Guía esencial de estudio · Reumatología - Eunacom

Guía esencial de estudio de Reumatología - Eunacom para preparar el examen EUNACOM.

Guía de Estudio EUNACOM - Reumatología

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Índice de contenido

  1. 1. Orientación clínica y pruebas
    1. 1.1. Evaluación reumatológica: localizar antes de etiquetar
      1. Cuatro preguntas ordenan el caso
      2. Patrones de dolor: pistas, no reglas absolutas
      3. Historia y examen que cambian la hipótesis
    2. 1.2. Autoanticuerpos y reactantes: interpretar en contexto
      1. Antes del resultado
      2. Anticuerpos: asociación útil y límite
      3. Marcadores que responden preguntas distintas
      4. Otros anticuerpos útiles
  2. 2. Articulaciones inflamadas: primeras decisiones
    1. 2.1. Monoartritis: una articulación inflamada
      1. La prioridad es excluir infección
      2. Estudio inicial
      3. Líquido sinovial: rangos orientadores
      4. Conducta mientras se confirma
    2. 2.2. Oligoartritis: reconocer el patrón y el contexto
      1. Dos a cuatro articulaciones inflamadas
      2. Estudio y conducta
    3. 2.3. Poliartritis: integrar articulaciones y órganos
      1. Cinco o más articulaciones inflamadas
      2. De la hipótesis a la decisión
    4. 2.4. Artritis séptica: tratar infección y drenar
      1. Sospecha y confirmación
      2. Tratamiento antimicrobiano inicial en adultos
      3. Control del foco y evolución
  3. 3. Artritis por cristales
    1. 3.1. Gota: resolver la crisis y reducir el depósito
      1. Reconocer y confirmar
      2. Tratamiento del episodio agudo
      3. Cuándo reducir urato a largo plazo
      4. Seguridad, hábitos y seguimiento
    2. 3.2. Condrocalcinosis y enfermedad por cristales de CPP
      1. No toda calcificación significa un brote
      2. Urato y CPP: comparación práctica
      3. Buscar asociaciones y tratar síntomas
  4. 4. Artritis inflamatorias y espondiloartritis
    1. 4.1. Artritis reumatoide: reconocer temprano y evitar daño
      1. Patrón clínico y manifestaciones
      2. ACR/EULAR 2010: sumar categorías, no cada alternativa
      3. Estudio y derivación en Chile
      4. Tratamiento con una meta explícita
      5. Aliviar síntomas y preservar función
    2. 4.2. Espondiloartritis axiales y periféricas
      1. Reconocer una familia de patrones
      2. Exploración e imágenes
      3. Tratamiento según dominio y comorbilidad
      4. Situaciones que no esperan control rutinario
    3. 4.3. Artritis psoriática: mirar piel, uñas y entesis
      1. Identificar el fenotipo
      2. CASPAR: apoyo a clasificación, no sustituto del diagnóstico
      3. Prevenir daño además de aliviar síntomas
    4. 4.4. Artritis reactiva: inflamación después de una infección
      1. Patrón clínico
      2. Excluir infección articular y buscar foco tratable
      3. Tratar dos problemas cuando corresponde
  5. 5. Enfermedades autoinmunes sistémicas
    1. 5.1. Lupus eritematoso sistémico (LES)
      1. Reconocer la combinación multisistémica
      2. Estudio inicial y significado de los anticuerpos
      3. Clasificación EULAR/ACR 2019: reglas antes de sumar
      4. Puntuación por dominios: conservar solo el valor mayor
      5. Lupus cutáneo: distinguir lesión activa y cicatriz
      6. Tratamiento de fondo y seguridad
      7. Nefritis, embarazo y señales de hospitalización
    2. 5.2. Síndrome de Sjögren
      1. Sequedad que requiere una explicación
      2. Confirmar objetivamente y buscar extensión
      3. ACR/EULAR 2016: sumar pruebas objetivas
      4. Aplicar los criterios en su población correcta
      5. Tratar sequedad sin añadir toxicidad
      6. Vigilar linfoma y complicaciones tratables
    3. 5.3. Esclerosis sistémica progresiva
      1. Limitada y difusa describen la piel, no todos los órganos
      2. Serología y clasificación sin sustituir la evaluación
      3. Evaluación orgánica desde el inicio
      4. Crisis renal esclerodérmica: actuar de inmediato
      5. Tratamiento dirigido al órgano
      6. Alarmas y seguimiento que no dependen del subtipo
    4. 5.4. Fenómeno de Raynaud
      1. Identificar ataques vasoespásticos
      2. Primario probable frente a señales de causa secundaria
      3. Buscar la causa sin sobrediagnosticar
      4. Aliviar síntomas y reconocer isquemia crítica
    5. 5.5. Polimiositis y dermatomiositis
      1. Debilidad objetiva y piel orientan el fenotipo
      2. Estudio para confirmar y diferenciar
      3. Autoanticuerpos: asociaciones que cambian la evaluación
      4. Pulmón, disfagia y pesquisa de cáncer
      5. Tratamiento de miositis inflamatoria activa
      6. Cuerpos de inclusión: un patrón diferente
    6. 5.6. Enfermedad mixta e indiferenciada del tejido conectivo
      1. Reconocer superposición con un patrón propio
      2. Criterios y evaluación: no confundir sistemas
      3. Tratar el órgano, no solo el nombre
      4. Conectivopatía indiferenciada y seguimiento
    7. 5.7. Síndrome antifosfolípidos
      1. Reconocer trombosis y morbilidad obstétrica
      2. Laboratorio: persistencia y condiciones de la muestra
      3. Marco clásico de Sydney 2006: hechos clínicos verificables
      4. Clasificación actual y decisión clínica
      5. Prevención y tratamiento antitrombótico
      6. Gestación y SAF catastrófico
  6. 6. Vasculitis y polimialgia
    1. 6.1. Vasculitis sistémicas
      1. Reconocer inflamación vascular y gravedad
      2. Ordenar por vaso predominante
      3. Interpretar ANCA sin sobrediagnosticar
      4. Estudio inicial dirigido
      5. Principios de manejo y seguimiento
    2. 6.2. Arteritis de células gigantes
      1. Sospechar antes de perder la visión
      2. Alarma visual y conducta inmediata
      3. Confirmar sin interrumpir protección visual
      4. Control de enfermedad y toxicidad
    3. 6.3. Polimialgia reumática
      1. Patrón de dolor y rigidez
      2. Evaluación antes de iniciar corticoides
      3. Inducción de remisión
      4. Descenso, recaída y seguimiento
    4. 6.4. Arteritis de Takayasu
      1. Inflamación de aorta y ramas
      2. Exploración y pruebas
      3. Tratar actividad inflamatoria
      4. Revascularización y vigilancia
    5. 6.5. Poliarteritis nudosa
      1. Patrón de arterias medianas
      2. Órganos que permiten reconocerla
      3. Confirmación y extensión
      4. Tratamiento según causa y gravedad
    6. 6.6. Vasculitis asociadas a ANCA: GPA, MPA y EGPA
      1. Diferenciar los tres fenotipos
      2. Manifestaciones y alarmas
      3. Pruebas y biopsia dirigida
      4. Inducción y mantenimiento especializados
      5. Evitar complicaciones del tratamiento
    7. 6.7. Vasculitis por inmunoglobulina A
      1. Reconocer la combinación típica
      2. Evaluación inicial y confirmación
      3. Tratamiento y motivos de hospitalización
      4. El seguimiento no termina al desaparecer el rash
    8. 6.8. Síndrome de Behçet
      1. Patrón mucocutáneo y multisistémico
      2. Diagnóstico clínico y extensión
      3. Mucosas, piel y articulaciones
      4. Órganos mayores: prevenir daño irreversible
  7. 7. Inflamación sistémica en la infancia
    1. 7.1. Enfermedad de Kawasaki
      1. Criterios clínicos de forma completa
      2. Forma incompleta: no esperar todos los signos
      3. Manifestaciones asociadas y diferenciales
      4. Tratamiento hospitalario y riesgo
      5. Seguimiento coronario y seguridad
    2. 7.2. Artritis idiopática juvenil y enfermedad de Still
      1. AIJ: distinguir fenotipos
      2. Sospechar y estudiar artritis juvenil
      3. Tratamiento de AIJ no sistémica
      4. Still: reconocer el componente sistémico
      5. Síndrome de activación macrofágica: una emergencia
  8. 8. Columna dolorosa y dolor radicular
    1. 8.1. Columna dolorosa
      1. Localizar antes de etiquetar
      2. Raíces lumbares y sacras: mapa clínico
      3. Examen de lumbociática
      4. Imagen y criterios de derivación
      5. Fractura y seguimiento longitudinal
    2. 8.2. Lumbago mecánico
      1. Diagnóstico clínico de lumbago mecánico
      2. Excluir alarmas con examen dirigido
      3. Cuándo pedir imágenes
      4. Tratamiento que facilite recuperar actividad
      5. Control y escalamiento
    3. 8.3. Lumbago infeccioso y tumoral
      1. Reconocer dolor vertebral de causa grave
      2. Estudio dirigido antes de atribuirlo a artrosis
      3. Infección: cultivos, antibióticos y cirugía
      4. Compresión medular tumoral: emergencia
      5. Seguimiento y decisiones definitivas
    4. 8.4. Cervicalgia
      1. Diferenciar cervicalgia, raíz y médula
      2. Raíces cervicales: correlación clínica
      3. Alarmas e indicación de imagen
      4. Manejo inicial conservador cuando es seguro
      5. Derivación y control
  9. 9. Artrosis y dolor periarticular
    1. 9.1. Artrosis
      1. Reconocer artrosis sin confundir inflamación persistente
      2. Distribución y signos característicos
      3. Exámenes que aportan una decisión
      4. Base del manejo: educación, ejercicio y peso
      5. Fármacos: distinguir guía chilena y complementos
      6. Infiltración, cirugía y seguimiento
    2. 9.2. Hombro doloroso
      1. Localizar el dolor del hombro
      2. Patrones que separan diagnósticos
      3. Alarmas e imágenes
      4. Tratamiento inicial según patrón
      5. Derivación y evaluación de respuesta
    3. 9.3. Síndrome de túnel carpiano
      1. Reconocer neuropatía del mediano en la muñeca
      2. Confirmación clínica y pruebas seleccionadas
      3. Manejo no quirúrgico y sus límites
      4. Cuándo adelantar derivación
      5. Seguimiento y contexto chileno
    4. 9.4. Epicondilalgia / Epitroclealgia
      1. Distinguir dolor lateral de medial
      2. Examen y diagnósticos alternativos
      3. Imágenes y atención inicial
      4. Evitar procedimientos automáticos
      5. Prevención funcional y trabajo
    5. 9.5. Tendinitis y bursitis
      1. Reconocer dolor periarticular
      2. Localizaciones frecuentes
      3. Pruebas, aspiración y alarmas
      4. Manejo conservador adaptado al tejido
      5. Tratamiento específico y prevención de recaídas
  10. 10. Dolor generalizado y fragilidad ósea
    1. 10.1. Fibromialgia
      1. Un síndrome clínico de dolor generalizado
      2. Criterios revisados de uso clínico
      3. WPI: contar 19 zonas con dolor en la última semana
      4. SSS: sumar intensidad y síntomas acompañantes
      5. Estudio acotado y comorbilidades
      6. Tratamiento no farmacológico como base
      7. Fármacos seleccionados y seguimiento
    2. 10.2. Osteoporosis y prevención de fracturas por fragilidad
      1. Fragilidad ósea y búsqueda de fracturas
      2. Densitometría: interpretar según edad y sexo
      3. Riesgo absoluto y causas secundarias
      4. Medidas para reducir fracturas
      5. Elegir tratamiento farmacológico
      6. Denosumab exige continuidad y planificación
      7. Controles y situaciones especiales
  11. 11. Tratamiento seguro y seguimiento
    1. 11.1. Seguridad de las terapias antirreumáticas
      1. Antes de inmunosuprimir
      2. Fármacos: recordar la precaución que cambia la conducta
      3. Interacciones y situaciones de alerta
  12. 12. Fuentes clínicas

Reconocer el patrón, descartar urgencias y elegir estudios y tratamiento con una hipótesis clínica.

1. Orientación clínica y pruebas

Localizar el problema y utilizar exámenes para responder una pregunta.

1.1. Evaluación reumatológica: localizar antes de etiquetar

Cuatro preguntas ordenan el caso

  • ¿Dónde duele? Articulación, tendón/entesis, bursa, músculo, hueso o dolor referido. Artralgia es dolor; artritis requiere inflamación articular. Debilidad objetiva no es lo mismo que dolor al mover.
  • ¿Cómo se comporta? Inicio brusco o gradual, relación con carga y reposo, rigidez al despertar, episodios previos, síntomas nocturnos y limitación funcional. La duración de la rigidez orienta, pero no es una prueba aislada.
  • ¿Qué distribución tiene? Contar articulaciones inflamadas; pequeñas o grandes, simétricas o asimétricas, axiales o periféricas. Buscar entesitis y dactilitis; no contarlas automáticamente como sinovitis de varias articulaciones.
  • ¿Existe riesgo inmediato? Articulación caliente con sospecha infecciosa, sepsis, déficit medular, pérdida visual, isquemia digital o daño renal/pulmonar agudo exigen atención urgente. Una enfermedad reumatológica conocida no explica necesariamente el nuevo cuadro.
Cuatro preguntas antes de pedir un perfil.

Patrones de dolor: pistas, no reglas absolutas

Patrón Hallazgos orientadores Primer enfoque
Inflamatorio Tumefacción, rigidez prolongada, dolor en reposo y mejoría parcial al movilizar. Confirmar sinovitis y buscar infección, cristales o enfermedad inmunomediada.
Mecánico Dolor con carga, rigidez breve y mejoría con descanso relativo. Valorar artrosis, sobreuso, lesión y función.
Periarticular Dolor localizado; movimiento activo o contra resistencia más doloroso que el pasivo. Explorar tendones, entesis y bursas.
Muscular o generalizado Debilidad proximal real, o dolor difuso con sueño/fatiga según cuadro. Diferenciar miopatía de dolor nociplástico, endocrinopatía y causas farmacológicas.
El comportamiento del dolor orienta.

Historia y examen que cambian la hipótesis

  • Preguntar: fiebre, pérdida de peso, rash, psoriasis, aftas, ojo doloroso, sequedad, Raynaud, diarrea, uretritis, trombosis, antecedentes obstétricos, fármacos e infecciones recientes. Registrar historia familiar, exposición laboral y repercusión cotidiana.
  • Explorar: temperatura, piel/uñas, mucosas, ojos, ganglios, pulsos y presión arterial; articulaciones comparativas, movilidad activa/pasiva, fuerza y sensibilidad. Evaluar marcha y columna cuando sea seguro.
  • Estudios dirigidos: hemograma, VHS/PCR, creatinina y orina si sospecha inflamatoria/sistémica. Añadir pruebas por hipótesis; una batería de autoanticuerpos sin clínica genera falsos positivos.
  • Reevaluación: documentar evolución y respuesta, no solo intensidad del dolor. Derivar sin esperar todos los resultados si existe sinovitis persistente, compromiso orgánico o sospecha de infección.

Claves EUNACOM

  • La artritis se reconoce con clínica; los anticuerpos ayudan a explicar su causa.
  • Primero identificar la urgencia y el tejido afectado.

Referencias: 1, 2. Bibliografía al final.

1.2. Autoanticuerpos y reactantes: interpretar en contexto

Antes del resultado

  • Probabilidad previa: ANA puede ser positivo en personas sanas, infecciones, fármacos y otras enfermedades. No confirma lupus ni debe pedirse para todo dolor o fatiga sin signos orientadores.
  • ANA por inmunofluorescencia: interpretar título, patrón y método. Homogéneo, moteado, nucleolar y centrómero orientan; ninguno constituye por sí solo un diagnóstico. ANA negativo no excluye todas las enfermedades del tejido conectivo.
  • ENA: incluye antígenos extractables como Sm, RNP, Ro y La según panel. Anti-DNA de doble cadena (anti-dsDNA) es una determinación distinta del panel ENA y del anti-DNA monocatenario.
  • Seguimiento: no repetir ANA para medir actividad. En LES, anti-dsDNA/complemento pueden ayudar junto con clínica, orina y función renal; no tratar un número aislado.
La prueba comienza con una hipótesis.

Anticuerpos: asociación útil y límite

Marcador Asociación orientadora
Anti-dsDNA y anti-Sm LES; relativamente específicos en contexto. Anti-dsDNA puede acompañar actividad renal, sin sustituir evaluación.
Anti-Ro/SSA y anti-La/SSB Sjögren y lupus cutáneo; anti-Ro se relaciona con lupus neonatal/bloqueo cardíaco fetal. La negatividad no excluye Sjögren.
Anti-U1-RNP EMTC y cuadros de superposición; también puede aparecer en LES.
Anti-histona Lupus inducido por fármacos, pero también otras situaciones. Anti-DNA monocatenario no es una prueba específica para ese diagnóstico.
Anticentrómero Esclerosis sistémica cutánea limitada; asociación no exclusiva.
Anti-Scl-70 / topoisomerasa I Esclerosis sistémica y riesgo de enfermedad intersticial.
Anti-RNA polimerasa III Esclerosis sistémica, asociación con crisis renal.
Anti-Jo-1 Síndrome antisintetasa: miositis, enfermedad pulmonar, artritis y otros rasgos. No equivale a toda dermatomiositis.

Marcadores que responden preguntas distintas

Prueba Interpretación
FR y anti-CCP/ACPA Apoyan AR. FR también en Sjögren, infecciones y personas sanas; anti-CCP es más específico. Serología negativa no excluye AR.
ANCA: PR3 y MPO PR3 se asocia con GPA; MPO con poliangitis microscópica y parte de EGPA. c-ANCA/p-ANCA son patrones, no equivalentes perfectos a antígeno.
VHS y PCR Inflamación inespecífica; pueden ser normales pese a enfermedad. VHS cambia por edad, anemia y proteínas plasmáticas. Infección también eleva ambas.
C3/C4, hemograma y orina Consumo de complemento, citopenias y hematuria/proteinuria orientan compromiso sistémico; integrar tendencia.
CK Daño muscular; puede ser normal en algunos fenotipos. Dolor sin debilidad no obliga a diagnosticar miositis.
Cada grupo responde una pregunta.

Otros anticuerpos útiles

  • AMA: orienta colangitis biliar primaria; ASMA: hepatitis autoinmune, interpretados con perfil hepático y estudio especializado.
  • ASCA: asociación con enfermedad de Crohn, sin confirmar ni excluir EII por sí solo. Anti-transglutaminasa IgA: pesquisa de enfermedad celíaca junto con IgA total y exposición al gluten.
  • Seguridad diagnóstica: ANCA negativo no excluye vasculitis; ANCA positivo puede verse en infecciones y fármacos. No iniciar inmunosupresión únicamente por positividad serológica.

Claves EUNACOM

  • Un autoanticuerpo positivo necesita una pregunta clínica.
  • Patrón, antígeno, enfermedad y actividad son conceptos diferentes.

Referencias: 3, 4. Bibliografía al final.

2. Articulaciones inflamadas: primeras decisiones

La distribución orienta; la sospecha de infección marca la prioridad.

2.1. Monoartritis: una articulación inflamada

La prioridad es excluir infección

  • Definición: inflamación de una articulación. Aguda: horas a días; crónica/persistente: ampliar diferencial. Infección y cristales son posibilidades en adultos; la edad nunca descarta artritis séptica.
  • Alarmas: articulación caliente, gran dolor con movilización pasiva, incapacidad de apoyo, fiebre o mal estado general. Puede no haber fiebre, especialmente en mayores o inmunosuprimidos.
  • Riesgo: bacteriemia, lesión cutánea, cirugía/infiltración reciente, prótesis, inmunosupresión y uso de drogas inyectadas. Una articulación dañada por artrosis o AR también puede infectarse.
  • Diferenciales: gota, CPPD, hemartrosis, trauma, artritis inflamatoria inicial y lesión periarticular. Podagra favorece gota; rodilla aguda en mayor favorece CPPD, sin excluir infección.
Una articulación caliente exige priorizar.

Estudio inicial

  • Artrocentesis: si se sospecha infección, aspirar con técnica estéril cuanto antes; enviar recuento/diferencial, Gram, cultivo y cristales. Si poco volumen, priorizar microbiología. La ecografía ayuda a localizar derrame y guiar punción.
  • Sangre: hemograma, PCR/VHS y función renal; hemocultivos si fiebre, bacteriemia o sepsis. Ningún examen sanguíneo normal excluye infección articular.
  • Trauma: radiografía si sospecha de fractura, seguida de estudio pertinente. No sustituye artrocentesis cuando también se sospecha infección.
  • Persistencia: pensar tuberculosis, hongos, inflamación crónica o tumor según exposición y clínica. Radiografía puede orientar lesión ósea; sospecha de tumor no termina con una radiografía normal.

Líquido sinovial: rangos orientadores

Patrón Hallazgos habituales Límite práctico
No inflamatorio Claro, viscoso; leucocitos usualmente <2.000/µL. Compatible con artrosis; cifras dependen del contexto.
Inflamatorio Menor viscosidad, turbidez; habitualmente 2.000-50.000/µL y aumento de neutrófilos. Cristales y artritis inmunomediada; pueden superar ese intervalo. Cristales y bacterias pueden coexistir.
Sospecha séptica Purulencia o neutrofilia; >50.000/µL aumenta sospecha. Menor recuento no excluye; Gram negativo tampoco. Cultivar siempre ante sospecha.
Hemático Sangre: hemartrosis o punción traumática. Relacionar con trauma, anticoagulación y alteración hemostática.
El líquido se interpreta en conjunto.

Conducta mientras se confirma

  • Paciente estable: obtener líquido y muestras antes del antibiótico si es posible sin demora relevante; coordinar atención hospitalaria y drenaje ante sospecha séptica.
  • Sepsis o shock: reanimación, cultivos si no retrasan y antibióticos inmediatos; no esperar aspiración o imagen para iniciar tratamiento vital.
  • No infiltrar corticoides: hasta descartar infección. Un cuadro atípico o sin respuesta obliga a reconsiderar la hipótesis.
La estabilidad cambia el orden.

Claves EUNACOM

  • Cristales presentes no descartan infección.
  • No existe un recuento sinovial que por sí solo cierre el diagnóstico.

Referencias: 5, 6. Bibliografía al final.

2.2. Oligoartritis: reconocer el patrón y el contexto

Dos a cuatro articulaciones inflamadas

  • Distribución: asimetría y miembros inferiores sugieren espondiloartritis/reactiva; no son exclusivos. Una gota o CPPD también puede afectar varias articulaciones.
  • Claves extraarticulares: psoriasis ungueal/cutánea, entesitis, dactilitis, uveítis, diarrea, uretritis o dolor lumbar inflamatorio. Buscar antecedente infeccioso aunque sus síntomas ya hayan cedido.
  • Niños: considerar AIJ, sin olvidar infección y causas hematológicas; el seguimiento oftalmológico de AIJ depende de su riesgo, aun sin ojo rojo.
  • Infección: bacteriemia y gonococo pueden producir compromiso oligoarticular. No descartar infección por tener más de una articulación inflamada.
Buscar pistas fuera de la articulación.

Estudio y conducta

  • Elegir muestras: puncionar la articulación más sospechosa o accesible si cuadro agudo; cultivos/estudios adicionales según fiebre y exposición. Otras articulaciones pueden requerir muestreo separado.
  • Pruebas dirigidas: PCR/VHS y estudios según síndrome; NAAT para infección genital si corresponde. HLA-B27 no debe solicitarse como tamizaje universal ni confirma una causa aislado.
  • Derivar: sinovitis persistente, dactilitis o entesitis sin explicación mecánica justifican valoración reumatológica. Ojo rojo doloroso con fotofobia o visión alterada requiere oftalmología urgente.
  • Tratamiento: depende de infección, cristales o enfermedad inflamatoria identificada. Evitar inmunosupresión empírica antes de excluir las causas peligrosas.

Claves EUNACOM

  • Oligoartritis describe el número, no la etiología.

Referencias: 7, 8. Bibliografía al final.

2.3. Poliartritis: integrar articulaciones y órganos

Cinco o más articulaciones inflamadas

  • Simétrica y persistente: pequeñas articulaciones de manos/pies orientan AR; LES también produce artritis, a menudo no erosiva. Psoriasis puede dar un patrón similar.
  • Aguda: considerar infección viral, respuesta posinfecciosa, enfermedad sistémica y cristales poliarticulares. Parvovirus B19, hepatitis B/C y VIH se estudian según exposición y clínica, no de rutina en todos.
  • Migratoria: una articulación mejora mientras otra se inflama; diferenciar de patrón aditivo o intermitente. Buscar endocarditis o fiebre reumática cuando el contexto lo indique.
  • Urgencia: fiebre alta, púrpura, soplo nuevo, hipoxemia, citopenias, hematuria o deterioro renal cambian el enfoque. Una poliartritis no descarta infección sistémica.
Número, tiempo y contexto orientan juntos.

