Guía esencial de estudio · Otorrinolaringología - Eunacom
Guía esencial de estudio de Otorrinolaringología - Eunacom para preparar el examen EUNACOM.
Guía de Estudio EUNACOM - Otorrinolaringología
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- 1. Examen y prioridades
- 2. Audición y pruebas funcionales
- 3. Otitis y complicaciones
- 4. Equilibrio y nervio facial
- 5. Nariz y senos paranasales
- 6. Faringe y amígdalas
- 7. Laringe, voz y respiración
- 8. Deglución y comunicación
- 9. Cuello, glándulas salivales y tumores
- 10. Epistaxis
- 11. Trauma y cuerpos extraños
- 12. Fuentes clínicas
Relacionar los síntomas del oído, la nariz y la garganta con el examen dirigido. Reconocer urgencias, interpretar pruebas y decidir tratamiento, seguimiento y derivación.
1. Examen y prioridades
Localizar el problema y evaluar audición, deglución y vía aérea.
1.1. Examen ORL y prioridades clínicas
Comenzar por función y riesgo
- Historia: inicio, lateralidad, dolor, fiebre, secreción, sangrado, pérdida auditiva, voz, deglución y respiración. Preguntar por tabaco, cirugía, traumatismo, ruido, agua, medicamentos y exposición a cuerpos extraños.
- Prioridad: estridor con dificultad respiratoria, incapacidad de manejar saliva, hemorragia importante, sepsis, déficit neurológico o pérdida auditiva súbita requieren evaluación urgente. La ausencia de fiebre no descarta gravedad.
- Exploración: signos vitales, cavidad oral, orofaringe, cuello, nariz y oído; examinar ambos lados. Observar voz, trabajo respiratorio, asimetrías y pares craneales. No forzar exploración faríngea si existe obstrucción alta inestable.
Otoscopía dirigida
- Antes del tímpano: inspeccionar pabellón, trago, mastoides y conducto; describir edema, secreción, cerumen, cuerpo extraño o lesiones. Dolor al mover trago/pabellón orienta a otitis externa.
- Membrana: revisar integridad, color, posición, translucidez y movilidad cuando sea posible. El enrojecimiento aislado por llanto o fiebre no confirma otitis media aguda.
- Si no se ve: explicar la limitación, retirar obstrucción sólo con técnica segura o derivar. No inventar un tímpano normal detrás de un conducto ocupado.
- Dolor con oído normal: buscar origen dental, articulación temporomandibular, faringe o tumor; otalgia unilateral persistente con factores de riesgo necesita estudio.
Imagen sugerida (nueva): Fotografía otoscópica normal con membrana timpánica y referencias anatómicas rotuladas.
Diapasón: orientación, no audiometría
| Prueba | Hallazgo | Interpretación |
|---|---|---|
| Rinne, habitualmente 512 Hz | Vía aérea mejor que ósea: positivo. | Normal o hipoacusia sensorioneural; no significa audición normal. |
| Rinne negativo | Ósea igual o mejor que aérea. | Orienta a conducción; sordera profunda unilateral puede dar falso negativo por percepción contralateral. |
| Weber | Lateraliza hacia el oído con pérdida conductiva o hacia el mejor oído en pérdida sensorioneural unilateral. | Interpretar con Rinne y otoscopía; no graduar severidad con esta prueba. |
Comunicar y reevaluar
- Registro: lado, tiempo, hallazgos, función auditiva, pares craneales y tratamientos previos. En niños valorar interacción, lenguaje y alimentación.
- Seguimiento: indicar qué cambios obligan a consultar y cuándo se evaluará respuesta. Dolor nocturno intenso, vértigo con otorrea o parálisis facial no son una otitis simple.
- Atención accesible: hablar de frente y con claridad, reducir ruido, confirmar comprensión y facilitar intérprete de lengua de señas cuando se necesite.
Claves EUNACOM
- Tímpano rojo aislado no diagnostica OMA.
- Rinne positivo no excluye hipoacusia sensorioneural.
2. Audición y pruebas funcionales
Distinguir el mecanismo de pérdida y detectar cuándo el tiempo importa.
2.1. Audiometría y timpanometría: lectura práctica
Leer ejes y comparar vías
- Audiograma: eje horizontal de frecuencias en Hz; eje vertical de umbral en dB HL, que aumenta hacia abajo. Cuanto más abajo, mayor intensidad necesaria para oír. No representa porcentaje de audición.
- Vía aérea: explora transmisión más cóclea y vía neural. Vía ósea reduce el efecto de oído externo/medio. El enmascaramiento evita que el otro oído responda por el examinado.
- Conductiva: aérea alterada y ósea conservada, con brecha aéreo-ósea. Sensorioneural: ambas alteradas sin brecha relevante. Mixta: ambas alteradas y además una brecha.
- Completar: logoaudiometría evalúa reconocimiento verbal; correlacionar umbrales con comprensión y necesidades. En niños se selecciona técnica por desarrollo, no se exige la misma respuesta que a un adulto.
Imagen sugerida (nueva): Audiogramas comparativos de los patrones descritos, con ejes, símbolos y vías aérea y ósea identificados.
La timpanometría estudia el oído medio
- Qué mide: variación de admitancia/movilidad al cambiar presión en el conducto. Integrar forma, presión del pico y volumen equivalente del conducto con otoscopía; no mide por sí sola la audición.
- A, As y Ad: pico cercano a presión ambiental; A es patrón habitual, As tiene movilidad reducida y Ad aumentada. Pueden sugerir rigidez o discontinuidad/atrofia, pero no identifican una enfermedad por sí solos.
- B plana: con volumen apropiado puede apoyar efusión; con volumen alto sugiere perforación o tubo permeable. Volumen muy bajo puede indicar sonda obstruida o contra pared.
- C y Cs: pico a presión negativa orienta a disfunción tubárica. Un pico negativo y poco móvil, llamado Cs en algunas clasificaciones, no confirma automáticamente efusión.
Imagen sugerida (nueva): Timpanogramas de los tipos descritos, con ejes y forma de cada curva señalados.
Errores de interpretación frecuentes
- Curva descendente: frecuente en presbiacusia, pero no exclusiva. Escotoma en 3-6 kHz orienta a ruido; no todo daño por ruido adopta una V perfecta. Ménière puede afectar graves inicialmente.
- Lactantes: usar pruebas objetivas y frecuencia de sonda apropiada, habitualmente alta frecuencia en lactantes pequeños; una timpanometría convencional puede ser engañosa.
- Discordancia: resultado aislado normal no invalida quejas persistentes; verificar técnica, lenguaje y función en ruido. Asimetría, progresión o síntomas neurológicos cambian estudio y derivación.
Claves EUNACOM
- La brecha aéreo-ósea identifica un componente de conducción.
- Curva B: interpretar siempre el volumen del conducto.
2.2. Diagnóstico diferencial de hipoacusias de transmisión
Localizar una pérdida de transmisión
- Mecanismo: obstrucción o alteración mecánica en oído externo/medio. La audiometría muestra brecha aéreo-ósea; otoscopía y timpanometría orientan la causa.
- Diferenciales: cerumen, cuerpo extraño, otitis externa que ocluye, efusión, perforación, enfermedad crónica, alteración de huesecillos y otoesclerosis. Una otoscopía normal no excluye conducción.
Cerumen y cuerpo extraño
- Cerumen impactado: tratar si produce síntomas o impide examen necesario. Seleccionar cerumenolítico, extracción manual o irrigación según oído y experiencia; no retirar cerumen normal por rutina.
- Antes de irrigar: descartar perforación, tubo, cirugía relevante e infección; cautela especial en diabetes o inmunosupresión. Dolor, vértigo o sangrado obligan a detener maniobra y reevaluar. No usar velas óticas ni cotonitos.
- Cuerpo extraño: la primera tentativa tiene mayor probabilidad de éxito; necesita visión, cooperación e instrumental adecuados. Derivar si falló, está junto al tímpano, es penetrante o no puede retirarse con seguridad.
- Pilas y material expansible: pila botón requiere extracción urgente; no irrigar pilas, legumbres ni objetos que se hinchan. Para insecto, aceite mineral o lidocaína pueden inmovilizarlo si tímpano íntegro; técnica posterior según personal entrenado, no una regla de «agua siempre prohibida».
- Después: inspeccionar conducto/tímpano y comprobar síntomas auditivos. Una hipoacusia que persiste tras retirar el objeto necesita estudio, no atribución automática a trauma menor.
Otoesclerosis y huesecillos
- Otoesclerosis: fijación del estribo por remodelación ósea, a menudo progresiva, con antecedente familiar y tímpano normal. Puede aparecer componente sensorioneural; no siempre es conductiva pura.
- Pruebas: audiometría, reflejos e impedancia; As puede apoyar rigidez, pero una curva A no la excluye y As no la confirma. La imagen se selecciona por diagnóstico diferencial y planificación.
- Tratamiento: audífono o cirugía del estribo en candidatos, tras discutir beneficio y riesgo. Discontinuidad osicular postraumática puede mostrar movilidad aumentada/Ad y requiere evaluación especializada.
- Derivar: pérdida asimétrica persistente, enfermedad crónica, masa o efusión unilateral adulta. Evitar que un pequeño tapón retrase atención de una pérdida súbita desproporcionada.
Claves EUNACOM
- Otoscopía normal no descarta otoesclerosis.
- No irrigar una pila botón ni un oído perforado.
2.3. Diagnóstico diferencial de hipoacusias sensorioneurales
Pérdida coclear o neural
- Claves: umbrales óseos y aéreos alterados sin brecha conductiva relevante. Otoscopía puede ser normal. Investigar inicio, simetría, fluctuación, ruido, fármacos, familia y síntomas vestibulares/neurológicos.
- Presbiacusia: bilateral progresiva, habitualmente mayor en agudos y con dificultad para comprender en ruido. No atribuir a edad una pérdida súbita, marcadamente asimétrica o con otros signos.
- Ruido: exposición laboral o recreativa, a veces escotoma de 3-6 kHz, clásicamente cerca de 4 kHz. Historia y pruebas seriadas importan; una V aislada no prueba origen ocupacional.
- Ototoxicidad: aminoglucósidos, quimioterapia como cisplatino y diuréticos de asa pueden afectar audición o equilibrio. Riesgo depende de dosis, vía, función renal y combinaciones; coordinar alternativas y vigilancia, sin suspender tratamiento esencial sin plan.
Asimetría y causas que no deben omitirse
- Ménière: pérdida fluctuante, inicialmente de graves en muchos casos, junto a crisis vestibulares y síntomas del mismo oído. No todo tinnitus con mareo corresponde a Ménière.
- Schwannoma vestibular: tumor benigno generalmente lento, con hipoacusia asimétrica, tinnitus o desequilibrio; alteraciones de V o VII pueden indicar mayor extensión, pero no son necesarias para sospecharlo.
- Estudio: audiometría/logoaudiometría y RM de conductos auditivos internos/ángulo pontocerebeloso si se sospecha causa retrococlear. Observación, radiocirugía o cirugía dependen de tamaño, crecimiento, edad y función; pequeño no equivale a radioterapia obligatoria.
- Tinnitus: unilateral persistente, pulsátil o asociado a pérdida asimétrica necesita evaluación dirigida. Valorar impacto en sueño/ánimo y audición; no prometer curación con vasodilatadores o suplementos.
Rehabilitar y proteger la audición
- Ayudas: audífonos ajustados y verificados, estrategias de comunicación, dispositivos de asistencia y evaluación de implante coclear en candidatos. Un audífono amplifica, pero no elimina todas las dificultades en ruido.
- Chile: evaluación y rehabilitación según red y GES cuando corresponda, incluida hipoacusia que requiere audífono en personas mayores. Controlar ajuste, uso real, mantenimiento y barreras de acceso.
- Prevención: reducir intensidad/tiempo de exposición sonora y usar protección adecuada; mantener comunicación accesible y apoyar participación social.
- Urgencia: cualquier pérdida de instalación brusca necesita valoración inmediata aunque parezca «oído tapado» y el tímpano sea normal.
Claves EUNACOM
- La asimetría requiere buscar una causa adicional a presbiacusia.
- Audición útil incluye comprender, no sólo detectar tonos.
2.4. Hipoacusia sensorioneural súbita
Reconocer una urgencia auditiva
- Presentación: caída auditiva en hasta 72 horas, habitualmente unilateral, con o sin tinnitus, plenitud o vértigo. Criterio audiométrico clásico: al menos 30 dB en tres frecuencias consecutivas; no esperar demostrar ese umbral para derivar.
- Diferenciar: otoscopía y diapasones ayudan a descartar conducción, pero un tímpano normal y Rinne positivo no tranquilizan. Documentar tiempo exacto y síntomas neurológicos.
- Prioridad: coordinar ORL/audiometría de inmediato, idealmente evaluación dentro de 24 horas si es reciente. Si hay focalidad, ataxia intensa o síndrome vestibular sospechoso, evaluar también ACV.
Confirmar y tratar sin demora evitable
- Audiometría: obtener lo antes posible. La guía AAO-HNS fija un límite de 14 días para confirmación; no es una invitación a esperar dos semanas.
- Corticoides: opción inicial dentro de las primeras dos semanas, con mayor interés en inicio temprano y decisión especializada. Un esquema adulto frecuente usa prednisona 1 mg/kg/día, máximo habitual 60 mg, seguido de duración/descenso según protocolo; revisar diabetes, infección y otras contraindicaciones.
- Vía intratimpánica: puede seleccionarse si el tratamiento sistémico no conviene o como rescate ante recuperación incompleta, habitualmente entre 2 y 6 semanas. La indicación exige ORL; no son gotas óticas.
- Opciones adicionales: oxígeno hiperbárico junto a corticoide se considera en centros y tiempos seleccionados. No indicar de rutina antivirales, trombolíticos o vasodilatadores por presumir origen viral/vascular.
Completar estudio y seguimiento
- Causa: muchos casos son idiopáticos; antecedentes y examen dirigen estudios autoinmunes, infecciosos u otros. No pedir un panel extenso universal.
- Retrococlear: RM de vía auditiva o estudio apropiado según disponibilidad/contraindicación; una TC craneal rutinaria no sustituye esta evaluación. No retrasar tratamiento esperando RM.
- Control: audiometría tras tratamiento y seguimiento, orientación sobre pronóstico incierto, tinnitus y rehabilitación si persiste pérdida. Explicar que ausencia de dolor no reduce la urgencia.
Claves EUNACOM
- Oído tapado de inicio brusco puede ser una urgencia sensorioneural.
- Derivar y confirmar pronto; la RM no debe retrasar la conducta inicial.
2.5. Hipoacusia neonatal
Pesquisar antes del retraso del lenguaje
- Objetivo: detectar pérdida auditiva temprana y facilitar acceso al lenguaje; todos los recién nacidos requieren pesquisa, no sólo quienes tienen factores de riesgo. Evaluar ambos oídos.
- Pruebas: emisiones otoacústicas, EOA, exploran principalmente células ciliadas externas; potenciales auditivos de tronco automatizados, PEATa o AABR, evalúan respuesta neural. Ninguno por sí solo constituye una audiometría diagnóstica completa.
- Riesgo: UCI neonatal prolongada, prematurez, hiperbilirrubinemia importante, antecedentes familiares, síndromes, anomalías craneofaciales, infecciones congénitas y ototóxicos. Las EOA pueden conservarse en neuropatía auditiva.
Ruta chilena y confirmación
- MINSAL: sin riesgo de neuropatía, pesquisa inicial con EOA y reevaluación con PEATa si falla uno o ambos oídos, habitualmente a los 7-15 días. Con riesgo neural, como UCI neonatal por más de cinco días o hiperbilirrubinemia, priorizar PEATa.
- Si no pasa: derivar al circuito de confirmación con potenciales diagnósticos frecuenciales por vía aérea/ósea y otras pruebas apropiadas; no repetir indefinidamente el tamizaje ni esperar a que empiece a hablar.
- Meta de continuidad: pesquisa antes de un mes, confirmación antes de tres meses e intervención antes de seis meses; los programas que lo logran pueden avanzar a 1-2-3 meses. Son metas clínicas internacionales; el calendario del prematuro y garantías se aplica según red.
- Aunque pase: mantener vigilancia del desarrollo y controles audiológicos en quienes tienen riesgo; existen pérdidas progresivas o de aparición tardía. Registrar resultado y asegurar que la familia conoce la siguiente cita.
