

  • Reconocer: Tirotoxicosis con fiebre, taquiarritmia, alteración neurológica y compromiso cardiovascular o gastrointestinal/hepático. La concentración hormonal no distingue por sí sola tormenta de hipertiroidismo no complicado.
  • Desencadenantes: Infección, suspensión de antitiroideos, cirugía, trauma o exposición a yodo; buscar y tratar la causa en paralelo.
  • Primeras medidas: UCI, monitorización, soporte respiratorio y circulatorio, enfriamiento y paracetamol si corresponde. Evitar salicilatos; ajustar fluidos al estado cardíaco.
  • Bloquear síntesis: Pauta ATA para adulto: PTU 500–1.000 mg oral/sonda de carga, luego 250 mg cada 4 horas; alternativa, metimazol 60–80 mg/día dividido. Seleccionar uno y adaptar contraindicaciones.
  • Bloquear liberación: Yoduro al menos una hora después del antitiroideo; confirmar formulación y concentración. Administrarlo antes puede aportar sustrato para nueva síntesis.
  • Glucocorticoide: Hidrocortisona 300 mg IV de carga, luego 100 mg cada 8 horas, según pauta ATA para tormenta y valoración especializada.
  • Frecuencia cardíaca: Betabloqueo solo tras valorar perfusión y función ventricular; puede precipitar colapso si hay shock o falla cardíaca grave. En UCI puede preferirse una opción titulable de corta acción.
  • Refractariedad: Reevaluar diagnóstico, absorción, complicaciones y etiología; considerar medidas de rescate con equipo experto. No extrapolar este régimen intensivo al hipertiroidismo ambulatorio.
Tormenta: el orden entre dos fármacos importa. UCI, soporte, glucocorticoide y tratamiento del precipitante se realizan en paralelo. Betabloqueo exige evaluar perfusión y función ventricular.

Claves EUNACOM

  • Tirotoxicosis destructiva no se trata con antitiroideos: no existe aumento de síntesis que bloquear.
  • Fiebre u odinofagia con metimazol/PTU exige suspender y descartar agranulocitosis.
  • Graves neonatal de riesgo: T4 libre/TSH a los días 3–5 y 10–14, no solo al nacimiento.

Referencias: 13, 14, 3, 15. Bibliografía al final.

2.4. Tiroiditis

Clasificar por dolor, mecanismo y evolución

Entidad Orientación clínica Función tiroidea
Aguda supurativa Dolor focal, fiebre, eritema o absceso; puede comprometer vía aérea. A menudo conservada; no exige tirotoxicosis.
Subaguda de De Quervain Dolor cervical irradiado, síntomas inflamatorios y antecedente viral posible. Liberación hormonal, posible fase hipotiroidea y recuperación.
Silente o posparto Habitualmente indolora y autoinmune. Fases variables; no todas desarrollan la secuencia completa.
Hashimoto Inflamación autoinmune crónica, bocio indoloro o glándula atrófica. Frecuentemente hipotiroidismo; a veces tirotoxicosis transitoria.
Riedel Fibrosis, bocio muy duro y posible compresión. Eutiroidismo o hipotiroidismo.
  • Mecanismo: La tirotoxicosis por destrucción libera hormona almacenada: captación baja y ausencia de beneficio de antitiroideos de síntesis.
  • Error de clasificación: Silente y posparto no deben describirse como cuadros habitualmente dolorosos ni confundirse con De Quervain.
Tiroiditis: el dolor orienta el diferencial.

Tiroiditis aguda supurativa

  • Sospecha: Dolor intenso focal, tumefacción, fiebre o toxicidad sistémica; considerar absceso. La función tiroidea normal no descarta infección.
  • Evaluación: Hemograma, reactantes, hemocultivos si corresponde, ecografía y aspiración del foco para Gram/cultivo. Valorar extensión e integridad de vía aérea.
  • Microbiología: Estafilococos y estreptococos son causas importantes; factores del huésped, procedimientos y anomalías anatómicas modifican microorganismos y recurrencia.
  • Tratamiento: Antibióticos sistémicos, generalmente IV en cuadros graves, ajustados a cultivos, gravedad y epidemiología local; drenaje si existe absceso. No presentar un antibiótico único como pauta universal.
  • Complicaciones: Disnea, estridor, sepsis o propagación cervical requieren hospitalización y manejo quirúrgico/otorrinolaringológico urgente.
  • Diferencial: Antes de tratar una supuesta De Quervain con corticoides, reconsiderar infección si hay lesión focal, absceso, inmunosupresión o toxicidad marcada.
Dolor tiroideo: no omitir infección.

De Quervain: inflamación dolorosa y destructiva

  • Presentación: Dolor anterior del cuello, a veces irradiado a mandíbula u oído, tiroides sensible, fiebre, mialgias o artralgias; puede seguir a una infección viral.
  • Laboratorio: VHS/CRP elevadas; en fase tirotóxica, TSH baja y T4 libre/T3 elevadas. Tiroglobulina puede aumentar por destrucción, pero no se requiere para todos los diagnósticos.
  • Imagen: Ecografía según presentación y diferencial; captación baja cuando se realiza estudio funcional. No confundir con Graves de captación difusa elevada.
  • Dolor leve: Antiinflamatorio no esteroidal si no hay contraindicación renal, digestiva, cardiovascular u otra; analgesia y seguimiento.
  • Dolor importante o refractario: Tras excluir infección, puede utilizarse prednisona oral 40 mg/día durante 1–2 semanas, con descenso gradual durante 2–4 semanas o más según respuesta, bajo supervisión.
  • Síntomas adrenérgicos: Betabloqueador seleccionado según estado cardiovascular. Metimazol y PTU no están indicados para la liberación destructiva.
  • Evolución: Puede pasar de tirotoxicosis a hipotiroidismo y luego recuperarse. Controlar función; levotiroxina transitoria si la fase hipotiroidea lo requiere y reevaluar permanencia.
Evolución posible de De Quervain. La secuencia no aparece completa en todas las personas.

Tiroiditis silente y posparto

  • Perfil: Autoinmune, habitualmente indolora; la posparto aparece durante el primer año tras el embarazo. Puede haber solo fase hipertiroidea, solo hipotiroidea o ambas.
  • Diferencial con Graves: TRAb, contexto, evolución y ecografía Doppler pueden ayudar. No atribuir toda tirotoxicosis posparto a tiroiditis; Graves también puede reaparecer.
  • Fase tirotóxica: Tratamiento sintomático con betabloqueador cuando sea necesario; los antitiroideos no corrigen el mecanismo destructivo.
  • Fase hipotiroidea: Valorar levotiroxina por síntomas, intensidad y planificación de embarazo. Si se presume transitoria, intentar reevaluación supervisada de necesidad, habitualmente a los 6–12 meses.
  • Seguimiento: Una proporción queda con hipotiroidismo permanente y existe riesgo de recurrencia en otro embarazo; mantener controles posteriores y anticipar evaluación preconcepcional.

Hashimoto y tiroiditis de Riedel

  • Hashimoto: Autoinmunidad crónica, anti-TPO habitualmente positivos, bocio difuso indoloro o atrofia; el diagnóstico combina función y contexto, sin necesidad de punción por anticuerpos aislados.
  • Tratamiento de Hashimoto: Levotiroxina si existe hipotiroidismo según sus criterios; no tratar títulos de anticuerpos ni intentar normalizarlos con dosis supresoras.
  • Cambio preocupante: Crecimiento rápido, compresión o nueva asimetría en Hashimoto exige reevaluación; no asumir que toda masa se explica por la tiroiditis.
  • Riedel: Fibrosis infiltrativa con glándula pétrea y fija, a veces extensión a tejidos vecinos; puede relacionarse con enfermedad por IgG4, pero no todos los casos son equivalentes.
  • Diagnóstico de Riedel: Confirmación tisular y exclusión de cáncer anaplásico, linfoma u otra causa; función tiroidea puede ser normal o baja.
  • Manejo de Riedel: Equipo especializado: controlar compresión, reponer hormona si falta y valorar glucocorticoides u otros tratamientos. La cirugía se reserva según necesidad diagnóstica o descompresiva, no como resección extensa automática.

Claves EUNACOM

  • Dolor y fiebre focal intensa obligan a descartar tiroiditis supurativa antes de indicar corticoides.
  • De Quervain, silente y posparto liberan hormona almacenada: metimazol/PTU no corrigen ese mecanismo.
  • Tiroiditis posparto puede tener una o dos fases y dejar hipotiroidismo permanente.

Referencias: 14, 19, 3, 20. Bibliografía al final.

2.5. Cáncer del tiroides

Tipos y sospecha clínica

Tipo Origen y comportamiento Dato útil
Papilar Célula folicular; el más frecuente, con diseminación ganglionar característica. Puede reconocerse por citología; extensión y riesgo determinan manejo.
Folicular Célula folicular; puede diseminar por vía hematógena. La invasión capsular/vascular exige histología, no se demuestra solo con PAAF.
Medular Célula C; produce calcitonina. Puede asociarse a RET y MEN2. No comparte el tratamiento con radioyodo de los tumores diferenciados.
Anaplásico Tumor indiferenciado infrecuente y muy agresivo. Masa cervical rápidamente progresiva: valorar vía aérea y diagnóstico urgente.
  • Frecuencias: MINSAL describe aproximadamente 85% papilar, 10% folicular y 2–3% medular; son proporciones orientadoras, variables entre series. El anaplásico es infrecuente.
  • Alarma: Crecimiento rápido, nódulo fijo, disfonía, adenopatías o invasión local; una TSH normal no descarta cáncer.
  • Evaluación: Ecografía tiroidea y ganglionar, PAAF indicada y estudios de extensión según hallazgos. No hacer tratamientos definitivos basándose solo en la categoría TI-RADS.

Citología, histología y extensión

  • Bethesda: I: no diagnóstica; II: benigna; III: atipia de significado incierto; IV: neoplasia folicular; V: sospechosa de malignidad; VI: maligna. Correlacionar cada resultado con riesgo ecográfico y contexto.
  • Folicular: Adenoma y carcinoma pueden compartir patrón citológico. La demostración de invasión capsular o vascular en pieza histológica define carcinoma folicular.
  • Indeterminada: No equivale a cáncer confirmado; repetir muestra, estudiar alteraciones moleculares cuando sean útiles o realizar cirugía diagnóstica según riesgo y recursos.
  • Ganglios: MINSAL sugiere PAAF y lavado de tiroglobulina de adenopatías laterales sospechosas en cáncer diferenciado no medular. El compromiso ganglionar modifica estadificación y cirugía.
  • Dos riesgos distintos: La estadificación de mortalidad y el riesgo de recurrencia no son equivalentes. Revaluar riesgo durante seguimiento según respuesta bioquímica y estructural.

Cáncer diferenciado: cirugía proporcional al riesgo

  • Marco chileno: MINSAL 2024 permite lobectomía o tiroidectomía total en bajo riesgo. La selección por tamaño que sigue corresponde al complemento ATA 2025, dentro de evaluación especializada.
  • Vigilancia activa: MINSAL admite vigilancia o cirugía en microcarcinoma papilar intratiroideo, sin histología agresiva ni adenopatías y con bajo riesgo de invasión traqueal/laríngea. ATA la contempla en cT1aN0M0 seleccionado, de hasta 1 cm, con seguimiento fiable.
  • Tumor de hasta 2 cm: Si se opera y está limitado a un lóbulo, sin extensión extratiroidea macroscópica ni metástasis clínicas, la lobectomía suele ser suficiente, salvo motivos para resecar también el otro lóbulo.
  • Mayor de 2 y hasta 4 cm: En enfermedad unilateral de bajo riesgo, sin extensión ni metástasis, puede preferirse lobectomía; tiroidectomía total sigue siendo opción según características, necesidad de radioyodo y preferencias.
  • Mayor de 4 cm o enfermedad extensa: Tiroidectomía total habitualmente indicada ante extensión extratiroidea macroscópica, ganglios clínicamente comprometidos o metástasis, con manejo ganglionar apropiado.
  • Hallazgo posoperatorio: La histología puede reclasificar riesgo y motivar cirugía de completación. Decidir antes de operar considerando beneficios, complicaciones, seguimiento y experiencia del equipo.
  • Preparación y complicaciones: Evaluar voz cuando corresponda; informar riesgo de hipoparatiroidismo y lesión del nervio laríngeo recurrente. Estridor o hematoma cervical posoperatorio requieren atención urgente.
Cáncer diferenciado: extensión de cirugía. Complemento ATA 2025. Tumores papilares de hasta 1 cm muy seleccionados pueden seguir vigilancia activa especializada.

Radioyodo, TSH y vigilancia tras tratamiento

  • Radioyodo: MINSAL no lo recomienda como tratamiento estándar de bajo riesgo. Se considera en riesgo intermedio y suele recomendarse en alto riesgo, según extensión, respuesta y capacidad de captar yodo.
  • TSH en Chile: MINSAL sugiere 0,5–2,0 mUI/L en bajo riesgo de recurrencia con buena respuesta. En enfermedad residual o mayor riesgo, individualizar supresión y balance cardíaco/óseo.
  • Sin enfermedad persistente: ATA 2025 no propone supresión prolongada para todo paciente de riesgo bajo/intermedio con respuesta favorable; la TSH puede mantenerse en rango normal.
  • Evitar regla fija: Las metas 0,1–0,4 o menor de 0,1 mUI/L no son universales para todos los cánceres ni para toda la vida. Reevaluar objetivo conforme cambie la respuesta.
  • Seguimiento: Clínica, TSH, ecografía cervical y tiroglobulina según tratamiento y riesgo. Medir anticuerpos antitiroglobulina con cada tiroglobulina para interpretar interferencias y tendencias.
  • Después de lobectomía: El tejido normal remanente produce tiroglobulina; su interpretación y utilidad difieren de las de un paciente sin tiroides. No usar el mismo umbral como si fueran situaciones equivalentes.
  • Respuesta dinámica: Hallazgos estructurales o bioquímicos nuevos requieren reevaluación. Una respuesta excelente permite reducir intensidad del seguimiento de manera individualizada.
Seguimiento que cambia con la respuesta.