De la hipótesis a la decisión

  • Base: recuento articular, duración, función, piel/mucosas, auscultación y examen neurológico; hemograma, función renal, orina y reactantes si inflamación sistémica.
  • Serología: FR/anti-CCP para sospecha AR; ANA y pruebas específicas si fenotipo conectivo. Evitar decidir entre AR y LES por un solo resultado positivo.
  • Imágenes y líquido: radiografías de manos/pies y ecografía según problema. Puncionar articulación agudamente sospechosa de infección/cristales, aunque exista enfermedad conocida.
  • Seguimiento: no esperar erosiones o deformidad para derivar sinovitis persistente. El objetivo es tratar precozmente la causa y preservar función, con reevaluación si el patrón evoluciona.

Claves EUNACOM

  • El patrón orienta; la evolución y los órganos afectados completan la hipótesis.

Referencias: 1, 2. Bibliografía al final.

2.4. Artritis séptica: tratar infección y drenar

Sospecha y confirmación

  • S. aureus: agente importante a cualquier edad; considerar estreptococos, gramnegativos y otros según contexto. Prótesis, lactantes y articulación nativa tienen circuitos propios.
  • Gonococo: puede causar artritis purulenta o síndrome de poliartralgias, tenosinovitis y lesiones cutáneas. La ausencia de síntomas genitales no lo excluye.
  • Antes de antibiótico: aspiración y cultivos cuando el estado permite; ante sepsis, tratar sin demoras. Tomar hemocultivos y buscar foco de bacteriemia.
  • Interpretar Gram: cocáceas grampositivas orientan estafilococo/estreptococo; diplococos gramnegativos sugieren gonococo, que puede no verse. Cultivo negativo no descarta si hubo antibióticos o muestra insuficiente.

Tratamiento antimicrobiano inicial en adultos

Escenario Principio práctico
Sin agente identificado Elegir por Gram, foco, epidemiología local y riesgo MRSA/gramnegativos. Vancomicina sola no cubre todos los escenarios.
Bajo riesgo de resistencia, según SANJO Un antiestafilocócico (p. ej., cloxacilina o cefazolina) más ceftriaxona es una opción; adaptar protocolo local.
Riesgo MRSA o aislamiento resistente Vancomicina u opción activa según cultivo, función renal y monitorización; sumar cobertura gramnegativa si está indicada.
S. aureus sensible confirmado Preferir betalactámico activo; ejemplo adulto con función renal normal: cefazolina 2 g IV cada 8 h, según protocolo.
Gonocócica CDC: ceftriaxona 1 g IV o IM cada 24 h. Si clamidia no excluida, tratarla con pauta correspondiente; embarazo cambia la elección.
La cobertura depende del contexto.

Control del foco y evolución

  • Drenaje: valoración traumatológica urgente; aspiraciones seleccionadas, artroscopia o cirugía según articulación, carga purulenta y evolución. Antibiótico sin control del foco puede fracasar.
  • Duración: individualizar por germen, respuesta, bacteriemia, hueso/prótesis y drenaje. SANJO propone habitualmente 1-2 semanas IV y 2-4 semanas orales en adultos con evolución favorable; no imponer 14 + 14 días a todos.
  • Gonococo: el síndrome artritis-dermatitis puede completar al menos 7 días totales, con transición guiada por susceptibilidad y mejoría. Endocarditis, meningitis o infección complicada necesitan otro esquema y duración.
  • Sin respuesta: revisar drenaje, resistencia, foco adicional, endocarditis, osteomielitis o diagnóstico alternativo. Movilización y rehabilitación progresivas tras controlar la infección evitan rigidez; controlar PCR y función.
Controlar el foco y comprobar respuesta.

Claves EUNACOM

  • Sospecha séptica requiere atención hospitalaria y control del foco.
  • Elegir antibióticos por riesgo y ajustar con cultivos.

Referencias: 5, 8. Bibliografía al final.

3. Artritis por cristales

Distinguir la crisis inflamatoria del depósito que la favorece.

3.1. Gota: resolver la crisis y reducir el depósito

Reconocer y confirmar

  • Mecanismo: depósito de urato monosódico favorecido por hiperuricemia. Intervienen genética, excreción renal, fármacos, comorbilidad y hábitos; no reducir la explicación a la dieta.
  • Crisis: comienzo rápido, a menudo nocturno, dolor intenso, calor, eritema y edema. Podagra: primera metatarsofalángica; también tobillo, rodilla, muñeca y otras articulaciones.
  • Enfermedad persistente: crisis recurrentes, tofos y daño erosivo. Los tofos pueden localizarse en dedos, pabellón auricular, bursas o tendones.
  • Confirmación: cristales de urato en líquido o tofo: agujas con birrefringencia negativa bajo luz polarizada compensada. La uricemia normal durante la crisis no descarta gota; repetir después si la sospecha persiste.
  • Imagen: ecografía o TC de doble energía ayudan si no se logra confirmar con líquido. Radiografía puede mostrar daño crónico. Siempre reconsiderar infección ante presentación atípica o factores de riesgo.
Tres datos diferentes en la gota.

Tratamiento del episodio agudo

  • Elegir una opción inicial: AINE, colchicina en dosis bajas o corticoide corto según riñón, riesgo digestivo/cardiovascular, interacciones y gravedad. No existe un fármaco universalmente superior para todos.
  • Medidas locales: reposo relativo de la articulación e hielo protegido como apoyo; recuperar movilidad conforme ceda la inflamación. No confundir alivio del brote con eliminación del urato.
  • Colchicina: iniciar precozmente; evitar antiguas pautas repetidas hasta causar diarrea. La pauta depende de presentación (0,5 o 0,6 mg), función renal/hepática y medicación concomitante; no intercambiar comprimidos sin ajustar.
  • Interacciones graves: revisar inhibidores potentes de CYP3A4/P-gp como claritromicina; la toxicidad puede ser fatal, especialmente con insuficiencia renal/hepática. También puede causar miopatía o citopenias.
  • Corticoide intraarticular: opción para articulación accesible después de descartar infección y con técnica apropiada. Si todo está contraindicado o fracasa, derivar para estrategia específica.

Cuándo reducir urato a largo plazo

  • Indicaciones claras: tofos, daño radiográfico atribuible a gota o crisis frecuentes (habitualmente ≥2/año). Tras primera crisis, discutir si ERC ≥3, urato >9 mg/dL o litiasis; individualizar.
  • Primera elección ACR: alopurinol incluso en ERC, comenzando bajo (≤100 mg/día; menor en ERC) y titulando con controles. Una dosis inicial baja no significa mantener indefinidamente una dosis ineficaz.
  • Objetivo: urato sérico <6 mg/dL. NICE considera <5 mg/dL si tofos, artritis gotosa crónica o crisis persistentes pese a <6. Distinguir metas terapéuticas de intervalos de referencia por sexo del laboratorio.
  • Profilaxis al iniciar/titular: colchicina, AINE o alternativa según riesgo, habitualmente al menos 3-6 meses y reevaluación. La movilización de depósitos puede aumentar brotes inicialmente.
  • Durante una crisis: no suspender automáticamente el hipouricemiante ya indicado. ACR permite iniciarlo durante un brote si está indicado y se trata la inflamación; acordar momento y seguimiento.
Reducir depósitos requiere una estrategia.

Seguridad, hábitos y seguimiento

  • Alopurinol: rash nuevo, fiebre o lesiones mucosas obligan a suspender y evaluar de inmediato por posible hipersensibilidad. Estudio HLA-B*58:01 se dirige a grupos de mayor riesgo según ascendencia y protocolo, no como pesquisa universal.
  • Alternativas: febuxostat cuando corresponda por especialista, considerando enfermedad cardiovascular. Revisar interacción de inhibidores de xantina oxidasa con azatioprina/mercaptopurina: riesgo grave de mielotoxicidad.
  • Hábitos: limitar alcohol, especialmente exceso de cerveza/licores, bebidas azucaradas y exceso de purinas; manejar peso, presión, lípidos y riñón. Los cambios de dieta no sustituyen tratamiento cuando hay indicación.
  • Hiperuricemia asintomática: no equivale a gota ni justifica hipouricemiante de rutina por ese solo hallazgo. Buscar fármacos/comorbilidad; no suspender aspirina cardiovascular indicada solo para disminuir urato.
  • Control: adherencia, urato seriado, función renal y efectos adversos; mantener estrategia para evitar nuevos depósitos. Educar sobre brotes iniciales para prevenir abandono.
La receta exige revisar riesgos.

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  • Tratar el brote y bajar el urato cumplen funciones distintas.
  • Una uricemia normal durante la crisis no excluye gota.

Referencias: 9, 6, 10, 11. Bibliografía al final.

3.2. Condrocalcinosis y enfermedad por cristales de CPP

No toda calcificación significa un brote

  • CPPD: depósito de pirofosfato cálcico. Puede ser asintomático, acompañar artrosis, producir artritis aguda o un cuadro inflamatorio crónico que imita AR.
  • Presentación: rodilla y muñeca son frecuentes, especialmente en mayores. Brote agudo doloroso puede acompañarse de fiebre; no atribuirlo automáticamente a cristales sin excluir infección.
  • Condrocalcinosis: calcificación de cartílago hialino o fibrocartílago, por ejemplo meniscos, en imágenes. Apoya depósito; su ausencia radiográfica no excluye CPPD.
  • Líquido: cristales romboidales o en bastón, con birrefringencia positiva débil o a veces difícil de observar. El líquido del brote es inflamatorio; enviar cultivo si hay sospecha infecciosa.

Urato y CPP: comparación práctica

Dato Gota CPPD
Cristal Urato monosódico. Pirofosfato cálcico.
Forma habitual Agujas. Romboides o bastones.
Birrefringencia Negativa, habitualmente fuerte. Positiva débil, a veces ausente.
Articulación típica Primera metatarsofalángica, entre otras. Rodilla o muñeca, entre otras.
Tratamiento de depósito Reducción de urato si indicada. No existe equivalente del alopurinol para retirar CPP.

Imagen sugerida (nueva): Microfotografías de cristales de urato y CPP bajo luz polarizada, con nombre y características observadas rotulados.

Dos cristales, estrategias distintas.

Buscar asociaciones y tratar síntomas

  • Asociaciones: edad, predisposición familiar, artrosis y trauma; considerar hiperparatiroidismo, hemocromatosis, hipomagnesemia e hipofosfatasia, especialmente si inicio joven, cuadro extenso o atípico.
  • Estudio dirigido: calcio, magnesio, fósforo, fosfatasa alcalina, ferritina/saturación de transferrina y PTH según contexto. Tratar enfermedad asociada aunque no elimine los cristales existentes.
  • Brote: aspiración, hielo, reposo relativo; corticoide intraarticular si infección descartada. AINE, colchicina baja o corticoide sistémico corto según función renal, comorbilidad y número de articulaciones.
  • Recurrencia: puede considerarse colchicina profiláctica en pacientes seleccionados, con revisión de interacciones. No existe un umbral universal obligatorio de tres brotes ni un hipouricemiante útil para CPPD.
  • Hallazgo incidental: condrocalcinosis sin síntomas no exige tratamiento farmacológico. Dolor cervical agudo febril puede corresponder a depósito peri odontoideo, pero primero excluir urgencias como infección.
El manejo de CPPD depende de la situación.

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  • La condrocalcinosis es un hallazgo; la artritis por CPP es un síndrome clínico.
  • CPPD no se trata con alopurinol.

Referencias: 12, 13. Bibliografía al final.

4. Artritis inflamatorias y espondiloartritis

Reconocer temprano, prevenir daño y elegir por dominio afectado.

4.1. Artritis reumatoide: reconocer temprano y evitar daño

Patrón clínico y manifestaciones

  • Sospecha: sinovitis persistente, habitualmente simétrica, en muñecas, metacarpofalángicas, interfalángicas proximales y metatarsofalángicas. Rigidez matinal prolongada; las interfalángicas distales suelen respetarse.
  • Inicio: puede haber pocas articulaciones, edema discreto o serología negativa. No esperar deformaciones, fiebre ni seis semanas completas para derivar cuando la sospecha es clara.
  • Daño: erosiones marginales, estrechamiento articular y osteopenia periarticular; las lesiones en sacabocado con bordes sobresalientes orientan más a gota crónica que a AR.
  • Deformidad tardía: desviación cubital; cuello de cisne: hiperextensión IFP y flexión IFD; boutonnière: flexión IFP e hiperextensión IFD. Nódulos reumatoideos, a menudo en superficies extensoras.
  • Fuera de articulaciones: enfermedad intersticial pulmonar, pleuritis/pericarditis, escleritis, neuropatía, vasculitis y mayor riesgo cardiovascular. Anemia es frecuente; neutropenia con esplenomegalia orienta síndrome de Felty.

Imagen sugerida (nueva): Fotografías de manos y radiografías de artritis reumatoide, con las articulaciones y lesiones descritas señaladas.

AR: reconocer antes de que aparezca deformidad.

ACR/EULAR 2010: sumar categorías, no cada alternativa

Dominio Puntuación
Articulaciones 1 grande: 0; 2-10 grandes: 1; 1-3 pequeñas: 2; 4-10 pequeñas: 3; >10 articulaciones con ≥1 pequeña: 5.
FR o ACPA/anti-CCP Ambos negativos: 0; bajo positivo (>límite superior y ≤3 veces ese límite): 2; alto positivo (>3 veces): 3. Elegir el mayor, no sumar FR y CCP.
Reactantes VHS y PCR normales: 0; cualquiera elevado: 1.
Duración <6 semanas: 0; ≥6 semanas: 1.

Aplicar en paciente con al menos una articulación con sinovitis clínica no mejor explicada por otra causa. ≥6/10 cumple clasificación. Excluir del recuento IFD, primera CMC y primera MTF. Los criterios apoyan clasificación; no sustituyen diagnóstico clínico ni descartan AR seronegativa.

Cuatro dominios para clasificar AR. Entrada clínica obligatoria; ≥6/10 clasifica, sin reemplazar el juicio diagnóstico.

Estudio y derivación en Chile

  • Solicitar: FR/anti-CCP, VHS/PCR, hemograma, función renal/hepática y radiografías de manos/pies según contexto. Ecografía ayuda a demostrar sinovitis; radiografía inicial normal no descarta AR.
  • GES: personas de 15 años y más; confirmación diagnóstica hasta 90 días desde sospecha, tratamiento inmediato tras confirmación por especialista y rehabilitación hasta 15 días desde indicación. Estos máximos administrativos no justifican retrasar una urgencia.
  • Medir actividad: recuentos de articulaciones dolorosas/tumefactas, evaluación global, reactantes y función. DAS28, SDAI o CDAI ayudan a seguimiento; HAQ-DI mide repercusión funcional.
  • Cuello y ojo: cervicalgia con signos de mielopatía puede indicar inestabilidad atlantoaxoidea: evitar manipulaciones y evaluar urgente. Ojo rojo doloroso requiere valoración por posible escleritis; descartar también infección.

Tratamiento con una meta explícita

  • Meta: remisión o baja actividad si remisión no es alcanzable. Iniciar FARME pronto con especialista; metotrexato suele ser fármaco inicial central, con folato y evaluación de contraindicaciones.
  • Alternativas convencionales: leflunomida o sulfasalazina según contexto; hidroxicloroquina tiene lugar en cuadros seleccionados. Azatioprina o micofenolato no constituyen opciones intercambiables de primera línea para la AR articular habitual.
  • Control: en enfermedad activa, controles frecuentes; EULAR plantea ajustar si no hay mejoría a tres meses o si no se alcanza objetivo a seis meses. Confirmar adherencia, dosis, tolerancia y actividad inflamatoria real.
  • Escalamiento: actualización EULAR 2025 favorece añadir biológico tras respuesta insuficiente a estrategia inicial con FARME convencional. JAK se considera tras valorar riesgos. La elección y acceso en Chile siguen evaluación especializada y cobertura vigente.
  • No una escalera rígida: combinar o cambiar depende de respuesta y contexto; no exigir siempre “fallar dos fármacos aislados y luego mezclarlos”. Anti-TNF incluyen etanercept, adalimumab e infliximab; existen otros mecanismos.
Tratar, medir y ajustar.

Aliviar síntomas y preservar función

  • AINE/analgesia: alivian síntomas, sin prevenir daño estructural. Usar según riesgo renal, cardiovascular y digestivo; no sustituyen FARME.
  • Corticoides: si se usan como puente o en brote, dosis mínima y tiempo corto, con retirada planificada. Evitar monoterapia crónica y prevenir complicaciones óseas, metabólicas e infecciosas.
  • Rehabilitación: ejercicio adaptado, fuerza, movilidad, terapia ocupacional, protección articular y órtesis cuando ayudan. Manejar tabaquismo, riesgo cardiovascular, vacunación, sueño y salud mental.
  • Reconsulta: fiebre, articulación súbitamente caliente, disnea nueva, déficit neurológico o lesión ocular no deben asumirse como brote. Revisar toxicidad e infección antes de intensificar inmunosupresión.

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  • No esperar daño radiográfico para tratar sinovitis persistente.
  • Metotrexato reumatológico se administra semanalmente.

Referencias: 1, 14, 15, 16, 2. Bibliografía al final.

4.2. Espondiloartritis axiales y periféricas

Reconocer una familia de patrones

  • Fenotipos: axial radiográfica (espondilitis anquilosante), axial no radiográfica y periférica; incluyen artritis psoriática, reactiva y asociada a EII. Pueden coexistir manifestaciones axiales y periféricas; algunos cuadros permanecen indiferenciados.
  • Dolor lumbar inflamatorio: comienzo generalmente antes de 45 años, duración >3 meses, insidioso, mejora con ejercicio y no con reposo; dolor nocturno y glúteo alternante orientan.
  • Otras claves: oligoartritis asimétrica, entesitis aquílea/plantar, dactilitis, uveítis, psoriasis y EII. Eritema nodoso o pioderma gangrenoso orientan también enfermedad intestinal.
  • Seronegativa: alude a ausencia habitual de FR, no a ausencia de toda prueba positiva. HLA-B27 aumenta probabilidad, pero no confirma enfermedad; negativo, sexo femenino o PCR normal no la excluyen.
El patrón puede cruzar varios dominios.

Exploración e imágenes

  • Movilidad: examinar columna, expansión torácica, caderas y sacroilíacas; Schober modificado estima movilidad lumbar, sin confirmar por sí solo espondilitis. La anquilosis es un resultado tardío posible.
  • Radiografía: sacroilíacas para sospecha axial según madurez esquelética y contexto; sacroilitis estructural con erosiones, esclerosis o alteración del espacio puede ser tardía. En enfermedad avanzada, sindesmofitos y fusión dan imagen de columna en bambú.
  • RM: si radiografía no explica una sospecha persistente, solicitar protocolo para espondiloartritis con evaluación sacroilíaca, no una RM lumbar genérica. Edema óseo necesita interpretación clínica; puede tener causas no inflamatorias.
  • Clasificación ASAS: ayuda en poblaciones apropiadas; no convertir HLA-B27 o una imagen aislada en diagnóstico. Derivar si la sospecha persiste pese a estudios iniciales negativos.

Tratamiento según dominio y comorbilidad

  • Base: educación, ejercicio y fisioterapia estructurados, movilidad/postura y dejar tabaco. AINE a dosis eficaz durante prueba vigilada si no contraindicado; reevaluar tolerancia y respuesta.
  • Axial activa persistente: especialista considera anti-TNF, anti-IL-17 u otra terapia dirigida según actividad objetiva, fracaso terapéutico y riesgos. Metotrexato/sulfasalazina no son tratamiento de eficacia establecida para enfermedad axial pura.
  • Periférica: sulfasalazina u otro FARME puede tener papel según fenotipo. Infiltración localizada seleccionada; evitar corticoides sistémicos prolongados en enfermedad axial.
  • EII asociada: coordinar reumatología/gastroenterología. La artritis periférica puede acompañar actividad intestinal; el compromiso axial puede evolucionar independiente. AINE requiere cautela, no es una pauta universal.
  • Elegir mecanismo: en uveítis recurrente o EII, preferir cuando proceda anti-TNF monoclonal; anti-IL-17 se evita en EII activa. Etanercept no trata EII. Psoriasis extensa puede orientar otra selección.
Elegir por dominio y órgano asociado.

Situaciones que no esperan control rutinario

  • Ojo rojo doloroso: fotofobia o visión reducida sugiere uveítis anterior y necesita atención oftalmológica urgente.
  • Trauma y columna rígida: puede causar fractura inestable con mecanismos menores; dolor nuevo intenso o déficit exige imagen y evaluación urgente. No atribuirlo automáticamente al dolor habitual.
  • Seguimiento: actividad, función, movilidad y toxicidad; cuestionarios como BASDAI/ASDAS ayudan al especialista, sin reemplazar comprobar inflamación e infección.

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  • HLA-B27 negativo no descarta espondiloartritis.
  • La localización axial o periférica cambia el tratamiento.

Referencias: 7, 17. Bibliografía al final.

4.3. Artritis psoriática: mirar piel, uñas y entesis

Identificar el fenotipo

  • Presentación: artritis con psoriasis actual o antecedente personal/familiar; la artritis puede preceder las lesiones cutáneas. Revisar cuero cabelludo, pliegues y uñas.
  • Patrones: oligoartritis asimétrica o poliartritis, compromiso IFD, dactilitis, entesitis y enfermedad axial. Puede ser erosiva y generar daño importante; no es una artrosis asociada casualmente a psoriasis.
  • Uñas: pits, onicólisis e hiperqueratosis; diferenciar micosis. Uveítis y EII son asociaciones relevantes.
  • Estudio: clínico con imagen según localización; ecografía puede mostrar entesitis/sinovitis. FR negativo apoya clasificación, pero positivo no excluye artritis psoriática.

Imagen sugerida (nueva): Fotografías clínicas de lesiones ungueales y dactilitis en artritis psoriática, con etiquetas descriptivas.

Explorar más que la articulación dolorosa.

CASPAR: apoyo a clasificación, no sustituto del diagnóstico

Característica Puntos
Psoriasis actual 2; alternativamente antecedente personal o familiar: 1, sin sumar entre estas opciones.
Distrofia ungueal psoriática 1.
FR negativo 1.
Dactilitis actual o antecedente documentado por reumatólogo 1.
Neoformación ósea yuxtaarticular en manos/pies, excluyendo osteofitos 1.

Requiere enfermedad inflamatoria articular, axial o entesítica; ≥3 puntos clasifica. No aplicar a dolor inespecífico sin evidencia de inflamación.

Prevenir daño además de aliviar síntomas

  • Leve: AINE por tiempo corto según riesgo y medidas locales seleccionadas. AINE y tratamiento de piel por sí solos son insuficientes ante artritis persistente o riesgo estructural.
  • Periférica persistente: iniciar FARME convencional con especialista; metotrexato es una opción central, especialmente con psoriasis cutánea. Revaluar para añadir biológico si no alcanza objetivo.
  • Entesitis/axial: requieren estrategia específica; un FARME eficaz en articulaciones periféricas puede no controlar esos dominios. Elegir biológico por piel, articulaciones, EII, uveítis y seguridad.
  • Corticoides: no usar sistémicos como estrategia rutinaria prolongada. Controlar riesgo cardiovascular, peso, tabaquismo, función y adherencia; coordinar dermatología y reumatología.

Claves EUNACOM

  • Psoriasis, uñas, dactilitis y entesitis orientan el diagnóstico.
  • La ausencia de psoriasis visible no excluye la enfermedad.

Referencias: 18, 19. Bibliografía al final.

4.4. Artritis reactiva: inflamación después de una infección

Patrón clínico

  • Cronología: artritis habitualmente 1-4 semanas después de infección gastrointestinal o genitourinaria, a veces no reconocida. Oligoartritis asimétrica de predominio en miembros inferiores, con entesitis o dactilitis.
  • Agentes clásicos: Chlamydia trachomatis, Salmonella, Shigella, Campylobacter y Yersinia; también se describe tras C. difficile y, menos típicamente, Chlamydia pneumoniae. El antecedente no prueba por sí solo causalidad.
  • Asociaciones: uretritis/cervicitis, conjuntivitis o uveítis, úlceras orales, balanitis circinada y queratodermia. No se exige la tríada completa; preferir el término artritis reactiva al epónimo Reiter.
  • Evolución: suele mejorar en meses, pero puede persistir o recurrir. HLA-B27 puede asociarse a un curso más intenso; no se necesita para confirmar todos los casos.

Excluir infección articular y buscar foco tratable

  • Artritis reactiva: inflamación desencadenada por infección extraarticular; distinguir de artritis séptica. Punción/cultivo cuando cuadro agudo, intenso o diagnóstico incierto.
  • Estudios: NAAT de C. trachomatis/gonococo según exposición y sitio; estudiar diarrea activa según indicación. No solicitar paneles serológicos infecciosos amplios para confirmar todo cuadro posdiarreico.
  • Diferenciales: gonococo diseminado, cristales, psoriasis, EII, otras espondiloartritis y enfermedad sistémica. Uveítis se deriva de inmediato.