Tratamiento y acceso comunicativo
- Decisión: depende de tipo, severidad, unilateralidad, anatomía, desarrollo y preferencias familiares. Audífonos pediátricos, implante coclear y rehabilitación se seleccionan; no todos necesitan el mismo dispositivo.
- Opciones especiales: implante de tronco encefálico se reserva a situaciones anatómicas muy específicas en centros especializados; no es la siguiente etapa automática de un implante coclear.
- Lenguaje: intervención temprana con fonoaudiología, apoyo familiar/educativo y acceso a lengua de señas según necesidades. MINSAL incluye enfoque comunicativo comunitario; evitar esperar una prótesis para iniciar apoyo.
- Chile: activar la ruta GES pertinente, incluida hipoacusia del prematuro y de menores de 4 años cuando corresponda. Los criterios de cobertura no reemplazan el objetivo de pesquisa universal ni atención de una sospecha fuera de esos grupos.
Claves EUNACOM
- No pasar el tamizaje no confirma sordera: exige evaluación diagnóstica.
- Pasar el tamizaje no excluye pérdida progresiva.
3. Otitis y complicaciones
Separar oído externo, infección aguda, efusión y enfermedad crónica.
3.1. Otitis externa
Infección del conducto auditivo externo
- Clínica: otalgia que aumenta al presionar trago o mover pabellón, prurito, edema del conducto y posible otorrea/hipoacusia conductiva por obstrucción. Agua, rascado y cotonitos alteran la barrera local.
- Agentes: Pseudomonas aeruginosa y S. aureus son frecuentes. Hongos, dermatitis y cuerpo extraño requieren tratamientos diferentes; no asumir bacteria en todo prurito.
- Explorar: tímpano si es visible, extensión al pabellón/cara, diabetes, inmunosupresión, cirugía previa y signos de neuropatía. Un tímpano no visible obliga a considerar riesgo de perforación al elegir gotas.
Tratamiento de la forma no complicada
- Primera línea: analgesia, limpieza cuidadosa por personal capacitado y tratamiento tópico según formulación, generalmente durante 7-10 días. Una quinolona ótica como ciprofloxacino es opción; concentración, dosis y uso con corticoide dependen del producto.
- Tímpano perforado o tubo: usar preparado no ototóxico autorizado para esa situación. Evitar aminoglucósidos, alcohol y sustancias irritantes si existe perforación o no puede descartarse.
- Canal cerrado: una mecha puede facilitar llegada de gotas; colocar y controlar por personal entrenado. Antibiótico sistémico no es de rutina si la infección queda limitada al conducto.
- Control: reevaluar en 48-72 horas si no mejora; comprobar diagnóstico, técnica, obstrucción, hongos y resistencia. Mantener oído seco, no introducir objetos ni usar mezclas caseras durante infección.
Otitis externa necrotizante: reconocer invasión
- Sospecha: dolor profundo intenso, a menudo nocturno o desproporcionado, otorrea persistente y tejido de granulación; mayor riesgo con diabetes, edad avanzada o inmunosupresión. Puede existir sin fiebre.
- Gravedad: parálisis facial u otros pares sugiere extensión a base de cráneo; derivación hospitalaria urgente. «Maligna» no significa cáncer, aunque una lesión tumoral puede imitarla.
- Estudio y manejo: ORL e infectología, cultivo adecuado y a veces biopsia, imagen dirigida, control glucémico y antibiótico antipseudomónico sistémico prolongado según susceptibilidad. Ceftazidima o piperacilina/tazobactam son ejemplos hospitalarios; no un esquema único ni aminoglucósido rutinario.
- Prevención: secado externo suave y evitar trauma. Preparados preventivos acidificantes sólo tras confirmar tímpano íntegro y con indicación; no irrigar un oído operado o perforado.
Claves EUNACOM
- Dolor al trago y edema del conducto orientan a otitis externa.
- Diabetes más dolor nocturno persistente obliga a descartar necrotizante.
3.2. Otitis media aguda
Confirmar otitis media aguda
- Clínica: otalgia de comienzo agudo, fiebre/irritabilidad y a veces otorrea tras perforación, con alivio parcial del dolor. Puede seguir a infección respiratoria viral.
- Otoscopía: abombamiento del tímpano y signos de efusión apoyan diagnóstico; otorrea nueva no explicada por otitis externa también. Eritema aislado no basta.
- Agentes: neumococo, H. influenzae no tipificable y Moraxella, junto a virus. Valorar edad, bilateralidad, gravedad, vacunación y posibilidad de seguimiento.
Imagen sugerida (nueva): Fotografía otoscópica de otitis media aguda, con los hallazgos diagnósticos descritos identificados.
Quién puede observarse
- Todos: analgesia e hidratación. Paracetamol; ibuprofeno según edad, hidratación y contraindicaciones, habitualmente desde 6 meses. No existe prohibición general hasta los 2 años.
- Antibiótico temprano: lactante pequeño, enfermedad grave, otorrea, menor de 2 años con OMA bilateral o factores de riesgo. Fiebre de 39 °C o más y otalgia moderada/intensa o persistente aumentan prioridad.
- Observación 48-72 horas: opción en niños seleccionados con cuadro no grave y seguimiento asegurado, como 6-23 meses con OMA unilateral o mayores con cuadro leve. Dar plan concreto para reevaluar/iniciar tratamiento si empeora.
- Adultos: generalmente tratar una OMA confirmada; una observación breve requiere selección clínica y control accesible. No confundir efusión residual con infección aguda.
Amoxicilina: distinguir la pauta citada
| Referencia | Pauta inicial | Matiz |
|---|---|---|
| MINSAL, orientación ambulatoria 2021 | Niños: 50 mg/kg/día divididos en 2 tomas por 7 días. Adultos: 500 mg cada 12 horas por 5-7 días. | Ajustar gravedad, función renal y protocolo local; enfermedad grave puede requerir otra dosis. |
| AAP, complemento internacional | Niños: 80-90 mg/kg/día repartidos en 2 tomas. | La duración depende de edad y gravedad: habitualmente 10 días si menor de 2 años o cuadro grave; cursos menores en mayores seleccionados. |
| Falla o contexto de betalactamasa | Valorar amoxicilina/clavulánico y reevaluación clínica. | Calcular el componente amoxicilina, no el peso total del compuesto; revisar dosis máxima y formulación pediátrica. |
Respuesta, alternativas y recurrencia
- Si no mejora en 48-72 horas: repetir examen, verificar adherencia/dosis y descartar complicación. Amoxicilina reciente, conjuntivitis purulenta o fracaso orientan a ampliar a amoxicilina/clavulánico según pauta.
- Alergia: distinguir reacción inmediata grave de otras reacciones; seleccionar alternativa según protocolo y resistencia. Macrólidos no son sustitutos universales equivalentes.
- Recurrente: tres episodios en seis meses o cuatro en un año, con uno en los seis meses recientes, orientan a evaluación ORL. Los tubos se deciden considerando efusión al evaluar, audición y riesgo, no sólo el conteo.
- Urgencia: inflamación retroauricular, pabellón desplazado, meningismo, cefalea intensa, deterioro general, vértigo o parálisis facial. No manejar una mastoiditis como OMA ambulatoria.
Claves EUNACOM
- Abombamiento y efusión valen más que eritema aislado.
- Las dosis MINSAL y AAP están identificadas; no sumarlas ni mezclarlas.
3.3. Otitis media con efusión
Líquido sin infección aguda
- Definición: efusión del oído medio sin síntomas/signos de infección aguda. Puede persistir tras OMA o acompañar disfunción tubárica; no es indicación automática de otro antibiótico.
- Clínica: hipoacusia, dificultad escolar o de lenguaje, sensación de oído ocupado y molestias variables. Puede ser bilateral y pasar inadvertida.
- Confirmación: otoscopía neumática con movilidad reducida, nivel o burbujas y timpanometría si hay duda. Curva B con volumen apropiado apoya efusión; curva C aislada no la demuestra.
Observar sin abandonar seguimiento
- Niño sin factores de riesgo: puede observarse durante tres meses desde inicio conocido o diagnóstico, con apoyo comunicativo y fecha de control. Reevaluar audición si persiste o antes si hay repercusión.
- Riesgo del desarrollo: pérdida auditiva previa, retraso del lenguaje, síndrome de Down, fisura palatina, autismo u otras condiciones justifican evaluación temprana individual.
- Tratamientos sin beneficio rutinario: antibióticos, corticoides nasales/sistémicos, antihistamínicos y descongestionantes no se indican para resolver la efusión aislada. Sí se trata una rinitis coexistente por su propia indicación.
Cuándo valorar tubos y adenoides
- Timpanostomía: ofrecer valoración si efusión bilateral persiste al menos tres meses con dificultad auditiva documentada; también considerar síntomas atribuibles o alto riesgo. No exigir esperar siempre seis meses ni un único umbral de 40 dB.
- Adenoidectomía: depende de edad e indicación, como obstrucción/adenoiditis; en mayores puede reducir recurrencia. No se asocia automáticamente a todo tubo, especialmente en menores de 4 años sin otra indicación.
- Sin cirugía: controles cada 3-6 meses según evolución hasta resolución, pérdida importante o alteración estructural. Favorecer ubicación cercana al docente, reducción de ruido y comunicación de frente.
- Adulto: efusión unilateral persistente requiere evaluar nasofaringe y otras causas obstructivas; no atribuirla indefinidamente a un resfrío.
Claves EUNACOM
- Efusión no significa infección aguda.
- Audición, duración y riesgo del desarrollo guían derivación.
3.4. Otitis media crónica y sus complicaciones
Reconocer enfermedad crónica
- Clínica: otorrea persistente o recurrente a través de perforación y pérdida auditiva, frecuentemente conductiva. Agua puede precipitar descarga; no toda enfermedad deriva de OMA recurrente.
- Agentes: Pseudomonas, S. aureus y otros según contexto; cultivo dirigido si persistencia, fracaso o infección complicada.
- Examinar: localización de perforación, retracciones, queratina, granulación, audición y pares craneales. Una perforación superior o marginal es sospechosa, pero colesteatoma también aparece sin esa imagen exacta.
Control de infección y rehabilitación
- Sin complicación: limpieza/aspiración especializada, oído seco y antibiótico tópico no ototóxico como quinolona según indicación. Evitar irrigación y gotas ototóxicas en tímpano perforado.
- Si falla: revisar obstrucción, técnica, cultivo, hongo o colesteatoma. No escalar automáticamente a imipenem/vancomicina ni otro antibiótico EV por secreción persistente sin evaluación.
- Reparación: timpanoplastía y reconstrucción osicular se valoran por perforación, infecciones y audición; audífonos u otras ayudas según anatomía. Cirugía no es siempre una última opción tras antibióticos sucesivos.
Colesteatoma: queratina que erosiona
- Mecanismo: epitelio queratinizante acumulado en oído medio/mastoides, adquirido por retracción/migración o congénito. No es un tumor maligno, pero puede destruir huesecillos y estructuras vecinas.
- Claves: otorrea fétida persistente, retracción con detritos blancos y pérdida auditiva; puede ser relativamente indoloro. Requiere evaluación ORL.
- Estudio: otomicroscopía y audiometría; TC de hueso temporal para extensión ósea y planificación. RM con difusión ayuda en preguntas seleccionadas, como enfermedad residual/recurrente.
- Tratamiento: generalmente quirúrgico para erradicar enfermedad, con técnica individual y seguimiento prolongado. Las gotas pueden controlar infección, pero no eliminan la matriz del colesteatoma.
Imagen sugerida (nueva): Fotografía otoscópica de colesteatoma con el hallazgo y su localización señalados.
Complicaciones: atención urgente
- Mastoiditis: dolor/eritema retroauricular, tumefacción y pabellón desplazado; evaluación hospitalaria, antibiótico EV y eventual drenaje según imagen/evolución.
- Laberinto o facial: vértigo intenso, hipoacusia sensorioneural o paresia facial con infección ótica requieren búsqueda de extensión; no etiquetar como Bell sin revisar oído.
- Intracraneales: meningitis, absceso cerebral o trombosis venosa pueden causar cefalea, fiebre, vómitos, alteración de conciencia, focalidad o meningismo. Coordinar ORL, infectología y neurocirugía según caso.
- Microbiología: ceftriaxona más vancomicina no cubre Pseudomonas de forma fiable. La cobertura antipseudomónica se elige si el contexto la requiere, con cultivos y protocolo hospitalario.
Claves EUNACOM
- Colesteatoma necesita evaluación quirúrgica, no sólo gotas.
- Ceftriaxona no es cobertura antipseudomónica.
4. Equilibrio y nervio facial
Interpretar duración, desencadenantes y examen neurológico.
4.1. Síndrome vertiginoso
Tiempo y desencadenantes antes de etiquetar
- Síntoma: sensación ilusoria de movimiento propio o del entorno; el mareo también puede ser presíncope, inestabilidad o efecto farmacológico. «Objetivo/subjetivo» no distingue con seguridad periferia de cerebro.
- Episódico provocado: segundos al girar en cama orientan a VPPB. Episódico espontáneo: considerar Ménière, migraña vestibular o isquemia transitoria. Continuo durante horas-días: síndrome vestibular agudo, que exige excluir ACV.
- Examen: signos vitales, glucosa cuando corresponda, marcha, pares, coordinación, nistagmo y audición. Dificultad para sentarse/caminar, diplopía, disartria, focalidad o cefalea/algia cervical nueva preocupan.
Periférico y central: evitar reglas absolutas
- Patrones: nistagmo horizontal-torsional unidireccional puede acompañar lesión periférica; vertical, cambiante con mirada o desviación vertical ocular sugieren causa central. Un nistagmo horizontal no descarta ACV.
- HINTS: impulso cefálico, nistagmo y prueba de desviación vertical; sólo por profesional entrenado en síndrome vestibular agudo continuo con nistagmo espontáneo. No usarlo para cualquier mareo ni para episodios posicionales breves.
- Interpretación: impulso normal, nistagmo de dirección cambiante o skew son señales centrales en el contexto adecuado. HINTS central, incierto o no interpretable exige evaluación neurológica e imagen según sospecha.
- Imagen: TC normal no excluye infarto de fosa posterior. RM/imagen vascular se seleccionan; una RM muy precoz también puede fallar y no debe vencer una sospecha clínica alta. Nueva pérdida auditiva con vértigo puede acompañar isquemia.
Neuritis vestibular y migraña
- Neuritis: vértigo continuo de inicio agudo, sin nueva hipoacusia como rasgo típico; recuperar actividad y rehabilitación vestibular tras excluir causa central. Corticoide temprano puede discutirse, pero la evidencia es limitada y no lo convierte en obligación universal.
- Laberintitis: síntomas vestibulares con afectación auditiva; si hay fiebre, otitis, parálisis facial o toxicidad buscar infección complicada y hospitalizar según situación, sin receta única de imipenem.
- Migraña vestibular: al menos cinco episodios de 5 minutos a 72 horas, antecedente de migraña y rasgos migrañosos en al menos la mitad de los episodios, sin explicación mejor. Puede no haber cefalea en cada crisis.
- Otras causas: schwannoma de curso progresivo, enfermedad desmielinizante y patología del tronco/cerebelo; el contexto define pruebas calóricas, pruebas de VIII par o imagen, no todos los exámenes para todo vértigo.
Fármacos y recuperación
- Alivio breve: antihistamínicos vestibulares como dimenhidrinato/meclizina y antieméticos seleccionados ayudan en crisis intensa. Evitar prolongarlos cuando retrasan compensación y aumentan caídas.
- Riesgos: benzodiacepinas como lorazepam, diazepam o clonazepam producen sedación/dependencia; no son primera respuesta universal. Difenhidramina y difenidol añaden carga anticolinérgica.
- Selección: ondansetrón, metoclopramida, domperidona o prometazina tienen contraindicaciones y perfiles de QT, extrapiramidalismo o sedación distintos. Flunarizina se usa en contextos preventivos seleccionados, con riesgo de parkinsonismo/depresión.
- Plan: tratar causa, hidratar si precisa, prevenir caídas y recuperar movimiento/rehabilitación; no conducir mientras exista vértigo incapacitante o sedación.
Claves EUNACOM
- Nistagmo horizontal no descarta ACV.
- HINTS sólo sirve en el paciente y examinador adecuados.
4.2. Vértigo posicional paroxístico benigno
Reconocer el patrón
- Mecanismo: otoconias desplazadas estimulan un canal semicircular, con predominio del posterior. No es una infección del oído ni un trastorno que se resuelva siempre con fármacos.