Carcinoma medular y MEN2

  • Confirmación y extensión: Calcitonina, CEA, ecografía y estudio dirigido; el resultado citológico puede requerir pruebas complementarias. Evaluar enfermedad local y distante según carga tumoral.
  • Genética: Ofrecer estudio germinal RET incluso si parece esporádico; asesoría genética y pesquisa familiar si se identifica una variante patogénica.
  • MEN2A: Asocia carcinoma medular, feocromocitoma e hiperparatiroidismo. MEN2B asocia medular, feocromocitoma y neuromas mucosos/fenotipo característico, sin la misma asociación habitual a hiperparatiroidismo.
  • Antes de cirugía tiroidea: Descartar feocromocitoma con metanefrinas cuando corresponda al contexto hereditario o no se haya aclarado; si existe, tratarlo primero. Evaluar calcio/PTH en sospecha de MEN2A.
  • Tratamiento: Tiroidectomía total y manejo ganglionar según extensión. La levotiroxina reemplaza función; ni radioyodo ni supresión de TSH son tratamientos antitumorales del medular.
  • Seguimiento y enfermedad avanzada: Calcitonina/CEA y su evolución, imagen y terapias dirigidas según alteración molecular y progresión. Quimioterapia o radioterapia no son complementos automáticos para todo paciente.
Medular hereditario: seguridad antes de operar. La secuencia evita una crisis catecolaminérgica. Radioyodo y supresión de TSH no tratan el carcinoma medular.

Carcinoma anaplásico: priorizar amenaza local

  • Presentación: Masa cervical dura de crecimiento rápido, disfonía, disfagia, dolor o disnea, a menudo en persona mayor. Diferenciar de linfoma, hemorragia y tiroiditis fibrosante.
  • Urgencia: Evaluación de vía aérea, biopsia rápida, extensión y perfil molecular mediante equipo multidisciplinario; no retrasar protección respiratoria por completar estudios.
  • Tratamiento: Resecabilidad, estado funcional y alteraciones tratables determinan cirugía, radioterapia y/o tratamiento sistémico dirigido. No todos los casos admiten cirugía radical.
  • Ejemplo molecular: MINSAL sugiere dabrafenib más trametinib en anaplásico con mutación BRAF V600E, bajo equipo especializado; no extrapolar a tumores sin esa alteración.
  • Objetivos: Integrar control de síntomas, nutrición, comunicación pronóstica y cuidados paliativos desde etapas tempranas junto con el tratamiento activo que corresponda.

Claves EUNACOM

  • Carcinoma folicular exige demostrar invasión; una PAAF folicular aislada no lo confirma.
  • Cáncer diferenciado no significa siempre tiroidectomía total más radioyodo: extensión y riesgo guían tratamiento.
  • Medular obliga a pensar en RET/MEN2 y feocromocitoma antes de cirugía tiroidea.

Referencias: 16, 1, 4, 17, 18. Bibliografía al final.

3. Suprarrenales e hipertensión endocrina

Diferenciar exceso y déficit hormonal antes de interpretar una imagen o decidir cirugía.

3.1. Síndrome de Cushing

Sospechar hipercortisolismo y revisar corticoides

  • Concepto: Síndrome de Cushing es el exceso crónico de glucocorticoides; enfermedad de Cushing designa la causa hipofisiaria productora de ACTH. No son sinónimos.
  • Patrón clínico: Obesidad centrípeta, cara redondeada, astenia, debilidad/atrofia muscular proximal, estrías violáceas anchas y equimosis fáciles. La combinación progresiva es más orientadora que obesidad aislada.
  • Repercusión: HTA, hiperglicemia o diabetes, osteoporosis/fracturas, hirsutismo, alteraciones menstruales y trastornos afectivos. Hipokalemia con alcalosis puede acompañar hipercortisolismo intenso, especialmente ACTH ectópica.
  • Exposición: Preguntar por corticoides orales, inyectables, inhalados, tópicos y preparados no identificados. Excluir exposición exógena antes de investigar producción endógena; no suspender un tratamiento prolongado bruscamente.
  • A quién estudiar: Rasgos múltiples/progresivos, osteoporosis o HTA inusuales para la edad, incidentaloma suprarrenal o niño que gana peso mientras pierde velocidad de crecimiento. No pesquisar indiscriminadamente toda obesidad.

Imagen sugerida (nueva): fotografías de estrías violáceas anchas y equimosis para reconocer hallazgos orientadores de hipercortisolismo.

Cushing: reconocer el patrón.

Pruebas iniciales: demostrar exceso de cortisol

Prueba Cómo se utiliza Límite principal
Cortisol libre urinario Al menos dos recolecciones de 24 horas; comparar con límite del ensayo y revisar integridad de la muestra. ERC importante y recolección incompleta dificultan interpretación.
Cortisol salival nocturno Dos muestras cerca del horario habitual de dormir; documenta pérdida del nadir nocturno. Turnos nocturnos, sueño irregular, estrés y contaminación con corticoides pueden alterar resultados.
Dexametasona 1 mg 1 mg oral aproximadamente a las 23 h y cortisol sérico a las 8–9 h. Cortisol ≤1,8 µg/dL (50 nmol/L) indica supresión. Valor >1,8 requiere evaluación; no confirma por sí solo el síndrome. Revisar fármacos y estrógenos.

Elegir la prueba según contexto. Cortisol aleatorio y ACTH aislada no son pruebas adecuadas de pesquisa de Cushing.

Tres pruebas iniciales posibles. Cortisol aleatorio y ACTH aislada no sirven como pesquisa.

Confirmar antes de localizar

  • Resultado anormal: Derivar a endocrinología y confirmar con otra prueba apropiada. Dos resultados concordantes, contexto clínico y exclusión de interferencias orientan a estudiar la causa.
  • Falsos positivos: Depresión grave, consumo importante de alcohol, enfermedad aguda y diabetes mal controlada pueden activar el eje sin Cushing tumoral; interpretar y reevaluar al corregir el contexto.
  • Interferencias: Estrógenos orales elevan cortisol total por aumento de proteína transportadora; inductores/inhibidores del metabolismo de dexametasona alteran la prueba. Planificar ajustes seguros, no suspender medicamentos sin evaluación.
  • Sospecha alta: Prueba normal no excluye enfermedad cíclica. Repetir en fase sintomática o usar otra prueba; imágenes incidentales tampoco demuestran hipercortisolismo.

ACTH orienta la causa después de confirmar

  • ACTH suprimida: Sugiere producción suprarrenal independiente: adenoma, carcinoma o hiperplasia nodular. Completar imagen suprarrenal y evaluación especializada.
  • ACTH normal-alta: Es inapropiada ante exceso de cortisol y orienta a causa dependiente de ACTH: hipófisis o secreción ectópica. No equivale automáticamente a enfermedad de Cushing.
  • Localización: RM hipofisiaria o imágenes para fuente ectópica según probabilidad. Lesión hipofisiaria pequeña/ausente y datos discordantes pueden requerir cateterismo de senos petrosos en centro experto.
  • Dexametasona en dosis altas: La supresión puede apoyar origen hipofisiario, pero tiene solapamiento y no distingue de forma absoluta hipófisis versus ectópico. No sustituye la evaluación integrada.
Confirmado el exceso: ACTH orienta.

Tratamiento dirigido a la causa

  • Exógeno: Reducir a la menor exposición eficaz y retirar gradualmente cuando la enfermedad de base lo permita; prevenir insuficiencia suprarrenal por supresión del eje.
  • Enfermedad hipofisiaria: Cirugía transesfenoidal por equipo experto suele ser primera elección. Persistencia, recurrencia o contraindicación requieren selección entre fármacos, radioterapia y otras opciones.
  • Suprarrenal o ectópico: Resecar el tumor causal cuando sea factible. Hiperplasia bilateral, tumor ectópico no localizado o enfermedad metastásica requieren estrategias individualizadas; no todo caso se resuelve con cirugía.
  • Control farmacológico: Inhibidores de síntesis de cortisol, como metirapona, ketoconazol u osilodrostat, pueden utilizarse según disponibilidad y situación. Requieren vigilancia de insuficiencia suprarrenal, interacciones y toxicidad específica.
  • Después del tratamiento: Puede necesitar reemplazo de glucocorticoides hasta recuperar el eje. Vigilar recaída, riesgo cardiovascular, hueso y salud mental a largo plazo.

Complicaciones que requieren prioridad

  • Riesgo aumentado: Infecciones graves, tromboembolismo y enfermedad cardiovascular contribuyen a la mortalidad; no atribuir universalmente todas las muertes a una sola causa.
  • Urgencia: Infección grave, tromboembolismo, descompensación cardiovascular, hipokalemia intensa o psicosis aguda con hipercortisolismo requieren hospitalización y control acelerado del exceso hormonal.
  • En paralelo: Corregir potasio, PA y glucosa; tratar infección, evaluar riesgo trombótico y proteger hueso. El control del tumor no reemplaza el manejo de sus complicaciones.

Claves EUNACOM

  • Confirmar hipercortisolismo antes de usar ACTH para localizar.
  • Una ACTH no suprimida no distingue por sí sola hipófisis de fuente ectópica.
  • Buscar corticoides exógenos y evitar retirada brusca.

Referencias: 21, 22, 23, 24. Bibliografía al final.

3.2. Insuficiencia suprarrenal crónica

Distinguir insuficiencia primaria de central

  • Primaria: Daño de corteza suprarrenal: cortisol bajo, ACTH elevada y posible déficit de aldosterona. Causas: autoinmunidad, tuberculosis, hemorragia, infiltración, metástasis y defectos congénitos.
  • Central: Déficit hipofisiario/hipotalámico de ACTH o supresión por corticoides. Cortisol bajo con ACTH baja o inapropiadamente normal; aldosterona generalmente conservada.
  • Pistas etiológicas: Autoinmunidad puede coexistir con tiroidopatía o DM1. Considerar lesión hipofisiaria, cirugía/radioterapia, retirada de corticoides, infección oportunista por CMV en VIH avanzado y hemorragia adrenal en meningococcemia.
  • Diferencia decisiva: Hiperpigmentación e hiperkalemia orientan a primaria. Su ausencia no excluye insuficiencia, especialmente central; ambas formas pueden causar crisis.
Insuficiencia: primaria y central.

Clínica y laboratorio: integrar, no exigir todos los signos

  • Síntomas: Astenia, adinamia, anorexia, baja de peso, náuseas, vómitos, dolor abdominal, hipotensión y ortostatismo. Deseo de sal y depleción de volumen apoyan pérdida mineralocorticoide.
  • Pigmentación: Oscurecimiento en pliegues palmares, zonas expuestas o de roce, genitales y mucosa oral/melanoplaquias corresponde a ACTH alta; no es característico de la central.
  • Laboratorio: Hiponatremia e hipoglicemia pueden ocurrir en ambas. Hiperkalemia y acidosis metabólica sugieren déficit de aldosterona; ocasional hipercalcemia no sustituye estudio etiológico.
  • Crisis: Hipotensión/shock, deshidratación, fiebre, vómitos y compromiso de conciencia. No esperar resistencia a litros de suero ni exigir hiperkalemia para sospecharla.

Imagen sugerida (nueva): fotografías de hiperpigmentación en pliegues palmares y mucosa oral para acompañar la sospecha de insuficiencia suprarrenal primaria.

Confirmación hormonal cuando el paciente está estable

  • Muestra basal: Cortisol de las 8–9 h junto a ACTH. Cortisol <5 µg/dL (≈140 nmol/L) es sugestivo; valores alrededor de <3 µg/dL (≈83 nmol/L) son muy bajos. Confirmar según contexto y ensayo.
  • Estimulación: Prueba habitual adulta: 250 µg de cosintropina, con cortisol a los 30 y/o 60 minutos. El antiguo corte de respuesta de 18 µg/dL (≈500 nmol/L) depende del método.
  • Ensayo actual: Algunos inmunoensayos específicos y LC-MS/MS validan respuestas cercanas a 14–15 µg/dL. Usar el corte del laboratorio; no aplicar 500 nmol/L universalmente ni intercambiar unidades.
  • Localización: Con déficit confirmado, ACTH >2 veces el límite superior apoya primaria; estudiar renina/aldosterona. Anticuerpos anti-21-hidroxilasa y estudios de infección/imagen se seleccionan por sospecha.
  • Limitaciones: Embarazo, estrógenos, alteración de proteínas transportadoras y glucocorticoides recientes modifican cortisol total. Insuficiencia central reciente puede responder todavía a ACTH; una respuesta normal no resuelve toda sospecha.

Reemplazo crónico y controles

  • Glucocorticoide: Referencia adulta: hidrocortisona oral 15–25 mg/día en 2–3 tomas, con mayor dosis al despertar. Individualizar; vigilar energía, peso, PA postural y signos de exceso.
  • Mineralocorticoide: En primaria con déficit de aldosterona, fludrocortisona inicial 0,05–0,1 mg/día, ajustada a PA, ortostatismo, electrolitos y renina. No corresponde de rutina a insuficiencia central.
  • Ajuste: No intentar normalizar ACTH aumentando indefinidamente corticoides: puede producir sobretratamiento. La evaluación clínica guía glucocorticoides; vigilar edema/HTA y potasio al ajustar fludrocortisona.
  • Otros ejes: Si coexiste hipotiroidismo y se sospecha déficit de cortisol, asegurar glucocorticoides antes de iniciar levotiroxina. Niños requieren pauta por superficie corporal y endocrinología pediátrica.
Reemplazo: separar dos funciones.