Tratar dos problemas cuando corresponde

  • Articulaciones: AINE si seguro, fisioterapia y manejo funcional; corticoide intraarticular una vez excluida infección. Casos intensos pueden requerir corticoide sistémico corto supervisado; persistencia importante exige reumatología y eventual FARME.
  • Infección genital activa: tratar y gestionar parejas según protocolo de ITS. Ejemplo CDC para clamidia en adulto no gestante: doxiciclina 100 mg VO cada 12 h por 7 días; embarazo exige pauta específica.
  • Antibióticos prolongados: no indicarlos de rutina solo para artritis reactiva una vez tratada la infección inicial. Los casos seleccionados de infección persistente requieren evaluación especializada.
  • Seguimiento: comprobar resolución del foco y recuperación funcional. No interpretar la persistencia de dolor como prueba automática de infección viable dentro de la articulación.
Dos objetivos que pueden coexistir.

Claves EUNACOM

  • Infección extraarticular desencadenante no equivale a infección del líquido articular.

Referencias: 7, 20. Bibliografía al final.

5. Enfermedades autoinmunes sistémicas

Integrar piel, articulaciones y órganos; tratar según gravedad.

5.1. Lupus eritematoso sistémico (LES)

Reconocer la combinación multisistémica

  • Patrón: autoinmunidad con brotes y remisiones; puede afectar piel, articulaciones, sangre, riñón, serosas y sistema nervioso. Las manifestaciones pueden acumularse en el tiempo y no necesitan aparecer juntas.
  • Piel y mucosas: eritema malar, fotosensibilidad, lesiones discoides, eritema acral, úlceras orales o nasales y alopecia. Raynaud puede acompañar; ninguno de estos hallazgos aislados demuestra LES.
  • Músculo y articulaciones: artralgias, mialgias o artritis habitualmente no erosiva. Una deformidad reducible puede corresponder a artropatía de Jaccoud; erosiones relevantes obligan a revisar el diagnóstico o una superposición.
  • Otros órganos: pleuritis/pericarditis, citopenias, hemólisis autoinmune, crisis epilépticas, psicosis o delirium. Antes de atribuirlos a actividad lúpica, buscar infección, fármacos, trastorno metabólico o trombosis.
  • Riñón: proteinuria, hematuria glomerular, cilindros, hipertensión o deterioro de función; puede existir nefritis activa sin síntomas. La ausencia de edema no permite omitir el examen de orina.
LES: combinar manifestaciones de distintos órganos.

Estudio inicial y significado de los anticuerpos

  • Base: hemograma, creatinina/VFG, examen de orina con sedimento, cuantificación de proteinuria, perfil hepático, C3/C4, ANA y pruebas específicas según sospecha. Registrar presión arterial y buscar compromiso orgánico dirigido.
  • ANA: sensible, poco específico; un resultado positivo también aparece en personas sanas, infecciones y otras conectivopatías. No sirve como pesquisa indiscriminada de cansancio o dolor inespecífico ni para medir cada brote.
  • Anti-dsDNA y anti-Sm: apoyan LES con mayor especificidad; anti-dsDNA y consumo de complemento pueden acompañar actividad renal. No modificar inmunosupresión solo porque cambie un título, sin evaluación clínica.
  • Anti-Ro/SSA y anti-La/SSB: orientan en fenotipos cutáneos y Sjögren; en gestación identifican riesgo de lupus neonatal/bloqueo cardíaco fetal y requieren planificación especializada.
  • Antifosfolípidos: solicitar anticoagulante lúpico, anticardiolipina y anti-β2-glicoproteína I según contexto. Positividad no equivale a SAF; su interpretación exige antecedentes y persistencia.
  • Seguimiento renal: ACR recomienda pesquisa de proteinuria al menos cada 6-12 meses si no existe nefropatía, y ante brote extrarrenal; actividad renal requiere controles mucho más próximos.

Clasificación EULAR/ACR 2019: reglas antes de sumar

  • Entrada: ANA ≥1:80 por HEp-2 o prueba equivalente, positivo alguna vez. Después se requieren ≥10 puntos y al menos un criterio clínico.
  • Atribución: contar únicamente manifestaciones sin una explicación alternativa más probable. Pueden haber ocurrido en momentos diferentes; dentro de cada dominio sumar solo el criterio de mayor puntaje.
  • Uso: son criterios de clasificación para investigación, no una prueba diagnóstica automática ni un requisito para atender una urgencia. El antiguo esquema de cuatro criterios no debe mezclarse con esta puntuación.
  • Definiciones: fiebre >38,3 °C; leucopenia <4.000/µL; trombocitopenia <100.000/µL. Hemólisis exige evidencia compatible, no cualquier anemia.
  • Inmunología clasificatoria: anti-dsDNA requiere un ensayo con especificidad ≥90% para LES frente a controles relevantes. Los patrones de ANA no suman puntos ni permiten sustituir autoanticuerpos específicos.
  • Articular: sinovitis en ≥2 articulaciones, o dolor a la palpación en ≥2 con rigidez matinal ≥30 minutos. Proteinuria clasificatoria: >0,5 g/24 h o equivalente.
Clasificación 2019: comprobar reglas antes de sumar.

Puntuación por dominios: conservar solo el valor mayor

Dominio Manifestación y puntos
Constitucional Fiebre: 2.
Hematológico Leucopenia: 3; trombocitopenia o hemólisis autoinmune: 4. Linfopenia puede ocurrir, pero no puntúa separadamente.
Neuropsiquiátrico Delirium: 2; psicosis: 3; convulsiones: 5.
Mucocutáneo Alopecia no cicatricial o úlceras orales: 2; subagudo/discoide: 4; lupus cutáneo agudo: 6.
Seroso Derrame pleural/pericárdico: 5; pericarditis aguda: 6.
Musculoesquelético Compromiso articular definido: 6.
Renal Proteinuria >0,5 g/día: 4; biopsia clase II o V: 8; clase III o IV: 10.
Antifosfolípidos Anticoagulante lúpico, anticardiolipina o anti-β2GPI que cumpla la definición de laboratorio: 2.
Complemento C3 o C4 bajo: 3; ambos bajos: 4.
Específicos de LES Anti-dsDNA con ensayo de especificidad adecuada o anti-Sm: 6.

Lupus cutáneo: distinguir lesión activa y cicatriz

  • Agudo: eritema malar o erupción generalizada fotosensible, frecuentemente vinculados a actividad sistémica. Diferenciar rosácea, dermatomiositis, dermatitis y erupciones farmacológicas.
  • Subagudo: placas anulares/policíclicas o papuloescamosas en zonas expuestas; asociación con anti-Ro. Habitualmente no deja cicatriz, aunque puede persistir alteración de pigmentación; revisar medicamentos desencadenantes.
  • Crónico/discoide: placas con descamación adherente y daño cicatricial; en cuero cabelludo puede dejar alopecia permanente. No atribuir la misma evolución cicatricial a todas las formas cutáneas.
  • Evaluación: buscar datos de LES sistémico y considerar biopsia dermatológica si el aspecto no es concluyente. Anti-Ro/La negativos no excluyen lupus cutáneo.
  • Tratamiento: fotoprotección amplia, ropa/sombra y abandono del tabaco; corticoide tópico de potencia y duración apropiadas o inhibidor tópico de calcineurina según zona. Hidroxicloroquina en enfermedad extendida/persistente; tratamiento sistémico adicional por especialista.

Imagen sugerida (nueva): Fotografías comparativas de las manifestaciones cutáneas del lupus descritas en el apartado.

Lupus cutáneo: la cicatriz distingue la evolución.

Tratamiento de fondo y seguridad

  • Objetivo: remisión o baja actividad con menor daño y toxicidad. Hidroxicloroquina es tratamiento de base salvo contraindicación; objetivo habitual 5 mg/kg/día de peso real, individualizando riesgo de brote y retinopatía.
  • Controles: evaluación oftalmológica basal y vigilancia según riesgo, duración y protocolo; revisar función renal, interacciones y adherencia. El control de toxicidad no consiste solo en preguntar por visión borrosa.
  • Corticoides: puente para actividad cuando sean necesarios, con descenso precoz; EULAR y ACR favorecen mantenimiento ≤5 mg/día de prednisona equivalente y retirada cuando sea posible, no prednisona permanente para todo LES estable.
  • Persistencia de actividad: metotrexato, azatioprina o micofenolato según órgano; belimumab/anifrolumab en candidatos. Ciclofosfamida para amenaza orgánica seleccionada; rituximab puede emplearse en enfermedad refractaria.
  • Prevención: vacunación, valoración de infección latente antes de determinadas terapias, protección ósea y control cardiovascular. Revisar hemograma, hígado, riñón y planificación reproductiva; metotrexato y micofenolato no son opciones de mantenimiento durante embarazo.

Nefritis, embarazo y señales de hospitalización

  • Nefritis sospechada: proteinuria >0,5 g/g o deterioro renal no explicado justifican valorar biopsia renal; sedimento activo y trayectoria clínica aumentan urgencia. El umbral de clasificación no reemplaza la decisión clínica.
  • Nefritis activa: nefrología/reumatología seleccionan glucocorticoide más inmunosupresión según clase y riesgo, con combinaciones basadas en micofenolato, ciclofosfamida, belimumab o inhibidores de calcineurina. No tratar todas las clases con una pauta idéntica.
  • Hospitalizar: insuficiencia renal rápida, hemorragia alveolar/hipoxemia, miocarditis, compromiso neurológico grave, citopenia con sangrado o hemólisis intensa. Evaluar infección en paralelo; no asumir que toda fiebre es un brote.
  • Actividad y daño: distinguir inflamación reversible de lesión acumulada y toxicidad. Fatiga o dolor persistentes pueden deberse a trastorno del sueño, ánimo o fibromialgia; no justifican por sí solos aumentar inmunosupresión.
  • Embarazo: planificar con enfermedad controlada y medicación compatible; valorar anti-Ro/La, SAF, presión y riñón. La hidroxicloroquina habitualmente se mantiene; organizar vigilancia obstétrica de alto riesgo.
  • Chile: ante sospecha derivar para confirmación y acceso a la red GES; la gravedad determina atención urgente. En niños, el mismo patrón multisistémico exige coordinación pediátrica y vigilancia renal estrecha.
LES: reconocer amenaza orgánica.

Claves EUNACOM

  • ANA positivo aislado no diagnostica LES; clasificación 2019 exige entrada, atribución y ≥10 puntos.
  • La nefritis puede ser silenciosa: revisar orina y proteinuria.
  • Controlar actividad sin perpetuar una dosis alta de corticoides.

Referencias: 21, 22, 23, 24, 25. Bibliografía al final.

5.2. Síndrome de Sjögren

Sequedad que requiere una explicación

  • Síndrome seco: sensación de arena/ardor ocular, necesidad frecuente de lágrimas, boca seca y dificultad para tragar alimentos secos; también sequedad vaginal, dispareunia, caries y candidiasis oral.
  • Más allá de las glándulas: fatiga, artralgias/artritis habitualmente no erosiva, púrpura, neuropatía, enfermedad pulmonar intersticial y nefritis tubulointersticial. La acidosis tubular distal puede causar hipokalemia y debilidad.
  • Presentaciones: puede aparecer solo o asociado a LES/AR. En niños y adolescentes puede predominar parotiditis recurrente antes que sequedad llamativa; no aplicar mecánicamente criterios de adultos.
  • Diferenciales: anticolinérgicos, antihistamínicos, antidepresivos, deshidratación, diabetes, respiración bucal, enfermedad ocular local e infecciones. Registrar medicamentos antes de atribuir sequedad a autoinmunidad.

Confirmar objetivamente y buscar extensión

  • Evaluación: inspección oral/dental, glándulas salivales, piel y articulaciones; Schirmer y tinción ocular por equipo entrenado, flujo salival no estimulado y serología dirigida.
  • Anticuerpos: anti-SSA/Ro es el marcador incluido en los criterios actuales. Anti-SSB/La aislado, ANA y factor reumatoide pueden apoyar un contexto, pero no sustituyen las pruebas objetivas.
  • Laboratorio: hemograma, creatinina, electrolitos, orina y complementos según manifestaciones; hipergammaglobulinemia, citopenias, C4 bajo o crioglobulinas justifican evaluación sistémica dirigida.
  • Biopsia: glándula salival labial si persiste duda, especialmente con anti-Ro negativo; interpretar sialadenitis linfocítica focal y puntaje de foco por patología experta, no cualquier infiltrado inespecífico.
  • Pulmón/riñón: tos persistente, disnea, crepitaciones, hipokalemia, acidosis o alteraciones urinarias requieren estudio de órgano. En riesgo de intersticiopatía se usan función pulmonar con DLCO y TC de alta resolución según evaluación.

ACR/EULAR 2016: sumar pruebas objetivas

Prueba Puntos y umbral
Biopsia labial Sialadenitis linfocítica focal con foco ≥1 por 4 mm²: 3 puntos.
Anti-SSA/Ro Positivo: 3 puntos.
Tinción ocular Ocular Staining Score ≥5 o van Bijsterveld ≥4 en ≥1 ojo: 1 punto.
Schirmer ≤5 mm/5 minutos en ≥1 ojo: 1 punto.
Flujo salival total no estimulado ≤0,1 mL/min: 1 punto.
Sjögren: pruebas con distinto peso. Aplicar el umbral ≥4 con las condiciones y exclusiones descritas en el texto.

Aplicar los criterios en su población correcta

  • Umbral: ≥4 puntos en persona con sequedad ocular/oral compatible o sospecha sistémica; no exige que coincidan ambas sequedades. Es clasificación de Sjögren primario, no diagnóstico automático.
  • Exclusiones del sistema: radioterapia de cabeza/cuello, hepatitis C activa demostrada por PCR, sida, sarcoidosis, amiloidosis, enfermedad injerto contra huésped y enfermedad relacionada con IgG4.
  • Interferencia: anticolinérgicos alteran pruebas de secreción; valorar suspensión segura durante intervalo suficiente antes de medir. No suspender por cuenta propia un tratamiento imprescindible.
  • Resultado insuficiente: un puntaje bajo no elimina una sospecha clínica fundada, especialmente al inicio. Reevaluar pruebas, diagnósticos alternativos y necesidad de biopsia con especialista.

Tratar sequedad sin añadir toxicidad

  • Ojos: lágrimas artificiales, preferentemente sin conservantes si uso frecuente; gel nocturno y manejo de blefaritis cuando corresponda. Dolor intenso, fotofobia o disminución visual requieren evaluación oftalmológica urgente.
  • Boca: hidratación fraccionada, saliva artificial, chicle sin azúcar si existe función residual, higiene dental y prevención con flúor; evitar tabaco y productos azucarados o ácidos repetidos. Control odontológico periódico.
  • Secretagogo: pilocarpina puede probarse si queda función glandular: ejemplo adulto 5 mg/día, aumentando según tolerancia hasta 5 mg tres o cuatro veces al día. Revisar sudoración, broncoespasmo, glaucoma y contraindicaciones.
  • Otros síntomas: lubricantes/hidratantes vaginales y evaluación ginecológica si persisten molestias. Tratar candidiasis documentada; no atribuir automáticamente toda lesión oral a la sequedad.
  • Actividad sistémica: terapia según órgano y gravedad, coordinada por reumatología. No indicar corticoides, hidroxicloroquina o biológicos indiscriminadamente para sequedad aislada; evaluar dolor/fatiga y comorbilidades por separado.
Aliviar sequedad y proteger tejidos.

Vigilar linfoma y complicaciones tratables

  • Alerta: aumento persistente o asimétrico de parótida, adenopatías, esplenomegalia, fiebre no explicada, sudoración nocturna o pérdida de peso requieren estudio; no normalizarlos como parte inevitable del Sjögren.
  • Mayor riesgo: púrpura palpable, C4 bajo, crioglobulinemia y componente monoclonal orientan a fenotipo con mayor riesgo linfoproliferativo. No significa que cada paciente desarrollará linfoma.
  • Seguimiento: evaluar función glandular, dientes, córnea y síntomas sistémicos. Disnea progresiva, neuropatía nueva o alteraciones renales cambian prioridad y tratamiento.
  • Gestación: anti-Ro/La positivos requieren asesoría por riesgo fetal, incluso con síntomas maternos leves. La sequedad por sí sola no determina ese riesgo.
Sjögren: señales que cambian la prioridad.

Claves EUNACOM

  • Sequedad subjetiva y autoinmunidad no son equivalentes: medir función y excluir causas.
  • Anti-La aislado no puntúa en los criterios ACR/EULAR 2016.
  • Parótida persistentemente aumentada o adenopatías merecen estudio de linfoma.

Referencias: 26, 27, 28. Bibliografía al final.

5.3. Esclerosis sistémica progresiva

Limitada y difusa describen la piel, no todos los órganos

  • Enfermedad sistémica: vasculopatía, autoinmunidad y fibrosis; suele comenzar con Raynaud y dedos tumefactos. Buscar esclerodactilia, telangiectasias, úlceras digitales y cambios de capilares periungueales.
  • Limitada: engrosamiento cutáneo distal a codos/rodillas, con posible cara; puede presentar compromiso digestivo, intersticial pulmonar e hipertensión arterial pulmonar. No equivale a una enfermedad exclusivamente cutánea.
  • Difusa: piel proximal a codos/rodillas y/o tronco; mayor riesgo de progresión visceral temprana, especialmente pulmón y crisis renal. La extensión de piel no permite descartar daño orgánico en ningún subtipo.
  • CREST: calcinosis, Raynaud, dismotilidad esofágica, esclerodactilia y telangiectasias. Es un conjunto clínico clásico, no cinco requisitos obligatorios ni sinónimo de ausencia de gravedad.
  • Diferenciales: morfea localizada, fascitis eosinofílica, fibrosis sistémica nefrogénica y otras dermopatías esclerosantes. Puede existir esclerosis sistémica sin engrosamiento cutáneo evidente; requiere evaluación especializada.
La extensión de piel no limita el daño visceral.

Serología y clasificación sin sustituir la evaluación

  • Anticuerpos: anticentrómero se asocia a forma limitada/hipertensión pulmonar; anti-topoisomerasa I (Scl-70), a intersticiopatía; anti-ARN-polimerasa III, a forma difusa/crisis renal. Son asociaciones, no destinos obligatorios.
  • ANA nucleolar: orienta a un espectro de conectivopatías; no es por sí mismo específico ni equivalente a anti-Scl-70. La capilaroscopia ayuda a reconocer microangiopatía característica.
  • ACR/EULAR 2013: ≥9 puntos permite clasificación si no existe mejor explicación. Engrosamiento de dedos de ambas manos proximal a metacarpofalángicas es criterio suficiente de 9 puntos.
  • Si falta ese criterio: sumar únicamente el máximo de cada categoría: dedos tumefactos 2/esclerodactilia 4; úlceras de pulpejo 2/cicatrices puntiformes 3; telangiectasias 2; capilares anormales 2.
  • Otras categorías: hipertensión arterial pulmonar y/o intersticiopatía 2; Raynaud 3; anticentrómero, anti-Scl-70 o anti-ARN-polimerasa III 3 en total. Son criterios clasificatorios, no una escala de gravedad.
Esclerosis: anticuerpos orientan riesgos. Las asociaciones no son destinos obligatorios ni sustituyen el estudio de órganos.

Evaluación orgánica desde el inicio

  • Pulmón: función pulmonar con CVF y DLCO más TC de alta resolución basal para detectar intersticiopatía; una auscultación o radiografía normales no la descartan. Repetir según riesgo y evolución.
  • Hipertensión pulmonar: pesquisa periódica, habitualmente anual, con ecocardiograma, función pulmonar y biomarcadores/algoritmos según perfil. El cateterismo derecho confirma y distingue mecanismos; no tratar solo por estimación ecográfica.
  • Riñón y corazón: presión arterial, creatinina, orina, ECG y evaluación cardíaca dirigida. Educar para control domiciliario de presión en alto riesgo y consultar por cefalea, disnea, oliguria o alza reciente.
  • Digestivo: pirosis, regurgitación y disfagia pueden deberse a dismotilidad; valorar aspiración, estenosis, sobrecrecimiento bacteriano o malnutrición. Disfagia progresiva, sangrado o pérdida de peso necesitan estudio.
  • Función: apertura oral, movilidad de manos, contracturas, nutrición y estado de piel/pulpejos. La calcinosis puede ulcerarse o infectarse y necesita cuidado local específico.
Evaluar órganos desde el comienzo.

Crisis renal esclerodérmica: actuar de inmediato

  • Sospecha: aumento reciente de presión con lesión renal aguda, a veces hemólisis microangiopática y trombocitopenia. Puede ser normotensiva; comparar con cifras basales y no esperar una hipertensión extrema.
  • Conducta: hospitalizar e iniciar IECA prontamente, titulando bajo monitorización; suele utilizarse captopril por ajuste rápido. Coordinar nefrología, control de potasio/creatinina y soporte renal si se requiere.
  • Continuidad: una subida inicial de creatinina no obliga por sí sola a retirar el IECA en esta crisis. Vigilar perfusión y causas coexistentes; puede mantenerse aun si necesita diálisis, según equipo tratante.
  • Corticoides: minimizar en el adulto con esclerosis sistémica; BSR advierte especial cautela sobre 10 mg/día de prednisolona equivalente. No tratar una crisis renal con pulsos como si fuera nefritis lúpica.
  • Prevención: no indicar IECA a todos como profilaxis de crisis. Hematuria/proteinuria marcada, ANCA positivos o datos de superposición pueden exigir diagnóstico renal alternativo y biopsia.
Crisis renal esclerodérmica: respuesta urgente.

Tratamiento dirigido al órgano

  • Vascular: calcioantagonista dihidropiridínico para Raynaud; enfermedad refractaria puede requerir inhibidor PDE5 o prostanoide intravenoso. Úlcera/isquemia crítica exige valoración urgente y manejo de heridas.
  • Intersticiopatía: micofenolato suele ser opción; según fenotipo/progresión pueden emplearse ciclofosfamida, rituximab, tocilizumab o nintedanib. El antifibrótico no trata por sí solo todas las manifestaciones inmunes.
  • Hipertensión arterial pulmonar: centro experto, con terapia específica y frecuente combinación de antagonista de endotelina e inhibidor PDE5, según riesgo. No extrapolar ese tratamiento a toda hipertensión pulmonar por fibrosis o cardiopatía.
  • Piel y articulaciones: inmunomodulación individualizada y rehabilitación; no existe una pauta única que revierta toda fibrosis. Evitar contracturas y proteger zonas sometidas a presión/trauma.
  • Esófago: medidas antirreflujo e inhibidor de bomba de protones cuando corresponda; proquinéticos o tratamiento de sobrecrecimiento según estudio. Revisar dieta y deglución con apoyo nutricional.

Alarmas y seguimiento que no dependen del subtipo

  • Urgencias: necrosis digital, dolor isquémico persistente, hipertensión nueva con daño renal, síncope, hipoxemia, dolor torácico o arritmia requieren evaluación inmediata.
  • Vigilancia: seguir CVF/DLCO, presión, función renal y capacidad funcional; una caída funcional o disnea nueva exige distinguir intersticiopatía, hipertensión pulmonar, cardiopatía, anemia e infección.
  • Autocuidado: protección del frío, abandono del tabaco, vacunación, ejercicio adaptado, cuidado dental y piel; ajustar fármacos si producen hipotensión, edema o toxicidad.
  • Niñez: la enfermedad juvenil necesita equipo pediátrico; la crisis renal es infrecuente y las decisiones sobre corticoides no se extrapolan automáticamente desde el adulto.

Claves EUNACOM

  • Esclerosis limitada también puede producir daño visceral grave.
  • Crisis renal esclerodérmica: IECA urgente; cautela con corticoides.
  • Disnea obliga a diferenciar fibrosis, hipertensión pulmonar y cardiopatía.

Referencias: 29, 30, 31, 28. Bibliografía al final.

5.4. Fenómeno de Raynaud

Identificar ataques vasoespásticos

  • Fenómeno: episodios delimitados de cambio de color digital desencadenados por frío o estrés; palidez por isquemia, cianosis y eritema de reperfusión, con adormecimiento o dolor.
  • Colores: no es obligatorio observar las tres fases completas; una historia compatible de palidez/cianosis episódicas orienta. Fotografías tomadas durante ataques ayudan si el examen entre episodios es normal.
  • Diferenciales: acrocianosis suele ser persistente; eritromelalgia produce dolor/calor y enrojecimiento; isquemia arterial o embolia causa compromiso persistente, a menudo focal. No etiquetar necrosis como Raynaud benigno.

Imagen sugerida (nueva): Secuencia fotográfica de los cambios de color del fenómeno de Raynaud, rotulada según las fases descritas.