- Clínica: episodios breves, usualmente de menos de un minuto, al acostarse, girar en cama o extender cabeza. No debe provocar por sí mismo nueva hipoacusia ni déficit neurológico.
- Matiz: mover la cabeza agrava muchos vértigos; eso no equivale a desencadenar un episodio posicional desde una situación basal relativamente estable.
Confirmar canal y lado
- Dix-Hallpike: en canal posterior provoca nistagmo torsional y vertical hacia arriba, con patrón temporal compatible. Valorar seguridad cervical/vascular y capacidad de movilización antes de efectuarla.
- Si la historia es compatible y aparece nistagmo horizontal o prueba negativa: evaluar canal horizontal con prueba de giro supino por personal capacitado. No aplicar la misma maniobra a todo canal.
- Atípico: nistagmo persistente o incompatible, signos neurológicos, cefalea nueva o imposibilidad de marcha exige reconsiderar lesión central. No usar HINTS para validar un VPPB episódico.
Imagen sugerida (nueva): Secuencia ilustrada de la maniobra diagnóstica posicional descrita, con posición de cabeza y ojos identificada.
Reposicionar y controlar
- Tratamiento: maniobra de Epley para canal posterior diagnosticado; otras maniobras según canal y variante. La secuencia debe adaptarse al lado confirmado y a limitaciones físicas.
- Evitar: no indicar rutinariamente supresores vestibulares, imagen o pruebas vestibulares extensas si diagnóstico típico y sin alarmas. No se requieren restricciones posturales sistemáticas tras reposición.
- Seguimiento: reevaluar evolución, idealmente dentro de un mes, y antes si cambia patrón. Persistencia puede reflejar canal distinto, recurrencia, mala técnica u otra causa.
- Educación: riesgo de caídas y recurrencia; maniobra domiciliaria sólo tras diagnóstico e instrucción. No atribuir a VPPB una pérdida auditiva súbita acompañante.
Claves EUNACOM
- VPPB: episodios provocados y breves; no vértigo continuo durante días.
- Confirmar canal y lado antes de reposicionar.
4.3. Enfermedad de Ménière
Crisis vestibulares con síntomas del mismo oído
- Patrón: al menos dos episodios espontáneos de vértigo, típicamente entre 20 minutos y 12 horas, con hipoacusia sensorioneural documentada y síntomas fluctuantes como tinnitus o plenitud. Excluir explicaciones mejores.
- Fisiopatología: se relaciona con hidrops endolinfático, pero detectar hidrops en imagen no reemplaza los criterios clínicos. El examen entre crisis puede ser normal; no es obligatorio que todas las pruebas vestibulares lo sean.
- Audiometría: documentar pérdida, con afectación de graves-medios frecuente al inicio, y evolución. Preguntar por migraña; no diagnosticar sólo por la tríada referida.
Estudio y tratamiento escalonado
- Evaluación: historia, audición y examen; RM si hipoacusia asimétrica u otros datos sugieren lesión retrococlear. No se requieren rutinariamente electrococleografía ni batería vestibular para establecer el diagnóstico.
- Crisis: curso breve de supresor vestibular/antiemético según intensidad. Educar sobre seguridad, sueño, alimentación e identificación de desencadenantes.
- Prevención: el especialista puede ofrecer diurético o betahistina como opciones de mantenimiento; beneficio variable, no garantía de control ni tratamiento de cualquier mareo.
- Persistencia: corticoide intratimpánico, gentamicina intratimpánica u opciones quirúrgicas en casos seleccionados; valorar riesgo auditivo y función residual. La gentamicina puede ser vestibulotóxica y no es intercambiable con un corticoide.
Vivir con una enfermedad fluctuante
- Rehabilitar: ayudas auditivas, manejo del tinnitus y rehabilitación vestibular si hay desequilibrio crónico. La rehabilitación no pretende cortar una crisis activa.
- Seguimiento: registrar frecuencia, duración, audición y repercusión; ajustar estrategia.
- Cambio de patrón: focalidad, cefalea intensa, pérdida súbita persistente o dificultad marcada para caminar requieren evaluación aguda y no deben atribuirse automáticamente a Ménière.
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- Las crisis de Ménière duran más que el VPPB típico.
- Confirmar hipoacusia y excluir migraña u otras causas.
4.4. Parálisis facial: localizar y proteger el ojo
Una parálisis periférica no siempre es Bell
- Explorar: arrugar frente, cierre ocular, sonrisa, otros pares, extremidades, marcha y oído. Registrar inicio y progresión; disgeusia e hiperacusia pueden acompañar lesión del VII.
- Central: lesión supranuclear suele respetar relativamente la frente, con otros déficits; una lesión pontina puede comprometer toda la hemicara. Frente afectada no excluye ACV si el contexto es sospechoso.
- Bell: parálisis periférica unilateral idiopática de inicio agudo, que alcanza su máximo habitualmente dentro de 72 horas. Progresar durante semanas, repetirse, ser bilateral o asociar masa exige otra explicación.
- Buscar: vesículas óticas/orales, otitis, trauma, tumor de parótida, exposición epidemiológica, cirugía y debilidad generalizada. Hipoestesia marcada del trigémino no es un hallazgo banal de Bell.
Tratamiento temprano de Bell y cuidado corneal
- Corticoide: en adultos y desde 16 años según guía, iniciar dentro de 72 horas si no hay contraindicación. Ejemplo estudiado: prednisolona 60 mg al día por cinco días y luego reducción de 10 mg diarios hasta completar diez días; individualizar comorbilidades.
- Ojo: lágrimas durante el día, lubricación nocturna y cierre/protección adecuada si no parpadea. Dolor ocular, fotofobia o pérdida de visión requieren evaluación; no basta con observar la cara.
- Antivirales: no usarlos solos; pueden añadirse en situaciones seleccionadas tras discutir beneficio limitado en Bell. Embarazo, infancia, diabetes e infección requieren decisión específica.
- Pruebas: no exigir imagen, serologías o electromiografía rutinarias en una presentación típica. Electrofisiología puede ayudar en parálisis completa o evaluación pronóstica especializada.
Otros diagnósticos y seguimiento
- Ramsay Hunt: otalgia y vesículas con paresia, a veces hipoacusia/vértigo; tratar precozmente con antiviral sistémico y corticoide según evaluación. La erupción puede aparecer después.
- Infección ótica: parálisis con otorrea, fiebre o vértigo exige búsqueda urgente de mastoiditis/laberintitis u otra extensión; tratamiento hospitalario dirigido.
- Bilateral con debilidad: considerar Guillain-Barré y otras causas; evaluar respiración/deglución y derivar. Inmunoglobulina EV o plasmaféresis dependen del diagnóstico y gravedad, no de una paresia facial aislada.
- Evolución: gran parte mejora en semanas-meses; no prometer un porcentaje fijo individual. Derivar si nuevos signos, recuperación incompleta a los tres meses o curso atípico. Valorar rehabilitación dirigida y sincinesias.
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- Bell alcanza su máximo en días; progresión por semanas requiere estudio.
- Proteger córnea desde el primer día.
5. Nariz y senos paranasales
Relacionar inflamación, obstrucción y síntomas persistentes.
5.1. Alergia nasosinusal
Reconocer el patrón alérgico
- Clínica: estornudos en salvas, prurito nasal o palatino, rinorrea acuosa y congestión. Prurito ocular, lagrimeo, asma o dermatitis apoyan atopia; mucosa pálida y pliegue de Dennie-Morgan son pistas, no requisitos.
- Exposición: preguntar por pólenes, ácaros, mascotas, hongos, trabajo y tabaco. Puede comenzar en niños o adultos. Estacional y perenne describen exposición; no establecen por sí solas gravedad ni excluyen sensibilización múltiple.
- Impacto: registrar días sintomáticos, duración, sueño, actividad y rendimiento. Intermitente significa menos de cuatro días semanales o menos de cuatro semanas; persistente combina mayor frecuencia y duración. Síntomas molestos o alteración funcional aumentan gravedad.
Diagnóstico y diferenciales
- Evaluación: historia y rinoscopia anterior suelen orientar. Buscar asma, obstrucción estructural, pólipos y uso de vasoconstrictores. Obstrucción unilateral fija, sangre o masa cervical requieren otra investigación, aunque exista alergia conocida.
- Prick test o IgE específica: útiles si hay incertidumbre, respuesta insuficiente, necesidad de identificar exposición o valorar inmunoterapia. Un resultado positivo demuestra sensibilización; debe concordar con los síntomas. IgE total aislada no confirma la causa.
Tratamiento que controla la inflamación
- Base: reducir exposición relevante y humo; lavados salinos. Antihistamínicos H1 de segunda generación, como loratadina, cetirizina, desloratadina, levocetirizina o fexofenadina, ayudan especialmente a picor, estornudos y rinorrea; evitar sedantes de rutina.
- Congestión persistente o cuadro moderado-grave: corticoide intranasal diario, como mometasona, fluticasona o budesonida. Ejemplo adulto: mometasona 50 microgramos, dos aplicaciones por fosa una vez al día, total 200 microgramos/día; luego mínima dosis eficaz según formulación.
- Técnica: limpiar suavemente la nariz, dirigir hacia pared lateral y aspirar sin fuerza. El efecto máximo necesita uso constante. Si no basta, revisar adherencia y considerar combinación con antihistamínico intranasal, no acumular fármacos sin reevaluar.
Seguimiento y situaciones especiales
- Control: reevaluar aproximadamente a las cuatro semanas. Derivar para inmunoterapia cuando alergia demostrada siga limitando pese a manejo correcto. Cirugía se reserva para obstrucción estructural o enfermedad seleccionada; no es primera línea de rinitis alérgica.
- Seguridad: corticoides sistémicos y preparados depot no son terapia habitual. Montelukast no es primera elección para rinitis aislada y exige considerar efectos neuropsiquiátricos. Descongestionantes tópicos sólo por pocos días; los orales requieren cautela cardiovascular.
- Edad y embarazo: usar productos autorizados para la edad y vigilar crecimiento con tratamientos infantiles prolongados. En gestación, comenzar con medidas locales; corticoide nasal, loratadina o cetirizina pueden seleccionarse clínicamente. Evitar descongestionantes durante el embarazo.
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- Prurito + estornudos + rinorrea acuosa orientan a alergia.
- Corticoide intranasal: tratamiento principal de síntomas persistentes; cirugía sólo seleccionada.
5.2. Rinorreas agudas
La mayoría de los episodios son autolimitados
- Resfrío: rinorrea, obstrucción, estornudos y molestias faríngeas, a veces tos o fiebre. La secreción puede cambiar de transparente a amarilla o verdosa durante la evolución viral; ese cambio aislado no justifica antibióticos.
- Tiempo: evaluar trayectoria, no sólo número de días. Los síntomas pueden durar más de una semana y seguir siendo virales si mejoran. Persistencia sin mejoría durante diez días o empeoramiento tras recuperación orientan a rinosinusitis bacteriana.
- Alternativas: alergia de inicio brusco tras exposición, irritantes, cuerpo extraño en niños, trauma y fuga de LCR. Preguntar por lateralidad; una secreción fétida unilateral tiene un significado diferente a rinorrea bilateral de un catarro.
Evaluación breve que detecta gravedad
- Historia: inicio, fiebre, dolor facial o dental, secreción, disnea, alimentación y contacto epidemiológico. La presión facial aislada o una cefalea sin síntomas nasales no bastan para diagnosticar sinusitis; considerar migraña u otras causas.
- Examen: estado general, hidratación, ojos, nariz, orofaringe y oídos según síntomas. No solicitar cultivo nasal, radiografía de senos o TC en un resfrío habitual; las pruebas deben responder a una sospecha que cambie el manejo.
- Lactante: la obstrucción nasal puede dificultar alimentación y aumentar trabajo respiratorio. Valorar apneas, hipoxemia, deshidratación o fiebre en muy pequeños con menor umbral de evaluación; no trasladar esquemas descongestionantes del adulto.
Alivio y prevención de daño
- Medidas: líquidos según tolerancia, analgesia para dolor o fiebre y solución salina nasal. En pequeños, limpieza suave antes de comer puede ayudar. Evitar aspiraciones agresivas, humo y manipulación que lesionen la mucosa.
- Fármacos: no indicar antibióticos para rinorrea viral. Descongestionantes tópicos sólo si se seleccionan, durante pocos días y según edad; su repetición favorece rebote. Pseudoefedrina puede producir insomnio, hipertensión, taquicardia y retención urinaria.
- Contexto: revisar embarazo, enfermedad cardiovascular y otros medicamentos antes de preparados combinados. Evitar duplicar paracetamol en antigripales. Si se sospecha influenza u otra infección específica en una persona de riesgo, evaluar su manejo particular.
Control y alarmas
- Reconsulta: empeoramiento importante, fiebre que persiste o reaparece, dolor focal intenso o falta de mejoría. La aparición de un criterio bacteriano requiere reevaluación clínica; no activa automáticamente antibiótico para todo paciente estable.
- Urgencia: edema orbitario con dolor al mover el ojo, diplopía, proptosis o visión reducida; cefalea frontal intensa, signos meníngeos, focalidad neurológica o deterioro general. Rinorrea clara tras traumatismo exige descartar lesión de base de cráneo.
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- El color del moco no distingue por sí solo virus de bacterias.
- La evolución y las señales de alarma pesan más que una radiografía rutinaria.
5.3. Rinorrea crónica
Caracterizar la secreción persistente
- Acuosa bilateral: rinitis alérgica o no alérgica. Prurito, estornudos y relación con alérgenos favorecen alergia; frío, perfumes, humo o comidas, con poco prurito, orientan a mecanismos no alérgicos o mixtos.
- Mucosa o purulenta: valorar rinosinusitis, adenoiditis y causas locales. Purulencia por sí sola no establece una infección que necesite antibiótico prolongado. La descarga posterior puede causar carraspera, pero no explica toda tos crónica.
- Unilateral fétida o sanguinolenta: buscar cuerpo extraño, lesión tumoral, foco dental o enfermedad sinusal unilateral. Interrogar duración, trauma y tratamientos previos; no atribuirla automáticamente a alergia o resfríos repetidos.
Reconocer formas no alérgicas
- Vasomotora o idiopática: congestión y rinorrea ante cambios de temperatura u olores. Gustatoria: secreción desencadenada por comida, especialmente caliente o condimentada. El diagnóstico se apoya en excluir causas alternativas y puede coexistir con alergia.
- Hormonal: congestión asociada al embarazo sin evidencia obligatoria de alergia o infección, a menudo más marcada al final. Suele mejorar tras el parto; ofrecer medidas sintomáticas seguras y valorar sueño, en lugar de negar tratamiento.
- Atrófica: sequedad, cavidades amplias, costras y mal olor, a veces tras cirugía. Humidificación y lavados cuidadosos son centrales; ORL investiga causa e infección. Antibióticos tópicos no son obligatorios para toda costra.
Tratar el mecanismo identificado
- No alérgica: evitar irritantes y considerar corticoide o antihistamínico intranasal como azelastina. Ipratropio nasal es útil cuando domina rinorrea acuosa; no corrige por igual obstrucción, prurito y todas las demás molestias.
- Medicamentosa: oximetazolina y productos semejantes usados repetidamente pueden producir rebote. Explicar suspensión con apoyo terapéutico y seguimiento; educar sin sustituirla por uso crónico de pseudoefedrina, especialmente con hipertensión, arritmia o retención urinaria.
- Vestibulitis asociada: dolor, eritema y costras en la entrada nasal sugieren infección estafilocócica local. Evitar manipulación; mupirocina tópica puede indicarse según formulación/protocolo. Furúnculo, celulitis o extensión requieren evaluación y eventual antibiótico sistémico.
Una rinorrea que cambia la prioridad
- Sospecha de LCR: líquido muy claro, generalmente unilateral, con aumento al inclinarse o hacer esfuerzo, sobre todo tras trauma o cirugía. También existen fugas espontáneas. Requiere valoración ORL especializada; cefalea, fiebre o meningismo añaden urgencia.
- Confirmación: análisis de beta-2-transferrina y estudio de localización según equipo. No diagnosticar con tira de glucosa o aspecto del pañuelo. Evitar sonarse con fuerza o maniobras intranasales mientras se estudia una fuga sospechosa.
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- Rinorrea crónica no equivale a sinusitis bacteriana.
- Líquido acuoso unilateral persistente puede ser LCR; secreción fétida unilateral exige buscar causa local.