Crisis suprarrenal: tratamiento inmediato en adultos

  • No demorar: Si es factible sin retraso, extraer cortisol/ACTH, electrolitos y glucosa; comenzar tratamiento ante sospecha. No esperar resultados ni prueba de estimulación.
  • Hidrocortisona: 100 mg IV inmediatamente; IM si no hay acceso. Continuar 200 mg en 24 horas en infusión IV, o 50 mg IV cada 6 horas.
  • Fluidos: NaCl 0,9% para restaurar perfusión; en adulto sin riesgo de sobrecarga puede requerirse 1 litro en la primera hora. Ajustar bolos, balance y controles en IC, ERC y personas mayores.
  • Asociados: Corregir hipoglicemia con glucosa, tratar infección/precipitante y monitorizar PA, conciencia, glucosa, sodio, potasio y diuresis. Evitar corrección excesivamente rápida de hiponatremia.
  • Después: Reducir dosis de estrés al recuperarse, según equipo tratante. Mientras hidrocortisona ≥50 mg/día suele cubrir mineralocorticoides; en primaria reintroducir fludrocortisona cuando se baja de ese nivel.
  • Pediatría: No extrapolar 100 mg o litros fijos. Referencia de crisis: hidrocortisona inicial 50 mg/m² y luego 50–100 mg/m²/24 h, con fluidos por peso y protocolo pediátrico.
Crisis suprarrenal: actuar sin esperar. No extrapolar dosis ni volúmenes fijos a pediatría.

Prevenir crisis y retirar corticoides con seguridad

  • Educación: Entregar identificación de insuficiencia, plan escrito de dosis de estrés y acceso a rescate inyectable. Fiebre/enfermedad requiere ajuste; vómitos persistentes o incapacidad de tomar dosis exige vía parenteral y urgencia.
  • Riesgo iatrogénico: Exposición oral ≥3–4 semanas y dosis superiores al equivalente de prednisona 4–6 mg/día puede suprimir el eje; también dosis altas inhaladas/tópicas o múltiples vías.
  • Retirada: En tratamientos prolongados, reducir solo cuando la enfermedad esté controlada y el corticoide ya no sea necesario. Al aproximarse a dosis fisiológicas, disminuir más lentamente o evaluar recuperación.
  • Recuperación del eje: En retirada supervisada, guía 2024 orienta cortisol matinal >10 µg/dL como recuperación; 5–10 requiere continuar dosis fisiológica y repetir; <5 sugiere persistencia. No confundir con diagnóstico inicial de Addison.
  • Seguimiento: Revisar crisis previas, adherencia, técnica de rescate, interacciones y enfermedades autoinmunes asociadas. Programar cobertura para cirugía, procedimientos y parto.

Claves EUNACOM

  • Sospecha de crisis: hidrocortisona y fluidos sin esperar confirmación.
  • La fludrocortisona se reserva para déficit mineralocorticoide.
  • Los cortes de cortisol dependen del ensayo y de la situación clínica.

Referencias: 25, 26, 24, 27. Bibliografía al final.

3.3. Hiperplasia suprarrenal congénita

Defecto enzimático y formas clínicas

  • Mecanismo: Grupo de enfermedades hereditarias, habitualmente autosómicas recesivas. La deficiencia de 21-hidroxilasa por variantes de CYP21A2 es la causa más frecuente; no es el único defecto posible.
  • Eje hormonal: Menor síntesis de cortisol eleva ACTH y estimula hiperplasia; precursores se desvían hacia andrógenos. La disminución de aldosterona depende de la gravedad del defecto.
  • Clásica perdedora de sal: Déficit importante de cortisol y mineralocorticoides, con riesgo de deshidratación, hiponatremia, hiperkalemia y shock neonatal.
  • Clásica virilizante simple: Exceso androgénico e insuficiencia de cortisol, sin la pérdida salina franca de la forma anterior. Clásica no significa necesariamente perdedora de sal.
  • No clásica: Inicio más tardío con actividad enzimática residual: hirsutismo, acné, irregularidad menstrual o infertilidad, similar a SOP. Generalmente sin crisis espontáneas ni déficit mineralocorticoide.
HSC por 21-hidroxilasa: tres patrones.

Cuándo sospechar y qué no debe esperar

  • Recién nacido: Virilización de genitales externos en 46,XX; un niño 46,XY puede no tener una anomalía externa evidente y debutar con vómitos, mala alimentación, baja de peso o shock.
  • Niñez: Pubarquia adelantada, crecimiento inicial acelerado, edad ósea avanzada y virilización; progresión sostenida puede comprometer talla final.
  • Alarma: Deshidratación, hiperkalemia, hiponatremia o hipoglicemia en lactante requieren evaluación urgente. Tratar posible crisis con glucocorticoides y fluidos pediátricos sin esperar genética.
  • Diagnóstico diferencial: Sepsis, otras causas de pérdida salina y trastornos del desarrollo sexual; en hiperandrogenismo tardío considerar SOP, tumor secretor y otros defectos enzimáticos.

17-hidroxiprogesterona: interpretar edad, método y contexto

  • Pesquisa neonatal chilena: La Norma Técnica MINSAL N.º 251 de pesquisa neonatal ampliada incluye HSC clásica por déficit de 21-hidroxilasa. Seguir el circuito local de confirmación; pesquisa positiva no equivale a diagnóstico definitivo.
  • Fuera de lactancia: Medir 17-hidroxiprogesterona basal temprano, preferentemente antes de las 8 h; en mujeres con ciclos, usar fase folicular. Considerar método analítico y exposición a corticoides.
  • Confirmación: Con resultados limítrofes, prueba de cosintropina y perfil esteroidal permiten confirmar y diferenciar defectos. No usar un único corte universal de 17-OHP para recién nacidos, adultos e inmunoensayos distintos.
  • Falsos positivos: Prematurez y enfermedad neonatal pueden elevar precursores; interpretar por edad gestacional y protocolo. Estudiar electrolitos, glucosa, renina/aldosterona y función glucocorticoide según presentación.
  • Genética: Útil si bioquímica no es concluyente y para consejo familiar; no debe retrasar tratamiento de una crisis. Elevación aislada de DHEAS tampoco diagnostica HSC.
17-OHP: contextualizar antes de diagnosticar.

Tratamiento de la forma clásica

  • Cortisol: Hidrocortisona es preferida durante crecimiento; una referencia especializada es 10–15 mg/m²/día oral, fraccionada en tres dosis. Ajustar a crecimiento, signos clínicos y perfiles hormonales, evitando exceso.
  • Mineralocorticoides: En recién nacidos y lactantes pequeños con HSC clásica se añaden fludrocortisona y suplementos de sal. Después, ajustar la necesidad por PA, electrolitos y renina, con controles cercanos.
  • Estrés: Aumentar glucocorticoides ante enfermedad importante, trauma o cirugía según plan; vómitos o shock requieren rescate parenteral. No reemplazar dosis de estrés aumentando solo fludrocortisona.
  • Seguimiento: Controlar talla, velocidad de crecimiento, peso, PA, edad ósea y andrógenos; no suprimir totalmente toda 17-OHP a costa de Cushing iatrogénico.
  • Atención integral: Equipo endocrinológico y apoyo psicosocial, reproductivo y genético; las decisiones sobre genitales requieren evaluación especializada, información y participación familiar/persona afectada.
HSC clásica: equilibrar tratamiento.

Forma no clásica: evitar tratar solo un análisis

  • Sin síntomas: No indicar glucocorticoides sistemáticos a toda persona asintomática. Confirmar la causa del hiperandrogenismo y tratar según repercusión, fertilidad y preferencias.
  • Con repercusión: Glucocorticoides pueden indicarse en casos seleccionados de crecimiento/virilización progresiva o hiperandrogenismo/infertilidad, bajo especialista; otras medidas dependen del problema clínico.
  • Riesgo de crisis: Dosis de estrés se reservan para respuesta de cortisol insuficiente demostrada o supresión iatrogénica. No afirmar que toda HSC no clásica carece de riesgo en cualquier circunstancia.
  • Transición: Planificar continuidad desde pediatría a atención adulta, adherencia, autonomía para rescate y consejo genético antes de embarazo.

Claves EUNACOM

  • HSC clásica puede ser perdedora de sal o virilizante simple.
  • 17-OHP se interpreta según edad, horario y ensayo.
  • Un lactante con posible crisis se trata antes de completar confirmación.

Referencias: 11, 28, 25. Bibliografía al final.

3.4. Hipertensión arterial de origen endocrino

Reconocer una posible causa endocrina

  • Pistas: HTA resistente o de inicio precoz, hipokalemia espontánea/por diurético, masa suprarrenal, crisis adrenérgicas o rasgos de hipercortisolismo justifican investigación dirigida.
  • Antes de atribuir: Confirmar mediciones, adherencia y fármacos/sustancias que elevan PA; evaluar enfermedad renal y apnea del sueño. No toda hipertensión secundaria es endocrina.
  • Causas: Aldosteronismo primario, feocromocitoma/paraganglioma, Cushing y trastornos tiroideos; menos frecuentemente acromegalia u otros excesos mineralocorticoides.
  • Emergencia: HTA con daño agudo neurológico, cardíaco, aórtico o renal requiere manejo hospitalario inmediato. La investigación hormonal no debe retrasar estabilización.

Pesquisar aldosteronismo primario

  • Mecanismo: Aldosterona autónoma con renina suprimida: retención de sodio y riesgo cardiovascular aumentado. La mayoría no necesita presentar hipokalemia para tener la enfermedad.
  • Alcance de pesquisa: Endocrine Society 2025 sugiere pesquisar a todas las personas con HTA: recomendación internacional condicional, dependiente de recursos y capacidad local. Priorizar sospecha alta cuando el acceso es limitado.
  • Toma de muestra: Aldosterona y renina, con potasio simultáneo, por la mañana y sentado; evitar restricción de sodio los días previos. Corregir hipokalemia, que puede disminuir aldosterona y ocultar el diagnóstico.
  • Interpretación: Buscar renina baja, aldosterona inapropiadamente alta y relación aldosterona/renina elevada. El ARR no tiene un único umbral independiente del ensayo y de las unidades.
  • Ejemplo de guía: Con aldosterona por inmunoensayo en ng/dL y actividad de renina en ng/mL/h: aldosterona ≥10, renina ≤1 y ARR >20 orientan a pesquisa positiva; confirmar interpretación con el laboratorio.
ARR: interpretar tres componentes. Potasio normal no excluye aldosteronismo primario.

Interferencias, confirmación y lateralización

  • Falsos negativos: Diuréticos, antagonistas mineralocorticoides, IECA/ARA II e hipokalemia pueden alterar resultados. Si sospecha persiste, corregir condiciones y repetir con estrategia supervisada.
  • Falsos positivos: Betabloqueadores y agonistas alfa-2 centrales suprimen renina; ERC también complica interpretación. No diagnosticar solo por una relación alta debida a renina casi indetectable.
  • Medicamentos: Existen estrategias con retiro mínimo o sin retiro. Si se decide suspender interferentes, hacerlo solo cuando sea seguro, con reemplazo antihipertensivo y plazos indicados por especialista.
  • Confirmación: Pruebas de supresión de aldosterona se seleccionan según probabilidad y objetivo terapéutico; no son obligatorias para todos los fenotipos. Evitar cargas salinas indiscriminadas en IC/ERC.
  • Antes de operar: TC describe anatomía, pero un nódulo no demuestra que produzca aldosterona. Habitualmente se requiere muestreo venoso suprarrenal para lateralizar en candidatos a cirugía; excepciones requieren criterio experto.
La medicación puede cambiar el ARR.

Tratamiento del aldosteronismo

  • Unilateral: Adrenalectomía en enfermedad lateralizada y persona apta que desea cirugía; preparar PA/potasio y controlar después posibles cambios de potasio y función renal.
  • Bilateral o sin cirugía: Antagonista del receptor mineralocorticoide, habitualmente espironolactona; eplerenona puede ser alternativa por efectos adversos o contexto. Titular a PA, potasio, función renal y respuesta.
  • Seguridad: Vigilar hiperkalemia y creatinina, especialmente con ERC o bloqueadores del sistema renina-angiotensina. Ginecomastia y efectos sexuales pueden limitar espironolactona.
  • Objetivo: Tratar exceso hormonal además de bajar PA; seguir riesgo cardiovascular y renal. Un cambio inicial de filtrado tras corregir hiperfiltración requiere interpretación clínica.

Feocromocitoma y otras causas

  • Sospecha de catecolaminas: Cefalea episódica, palpitaciones, sudoración y HTA paroxística o sostenida; los síntomas pueden ser incompletos. También estudiar según masa suprarrenal o predisposición hereditaria.
  • Bioquímica: Metanefrinas plasmáticas libres o urinarias fraccionadas de 24 h. Para plasma, reposo en decúbito al menos 30 minutos y condiciones del laboratorio; revisar estrés, enfermedad aguda y fármacos interferentes.
  • Resultado: Elevaciones limítrofes requieren revisar condiciones/repetir. Incrementos marcados, por ejemplo ≥3 veces el límite superior, aumentan sospecha y orientan imagen; ningún corte sustituye contexto y método.
  • Preparación quirúrgica: Bloqueo alfa primero, habitualmente durante 7–14 días; añadir betabloqueador solo después si persiste taquicardia. Aporte de sal/líquidos se individualiza por corazón y riñón.
  • Otras causas: Rasgos de Cushing dirigen pruebas de cortisol; síntomas tiroideos, TSH/T4L; fenotipo acromegálico, IGF-1. No solicitar un panel hormonal indiscriminado sin interpretar clínica.
Feocromocitoma: preparar antes de operar.

Claves EUNACOM

  • Potasio normal no excluye aldosteronismo primario.
  • ARR exige conocer método, unidades y medicamentos.
  • En feocromocitoma: alfa antes de beta.

Referencias: 29, 30, 21. Bibliografía al final.

3.5. Tumor suprarrenal

Dos preguntas ante una masa suprarrenal

  • Hormonas y malignidad: Determinar si produce hormonas y si tiene rasgos sospechosos de malignidad. Tamaño, imagen y función se valoran conjuntamente.
  • Incidentaloma: Lesión detectada en estudio por otra razón; con frecuencia adenoma no funcionante. Diferenciales: adenoma funcionante, feocromocitoma, carcinoma cortical, mielolipoma, quiste, hemorragia y metástasis.
  • Clínica dirigida: Buscar Cushing, HTA/hipokalemia, crisis adrenérgicas, virilización rápida, dolor o antecedentes de cáncer. Bilateralidad no significa automáticamente metástasis ni hiperplasia benigna.
  • Prioridad: Paciente joven, embarazo, masa indeterminada, crecimiento, invasión o exceso hormonal importante requieren equipo especializado. En enfermedad bilateral infiltrativa/hemorrágica, evaluar insuficiencia suprarrenal.