Primario probable frente a señales de causa secundaria

Aspecto Primario orientador Secundario sospechoso
Curso Inicio juvenil, episodios reversibles, sin daño de tejidos. Inicio tardío, dolor intenso, progresión, úlceras o isquemia persistente.
Exploración Sin esclerodactilia, cicatrices puntiformes ni enfermedad sistémica; pulsos conservados. Dedos tumefactos/esclerosis, telangiectasias, artritis, exantema o pulsos alterados.
Pruebas Capilaroscopia normal; ANA negativo o de título bajo puede ser compatible. Capilaroscopia patológica o autoanticuerpos específicos; interpretar con clínica.
Raynaud: el daño tisular cambia la interpretación.

Buscar la causa sin sobrediagnosticar

  • Historia: edad de inicio, duración, simetría, pulgar, heridas, ocupación/vibración, tabaquismo y medicamentos. Examinar pulsos, perfusión, manos y piel; buscar síntomas de conectivopatía.
  • Estudio inicial: ANA y capilaroscopia cuando se evalúa autoinmunidad; hemograma, reactantes, función renal/orina y otras pruebas según sospecha. No solicitar paneles extensos solo por una fotografía.
  • Secundarias: esclerosis sistémica, LES, Sjögren, miositis/antisintetasa y EMTC; también enfermedad arterial, crioglobulinas, vibración y fármacos vasoconstrictores.
  • ANA bajo: no convierte por sí solo un Raynaud en conectivopatía. Tampoco una edad joven excluye enfermedad secundaria si existen lesión tisular, capilaroscopia anormal o signos sistémicos.
  • Seguimiento: reevaluar si aparecen dedos tumefactos, úlceras, disnea, artritis o cambios de piel. El diagnóstico inicial puede cambiar con la evolución.

Aliviar síntomas y reconocer isquemia crítica

  • Medidas: abrigar tronco y extremidades, guantes, evitar cambios bruscos de temperatura y recalentar suavemente durante ataques. No aplicar calor intenso directo a dedos adormecidos.
  • Exposición: dejar tabaco/nicotina, reducir desencadenantes individuales y revisar beta-bloqueadores u otros vasoconstrictores; no retirar medicamentos indispensables sin evaluar alternativas.
  • Fármacos: si ataques limitan actividad pese a medidas, dihidropiridinas como nifedipino de liberación prolongada; amlodipino es alternativa. Ejemplo adulto: 5 mg/día, aumentando a 10 mg/día si tolera; revisar presión y edema.
  • Refractario secundario: especialista puede usar inhibidores PDE5 o prostanoides intravenosos según gravedad. No combinar inhibidor PDE5 con nitratos; el riesgo es hipotensión importante.
  • Urgencia: dolor persistente, úlcera infectada, necrosis, frialdad fija o pérdida de pulso requieren valoración inmediata de isquemia y otras causas arteriales; no esperar respuesta a amlodipino domiciliario.
Raynaud: medidas, tratamiento y urgencia.

Claves EUNACOM

  • Raynaud primario no provoca necrosis: el daño tisular exige revisar la causa.
  • Un ANA de título bajo aislado no demuestra conectivopatía.

Referencias: 32, 33, 30, 31. Bibliografía al final.

5.5. Polimiositis y dermatomiositis

Debilidad objetiva y piel orientan el fenotipo

  • Miopatía inflamatoria: debilidad proximal, generalmente simétrica, que dificulta levantarse de una silla, subir escaleras o elevar brazos. Precisar fuerza, duración y repercusión; dolor o cansancio aislados no bastan.
  • Dermatomiositis: eritema heliotropo violáceo periocular, pápulas/signo de Gottron sobre superficies extensoras articulares, eritema en manto o en V; pueden coexistir cambios periungueales y fotosensibilidad.
  • Amiopática: lesiones cutáneas típicas sin debilidad muscular clínica relevante; no descarta enfermedad pulmonar grave. No exigir CK elevada a todo paciente con dermatomiositis.
  • Compromiso sistémico: disfagia, debilidad cervical o respiratoria, intersticiopatía, artritis y, menos frecuentemente, miocarditis. La deglución insegura puede ser el problema más urgente.
  • Polimiositis: diagnóstico actualmente más restringido y de exclusión. Antes de usar esa etiqueta, descartar dermatomiositis, antisintetasa, miopatía necrotizante, cuerpos de inclusión, toxicidad y enfermedades genéticas.

Imagen sugerida (nueva): Fotografías de las manifestaciones cutáneas de dermatomiositis, con localización y nombre de cada lesión.

Miositis: examinar músculo, piel y función.

Estudio para confirmar y diferenciar

  • Laboratorio: CK, aldolasa según disponibilidad, AST/ALT, LDH, hemograma, electrolitos, función renal y TSH; las transaminasas pueden provenir de músculo. CK ayuda al seguimiento, pero no sustituye fuerza y función.
  • RM muscular: identifica edema y distribución, y ayuda a elegir biopsia. EMG apoya un patrón miopático; conducción sensitiva puede conservarse, pero ese hallazgo aislado no demuestra miositis.
  • Biopsia: músculo o piel según fenotipo y duda; seleccionar zona afectada útil, no músculo terminalmente atrófico. Integrar histología con clínica y autoanticuerpos.
  • Diferenciales: hipotiroidismo, alteraciones de potasio, miopatía por corticoides, estatinas/tóxicos, distrofias, miastenia y neuropatía. Retirada de una estatina no resuelve necesariamente una miopatía necrotizante autoinmune.
  • Polimialgia reumática: predomina dolor/rigidez de cinturas en mayores, no verdadera debilidad miopática ni elevación propia de CK. CK elevada obliga a buscar otra explicación.

Autoanticuerpos: asociaciones que cambian la evaluación

Marcador Orientación clínica
Anti-Jo-1 y otras antisintetasas Síndrome antisintetasa: miositis, intersticiopatía, artritis, Raynaud, fiebre y manos de mecánico; no todos aparecen simultáneamente.
Anti-Mi-2 Fenotipo clásico de dermatomiositis, con manifestaciones cutáneas destacadas.
Anti-MDA5 Dermatomiositis, a veces amiopática, con riesgo de intersticiopatía rápidamente progresiva.
Anti-TIF1γ / anti-NXP2 Orientan estratificación de riesgo oncológico en dermatomiositis adulta; no diagnostican cáncer por sí solos.
Anti-SRP / anti-HMGCR Miopatía necrotizante inmunomediada; anti-HMGCR puede asociarse a exposición a estatinas. No son marcadores exclusivos de dermatomiositis.
Autoanticuerpos de miositis: evitar equivalencias falsas.

Pulmón, disfagia y pesquisa de cáncer

  • Respiración: evaluar tos, disnea, saturación y capacidad muscular; función pulmonar con DLCO y TC de alta resolución si riesgo/sospecha de intersticiopatía. Deterioro rápido, especialmente con anti-MDA5, requiere atención urgente.
  • Deglución: tos al comer, voz húmeda, pérdida de peso o neumonías requieren evaluación de aspiración y nutrición; puede necesitar estudio instrumental y suspensión temporal de vía oral insegura.
  • Cáncer adulto: mantener tamizajes habituales y añadir evaluación según subtipo, edad, anticuerpos y síntomas. IMACS sitúa especial riesgo alrededor de los tres años anteriores/posteriores al inicio de miositis.
  • Alto riesgo: dermatomiositis adulta, anti-TIF1γ, determinados perfiles anti-NXP2, disfagia, necrosis cutánea o actividad persistente justifican pesquisa ampliada por especialista. No pedir PET/TC automáticamente a todos.
  • Juvenil: dermatomiositis puede acompañarse de calcinosis y vasculopatía; no trasladar de manera automática el riesgo oncológico ni las dosis del adulto.
Más allá de la CK: tres preguntas decisivas.

Tratamiento de miositis inflamatoria activa

  • Inducción adulta: BSR propone prednisolona 0,5-1 mg/kg/día, habitualmente 40-60 mg/día, con descenso según respuesta. Gravedad, disfagia o absorción inadecuada pueden requerir metilprednisolona intravenosa y hospitalización.
  • Ahorradores: metotrexato, azatioprina, micofenolato o inhibidores de calcineurina según músculo, piel, pulmón, comorbilidades y reproducción. No aplicar una secuencia idéntica a todos los fenotipos.
  • Refractaria/grave: inmunoglobulina intravenosa, rituximab u otras terapias en unidades expertas; la enfermedad pulmonar rápidamente progresiva exige estrategia específica, no solo analgesia o ejercicios.
  • Soporte: rehabilitación y ejercicio adaptado a actividad/función, protección solar para dermatomiositis, nutrición, prevención de caídas, vacunas y protección ósea/infecciosa según inmunosupresión.
  • Respuesta: registrar fuerza y tareas concretas además de CK. Debilidad nueva con CK normal durante corticoides obliga a considerar miopatía esteroidea, daño establecido o descondicionamiento antes de aumentar dosis.

Cuerpos de inclusión: un patrón diferente

  • Sospecha: adulto habitualmente desde 45-50 años, progresión lenta, a menudo asimétrica, con debilidad de extensores de rodilla/cuádriceps y flexores profundos de dedos. No se limita a mayores de 70 ni a músculos proximales.
  • Clínica: caídas por falla de rodilla, dificultad de prensión, atrofia de antebrazos y disfagia; CK puede estar normal o moderadamente elevada. La asimetría no obliga a descartar miopatía.
  • Confirmación: evaluación neuromuscular y biopsia con inflamación, vacuolas ribeteadas u otros cambios característicos; correlacionar con distribución. Criterios ENMC 2024 reconocen presentaciones atípicas y pruebas de apoyo.
  • Conducta: no responde habitualmente a corticoides/inmunosupresión como otras miositis. Priorizar fuerza funcional, ayudas técnicas, prevención de caídas, deglución, nutrición y vigilancia respiratoria.
  • Urgencia: aspiración, incapacidad para manejar secreciones, disnea o debilidad rápidamente progresiva requieren hospital; una evolución muy rápida también obliga a reconsiderar el diagnóstico.
Cuerpos de inclusión: distribución y evolución.

Claves EUNACOM

  • Debilidad objetiva, CK y fenotipo se interpretan juntos; CK normal no descarta toda dermatomiositis.
  • Anti-Jo-1 orienta a antisintetasa; anti-SRP a miopatía necrotizante.
  • Cuerpos de inclusión: cuádriceps y flexores de dedos, frecuentemente asimétricos.

Referencias: 34, 35, 36, 28, 37, 38. Bibliografía al final.

5.6. Enfermedad mixta e indiferenciada del tejido conectivo

Reconocer superposición con un patrón propio

  • EMTC: combinación de manifestaciones de LES, esclerosis sistémica y miositis, habitualmente con anti-U1-RNP y Raynaud/dedos tumefactos. No basta sumar molestias inespecíficas de diferentes enfermedades.
  • Articular/lúpico: poliartritis, úlceras orales, eritema malar o lesiones cutáneas subagudas, serositis y citopenias. La sinovitis puede parecer artritis reumatoide, pero exige caracterización propia.
  • Esclerodermiforme: Raynaud, esclerodactilia, dismotilidad esofágica e intersticiopatía; investigar disnea y disfagia aunque la piel esté poco afectada.
  • Muscular: debilidad proximal objetiva, enzimas musculares o EMG compatibles con miositis. Dolor muscular aislado no establece ese componente.
  • Anticuerpo: anti-U1-RNP apoya EMTC, pero también aparece en LES y otras superposiciones. Resultado positivo aislado no define el diagnóstico ni indica inmunosupresión.
EMTC: reconocer superposición clínica.

Criterios y evaluación: no confundir sistemas

  • Marco japonés 2019, adultos: Raynaud o dedos/manos tumefactos, más anti-U1-RNP, y compromiso característico de órgano; alternativamente, rasgos de al menos dos grupos de superposición LES/esclerosis/miositis.
  • Órgano característico: hipertensión arterial pulmonar, meningitis aséptica o neuropatía trigeminal, después de excluir otras causas. No existe un único sistema universal que reemplace el juicio reumatológico.
  • Niñez: el mismo marco admite combinaciones distintas para menores; la EMTC juvenil requiere valoración pediátrica. No imponer umbrales adultos como una prueba de descarte.
  • Estudio: hemograma, creatinina, orina/proteinuria, CK, complementos y serología según patrón. Evaluar función pulmonar con DLCO y considerar TC de alta resolución por riesgo de intersticiopatía.
  • Hipertensión pulmonar: disnea desproporcionada, síncope, edema o caída de DLCO exigen evaluación cardiopulmonar; ecocardiograma orienta y cateterismo derecho confirma el mecanismo antes del tratamiento específico.

Tratar el órgano, no solo el nombre

  • Fenotipo leve: manejo de Raynaud, fotoprotección y tratamiento de piel/articulaciones según actividad. Hidroxicloroquina puede servir en manifestaciones de tipo lúpico; no trata toda la enfermedad visceral.
  • Enfermedad muscular o pulmonar: inmunosupresión elegida por gravedad y fenotipo, con reumatología/neumología. Si hay rasgos de esclerosis sistémica, valorar cuidadosamente el riesgo de corticoides.
  • Vascular/digestivo: aplicar estrategias específicas para hipertensión arterial pulmonar, isquemia digital o dismotilidad esofágica; no asumir que una pauta de LES resuelve todos los componentes.
  • Urgencia: hipoxemia, síncope, disfagia con aspiración, isquemia digital o deterioro renal requieren evaluación inmediata. Fiebre o meningismo obligan primero a excluir infección, especialmente bajo inmunosupresión.

Conectivopatía indiferenciada y seguimiento

  • Indiferenciada: existen manifestaciones clínicas/serológicas sugestivas de autoinmunidad, pero no un patrón definido suficiente; no es sinónimo de EMTC ni de anti-U1-RNP positivo.
  • Evolución: puede permanecer estable, remitir o evolucionar hacia LES, Sjögren, esclerosis u otra conectivopatía. No informar que necesariamente o habitualmente terminará como LES.
  • Control: documentar manifestaciones iniciales, función y pruebas relevantes; reevaluar si surgen nuevos signos orgánicos. Evitar repetir indiscriminadamente todos los autoanticuerpos sin una pregunta clínica.
  • Decisión terapéutica: tratar síntomas y órganos afectados con la menor toxicidad necesaria. Una etiqueta provisional no justifica inmunosupresión intensa, pero tampoco debe retrasar el estudio de una complicación objetiva.
Indiferenciada: seguimiento sin predicción obligatoria.

Claves EUNACOM

  • Anti-U1-RNP aislado no basta para EMTC.
  • La hipertensión pulmonar puede determinar pronóstico pese a piel poco afectada.
  • Conectivopatía indiferenciada no implica evolución inevitable a LES.

Referencias: 39, 40, 28, 31. Bibliografía al final.

5.7. Síndrome antifosfolípidos

Reconocer trombosis y morbilidad obstétrica

  • SAF: enfermedad autoinmune con trombosis venosa, arterial o microvascular y/o complicaciones obstétricas asociadas a anticuerpos persistentes. Puede ser primario o coexistir con LES.
  • Vascular: TVP, TEP, ACV y trombosis en territorios inusuales. Trombocitopenia, livedo y valvulopatía pueden acompañar, pero no toda manifestación por sí sola confirma SAF.
  • Diferenciales: valorar causas habituales de trombosis, cáncer, medicamentos, otras trombofilias y microangiopatías. La coexistencia de un factor adquirido no permite ignorar una sospecha fundada de SAF.
  • Urgencia: tratar una trombosis aguda según órgano y gravedad sin esperar doce semanas para repetir anticuerpos. La confirmación etiológica se completa posteriormente.

Laboratorio: persistencia y condiciones de la muestra

  • Panel: anticoagulante lúpico funcional, anticardiolipina IgG/IgM y anti-β2-glicoproteína I IgG/IgM. Documentar positividad en dos ocasiones separadas por ≥12 semanas; infecciones pueden producir elevaciones transitorias.
  • Riesgo: anticoagulante lúpico, doble/triple positividad y títulos persistentemente altos aumentan riesgo. Un resultado aislado o de título bajo no equivale al mismo perfil.
  • Interferencia: heparina, antagonistas de vitamina K y anticoagulantes orales directos pueden alterar la prueba de anticoagulante lúpico. Coordinar muestra e interpretación experta; no suspender anticoagulación necesaria solo para estudiar.
  • TTPa/VDRL: un TTPa prolongado o VDRL falsamente reactivo puede ser una pista, pero no sustituye el panel. Anticoagulante lúpico se asocia a trombosis; su nombre no significa protección antitrombótica.
  • Sífilis: VDRL reactivo exige evaluación y prueba treponémica según algoritmo; no atribuirlo a SAF sin descartar infección.
SAF: el panel debe persistir.

Marco clásico de Sydney 2006: hechos clínicos verificables

Componente Definición resumida
Trombosis ≥1 episodio arterial, venoso o de pequeño vaso objetivamente confirmado.
Muerte fetal ≥1 muerte inexplicada de feto morfológicamente normal desde 10 semanas.
Prematuridad placentaria ≥1 nacimiento antes de 34 semanas por eclampsia, preeclampsia grave o insuficiencia placentaria reconocida.
Pérdida embrionaria ≥3 abortos espontáneos consecutivos inexplicados antes de 10 semanas; excluir causas anatómicas/hormonales maternas y cromosómicas parentales.
Laboratorio clásico Persistencia ≥12 semanas: anticoagulante lúpico; aCL IgG/IgM >40 GPL/MPL o >percentil 99; anti-β2GPI IgG/IgM >percentil 99.
Sydney: precisar el antecedente obstétrico. Marco clásico: además se requiere laboratorio persistente; no equivale al puntaje ACR/EULAR 2023.

Clasificación actual y decisión clínica

  • Sydney: combina al menos un criterio clínico con uno de laboratorio. Es el marco clásico de muchos estudios terapéuticos; no transformar cualquier aborto o preeclampsia en criterio obstétrico.
  • ACR/EULAR 2023: entrada con un criterio clínico y anticuerpo pertinente dentro de tres años entre sí; posteriormente ≥3 puntos clínicos y ≥3 de laboratorio mediante dominios ponderados.
  • Alcance: el sistema 2023 incorpora trombosis macrovascular/microvascular, obstetricia, válvulas y hematología, considerando riesgos competidores. No es la suma de Sydney ni corresponde improvisar puntos desde ese cuadro.
  • Diagnóstico: clasificación busca grupos de investigación muy específicos. BSH advierte no aplicarla rígidamente para negar atención individual; integrar evento, persistencia, calidad de pruebas y explicaciones alternativas.

Prevención y tratamiento antitrombótico

  • Sin eventos: positividad de anticuerpos no obliga a anticoagular. Controlar tabaco, presión, lípidos e inmovilización; AAS 75-100 mg/día se considera en perfiles persistentes de alto riesgo, individualizando sangrado.
  • Trombosis venosa: después de fase aguda, antagonista de vitamina K con INR objetivo 2-3; evento no provocado suele requerir tratamiento prolongado. Duración en evento provocado depende de riesgo y contexto.
  • Arterial/recurrencia: selección especializada de intensidad de anticoagulación o asociación antiagregante. No añadir AAS a toda anticoagulación; confirmar adherencia, INR y causas de recurrencia antes de escalar.
  • Anticoagulantes directos: evitar especialmente en triple positividad o trombosis arterial; no sustituir automáticamente warfarina/acenocumarol por un DOAC por comodidad. Situaciones excepcionales requieren decisión experta.
  • Seguridad: educación sobre controles, interacciones, procedimientos y signos de hemorragia/trombosis; planificar profilaxis en periodos de alto riesgo y método anticonceptivo apropiado.

Gestación y SAF catastrófico

  • SAF obstétrico sin trombosis: en patrones establecidos de pérdidas se utiliza AAS a dosis baja más heparina profiláctica durante gestación; el antecedente de prematuridad por enfermedad placentaria exige individualizar combinación según riesgo.
  • SAF trombótico: durante embarazo suele requerir heparina a dosis terapéutica más AAS a dosis baja; coordinación preconcepcional/obstétrica. No reservar heparina para la aparición de síntomas nuevos.
  • Puerperio: mantener prevención antitrombótica según riesgo; EULAR considera heparina profiláctica durante seis semanas tras parto en SAF obstétrico tratado así durante embarazo. SAF trombótico necesita continuidad de su anticoagulación.
  • Catastrófico: trombosis multiorgánica rápidamente progresiva, frecuentemente microvascular, exige UCI y búsqueda de desencadenante, sobre todo infección, cirugía o interrupción de anticoagulante.
  • Tratamiento hospitalario: anticoagulación, glucocorticoides y plasmaféresis y/o inmunoglobulina, junto con tratamiento desencadenante, por equipo experto. Distinguir sepsis/CID y púrpura trombótica trombocitopénica; no esperar completar criterios para soporte urgente.
SAF en embarazo: antecedentes guían la prevención.

Claves EUNACOM

  • Anticuerpos persistentes ≥12 semanas; un resultado aislado no confirma SAF.
  • DOAC no es sustituto automático de antagonista de vitamina K en SAF.
  • En embarazo la prevención se indica por antecedentes y perfil, no solo cuando aparecen síntomas.

Referencias: 21, 41, 42, 43, 44. Bibliografía al final.

6. Vasculitis y polimialgia

Identificar el vaso afectado y reconocer amenaza de órgano.

6.1. Vasculitis sistémicas

Reconocer inflamación vascular y gravedad

  • Concepto: Inflamación de la pared vascular con estenosis, trombosis, isquemia, hemorragia o aneurismas. La distribución vascular y los órganos afectados orientan mejor que un síntoma aislado.
  • Sospecha: Síntomas constitucionales inexplicados junto con púrpura palpable, mononeuritis múltiple, glomerulonefritis, hemorragia alveolar, claudicación o diferencias de pulsos/presión.
  • Urgencias: Pérdida visual, hemoptisis con hipoxemia, deterioro renal rápido, dolor abdominal isquémico, déficit neurológico o isquemia de extremidades requieren evaluación hospitalaria inmediata.
  • Imitadores: Endocarditis, otras infecciones, embolias, ateroesclerosis, neoplasias y fármacos pueden producir cuadros similares. Fiebre con soplo o hemocultivos positivos obliga a reconsiderar inmunosupresión.

Ordenar por vaso predominante

Grupo Entidades Pista clínica
Grandes vasos Arteritis de células gigantes y Takayasu Aorta y ramas principales; cefalea/isquemia ocular o asimetría vascular.
Medianos vasos Poliarteritis nudosa y Kawasaki Isquemia renal/mesentérica y neuropatía; o fiebre infantil con riesgo coronario.
Pequeños vasos: ANCA Granulomatosis con poliangeítis, poliangeítis microscópica y granulomatosis eosinofílica con poliangeítis Glomerulonefritis y/o compromiso respiratorio; asma-eosinofilia orientan a la forma eosinofílica.
Pequeños vasos: inmunocomplejos Vasculitis IgA, crioglobulinémica y otras Púrpura, artralgias y daño renal; investigar enfermedad asociada.
Vaso variable Behçet Puede afectar arterias y venas de cualquier tamaño; úlceras, uveítis y trombosis.

La clasificación describe el vaso predominante; existe superposición. También hay vasculitis de órgano único, secundarias a enfermedades sistémicas y asociadas a causas reconocidas.

El vaso predominante orienta el cuadro.

Interpretar ANCA sin sobrediagnosticar

  • Antígenos: PR3-ANCA y MPO-ANCA se investigan mediante inmunoensayos específicos. c-ANCA suele relacionarse con PR3; p-ANCA, con MPO, pero patrón y antígeno no son equivalentes perfectos.
  • Asociaciones: PR3 es frecuente en granulomatosis con poliangeítis; MPO en poliangeítis microscópica y en una parte de las formas eosinofílicas. Las asociaciones no son exclusivas.
  • Límites: ANCA negativo no excluye vasculitis; ANCA positivo aislado no la confirma. Puede aparecer en infecciones, enfermedades inflamatorias y exposición a algunos fármacos.
  • No generalizar: Arteritis de células gigantes, Takayasu, poliarteritis nudosa, Kawasaki e IgA no se definen por positividad ANCA. Seleccionar pruebas según el fenotipo clínico.

Estudio inicial dirigido

  • Historia: Cronología, piel, ojos, ORL, respiratorio, abdomen, orina y nervios periféricos; medicamentos, drogas, viajes, infecciones y antecedentes autoinmunes.
  • Exploración: Presión en ambos brazos y otras extremidades si procede, pulsos, soplos, piel, neurología, fondo de ojo según síntomas y signos de sobrecarga o hipoxemia.
  • Laboratorio: Hemograma con eosinófilos, VHS/PCR, creatinina, electrolitos, orina y cuantificación de proteinuria. Complemento, ANA, ANCA, crioglobulinas, VHB/VHC y hemocultivos según sospecha.
  • Confirmación: Biopsiar tejido afectado accesible o utilizar imagen vascular según la entidad. Coordinar muestras antes del tratamiento cuando sea posible, sin retrasar la atención de una amenaza orgánica.