5.4. Obstrucción nasal crónica
Ordenar la obstrucción por patrón
- Unilateral fija: pensar desviación septal, lesión ocupante, cuerpo extraño o secuela traumática. La aparición progresiva con epistaxis, dolor o rinorrea sanguinolenta requiere estudio preferente, sin encadenar tratamientos de alergia.
- Bilateral fluctuante: orienta a rinitis, hipertrofia de cornetes o ciclo nasal acentuado. Obstrucción bilateral persistente también puede deberse a poliposis o adenoides; varias causas pueden coexistir en una misma persona.
- Desde nacimiento: dificultad respiratoria neonatal, especialmente con alimentación y mejoría al llorar, obliga a valorar obstrucción congénita como atresia de coanas. Es una situación urgente, distinta del adulto con congestión crónica.
Historia y examen dirigido
- Preguntar: duración, lado, estacionalidad, olfato, ronquido, pausas respiratorias, secreción, cirugías, golpes y respuesta a medicamentos. Registrar uso de oximetazolina u otros vasoconstrictores, incluso si el paciente no los considera un tratamiento.
- Explorar: nariz externa, permeabilidad, tabique, cornetes, vestíbulo, boca y cuello. La válvula nasal puede colapsar al inspirar. Endoscopia permite examinar regiones posteriores; no basta una radiografía de cavum para explicar toda obstrucción.
- Adenoides: tamaño y síntomas deben correlacionarse. Pueden ser grandes sin repercusión importante, o contribuir a trastornos del sueño y del oído; el grado aislado no determina cirugía. En adulto, tejido nasofaríngeo asimétrico merece estudio.
Manejo según causa
- Inflamación: lavados y tratamiento de rinitis cuando corresponde. Retirar progresivamente o suspender con plan el vasoconstrictor causante de rebote, y explicar que la congestión transitoria no obliga a reanudarlo indefinidamente.
- Estructura: septoplastia, cirugía valvular o reducción de cornetes requieren valoración funcional por ORL. Una desviación visible que no causa síntomas no equivale a indicación quirúrgica; documentar el problema antes de intervenir.
- Estudios: TC si se sospecha enfermedad sinusal, masa o anatomía que requiera planificación. No usar imágenes sistemáticas como sustituto de historia y exploración. Una masa vascular sospechosa no se biopsia de forma ambulatoria improvisada.
Priorizar la derivación
- Urgencia: compromiso respiratorio, alteración visual, proptosis, cefalea intensa, signos neurológicos o sospecha de hematoma septal tras trauma. El bloqueo nasal agudo del lactante exige atención de su alimentación y oxigenación.
- Programada o preferente: síntomas persistentes pese a tratamiento correcto, obstrucción unilateral inexplicada, apneas, deterioro escolar o alteración dentofacial. Acordar control de respuesta; no asumir que toda respiración bucal es causada por adenoides.
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- La unilateralidad persistente obliga a buscar una causa local.
- Tamaño adenoideo o desviación septal aislados no indican cirugía.
5.5. Rinosinusitis aguda y complicaciones
Separar virosis de probable infección bacteriana
- Síndrome: rinorrea anterior o posterior con obstrucción y dolor o presión facial, a veces alteración del olfato y fiebre. Pus en meato medio apoya origen sinusal; varios senos drenan allí, pero su ausencia no descarta el cuadro.
- Probable bacteriana: persistencia de diez días o más sin mejorar, o empeoramiento después de mejoría inicial. Fiebre alta con dolor facial y secreción purulenta mantenidos también aumenta sospecha. Color del moco o dolor aislados no bastan.
- Origen: virus son mucho más frecuentes; entre bacterias comunitarias destacan neumococo y H. influenzae. Considerar foco odontógeno si síntomas maxilares unilaterales o antecedentes dentales; antibiótico sin control del foco puede fracasar.
Evaluación y decisión inicial
- No complicada: diagnóstico clínico; no requiere radiografía ni TC rutinarias. Analgesia, salina nasal y eventualmente corticoide intranasal alivian síntomas. La mejoría puede ser gradual; explicar evolución esperada y cuándo volver.
- Observación: puede elegirse en adultos estables sin complicaciones si existe seguimiento fiable. Iniciar antibiótico cuando gravedad, riesgo, persistencia o evolución lo justifiquen; no retrasar atención hospitalaria para probar primero un tratamiento oral.
- Reevaluación: si empeora en cualquier momento o no mejora tras tres a cinco días de antibiótico adecuado, reconsiderar diagnóstico, adherencia, resistencia, origen dental y complicaciones antes de cambiar fármacos.
Ejemplos de pautas de la orientación MINSAL
| Situación | Pauta oral | Duración |
|---|---|---|
| Adulto, primera elección | Amoxicilina 500 mg a 1 g cada 8 horas. | 5-7 días. |
| Adulto con indicación de cobertura ampliada | Amoxicilina/clavulanato 875/125 mg cada 12 horas. | 5-7 días. |
| Niño, primera elección | Amoxicilina 50 mg/kg/día repartidos en dos tomas. | 10 días. |
Ajustes y situaciones especiales
- Pauta: revisar función renal, alergia verdadera, peso, presentación y dosis máxima apropiada. En pediatría, mg/kg/día es la dosis total diaria, no la dosis de cada toma. Seleccionar clavulanato o altas dosis según riesgo y protocolo local.
- Alergia adulta: doxiciclina 100 mg cada doce horas durante cinco a siete días es una alternativa descrita por MINSAL; no corresponde en embarazo. Fluoroquinolonas se reservan según riesgo y alternativas, no son recambio automático ante molestias digestivas.
- Niños y embarazo: evaluar tipo de alergia y escoger una alternativa individualizada. No extrapolar doxiciclina adulta ni usar macrólidos indiscriminadamente, dada resistencia. Cefixima o cefpodoxima no son sustitutos empíricos universales de primera línea.
Complicaciones que requieren hospital
- Órbita: edema con dolor al mover los ojos, diplopía, proptosis o pérdida visual exige evaluar celulitis o absceso orbitario. La hinchazón palpebral sola no localiza la infección; documentar visión y motilidad.
- Intracraneal o hueso: cefalea intensa, meningismo, alteración de conciencia, focalidad o tumefacción frontal sugieren extensión. Requiere imagen dirigida, antibióticos EV y valoración ORL, oftalmológica o neuroquirúrgica, con drenaje cuando corresponda.
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- Persistencia sin mejoría o doble empeoramiento orientan a etiología bacteriana.
- Complicación orbitaria o neurológica requiere hospital, no una nueva receta ambulatoria.
5.6. Sinusopatías crónicas
Definir enfermedad crónica con evidencia objetiva
- Duración: síntomas durante al menos doce semanas. Habitualmente dos o más entre obstrucción, secreción anterior/posterior, presión facial y pérdida de olfato; uno debe ser obstrucción o secreción. Dolor facial aislado no confirma enfermedad sinusal.
- Confirmación: demostrar inflamación mediante rinoscopia, endoscopia o TC, interpretada con la clínica. Un engrosamiento mucoso incidental en imágenes no explica automáticamente cefalea ni obliga a tratar. Distinguir formas con y sin pólipos.
- Tiempo comparativo: aguda suele durar menos de cuatro semanas; el intervalo de cuatro a doce semanas se denomina subagudo en algunas clasificaciones. Episodios agudos separados por recuperación completa son distintos de síntomas crónicos continuos.
Buscar factores que cambian el manejo
- Asociaciones: asma, intolerancia respiratoria a AINE, inmunodeficiencia, fibrosis quística y discinesia ciliar. Historia de infección dental, dolor maxilar unilateral o procedimientos odontológicos orienta a origen odontógeno, que necesita control del foco.
- Anatomía y exposición: revisar tabique, drenaje, humo y antecedentes quirúrgicos. No atribuir todas las recaídas a una variación anatómica ni a bacterias persistentes. La evaluación del olfato y del impacto funcional ayuda a medir respuesta.
Tratamiento y límites de los antibióticos
- Base: irrigación salina regular y corticoide intranasal. Usar agua estéril, destilada o previamente hervida y enfriada para preparar irrigaciones; limpiar el dispositivo. Revisar aplicación y adherencia antes de declarar fracaso.
- Antimicrobianos: no se indican rutinariamente para enfermedad crónica estable sin exacerbación aguda. Que no mejore con corticoide nasal no demuestra etiología bacteriana. Tampoco se exige un curso fijo de dos o tres semanas antes de TC o cirugía.
- Exacerbación: aumento relevante de síntomas y secreción purulenta requiere reevaluación, eventualmente cultivo endoscópico y tratamiento dirigido. La pauta depende de gravedad, antecedentes y resistencia; no usar levofloxacino más metronidazol como combinación automática para toda alergia.
- Antifúngicos: no son tratamiento empírico habitual de rinosinusitis crónica. Dolor intenso, necrosis o progresión rápida en inmunodeprimido exige descartar infección fúngica invasora y atención hospitalaria urgente, un cuadro diferente.
Cuándo derivar
- ORL: enfermedad confirmada que limita pese a tratamiento correcto, masa unilateral, poliposis, enfermedad odontógena o diagnóstico incierto. Cirugía endoscópica se decide según síntomas, fenotipo, anatomía y preferencias; requiere continuar control de la inflamación.
- Urgencia: compromiso orbitario, déficit visual, signos neurológicos, meningismo, tumefacción frontal o toxicidad sistémica. La demora en estos escenarios no se justifica porque la enfermedad de base sea crónica.
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- Doce semanas más inflamación objetiva sustentan rinosinusitis crónica.
- Fracaso de corticoide nasal no equivale a infección bacteriana.
5.7. Poliposis nasal
Identificar pólipos y asociaciones
- Presentación: obstrucción nasal persistente, reducción del olfato, rinorrea y episodios de presión facial. Los pólipos inflamatorios suelen ser pálidos, lisos, translúcidos y bilaterales; no identificar cualquier masa como pólipo benigno por su color.
- Contexto: forma de rinosinusitis crónica asociada con frecuencia a inflamación de tipo 2. Buscar asma y reacciones respiratorias a aspirina u otros inhibidores de COX-1; la combinación sugiere enfermedad respiratoria exacerbada por AINE.
- Niños: pólipos son menos habituales; estudiar según contexto fibrosis quística, discinesia ciliar o inmunodeficiencia. Una lesión unilateral también puede ser pólipo antrocoanal, pero requiere valoración para excluir neoplasia u otras masas.
Confirmar extensión y carga clínica
- Examen: rinoscopia y endoscopia por ORL confirman presencia, lateralidad y extensión. Preguntar por olfato, sueño, exacerbaciones, tratamientos previos, cirugías y cursos de corticoides sistémicos; medir cuánto limita la vida diaria.
- Imágenes: TC de senos cuando la valoración especializada o la planificación lo indiquen; no para todo episodio de congestión. Sangrado, dolor unilateral progresivo, alteración visual o masa atípica cambian la prioridad y el estudio.
Escalamiento individualizado
- Primera base: irrigación salina y corticoide intranasal mantenido. Un curso corto de corticoide oral puede mejorar enfermedad importante bajo supervisión, considerando diabetes, infección y riesgo acumulado; no es obligatorio en todo paciente ni tratamiento crónico.
- Cirugía: valorar endoscopia quirúrgica si persiste enfermedad relevante tras tratamiento adecuado. Mejora acceso y drenaje, pero no elimina toda la inflamación; puede haber recidiva y suele continuar terapia local con seguimiento.
- Biológicos: opciones especializadas en poliposis grave no controlada, según fenotipo, tratamientos previos y posibilidad de cirugía. Pueden reducir síntomas y necesidad de corticoides; no son rescate inmediato ni tratamiento usual de rinitis simple.
Relacionar cada biológico con su diana
| Fármaco | Diana | Clave |
|---|---|---|
| Dupilumab | Receptor IL-4Rα | Bloquea señalización de IL-4 e IL-13. |
| Mepolizumab | IL-5 | Reduce actividad eosinofílica. |
| Omalizumab | IgE | Dosis y selección dependen del contexto clínico. |
Seguimiento seguro
- Control conjunto: tratar asma y aclarar tolerancia a AINE; no realizar provocaciones domiciliarias. Desensibilización a aspirina se considera únicamente en centros especializados y pacientes seleccionados. No atribuir toda poliposis a alergia IgE clásica.
- Decisión: cirugía y biológico se comparan con beneficios, riesgos, adherencia y preferencias. Las indicaciones regulatorias y disponibilidad chilena deben verificarse para cada producto; las autorizaciones europeas no significan acceso automático en Chile.
Claves EUNACOM
- Pólipos + asma + reacción a AINE sugieren enfermedad respiratoria exacerbada por AINE.
- Mepolizumab es anti-IL-5; omalizumab es anti-IgE.
5.8. Síndrome respirador bucal
Respirar por la boca es un signo
- Distinguir: algunos niños mantienen la boca abierta pero ventilan por la nariz; otros presentan respiración bucal real. Observar respiración en reposo y preguntar por sueño, alimentación y ejercicio antes de etiquetar el síndrome.
- Causas obstructivas: rinitis, hipertrofia adenoidea o amigdalina, pólipos, anomalías anatómicas y masas. Las formas no obstructivas incluyen hábitos y alteraciones del tono u orofaciales; no diagnosticar hábito antes de evaluar permeabilidad nasal.
- Repercusión: ronquido, apneas observadas, sueño inquieto, voz hiponasal, dificultades escolares, cambios conductuales, maloclusión o escaso crecimiento. Ni toda boca abierta significa apnea ni la ausencia de somnolencia diurna la excluye en un niño.
Adenoides: tamaño y función
- Ubicación: tejido linfoide nasofaríngeo que puede aumentar durante la infancia. Puede coexistir con otitis media con efusión, otitis recurrente, adenoiditis y síntomas sinusales; preguntar por audición, lenguaje y rendimiento.
- Grado orientativo: se ha descrito grado I menor de un tercio de ocupación, II entre un tercio y dos tercios, III mayor de dos tercios. Existen otras escalas; consignar método y no transformar el número en indicación quirúrgica automática.
- Estudio: examen nasal, paladar, amígdalas y oídos. Endoscopia permite evaluación directa cuando corresponde; radiografía lateral de cavum puede apoyar casos seleccionados, pero su imagen bidimensional no reemplaza síntomas ni estudio del sueño indicado.
Corregir la causa demostrada
- Rinitis: tratamiento médico, con técnica y adherencia revisadas. La cirugía no es el tratamiento inicial de la alergia. Medidas orofaciales, odontológicas o fonoaudiológicas pueden ayudar cuando hay alteración funcional, sin sustituir la resolución de una obstrucción.
- Adenoidectomía: valorar en obstrucción con trastornos del sueño, adenoiditis persistente seleccionada u otras complicaciones justificadas. Se consideran edad, oído, amígdalas, tratamientos previos y riesgo; no basta tener adenoides grado II o III.
- Plan: si hay sospecha de apnea, evaluar según riesgo y coordinar estudio especializado, incluida polisomnografía cuando proceda. Obesidad, trastorno craneofacial o enfermedad neuromuscular modifican la evaluación y la posibilidad de persistencia tras cirugía.
Seguridad y seguimiento
- Antes de operar: valorar paladar y riesgo de insuficiencia velofaríngea, además de sangrado y comorbilidades. Explicar que eliminar tejido no garantiza resolver toda dificultad respiratoria ni sustituye seguimiento auditivo o del sueño.
- Control: comprobar respiración nasal, calidad del sueño, crecimiento y audición. Apneas prolongadas, cianosis, esfuerzo respiratorio o dificultad importante para alimentarse requieren atención urgente. Una masa nasofaríngea nueva o asimétrica en adulto precisa estudio específico.
Claves EUNACOM
- Síndrome respirador bucal: buscar causa y repercusión.
- Adenoidectomía depende de síntomas y complicaciones, no sólo del tamaño.
6. Faringe y amígdalas
Identificar infección, complicaciones profundas y causas de persistencia.
6.1. Amigdalitis aguda
Reconocer sin equiparar exudado con bacteria
- Patrón: odinofagia de comienzo agudo, fiebre, eritema y aumento amigdalino. Los virus predominan; Streptococcus pyogenes es la bacteria principal. Influenza, parainfluenza, adenovirus, coronavirus, VRS y enterovirus pueden causar cuadros similares.
- Pistas: tos, rinorrea, conjuntivitis o úlceras orientan a virus. VEB/CMV sugieren mononucleosis; considerar primoinfección VIH según exposición. Adenovirus puede producir exudado en menores de tres años. La apariencia aislada no confirma etiología.