TC sin contraste: criterios ESE 2023

Hallazgo Orientación
Homogénea y ≤10 UH Compatible con lesión benigna rica en lípidos; no requiere nuevas imágenes por malignidad, independientemente del tamaño, si la caracterización es concluyente.
Homogénea, 11–20 UH y <4 cm Sin exceso hormonal significativo: considerar imagen adicional inmediata; alternativa, control a 12 meses.
≥4 cm y (heterogénea o >20 UH) Riesgo relevante: discusión multidisciplinaria, estadificación y frecuentemente cirugía.
Otras combinaciones indeterminadas Caracterización adicional y conducta individual; no usar tamaño aislado como orden automática de operar.

UH se interpreta en TC sin contraste. Un valor de una fase contrastada no puede compararse directamente con estos cortes.

Incidentaloma: leer la TC sin contraste. Las UH de fases con contraste no utilizan estos mismos cortes.

Estudio hormonal seleccionado

  • Cortisol: Dexametasona nocturna 1 mg, salvo fragilidad/expectativa de vida limitada que haga innecesario estudiar. Cortisol posterior ≤1,8 µg/dL excluye secreción autónoma según ESE.
  • Autonomía leve: Sin Cushing manifiesto, cortisol >1,8 µg/dL puede corresponder a secreción autónoma leve. Confirmar independencia de ACTH, revisar interferencias y repetir supresión; valorar HTA, diabetes y fragilidad ósea.
  • Metanefrinas: Solicitar si imagen no es típica de adenoma benigno, por ejemplo >10 UH, o existe sospecha clínica. ESE no exige pesquisa bioquímica rutinaria en toda lesión inequívocamente homogénea ≤10 UH.
  • Aldosterona/renina: Indicar con HTA o hipokalemia inexplicada, interpretando fármacos, potasio, ensayo y unidades; no basta encontrar un nódulo para diagnosticar aldosteronismo.
  • Esteroides sexuales: Virilización rápida o sospecha de carcinoma cortical amerita andrógenos/precursores esteroidales. Exceso mixto de hormonas refuerza evaluación especializada.
Masa suprarrenal: estudio hormonal dirigido.

Cuándo intervenir y cuándo evitar biopsia

  • Cirugía: Generalmente indicada en exceso hormonal clínicamente significativo o sospecha relevante de malignidad. En autonomía leve, decidir por comorbilidades, persistencia hormonal, edad, riesgo y preferencias.
  • Adenoma no funcionante: Lesión unilateral, asintomática y claramente benigna no exige adrenalectomía. La extirpación puede causar más daño que observar en personas seleccionadas.
  • Biopsia: No es estudio rutinario de incidentalomas ni método para distinguir adenoma de carcinoma cortical. No biopsiar sin excluir feocromocitoma: puede precipitar una crisis catecolaminérgica.
  • Excepción seleccionada: Con cáncer extraadrenal, considerar biopsia solo si lesión no es inequívocamente benigna, se excluyó actividad hormonal y el resultado cambiará conducta; decisión multidisciplinaria.
  • Seguridad perioperatoria: Feocromocitoma requiere preparación alfa antes de beta; tumor productor de cortisol puede necesitar cobertura de glucocorticoides y vigilancia de insuficiencia tras cirugía.
Biopsia suprarrenal: no es paso rutinario.

Seguimiento proporcional al riesgo

  • Imagen benigna: No repetir imágenes de rutina si la caracterización inicial es claramente benigna. Explicar hallazgo y el motivo de la conducta.
  • Indeterminada no operada: Repetir TC sin contraste o RM en 6–12 meses según equipo. Crecimiento >20% del diámetro máximo y además ≥5 mm motiva reconsiderar resección.
  • Hormonas iniciales normales: No repetir anualmente todo el panel salvo síntomas nuevos o empeoramiento de comorbilidades relacionadas, como HTA o diabetes.
  • Autonomía leve: Reevaluar comorbilidades potencialmente atribuibles a cortisol, habitualmente cada año; derivar nuevamente si empeoran o cambia el balance de beneficio quirúrgico.

Claves EUNACOM

  • Caracterización benigna exige homogeneidad y ≤10 UH en TC sin contraste.
  • Nunca biopsiar una masa suprarrenal sin excluir feocromocitoma.
  • Masa incidental, secreción hormonal y cáncer son preguntas diferentes.

Referencias: 31, 30, 29. Bibliografía al final.

4. Reproducción y desarrollo puberal

Interpretar hormonas según edad, etapa vital, síntomas y objetivos de fertilidad.

4.1. Pubertad y desarrollo sexual

Gonadarquia y adrenarquia son procesos distintos

  • Eje gonadal: La activación pulsátil de GnRH estimula LH/FSH y producción gonadal de estradiol o testosterona; determina maduración de caracteres sexuales secundarios.
  • Niñas: Inicio habitual entre 8 y 13 años; la telarquia, desarrollo mamario glandular, suele ser el primer signo. Diferenciarla de adipomastia.
  • Niños: Inicio habitual entre 9 y 14 años: volumen testicular ≥4 mL, aproximadamente 2,5 cm de longitud. El corte de 2,5 mL no define inicio puberal.
  • Adrenarquia: Maduración de producción adrenal de andrógenos, como DHEA/DHEAS y androstenediona; puede generar olor axilar y vello pubiano/axilar sin activación del eje gonadal.
  • Registro: Talla, velocidad de crecimiento, estadio de Tanner, volumen testicular y progresión temporal; los genitales presentes desde el nacimiento no equivalen a desarrollo puberal.
Gonadarquia y adrenarquia.

Cuándo investigar adelanto o retraso

  • Pubertad precoz: Caracteres sexuales secundarios antes de 8 años en niñas o 9 años en niños; valorar progresión, crecimiento y exposición a hormonas.
  • Retraso: Ausencia de desarrollo mamario a los 13 años o de crecimiento testicular a ≥4 mL a los 14; investigar también falta de progresión o amenorrea primaria.
  • Evaluación inicial: Historia familiar de maduración, crecimiento, nutrición, enfermedad crónica, examen genital y neurológico; edad ósea de mano/muñeca según sospecha.
  • Alarmas: Progresión rápida, sangrado vaginal sin explicación, virilización, masa testicular o abdominal, cefalea o alteración visual requieren estudio expedito.
  • Talla final: El adelanto sostenido de maduración ósea puede acortar tiempo de crecimiento; el tratamiento depende de progresión y pronóstico, no solo de una edad aislada.

Precoz central frente a periférica

  • Central: Activación del eje GnRH: LH en rango puberal basal o tras estímulo, con progresión gonadal usualmente concordante. Puede ser idiopática o asociarse a lesión del sistema nervioso central.
  • Periférica: Producción de esteroides sexuales independiente de GnRH: LH suprimida; considerar hiperplasia suprarrenal, tumores gonadales/adrenales, hormonas exógenas o síndromes específicos.
  • Otras causas periféricas: McCune–Albright, testotoxicosis y, ocasionalmente, hipotiroidismo primario grave; el contexto clínico orienta pruebas dirigidas.
  • Gónadas: El tamaño aislado no separa ambos mecanismos: una lesión ovárica o testicular periférica puede aumentar volumen o causar asimetría. FSH no está siempre elevada en la forma central.
  • Estudios dirigidos: Estradiol o testosterona, LH/FSH; DHEAS y 17-hidroxiprogesterona ante androgenización, TSH/T4 si sospecha tiroidea; ecografía pélvica o testicular según hallazgos.
Pubertad precoz: mecanismo hormonal.

Confirmar activación central y seleccionar tratamiento

  • LH basal: La guía Endocrine Society 2026 propone LH ultrasensible inicial; una LH baja no excluye fase precoz. Si sospecha persiste, repetir o realizar estímulo con GnRH/agonista según especialista.
  • Imagen cerebral: RM si síntomas neurológicos o perfil de riesgo. La guía no recomienda RM rutinaria en niñas de 6–8 años ni niños de 8–9 sin signos del SNC; no extrapolar a edades menores.
  • Observación seleccionada: Niñas con telarquia inicial y evolución lenta pueden seguirse cada 4–6 meses tras valoración; progresión rápida o crecimiento acelerado requieren reevaluación y pruebas.
  • Tratamiento central: Agonista de GnRH de acción prolongada si está indicado por edad, progresión y beneficio esperado; no toda telarquia temprana necesita supresión hormonal.
  • Tratamiento periférico: Corregir la causa; un agonista de GnRH aislado no controla una secreción periférica autónoma. Derivar a endocrinología pediátrica.

Adrenarquia prematura y variantes

  • Patrón: Vello u olor axilar/púbico antes de 8 años en niñas o 9 en niños, sin desarrollo mamario ni aumento testicular propios de gonadarquia.
  • Evaluación: Confirmar ausencia de virilización y progresión gonadal, revisar velocidad de crecimiento y exposición hormonal; seleccionar edad ósea y andrógenos/17-hidroxiprogesterona según hallazgos.
  • No observar a ciegas: Crecimiento acelerado importante, avance óseo marcado, clitoromegalia o progresión rápida obligan a excluir hiperplasia suprarrenal no clásica y tumores.
  • Si variante benigna: Explicar evolución y programar seguimiento de crecimiento/desarrollo. Los agonistas de GnRH no tratan la producción aislada de andrógenos adrenales.
Adrenarquia prematura: decidir con clínica.

Turner y retraso puberal: más allá de las hormonas

  • Sospecha: Talla baja inexplicada, cuello alado, tórax ancho, edema neonatal o amenorrea/retraso puberal; el fenotipo puede ser sutil.
  • Genética: 45,X es el cariotipo clásico, pero existen mosaicos y alteraciones estructurales del X; confirmar mediante estudio cromosómico.
  • Eje hormonal: La disgenesia gonadal suele causar estradiol bajo y FSH alta; algunos mosaicos presentan desarrollo espontáneo e incluso fertilidad.
  • Evaluación integral: Corazón y aorta, presión arterial, riñones, audición, tiroides, crecimiento y salud ósea; no limitar el manejo a estrógeno/progesterona.
  • Tratamiento: Inducción puberal gradual con estradiol y posterior progestágeno cuando corresponde, a cargo de especialista; hormona de crecimiento según edad y potencial de talla.
  • Reproducción: Asesoría temprana individualizada; toda planificación de embarazo requiere valoración cardiovascular por riesgo aórtico. No asumir seguridad por ovulación espontánea.

Claves EUNACOM

  • Inicio puberal masculino: testículos ≥4 mL, no 2,5 mL.
  • Adrenarquia no demuestra activación del eje GnRH.
  • Pubertad periférica puede acompañarse de una gónada aumentada; el tamaño no sustituye al patrón hormonal.

Referencias: 82, 83, 84, 35. Bibliografía al final.

4.2. Hipogonadismo masculino

Sospecha clínica y confirmación

  • Síntomas orientadores: Menor libido, menos erecciones espontáneas, disfunción eréctil, infertilidad, pérdida de vello o masa muscular; pueden coexistir anemia, baja densidad ósea, fatiga y ánimo bajo.
  • Criterio diagnóstico: Síntomas o signos compatibles más testosterona inequívocamente baja y persistente; cansancio aislado o un resultado único no bastan.
  • Muestreo: Medir testosterona total en ayunas por la mañana y repetir en otra mañana. Evitar establecer diagnóstico durante enfermedad aguda.
  • Interpretación: Usar método fiable e intervalo del laboratorio. Si valor limítrofe o SHBG alterada, estimar testosterona libre mediante método validado; obesidad puede bajar testosterona total por SHBG baja.
  • Población: No se recomienda tamizaje hormonal indiscriminado de varones asintomáticos ni tratamiento solo por edad.
Confirmar antes de reemplazar testosterona.

Localizar el defecto y buscar causas

  • Primario: Testosterona baja con LH/FSH altas: daño testicular por criptorquidia, orquitis, torsión, trauma, quimio/radioterapia o Klinefelter.
  • Central: Testosterona baja con LH/FSH bajas o inapropiadamente normales: lesión hipotálamo-hipofisaria, hiperprolactinemia, déficit congénito o supresión funcional.
  • Causas potencialmente reversibles: Obesidad, enfermedad sistémica, déficit energético, opioides, glucocorticoides y anabólicos; evaluar antes de atribuir el cuadro a falla gonadal permanente.
  • Estudio dirigido: Prolactina en patrón central, otros ejes y hierro según sospecha; RM hipofisaria si hiperprolactinemia persistente, déficit central importante o signos de masa.
  • Alarma: Cefalea nueva intensa, déficit visual o compromiso de otros ejes requiere evaluación rápida. Anosmia con retraso puberal orienta a hipogonadismo congénito, como síndrome de Kallmann.
Testosterona baja: localizar la causa.

Klinefelter y fertilidad

  • Presentación: Cariotipo habitual 47,XXY, con mosaicos posibles; testículos pequeños y firmes, alteración de espermatogénesis, ginecomastia e hipogonadismo de intensidad variable.
  • Talla: Frecuentemente alta o con piernas largas; una talla normal y un fenotipo poco llamativo no excluyen el síndrome.
  • Confirmación: Cariotipo ante sospecha clínica, especialmente infertilidad con testículos pequeños y gonadotropinas elevadas; valorar salud ósea, metabólica y apoyo psicosocial.
  • Deseo reproductivo: Solicitar evaluación andrológica y espermiograma según contexto; azoospermia no excluye toda posibilidad de reproducción asistida.
  • Antes de testosterona: Conversar fertilidad y preservación de gametos cuando corresponda. La testosterona exógena suprime gonadotropinas y espermatogénesis; no es tratamiento de infertilidad.