Principios de manejo y seguimiento

  • Individualizar: El tratamiento depende de entidad, órgano amenazado, actividad e infección concomitante. No todas las púrpuras requieren corticoides ni todas las vasculitis reciben el mismo inmunosupresor.
  • Actividad y daño: Una estenosis fija, neuropatía residual o proteinuria crónica pueden representar secuelas. Distinguirlas de inflamación activa antes de aumentar inmunosupresión.
  • Seguridad: Antes de terapias prolongadas revisar infecciones latentes, vacunas, función renal/hepática, riesgo óseo y reproductivo; planificar profilaxis infecciosa cuando corresponda.
  • Reevaluación: Integrar síntomas, exploración, función orgánica e imágenes. No ajustar terapia exclusivamente por VHS/PCR o por variación del título ANCA.

Claves EUNACOM

  • ANCA orienta un fenotipo: no sustituye clínica, órgano y confirmación.
  • La amenaza visual, pulmonar, renal o isquémica define urgencia.

Referencias: 45, 46, 47, 48. Bibliografía al final.

6.2. Arteritis de células gigantes

Sospechar antes de perder la visión

  • Población: Vasculitis de grandes vasos en mayores de 50 años, frecuente entre las vasculitis primarias del adulto mayor. Puede comprometer ramas carotídeas, arterias temporales, axilares y aorta; no es exclusivamente temporal.
  • Cefalea: Dolor nuevo temporal o difuso, sensibilidad del cuero cabelludo y arteria temporal dolorosa, engrosada o con pulso reducido. La exploración temporal normal no la excluye.
  • Claudicación: Dolor mandibular o lingual al masticar que mejora al descansar es una pista importante. Diferenciarlo de dolor mecánico persistente de articulación temporomandibular.
  • Síntomas generales: Fiebre, baja de peso, astenia o fiebre de origen desconocido; puede coexistir polimialgia reumática.
  • Extensión: Claudicación de brazos, diferencias de presión/pulsos, soplos, aneurisma aórtico o ACV sugieren afectación extracraneal o complicaciones.

Alarma visual y conducta inmediata

  • Urgencia: Amaurosis fugaz, diplopía o disminución visual pueden preceder ceguera irreversible por isquemia del nervio óptico. Requieren atención inmediata y evaluación oftalmológica.
  • No esperar: Ante sospecha clínica alta iniciar glucocorticoides sin esperar ecografía, biopsia o normalización de trámites. La evaluación especializada de sospecha de ACG debe organizarse dentro de 24 horas.
  • Sin amenaza visual: Prednisona oral equivalente 40-60 mg/día como inducción adulta, ajustada por especialista al cuadro y comorbilidad.
  • Amenaza visual: Considerar metilprednisolona IV 500-1.000 mg/día durante tres días, seguida de tratamiento oral y descenso individualizado. Hospitalizar; no retrasar tratamiento oral si la vía IV no está disponible.
La visión cambia la prioridad.

Confirmar sin interrumpir protección visual

  • Inflamación: VHS y PCR suelen elevarse; puede haber anemia inflamatoria y trombocitosis. Resultados normales no descartan por completo un cuadro clínico convincente.
  • VHS muy alta: También ocurre en infección o mieloma. Rouleaux es inespecífico; ni ANCA negativo ni un valor aislado de VHS confirman ACG.
  • Ecografía: Con experiencia disponible, estudiar arterias temporales y axilares precozmente; halo y alteraciones de pared apoyan inflamación. El rendimiento disminuye después de iniciar glucocorticoides.
  • Biopsia temporal: Útil si imagen no está disponible, es incierta o persiste duda; obtener segmento suficiente por lesiones salteadas. Una biopsia negativa aislada no excluye la enfermedad.
  • Grandes vasos: Angio-TC, angio-RM o PET según sospecha, disponibilidad y pregunta clínica; valorar aorta y ramas si hay síntomas extracraneales o diagnóstico incierto.

Imagen sugerida (nueva): Ecografía de arteria temporal anotada para acompañar el estudio de arteritis de células gigantes.

Pruebas complementarias de ACG.

Control de enfermedad y toxicidad

  • Descenso: Reducir glucocorticoides según remisión clínica y seguimiento; no suspender bruscamente ni aplicar la pauta de dosis bajas de PMR a una ACG activa.
  • Ahorradores: Tocilizumab u otros inhibidores del receptor IL-6 y, en pacientes seleccionados, upadacitinib; metotrexato puede ser alternativa. Selección especializada según recaídas, toxicidad, riesgos, acceso y normativa local.
  • Seguridad: Vigilar infecciones, glucemia, presión, salud ósea, peso y efectos oculares. La inmunomodulación puede atenuar PCR: interpretar evolución clínica y vascular.
  • Recaída: Reaparición de cefalea, claudicación, síntomas visuales o vasculares exige reevaluación; la pérdida visual nueva sigue siendo una urgencia aunque reciba tratamiento.
  • Seguimiento vascular: Vigilar estenosis y dilatación/aneurisma aórtico según afectación previa. Antiagregación no es universal: depende de indicación vascular y balance hemorrágico.

Claves EUNACOM

  • Amaurosis fugaz en un adulto mayor con cefalea nueva exige actuar antes de la biopsia.
  • Arteritis de células gigantes también afecta aorta y arterias axilares.

Referencias: 49, 50, 48. Bibliografía al final.

6.3. Polimialgia reumática

Patrón de dolor y rigidez

  • Edad: Aparece a partir de los 50 años, habitualmente en edades mayores. En una persona joven buscar otras causas de dolor proximal.
  • Distribución: Dolor bilateral de hombros y cintura escapular; puede afectar cuello, caderas y cintura pelviana. Dificulta vestirse, levantar brazos o levantarse de una silla.
  • Rigidez: Predomina al despertar y después del reposo, a menudo más de 45 minutos. Puede acompañarse de fiebre baja, astenia y pérdida de peso.
  • Fuerza: La limitación es principalmente por dolor; la debilidad muscular objetiva y progresiva obliga a investigar miopatía u otra enfermedad neuromuscular.
  • Asociación: Buscar arteritis de células gigantes al diagnóstico y en controles: cefalea nueva, claudicación mandibular, alteración visual o síntomas vasculares.
Dolor proximal no equivale a debilidad.

Evaluación antes de iniciar corticoides

  • Laboratorio: VHS/PCR suelen estar elevadas. CK habitualmente normal; una elevación relevante orienta a miopatía, fármacos u otra causa.
  • Estudio básico: Hemograma, función renal/hepática, calcio y examen de orina según contexto; TSH, CK y otras pruebas si el diagnóstico diferencial lo requiere.
  • Diferenciales: Artritis reumatoide de inicio tardío, artrosis/hombro mecánico, miopatías, hipotiroidismo, efectos de estatinas, infección y neoplasia.
  • Sinovitis: Puede existir inflamación periférica leve; una poliartritis persistente de pequeñas articulaciones o erosiva orienta a otro diagnóstico.
  • Imágenes: Ecografía de hombros/caderas puede mostrar bursitis o tenosinovitis y apoyar casos dudosos. Ningún hallazgo aislado ni la respuesta a corticoides son patognomónicos.

Inducción de remisión

  • Confirmación: Derivar para evaluación diagnóstica. En la mayoría de casos estables sin sospecha de ACG puede esperarse la confirmación antes de iniciar glucocorticoides.
  • Dosis inicial adulta: Prednisona equivalente 15-25 mg/día por vía oral, habitualmente en una dosis matinal; elegir dentro del rango según intensidad, peso, diabetes, osteoporosis y riesgo de efectos adversos.
  • Respuesta: Esperar mejoría clínica importante; respuesta incompleta o evolución atípica obliga a reconsiderar diagnóstico, adherencia y ACG asociada, sin escalar indefinidamente de forma empírica.
  • No sustitutos: AINE y analgésicos no controlan adecuadamente la inflamación como estrategia única. La dosis de PMR no protege una ACG activa.
Confirmar, tratar y revisar respuesta.

Descenso, recaída y seguimiento

  • Reducción: Comenzar descenso gradual una vez controlados dolor y rigidez; ajustar velocidad a recaídas y toxicidad. No suspender bruscamente tras tratamiento prolongado.
  • Recaída: Confirmar recurrencia inflamatoria y excluir dolor mecánico, infección y ACG. Recuperar control con ajuste supervisado; valorar fármaco ahorrador si las recaídas o efectos adversos dificultan el descenso.
  • Ahorradores: Inhibidores del receptor IL-6 en pacientes seleccionados; metotrexato puede ser alternativa. La indicación depende del especialista, riesgos y acceso local.
  • Monitorización: Síntomas, función, VHS/PCR y toxicidad; una cifra inflamatoria aislada no demuestra recaída. Con bloqueo IL-6 la PCR puede resultar poco informativa.
  • Cuidados: Ejercicio adaptado, movilidad, prevención de caídas y osteoporosis; controlar presión, glucemia, infecciones y riesgo cardiovascular durante glucocorticoides.

Claves EUNACOM

  • Dolor proximal y rigidez con CK normal orientan a PMR; debilidad verdadera obliga a revisar el diagnóstico.
  • Preguntar siempre por cefalea, mandíbula y visión.

Referencias: 49, 48, 51. Bibliografía al final.

6.4. Arteritis de Takayasu

Inflamación de aorta y ramas

  • Perfil: Vasculitis de grandes vasos que suele comenzar en personas jóvenes, con predominio femenino. Puede afectar aorta, ramas principales, arterias renales y pulmonares.
  • Fase inflamatoria: Fiebre, astenia, pérdida de peso, cefalea y artralgias pueden preceder los signos vasculares. La enfermedad también puede descubrirse por secuelas de estenosis antigua.
  • Fase vascular: Claudicación de brazos o piernas, pulsos disminuidos, soplos cervicales/supraclaviculares y diferencias de presión entre extremidades; de ahí la descripción clásica de enfermedad sin pulsos.
  • Complicaciones: HTA renovascular, insuficiencia aórtica, aneurismas, isquemia coronaria, AIT/ACV e isquemia de extremidades. No todos los pacientes presentan todas las manifestaciones.
Un patrón de grandes vasos.

Exploración y pruebas

  • Presión: Medir en ambos brazos y, cuando proceda, en cuatro extremidades; una arteria estenosada puede subestimar presión sistémica. Elegir un sitio fiable para seguimiento.
  • Laboratorio: VHS/PCR pueden aumentar, pero correlacionan imperfectamente con actividad. No hay autoanticuerpo específico; ANCA no es prueba confirmatoria.
  • Imagen: Angio-RM suele preferirse para valorar grandes vasos sin radiación; angio-TC es alternativa. Documentar engrosamiento de pared, estenosis, oclusión, aneurisma y territorio afectado.
  • Complementos: Ecografía y PET pueden ayudar según territorio y pregunta. Ecocardiografía si hay soplo, sospecha de insuficiencia aórtica o disfunción cardíaca.
  • Diferencial: Aterosclerosis prematura, displasia fibromuscular, coartación aórtica, aortitis infecciosa y otras causas inflamatorias; interpretar imagen con edad y clínica.

Tratar actividad inflamatoria

  • Confirmar actividad: En pacientes estables puede esperarse confirmación diagnóstica. Una lesión fija sin inflamación activa no implica automáticamente necesidad de aumentar corticoides.
  • Inducción adulta: Para enfermedad activa, prednisona equivalente 40-60 mg/día, con descenso individualizado tras control. Amenaza orgánica requiere manejo hospitalario especializado.
  • Ahorrador: Asociar un inmunosupresor ahorrador de glucocorticoides; opciones convencionales incluyen metotrexato, azatioprina o micofenolato según contexto.
  • Enfermedad resistente: Terapias biológicas, como inhibidores TNF o IL-6, se seleccionan por especialista. Evaluar primero infección, adherencia y si el hallazgo representa daño persistente.
  • Control integral: Tratar HTA y riesgo cardiovascular; vigilar efectos adversos, infecciones, salud ósea y función renal durante inmunosupresión.

Revascularización y vigilancia

  • Indicaciones: Intervenir por isquemia relevante, aneurisma de riesgo u otras complicaciones seleccionadas. Angioplastia, bypass u otra técnica dependen de anatomía y equipo vascular.
  • Momento: Cuando sea posible, realizar intervención con enfermedad controlada; la inflamación activa aumenta complicaciones y restenosis. Una amenaza vital o de extremidad puede exigir intervención urgente.
  • No universal: La endarterectomía no es el tratamiento obligatorio después de corticoides. Muchas lesiones se manejan inicialmente con control inflamatorio y vigilancia.
  • Seguimiento: Clínica, pulsos, presión, marcadores e imagen no invasiva individualizada. Buscar nuevos territorios comprometidos, progresión del daño y recaídas.
  • Urgencias: Déficit neurológico, dolor torácico, síncope con compromiso hemodinámico o extremidad fría y dolorosa requieren evaluación inmediata, aunque la VHS sea normal.
Cuándo intervenir una lesión vascular.

Claves EUNACOM

  • Persona joven con claudicación, soplos y asimetría de pulsos/presión: pensar en Takayasu.
  • Control inflamatorio y reparación de daño vascular son decisiones diferentes.

Referencias: 49, 50, 48. Bibliografía al final.

6.5. Poliarteritis nudosa

Patrón de arterias medianas

  • Definición: Vasculitis necrosante de arterias medianas y pequeñas musculares. Produce isquemia, microaneurismas y necrosis; no es una capilaritis ni causa glomerulonefritis característica.
  • Asociación: Investigar hepatitis B. La proporción asociada depende de población y vacunación; no aplicar un porcentaje fijo a todos los pacientes.
  • Síntomas: Fiebre, adelgazamiento, astenia, mialgias y artralgias. La combinación de síntomas sistémicos con lesiones cutáneas, neuropatía y HTA orienta el diagnóstico.
  • ANCA: Habitualmente negativo; positividad convincente con síndrome pulmón-riñón obliga a considerar vasculitis asociada a ANCA u otro diagnóstico.

Órganos que permiten reconocerla

  • Piel: Livedo con patrón reticular violáceo, nódulos subcutáneos, úlceras, púrpura y necrosis digital. Evaluar extensión profunda, no solo una fotografía superficial de la lesión.
  • Nervio periférico: Mononeuritis múltiple: déficits dolorosos, motores y sensitivos asimétricos en territorios de distintos nervios por lesión de sus vasos.
  • Riñón: Estenosis e isquemia arterial causan HTA, infartos y deterioro renal. Cilindros hemáticos o glomerulonefritis rápidamente progresiva sugieren otra entidad.
  • Abdomen: Dolor posprandial o intenso por isquemia mesentérica; hemorragia, perforación o abdomen agudo son emergencias. Puede existir afectación hepática o vesicular.
  • Otros: Dolor testicular, isquemia muscular o cardíaca. La hemorragia alveolar no es manifestación típica de PAN y exige diagnóstico diferencial.
La PAN lesiona territorios arteriales.

Confirmación y extensión

  • Laboratorio: Hemograma, VHS/PCR, creatinina, orina, perfil hepático y serología VHB; completar estudio infeccioso o autoinmune según contexto.
  • Biopsia: Seleccionar tejido afectado: piel profunda, músculo o combinación nervio-músculo según déficit. La muestra superficial puede no incluir la arteria enferma.
  • Angiografía: Angio-TC o angio-RM orientan afectación visceral; angiografía convencional si hace falta mayor resolución. Buscar microaneurismas y estenosis, no interpretar un aneurisma aislado como confirmación automática.
  • Diferencial: Embolias, endocarditis, ateroesclerosis, displasia fibromuscular y otras vasculitis. La PAN cutánea localizada requiere distinguirse del compromiso sistémico.
  • Evaluar gravedad: Daño renal importante, isquemia gastrointestinal/cardíaca, compromiso neurológico grave o amenaza de extremidad definen necesidad de tratamiento urgente especializado.

Tratamiento según causa y gravedad

  • PAN sistémica grave: Glucocorticoides y ciclofosfamida para inducción, con hospitalización cuando hay amenaza orgánica. Reducir exposición acumulada tras alcanzar control.
  • Sin amenaza orgánica: Glucocorticoides asociados a un ahorrador como azatioprina o metotrexato según evaluación; no usar ciclofosfamida indiscriminadamente en toda lesión cutánea.
  • VHB asociada: Manejo conjunto con hepatología: antivirales, corticoides de curso breve y eventual recambio plasmático según gravedad. La inmunosupresión prolongada aislada puede favorecer replicación viral.
  • Seguimiento: Controlar presión, dolor abdominal, nuevos déficits neurológicos, piel y función renal; completar rehabilitación y vigilar infección, toxicidad y recaídas.
  • Cirugía: Isquemia irreversible, perforación o aneurisma complicado pueden requerir intervención. La terapia inmunológica no reemplaza el manejo de una urgencia quirúrgica.
La causa modifica la inducción.

Claves EUNACOM

  • PAN puede dañar el riñón por isquemia arterial, pero no por glomerulonefritis típica.
  • Buscar VHB cambia el tratamiento.

Referencias: 52, 45, 53. Bibliografía al final.

6.6. Vasculitis asociadas a ANCA: GPA, MPA y EGPA

Diferenciar los tres fenotipos

Entidad Patrón orientador ANCA habitual
GPA: granulomatosis con poliangeítis Rinosinusitis/otitis persistente, costras, lesión destructiva ORL; nódulos pulmonares, a veces cavitados, y glomerulonefritis. PR3 frecuente; no obligatorio.
MPA: poliangeítis microscópica Glomerulonefritis pauciinmune, capilaritis pulmonar/hemorragia alveolar; puede asociar fibrosis pulmonar. No granulomas típicos. MPO frecuente; no obligatorio.
EGPA: granulomatosis eosinofílica con poliangeítis Asma, rinosinusitis/pólipos, eosinofilia, infiltrados pulmonares y neuropatía; puede comprometer corazón y riñón. MPO en una parte; muchos pacientes son ANCA negativos.

GPA reemplaza el epónimo Wegener y EGPA el de Churg-Strauss. La edad orienta, pero ninguna entidad se limita a jóvenes o mayores.

Tres combinaciones orientadoras.

Manifestaciones y alarmas

  • Constitucionales: Fiebre, baja de peso, astenia, mialgias y artralgias; púrpura palpable o rash eritematoso maculopapular pueden acompañarlas.
  • Curso: Puede ser agudo o subagudo y comprometer la vida sin tratamiento; EGPA también puede evolucionar de forma más crónica antes de presentar daño orgánico.
  • Riñón: Hematuria glomerular, proteinuria, cilindros hemáticos y deterioro rápido de función. Puede comenzar con pocos síntomas: solicitar orina y creatinina ante sospecha sistémica.
  • Pulmón: Disnea, infiltrados, caída de hemoglobina e hipoxemia sugieren hemorragia alveolar; la hemoptisis puede faltar. Hospitalizar ante síndrome pulmón-riñón.
  • Neurológico/ORL: Mononeuritis múltiple, hipoacusia, sinusitis persistente o estenosis subglótica. Estridor requiere atención urgente de vía aérea.
  • EGPA: Asma, a menudo difícil de controlar, y eosinofilia por sí solas no demuestran vasculitis. Dolor torácico, insuficiencia cardíaca, neuropatía o daño renal indican compromiso sistémico.
Amenaza orgánica: reconocer y hospitalizar.

Pruebas y biopsia dirigida

  • Básicas: Hemograma con eosinófilos, VHS/PCR, creatinina, orina, proteinuria, perfil hepático y pruebas respiratorias/imágenes según síntomas.
  • Serología: Solicitar PR3-ANCA y MPO-ANCA. Integrar resultado con órgano afectado; un título alto aislado no sustituye diagnóstico ni determina por sí solo gravedad.
  • Tejido: Biopsia renal suele ser muy informativa cuando existe afectación renal; piel, pulmón o nervio-músculo se eligen según accesibilidad y rendimiento. El nervio sural no es biopsia universal.
  • Diferenciales: Infecciones, endocarditis, anti-membrana basal glomerular, LES, fármacos y neoplasia. En eosinofilia considerar parasitosis, alergia y síndromes hipereosinofílicos.
  • Evaluación cardíaca: En EGPA valorar corazón aun con ANCA negativo; ECG, biomarcadores y ecocardiograma según presentación, ampliando estudios ante sospecha de miocarditis.
Elegir el tejido afectado.

Inducción y mantenimiento especializados

  • GPA/MPA con amenaza orgánica: Glucocorticoides junto con rituximab o ciclofosfamida. La elección considera gravedad, recaídas, función renal, fertilidad e infecciones; no esperar todas las pruebas si peligra un órgano.
  • Glucocorticoides: Utilizar descenso supervisado para reducir toxicidad. Los pulsos IV se reservan según gravedad; no son obligatorios en todos los pacientes.
  • Sin amenaza orgánica: Puede utilizarse una estrategia menos tóxica según entidad; metotrexato requiere función renal adecuada. No extrapolar ese manejo a hemorragia alveolar o glomerulonefritis grave.
  • EGPA: Amenaza cardíaca, renal o neurológica grave requiere glucocorticoides y ciclofosfamida o rituximab; mepolizumab tiene un papel en enfermedad seleccionada sin amenaza orgánica, especialmente recidivante/refractaria.
  • Mantenimiento: Después de remisión, rituximab u otras opciones como azatioprina/metotrexato según entidad y riesgo. Las recaídas son posibles: la remisión no elimina la necesidad de seguimiento.

Evitar complicaciones del tratamiento

  • Recambio plasmático: No se indica rutinariamente a toda vasculitis ANCA ni a toda hemorragia alveolar. Decisión individual en daño renal muy grave o situaciones especiales, incluida superposición anti-membrana basal.
  • Prevención: Pesquisar VHB y otras infecciones antes de rituximab; evaluar profilaxis contra Pneumocystis con ciclofosfamida/rituximab y regímenes de alto riesgo. Revisar vacunas, fertilidad y protección ósea.
  • Monitorización: Hemograma, función renal/hepática, inmunoglobulinas cuando corresponda y signos de infección. Infección, recaída y daño residual pueden parecerse y requieren diferenciación.
  • ANCA en controles: No aumentar tratamiento solo porque sube el título: reevaluar clínica y función orgánica.
  • Terapias nuevas: No incorporar avacopán de rutina: su autorización fue revocada en la Unión Europea por eficacia no demostrada de forma fiable y riesgos, incluida hepatotoxicidad grave. Comprobar situación local y alertas; coordinar alternativas si ya lo recibe.

Claves EUNACOM

  • Síndrome pulmón-riñón es una urgencia, incluso sin hemoptisis.
  • En EGPA, ANCA negativo no descarta enfermedad ni compromiso cardíaco.

Referencias: 46, 47, 54, 55. Bibliografía al final.

6.7. Vasculitis por inmunoglobulina A

Reconocer la combinación típica

  • Concepto: Vasculitis de pequeños vasos con depósitos de IgA, antes llamada púrpura de Schönlein-Henoch. Es frecuente en niños y puede seguir una infección respiratoria; también afecta adultos.
  • Piel: Púrpura palpable predominantemente en piernas y glúteos, habitualmente con plaquetas normales. Puede aparecer en brotes y acompañarse de edema de manos, pies o escroto.
  • Articulaciones: Artralgias o artritis, principalmente tobillos y rodillas, generalmente transitorias y sin erosiones.
  • Digestivo: Dolor abdominal cólico, náuseas, vómitos o sangrado. En ocasiones precede a la púrpura; dolor intenso exige excluir invaginación u otra urgencia abdominal.
  • Riñón: Hematuria y/o proteinuria, a veces HTA, síndrome nefrítico/nefrótico o lesión renal aguda. La piel puede mejorar antes de que aparezca nefritis.
Cuatro órganos, una sospecha.

Evaluación inicial y confirmación

  • En todos: Presión arterial, estado de hidratación, edema, examen abdominal y articular, orina y valoración de función renal según presentación.
  • Laboratorio: Hemograma para descartar trombocitopenia; creatinina, filtración estimada y proteinuria cuantificada si alteraciones urinarias o enfermedad significativa.
  • Diagnóstico: Generalmente clínico en presentación típica. No exigir IgA sérica elevada: puede ser normal y no confirma ni excluye la entidad.
  • Biopsia: Lesión cutánea reciente con inmunofluorescencia si presentación atípica; biopsia renal según magnitud/persistencia de proteinuria, deterioro de filtración y criterio nefrológico.
  • Diferenciales: Sepsis/meningococemia, trastornos plaquetarios, coagulopatías, otras vasculitis y reacciones a medicamentos. Niño tóxico con púrpura requiere abordar primero causas potencialmente fulminantes.