Centor modificado o McIsaac
| Criterio | Puntos |
|---|---|
| Ausencia de tos | +1 |
| Temperatura >38 °C | +1 |
| Adenopatías cervicales anteriores dolorosas | +1 |
| Exudado o tumefacción amigdalina | +1 |
| Edad 3-14 años / 15-44 años / ≥45 años | +1 / 0 / −1 |
Decidir estudio y antibiótico
- Chile: la orientación MINSAL utiliza ≤2 puntos para manejo sin antibiótico, 3 para estudio microbiológico y ≥4 para considerar tratamiento por alta sospecha. El puntaje estratifica probabilidad; no identifica por sí solo al agente.
- Confirmación: test rápido positivo o cultivo apoyan tratar; MINSAL indica cultivo tras test rápido negativo. CDC exige ese respaldo especialmente en niños sintomáticos ≥3 años y no de rutina en adultos. Si hay signos virales claros, generalmente no se estudia GAS.
- Menores de tres años: pesquisa seleccionada, por ejemplo contacto estrecho y clínica compatible. Un portador puede tener una infección viral; interpretar resultado con el cuadro.
Pautas de referencia para GAS
| Opción | Dosis y duración |
|---|---|
| Amoxicilina, MINSAL | 50 mg/kg VO una vez al día, máximo 1 g/día, durante 10 días; adulto 1 g/día. |
| Penicilina G benzatina IM, alternativa | Dosis única: <27 kg, 600.000 UI; ≥27 kg, 1.200.000 UI. Preferir vía oral en niños cuando sea viable. |
| Alergia no inmediata: cefadroxilo | 30 mg/kg VO una vez al día, máximo 1 g/día, 10 días. Evitar si reacción inmediata grave. |
| Anafilaxia a betalactámicos, pauta MINSAL | Azitromicina 20 mg/kg VO al día, máximo 500 mg/día, 3 días; considerar resistencia local. |
Aliviar y reevaluar
- Soporte: líquidos y paracetamol o ibuprofeno según edad y contraindicaciones. Evitar aspirina infantil. No usar macrólido por supuesta resistencia a penicilina: GAS continúa sensible a esta; resistencia a macrólidos sí existe.
- Seguridad: CDC propone otra pauta de azitromicina, cinco días; no mezclar esquemas. Ajustar elección a alergia real, función renal, embarazo e interacciones. En sospecha de mononucleosis, amoxicilina puede causar exantema.
- Control: incapacidad de beber, sialorrea, trismus, disnea, asimetría o empeoramiento requieren reevaluación urgente. Antibiótico reduce transmisión y fiebre reumática; no garantiza prevenir glomerulonefritis.
Claves EUNACOM
- Centor suma ausencia de tos, no ausencia de todos los síntomas catarrales.
- Exudado no equivale a infección estreptocócica.
6.2. Amigdalitis crónica
Persistencia no es lo mismo que recurrencia
- Recurrente: episodios separados de odinofagia/amigdalitis con recuperación entre ellos. Documentar fecha, fiebre, hallazgos, prueba microbiológica, tratamiento y repercusión escolar o laboral; no contar cualquier resfrío como amigdalitis.
- Crónica: molestias persistentes, halitosis o detritos amigdalinos exigen estudiar la causa. Tres meses de síntomas no establecen automáticamente infección bacteriana refractaria ni justifican antibióticos repetidos.
- Diferencial: portación de GAS con virosis, tonsilolitos, rinitis con goteo posterior, irritantes, reflujo seleccionado, PFAPA o neoplasia. Asimetría progresiva, ulceración o masa cervical requieren evaluación preferente.
Frecuencia que permite considerar cirugía en niños
| Episodios documentados | Período |
|---|---|
| ≥7 | Último año |
| ≥5 por año | Cada uno de los últimos dos años |
| ≥3 por año | Cada uno de los últimos tres años |
La documentación y los modificadores importan
- Cada episodio: dolor faríngeo acompañado por al menos uno de fiebre >38,3 °C, adenopatía cervical, exudado o prueba positiva de GAS. La guía AAO-HNS no exige confirmación bacteriana de absolutamente todos los episodios.
- Bajo esos umbrales: suele favorecerse observación con registro y tratamiento adecuado de cada cuadro. Valorar factores que cambian la decisión: alergias/intolerancias múltiples, PFAPA o más de un absceso periamigdalino.
- Adultos: individualizar con ORL según frecuencia, gravedad y deterioro funcional; los criterios pediátricos no sustituyen una evaluación completa. Un absceso complicado puede requerir intervención sin esperar un número fijo de episodios.
Obstrucción y seguridad perioperatoria
- Otra indicación: hipertrofia con apnea obstructiva del sueño, trastorno respiratorio significativo o disfagia. El tamaño aislado no basta; estudiar sueño cuando corresponda y coordinar manejo de adenoides.
- Beneficio y riesgo: explicar mejoría esperada, dolor, deshidratación, anestesia y hemorragia primaria o tardía. Sangre roja por boca, hematemesis o deglución repetida tras amigdalectomía requieren urgencia.
- Cuidados: analgesia e hidratación con plan escrito. No se indican antibióticos perioperatorios de rutina. Evitar codeína en niños; los menores de tres años o con apnea grave pueden necesitar vigilancia hospitalaria nocturna.
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- Los criterios 7-5-3 apoyan selección; no obligan a operar.
- Amígdalas grandes sin síntomas no equivalen a indicación quirúrgica.
6.3. Odinofagias agudas
Primero, capacidad de respirar y tragar
- Evaluación: distinguir dolor al tragar de dificultad para transportar el bolo. Medir gravedad, hidratación, voz, apertura oral, cuello y capacidad de manejar secreciones. Trismus, voz apagada, sialorrea, estridor o aspecto tóxico son alarmas.
- Cuadro simple: predominan infecciones virales o GAS. Vesículas posteriores sugieren herpangina; fatiga marcada, adenopatías posteriores y esplenomegalia orientan a mononucleosis. Lesiones herpéticas, candidiasis, trauma, úlcera o cuerpo extraño también causan dolor.
Infecciones profundas: reconocer el patrón
| Cuadro | Pistas y riesgo |
|---|---|
| Absceso periamigdalino | Dolor unilateral intenso, trismus, voz de papa caliente, abombamiento y posible desviación uvular. |
| Parafaríngeo o retrofaríngeo | Tumefacción cervical, tortícolis, dolor al mover cuello; riesgo vascular, de vía aérea y mediastínico. |
| Epiglotitis/supraglotitis | Fiebre alta, odinofagia desproporcionada, sialorrea, trípode y aspecto tóxico; puede faltar tos perruna. |
Absceso y extensión descendente
- Estudio: diagnóstico periamigdalino a menudo clínico; ecografía o TC cervical con contraste si hay duda, extensión o localización profunda, siempre después de asegurar estabilidad respiratoria. Hemocultivos en sepsis y cultivo del drenaje según situación.
- Manejo: hospitalizar cuadros profundos o graves; hidratación, analgesia, antibiótico IV contra estreptococos, S. aureus y anaerobios según foco/riesgo. Ceftriaxona más clindamicina es una opción hospitalaria, no esquema universal.
- Control del foco: aspiración o drenaje por equipo entrenado cuando corresponde. Dolor torácico, disnea y sepsis tras infección cervical obligan a sospechar mediastinitis: TC de cuello/tórax, equipo quirúrgico y antibióticos urgentes.
- Otros riesgos: infección odontógena con elevación del piso de boca sugiere angina de Ludwig; faringitis seguida de sepsis y dolor cervical lateral hace considerar síndrome de Lemierre.
Epiglotitis: evitar provocar una obstrucción
- Acción: mantener al niño con cuidador y en su postura cómoda; activar anestesia/ORL y traslado capaz de resolver vía aérea. No usar bajalenguas, forzar decúbito ni explorar laringe fuera de un entorno preparado.
- Diagnóstico: no retrasar estabilización por una radiografía lateral. El signo del pulgar puede apoyar casos seleccionados estables; la visualización se realiza con control experto de vía aérea.
- Tratamiento: vía aérea según gravedad y ceftriaxona IV; agregar cobertura antiestafilocócica según riesgo local. Hib es clásico, pero vacunados y adultos pueden tener otros agentes. Adrenalina o corticoide no sustituyen resolución definitiva.
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- Sialorrea con estridor o toxicidad exige pensar más allá de amigdalitis.
- La imagen no debe retrasar protección de vía aérea.
6.4. Odinofagias crónicas
Dolor persistente: volver a localizar
- Historia: precisar duración, lateralidad, relación con comidas, sólidos/líquidos, tabaco, alcohol, fármacos, inmunosupresión, reflujo y exposición ocupacional. Una sensación de globo indoloro no equivale a odinofagia ni explica una disfagia progresiva.
- Examen: revisar dientes, encías, lengua, piso de boca, amígdalas y cuello. Palpar áreas dolorosas y buscar adenopatías. Otalgia con otoscopia normal puede ser dolor referido desde faringe o laringe.
- Evolución: semanas de dolor unilateral, agravamiento, pérdida de peso, sangrado o limitación alimentaria justifican evaluación ORL; no prolongar tratamientos empíricos sucesivos para posponer el examen.
Causas frecuentes y otras que no deben omitirse
- Inflamación: irritación por humo, sequedad, respiración bucal, rinitis o reflujo demostrado pueden contribuir. El carraspeo aislado no establece reflujo laringofaríngeo ni justifica siempre un inhibidor de bomba prolongado.
- Infección: candidiasis en inmunosupresión o tras ciertos tratamientos; infección crónica específica según epidemiología. Dolor retroesternal al deglutir en inmunodeprimidos obliga a valorar esofagitis y no solo amígdalas.
- Lesión local: úlceras traumáticas por prótesis, aftas, enfermedad dental, tonsilolitos y trastornos temporomandibulares. Corregir el irritante y confirmar cicatrización; una úlcera persistente precisa estudio.
- Neoplasia: cáncer de boca, orofaringe, hipofaringe o laringe puede comenzar con síntomas discretos. La ausencia de tabaquismo no excluye cáncer orofaríngeo asociado a VPH.
Estudio dirigido y conducta
- Nasofibrolaringoscopia: permite examinar regiones que no se ven al abrir la boca; está indicada ante persistencia, alarmas o examen insuficiente. Lesión sospechosa requiere biopsia planificada, no diagnóstico exclusivamente visual.
- Pruebas seleccionadas: endoscopia digestiva si síntomas esofágicos, imagen cervical si masa o lesión profunda, estudio microbiológico según sospecha. No pedir TC para toda molestia inespecífica.
- Manejo: analgesia apropiada, hidratación, salud oral y corrección de causa identificada. Seguimiento con plazo y objetivos: menos dolor, mejor ingesta y resolución de lesión, no solo una receta.
- Urgencia: imposibilidad de tragar saliva, deshidratación, compromiso respiratorio o deterioro sistémico requieren atención inmediata; progresión o signos oncológicos requieren derivación preferente.
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- Odinofagia persistente unilateral y otalgia referida son señales de alarma.
- Un tratamiento sintomático no sustituye confirmar que la lesión desapareció.
7. Laringe, voz y respiración
Distinguir disfonía, estridor y obstrucción durante el sueño.
7.1. Disfonías agudas
Qué cambia cuando cambia la voz
- Definición: modificación reciente de calidad, intensidad o tono vocal, a veces afonía, por alteración de la fonación. Diferenciar disartria, que afecta articulación, y voz apagada por ocupación faríngea.
- Laringitis habitual: virosis respiratoria con disfonía, tos e irritación; pueden existir fiebre y síntomas catarrales. Parainfluenza es un agente relevante, especialmente en croup infantil, pero no explica todos los cuadros del adulto.
- Otras causas: sobreuso, grito, irritantes inhalados, intubación, lesión de pliegue vocal o parálisis. Un examen pulmonar normal no descarta obstrucción laríngea; escuchar estridor y observar esfuerzo respiratorio.
Seleccionar quién necesita visualización inmediata
- Urgencia: estridor, disnea, dificultad para manejar saliva, hemoptisis relevante, trauma cervical o deterioro rápido. Si existe obstrucción, priorizar vía aérea sobre estudios ambulatorios.
- Evaluación precoz: voz alterada tras cirugía de cuello/tórax o intubación, masa cervical, antecedente de tabaco, aspiración o profesional de la voz. No esperar cuatro semanas si hay sospecha de causa grave.
- Hemorragia vocal: disfonía brusca tras esfuerzo intenso exige suspender el esfuerzo y valoración ORL, especialmente en un usuario profesional; seguir forzando la voz puede empeorar la lesión.
Tratamiento de una laringitis no complicada
- Medidas: hidratación, reposo vocal relativo, evitar gritar, carraspear y susurrar con esfuerzo; reducir humo y exposición irritante. Analgesia según edad, comorbilidad y riesgo digestivo/renal.
- Fármacos: no indicar antibióticos de rutina. Tampoco corticoides para acelerar automáticamente el retorno laboral; en situaciones seleccionadas, ORL valora la laringe y discute beneficio y riesgo antes de prescribir.
- Seguimiento: suele mejorar espontáneamente; si no mejora o resuelve dentro de cuatro semanas, realizar o derivar para laringoscopia. El empeoramiento antes de ese plazo obliga a adelantar evaluación.
- Niños: tos perruna y estridor sugieren croup; ahí sí existe indicación de corticoide según gravedad/protocolo. Sialorrea, toxicidad y odinofagia intensa requieren descartar epiglotitis o infección profunda.
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- Disfonía con estridor requiere evaluar vía aérea.
- No usar corticoide rutinario para toda laringitis del adulto.
7.2. Disfonías crónicas
La persistencia exige mirar la laringe
- Plazo: disfonía que no mejora o resuelve en cuatro semanas requiere laringoscopia; adelantarla si progresa, hay masa, tabaco, pérdida de peso, disfagia, hemoptisis, aspiración o antecedente quirúrgico.
- Historia dirigida: demanda vocal, abuso reciente, irritantes, reflujo sintomático, fármacos inhalados, cirugía e intubación. Describir fatiga, soplo, bitonalidad y esfuerzo; la cualidad vocal orienta, pero no establece histología.
- Estudio: nasofibrolaringoscopia para estructura y movilidad; estroboscopia seleccionada para vibración. No pedir TC/RM antes de visualizar la laringe por una queja vocal aislada.
Lesiones frecuentes
| Patrón | Manejo principal |
|---|---|
| Nódulos vocales | Usualmente bilaterales y vinculados a fonotrauma; higiene y terapia vocal. Cirugía solo seleccionada. |
| Disfonía por tensión muscular | Esfuerzo excesivo; puede no haber lesión orgánica, pero sí patrón funcional anormal. Terapia vocal tras evaluación. |
| Pólipo vocal | Frecuentemente unilateral, tras fonotrauma o irritación; terapia y posible microcirugía según persistencia y lesión. |
| Edema de Reinke | Edema polipoideo y voz más grave, asociado sobre todo a tabaco; cesación, rehabilitación y cirugía seleccionada. |
Inmovilidad y trayecto del nervio recurrente
- Anatomía: ambos recurrentes derivan del vago. El derecho rodea la subclavia y el izquierdo el arco aórtico; el trayecto explica causas cervicales, mediastínicas, tumorales, posquirúrgicas y cardiovasculares.
- Unilateral: voz soplada o bitonal, menor intensidad, fatiga y posible aspiración. La cuerda puede adoptar diferentes posiciones; no está obligadamente aducida. Buscar la causa a lo largo del trayecto según hallazgos.
- Bilateral: inmovilidad cercana a línea media puede causar estridor o disnea importante con voz relativamente conservada; exige prioridad respiratoria. La imagen y electromiografía laríngea se seleccionan para etiología y pronóstico.
Tratamiento según la causa
- Rehabilitación: fonoaudiología con objetivos de eficiencia vocal y seguridad deglutoria; en parálisis unilateral puede asociarse inyección o cirugía de medialización. No todos los casos se resuelven solo con ejercicios.
- Factores asociados: suspender tabaco y revisar sobreuso; tratar reflujo o hipotiroidismo si están realmente presentes. No atribuir disfonía aislada a reflujo para dar medicación empírica prolongada.
- Oncología: lesión irregular, ulcerada, leucoplásica o con alteración persistente de movilidad requiere evaluación y biopsia dirigida. Las lesiones benignas pueden coexistir con riesgo de cáncer; mantener seguimiento después de tratamiento.