Tratamiento según objetivo

  • Causa de base: Corregir supresión funcional y tratar hiperprolactinemia o enfermedad hipofisaria. El reemplazo no debe ocultar una causa tratable.
  • Sin deseo reproductivo inmediato: Considerar testosterona tras confirmar diagnóstico, revisar riesgos y acordar objetivos; formulación y dosis dependen del producto y seguimiento.
  • Con deseo de fertilidad: Evitar testosterona exógena. En hipogonadismo central, gonadotropinas o GnRH pulsátil pueden restaurar espermatogénesis bajo manejo especializado.
  • No iniciar sin aclaración: Cáncer prostático o mamario, nódulo prostático o PSA anormal no evaluado, hematocrito elevado, apnea grave no tratada, insuficiencia cardíaca descompensada o trombofilia.
  • Otros límites: Evitar inicio tras infarto o accidente cerebrovascular en los últimos 6 meses; valorar síntomas urinarios obstructivos importantes. La testosterona no se indica para mejorar control glucémico en diabetes.
El deseo de fertilidad cambia el tratamiento.

Vigilar respuesta y efectos adversos

  • Controles: Síntomas, niveles de testosterona según formulación, hematocrito y efectos adversos; discutir evaluación prostática según edad, riesgo y preferencias.
  • Hematocrito: Medir antes, a los 3–6 meses y luego anualmente; si supera 54%, suspender temporalmente, investigar hipoxia/apnea y reevaluar dosis o formulación.
  • Efectos adversos: Eritrocitosis, acné, edema, ginecomastia y supresión espermática; prevenir transferencia cutánea a convivientes si se usan geles.
  • Seguimiento etiológico: Mantener evaluación de fertilidad, masa ósea y enfermedad causal. Falta de mejoría obliga a reconsiderar diagnóstico y objetivo del tratamiento.

Claves EUNACOM

  • Síntomas compatibles + dos testosteronas matinales bajas: no tratar un número aislado.
  • Testosterona baja con LH/FSH altas indica origen primario; bajas o normales inapropiadas, central.
  • Testosterona exógena perjudica la espermatogénesis.

Referencias: 41, 42, 43, 44. Bibliografía al final.

4.3. Amenorrea

Cuándo estudiar y qué preguntar

  • Primaria: Ausencia de menarquia a los 15 años; estudiar antes si no aparece desarrollo mamario a los 13 años, hay dolor cíclico u otra anomalía puberal.
  • Secundaria: Ausencia menstrual >3 meses con ciclos antes regulares, o 6 meses con ciclos previamente irregulares. La posibilidad de embarazo se investiga desde el primer atraso.
  • Contexto: Preguntar embarazo, lactancia, anticoncepción, fármacos, edad de menarquia, pérdida de peso, ejercicio, estrés, síntomas vasomotores, galactorrea, cefalea y alteraciones visuales.
  • Examen: Peso y trayectoria ponderal, signos de hiperandrogenismo, tiroides, desarrollo mamario y anatomía genital; antecedentes de legrado, cirugía uterina o infección orientan a sinequias.

Evaluación inicial en paralelo

  • Primer examen: β-hCG; usar determinación sérica si persiste sospecha con prueba urinaria negativa. El embarazo no se descarta solamente por relato de anticoncepción.
  • Eje hormonal: TSH, prolactina y FSH con estradiol orientan desde el inicio; no es necesario esperar una prueba de progesterona para solicitar FSH.
  • Ecografía pélvica: Valora presencia de útero, endometrio, ovarios y masas; vía según contexto y aceptación. La morfología poliquística aislada no confirma SOP.
  • Pruebas dirigidas: Testosterona, DHEAS y 17-hidroxiprogesterona si hiperandrogenismo; confirmar hiperprolactinemia y revisar fármacos. RM hipofisaria si corresponde por hallazgos hormonales o neurológicos.
Amenorrea: primeras decisiones.

Leer FSH y estradiol

  • FSH alta + estradiol bajo: Hipogonadismo hipergonadotrófico: insuficiencia ovárica, disgenesia gonadal, lesión por quimioterapia o radioterapia; estudiar causa según edad.
  • FSH baja o inapropiadamente normal + estradiol bajo: Origen hipotalámico o hipofisario: déficit energético, ejercicio, estrés, enfermedad sistémica, hiperprolactinemia o lesión orgánica.
  • Estrógenos conservados + anovulación: Considerar SOP tras excluir otras causas. Ni una FSH normal ni un cociente LH/FSH elevado constituyen diagnóstico por sí solos.
  • Insuficiencia ovárica primaria: Antes de 40 años: ciclos alterados durante ≥4 meses y FSH >25 UI/L según guía ESHRE/ASRM. Repetir FSH a las 4–6 semanas si existe incertidumbre.
  • Matices: Estradiol bajo apoya, pero no diagnostica solo; anticonceptivos hormonales pueden ocultar el patrón. Menopausia temprana entre 40 y 44 años es una categoría distinta.
FSH y estradiol localizan el defecto.

Amenorrea primaria: anatomía y desarrollo

  • Sin desarrollo mamario: Orientar con FSH/estradiol: disgenesia gonadal si FSH elevada; déficit central si baja o normal inapropiada. Cariotipo ante sospecha de Turner.
  • Mamas presentes, útero ausente: Distinguir agenesia mülleriana de insensibilidad completa a andrógenos mediante valoración especializada, testosterona y cariotipo; el vello escaso puede orientar a esta última.
  • Útero presente y dolor cíclico: Buscar obstrucción del tracto de salida: himen imperforado o tabique vaginal. Dolor intenso, retención urinaria o masa requieren evaluación pronta.
  • Turner: La talla baja y rasgos somáticos apoyan la sospecha, pero su ausencia no excluye mosaicos; confirmar citogenéticamente y evaluar comorbilidades, no solo reemplazar estrógenos.

Imagen sugerida (nueva): esquema anatómico comparativo de las causas de amenorrea primaria descritas, localizando útero y posibles obstrucciones del tracto de salida.

Pruebas de deprivación: utilidad limitada

  • Tras progestágeno: El sangrado sugiere endometrio estrogenizado, tracto de salida permeable y anovulación; no identifica específicamente SOP.
  • Si no sangra: Puede existir hipoestrogenismo, daño endometrial o alteración de salida. También hay resultados falsos; integrar ecografía, estradiol y antecedentes.
  • Estrógeno más progestágeno: Una prueba seleccionada puede ayudar a distinguir hipoestrogenismo de alteraciones endometriales. Ante sospecha de Asherman, valorar cavidad uterina y eventual histeroscopia.
  • Secuencia actual: Estas pruebas son complementarias; no reemplazan embarazo, FSH/estradiol, TSH, prolactina ni la evaluación anatómica inicial.
Prueba de progestágeno: qué demuestra. Es una prueba complementaria, no un paso obligatorio antes de FSH y estradiol.

Tratar la causa y proteger salud ósea

  • Amenorrea hipotalámica funcional: Restaurar disponibilidad energética, ajustar ejercicio y ofrecer apoyo nutricional y psicológico. No indicar anticonceptivos solo para aparentar recuperación menstrual o mejorar densidad ósea.
  • Riesgo nutricional: Bradicardia importante, hipotensión, ortostatismo o trastorno electrolítico justifican valoración hospitalaria. Considerar DXA con ≥6 meses de amenorrea, antes si desnutrición grave o fragilidad ósea.
  • Insuficiencia ovárica primaria: Derivar para estudio etiológico y asesoría reproductiva; habitualmente reemplazo hormonal hasta la edad esperada de menopausia, salvo contraindicación, con progestágeno si hay útero.
  • Fertilidad: La actividad ovárica puede ser intermitente; no equivaler insuficiencia ovárica a esterilidad absoluta. La terapia hormonal menopáusica no es anticonceptiva.
  • Otras causas: Corregir enfermedad tiroidea, hiperprolactinemia o lesión anatómica; en anovulación crónica, proteger endometrio y abordar objetivos metabólicos y reproductivos.

Claves EUNACOM

  • Descartar embarazo antes de atribuir amenorrea a una endocrinopatía.
  • FSH se interpreta junto con estradiol; una prueba de progesterona positiva no equivale a SOP.
  • Insuficiencia ovárica primaria antes de 40 años y menopausia temprana no son sinónimos.

Referencias: 32, 33, 34, 35. Bibliografía al final.

4.4. Hirsutismo

Identificar hiperandrogenismo y alarmas

  • Hirsutismo: Vello terminal en distribución androgénica femenina; distinguir de hipertricosis difusa. Acné y alopecia pueden acompañarlo, pero no son equivalentes.
  • Ferriman–Gallwey modificada: Puntuar de 0 a 4 el vello de labio superior, mentón, tórax, abdomen superior/inferior, espalda superior/inferior, brazos y muslos; total 0–36.
  • Interpretación: La guía de SOP propone umbral entre 4 y 6 según etnia; depilación previa puede ocultar gravedad. No existe un único corte universal para toda población.
  • Alarma tumoral: Inicio rápido, progresión intensa, clitoromegalia, voz grave o aumento marcado de masa muscular exigen estudio acelerado de virilización, incluso si andrógenos no son extremadamente altos.
  • Historia: Inicio puberal o reciente, ciclos, fertilidad, fármacos/anabólicos, cambios ponderales, antecedentes familiares y signos de Cushing.

Laboratorio y diagnóstico diferencial

  • Andrógenos: Testosterona total y libre calculada con método fiable; preferir LC-MS/MS para testosterona total cuando disponible. Interpretar con rangos del laboratorio y exposición hormonal.
  • Índice androgénico libre: 100 × testosterona total / SHBG, usando unidades molares compatibles; útil según contexto, pero 4,5 no es umbral universal ni confirma SOP por sí solo.
  • Adrenal: DHEAS elevada orienta a aporte suprarrenal; investigar 17-hidroxiprogesterona matinal, idealmente folicular, si sospecha de hiperplasia suprarrenal no clásica.
  • Hiperplasia no clásica: Puede presentarse solo con hirsutismo, acné o irregularidad menstrual, sin crisis de insuficiencia suprarrenal; resultados limítrofes requieren confirmación especializada.
  • Otras causas: SOP, hirsutismo idiopático, tumores ováricos/suprarrenales, hipertecosis, Cushing y fármacos. Descartar embarazo, disfunción tiroidea e hiperprolactinemia si irregularidad menstrual.
  • Cautela: DHEAS normal no excluye toda enfermedad adrenal. LH/FSH, estradiol o progesterona aislados no forman un perfil obligatorio de SOP; anticonceptivos dificultan medir andrógenos basales.

SOP en adultas: dos de tres criterios

  • Criterios: Tras excluir imitadores: disfunción ovulatoria, hiperandrogenismo clínico o bioquímico, y morfología ovárica poliquística. Se necesitan dos; no obligatoriamente quistes ecográficos.
  • Si hay ambos clínicos: Irregularidad menstrual más hiperandrogenismo permiten diagnóstico sin ecografía ni AMH; evitar pruebas redundantes.
  • Ecografía actual: Con buena resolución: ≥20 folículos de 2–9 mm en al menos un ovario. Con tecnología insuficiente, volumen ovárico ≥10 mL puede apoyar morfología poliquística.
  • Interpretar imagen: Excluir folículo dominante, cuerpo lúteo y quistes que distorsionen la medición. El antiguo corte de 12 folículos no debe trasladarse a equipos modernos.
  • AMH: Puede sustituir la ecografía para definir morfología en adultas según algoritmo y ensayo; no diagnostica SOP sola ni debe sumarse indiscriminadamente a la ecografía.
SOP adulto: dos de tres. Excluir imitadores. Si existen irregularidad menstrual e hiperandrogenismo, no se necesita ecografía ni AMH.

Adolescentes: evitar sobrediagnóstico

  • Diagnóstico: Exigir hiperandrogenismo y alteración menstrual persistente definida por tiempo desde menarquia; no usar ecografía ovárica ni AMH como criterios diagnósticos adolescentes.
  • Primer año: La irregularidad es frecuente durante maduración puberal; no diagnosticar SOP solo por ello.
  • Entre 1 y menos de 3 años: Ciclos <21 o >45 días son anormales. Desde 3 años: <21 o >35 días, o menos de 8 ciclos por año.
  • Otros disparadores: Un ciclo >90 días después del primer año merece evaluación; amenorrea primaria a los 15 años o >3 años desde telarquia también requiere estudio en este marco.
  • Si no reúne ambos: Tratar síntomas y registrar riesgo aumentado con reevaluación, sin asignar prematuramente un diagnóstico definitivo.
Ciclos adolescentes: interpretar por etapa. Un ciclo mayor de 90 días después del primer año también requiere evaluación.

SOP: riesgo metabólico, endometrio y fertilidad

  • Evaluación: Presión arterial, lípidos y glucemia; la PTGO con 75 g detecta mejor disglicemia. Revaluar glucemia cada 1–3 años según riesgo; no diagnosticar con insulinemia o HOMA rutinarios.
  • Estilo de vida: Actividad física, alimentación y salud mental para todas, con objetivos individualizados y sin estigma de peso. Metformina se considera especialmente en adultas con IMC ≥25 y riesgo metabólico.
  • Endometrio: La anovulación prolongada aumenta riesgo de hiperplasia; regular ciclos con anticonceptivo combinado o progestágeno según preferencias y contraindicaciones. No tamizaje endometrial sistemático en asintomáticas.
  • Deseo gestacional: Letrozol es primera opción farmacológica para infertilidad anovulatoria por SOP sin otros factores; excluir embarazo y evaluar también pareja/trompas según contexto.
  • Escalamiento: Clomifeno o gonadotropinas son alternativas seleccionadas; estimulación, disparo con hCG y reproducción asistida requieren especialista por embarazo múltiple e hiperestimulación.