Tratamiento y motivos de hospitalización

  • Leve: Reposo relativo por dolor, hidratación apropiada y analgesia. Elegir fármaco según riñón y sangrado; evitar AINE si hay lesión renal, deshidratación o hemorragia digestiva.
  • Dolor abdominal: Ecografía si sospecha de invaginación. Corticoides pueden considerarse en dolor grave o sangrado bajo supervisión, después de excluir una causa quirúrgica.
  • Prevención renal: No administrar glucocorticoides solo para prevenir nefritis. Aspirina o anticoagulación tampoco son profilaxis renal rutinaria.
  • Nefritis: Proteinuria persistente, HTA o deterioro renal requieren nefrología; bloqueo renina-angiotensina e inmunosupresión se individualizan según gravedad y biopsia, no por presencia de púrpura sola.
  • Hospitalizar: Dolor/sangrado digestivo importante, intolerancia oral, lesión renal aguda, HTA grave, síndrome nefrótico, alteración neurológica o dolor testicular agudo con torsión por descartar.

El seguimiento no termina al desaparecer el rash

  • Sin nefritis inicial: Controlar orina y presión al menos mensualmente durante los primeros seis meses; intensificar si aparecen síntomas o alteraciones.
  • Con nefritis: Necesita vigilancia prolongada; en niños con afectación renal se recomienda seguimiento al menos cinco años, más si persiste actividad o daño.
  • Retorno precoz: Orina roja, oliguria, edema, cefalea intensa, dolor abdominal persistente, deposiciones con sangre o dolor escrotal exigen nueva evaluación.
  • Adultos: El riesgo de daño renal puede ser mayor. Investigar causas secundarias y otras enfermedades según edad, contexto clínico y evolución.
  • Pronóstico: La mayoría de cuadros infantiles extrarrenales remite; la evolución de la nefritis determina gran parte del pronóstico a largo plazo.
La nefritis puede aparecer después.

Claves EUNACOM

  • Púrpura palpable no trombocitopénica, dolor abdominal y artralgias: pensar en IgA.
  • Una orina inicial normal no elimina la necesidad de seguimiento.

Referencias: 45, 56, 57, 58. Bibliografía al final.

6.8. Síndrome de Behçet

Patrón mucocutáneo y multisistémico

  • Concepto: Enfermedad inflamatoria clasificada como vasculitis de vaso variable: afecta arterias y venas de cualquier calibre. La artritis no la convierte en una espondiloartritis típica.
  • Úlceras: Aftas orales dolorosas y recurrentes, junto con úlceras genitales que pueden dejar cicatriz. Documentar recurrencias; una afta aislada es muy inespecífica.
  • Piel y articulaciones: Eritema nodoso, lesiones papulopustulosas y artritis habitualmente no erosiva. La patergia provoca una pápula/pústula inflamatoria tras traumatismo cutáneo menor; puede ser negativa.
  • Ojo: Uveítis anterior/posterior o vasculitis retiniana; dolor ocular, fotofobia o visión reducida requieren oftalmología urgente.
  • Otros órganos: Trombosis venosa, aneurismas arteriales, compromiso neurológico y úlceras gastrointestinales. Afectación renal o periférica neurológica es posible, pero menos típica.
Combinar hallazgos recurrentes.

Diagnóstico clínico y extensión

  • Integración: No hay un biomarcador confirmatorio único. Los criterios de clasificación ayudan a ordenar hallazgos, sin sustituir diagnóstico ni descarte de imitadores.
  • Patergia/HLA: Patergia apoya pero su ausencia no excluye; HLA-B51 indica asociación genética, no confirma enfermedad ni justifica cribado aislado de personas sanas.
  • Diferenciales: Aftosis recurrente simple, herpes y otras infecciones genitales, enfermedad inflamatoria intestinal, artritis reactiva y reacciones medicamentosas según presentación.
  • Evaluación: Exploración de piel, mucosas, articulaciones y ojos; hemograma, inflamación y función orgánica. Elegir imágenes vasculares, RM o endoscopia según síntomas.
  • Alarmas: Hemoptisis, dolor torácico, déficit neurológico, cefalea intensa con papiledema, pérdida visual o sangrado/perforación digestiva requieren hospitalización y equipo multidisciplinario.

Mucosas, piel y articulaciones

  • Tratamiento local: Higiene oral y corticoides tópicos pueden aliviar úlceras seleccionadas; evitar uso crónico de glucocorticoides sistémicos para lesiones mucocutáneas aisladas.
  • Colchicina: Primera línea sistémica para lesiones mucocutáneas recurrentes y artritis aguda. Ajustar a función renal/hepática, tolerancia e interacciones; no sustituye terapia de órganos mayores.
  • Persistencia: Si hay intolerancia o respuesta insuficiente, valorar apremilast o inhibidores TNF para manifestaciones mucocutáneas; artritis recurrente/crónica puede requerir inmunosupresores.
  • Decisión: Individualizar por frecuencia, discapacidad y riesgo de daño, con seguimiento especializado y prevención de toxicidad.

Órganos mayores: prevenir daño irreversible

  • Uveítis: Requiere inmunosupresión; afectación posterior amenazante para visión favorece anti-TNF monoclonal, especialmente infliximab, combinado según especialista. No usar glucocorticoides como única terapia.
  • Aneurismas: En compromiso pulmonar/periférico, glucocorticoides e infliximab; ciclofosfamida es alternativa. Hemoptisis por aneurisma requiere control urgente del sangrado y valoración intervencional.
  • Trombosis: El control inflamatorio es central. Anticoagulación puede añadirse en casos seleccionados si riesgo hemorrágico bajo y tras descartar aneurisma de arteria pulmonar; no indicarla automáticamente.
  • Neurológico: Compromiso parenquimatoso activo: glucocorticoides e inmunosupresión, preferentemente infliximab según EULAR. Diferenciarlo de trombosis de senos venosos.
  • Digestivo: Confirmar y graduar mediante endoscopia cuando corresponda; terapia según gravedad, con inmunomodulación y eventual anti-TNF. Perforación o hemorragia importante exige manejo urgente.
El órgano determina la urgencia.

Claves EUNACOM

  • Aftas recurrentes más úlceras genitales y uveítis orientan a Behçet.
  • En trombosis por Behçet, buscar inflamación y aneurismas antes de anticoagular automáticamente.

Referencias: 59, 45. Bibliografía al final.

7. Inflamación sistémica en la infancia

Reconocer Kawasaki, artritis juvenil y complicaciones que exigen derivación.

7.1. Enfermedad de Kawasaki

Criterios clínicos de forma completa

  • Contexto: Vasculitis febril, habitualmente en menores de cinco años, con riesgo de dilatación y aneurismas coronarios. También puede aparecer fuera de ese rango.
  • Fiebre: Fiebre habitualmente ≥38 °C durante al menos cinco días con cuatro de cinco manifestaciones principales. Con cuatro manifestaciones puede diagnosticarse desde el cuarto día; especialistas pueden reconocer casos antes.
  • Ojos: Conjuntivitis bulbar bilateral no purulenta; no se exige que todas las manifestaciones estén presentes simultáneamente.
  • Boca: Labios rojos/fisurados, lengua aframbuesada y eritema oral; las úlceras o exudado prominente sugieren considerar otros diagnósticos.
  • Piel: Exantema polimorfo, habitualmente no vesicular, bulloso ni pustuloso.
  • Extremidades: Eritema/edema de manos y pies en fase aguda; descamación periungueal posterior.
  • Ganglio: Adenopatía cervical, usualmente unilateral, de al menos 1,5 cm.
Cinco manifestaciones que debes buscar. Fiebre y cuatro manifestaciones orientan a forma completa; pueden aparecer sucesivamente.

Forma incompleta: no esperar todos los signos

  • Cuándo sospechar: Fiebre prolongada con dos o tres manifestaciones, o lactante con al menos siete días de fiebre sin explicación; valorar inflamación y ecocardiografía con equipo pediátrico.
  • Inflamación: PCR ≥3 mg/dL y/o VHS ≥40 mm/h apoyan continuar algoritmo; interpretar clínicamente y repetir evaluación si persiste fiebre aun con resultados iniciales bajos.
  • Apoyo de laboratorio: Tres o más: anemia para la edad, plaquetas ≥450.000/mm³ después del séptimo día, albúmina ≤3 g/dL, ALT elevada, leucocitos ≥15.000/mm³ o piuria estéril ≥10 leucocitos/campo.
  • Ecocardiograma: Aneurisma o Z de coronaria derecha/descendente anterior ≥2,5 apoyan diagnóstico; también ≥3: disfunción ventricular, regurgitación mitral, derrame pericárdico o Z coronario entre 2 y <2,5. Interpretación especializada.
  • Decisión: Laboratorio/eco sostienen una evaluación clínica conjunta; no son pruebas aisladas definitivas. Un ecocardiograma normal temprano no excluye Kawasaki ni futuras lesiones coronarias.
La forma incompleta necesita evaluación.

Manifestaciones asociadas y diferenciales

  • Asociadas: Irritabilidad, anemia inflamatoria habitualmente normocítica normocrómica, piuria estéril y trombocitosis reactiva, habitualmente más tardía. Miocarditis puede causar disfunción ventricular, shock y edema pulmonar.
  • Cicatriz BCG: Eritema o inflamación de la cicatriz puede apoyar sospecha, sobre todo en lactantes; no equivale automáticamente a infección por BCG ni es criterio principal.
  • Diferenciales: Adenovirus, escarlatina, sarampión según contexto, reacciones medicamentosas, shock tóxico, sepsis y síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico asociado a SARS-CoV-2.
  • PIMS/MIS-C: Exposición reciente a SARS-CoV-2 orienta, pero no excluye Kawasaki automáticamente. Edad, compromiso digestivo, shock, citopenias, inflamación y función ventricular ayudan a diferenciar.

Tratamiento hospitalario y riesgo

  • Inmunoglobulina: IVIG 2 g/kg en una infusión, habitualmente de 8-12 horas según tolerancia y protocolo. Administrar precozmente dentro de los primeros diez días; no retrasar por esperar aneurismas.
  • Presentación tardía: Después del día diez, considerar IVIG si persiste fiebre sin otra explicación, o si existen alteraciones coronarias junto con inflamación sistémica persistente; decidir con especialista.
  • Aspirina aguda: Puede emplearse 30-50 mg/kg/día divididos mientras hay fiebre, según protocolo; dosis mayores no han demostrado mejor prevención coronaria. La IVIG constituye la intervención principal.
  • Antiagregación: Tras defervescencia, aspirina 3-5 mg/kg una vez al día; continuar hasta revisión a las 6-8 semanas si no hay lesión coronaria y prolongar según cardiología cuando persiste afectación.
  • Alto riesgo: Menor de seis meses o Z coronario ≥2,5 inicial: considerar intensificación antiinflamatoria desde el comienzo, por ejemplo corticoides, mediante equipo experto.
  • Resistencia: Fiebre persistente o recurrente ≥36 horas después de terminar IVIG requiere reevaluación y rescate especializado; no significa fracaso si solo aparece durante la infusión.
Tratar precozmente y reevaluar.

Seguimiento coronario y seguridad

  • Ecografía seriada: Realizar al diagnóstico y repetir según riesgo; sin afectación inicial suele controlarse a las 1-2 semanas. Enfermedad de alto riesgo o coronaria exige controles más cercanos.
  • Z coronario: Sin afectación: <2; dilatación: 2 a <2,5; aneurisma pequeño: ≥2,5 a <5; mediano: ≥5 a <10 y diámetro <8 mm; gigante: Z ≥10 o diámetro ≥8 mm.
  • Trombosis: Aneurismas grandes pueden requerir anticoagulación además de antiagregación y seguimiento prolongado; no anticoagular universalmente a todo niño con Kawasaki.
  • Aspirina: Evitar ibuprofeno concomitante por interferencia antiagregante; consultar ante influenza o varicela por riesgo de síndrome de Reye y evaluar alternativa supervisada.
  • Vacunas: Después de IVIG 2 g/kg, posponer vacunas vivas susceptibles a interferencia, como triple vírica y varicela, habitualmente once meses; coordinar con PNI y vacunatorio.
  • Alta: Explicar retorno por fiebre, decaimiento, dolor torácico, disnea o síncope. Controlar signos clínicos y PCR; la VHS puede aumentar después de IVIG y pierde utilidad inmediata.

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  • Cuatro de cinco criterios bastan en el contexto clínico apropiado; existe Kawasaki incompleto.
  • Eco inicial normal y antecedente de COVID no descartan Kawasaki.

Referencias: 60, 61, 62, 63, 64. Bibliografía al final.

7.2. Artritis idiopática juvenil y enfermedad de Still

AIJ: distinguir fenotipos

  • Definición clásica: Artritis de causa desconocida que inicia antes de los 16 años y dura al menos seis semanas, tras excluir otras causas. No esperar seis semanas para derivar un cuadro sospechoso o grave.
  • Oligoarticular: Una a cuatro articulaciones durante los primeros seis meses. Puede permanecer limitada o extenderse posteriormente.
  • Poliarticular: Cinco o más articulaciones durante los primeros seis meses; subtipos con factor reumatoide positivo o negativo. El FR no se encuentra en todas las formas.
  • Otros fenotipos: Relacionada con entesitis, psoriásica e indiferenciada, además de sistémica. Explorar psoriasis/uñas, dactilitis, entesis, columna y antecedentes familiares.
  • Still: La AIJ sistémica y la enfermedad de Still del adulto pertenecen al mismo espectro. Las otras formas de AIJ no son equivalentes a Still.
AIJ no es una sola presentación.

Sospechar y estudiar artritis juvenil

  • Clínica: Tumefacción, calor, limitación, rigidez al despertar o cojera; el dolor puede ser discreto. Documentar articulaciones, función, crecimiento y síntomas extraarticulares.
  • Descartar urgencias: Artritis séptica, osteomielitis, leucemia y otras neoplasias ante fiebre, dolor intenso, citopenias, dolor óseo o deterioro general. Artrocentesis si sospecha de infección articular.
  • Exámenes: Hemograma, VHS/PCR y pruebas dirigidas por fenotipo; ecografía o RM ayudan según sitio. ANA orienta riesgo de uveítis, no confirma AIJ.
  • Ojos: La uveítis anterior crónica puede ser asintomática. Programar pesquisa oftalmológica con lámpara de hendidura según subtipo y riesgo, aunque el niño no refiera problemas visuales.
  • Red chilena: Derivar a reumatología pediátrica y aplicar la ruta GES correspondiente. Integrar familia, escuela, rehabilitación y transición a cuidados de adulto.

Tratamiento de AIJ no sistémica

  • Objetivos: Controlar inflamación, conservar movilidad y crecimiento, prevenir daño articular/ocular y mantener participación escolar; combinar tratamiento farmacológico y ejercicio adaptado.
  • Oligoartritis: AINE por período breve y glucocorticoide intraarticular cuando está indicado; hexacetónido de triamcinolona es opción preferida según disponibilidad y equipo especializado.
  • Persistencia: Metotrexato es un fármaco modificador frecuente; biológicos se seleccionan si respuesta insuficiente o fenotipo lo exige. No mantener solo analgesia si sigue sinovitis activa.
  • Entesitis/axial: Sacroileítis y entesitis requieren estrategia específica; la respuesta articular periférica no asegura control axial. Evaluar terapias dirigidas por especialista.
  • Seguridad: Control de hemograma, función hepática y otras pruebas según fármaco; revisar vacunas, infecciones y toxicidad. Evitar corticoides sistémicos prolongados como solución universal.

Still: reconocer el componente sistémico

  • Patrón: Picos febriles, erupción evanescente color salmón coincidente con fiebre y artralgias/artritis. Puede haber adenopatías, hepatoesplenomegalia y serositis; considerar Still al investigar fiebre de origen no aclarado.
  • Matiz diagnóstico: La artritis puede aparecer después; su ausencia inicial no impide sospechar Still. Excluir infección, neoplasia y otros síndromes inflamatorios.
  • Hemograma: Es típica leucocitosis con neutrofilia y elevación de reactantes. Neutropenia/citopenias no constituyen el patrón habitual y requieren buscar complicación u otra causa.
  • Ferritina: Puede elevarse mucho, incluso superar 1.000 ng/mL; es inespecífica. Ningún valor aislado confirma Still ni excluye infección o síndrome de activación macrofágica.
  • Tratamiento: Favorecer inhibición temprana de IL-1 o IL-6 y glucocorticoides de duración breve cuando sean necesarios. La elección no sigue automáticamente el algoritmo de AIJ no sistémica.
  • Vigilancia: Fiebre persistente, citopenias, deterioro hepático o síntomas respiratorios obligan a buscar complicaciones. Tos persistente, disnea, hipoxemia o acropaquia pueden indicar enfermedad pulmonar asociada.
Still: patrón inflamatorio sistémico.

Síndrome de activación macrofágica: una emergencia

  • Sospecha: Fiebre persistente, esplenomegalia, ferritina creciente, descenso de plaquetas/células, transaminasas altas, coagulopatía e hipertrigliceridemia. Puede aparecer al inicio o durante el tratamiento de Still.
  • Interpretación: VHS puede caer por consumo de fibrinógeno pese a inflamación intensa. Evaluar tendencias y deterioro orgánico; hemofagocitosis medular no es requisito para actuar.
  • Clasificación pediátrica: En paciente febril con AIJ sistémica conocida o sospechada: ferritina >684 ng/mL más al menos dos alteraciones de la lista siguiente.
  • Plaquetas y enzimas: Plaquetas ≤181.000/µL; AST >48 U/L.
  • Lípidos y coagulación: Triglicéridos >156 mg/dL; fibrinógeno ≤360 mg/dL.
  • Límites: Son criterios de clasificación; no retrasar tratamiento si hay fuerte sospecha sin cumplirlos. Biológicos pueden modificar fiebre y laboratorio; los umbrales no sustituyen juicio clínico.
  • Conducta: Hospitalizar, buscar desencadenantes infecciosos y evaluar soporte intensivo. Tratamiento especializado con glucocorticoides a dosis altas y, según evolución, anakinra, ciclosporina u otras terapias dirigidas.
SAM: leer el cambio de tendencia.

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  • AIJ comprende varios fenotipos; solo la sistémica integra el espectro de Still.
  • En Still, caída de plaquetas con ferritina creciente puede anunciar SAM aunque la VHS disminuya.

Referencias: 65, 66, 67, 68. Bibliografía al final.

8. Columna dolorosa y dolor radicular

Separar cuadros mecánicos de infección, tumor y compromiso neurológico.

8.1. Columna dolorosa

Localizar antes de etiquetar

  • Dolor axial: columna o estructuras paravertebrales; comparar patrón mecánico, inflamatorio y dolor focal de causa grave. No asumir que toda espondilosis radiológica explica síntomas.
  • Radicular: dolor irradiado en territorio de raíz; radiculopatía añade alteración sensitiva, motora o refleja. Explorar ambas piernas y registrar fuerza objetivamente.
  • Canal estrecho: claudicación neurógena al estar de pie/caminar, aliviada al sentarse o flexionarse. Diferenciar de claudicación vascular, considerando pulsos, riesgo vascular y coexistencia.
  • Inflamatorio: inicio antes de 45 años, duración prolongada, dolor nocturno, rigidez y mejoría con ejercicio orientan, pero ningún dato aislado confirma. Buscar psoriasis, uveítis, EII, entesitis y antecedentes familiares.
Tres patrones de dolor vertebral.

Raíces lumbares y sacras: mapa clínico

Raíz Sensibilidad orientadora Motor / reflejo
L2 Cara anterior del muslo. Flexión de cadera; contribuye a grupos con inervación superpuesta.
L3 Muslo anterior distal y rodilla medial. Extensión de rodilla; contribución al rotuliano.
L4 Cara medial de pierna y borde medial del pie. Cuádriceps/dorsiflexión; reflejo rotuliano principalmente L3-L4.
L5 Cara anterolateral de pierna, dorso del pie y hallux. Extensión del hallux y dorsiflexión; sin reflejo osteotendíneo rutinario suficientemente fiable.
S1 Cara posterior/lateral de pierna y borde lateral del pie. Flexión plantar; reflejo aquiliano.

Los territorios se superponen: combinar sensibilidad, músculos de nervios distintos y reflejos; un mapa aislado no basta.

Músculos que orientan la raíz. Interpretar junto a sensibilidad, reflejos y superposición de territorios.

Examen de lumbociática

  • Maniobras: elevación de pierna extendida/Lasègue apoya irritación lumbosacra cuando reproduce dolor radicular, no solo tirantez posterior. Elevación contralateral positiva aumenta sospecha de hernia.
  • Raíces altas: dolor anterior del muslo y alteración de cuádriceps justifican evaluar L2-L4 con estiramiento femoral, cadera y causas femorales; no usar solo Lasègue.
  • Motor: comparar caminar sobre talones y puntas, extensión del hallux y rodilla. Debilidad progresiva pesa más que la intensidad del dolor para decidir urgencia.
  • Diferenciales: neuropatía peronea, polineuropatía, enfermedad de cadera, síndrome glúteo profundo, fractura y causa visceral. Inversión débil junto a pie caído orienta más a L5 que a peroneo aislado.

Imagen y criterios de derivación

  • Cauda equina: alteración perineal/esfinteriana, retención o déficit bilateral exige RM y valoración urgente. La ausencia de un único signo no excluye el síndrome.
  • RM programada: considerar con déficit persistente o ciática incapacitante que no mejora y si se contempla intervención; verificar concordancia de nivel y lado. No operar solo una protrusión incidental.
  • Manejo inicial: actividad adaptada y rehabilitación; analgesia prudente. No ofrecer gabapentinoides, benzodiacepinas ni corticoides orales de rutina para ciática; AINE tiene beneficio limitado y riesgos.
  • Cirugía: valorar descompresión si dolor o función no mejoran con tratamiento no quirúrgico y la lesión explica síntomas. MINSAL contempla fracaso conservador, además de indicaciones urgentes por déficit/cauda equina.

Fractura y seguimiento longitudinal

  • Fractura vertebral: dolor súbito focal tras trauma mínimo, pérdida de talla o cifosis en persona con fragilidad requieren imagen y evaluación de osteoporosis; no atribuir a contractura.
  • Rehabilitación: mantener autonomía, fuerza y tolerancia progresiva; evaluar sueño, miedo, trabajo y uso de analgésicos. Un empeoramiento cualitativamente distinto exige nuevo diagnóstico diferencial.
  • Espondiloartritis: derivación reumatológica si patrón compatible; HLA-B27 o reactantes normales no la excluyen. El estudio sacroilíaco se indica por sospecha clínica, no como panel universal.

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  • Radiculopatía combina territorio y déficit; una RM aislada no localiza el síntoma.
  • La indicación quirúrgica no se limita a cauda equina.

Referencias: 69, 70, 71. Bibliografía al final.

8.2. Lumbago mecánico

Diagnóstico clínico de lumbago mecánico

  • Patrón: dolor lumbar que cambia con carga, movimiento o postura, sin déficit neurológico ni datos sistémicos. Puede comenzar tras esfuerzo, pero no siempre es brusco ni existe un desencadenante preciso.
  • Irradiación: molestia glútea o proximal inespecífica no equivale a ciática. Dolor dermatomal, parestesias, debilidad o reflejos alterados requieren evaluar raíz nerviosa.
  • Tiempo: clasificar evolución para seguimiento; muchos episodios mejoran en semanas, pueden recurrir y no implican daño progresivo. Persistencia exige revisar diagnóstico y factores que mantienen discapacidad.
  • Historia: trabajo, sueño, actividad, episodios previos, trauma, fármacos y comorbilidad. Preguntar qué actividades limitan el dolor y qué espera recuperar la persona.

Excluir alarmas con examen dirigido

  • Neurológicas: retención nueva, anestesia perineal, alteración esfinteriana o debilidad bilateral/progresiva exigen urgencia por posible cauda equina; no esperar incontinencia completa.
  • Sistémicas: cáncer, fiebre, bacteriemia, inmunosupresión, pérdida de peso o dolor focal progresivo requieren estudio específico. Trauma, osteoporosis y corticoides aumentan sospecha de fractura.
  • Inflamación: dolor de inicio joven, rigidez prolongada, mejoría con ejercicio y manifestaciones extraarticulares orientan a espondiloartritis; no clasificarlo como mecánico por radiografía normal.
  • Exploración: movilidad, fuerza, reflejos, sensibilidad, marcha y caderas; examinar abdomen/pulsos si corresponde. Dolor lumbar con inestabilidad circulatoria obliga a descartar una emergencia vascular.

Cuándo pedir imágenes

  • Sin alarmas: no solicitar radiografía, TC o RM rutinarias al primer episodio. Cambios degenerativos son frecuentes en personas sin dolor y no determinan por sí solos tratamiento.
  • Con sospecha específica: elegir imagen por causa probable: fractura, infección, tumor, compresión o lesión visceral. La RM es especialmente útil para médula, raíces y partes blandas.
  • Persistencia: reevaluar adherencia, evolución y examen; imagen especializada cuando el resultado pueda cambiar una intervención. No establecer una RM automática por alcanzar un número aislado de días.