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- Persistencia o alarmas: visualizar la laringe.
- Parálisis bilateral puede amenazar respiración aun con voz aceptable.
7.3. Estridor laríngeo
Estridor: localizar y reconocer agotamiento
- Definición: ruido áspero por estrechamiento de vía aérea superior. Predominio inspiratorio orienta a región extratorácica; bifásico hace pensar en obstrucción fija glótica/subglótica. La intensidad del ruido no cuantifica por sí sola la gravedad.
- Alarma: retracciones intensas, cianosis, agotamiento, somnolencia o escasa entrada de aire. Un estridor que disminuye mientras el niño empeora puede indicar flujo insuficiente, no mejoría. Mantener calma y postura elegida; activar equipo experto.
Estridor congénito y laringomalacia
- Causas: laringomalacia, parálisis cordal, membrana, estenosis o hemangioma subglótico. Nasofibroscopia dinámica orienta; otras exploraciones de vía aérea se seleccionan por especialista.
- Laringomalacia: colapso supraglótico inspiratorio que aparece en primeras semanas y aumenta con llanto o alimentación. Casos leves requieren seguimiento de respiración, deglución y crecimiento, no solo observación de doce horas.
- Gravedad: apnea, cianosis, retracciones persistentes, aspiración o mala ganancia ponderal necesitan evaluación rápida; puede requerirse supraglotoplastia. Muchos mejoran con maduración durante los primeros dos años. No indicar antiácido automáticamente a todo estridor.
Croup y presentación espasmódica
- Croup viral: tos perruna, disfonía y estridor, habitualmente entre seis meses y tres años, también fuera de ese rango. Predomina parainfluenza; diagnóstico clínico. Radiografía en punta de lápiz y hemograma no son rutinarios.
- Espasmódico: inicio nocturno brusco, recurrencia y fiebre ausente o escasa. Se maneja según obstrucción, no se asume siempre benigno. Alergia o reflujo pueden asociarse; no atribuir causalidad sin evaluación.
- Atípico: toxicidad, sialorrea, fiebre alta, mala respuesta, edad inusual o recurrencias importantes exigen descartar epiglotitis, traqueítis bacteriana, absceso, cuerpo extraño y lesión estructural.
Score de Westley: sumar cinco componentes, total 0-17
| Componente | Puntuación |
|---|---|
| Estridor | Ausente 0; con agitación 1; en reposo 2. |
| Retracciones | Ausentes 0; leves 1; moderadas 2; intensas 3. |
| Entrada de aire | Normal 0; disminuida 1; muy disminuida 2. |
| Cianosis | Ausente 0; con agitación 4; en reposo 5. |
| Conciencia | Normal, incluso dormido, 0; alterada/desorientación 5. |
Interpretación y tratamiento inicial
- Umbrales: ≤2 leve; 3-7 moderado; 8-11 grave; ≥12 insuficiencia respiratoria inminente, según la clasificación de Royal Cornwall NHS. Otros protocolos subdividen moderado/grave en 3-5/6-11; indicar siempre qué clasificación se emplea. El estado clínico manda.
- Corticoide: la evidencia internacional respalda también tratar croup leve. Pauta habitual: dexametasona 0,6 mg/kg VO una vez; máximo 12 mg según protocolo RCH. Usar IM/IV si vía oral no viable; pautas menores existen según gravedad y protocolo.
- Adrenalina nebulizada: para obstrucción moderada importante o grave. L-adrenalina 1 mg/mL (1:1.000), 5 mL nebulizados; alternativa racémica al 2,25%, 0,05 mL/kg, máximo 0,5 mL, diluida según nebulizador. No intercambiar volúmenes entre formulaciones ni usar esta pauta IV.
Reevaluar antes de decidir destino
- Vigilancia: efecto de adrenalina transitorio; observar al menos tres horas tras la última nebulización y más según riesgo. Reevaluar respiración, conciencia, hidratación y necesidad de repetir dosis; no enviarla como tratamiento domiciliario.
- Escalar: oxígeno si hipoxemia, traslado/UCI si agotamiento, respuesta insuficiente o dosis repetidas. Preparar intubación por personal experto si falla la ventilación; no intubar a todo niño solo por una cifra del score.
- Alta: sin estridor en reposo ni trabajo respiratorio significativo, tolerando líquidos, con cuidador instruido y acceso a reevaluación. No usar antibióticos, antitusivos ni vapor caliente rutinarios en croup viral. La guía chilena IRA usa grados clínicos propios; no son equivalentes numéricamente a Westley.
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- Westley suma cinco dominios; la hipoxemia y alteración de conciencia son alarmas.
- Concentración y vía de adrenalina deben quedar explícitas.
7.4. Síndrome de apnea del sueño
Sospechar obstrucción durante el sueño
- Mecanismo: colapso repetido de vía aérea superior con hipopneas o apneas, desaturación y fragmentación del sueño. Diferenciar apnea central, donde disminuye el impulso respiratorio, y síndrome de hipoventilación por obesidad.
- Adultos: ronquido habitual, pausas observadas, jadeo nocturno, sueño no reparador, cefalea matinal y somnolencia. Obesidad, cuello amplio, alteraciones craneofaciales e hipertensión resistente aumentan sospecha; ausencia de obesidad no la descarta.
- Niños: hipertrofia adenoamigdalina, ronquido, respiración oral, sueño inquieto, enuresis, hiperactividad, bajo rendimiento o crecimiento insuficiente. Somnolencia llamativa puede faltar.
Confirmar y medir repercusión
- Pesquisa: STOP-Bang y escala de Epworth ayudan en adultos, pero no diagnostican ni excluyen por sí solos. Preguntar por accidentes y somnolencia al conducir; quien se duerme al volante debe evitar conducir mientras se evalúa.
- Prueba: polisomnografía integra sueño, flujo, esfuerzo y oxigenación. Poligrafía respiratoria domiciliaria puede ser adecuada en adultos seleccionados; si resulta negativa y la sospecha sigue alta, ampliar estudio. Oximetría aislada no excluye enfermedad.
- Índice apnea-hipopnea adulto: 5 a <15 eventos/h, leve; 15 a <30, moderado; ≥30, grave. Interpretar junto con síntomas, desaturación y comorbilidad; los umbrales pediátricos son menores y no deben extrapolarse.
Tratamiento en adultos
- Base: reducción ponderal si corresponde, ejercicio, evitar alcohol nocturno y revisar sedantes/opioides. Tratar obstrucción nasal acompañante, pero no prometer curación de apnea con tratamiento nasal aislado.
- Presión positiva: CPAP es tratamiento principal de muchos casos sintomáticos moderados/graves y de leves con repercusión; ajustar interfaz, presión y adherencia. La respuesta exige uso sostenido y control de síntomas.
- Alternativas: dispositivo de avance mandibular en seleccionados, terapia posicional y cirugía según anatomía y respuesta. Evaluar salud dental y seguimiento; no todas las operaciones corrigen todos los mecanismos.
Niños y seguimiento
- Cirugía: adenotonsilectomía suele ser primera opción cuando la hipertrofia contribuye a apnea documentada. Considerar polisomnografía en pequeños, obesidad, comorbilidad o discordancia clínico-anatómica.
- Persistencia: obesidad, anomalía craneofacial y enfermedad neuromuscular favorecen apnea residual; pueden requerir CPAP u otras intervenciones. Verificar respuesta después de cirugía, no asumir curación automática.
- Seguridad: apnea grave, edad pequeña y comorbilidad aumentan riesgo perioperatorio. Controlar presión arterial, crecimiento, atención y calidad de sueño; derivar si hipoventilación o compromiso cardiopulmonar.
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- Ronquido habitual con pausas o repercusión requiere estudio.
- Los criterios y tratamientos pediátricos difieren de los adultos.
8. Deglución y comunicación
Priorizar seguridad al alimentarse y localizar las alteraciones del lenguaje.
8.1. Trastorno de deglución
Distinguir la fase y reconocer aspiración
- Orofaríngea: dificultad para iniciar deglución, tos, atragantamiento, voz húmeda o salida nasal. ACV, ELA y otras enfermedades neurológicas, fragilidad, lesiones estructurales y tumores son causas relevantes.
- Esofágica: sensación de alimento detenido después de tragar; sólidos progresivamente sugieren obstrucción, sólidos y líquidos desde el inicio orientan a trastorno motor. La localización que señala el paciente puede ser imprecisa.
- Consecuencias: deshidratación, pérdida de peso, malnutrición y neumonía aspirativa. La ausencia de tos no descarta aspiración silenciosa; revisar también capacidad de manejar saliva y fatiga durante comidas.
Evaluar seguridad antes de alimentar
- Inicio: estado de alerta, respiración, voz, fuerza y movilidad oral, dentición, higiene, nutrición y fármacos. En ACV agudo no administrar alimentos, líquidos ni fármacos por boca hasta tamizaje deglutorio apropiado.
- Evaluación fonoaudiológica: caracteriza consistencias, eficiencia y estrategias. Videofluoroscopia con contraste permite observar fases y aspiración; evaluación endoscópica de deglución -FEES- examina secreciones, penetración y residuos con pruebas dirigidas.
- Selección: una nasofibroscopia anatómica simple no equivale a una evaluación funcional de deglución. Estudiar lesión obstructiva por ORL o endoscopia digestiva según síntomas; incapacidad de tragar saliva exige urgencia.
Rehabilitación y alimentación por boca
- Plan: tratar causa y ajustar postura, ritmo, volumen, asistencia y textura según hallazgos. Las maniobras y espesantes no son universales; comprobar eficacia, aceptación e hidratación.
- Protección: higiene oral regular y revisión de sedantes, prótesis y entorno. Suspender temporalmente vía oral si es insegura, pero evitar ayuno indefinido sin plan de hidratación y aporte nutricional.
- Seguimiento: medir peso, ingesta, infecciones respiratorias y capacidad funcional; reevaluar tras cambios neurológicos o tratamiento oncológico. Coordinar familia, enfermería, nutrición, medicina y fonoaudiología.
Elegir soporte enteral según necesidad
- Corto plazo: sonda nasogástrica si tracto digestivo funciona y la vía gástrica es apropiada; acceso nasoentérico pospilórico en situaciones seleccionadas de intolerancia o alto riesgo relacionado con vaciamiento/reflujo.
- Prolongado: valorar gastrostomía o yeyunostomía según duración esperada, anatomía, función digestiva, pronóstico y objetivos. La sola presencia o ausencia de vómitos no decide la vía.
- Límites: una sonda o gastrostomía no elimina aspiración de saliva ni reflujo. Considerar preferencias y beneficio real, especialmente en enfermedad avanzada; acordar metas y revisar periódicamente la indicación.
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- Puede existir aspiración sin tos.
- La vía nutricional se elige por seguridad, duración, función digestiva y objetivos.
8.2. Trastornos del habla y lenguaje
Lenguaje, habla y voz son funciones distintas
- Lenguaje: comprender y producir símbolos hablados, escritos o gestuales. Afasia es pérdida adquirida de esa capacidad por lesión cerebral; no significa falta de inteligencia ni se explica solo por mala articulación.
- Habla: ejecución motora de sonidos. Disartria altera fuerza, coordinación o velocidad; apraxia del habla afecta planificación motora. Disfonía corresponde a la voz producida en la laringe.
- Urgencia: inicio súbito de afasia o disartria, con o sin paresia, activa evaluación de ACV. Precisar última vez normal, glicemia y otros déficits; no esperar una consulta fonoaudiológica electiva.
Patrones clásicos de afasia
| Patrón | Fluidez y comprensión | Repetición |
|---|---|---|
| Broca | Habla poco fluida y esforzada; comprensión relativamente mejor. Red frontal dominante. | Alterada. |
| Wernicke | Habla fluida pero poco informativa; comprensión alterada. Región temporal posterior dominante y su red. | Alterada. |
| Global | Producción y comprensión muy afectadas; lesión extensa de red dominante. | Alterada. |
| Conducción | Fluidez y comprensión relativamente preservadas, con parafasias. | Desproporcionadamente alterada. |
| Transcortical motora/sensorial/mixta | Alteración de iniciativa, comprensión o ambas según subtipo. | Relativamente preservada. |
Evaluación que evita confusiones
- Explorar: conversación, denominación, órdenes, repetición, lectura y escritura. Asegurar audición, idioma habitual, escolaridad y estado de conciencia; considerar delirium, hipoacusia y barrera lingüística antes de etiquetar.
- Localización: los síndromes orientan una red, no un punto único obligatorio. Wernicke no corresponde universalmente al parietal; puede comprometer región temporoposterior y conexiones. Broca no implica siempre ausencia total de habla o escritura.
- Apoyo: neuroimagen y estudio de causa cuando adquirido, evaluación neuropsicológica/fonoaudiológica y rehabilitación. Usar frases claras, tiempo suficiente y ayudas de comunicación; incorporar a cuidadores sin hablar siempre por el paciente.
Desarrollo, aprendizaje y fluidez
- Sonidos: el término dislalia se usa para dificultades articulatorias; evaluar trastorno de sonidos del habla según edad, inteligibilidad y contexto. Disfemia o tartamudez afecta fluidez y puede acompañarse de esfuerzo y evitación.
- Aprendizaje: dislexia afecta adquisición de lectura; disgrafía, escritura. No son equivalentes a afasia adquirida ni se diagnostican solo por una dificultad aislada sin valoración del desarrollo y educación.
- Niños: ante retraso de lenguaje, evaluar audición, comprensión, comunicación social, motricidad oral y desarrollo global. No atribuirlo sin estudio a bilingüismo o falta de estímulo. Regresión del lenguaje o pérdida de habilidades exige evaluación prioritaria.
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- Afasia altera lenguaje; disartria altera ejecución del habla.
- Un trastorno focal súbito del lenguaje es una urgencia neurológica.
9. Cuello, glándulas salivales y tumores
Reconocer lesiones sospechosas y orientar el estudio.
9.1. Masa cervical
Situar la masa en edad, tiempo y anatomía
- Historia: días o semanas, crecimiento, dolor, infección reciente, síntomas constitucionales, tabaco, alcohol, exposición a tuberculosis, viajes y contacto con animales. Preguntar por disfagia, otalgia, disfonía y lesiones cutáneas.
- Examen: tamaño, consistencia, movilidad, piel, localización y número; revisar boca, faringe, cuero cabelludo, tiroides y glándulas salivales. Una masa pulsátil no debe puncionarse antes de caracterización vascular.
- Diferencial: adenopatía reactiva o bacteriana, infección específica, quiste congénito, tiroides, glándula salival, linfoma y metástasis. Línea media móvil con protrusión lingual orienta a quiste tirogloso; no confirma por sí sola.
Adulto: evitar retraso de diagnóstico oncológico
- Riesgo: masa sin explicación infecciosa durante dos semanas o más, o de duración incierta. Firmeza, fijación, tamaño >1,5 cm o ulceración elevan sospecha; incluso una masa quística puede ser metástasis de carcinoma asociado a VPH.
- Conducta: evaluación ORL de mucosas, base lingual, faringe y laringe; TC o RM con contraste según caso y PAAF para diagnóstico inicial. No iniciar ciclos antibióticos repetidos si no hay datos de infección bacteriana.
- Primario oculto: un ganglio metastásico no concluye el estudio; buscar origen en vía aerodigestiva, piel u otros territorios según histología. Evitar biopsia abierta antes del estudio dirigido si podría comprometer el plan.
Niños y etiologías seleccionadas
- Reactiva: ganglios pequeños, móviles y bilaterales después de virosis pueden observarse si el niño está bien, con revisión definida. Crecimiento progresivo, localización supraclavicular, dureza o síntomas B requieren estudio.
- Bacteriana: adenitis unilateral dolorosa, caliente, eritematosa y febril; tratar según foco y patógenos locales. Ecografía si se sospecha absceso; drenar colecciones seleccionadas, evitando incisión indiscriminada en sospecha de micobacterias.
- Linfoma: hemograma y estudios dirigidos; puede requerir biopsia excisional para arquitectura, coordinada con especialista. Tiroides: TSH, ecografía y eventual punción según patrón/riesgo, no biopsiar todos los nódulos.
Plan y signos que exigen rapidez
- Urgencia: compromiso respiratorio, sepsis, tortícolis intensa, disfagia con sialorrea o expansión rápida requieren hospital. Valorar infección profunda antes de una punción ambulatoria.