Tratamiento del vello: respuesta lenta y anticoncepción

  • Primera línea farmacológica: Anticonceptivo oral combinado si no busca embarazo y no tiene contraindicación; elegir por riesgo trombótico y perfil individual, no solo por potencia antiandrogénica del progestágeno.
  • No confundir: Un progestágeno con actividad androgénica relativa no convierte automáticamente a todo anticonceptivo combinado que lo contiene en causa de hirsutismo.
  • Si persiste: Tras ≥6 meses de anticonceptivo y medidas cosméticas, considerar antiandrógeno con anticoncepción eficaz; también es alternativa si el anticonceptivo combinado está contraindicado y hay otra anticoncepción segura.
  • Espironolactona: En SOP, 25–100 mg/día es un rango con menor riesgo de efectos adversos según guía; individualizar, revisar función renal/potasio y evitar embarazo por riesgo fetal.
  • Evitar decisiones automáticas: Ciproterona no es primera opción universal y dosis ≥10 mg implican riesgo de meningioma; evitar flutamida por hepatotoxicidad.
  • Cosmética: Depilación, láser o electrólisis según vello y piel; combinar con tratamiento causal. Metformina no sustituye el tratamiento específico del hirsutismo.
Hirsutismo: tratamiento y reevaluación. Si el anticonceptivo combinado está contraindicado, individualizar alternativas con otra anticoncepción segura.

Claves EUNACOM

  • SOP adolescente requiere hiperandrogenismo y ciclos anormales para su etapa; no ecografía ni AMH.
  • Virilización rápida obliga a descartar tumor, no a etiquetar SOP.
  • Letrozol es primera opción para infertilidad anovulatoria por SOP sin otros factores.

Referencias: 45, 46, 47. Bibliografía al final.

4.5. Síndrome climatérico

Transición menopáusica y síntomas

  • Climaterio: Transición por declinación de función ovárica; incluye años alrededor de la última menstruación. Menopausia se reconoce retrospectivamente tras 12 meses de amenorrea, sin otra causa que la explique.
  • Diagnóstico: En mayores de 45 años con cuadro típico suele ser clínico; FSH, estradiol y AMH no se solicitan rutinariamente para confirmarlo.
  • Manifestaciones: Sofocos, sudor nocturno, alteración del sueño y síntomas anímicos; síndrome genitourinario con sequedad, ardor, dispareunia y síntomas urinarios.
  • Síntomas cíclicos: Pueden disminuir dismenorrea, endometriosis, síntomas de miomas o adenomiosis, mastalgia y síndrome premenstrual; no se garantiza desaparición ni se normaliza un sangrado anormal.
  • Edad y comorbilidad: La pérdida ósea aumenta; riesgo cardiovascular, prolapso e incontinencia dependen también de edad y otros factores. No atribuir automáticamente depresión o síntomas urinarios a déficit estrogénico.
Climaterio: agrupar síntomas.

Evaluación antes de tratar

  • Objetivo: Identificar el síntoma prioritario, intensidad, impacto y preferencias; revisar anticoncepción, presión arterial, tabaco, riesgo cardiovascular, trombótico, mamario, hepático y óseo.
  • Sangrado de alarma: Sangrado posmenopáusico, persistente o inesperado requiere evaluación; no iniciar o simplemente aumentar hormonas sin aclararlo.
  • Prevención: Ejercicio aeróbico y de fuerza, alimentación, sueño, cese de tabaco y tamizajes indicados por edad/riesgo. La terapia hormonal no reemplaza prevención cardiovascular.
  • Ventana de beneficio: En mujeres sintomáticas seleccionadas, menores de 60 años o dentro de 10 años de menopausia suelen tener balance más favorable; considerar siempre contraindicaciones.
  • Edades menores: Entre 40–44 años: menopausia temprana. Antes de 40: investigar insuficiencia ovárica primaria; sus objetivos de reemplazo no son idénticos a tratar sofocos a edad habitual.

Terapia hormonal sistémica: elegir el esquema

  • Indicación principal: Síntomas vasomotores que afectan calidad de vida tras decisión informada; usar dosis eficaz individualizada y reevaluar. No prescribir para prevenir infarto, demencia o envejecimiento.
  • Con útero: Estrógeno sistémico más progestágeno suficiente para proteger endometrio. Tras histerectomía total suele bastar estrógeno, con excepciones que requieren valoración especializada.
  • Preparado: Estradiol oral o transdérmico según riesgos y disponibilidad. El estriol vaginal puede servir para síntomas locales; no es el reemplazo sistémico oral de elección por supuesta menor potencia.
  • Ejemplo de dosis inicial: Estradiol oral 1 mg/día en edad menopáusica habitual; ajustar clínicamente. No trasladar automáticamente esta dosis a inducción puberal o insuficiencia ovárica primaria.
  • Progestágeno secuencial: Progesterona micronizada oral 200 mg por la noche durante 12–14 días por cada mes de estrógeno; pauta útil si se acepta sangrado cíclico.
  • Progestágeno continuo: Progesterona micronizada oral 100 mg cada noche con estrógeno de dosis estándar; el requerimiento aumenta con dosis estrogénicas mayores. Elegir continuidad según etapa y patrón de sangrado.
Estrógeno sistémico y protección endometrial.

Riesgos, contraindicaciones y controles

  • No iniciar de rutina: Antecedente de cáncer mamario o estrógeno-dependiente, sangrado genital inexplicado, enfermedad hepática activa importante, tromboembolismo o enfermedad arterial previa requieren evitar o evaluar con especialista.
  • Vía y trombosis: La vía oral incrementa riesgo tromboembólico; la transdérmica puede ser preferible en personas con factores de riesgo, pero no convierte una contraindicación en indicación segura.
  • Cáncer: El estrógeno sistémico sin protección aumenta riesgo endometrial con útero; el riesgo mamario depende, entre otros factores, del esquema y duración. Conversar riesgos absolutos individuales.
  • Seguimiento: Revisar eficacia, efectos adversos y sangrado a los 3 meses y luego periódicamente, habitualmente anual; ajustar según evolución, sin una duración universal fija.
  • Anticoncepción: La terapia hormonal menopáusica no evita embarazo. Progestágenos anticonceptivos y tratamiento hormonal del climaterio tienen objetivos y pautas diferentes.

Síndrome genitourinario y alternativas no hormonales

  • Síntomas locales: Lubricantes durante relaciones y humectantes vaginales; si persisten, considerar estrógeno vaginal de baja dosis, que tiene absorción sistémica reducida.
  • Protección endometrial local: Con estrógeno vaginal de baja dosis generalmente no se añade progestágeno; cualquier sangrado nuevo exige evaluación. Ante cáncer de mama, individualizar con el equipo tratante.
  • Sofocos sin terapia hormonal: Terapia cognitivo-conductual; según perfil, pueden considerarse fármacos como venlafaxina u otros ISRS/IRSN. No son primera opción farmacológica universal si solo existen sofocos.
  • Síntomas coexistentes: Tratar depresión, insomnio, infecciones, incontinencia o prolapso con su evaluación específica. Ni el estrógeno sistémico ni una mayor dosis resuelven todas estas causas.
Síntomas vaginales y alternativas.

Claves EUNACOM

  • Útero presente + estrógeno sistémico exige protección endometrial.
  • Menopausia se define retrospectivamente; la terapia hormonal no es anticonceptiva.
  • Síntomas exclusivamente vaginales suelen requerir tratamiento local.

Referencias: 36, 37, 38, 39, 40, 33. Bibliografía al final.

5. Metabolismo óseo y del calcio

Relacionar fragilidad, mineralización y PTH; tratar el riesgo de fractura y las alteraciones agudas.

5.1. Osteoporosis

Reconocer fragilidad y decidir DXA

  • Concepto: Disminución de resistencia ósea con mayor riesgo de fractura; suele ser asintomática hasta fractura vertebral, de cadera, radio distal o húmero proximal.
  • Fractura por fragilidad: Ocurre con trauma de baja energía, típicamente caída desde la propia altura o menor. Una fractura vertebral o de cadera obliga a evaluación y tratamiento del riesgo aunque T-score no sea ≤−2,5.
  • Pistas vertebrales: Dolor dorsal/lumbar nuevo, cifosis o pérdida de talla; pérdida histórica ≥4 cm apoya búsqueda de fractura con radiografía lateral o evaluación vertebral por DXA.
  • Densitometría: DXA central de columna lumbar y cadera; mujeres ≥65 años y varones ≥70, o antes ante fractura, enfermedad/fármaco causal o riesgo elevado, según recomendaciones ISCD.
  • Alarma: Fractura de cadera sospechada requiere urgencia traumatológica; dolor vertebral con déficit neurológico, fiebre o antecedente neoplásico no debe atribuirse sin más a osteoporosis.

Interpretar T-score y Z-score

Población o resultado Interpretación Precaución
Posmenopausia o varón ≥50 años T-score: comparación con adulto joven. Normal ≥−1; masa ósea baja >−2,5 y <−1; osteoporosis ≤−2,5. Usar sitio válido: columna, cuello femoral o cadera total; radio 33% en indicaciones seleccionadas.
Premenopausia o varón <50 años Preferir Z-score: comparación por edad. ≤−2: por debajo de lo esperado para la edad. No diagnosticar osteoporosis del adulto joven solo por densidad; integrar fracturas y causas secundarias.
Artefactos y seguimiento Artrosis o calcificaciones pueden elevar falsamente la densidad lumbar. Comparar equipo/sitio y cambio mínimo significativo; no interpretar variaciones pequeñas como fracaso.

Imagen sugerida (nueva): informe de densitometría anonimizado con sitio medido, T-score y Z-score destacados para practicar su interpretación.

DXA: la población define el índice.

Riesgo de fractura y medidas universales

  • FRAX: Modelo específico para Chile: probabilidad a 10 años de fractura de cadera y fractura osteoporótica mayor; incorpora factores clínicos y, opcionalmente, DMO del cuello femoral.
  • Uso prudente: Integra edad, fractura previa, antecedente parental de cadera, tabaco, glucocorticoides, artritis reumatoide, causas secundarias y alcohol; no captura completamente caídas, recencia o multiplicidad de fracturas.
  • Umbral terapéutico: Individualizar con fracturas, DXA y contexto local. Los cortes FRAX 3% de cadera/20% de fractura mayor pertenecen a guías estadounidenses; no son una regla MINSAL universal.
  • Nutrición: Asegurar calcio total habitualmente 1.000–1.200 mg/día según edad/sexo, preferentemente alimentario; vitamina D usualmente 800–1.000 UI/día en personas con osteoporosis/riesgo de déficit, ajustando evaluación individual.
  • Actividad y caídas: Ejercicio de fuerza, equilibrio y carga adaptado; suficiente proteína, cese de tabaco y evitar exceso de alcohol. Revisar visión, fármacos y riesgos domiciliarios.

Fármacos antirresortivos: pautas adultas

Fármaco Pauta habitual Precaución decisiva
Alendronato 70 mg oral una vez por semana. En ayunas, solo agua; permanecer erguido y esperar ≥30 minutos antes de comer/otros fármacos. No recomendado con aclaramiento de creatinina <35 mL/min.
Zoledronato 5 mg IV una vez al año, infusión ≥15 minutos. Evaluar hidratación y función renal antes; contraindicado con aclaramiento de creatinina <35 mL/min o hipocalcemia.
Denosumab 60 mg subcutáneo cada 6 meses. Corregir hipocalcemia; alto riesgo de hipocalcemia grave en ERC avanzada. Planificar continuidad y tratamiento de salida antes de empezar.
  • Selección: Bisfosfonato oral suele ser primera opción si es adecuado. Evitar vía oral ante trastorno de vaciamiento esofágico o imposibilidad de permanecer erguido; adaptar a riesgo, función renal y adherencia.
Antirresortivos: pautas adultas. Alendronato no se recomienda con aclaramiento de creatinina menor de 35 mL/min; denosumab puede causar hipocalcemia grave en ERC avanzada.

Antes de tratar y situaciones de riesgo muy alto

  • Evaluación previa: Calcio, vitamina D, función renal y causas secundarias; corregir hipocalcemia y déficit importante. No confundir osteoporosis con osteomalacia.
  • Salud oral: Higiene y atención dental; valorar enfermedad dental activa antes de antirresortivos. Osteonecrosis maxilar y fractura femoral atípica son poco frecuentes a dosis de osteoporosis.
  • Síntomas de alarma durante tratamiento: Dolor persistente de muslo/ingle o lesión mandibular que no cicatriza requieren evaluación; no suspender automáticamente denosumab por una intervención dental.
  • Riesgo muy alto: Fracturas vertebrales múltiples/recientes u otros factores graves pueden justificar tratamiento anabólico inicial por especialista.
  • Opciones anabólicas: Teriparatida 20 microgramos SC/día, habitualmente hasta 24 meses; romosozumab 210 mg SC mensual durante 12 meses, evitando antecedente de infarto/ictus según ficha. Continuar después con antirresortivo.

Duración y secuencia: no todos admiten pausa

  • Bisfosfonatos: Reevaluar tras 5 años por vía oral o 3 años de zoledronato; considerar continuidad si riesgo alto. Una pausa es selectiva, no automática ni indefinida.
  • Durante una pausa: Reevaluar riesgo, nuevas fracturas y densidad; reiniciar cuando esté indicado. El beneficio residual difiere entre fármacos.
  • Denosumab: No retrasar ni interrumpir sin un plan antirresortivo alternativo: puede producir rebote de recambio y fracturas vertebrales múltiples.
  • Salida especializada: La elección y momento del bisfosfonato posterior dependen de función renal, duración previa y recambio óseo; no improvisar una pausa terapéutica.
  • Control: Adherencia, caídas, nuevas fracturas y efectos adversos; repetir DXA individualizadamente, habitualmente 1–2 años tras iniciar o modificar tratamiento, sin reemplazar la evaluación clínica.
La pausa depende del fármaco.

Claves EUNACOM

  • Una fractura por fragilidad importa aunque la DXA no alcance −2,5.
  • En adultos jóvenes, usar Z-score y buscar causa; no aplicar automáticamente criterios de posmenopausia.
  • Denosumab requiere plan de continuidad y salida; no tiene vacaciones terapéuticas.

Referencias: 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70. Bibliografía al final.