Tratamiento que facilite recuperar actividad

  • Movimiento: mantener actividades toleradas, caminata y retorno gradual a tareas; evitar reposo en cama prolongado. Ajustar temporalmente cargas que exacerban dolor sin inmovilizar por miedo.
  • Ejercicio: programa progresivo adaptado, fortalecimiento y acondicionamiento; kinesiología si hay limitación persistente. Terapia manual, cuando se utiliza, acompaña ejercicio y no lo reemplaza.
  • AINE: considerar vía oral a la menor dosis eficaz y por tiempo breve; revisar riñón, úlcera, anticoagulación, riesgo cardiovascular y embarazo. Gastroprotección según riesgo y control de efectos adversos.
  • Límites: paracetamol solo tiene eficacia limitada; no indicar gabapentinoides, corticoides sistémicos u opioides crónicos para lumbago inespecífico. No extrapolar tratamientos de neuropatía a todo dolor lumbar.
  • Componente psicosocial: abordar miedo al movimiento, ánimo, sueño y dificultades laborales. No significa que el dolor sea imaginario; combinar rehabilitación y estrategias psicológicas cuando aporten.
Recuperación activa del lumbago.

Control y escalamiento

  • Revisar: función, sueño, adherencia y efectos farmacológicos; reducir medicación cuando mejora. Acordar alarmas y acceso a reevaluación si aparece un síntoma diferente.
  • Cirugía: el lumbago inespecífico no se opera de rutina. Una ciática persistente con lesión concordante, pese a tratamiento conservador, sí puede requerir valoración quirúrgica; distinta de una descompresión urgente.
  • Prevención: actividad habitual y manejo de cargas, peso y condiciones del trabajo; evitar prometer que una postura única, una faja o una imagen previenen todas las recurrencias.

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  • Sin alarmas, la imagen inicial suele no cambiar la conducta.
  • Reposo prolongado favorece pérdida de función; la recuperación debe ser activa.

Referencias: 69, 70, 72. Bibliografía al final.

8.3. Lumbago infeccioso y tumoral

Reconocer dolor vertebral de causa grave

  • Patrón sospechoso: dolor focal persistente o progresivo, nocturno o en reposo, que puede coexistir con dolor mecánico. Un síntoma aislado no confirma infección ni tumor.
  • Infección: sospechar espondilodiscitis u osteomielitis ante bacteriemia, endocarditis, procedimiento vertebral, inmunosupresión, drogas intravenosas o infección reciente. Diabetes y hemodiálisis aumentan riesgo.
  • Presentación: puede faltar fiebre y el hemograma ser normal. Dolor con percusión vertebral, elevación de PCR/VHS o déficit neurológico refuerzan sospecha; no esperar la tríada completa de absceso epidural.
  • Tumor: antecedente oncológico, pérdida de peso, dolor creciente y fractura con trauma mínimo obligan a estudiar metástasis, mieloma u otra lesión; puede no existir cáncer previamente diagnosticado.
Dos causas que deben buscarse.

Estudio dirigido antes de atribuirlo a artrosis

  • Exploración: constantes, sepsis, fuerza, sensibilidad, reflejos, marcha y esfínteres; documentar evolución. Buscar retención, anestesia perineal y signos de inestabilidad.
  • Laboratorio: hemograma, PCR/VHS y función renal; dos juegos de hemocultivos antes de antibióticos cuando no demore una intervención urgente. Calcio, electroforesis/inmunofijación y otros exámenes según sospecha tumoral.
  • Imagen: RM vertebral es el estudio principal para infección, colección epidural o compresión tumoral; contraste según pregunta clínica y contraindicaciones. Radiografía normal no excluye estas enfermedades.
  • Microbiología: biopsia o aspiración guiada si cultivos no identifican causa; enviar histología y estudios bacterianos, micobacterianos/fúngicos según contexto. Tuberculosis y brucelosis requieren investigación epidemiológica y tratamiento específico.

Infección: cultivos, antibióticos y cirugía

  • Estabilidad: con hemodinamia y examen neurológico estables, coordinar obtención de diagnóstico microbiológico antes de antibiótico empírico. Esta estrategia exige vigilancia y valoración especializada, no abandono del tratamiento.
  • Urgencia: sepsis, shock o déficit neurológico progresivo requieren antimicrobianos inmediatos y evaluación quirúrgica, obteniendo muestras si es posible sin retrasar. Cubrir estafilococos, incluido MRSA, y gramnegativos según contexto local.
  • Tratamiento dirigido: ajustar al germen, susceptibilidad, función renal y foco. IDSA propone habitualmente 6 semanas totales en osteomielitis vertebral bacteriana, por vía parenteral o antimicrobiano oral de alta biodisponibilidad.
  • Cirugía: valorar drenaje/descompresión y estabilización ante compromiso neurológico, inestabilidad, colección relevante o infección persistente pese a tratamiento. La duración no es idéntica para tuberculosis, Brucella ni infección de material.

Compresión medular tumoral: emergencia

  • Activar atención: cáncer sospechado/conocido con debilidad, marcha alterada, nivel sensitivo o disfunción esfinteriana requiere derivación inmediata. Proteger columna durante traslado si hay inestabilidad; evitar movilización forzada.
  • RM: NICE recomienda realizarla cuanto antes y siempre dentro de 24 horas ante sospecha de compresión; estudiar toda la columna con secuencias apropiadas. No interpretar ese máximo como permiso para esperar.
  • Corticoide: ante signos neurológicos de compresión metastásica, NICE indica dexametasona 16 mg VO o equivalente parenteral de inmediato, luego 16 mg/día mientras se define cirugía/radioterapia; vigilar glicemia y protección gástrica.
  • Precaución: sin signos neurológicos no dar corticoide automáticamente. Sospecha de linfoma/mieloma requiere discusión especializada, porque puede interferir con diagnóstico; no trasladar este esquema a espondilodiscitis.
Déficit neurológico con sospecha tumoral. La urgencia no depende de tener un cáncer previamente confirmado.

Seguimiento y decisiones definitivas

  • Reevaluación: dolor, fiebre, fuerza, autonomía, PCR/VHS y tolerancia terapéutica; progresión neurológica obliga a urgencia aunque los reactantes mejoren.
  • Imagen evolutiva: no repetir RM de rutina en infección con buena evolución clínica y bioquímica; cambios óseos pueden persistir. Solicitarla ante fracaso o sospecha de colección/compresión.
  • Oncología: histología, extensión, estabilidad, pronóstico y preferencias orientan cirugía, radioterapia y tratamiento sistémico. Analgesia y rehabilitación deben acompañar la intervención etiológica.

Claves EUNACOM

  • La ausencia de fiebre no descarta infección vertebral.
  • Dolor vertebral más déficit neurológico exige actuar antes de confirmar la causa.

Referencias: 73, 74, 69. Bibliografía al final.

8.4. Cervicalgia

Diferenciar cervicalgia, raíz y médula

  • Cervicalgia mecánica: dolor relacionado con movimientos/postura, sin déficit ni signos sistémicos. Puede irradiar a hombro o región interescapular sin corresponder a una raíz.
  • Cervicobraquialgia: dolor hacia brazo; si hay distribución sensitiva, debilidad o reflejos alterados concordantes, considerar radiculopatía. Diferenciar lesión de hombro y atrapamientos periféricos.
  • Mielopatía: manos torpes, dificultad con botones, marcha inestable, hiperreflexia, clonus o Babinski sugieren médula cervical; pueden coexistir dolor radicular y signos de primera/segunda motoneurona.
  • Historia: trauma, cáncer, infección, síntomas vasculares, artritis reumatoide y uso de corticoides. En AR puede existir inestabilidad atlantoaxoidea y la manipulación cervical requiere especial cautela.
Brazo doloroso o médula comprometida.

Raíces cervicales: correlación clínica

Raíz Sensibilidad orientadora Motor / reflejo
C5 Región lateral del hombro y brazo. Deltoides: abducción; rotación externa C5-C6; flexión de codo. Bicipital C5-C6.
C6 Pulgar y antebrazo lateral. Extensión de muñeca y flexión de codo; braquiorradial C5-C6.
C7 Dedo medio y región posterior del antebrazo. Extensión de codo y dedos; reflejo tricipital predominantemente C7.
C8 Meñique y lado cubital de la mano. Flexión de dedos; extensión del pulgar recibe contribución C7-C8. Sin ROT rutinario específico.
T1 Antebrazo medial, próximo al codo. Abducción/aducción de dedos, interóseos; superposición con C8.

Los mapas varían y se superponen. C8 no se identifica solo por extensión del pulgar; T1 no corresponde a toda la cara medial del brazo.

Cinco niveles para orientar el examen. Ningún músculo o dermatomo aislado demuestra una radiculopatía.

Alarmas e indicación de imagen

  • Urgencia: trauma relevante, déficit progresivo, signos medulares, infección o cáncer sospechados requieren evaluación pronta e imagen apropiada. No continuar tratamiento de contractura si aparece deterioro neurológico.
  • Vascular/meníngea: dolor cervical súbito inhabitual con cefalea intensa, Horner, focalidad, fiebre o rigidez meníngea obliga a considerar disección, hemorragia o infección; la exploración musculoesquelética no basta.
  • Imagen: sin alarmas ni déficit, no pedir RM rutinaria. Ante sospecha medular, lesión neural significativa o cuadro persistente que cambie conducta, la RM aporta; trauma puede requerir TC según evaluación.
  • Maniobras: Spurling puede apoyar radiculopatía en un contexto apropiado; no realizar provocación o manipulación forzada ante sospecha de inestabilidad, lesión vascular o compresión medular.

Manejo inicial conservador cuando es seguro

  • Actividad: mantener movilidad tolerada y retorno progresivo a tareas; ajustar cargas y posturas sostenidas. Evitar collar y reposo prolongados sin indicación específica.
  • Kinesiología: movilidad cervical, control escapular y fortalecimiento según déficit; combinar educación y ejercicio. Terapias manuales seleccionadas requieren evaluación previa de riesgos.
  • Analgesia: tratamiento breve individualizado; AINE si beneficio supera riesgo renal, digestivo y cardiovascular. Evitar cronificar opioides o sedantes para tolerar una exposición mantenida.
  • Radiculopatía: muchos casos mejoran conservadoramente, pero controlar fuerza y función. No escalar medicación indefinidamente si existe debilidad objetiva o dolor incapacitante persistente.

Derivación y control

  • Médula o progresión: derivación urgente para definir descompresión y estabilidad; el curso puede empeorar aunque el dolor sea moderado.
  • Cirugía electiva: evaluación ante dolor radicular resistente o déficit persistente con lesión concordante; no se limita a una compresión medular ya avanzada ni se decide por imagen aislada.
  • Seguimiento: documentar marcha, destreza, fuerza, sensibilidad, sueño y función laboral. Acordar retorno precoz si aparecen caídas, retención, debilidad o nuevo dolor sistémico.

Claves EUNACOM

  • Manos torpes y marcha hiperrefléxica hacen pensar en médula cervical.
  • Una radiculopatía persistente puede requerir cirugía sin esperar lesión medular.

Referencias: 72, 75, 71, 69. Bibliografía al final.

9. Artrosis y dolor periarticular

Explorar el tejido afectado y recuperar función con tratamiento dirigido.

9.1. Artrosis

Reconocer artrosis sin confundir inflamación persistente

  • Clínica: dolor relacionado con uso, rigidez breve tras reposo, crepitación y limitación variable; puede existir derrame o brote doloroso. La enfermedad afecta a toda la articulación.
  • Patrón típico: NICE permite diagnóstico clínico desde 45 años con dolor relacionado con actividad y sin rigidez matinal o de hasta 30 minutos, cuando no hay signos atípicos.
  • Evolución: puede producir deformidad y pérdida funcional, pero la anquilosis no es un desenlace general obligatorio. Magnitud radiográfica y dolor no siempre coinciden.
  • Alarmas: articulación muy caliente, derrame brusco, fiebre, rigidez prolongada o progresión rápida exigen considerar infección, cristales, artritis inflamatoria, fractura o lesión tumoral.

Distribución y signos característicos

Sitio Hallazgos útiles
Manos Heberden en interfalángicas distales; Bouchard en proximales. Rizartrosis en primera carpometacarpiana.
Rodilla: gonartrosis Dolor con carga, crepitación, limitación; deformidad en varo/valgo y derrame posible.
Cadera: coxartrosis Dolor inguinal, a veces referido a rodilla; limitación especialmente de rotación interna.
Columna: espondilosis Cambios degenerativos; comprobar correlación clínica antes de atribuir dolor o síntomas neurológicos.
Dónde aparecen los cambios de la mano.

Exámenes que aportan una decisión

  • Diagnóstico típico: no exige imagen rutinaria según NICE. Radiografía si hay incertidumbre, hallazgos atípicos, progresión importante o planificación quirúrgica; técnica y carga según articulación.
  • Radiología: disminución del espacio articular, osteofitos, esclerosis y quistes subcondrales. Valorar compartimentos y comparar con síntomas; un osteofito aislado no demuestra la causa.
  • Laboratorio: no existe anticuerpo diagnóstico ni se requiere panel reumatológico rutinario. Punción si derrame agudo sugiere infección o cristales, aunque ya tenga artrosis.
  • Función: preguntar marcha, escaleras, sueño, aseo, trabajo y uso de ayudas. Medir limitaciones ayuda a elegir tratamiento y evaluar respuesta mejor que repetir radiografías sin indicación.

Base del manejo: educación, ejercicio y peso

  • Educación: explicar curso variable, estrategias de autocuidado y expectativas; acordar objetivos concretos, como caminar o vestirse. El dolor inicial con ejercicio puede requerir adaptación, no abandono permanente.
  • Ejercicio: fuerza local, acondicionamiento aeróbico y movilidad, supervisados cuando sea necesario; mantener continuidad. MINSAL favorece educación estructurada y combinar ejercicio con dieta si hay sobrepeso u obesidad.
  • Peso: reducir exceso ponderal mejora carga y función; plantear metas sostenibles sin culpabilizar. No sustituir actividad por restricción alimentaria que favorezca sarcopenia.
  • Ayudas: bastón y otras adaptaciones si mejoran seguridad; órtesis de base del pulgar o rodilla se seleccionan por limitación y estabilidad. Revisar calzado, riesgo de caídas y entorno.
El tratamiento se apoya en función.

Fármacos: distinguir guía chilena y complementos

  • Paracetamol en Chile: DIPRECE mantiene recomendación de primera línea en artrosis leve/moderada de cadera/rodilla de la población GES desde 55 años; ejemplo habitual 1 g VO cada 8 horas.
  • Seguridad: el límite referido por MINSAL es 4 g/día en adulto sin disfunción hepática; no es una meta universal. Reducir dosis con fragilidad, bajo peso o hepatopatía y sumar preparados combinados.
  • Diferencia internacional: NICE desaconseja paracetamol rutinario por beneficio pequeño; individualizar respuesta y contexto en lugar de presentar ambas recomendaciones como idénticas.
  • AINE: tópico especialmente en rodilla; oral si es necesario y apropiado, con menor dosis/tiempo, evaluación renal, cardiovascular y digestiva y gastroprotección. No combinar varios AINE.
  • Opioides: no escalar automáticamente a tramadol; balance desfavorable por somnolencia, caídas y dependencia, especialmente en mayores. Opioides potentes no se recomiendan para artrosis.

Infiltración, cirugía y seguimiento

  • Corticoide intraarticular: opción seleccionada para alivio transitorio cuando otras medidas son insuficientes o facilitar ejercicio; descartar infección. Informar aumento pasajero de glicemia y límites de repetir infiltraciones.
  • Otros productos: no prometer regeneración del cartílago con suplementos o infiltraciones. NICE no recomienda ácido hialurónico intraarticular ni glucosamina como manejo de artrosis.
  • Artroplastia: derivar si dolor y limitación afectan calidad de vida pese a tratamiento razonable, o este no resulta viable. Decisión clínica compartida, no determinada solo por edad o una escala radiológica.
  • Seguimiento: revisar función, actividad, analgesia y comorbilidades. Nuevo calor intenso, bloqueo, incapacidad súbita de apoyo o síntomas generales obligan a reconsiderar la causa.

Claves EUNACOM

  • Heberden: distal; Bouchard: proximal; rizartrosis: base del pulgar.
  • Ejercicio y función siguen siendo centrales aunque se indique un analgésico.

Referencias: 76, 77, 78. Bibliografía al final.

9.2. Hombro doloroso

Localizar el dolor del hombro

  • Historia: inicio, trauma, actividad por encima de cabeza, dominancia, trabajo, dolor nocturno y capacidad para elevar el brazo. Explorar cuello y síntomas neurológicos, no solo el hombro.
  • Examen: comparar movimiento activo y pasivo, especialmente rotación externa; palpación localizada y fuerza del manguito. El dolor puede inhibir fuerza sin rotura completa.
  • Pruebas: arco doloroso, Jobe, Hawkins/Neer y resistencia a rotación ayudan dentro del examen; ninguna maniobra aislada confirma toda tendinopatía o determina cirugía.
  • Dolor referido: isquemia cardíaca, patología pulmonar, diafragmática y cervical pueden presentarse como hombro doloroso. Disnea, dolor torácico o síntomas sistémicos cambian prioridad.

Patrones que separan diagnósticos

Patrón Orientación clínica
Dolor subacromial / manguito Dolor lateral al elevar o cargar, con movilidad pasiva relativamente conservada.
Rotura importante Debilidad objetiva y pérdida de elevación activa, especialmente tras trauma; la pasiva puede conservarse.
Capsulitis adhesiva Restricción activa y pasiva, especialmente rotación externa; asociación con diabetes y trastornos tiroideos.
Artrosis glenohumeral Rigidez activa/pasiva y dolor; confirmar patrón degenerativo en radiografía cuando se sospecha.
Acromioclavicular / bíceps Dolor superior con aducción cruzada o anterior en corredera bicipital, respectivamente.
Comparar movimiento activo y pasivo.

Alarmas e imágenes

  • Urgencia: trauma con deformidad o déficit neurovascular, hombro caliente con fiebre/sospecha séptica, masa o dolor tumoral. No infiltrar antes de excluir infección.
  • Rotura traumática: incapacidad de elevar brazo y debilidad reciente precisan evaluación traumatológica precoz; no asumir solo tendinitis y repetir analgésicos durante meses.
  • Imagen: radiografía ante trauma, rigidez marcada, sospecha articular, tumor o síntomas persistentes. Ecografía o RM si se sospecha rotura u otra lesión y su resultado cambiará conducta.
  • Cuadro típico: el dolor subacromial sin alarmas suele diagnosticarse clínicamente; no exige RM inicial. Los hallazgos degenerativos del manguito pueden ser asintomáticos.
Hombro: cuándo adelantar la atención.

Tratamiento inicial según patrón

  • Educación y carga: adaptar temporalmente movimientos provocadores sin inmovilizar indefinidamente; enseñar ejercicios y retorno progresivo a actividad. Analgesia breve con revisión de contraindicaciones.
  • Subacromial: BESS propone kinesiología como primera intervención; fuerza y control escapular/manguito adaptados. Si persiste, reconsiderar diagnóstico antes de acumular procedimientos.
  • Infiltración: una inyección seleccionada puede aliviar a corto plazo y facilitar rehabilitación; decisión compartida, técnica competente y precaución en diabetes. Evitar infiltraciones repetidas sin reevaluación.
  • Capsulitis: explicar recuperación variable y prolongada; movilidad adaptada al dolor, analgesia y eventual infiltración intraarticular. No forzar estiramientos intensos en fase muy dolorosa.
  • Calcificación: tendinopatía calcificante puede causar dolor agudo intenso; radiografía orienta. Si persiste, especialista valora intervenciones dirigidas; no toda calcificación incidental debe tratarse.

Derivación y evaluación de respuesta

  • Objetivos: sueño, elevación, vestido y trabajo; reevaluar dolor, fuerza y movilidad. Persistencia pese a rehabilitación o incertidumbre justifican derivación y estudio dirigido.
  • Cirugía: valorar según rotura, función, trauma, artrosis y respuesta; la descompresión subacromial no es tratamiento inicial ni una respuesta automática a pruebas de pinzamiento positivas.
  • Contexto laboral: considerar exposición a fuerza, repetición y carga, además de factores personales. En Chile, sospecha ocupacional se evalúa mediante el protocolo SUSESO; el oficio por sí solo no confirma causalidad.

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  • Limitación pasiva marcada orienta a articulación/cápsula, no solo a manguito.
  • Debilidad tras trauma obliga a descartar una rotura relevante.

Referencias: 79, 80, 81. Bibliografía al final.

9.3. Síndrome de túnel carpiano

Reconocer neuropatía del mediano en la muñeca

  • Síntomas: parestesias, dolor o adormecimiento en pulgar, índice, medio y mitad radial del anular; predominio nocturno o con conducción/uso sostenido. Sacudir la mano puede aliviar.
  • Déficit motor: torpeza, caída de objetos y debilidad de abducción/oposición del pulgar; atrofia tenar sugiere daño avanzado. No atribuir todo déficit de flexión de dedos al túnel carpiano.
  • Contexto: embarazo, diabetes, hipotiroidismo, obesidad, artritis reumatoide y exposición a fuerza/repetición pueden contribuir. La presencia de un factor no sustituye la localización clínica.
  • Exploración: sensibilidad por territorios, masa y fuerza tenar, pinza, cuello y otros nervios; comparar ambos lados. Un meñique afectado obliga a valorar cubital u otra localización.
El territorio del mediano.

Confirmación clínica y pruebas seleccionadas

  • Maniobras: Phalen, Tinel y compresión carpiana pueden reproducir síntomas; interpretar conjunto, no una prueba aislada. La ausencia de positividad no descarta un cuadro compatible.
  • Neurofisiología: conducción nerviosa/EMG cuando existe duda, déficit relevante, evolución atípica o necesidad de graduar lesión antes de intervención. No es obligatoria en toda presentación clínica típica.
  • Ecografía: puede apoyar compresión o identificar lesión estructural en casos seleccionados. RM no es un examen diagnóstico rutinario; elegir estudio por la pregunta clínica.
  • Diferenciales: radiculopatía cervical, polineuropatía, neuropatía mediana proximal, cubital y artrosis del pulgar. Analítica de diabetes/tiroides u otras causas según historia, no panel indiscriminado.

Manejo no quirúrgico y sus límites

  • Férula: mantener muñeca cercana a neutro durante la noche en enfermedad leve/moderada; comprobar ajuste y tolerancia. Puede aliviar mientras se define una intervención.
  • Actividad: reducir compresión y posiciones sostenidas provocadoras; adaptar tareas y ergonomía. No asegurar causalidad por uso de teclado sin evaluación de exposición y clínica.
  • Infiltración: corticoide local puede ofrecer alivio transitorio; AAOS no encuentra beneficio sostenido. No repetir indefinidamente si hay déficit o deterioro; informar riesgo de lesión nerviosa e hiperglicemia.
  • Medicamentos: analgesia puede aliviar dolor asociado, pero no libera compresión. No usar gabapentinoides, corticoides orales o suplementos como sustitutos automáticos de una evaluación adecuada.

Cuándo adelantar derivación

  • Prioridad: debilidad progresiva, atrofia tenar, pérdida sensitiva persistente o daño neurofisiológico importante requieren valoración especializada sin prolongar ensayos ineficaces.
  • Cirugía: liberación del túnel cuando gravedad o persistencia lo justifican; técnicas abierta y endoscópica tienen resultados clínicos comparables. El déficit prolongado puede no recuperarse por completo.
  • Agudo: dolor intenso y síntomas medianos rápidamente progresivos después de trauma o hemorragia requieren urgencia por compresión aguda, distinta del síndrome crónico habitual.
La gravedad cambia la derivación.

Seguimiento y contexto chileno

  • Reevaluar: sueño, función, sensibilidad y fuerza; si no mejora, reconsiderar diagnóstico, adaptación de férula y gravedad. La mejoría del dolor sola no asegura recuperación nerviosa.
  • Trabajo: SUSESO contempla evaluación clínica y de condiciones de trabajo para determinar origen común o laboral. Documentar fuerza, repetición, vibración, duración y distribución de síntomas.
  • Embarazo: muchos casos mejoran al resolverse retención de líquidos; preferir medidas conservadoras si gravedad lo permite, sin postergar atención ante déficit progresivo.

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  • Parestesias nocturnas medianas más torpeza tenar orientan el diagnóstico.
  • Atrofia o debilidad progresiva no deben manejarse solo con analgesia.

Referencias: 82, 83, 84, 81. Bibliografía al final.