- Seguimiento: si se observa, registrar medida y fecha de control; confirmar regresión o diagnóstico. Persistencia después de tratar una infección obliga a reabrir el estudio, aunque el dolor haya cedido.
- Comunicación: explicar motivo de derivación y pruebas pendientes; evitar tranquilizar solo por juventud, ausencia de dolor o ecografía que describe una lesión quística.
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- Masa cervical adulta persistente: descartar malignidad.
- Una masa quística en adulto no es automáticamente congénita ni benigna.
9.2. Patología de glándulas salivales
Separar infección, obstrucción y tumor
- Examen: comparar ambas glándulas, palpar masa o cálculo y revisar conductos. Stensen drena frente al segundo molar superior; Wharton en el piso de boca. Registrar función facial ante cualquier masa parotídea.
- Patrón: aumento difuso doloroso y fiebre orientan a infección; dolor al comer sugiere obstrucción; nódulo persistente obliga a descartar tumor. Sequedad ocular/oral o episodios recurrentes plantean enfermedad sistémica.
Parotiditis epidémica
- Clínica: pródromo febril y aumento salival doloroso, frecuentemente bilateral pero también unilateral. Puede presentarse pese a vacunación. Buscar contacto y brote, sin asumir que toda parotiditis es paperas.
- Confirmación: muestra bucal para RT-PCR tomada precozmente; IgM puede apoyar, pero una serología negativa, especialmente en vacunados, no excluye. Coordinar muestra y vigilancia con la red sanitaria.
- Manejo: hidratación, analgesia y reposo según estado. Evitar contacto con otros durante cinco días desde inicio de parotiditis; revisar inmunizaciones. Meningitis/encefalitis, orquitis, ooforitis, pancreatitis o hipoacusia son complicaciones que requieren evaluación.
Sialadenitis bacteriana
- Pistas: comienzo agudo, dolor, eritema y a veces pus por el conducto; S. aureus y flora oral, incluidos anaerobios, son relevantes. Deshidratación, fragilidad, estasis y obstrucción favorecen infección.
- Estudio: cultivo del pus si disponible y ecografía si sospecha de absceso, cálculo o masa. Toxicidad, deshidratación o extensión cervical requieren ingreso y antibiótico IV.
- Tratamiento: hidratación, higiene oral, compresas tibias y masaje suave; antibióticos según gravedad y flora local. Amoxicilina/clavulánico puede usarse en seleccionados ambulatorios; ceftriaxona más clindamicina es una opción hospitalaria, no necesaria para todos. Absceso necesita valoración de drenaje.
Sialolitiasis y recurrencia
- Mecanismo: cálculo, con mayor frecuencia submandibular, que obstruye flujo y causa tumefacción/dolor con comidas. Puede palparse en el conducto; ecografía y TC seleccionada ayudan si no es evidente.
- Medidas: líquidos, analgesia, masaje y sialogogos si son tolerados; ORL puede extraer cálculo o realizar sialendoscopia según tamaño/localización. Antibiótico solo si infección asociada, no por todo cálculo.
- Recurrencia: investigar litiasis, estenosis, tumor, VIH o Sjögren según contexto. Una ecografía normal no explica automáticamente síntomas persistentes.
Tumores salivales
- Orientación: masa lisa, móvil e indolora puede ser adenoma pleomorfo -tumor mixto benigno- u otra lesión benigna. Fijación, irregularidad, crecimiento acelerado, dolor o parálisis facial elevan sospecha de malignidad.
- Confirmación: imagen y muestra dirigida, habitualmente PAAF o biopsia con aguja según especialista. No realizar biopsia abierta parotídea improvisada por riesgo facial y alteración del plan quirúrgico.
- Tratamiento: cirugía y otras modalidades según histología/etapa. Carcinoma y carcinoma exadenoma pleomorfo están entre las posibilidades; la ausencia de parálisis no asegura benignidad.
Claves EUNACOM
- Dolor con las comidas sugiere obstrucción salival.
- Masa parotídea y parálisis facial exigen evaluación prioritaria.
9.3. Cáncer de boca, labios y orofaringe
Riesgo y anatomía que orientan la pesquisa
- Histología: el carcinoma escamoso, también llamado epidermoide o espinocelular, predomina. Tabaco y alcohol son riesgos importantes; radiación solar afecta especialmente el labio. Inmunosupresión y ciertos antecedentes aumentan vulnerabilidad.
- Orofaringe: VPH oncogénico se relaciona con tumores de amígdala y base de lengua, incluso sin consumo de tabaco. No confundir lengua oral anterior con base lingual: pertenecen a regiones y clasificaciones distintas.
- Examen: inspeccionar y palpar labios, mucosa yugal, lengua lateral/ventral, piso de boca, paladar, encías y orofaringe; retirar prótesis cuando corresponda. Completar palpación cervical.
Lesiones que no deben esperar
- Sospecha: úlcera que no cicatriza, induración, masa, fijación, sangrado, parestesia o alteración progresiva de movilidad. Una lesión persistente después de retirar un irritante, o sospechosa desde el inicio, necesita evaluación y biopsia.
- Leucoplasia: placa blanca que no se explica por otra causa; no significa automáticamente cáncer. Eritroplasia y lesión roja/blanca heterogénea tienen mayor probabilidad de displasia importante y requieren prioridad; no aplicar un porcentaje único a toda lesión roja.
- Síntomas: odinofagia, disfagia, otalgia referida o adenopatía pueden preceder a una lesión evidente. La falta de dolor o un crecimiento lento no aseguran benignidad.
Confirmar, etapificar y buscar primario
- Tejido: biopsia de lesión mucosa por equipo competente. En masa cervical sospechosa, PAAF o técnica dirigida antes de una biopsia abierta innecesaria; si solo hay ganglio, buscar origen en vía aerodigestiva superior.
- Extensión: examen ORL con endoscopia y TC/RM según sitio, más estudio torácico y otras imágenes indicadas por etapa. El tumor orofaríngeo requiere evaluación de p16/VPH para clasificación; no extrapolarla sin más a cavidad oral.
- Valoración integral: estado nutricional, dentición, deglución, voz, performance y comorbilidad influyen en el plan. Registrar síntomas y derivar por la red sin esperar enfermedad avanzada.
Tratamiento y prevención secundaria
- Opciones curativas: cirugía y/o radioterapia según sitio y etapa; en orofaringe, quimiorradioterapia puede conservar órganos y tener intención curativa. La cirugía no es la única modalidad curativa.
- Enfermedad avanzada: manejo multidisciplinario del primario y cuello, con tratamiento sistémico, radioterapia o cirugía seleccionados. No existe una secuencia universal de quimioterapia seguida de cirugía.
- Acompañamiento: cesación de tabaco, reducción de alcohol, protección labial solar, vacunación VPH según programa, cuidado dental, rehabilitación y nutrición. Vigilar recurrencia y segundos tumores; preservar comunicación y alimentación.
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- Lesión mucosa sospechosa: confirmar con biopsia.
- La ausencia de tabaco no excluye cáncer orofaríngeo por VPH.
9.4. Cáncer laríngeo e hipofaríngeo
El sitio cambia el síntoma inicial
- Factores: tabaco y alcohol predominan entre los riesgos de carcinoma escamoso laríngeo e hipofaríngeo. Exposición ocupacional y antecedentes oncológicos se valoran según contexto; ningún factor sustituye la exploración.
- Glotis: disfonía persistente aparece precozmente porque se altera la vibración. Los tumores pequeños pueden tener buen control y menor afectación ganglionar inicial, pero una voz leñosa no es requisito diagnóstico.
- Supraglotis: molestias laríngeas, odinofagia, disfagia, otalgia y adenopatía; disfonía o disnea pueden aparecer después. Subglotis puede manifestarse con disnea, estridor o cambios vocales.
- Hipofaringe: dolor o dificultad al tragar, otalgia referida, pérdida de peso, ganglios y alteración vocal; puede ser silenciosa al inicio y diagnosticarse tardíamente.
Prioridad de evaluación
- Urgencia: estridor, trabajo respiratorio, hemorragia relevante o incapacidad de manejar saliva exigen valoración hospitalaria de vía aérea. No posponer por una interconsulta ambulatoria.
- Estudio ORL: nasofibrolaringoscopia para sitio, extensión y movilidad; laringoscopia directa con biopsia para histología cuando corresponde. Un síntoma persistente con examen bucal normal no excluye lesión profunda.
- Etapificación: TC o RM de cuello, evaluación torácica y estudio adicional según TNM. La fijación cordal, invasión cartilaginosa y ganglios modifican el estadio; evaluar función respiratoria, deglutoria y nutricional.
Tratamiento con intención curativa
- Glótico temprano: radioterapia o resección endoscópica/microcirugía transoral son alternativas según extensión, voz y experiencia local. No toda lesión exige laringectomía total.
- Localmente avanzado: quimiorradioterapia de preservación orgánica en seleccionados, o cirugía con tratamiento adyuvante según extensión y anatomía patológica. La laringectomía total conserva un papel en enfermedad seleccionada o rescate.
- Hipofaringe: selección entre cirugía y estrategias con radioterapia/quimioterapia según estadio, resecabilidad, función y comorbilidad. Un órgano anatómicamente conservado no siempre mantiene una deglución segura.
Soporte y consecuencias funcionales
- Equipo: coordinar nutrición, odontología, fonoaudiología, analgesia, rehabilitación y apoyo psicosocial. Abandonar tabaco/alcohol y mantener seguimiento de recidiva o segundo primario.
- Laringectomía total: separa definitivamente vía respiratoria de boca/nariz; el paciente respira por el estoma cervical. Oxígeno y ventilación de urgencia se administran por ese estoma, no solo por mascarilla facial.
- Comunicación: opciones de rehabilitación incluyen prótesis traqueoesofágica, electrolaringe u otras técnicas. Una traqueostomía y una laringectomía total no son anatomías equivalentes; identificar cuál presenta el paciente.
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- Disfonía persistente es señal temprana de lesión glótica.
- Radioterapia y quimiorradioterapia pueden tener intención curativa en casos seleccionados.
9.5. Cáncer nasosinusal
Sospechar ante síntomas unilaterales persistentes
- Pistas: obstrucción nasal unilateral que progresa, epistaxis recurrente, secreción serosanguinolenta o hemopurulenta, dolor facial o dental. Un cuadro que no se resuelve con tratamiento habitual necesita nueva hipótesis, no sucesivos antibióticos.
- Extensión: diplopía, proptosis, alteración de motilidad ocular, pérdida visual, hipoestesia facial, dientes móviles o masa palatina sugieren compromiso vecino. Una lesión puede ser inicialmente poco sintomática; la ausencia de dolor no demuestra benignidad.
- Riesgo: exposición laboral a polvo de madera o cuero y ciertos metales, tabaco y antecedentes pertinentes. Puede aparecer sin estos factores. Preguntar duración, oficio, cirugías, traumatismos y pérdida de peso, sin exigir todos para derivar.
Exploración y confirmación ordenadas
- Examinar: nariz y cavidad oral, sensibilidad facial, ojos y cuello. ORL realiza endoscopia dirigida. La inspección anterior normal no excluye una lesión posterior; tampoco una respuesta parcial al descongestionante descarta una masa.
- Imágenes: TC ayuda a valorar hueso y senos; RM caracteriza partes blandas, extensión orbitaria, intracraneal o perineural. El equipo elige estudios y etapificación según localización e histología, no una sola imagen universal.
- Biopsia: habitualmente necesaria para confirmar cáncer, pero debe planificarse tras valorar anatomía y vascularización. Adolescente con masa y epistaxis unilateral hace sospechar angiofibroma; no biopsiar de forma rutinaria por riesgo de hemorragia importante.
Diagnósticos que no deben confundirse
- Histología: carcinoma escamoso es frecuente, pero también existen adenocarcinoma, linfoma, melanoma y otros tumores. Una masa no se etiqueta como epidermoide antes del estudio. El papiloma invertido necesita manejo y seguimiento especializados.
- Nasofaringe: obstrucción, adenopatía cervical y otitis media con efusión unilateral en adulto obligan a examinar cavum. Este patrón puede señalar cáncer nasofaríngeo, cuya localización y estrategia terapéutica difieren del tumor de cavidad nasal.
Tratamiento y prioridad
- Equipo: cirugía, radioterapia y tratamientos sistémicos se combinan según tipo, extensión, resecabilidad y estado de la persona. No es correcto afirmar que sólo la cirugía puede tener intención curativa en todos los cánceres de cabeza y cuello.
- Derivación: sospecha clínica requiere circuito preferente ORL/cabeza y cuello. Sangrado incontrolable, deterioro visual o compromiso neurológico necesitan urgencia. Tratar dolor y estado nutricional mientras se coordina estudio, sin demorar confirmación.
- Seguimiento: valorar respiración, olfato, deglución, efectos dentales y rehabilitación tras tratamiento. La persistencia o reaparición de sangrado u obstrucción unilateral merece reevaluación incluso después de una intervención previa.
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- Obstrucción unilateral + epistaxis o dolor progresivo: descartar lesión tumoral.
- Masa vascular sospechosa: imágenes y ORL antes de cualquier biopsia.
10. Epistaxis
Controlar el sangrado y buscar su causa.
10.1. Epistaxis leve
Reconocer una epistaxis anterior
- Origen: suele localizarse en tabique anterior, área de Kiesselbach, tras sequedad, inflamación o manipulación. A menudo es visible y responde a medidas simples; la localización presumida no reemplaza valorar cantidad de sangrado y estado general.
- Historia: preguntar duración, episodios previos, trauma, medicamentos antitrombóticos y otras hemorragias. La sangre deglutida puede causar náuseas o vómitos; distinguir sangrado nasal de hemoptisis o hematemesis cuando la historia no es clara.
- Gravedad inicial: palidez, mareo, síncope, taquicardia, dificultad respiratoria o hemorragia abundante cambian el manejo a urgencia. No mantener en domicilio a alguien inestable esperando que termine otro ciclo de compresión.
Compresión correcta antes de escalar
- Posición: sentado, inclinado ligeramente hacia delante y con respiración por la boca. Comprimir ambas alas contra el tabique, en la parte blanda de la nariz, durante diez a quince minutos continuos, usando reloj y sin soltar para comprobar.
- Evitar: presionar sólo el puente óseo, inclinar la cabeza hacia atrás o tragar sangre. Retirar únicamente coágulos accesibles con cuidado en la atención clínica; no introducir papel, algodón suelto u objetos que dificulten valorar el foco.
- Coadyuvante: un vasoconstrictor tópico, como oximetazolina, puede ayudar si lo selecciona el profesional según edad y contraindicaciones. No reemplaza la presión adecuada ni justifica uso repetido durante días por cada molestia nasal.
Imagen sugerida (nueva): Ilustración de la postura y la compresión nasal descritas para controlar una epistaxis anterior.
Si continúa el sangrado
- Explorar: iluminación, aspiración cuidadosa y rinoscopia permiten localizar el punto. Si es visible, considerar anestesia local y cauterización química con nitrato de plata o eléctrica por personal entrenado; limitarse al área responsable.
- Precaución: no cauterizar a ciegas ni grandes superficies del tabique; evitar lesiones contrapuestas que favorezcan perforación. Si no se identifica el punto o no se logra control, valorar taponamiento y derivación según experiencia y estabilidad.
- Niños: la mayoría se relaciona con trauma digital y mucosa seca. Epistaxis en menores de dos años es infrecuente y merece investigar causa; considerar trastorno sistémico o lesión según contexto, sin inferir un mecanismo único.
Después de controlar
- Cuidados: humectar con salina o gel apropiado, evitar hurgarse, sonarse con fuerza y esfuerzos inmediatos. Revisar técnica de sprays. Entregar instrucciones claras para repetir compresión y consultar si persiste, aumenta o causa síntomas generales.
- Estudio: un episodio leve típico no exige hemograma, coagulación ni imágenes universales. Seleccionar exámenes si sangrado recurrente, importante, otras manifestaciones o fármacos relevantes. Antibióticos no se indican para toda epistaxis anterior simple.
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- Presionar la parte blanda con cabeza hacia delante, sin interrupciones.
- Cauterizar sólo el sitio identificado; sangrado persistente requiere escalamiento.
10.2. Epistaxis a repetición
Una repetición merece explicación
- Causas locales: sequedad, manipulación, rinitis, vestibulitis, desviación o perforación septal y mala orientación del spray. Preguntar si siempre sangra el mismo lado, cuánto dura y qué método lo detiene.