5.2. Osteoporosis secundaria

Cuándo sospechar una causa tratable

  • Buscar en toda evaluación: Historia clínica y laboratorio basal acompañan al diagnóstico de osteoporosis; mayor sospecha en persona joven, varón, fracturas múltiples o pérdida ósea rápida.
  • Pistas: Z-score ≤−2, fractura con densidad relativamente conservada, hipogonadismo, síntomas sistémicos, glucocorticoides o alteraciones de calcio/fósforo.
  • No es excluyente: Envejecimiento o menopausia pueden coexistir con causas secundarias; no basta atribuir toda pérdida ósea a la edad.
  • Entrevista: Fracturas y caídas, ingesta, peso, diarrea/cirugía digestiva, alcohol, tabaco, menstruaciones/libido, enfermedades crónicas y lista completa de medicamentos.

Causas endocrinas, sistémicas y farmacológicas

  • Endocrinas: Hipogonadismo, insuficiencia ovárica primaria, hipertiroidismo o exceso de levotiroxina, hiperparatiroidismo, hipercortisolismo y diabetes.
  • Nutricionales/digestivas: Desnutrición, trastornos alimentarios, déficit de calcio/vitamina D, celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal y malabsorción, incluida cirugía bariátrica.
  • Sistémicas: Enfermedad renal o hepática crónica, artritis reumatoide y otras inflamatorias, mieloma, inmovilización y enfermedades neuromusculares.
  • Fármacos: Glucocorticoides, inhibidores de aromatasa, deprivación androgénica, exceso de hormona tiroidea, algunos antiepilépticos y tiazolidinedionas.
  • Interpretar asociaciones: Sedantes y otros psicofármacos también pueden aumentar caídas; revisar indicación y riesgos sin suspensiones abruptas o indiscriminadas.
Causas secundarias que buscar.

Laboratorio inicial y pruebas dirigidas

  • Panel basal: Hemograma; creatinina/función renal; calcio y albúmina, fósforo, fosfatasa alcalina, perfil hepático, TSH y 25-hidroxivitamina D; inflamación según contexto.
  • Calcio anormal: Confirmar e interpretar con albúmina o calcio ionizado cuando corresponde; solicitar PTH para distinguir causas de hipercalcemia o hiperparatiroidismo secundario.
  • Según sospecha: Testosterona matinal/LH/FSH en varón; FSH/estradiol o prolactina según historia menstrual; anticuerpos antitransglutaminasa IgA más IgA total si sospecha de celiaquía.
  • Otras pruebas: Electroforesis/inmunofijación y cadenas ligeras ante sospecha de mieloma; cribado de Cushing si clínica compatible; calciuria de 24 horas o estudios adicionales individualizados.
  • Imagen: Buscar fracturas vertebrales con dolor, pérdida de talla o cifosis. DXA cuantifica densidad, pero no distingue por sí sola osteoporosis, osteomalacia y enfermedad ósea renal.

Glucocorticoides: prevenir desde el inicio

  • Umbral de evaluación ACR: En adultos que inician o continúan prednisona equivalente ≥2,5 mg/día durante >3 meses, evaluar riesgo de fractura; es criterio de evaluación, no bisfosfonato obligatorio para todos.
  • Evaluación: Dosis/duración, fracturas, caídas, DXA y valoración vertebral; FRAX en edades compatibles, interpretando dosis y riesgo que el modelo no captura completamente.
  • Prevención: Menor dosis y duración eficaces si la enfermedad lo permite, nutrición, vitamina D/calcio y ejercicio seguro; evitar retirada brusca de corticoides.
  • Tratamiento óseo: Indicar según riesgo; con alto o muy alto riesgo no esperar una fractura ni un T-score ≤−2,5. Elegir antirresortivo o anabólico considerando edad, fertilidad y comorbilidad.
Glucocorticoides: evaluar y proteger. No retirar corticoides abruptamente; ajustar la exposición según control de la enfermedad causal.

Corregir la causa y diferenciar otras osteopatías

  • Tratamiento dual: Controlar enfermedad causal y riesgo de fractura. Recuperar función gonadal o tratar hipertiroidismo no siempre elimina necesidad de fármaco antiosteoporótico.
  • Osteomalacia: Defecto de mineralización, posible dolor óseo/debilidad proximal y alteraciones de vitamina D, calcio/fósforo o fosfatasa alcalina; corregir déficit antes de antirresortivos.
  • Enfermedad renal avanzada: Valorar trastorno mineral y óseo por ERC con calcio, fósforo, PTH y contexto; no asumir que toda DXA baja es osteoporosis posmenopáusica.
  • Selección en ERC: Bisfosfonatos tienen restricciones renales; denosumab no es una alternativa automáticamente segura por no eliminarse por riñón, debido a hipocalcemia grave.
  • Derivación: Adulto joven con fractura, osteoporosis grave, anomalías minerales persistentes, sospecha de mieloma o enfermedad ósea renal requieren estudio especializado.

Claves EUNACOM

  • Buscar causa secundaria aunque exista menopausia o edad avanzada.
  • Prednisona ≥2,5 mg/día durante >3 meses obliga a evaluar riesgo; no a tratar idénticamente a todos.
  • DMO baja no distingue osteoporosis, osteomalacia y enfermedad ósea renal.

Referencias: 62, 64, 66, 71, 69. Bibliografía al final.

5.3. Hipercalcemia

Confirmar que el calcio está elevado

  • Definición: Calcio sobre el límite del laboratorio; revisar repetición, albúmina, hidratación y fármacos. El calcio ionizado mide la fracción activa y es preferible si hay discordancia clínica.
  • Estimación corregida: Fórmula orientativa: calcio corregido (mg/dL) = calcio medido + 0,8 × [4 − albúmina (g/dL)]. No convertirla en sustituto del ionizado en enfermedad crítica, ERC o alteraciones importantes de proteínas/pH.
  • Evaluación inicial: Calcio, albúmina/ionizado, PTH, creatinina, fósforo, magnesio y 25-OH vitamina D; ECG si importante o sintomática. Revisar calcio/vitamina D, antiácidos, tiazidas y litio.
  • Velocidad y síntomas: La repercusión depende de magnitud y rapidez de ascenso. Un número moderado con deterioro agudo puede requerir tratamiento urgente.

PTH: primera bifurcación etiológica

PTH frente al calcio alto Causas principales Estudio orientado
Alta o inapropiadamente normal Hiperparatiroidismo primario; terciario en ERC prolongada; hipercalcemia hipocalciúrica familiar; litio. Repetir calcio/PTH, función renal, vitamina D y calciuria según contexto.
Suprimida Malignidad por PTHrP, osteólisis o calcitriol; exceso de vitamina D; granulomatosis; fármacos, inmovilización, tirotoxicosis u otras causas. Buscar cáncer, mieloma, exceso de suplementos o producción extrarrenal de calcitriol según clínica.

PTH dentro del intervalo normal puede ser anormalmente alta para una hipercalcemia: fisiológicamente debería suprimirse.

Calcio alto: la PTH dirige el estudio.

Clínica y causas que no deben omitirse

  • Manifestaciones: Poliuria, polidipsia, deshidratación, litiasis, deterioro renal, constipación, náuseas, debilidad y alteraciones cognitivas; hipercalcemia grave puede producir coma y arritmias con QT corto.
  • Malignidad: Considerar en elevación rápida, síntomas constitucionales o PTH suprimida. Mieloma puede acompañarse de anemia, lesión renal y dolor/lesiones óseas: seleccionar electroforesis, inmunofijación y cadenas ligeras.
  • Vitamina D: 25-OH vitamina D ayuda a detectar intoxicación por suplementos; 1,25-(OH)2 vitamina D se solicita selectivamente ante linfoma/granulomatosis. No reemplaza a 25-OH como medida habitual de reservas.
  • Hipocalciúrica familiar: Historia familiar y hipercalcemia leve con calciuria baja orientan. Relación de depuración calcio/creatinina <0,01 la apoya, pero hay solapamiento y confusores; confirmar antes de una cirugía innecesaria.
  • Confusores urinarios: ERC, baja ingesta/deficiencia de vitamina D y tiazidas pueden reducir calciuria. Un único resultado bajo no diagnostica automáticamente la forma familiar.

Urgencia: hidratar y frenar la elevación

  • Gravedad: Calcio >14 mg/dL (3,5 mmol/L) suele requerir corrección urgente; entre 12–14 mg/dL, decidir por síntomas, velocidad, riñón y ECG. Compromiso neurológico/cardiovascular exige hospitalización.
  • Medidas iniciales: Suspender aportes excesivos y fármacos causales cuando proceda; monitorizar ECG, calcio, electrolitos, función renal y balance. Obtener PTH antes de tratamiento si no retrasa estabilización.
  • Hidratación: NaCl 0,9% IV para restaurar volumen; ajustar velocidad a déficit, diuresis y comorbilidades. En IC/ERC o mayores usar reposición cautelosa y reevaluación frecuente, sin imponer volúmenes altos fijos.
  • Diuréticos: Furosemida no se indica rutinariamente para forzar calciuresis; considerar solo ante sobrecarga tras valorar perfusión. Puede agravar deshidratación y trastornos electrolíticos.
  • Calcitonina: En hipercalcemia maligna grave, puente de acción rápida junto a antirresortivo: referencia 4–8 UI/kg SC o IM cada 6–12 h según protocolo. Limitar a 48–72 horas por taquifilaxia.
Hipercalcemia grave: soporte y control.

Tratamiento sostenido según mecanismo y función renal

  • Antirresortivo: En hipercalcemia maligna, bisfosfonato IV o denosumab; la guía Endocrine Society favorece condicionalmente denosumab. Seleccionar según riñón, disponibilidad, riesgo y tratamiento previo.
  • Zoledronato: Referencia adulta: 4 mg IV en al menos 15 minutos cuando corresponda; evaluar función renal y ajustar pauta/velocidad según ficha y protocolo. No repetir precozmente antes de valorar el efecto retardado.
  • Denosumab: Útil en casos seleccionados, incluida refractariedad a bisfosfonato; no es libre de riesgos en ERC. Vigilar hipocalcemia, magnesio, fósforo y déficit de vitamina D, especialmente con riñón avanzado.
  • Calcitriol elevado: Linfoma/granulomatosis pueden responder a glucocorticoides; no son tratamiento universal de toda hipercalcemia. Tratar simultáneamente enfermedad causal.
  • Diálisis: Considerar con nefrología en hipercalcemia grave refractaria o si falla renal/sobrecarga impiden tratamiento convencional. No retrasar consulta en deterioro crítico.
Tratamiento sostenido: considerar el riñón.

Hiperparatiroidismo primario: tratamiento definitivo

  • Confirmación: Calcio elevado con PTH alta o inapropiadamente normal en mediciones repetidas; excluir confusores y forma hipocalciúrica familiar. Imágenes cervicales localizan antes de cirugía, no hacen el diagnóstico bioquímico.
  • Cirugía por síntomas: Litiasis, fracturas u otras manifestaciones atribuibles favorecen paratiroidectomía por equipo experto; considerar estado clínico y preferencias.
  • Criterios en asintomáticos: Taller internacional 2022: basta uno entre calcio >1 mg/dL sobre límite normal, fractura vertebral o T-score ≤−2,5, filtrado/depuración <60 mL/min, litiasis/nefrocalcinosis, hipercalciuria o edad <50 años.
  • Calciuria: En ese marco, hipercalciuria >250 mg/día en mujeres o >300 mg/día en hombres es criterio renal. Integrar recolección, dieta y contexto, sin confundir con relación de depuraciones.
  • Si no se opera: Seguimiento de calcio, función renal y densidad ósea; hidratación adecuada y aporte nutricional razonable, evitando restricción extrema de calcio. Cinacalcet y protección ósea tienen indicaciones especializadas distintas.

Claves EUNACOM

  • Calcio alto con PTH normal puede ser hiperparatiroidismo.
  • En hipercalcemia grave, corregir volumen y tratar el mecanismo en paralelo.
  • No utilizar furosemida de rutina ni una fórmula de corrección como equivalente del ionizado.

Referencias: 72, 73, 74, 75. Bibliografía al final.

5.4. Hipocalcemia

Reconocer hipocalcemia verdadera y su gravedad

  • Confirmación: Calcio bajo respecto del rango local: medir albúmina e ionizado cuando sea posible, especialmente con enfermedad crítica o discordancia. Hipoalbuminemia puede reducir calcio total sin disminuir la fracción activa.
  • Alcalosis: Aumenta unión a albúmina y puede bajar calcio ionizado sin gran cambio del total, por ejemplo durante hiperventilación. No descartar síntomas solo por calcio total normal.
  • Síntomas: Parestesias peribucales/distales, calambres, tetania y espasmo carpopedal. Convulsiones, laringoespasmo, QT prolongado o arritmia indican riesgo inmediato.
  • Maniobras: Chvostek: contracción facial al percutir nervio facial; Trousseau: espasmo carpopedal provocado por manguito. Son pistas, no sustituyen calcio ni determinan por sí solas gravedad.
  • Umbral de urgencia: Calcio ajustado <1,9 mmol/L (≈7,6 mg/dL) o síntomas relevantes con calcio bajo requieren tratamiento urgente; integrar ionizado, ECG y rapidez de descenso.
Calcio bajo: reconocer la urgencia.

PTH, fósforo y magnesio orientan la causa

Patrón Causas a considerar Clave
PTH baja/inapropiadamente normal Hipoparatiroidismo poscirugía cervical, autoinmune o genético; hipomagnesemia intensa. Fósforo suele alto en déficit de PTH; corregir magnesio.
PTH elevada Deficiencia de vitamina D, malabsorción, ERC o resistencia a PTH. Vitamina D baja suele acompañarse de fósforo bajo; ERC puede elevar fósforo.
Contexto agudo o farmacológico Pancreatitis, sepsis, transfusión masiva/citrato, hueso hambriento, bisfosfonatos o denosumab. Relacionar momento de inicio, tratamientos, función renal y magnesio.

Solicitar calcio/ionizado, albúmina, PTH, fósforo, magnesio, creatinina y 25-OH vitamina D. No retrasar rescate de un paciente sintomático para completar el estudio.