9.4. Epicondilalgia / Epitroclealgia

Distinguir dolor lateral de medial

  • Epicondilalgia lateral: tendinopatía del origen extensor, especialmente extensor radial corto del carpo; dolor al agarrar, girar o extender muñeca. No exige practicar tenis.
  • Epitroclealgia medial: origen flexor-pronador; dolor al flexionar muñeca o pronar contra resistencia. Considerar además lesión ligamentaria en lanzadores y neuropatía cubital.
  • Mecanismo: sobrecarga y adaptación tendinosa alterada; el término epicondilitis no implica inflamación pura ni necesidad automática de corticoide.
  • Historia: inicio, carga laboral/deportiva, trauma, duración y pérdida funcional. Preguntar parestesias, bloqueo, dolor cervical, fiebre y síntomas de otras articulaciones.
Localización y movimiento provocador.

Examen y diagnósticos alternativos

  • Palpación: localizar sensibilidad en epicóndilo lateral u origen flexor medial; comparar dolor con contracción resistida y estiramiento. El rango articular suele conservarse.
  • Pruebas laterales: extensión resistida de muñeca/dedo medio y estiramiento de extensores apoyan el diagnóstico. Dolor aislado no demuestra rotura ni atrapamiento nervioso.
  • Cubital: parestesias de meñique/anular, debilidad de interóseos o síntomas con flexión del codo sugieren neuropatía; no atribuirlos a epitroclealgia aislada.
  • Otros: radiculopatía, túnel radial, lesión ligamentaria, artrosis, cuerpo libre, fractura e infección. Pérdida de extensión, derrame, calor, masa o bloqueo justifican estudio diferente.

Imágenes y atención inicial

  • Cuadro típico: diagnóstico clínico sin radiografía o RM rutinarias. Imagen ante trauma, incertidumbre, rigidez, masa o fracaso que haga reconsiderar etiología.
  • Adaptar carga: reducir tareas desencadenantes, modificar técnica y mantener actividad tolerada; evitar inmovilización prolongada. Recuperación puede durar meses y no depende solo de quitar dolor.
  • Kinesiología: carga progresiva de musculatura implicada, fortalecimiento y educación según tolerancia. BESS favorece fisioterapia; ajustar expectativas porque no todas las intervenciones tienen beneficio duradero demostrado.
  • Analgesia: AINE tópico u oral breve si corresponde, considerando riesgos. Banda/órtesis puede ensayarse para tareas concretas, pero su beneficio es variable.

Evitar procedimientos automáticos

  • Corticoide lateral: BESS desaconseja su inyección en tendinopatía lateral; el alivio inicial no garantiza recuperación y se asocia a peores resultados/recurrencia posteriores.
  • Otras intervenciones: no prometer beneficio con plasma rico en plaquetas, punción seca u ondas de choque. Evidencia y recomendaciones varían; no reemplazan diagnóstico y decisión informada.
  • Persistencia: revisar adherencia y diagnóstico; BESS sugiere derivar si no mejora en 12-24 semanas. Déficit neurológico, infección, trauma importante o masa adelantan atención.
  • Cirugía: reservada a evaluación especializada de casos persistentes; discutir incertidumbre de beneficio frente a placebo. No es consecuencia inevitable de una ecografía anormal.

Prevención funcional y trabajo

  • Control: dolor con agarre, capacidad para tareas y retorno gradual a carga; corregir recaídas por aumentar demasiado rápido la actividad.
  • Exposición: en sospecha ocupacional, documentar fuerza, repetición, posturas y recuperación; coordinar medidas ergonómicas y evaluación de origen según SUSESO.
  • Perla: dolor medial con parestesias cubitales requiere dos diagnósticos posibles, no más infiltraciones a ciegas.

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  • Lateral: extensores; medial: flexores-pronadores.
  • Dolor medial con síntomas del meñique obliga a explorar el cubital.

Referencias: 85, 86, 87, 81, 88. Bibliografía al final.

9.5. Tendinitis y bursitis

Reconocer dolor periarticular

  • Tendinopatía: dolor localizado que aumenta con carga o contracción del tendón; puede haber engrosamiento y pérdida funcional. No toda lesión crónica es una inflamación que responda a antiinflamatorios.
  • Tenosinovitis: compromiso de la vaina, a veces con crepitación o resalte. Si hay infección o artritis inflamatoria, la conducta difiere de una sobrecarga simple.
  • Bursitis: dolor o tumefacción sobre una bursa; puede deberse a presión, cristales, enfermedad inflamatoria o infección. Las bursas superficiales pueden estar infectadas con movilidad articular relativamente conservada.
  • Examen: comparar movimiento activo, resistido y pasivo, localización exacta, piel, temperatura, fuerza y neurovascular. Dolor pasivo global intenso sugiere considerar una lesión intraarticular.
Qué estructura parece doler.

Localizaciones frecuentes

Síndrome Pista clínica / diferencial
De Quervain Dolor radial de muñeca al mover pulgar; tendones abductor largo/extensor corto. Diferenciar rizartrosis y lesión de escafoides.
Dedo en gatillo Resalte o bloqueo al flexionar/extender, dolor en polea A1; considerar diabetes y tenosinovitis.
Dolor trocantérico Dolor lateral de cadera y al acostarse sobre ese lado; puede predominar tendinopatía glútea, no solo bursitis.
Pata de ganso Dolor medial proximal de tibia, por debajo de interlínea; diferenciar artrosis/lesión ligamentaria.
Olécranon / prepatelar Tumefacción superficial por presión o trauma; excluir infección y cristales si hay calor, eritema o dolor importante.
Aquiles / rotuliano Dolor con carga tendinosa; debilidad brusca, chasquido o defecto palpable obligan a descartar rotura.

Pruebas, aspiración y alarmas

  • Clínica típica: no requiere estudios extensos; ecografía si duda, lesión estructural o procedimiento. RM se reserva para preguntas específicas o planificación.
  • Posible infección: calor, eritema, herida, inmunosupresión o fiebre justifican evaluación pronta; aspirar bursa para recuento, Gram/cultivo y cristales cuando corresponda. Fiebre ausente no excluye infección.
  • Tenosinovitis flexora infecciosa: dedo fusiforme, semiflexionado, dolor a extensión pasiva y sensibilidad de vaina requieren urgencia quirúrgica; no tratar como dedo en gatillo.
  • Rotura: pérdida funcional brusca precisa valoración traumatológica; una rotura aquílea puede mantener algo de flexión plantar por otros músculos. No descartarla solo por ese movimiento.
Alarmas de una aparente tendinitis.

Manejo conservador adaptado al tejido

  • Carga: reducir temporalmente provocación y presión, luego fortalecer progresivamente; hielo breve si alivia y ayudas según localización. Evitar reposo absoluto prolongado.
  • Férula: puede ayudar en De Quervain o dedo en gatillo seleccionados; debe adaptarse a la tarea y evitar rigidez innecesaria. Rehabilitación y ajuste de técnica son centrales.
  • Analgesia: AINE tópico/oral o analgésico seleccionado por comorbilidad; curso breve y reevaluación. No usar dosis crecientes para permitir sobrecarga mantenida.
  • Infiltración: puede servir en localizaciones seleccionadas, tras excluir infección y explicar riesgos. Evitar inyectar dentro del tendón; no extrapolar beneficios a todas las tendinopatías ni repetir sin evaluación.

Tratamiento específico y prevención de recaídas

  • Bursitis séptica: antimicrobianos contra patógenos probables, cultivo y drenaje cuando se requiere; gravedad, inmunosupresión o extensión determinan ingreso. No administrar corticoide local.
  • Inflamatoria o cristalina: tratar enfermedad de base además del foco. Entesitis múltiple con psoriasis, uveítis o lumbago inflamatorio hace considerar espondiloartritis.
  • Seguimiento: valorar fuerza y función, no solo desaparición del dolor; la recurrencia exige revisar exposición, diagnóstico y plan de carga.
  • Derivación: bloqueo persistente, rotura, déficit neurovascular, infección, masa o limitación resistente justifican especialista; la cirugía se decide por lesión y respuesta, no por la palabra tendinitis.

Claves EUNACOM

  • Bursa caliente no significa siempre sobrecarga: excluir infección.
  • El dolor trocantérico también puede originarse en tendones glúteos.

Referencias: 89, 90, 81, 79. Bibliografía al final.

10. Dolor generalizado y fragilidad ósea

Evaluar el dolor persistente y prevenir fracturas.

10.1. Fibromialgia

Un síndrome clínico de dolor generalizado

  • Presentación: dolor musculoesquelético extendido, fatiga, sueño no reparador y dificultades cognitivas; puede fluctuar y afectar función, ánimo y participación social.
  • Mecanismo: alteración del procesamiento del dolor, con hipersensibilidad; no equivale a inflamación muscular, simulación ni enfermedad exclusivamente psiquiátrica. Puede coexistir con artritis u otra enfermedad.
  • Exploración: dolor difuso a palpación es frecuente; no exige encontrar 11 de 18 puntos dolorosos. Sinovitis, debilidad objetiva, fiebre o déficit neurológico requieren explicar otra causa.
  • Distribución: puede comprometer cuello, trapecios, región escapular, pectoral, glútea, trocantérica, codos y rodillas. La localización del dolor sola no identifica daño estructural.

Criterios revisados de uso clínico

  • Puntuación: WPI ≥7 y SSS ≥5, o WPI de 4-6 y SSS ≥9; se requiere además dolor generalizado en al menos 4 de 5 regiones y síntomas durante al menos 3 meses.
  • Regiones: superior izquierda, superior derecha, inferior izquierda, inferior derecha y axial. Mandíbula, tórax y abdomen suman al WPI, pero no se cuentan para definir dolor generalizado en 4/5 regiones.
  • Coexistencia: cumplir criterios es compatible con otros diagnósticos; no significa que cualquier síntoma nuevo se atribuya a fibromialgia. El juicio clínico y examen siguen siendo necesarios.
Combinar cuatro condiciones. Mandíbula, tórax y abdomen no cuentan para el requisito de dolor generalizado regional.

WPI: contar 19 zonas con dolor en la última semana

Grupo Zonas Puntos posibles
Superior izquierdo Mandíbula, cintura escapular, brazo y antebrazo izquierdos. 0-4
Superior derecho Mandíbula, cintura escapular, brazo y antebrazo derechos. 0-4
Inferior izquierdo Cadera/glúteo, muslo y pierna izquierdos. 0-3
Inferior derecho Cadera/glúteo, muslo y pierna derechos. 0-3
Axial Cuello, espalda alta, espalda baja, tórax y abdomen. 0-5

Cada zona dolorosa aporta un punto; total WPI 0-19. No confundir este inventario con una exploración de puntos sensibles.

SSS: sumar intensidad y síntomas acompañantes

  • Última semana: puntuar fatiga, despertar no reparador y problemas cognitivos de 0 a 3 cada uno: 0 ausente, 1 leve, 2 moderado, 3 grave. Subtotal 0-9.
  • Últimos seis meses: añadir un punto por cefalea, uno por dolor/calambres abdominales bajos y uno por depresión, si estuvieron presentes. Subtotal 0-3.
  • Total: SSS 0-12; combinar con WPI, distribución y duración. Una escala cumplida no sustituye la evaluación de signos objetivos de otra enfermedad.
Cómo sumar SSS. Total 0-12; 0 ausente, 1 leve, 2 moderado, 3 grave para los tres primeros componentes.

Estudio acotado y comorbilidades

  • Laboratorio: hemograma y reactantes pueden ayudar según cuadro; TSH si sospecha tiroidea y CK si debilidad/miopatía. No existe biomarcador confirmatorio ni debe pedirse ANA/FR indiscriminadamente.
  • Diferenciales: hipotiroidismo, anemia, miopatía, polimialgia, artritis inflamatoria, trastornos del sueño y efectos de fármacos. Ajustar pruebas a historia y examen; evitar investigación indefinida de un cuadro típico.
  • Salud mental: valorar depresión, ansiedad, trauma y riesgo suicida cuando corresponde; tratar coexistencia sin invalidar dolor. Pesquisar apnea, piernas inquietas y otros factores de sueño no reparador.
  • Alarma nueva: fiebre, pérdida de peso, sinovitis, déficit focal, debilidad progresiva o elevación marcada de reactantes exige diagnóstico adicional, aun con fibromialgia conocida.

Tratamiento no farmacológico como base

  • Explicación: validar síntomas y acordar objetivos de actividad, sueño y calidad de vida. No prometer ausencia completa de dolor como única medida de éxito.
  • Ejercicio: actividad aeróbica, fuerza y movilidad individualizadas, comenzando a intensidad tolerable y progresando gradualmente. Ajustar en exacerbaciones; evitar un programa rígido que empeore sostenidamente síntomas.
  • Sueño y autocuidado: horario regular, manejo de estresores y planificación equilibrada de tareas; evitar ciclos de sobreesfuerzo y reposo prolongado.
  • Apoyo psicológico: estrategias cognitivo-conductuales u otras intervenciones pueden mejorar afrontamiento y función; no se indican porque el dolor sea inventado. Casos complejos requieren abordaje multidisciplinario.
Metas que orientan el tratamiento.

Fármacos seleccionados y seguimiento

  • Elección: amitriptilina a dosis bajas, duloxetina o pregabalina pueden ayudar a algunos pacientes según dolor, sueño y comorbilidad; iniciar bajo, titular y definir plazo para valorar beneficio.
  • Seguridad: amitriptilina puede causar anticolinergia e hipotensión; pregabalina exige ajuste renal y puede producir edema/sedación. Duloxetina requiere revisar función hepática, renal e interacciones serotoninérgicas.
  • Evitar escalamiento: no usar corticoides ni opioides potentes para el síndrome; AINE no trata su mecanismo central. No acumular sedantes sin beneficio funcional documentado.
  • Control: revisar metas, participación, sueño y efectos adversos; retirar gradualmente fármacos ineficaces y tratar enfermedades concomitantes. El seguimiento en APS puede coordinar rehabilitación, salud mental y reumatología cuando sea necesario.

Claves EUNACOM

  • WPI cuenta zonas; SSS mide síntomas: no son los antiguos puntos dolorosos.
  • Fibromialgia puede coexistir con una enfermedad inflamatoria.

Referencias: 91, 92, 93, 94. Bibliografía al final.

10.2. Osteoporosis y prevención de fracturas por fragilidad

Fragilidad ósea y búsqueda de fracturas

  • Concepto: baja resistencia ósea que aumenta riesgo de fractura; puede ser silenciosa hasta una fractura vertebral, de cadera, húmero o radio. Dolor difuso aislado no diagnostica osteoporosis.
  • Historia: fractura de bajo impacto, caída desde propia altura, pérdida de talla, cifosis, caídas, menopausia, bajo peso, familiares con fractura de cadera, tabaco, alcohol y glucocorticoides.
  • DXA: SCHOMM e ISCD indican medición desde 65 años en mujeres y 70 en hombres, antes si hay factores de riesgo, fractura por fragilidad o enfermedad/medicación que cause pérdida ósea.
  • Fractura vertebral: considerar imagen ante dolor focal, pérdida de talla o cifosis; puede ser asintomática. Una fractura de cadera o vertebral por fragilidad puede justificar tratamiento sin esperar T-score osteoporótico.

Densitometría: interpretar según edad y sexo

Medida / grupo Interpretación
T-score: mujeres posmenopáusicas y hombres ≥50 Comparación con adulto joven; osteoporosis si ≤−2,5 en sitio válido. Normal ≥−1; baja masa ósea si menor de −1 y mayor de −2,5.
Z-score: premenopausia y hombres <50 Comparación con población de igual edad; ≤−2 indica densidad inferior a la esperada. No diagnosticar osteoporosis solo por esta cifra.
Sitios y técnica Columna lumbar, cuello femoral o cadera total; radio al 33% en circunstancias definidas. Artefactos y artrosis pueden elevar falsamente densidad lumbar.

Una cifra de Z normal no excluye causa secundaria ni riesgo de fractura. Niños requieren criterios pediátricos propios.

Imagen sugerida (nueva): Informe ilustrado de densitometría y radiografía de fractura vertebral, con los elementos de interpretación destacados.

T-score y Z-score responden preguntas distintas. Z-score bajo no basta por sí solo para diagnosticar osteoporosis.

Riesgo absoluto y causas secundarias

  • FRAX Chile: estima probabilidad a 10 años de fractura de cadera y osteoporótica mayor en edades 40-90, con o sin densidad de cuello femoral; emplear el modelo nacional.
  • Interpretación: integrar riesgo clínico, fracturas previas y umbrales de intervención del contexto chileno. No convertir automáticamente los cortes extranjeros de 3%/20% en una regla universal nacional.
  • Límites: caídas, fracturas múltiples/recientes, dosis de corticoide y algunas enfermedades no se representan plenamente en el cálculo básico; riesgo muy alto requiere juicio especializado aunque FRAX parezca menor.
  • Estudio inicial: hemograma, calcio con albúmina, fósforo, creatinina/VFG, fosfatasa alcalina y 25-OH vitamina D según contexto; ampliar a TSH, PTH, testosterona, celiaquía o paraproteínas cuando hay sospecha.
  • Secundarias: hipogonadismo, hiperparatiroidismo, hipertiroidismo, Cushing, malabsorción, ERC, mieloma y fármacos. Corregir causas y distinguir osteomalacia antes de elegir tratamiento antirresortivo.

Medidas para reducir fracturas

  • Ejercicio: carga tolerada, resistencia y equilibrio; adaptar si hay fractura vertebral o fragilidad importante. Evitar movimientos de alto riesgo sin entrenamiento, manteniendo actividad y autonomía.
  • Caídas: revisar visión, marcha, hipotensión, sedantes, calzado y entorno. Una mejor densidad no elimina el riesgo de fractura si persisten caídas.
  • Calcio/vitamina D: asegurar ingesta y corregir déficit; preferir calcio alimentario y suplementar lo que falta. Individualizar por dieta, malabsorción, litiasis y función renal; no usar megadosis intermitentes rutinarias.
  • Hábitos: no fumar, limitar alcohol y mantener nutrición/proteína adecuadas. Calcio y vitamina D acompañan, pero no sustituyen un fármaco indicado por alto riesgo.

Elegir tratamiento farmacológico

  • Indicación: fractura por fragilidad relevante, T-score osteoporótico o riesgo suficientemente alto según evaluación integral. La baja masa ósea sin fractura no obliga siempre a fármacos, pero tampoco los excluye.
  • Bisfosfonato: alendronato 70 mg VO una vez por semana es una pauta adulta habitual; tomar en ayunas con agua, permanecer erguido al menos 30 minutos y separar de comida/otros fármacos.
  • Precauciones: corregir hipocalcemia, valorar capacidad de cumplir administración, enfermedad esofágica y función renal. Alendronato no es apropiado en insuficiencia renal importante, especialmente con aclaramiento menor de 35 mL/min.
  • Alternativas: zoledronato IV o denosumab según perfil; riesgo muy alto puede favorecer tratamiento anabólico o romosozumab seguido de antirresortivo. La selección requiere revisar contraindicaciones, acceso y plan a largo plazo.

Denosumab exige continuidad y planificación

  • Pauta: 60 mg subcutáneos cada 6 meses para osteoporosis adulta cuando corresponde. No es sustituto automático de cualquier bisfosfonato contraindicado.
  • Hipocalcemia: corregir previamente y asegurar calcio/vitamina D; comprobar función renal y monitorizar según riesgo. FDA advierte especial peligro en ERC avanzada, diálisis y trastorno mineral óseo asociado.
  • Suspensión: no retrasar ni retirar sin plan de transición antirresortiva, porque puede desencadenar pérdida ósea rápida y fracturas vertebrales múltiples. Coordinar alternativa y tiempo con especialista.
  • Diferencia: una pausa planificada puede considerarse en determinados usuarios de bisfosfonatos tras reevaluación; no aplicar esa estrategia automáticamente a denosumab.
Planificar antes de usar denosumab. No aplicar a denosumab una pausa habitual de bisfosfonatos.

Controles y situaciones especiales

  • Seguimiento: adherencia, caídas, fracturas, talla, efectos adversos y causas secundarias; repetir DXA cuando pueda cambiar conducta, idealmente en el mismo equipo y considerando cambio mínimo significativo.
  • Bisfosfonatos: revisar necesidad de continuar tras años de tratamiento según riesgo; dolor nuevo de muslo/ingle requiere descartar fractura atípica. Mantener salud bucal y evaluar problemas odontológicos relevantes.
  • Glucocorticoides: evaluar riesgo tempranamente si se prevé uso sostenido; una DXA normal no elimina riesgo. No esperar a la primera fractura para planificar prevención.
  • Jóvenes y embarazo: densidad baja requiere interpretación especializada de causas, fracturas y planes reproductivos; no extrapolar umbrales ni tratamientos de posmenopausia.

Claves EUNACOM

  • T-score y Z-score se interpretan en poblaciones distintas.
  • Denosumab no debe suspenderse sin una estrategia de transición.

Referencias: 95, 96, 97, 98, 99, 100. Bibliografía al final.

11. Tratamiento seguro y seguimiento

Prevenir toxicidad e infección sin perder el control de la enfermedad.

11.1. Seguridad de las terapias antirreumáticas

Antes de inmunosuprimir

  • Confirmar escenario: diagnóstico, actividad y órgano amenazado; descartar infección que simule brote. Registrar tratamientos previos, comorbilidad, embarazo posible y preferencias.
  • Base de seguridad: hemograma, creatinina/filtrado, transaminasas y evaluación clínica; otras pruebas dependen del fármaco. Establecer quién controlará resultados y toxicidad.
  • Infecciones: antes de biológicos/JAK, pesquisa de TB latente y hepatitis B; considerar hepatitis C y VIH según guía/riesgo. En Chile, coordinar estudio y profilaxis con programas locales.
  • Hepatitis B: HBsAg, anti-HBc y anti-HBs orientan infección/inmunidad. Anti-CD20 y otros tratamientos pueden reactivar infección previa; profilaxis/monitorización por equipo experto.
  • Vacunas: revisar calendario y vacunas indicadas antes del tratamiento cuando sea posible. Vacunas vivas generalmente requieren evitarse o planificarse cuidadosamente durante inmunosupresión relevante.
Preparar un tratamiento seguro.

Fármacos: recordar la precaución que cambia la conducta

Grupo Vigilancia esencial
Metotrexato Dosis reumatológica semanal, nunca diaria; folato, hemograma/hígado/riñón. Mucositis, citopenias o disnea nueva exigen evaluar toxicidad.
Leflunomida Hígado, hemograma y presión; vida media prolongada y plan específico ante embarazo o toxicidad.
Sulfasalazina Hemograma, hígado, alergia y tolerancia digestiva; valorar riesgos individuales.
Hidroxicloroquina Dosis por peso y función renal; evaluación retiniana basal y seguimiento según riesgo.
Biológicos Infección, TB/hepatitis y riesgos propios del mecanismo; no combinarlos rutinariamente entre sí.
Inhibidores JAK Valorar infección, herpes zóster, trombosis, riesgo cardiovascular y cáncer; selección individual, especialmente en personas de mayor riesgo.
Corticoides Presión, glucosa, infección, hueso y supresión suprarrenal. Retirada gradual si exposición lo requiere.

Interacciones y situaciones de alerta

  • Metotrexato: comprobar dosis y día escrito en receta. Trimetoprim/cotrimoxazol puede aumentar toxicidad medular; coordinar alternativas y supervisión. Insuficiencia renal aumenta riesgo de acumulación.
  • Embarazo: metotrexato y micofenolato están contraindicados; leflunomida requiere suspensión/plan de eliminación según especialista. No asumir que todos los FARME son incompatibles: planificar antes de concebir.
  • Infección grave: fiebre, disnea, sepsis o citopenia requieren evaluación inmediata y ajuste del inmunosupresor por equipo. No retirar bruscamente corticoides crónicos sin considerar insuficiencia suprarrenal.
  • Pneumocystis: considerar profilaxis según dosis/duración de corticoides, inmunosupresores y riesgo; no una receta universal. EULAR identifica beneficio posible con prednisona >15-30 mg/día durante >2-4 semanas.
  • Decisión clínica: el esquema se adapta a órgano, respuesta y seguridad. La disponibilidad o cobertura chilena de una terapia debe verificarse en el circuito asistencial, sin inferirla de una recomendación internacional.
Síntomas que obligan a revisar la pauta.

Claves EUNACOM

  • Metotrexato semanal: un error de frecuencia puede ser grave.
  • Antes de intensificar inmunosupresión, comprobar infección y toxicidad.

Referencias: 101, 102, 1. Bibliografía al final.

12. Fuentes clínicas

  1. MINSAL · Artritis reumatoide, evaluación clínica
  2. NICE · Derivación de sinovitis persistente; complemento internacional
  3. ACR · ANA: interpretación clínica
  4. ARUP Laboratories · Pruebas de enfermedades autoinmunes sistémicas
  5. SANJO · Diagnóstico de infección articular nativa; complemento internacional
  6. NICE · Diagnóstico diferencial de gota
  7. NICE · Espondiloartritis y derivación
  8. CDC · Infección gonocócica diseminada
  9. ACR · Gota 2020; complemento internacional
  10. AEMPS · Colchicina: información de seguridad
  11. ISP Chile · Interacción colchicina/claritromicina, farmacovigilancia
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