Calcio IV: rescate adulto monitorizado

  • Inicial: Gluconato de calcio al 10%, 10–20 mL, diluidos en 50–100 mL de glucosa al 5%, IV durante 10 minutos con ECG. Repetir según síntomas, calcio y protocolo; no administrar rápidamente sin diluir.
  • Equivalencias: 10 mL al 10% contienen 1 g de gluconato, aproximadamente 90–93 mg de calcio elemental según presentación. No confundir gramos de sal, calcio elemental, mmol y mEq.
  • Si persiste: Puede requerir infusión: referencia de guía, 100 mL de gluconato al 10% diluidos en 1 litro de NaCl 0,9% o glucosa al 5%, a 50–100 mL/h, titulando y controlando calcio.
  • Ajuste renal/cardiaco: No imponer esa carga de volumen en IC o falla renal avanzada; definir preparación y velocidad con protocolo hospitalario. En diálisis/hiperfosfatemia, coordinar precozmente con nefrología.
  • Seguridad: Vigilar acceso y extravasación, ECG y calcio seriado; especial cautela con digoxina. Cloruro de calcio es más irritante y requiere vía central; no sustituir volumen por volumen.
  • Compatibilidad: No mezclar calcio con bicarbonato ni fosfato por riesgo de precipitación. Verificar concentración y diluyente de la presentación disponible.
Hipocalcemia grave: calcio IV monitorizado. No confundir gramos de gluconato con calcio elemental; no mezclar con bicarbonato o fosfato.

Corregir magnesio y tratar el mecanismo

  • Hipomagnesemia: Puede reducir secreción/acción de PTH y hacer refractaria la hipocalcemia. Corregirla en paralelo; revisar pérdidas digestivas, alcohol, diuréticos e inhibidores de bomba de protones.
  • Referencia IV adulta: En hipomagnesemia asociada, guía de urgencias describe 24 mmol de magnesio en 24 horas, equivalentes aproximadamente a 6 g de sulfato de magnesio, diluidos y administrados en infusión protocolizada.
  • Seguridad del magnesio: Ajustar en ERC/oliguria y controlar magnesemia, función renal y clínica; no aplicar dosis fijas sin reevaluar. Gramos de sulfato no equivalen a gramos de magnesio elemental.
  • Vitamina D: Déficit nutricional requiere reposición de vitamina D; hipoparatiroidismo puede precisar calcitriol o alfacalcidol. Referencia inicial especializada: 0,25–0,5 µg/día, con titulación y controles por riesgo de hipercalcemia.
  • Vía oral: Casos leves, estables y sin síntomas graves pueden manejarse con calcio elemental fraccionado y tratamiento causal, con seguimiento cercano; no reemplaza el rescate IV cuando hay urgencia.
Hipocalcemia persistente: revisar magnesio.

Hipoparatiroidismo crónico y seguimiento

  • Diagnóstico: Hipocalcemia con PTH baja o inapropiadamente normal, descartando déficit de magnesio. La guía ESE 2025 define persistencia posquirúrgica crónica después de 12 meses; aún puede existir recuperación posterior.
  • Objetivo: Aliviar síntomas manteniendo calcio en rango bajo-normal o ligeramente inferior, sin provocar hipercalciuria. Calcio/vitamina D activa exigen ajuste individual y aporte nutricional adecuado.
  • Controles: Calcio, fósforo, magnesio, creatinina y calcio urinario según fase terapéutica; controles más frecuentes tras cambios. Buscar litiasis/nefrocalcinosis y deterioro renal.
  • Mal control: Síntomas persistentes, hipercalciuria, hiperfosfatemia o daño renal pese a tratamiento optimizado requieren especialista; considerar reemplazo de PTH según indicación y disponibilidad.
  • Educación: Reconocer parestesias/tetania y signos de exceso de calcio, mantener adherencia y coordinar ajustes en enfermedad intercurrente, embarazo o cambios de medicación.

Claves EUNACOM

  • El ionizado aclara discordancia con albúmina o pH.
  • Hipocalcemia sintomática grave: calcio IV lento con ECG.
  • Corregir magnesio y distinguir calcio elemental de la sal administrada.

Referencias: 76, 77, 78. Bibliografía al final.

6. Agua, vasopresina y sodio

Comparar plasma y orina, reconocer el mecanismo y controlar la velocidad de corrección.

6.1. Diabetes insípida

Poliuria no es lo mismo que polaquiuria

  • Cuantificar: en adultos, una diuresis mayor de 3 L/día o aproximadamente 50 mL/kg/día orienta a poliuria; confirmar volumen y contexto. Micciones frecuentes de poco volumen tienen otro enfoque.
  • Diabetes insípida: incapacidad para conservar agua por déficit de vasopresina —forma central— o resistencia renal —nefrogénica—. Los nombres actuales son déficit de AVP y resistencia a AVP.
  • Clínica: orina abundante y diluida, sed y nocturia. Si puede beber, sodio puede ser normal; si pierde sed/acceso al agua, riesgo de deshidratación e hipernatremia.
  • Excluir diuresis osmótica: hiperglicemia, glucosuria por SGLT2, manitol u otras cargas de solutos. Solicitar sodio, glucosa, calcio, potasio, función renal y osmolalidad de plasma/orina.

Tres mecanismos de poliuria acuosa

Mecanismo Contexto y orientación
Déficit de AVP, central Cirugía/trauma, lesión hipotalámica o del tallo, infiltración, autoinmunidad o genética. Orina inapropiadamente diluida para plasma concentrado.
Resistencia a AVP, renal Litio, hipercalcemia, hipokalemia, enfermedad renal y formas genéticas. Respuesta renal insuficiente a vasopresina.
Polidipsia primaria Ingesta excesiva de agua; plasma bajo-normal y orina diluida. Desmopresina sin diagnóstico puede causar hiponatremia grave.
Poliuria acuosa: tres mecanismos, tratamientos diferentes.

Confirmación especializada

  • Osmolalidades: hipernatremia/plasma hiperosmolar con orina muy diluida es anormal. Un sodio normal no distingue por sí solo las tres causas.
  • Privación de agua: prueba supervisada con peso, diuresis, sodio y osmolalidad, seguida de respuesta a desmopresina cuando procede. Nunca indicar deshidratación deliberada en casa; puede ser innecesaria y peligrosa si ya hay hipernatremia.
  • Respuesta: incremento claro de concentración urinaria tras desmopresina orienta a déficit central; respuesta escasa, a resistencia. Formas parciales y polidipsia crónica pueden solaparse.
  • Copeptina: marcador de secreción de AVP; pruebas estimuladas en centros expertos mejoran diferenciación. La estimulación con salino hipertónico requiere vigilancia estrecha; no es una prueba de atención ambulatoria sin soporte.
  • Etiología: si se confirma forma central, estudiar región hipotálamo-hipofisiaria y otros ejes. Una lesión de tallo requiere diagnóstico propio.
Estudiar poliuria sin provocar deshidratación.

Tratamiento según mecanismo

  • Central: desmopresina individualizada y acceso al agua, con educación sobre dosis y sodio. Formas oral, sublingual, nasal y parenteral no son intercambiables microgramo por microgramo.
  • Evitar intoxicación acuosa: desmopresina más ingesta excesiva puede producir hiponatremia. Ajustar pauta y vigilar ante cefalea, náuseas, aumento de peso o confusión.
  • Nefrogénica: corregir calcio/potasio y revisar fármacos, incluido litio, con el prescriptor. Agua suficiente, menor carga de solutos y tiazida/amilorida en situaciones seleccionadas; controlar función renal y electrolitos.
  • Polidipsia primaria: tratar el mecanismo y comorbilidades; desmopresina no es tratamiento empírico para cualquier poliuria.

Descompensación hospitalaria y seguridad

  • Riesgo: omisión de desmopresina en déficit conocido, ayuno, vómitos, sed alterada o incapacidad para beber. Planificar fluidos y tratamiento antes de cirugía.
  • Inestabilidad con hipovolemia: restaurar circulación con cristaloide isotónico; después corregir déficit de agua y pérdidas en forma controlada. Vigilar balance, diuresis y sodio.
  • Déficit central conocido: ante diuresis excesiva inapropiadamente diluida, la guía hospitalaria adulta contempla desmopresina 1–2 microgramos IV/IM con vigilancia; redosificar según respuesta, no de forma ciega.
  • Hipernatremia de duración crónica o incierta: corregir de forma controlada, habitualmente no más de 0,5 mmol/L/h ni 10 mmol/L en 24 horas en el marco citado. La forma aguda sintomática exige protocolo experto.
  • Monitorización: sodio aproximadamente cada 4 horas durante reanimación y más espaciado al estabilizar; combinar exceso de fluidos con antidiuresis brusca puede acelerar demasiado la corrección.
Déficit de AVP: tres elementos inseparables.

Claves EUNACOM

  • Sodio normal no excluye déficit de AVP si conserva sed y acceso al agua.
  • No hacer privación de agua sin supervisión.
  • En déficit conocido, omitir desmopresina durante hospitalización puede ser peligroso.

Referencias: 55, 56, 57, 58. Bibliografía al final.

6.2. Síndrome de antidiuresis inapropiada

Reconocer hiponatremia hipotónica euvolémica

  • Concepto: retención de agua con dilución del sodio por antidiuresis inadecuada. SIAD es el término actual; SIADH es el nombre tradicional del catálogo.
  • Clínica: náuseas, cefalea, alteración de marcha o confusión; convulsiones y compromiso importante de conciencia son alarmas. El riesgo depende también de velocidad de descenso, no solo de la cifra.
  • Causas: patología pulmonar o del SNC, cáncer —clásicamente microcítico pulmonar—, dolor/náusea, posoperatorio y fármacos como ISRS, carbamazepina u oxcarbazepina.
  • Diagnóstico de exclusión: no llamar SIAD a toda hiponatremia hospitalaria ni basarse en medir ADH plasmática.

Criterios que deben concordar

Dato Interpretación
Plasma Sodio bajo y osmolalidad efectiva <275 mOsm/kg.
Orina Osmolalidad >100 mOsm/kg pese a plasma hipotónico; sodio urinario >30 mmol/L con ingesta habitual de sal/agua.
Contexto Euvolemia clínica; función renal suficiente y sin déficit suprarrenal/tiroideo relevante ni diurético reciente que explique el patrón.

Tomar muestras de sangre y orina cercanas en el tiempo, idealmente antes de cambios terapéuticos si ello no retrasa una urgencia. Los diuréticos y la enfermedad renal dificultan interpretar sodio urinario.

SIAD: combinar tres piezas.

Descartar imitadores antes de restringir agua

  • Hiperglicemia: causa hiponatremia translocacional; interpretar sodio y tonicidad junto a glucosa. Hiperlipidemia/hiperproteinemia pueden causar pseudohiponatremia con ciertos métodos.
  • Orina muy diluida: osmolalidad ≤100 orienta a exceso de agua o baja ingesta de solutos. Sodio urinario bajo: pensar en volumen arterial efectivo reducido.
  • Déficit de cortisol: puede parecer SIAD, incluso sin hiperkalemia cuando es central; evaluar eje suprarrenal. Considerar hipotiroidismo severo, tiazidas, insuficiencia cardíaca/cirrosis y pérdidas de volumen.
  • Después de neurocirugía: distinguir SIAD de pérdida renal de sal con hipovolemia; restringir agua en una persona deplecionada puede empeorarla.
No toda hiponatremia es SIAD.

Síntomas neurológicos importantes: tratamiento urgente adulto

  • Rescate: en hiponatremia con síntomas graves o moderadamente graves atribuibles, salino hipertónico IV en ambiente monitorizado, sin esperar terminar el estudio etiológico.
  • Pauta europea/Society for Endocrinology: NaCl al 3%, 150 mL en 20 minutos; medir sodio y reevaluar. Puede repetirse hasta dos veces más según respuesta, buscando aumento inicial cercano a 5 mmol/L.
  • Tras mejoría: detener bolos y tratar la causa; el objetivo inicial es revertir edema cerebral, no normalizar inmediatamente el sodio. Persistencia de síntomas exige revisar diagnóstico y continuar protocolo experto.
  • Control: sodio tras bolos y controles frecuentes durante tratamiento activo; vigilar diuresis. Una acuariuresis brusca puede causar sobrecorrección aunque ya no se administre hipertónico.
Hiponatremia: rescatar sin sobrecorregir.

Limitar la corrección y detectar sobrecorrección

  • Marco europeo: no superar 10 mmol/L en las primeras 24 horas ni 8 mmol/L por cada día posterior. Son límites, no metas a alcanzar.
  • Alto riesgo de desmielinización: sodio extremadamente bajo, consumo perjudicial de alcohol, desnutrición, hipokalemia o hepatopatía avanzada favorecen un límite más conservador: máximo 8 mmol/L en cualquier 24 horas y objetivo menor.
  • Si excede o amenaza el límite: detener medidas que elevan sodio y consultar inmediatamente; puede requerir desmopresina y agua libre/glucosa IV para frenar o revertir sobrecorrección, con monitorización experta.
  • Potasio: su reposición también puede elevar sodio; incluirla en el plan. No confiar únicamente en fórmulas predictivas sin mediciones seriadas.

SIAD estable o persistente

  • Tratar causa: revisar fármacos, enfermedad pulmonar/SNC y neoplasia según clínica. Asegurar aporte nutricional y de solutos.
  • Primera medida habitual: restricción de líquidos individualizada, contando bebidas y fluidos administrados; comprobar respuesta y tolerancia. No es la medida única ante síntomas neurológicos graves.
  • Si persiste: valorar urea oral u otras estrategias especializadas según guía y disponibilidad; vigilar sodio. Los vaptanes no son rescate rutinario y pueden producir sobrecorrección.
  • Evitar automatismos: NaCl al 0,9% no corrige de forma fiable SIAD y puede empeorarlo; sí puede ser apropiado si el diagnóstico real es hipovolemia. La elección depende del mecanismo.

Claves EUNACOM

  • Antes de diagnosticar SIAD, excluir déficit de cortisol y otros imitadores.
  • Los síntomas graves requieren rescate; la corrección posterior debe ser controlada.
  • Un límite diario de corrección no es un objetivo terapéutico.

Referencias: 59, 60, 61. Bibliografía al final.

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