- Factores sistémicos: anticoagulantes, antiagregantes, trombocitopenia, enfermedad hepática y trastornos de coagulación. La hipertensión puede coexistir, pero no explica automáticamente todo sangrado ni se trata con descenso brusco sólo para detenerlo.
- Historia hemorrágica: equimosis desproporcionadas, gingivorragia, sangrado menstrual abundante, hemorragias tras procedimientos y antecedentes familiares. La frecuencia por sí sola no distingue un problema local de uno sistémico; evaluar su repercusión y tendencia.
Investigar de forma dirigida
- Examen: vestíbulo y tabique, mucosa oral, piel y cuello. Telangiectasias mucocutáneas con epistaxis espontánea repetida y familiares afectados sugieren telangiectasia hemorrágica hereditaria; coordinar estudio de malformaciones vasculares por el equipo.
- Pruebas: hemograma y ferritina si se sospecha pérdida crónica; coagulación y otras pruebas según historia, hepatopatía y medicamento. Un estudio básico normal no excluye enfermedad de von Willebrand u otro trastorno plaquetario.
- Endoscopia: indicada ante episodios unilaterales repetidos, recurrencia pese a tratamiento local o sospecha de lesión posterior. Imagen se selecciona según hallazgos; no se solicita TC para toda epistaxis recurrente infantil típica.
Angiofibroma nasofaríngeo juvenil
- Patrón: adolescente, habitualmente varón, con obstrucción progresiva y epistaxis unilateral repetida. Es un tumor benigno pero muy vascular y localmente expansivo; puede causar anemia y compromiso de estructuras vecinas.
- Conducta: derivar a ORL para endoscopia e imágenes con contraste, TC o RM según extensión. No efectuar biopsia ni punción de una masa sospechosa. La planificación puede incluir angiografía y embolización antes de resección quirúrgica.
- Seguimiento: vigilar recurrencia clínica e imagenológica según equipo. Un adolescente que vuelve a sangrar tras tratamiento no debe atribuirse únicamente a rinitis; la evolución exige valoración del lecho y de posibles lesiones residuales.
Reducir recurrencias sin perder seguridad
- Medidas: humidificación, higiene suave, control de rinitis y abandono de manipulación. Corregir dirección del corticoide nasal lejos del tabique. Vestibulitis demostrada recibe tratamiento específico; no administrar antibióticos prolongados sólo por sangrar.
- Antitrombóticos: no suspenderlos o revertirlos automáticamente en un sangrado leve controlable. Considerar indicación trombótica, gravedad y tratamiento local con el prescriptor. Hemorragia importante o incontrolable necesita manejo hospitalario coordinado.
- Derivar: anemia, episodios cada vez más intensos, masa, unilateralidad persistente o antecedentes hemorrágicos. Entregar plan de presión inicial y alarmas, además del estudio etiológico; ambos forman parte del manejo.
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- Epistaxis unilateral recurrente exige explorar una lesión local.
- Adolescente con obstrucción y epistaxis: sospechar angiofibroma y evitar biopsia.
10.3. Epistaxis grave y sangrado posterior
Identificar riesgo vital antes de localizar
- Gravedad: hemorragia abundante, persistente, repercusión hemodinámica, caída de conciencia o dificultad para proteger vía aérea. Sangre que fluye a faringe puede sugerir origen posterior, pero también provenir de un foco anterior intenso.
- Anatomía: el territorio posterior suele involucrar ramas de la arteria esfenopalatina. No toda epistaxis del adulto es posterior; ausencia de punto visible y fracaso de medidas anteriores obligan a ampliar evaluación.
- Contexto: trauma, cirugía reciente, antitrombóticos, coagulopatía o tumor aumentan complejidad. La hemoglobina inicial puede subestimar una pérdida aguda; guiar reanimación por estado clínico, evolución y sangrado, no sólo por una cifra.
Reanimar y controlar en paralelo
- ABC: aspirar sangre, monitorizar, obtener accesos venosos y activar ayuda ORL/anestesia según necesidad. Posición e intervención sobre vía aérea dependen del estado de conciencia; el paciente inestable necesita manejo hospitalario, no una sucesión de maniobras domiciliarias.
- Estudios: hemograma, coagulación, función renal y pruebas pretransfusionales según gravedad y tratamiento antitrombótico. Reponer volumen y sangre de acuerdo con respuesta y protocolo hemorrágico; valorar otras fuentes si el shock parece desproporcionado.
- Medidas locales: compresión y vasoconstrictor seleccionados pueden realizarse mientras se organiza control. Limpiar y explorar con buena visibilidad; evitar instrumentación ciega si hay sospecha de fractura de base de cráneo o trauma facial complejo.
Escalamiento especializado
- Taponamiento: anterior si corresponde; material reabsorbible puede favorecer manejo con alto riesgo hemorrágico. Si se necesita posterior, utilizar dispositivo y técnica por personal entrenado, con analgesia y monitorización; no es un procedimiento para dejar sin vigilancia.
- Alternativas: ligadura o cauterización arterial endoscópica y embolización se valoran cuando persiste o recurre pese a medidas adecuadas. El equipo pondera anatomía, comorbilidad y riesgos; mantener taponamientos repetidos no es la única opción.
- Dispositivos: esponjas como Merocel y gasas pueden usarse en contextos concretos; balón posterior o sonda adaptada requieren entrenamiento y control. No inflar a ciegas ni describir un volumen universal para todos los dispositivos.
Antitrombóticos, infección y seguimiento
- Anticoagulación: en sangrado amenazante, decidir suspensión o reversión según fármaco, última dosis, función renal y riesgo trombótico junto al equipo. En sangrado controlable, priorizar tratamiento local antes de retirar o revertir automáticamente.
- Antibióticos: la profilaxis con taponamiento no es universal. Algunos protocolos chilenos de red la sugieren; seleccionar según tipo y duración del tapón, riesgo individual y protocolo ORL. Bacitracina tópica no sustituye esa decisión ni la vigilancia.
- Hospital y alta: taponamiento posterior suele requerir ingreso por riesgo respiratorio y resangrado. Dejar fecha de revisión y retiro según dispositivo, instrucciones de alarma y estudio de la causa; ningún tapón debe quedar sin un plan explícito.
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- Hemorragia importante: proteger vía aérea, reanimar y controlar el foco en paralelo.
- Sangrado refractario necesita ORL; taponamiento posterior requiere vigilancia.
11. Trauma y cuerpos extraños
Proteger la vía aérea y evitar maniobras que agraven la lesión.
11.1. Cuerpo extraño nasal
Sospechar incluso sin una inserción observada
- Patrón: niño con rinorrea purulenta y fétida unilateral, obstrucción o sangrado. Algunos están inicialmente asintomáticos; preguntar por juego con objetos pequeños. También ocurre en personas con alteraciones cognitivas o del desarrollo.
- Material: semillas, cuentas, papel y juguetes pueden ser radiolúcidos. Pilas botón causan lesión química y eléctrica; imanes enfrentados a través del tabique comprimen tejido. Material superabsorbente puede expandirse y aumentar obstrucción.
- Urgencia: pila, imanes emparejados, dificultad respiratoria o sangrado importante necesitan atención inmediata. No esperar a que aparezca mal olor ni probar gotas o agua para disolver un objeto desconocido.
Mirar antes de intentar
- Evaluación: confirmar estabilidad respiratoria, tipo, lado, tiempo y maniobras previas. Buena iluminación y rinoscopia permiten identificar posición. Un objeto posterior o poco visible requiere personal capacitado y eventualmente endoscopia.
- Imágenes: no se solicitan sistemáticamente, porque muchos objetos no se ven. Radiografía puede ser útil si se sospecha pila o imanes no identificados; no retrasar extracción o traslado de una pila evidente para completar imágenes.
- Seguridad: evitar pinzas a ciegas, barrido digital y múltiples intentos que desplazan el objeto hacia atrás o lesionan mucosa. Si hay tos, estridor o disnea tras perderlo de vista, considerar aspiración y cambiar la prioridad.
Una extracción bien planificada
- Objeto anterior simple: en paciente cooperador y sin elemento peligroso, puede valorarse soplar por la fosa afectada con la contralateral ocluida, o presión positiva por un profesional con técnica apropiada. No forzar una maniobra si hay riesgo de aspiración.
- Instrumentación: depende de forma, localización y experiencia; succión o instrumentos específicos pueden ser preferibles a pinzas que resbalan sobre esferas. La primera tentativa bien preparada ofrece mejor oportunidad que insistir sin visibilidad.
- Detenerse: fracaso inicial, dolor intenso, sangrado, objeto impactado o posterior y cooperación insuficiente requieren ORL. Sedación o anestesia se decide en entorno seguro; no inmovilizar de manera improvisada para repetir intentos traumáticos.
Lo que no debe hacerse y el control posterior
- Irrigación: evitar en pilas, semillas y materiales expansibles; tampoco es una maniobra nasal rutinaria por riesgo de desplazamiento y aspiración. Una pila retirada sigue necesitando evaluación del daño y seguimiento por posible necrosis.
- Tras retirar: comprobar que está completo y explorar ambas fosas y oídos en niños, buscando objetos adicionales. Valorar ulceración, perforación, infección y persistencia de secreción; antimicrobianos sólo si existe una indicación concreta.
- Prevención: explicar signos de complicación y almacenamiento seguro de pilas e imanes. Rinorrea unilateral que persiste después de una extracción obliga a revisar residuo o lesión, aunque el objeto inicial pareciera pequeño.
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- Rinorrea fétida unilateral infantil: buscar cuerpo extraño.
- Pilas e imanes que comprimen el tabique son urgencias; no irrigar ni insistir a ciegas.
11.2. Cuerpos extraños de la vía aérea y digestiva
Identificar obstrucción y pedir ayuda
- Sospecha: episodio súbito durante comida o juego, tos, estridor, incapacidad de hablar o llanto ineficaz. Puede no existir testigo, especialmente en niños o personas con deterioro cognitivo.
- Tos eficaz: animar a toser y vigilar; no aplicar compresiones ni introducir dedos a ciegas. Obstrucción grave, tos débil/ausente, cianosis o alteración de conciencia requieren activar emergencias y maniobras inmediatas.
Obstrucción grave con persona consciente: AHA/AAP
| Paciente | Ciclos hasta expulsión o pérdida de respuesta |
|---|---|
| Adulto y niño ≥1 año | Cinco golpes dorsales seguidos de cinco compresiones abdominales. |
| Embarazo avanzado o abdomen que no puede rodearse | Cinco golpes dorsales y cinco compresiones torácicas. |
| Lactante <1 año | Cinco golpes interescapulares y cinco compresiones torácicas; nunca abdominales. Sostener cabeza y cuello. |
Pérdida de respuesta y aspiración bronquial
- Inconsciente: iniciar RCP comenzando por compresiones y pedir DEA/ayuda; al abrir vía aérea antes de ventilar, retirar solo objeto visible y accesible. No barrer la boca a ciegas ni retrasar RCP buscando indefinidamente.
- Síndrome de penetración: tos súbita intensa tras aspiración puede ceder y dejar intervalo silencioso. Sibilancia unilateral, menor murmullo, atelectasia o neumonía recurrente del mismo territorio mantienen sospecha.
- Localización y estudio: árbol bronquial derecho es frecuente, pero depende de edad y objeto. Rx puede mostrar objeto radiopaco, hiperinsuflación o atelectasia; Rx y examen normales no excluyen aspiración. Sospecha alta requiere equipo de broncoscopia sin retrasar por TC innecesaria.
Ingestión: el objeto y la localización definen la urgencia
- Evaluación: tipo, tamaño, número, hora y síntomas. Sialorrea, dolor cervical/torácico, vómitos, sangre o incapacidad de manejar secreciones son alarmas. Rx de cuello/tórax/abdomen según objeto y sospecha; radiolúcidos pueden no verse.
- Esófago: pila botón requiere extracción emergente, idealmente dentro de dos horas, aun asintomático. Obstrucción completa, objeto punzante o síntomas importantes también demandan resolución urgente. Moneda esofágica asintomática debe extraerse dentro de 24 horas.
- Otros riesgos: múltiples imanes o imán más metal requieren valoración urgente en cualquier segmento; pueden comprimir paredes y causar necrosis. Objetos afilados, largos -aproximadamente >6 cm-, anchos o expansibles necesitan plan especializado según edad y ubicación.
- Pilas más distales: no todas se extraen por endoscopia automáticamente; síntomas, tamaño, edad, tránsito y lesión determinan conducta. La lesión esofágica puede continuar tras extracción, por lo que se requiere seguimiento.
Evitar observaciones sin plan
- Objeto de bajo riesgo: algunos pequeños, romos, no tóxicos y ya distales pueden observarse si la persona está bien. Definir controles y alarmas según objeto; no aplicar radiografía cada dos semanas como regla universal.
- No forzar: no inducir vómito, intentar empujar con comida ni hacer extracción ciega. Polímeros superabsorbentes pueden aumentar de tamaño pese a Rx normal; discutir precozmente su manejo.
- Derivación: ORL, gastroenterología, broncoscopia o cirugía según segmento. Perforación, peritonitis, obstrucción intestinal o hemorragia requieren resolución hospitalaria urgente; la estabilidad inicial no elimina riesgo tardío.
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- Obstrucción grave consciente: ciclos de cinco golpes y cinco compresiones apropiadas para edad.
- Pila en esófago y múltiples imanes no admiten observación rutinaria.
11.3. Trauma nasal y hematoma septal
Primero excluir lesiones que no pueden esperar
- Contexto: mecanismo, hora, golpe de alta energía, sangrado y obstrucción. Evaluar vía aérea y otras lesiones faciales o craneales. Comparar forma nasal previa si es posible; edema importante puede ocultar deformidad o simularla.
- Examen: inspección y palpación suave de dorso, tabique y permeabilidad; buscar equimosis, movilidad, heridas y escalones. Mirar ambos lados del tabique desde la primera consulta, aunque no haya fractura visible externamente.
- Alarmas: diplopía, alteración visual, telecanto, mala oclusión, hipoestesia facial, rinorrea clara o déficit neurológico sugieren daño asociado. Sospecha de base de cráneo impide maniobras nasales a ciegas y exige manejo de trauma.
Hematoma septal: urgencia independiente de la fractura
- Reconocimiento: aumento de volumen blando o fluctuante del tabique, unilateral o bilateral, que obstruye tras un golpe. Puede ser doloroso; si hay fiebre o progresión, pensar absceso. No confundir con una desviación firme antigua.
- Riesgo: separación del pericondrio compromete nutrición del cartílago; el retraso puede causar necrosis, perforación o deformidad en silla de montar. En niños también compromete estructuras de crecimiento nasal.
- Conducta: evaluación ORL inmediata para drenaje y medidas que prevengan reacumulación, con antimicrobianos cuando corresponda. No esperar disminución del edema, radiografía ni una consulta de reducción diferida para resolverlo.
Imagen sugerida (nueva): Fotografía clínica o ilustración de un hematoma septal, con el tabique y la tumefacción señalados.
Fractura nasal aislada sin alarma
- Diagnóstico: fundamentalmente clínico. Radiografía simple no es necesaria de rutina para decidir tratamiento de una fractura aislada; la TC se reserva para sospecha de lesión facial compleja o intracraneal, no para toda contusión.
- Inicial: analgesia apropiada, frío local protegido, cabeza elevada y evitar sonarse o practicar deportes de contacto. Examinar heridas, necesidad de profilaxis antitetánica y lesiones abiertas; antibióticos no son obligatorios en toda fractura cerrada.
- Reducción: indicada según deformidad y obstrucción funcional tras evaluación especializada. Reevaluar cuando baje edema, habitualmente en los primeros días; en niños, control ORL suele realizarse a los tres a siete días y reducción antes de consolidación.
Derivación y vigilancia
- Plazo: coordinar tempranamente; no dejar pasar semanas porque la nariz aún esté hinchada. Los plazos dependen de edad y lesión; la referencia pediátrica busca reducir fracturas deformantes dentro de catorce días, a menudo antes según el caso.
- Reconsulta inmediata: obstrucción creciente, fiebre, dolor que empeora, secreción acuosa, hemorragia persistente o cambios visuales. Una primera exploración sin hematoma no elimina la necesidad de volver si aparecen estos signos.
- Después: comprobar permeabilidad y aspecto, sin intentar enderezar la nariz en casa. Deformidad previa, cirugía nasal y preferencias del paciente influyen en planificación; tratamiento cosmético y urgencia del tabique son decisiones distintas.
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- Todo trauma nasal necesita inspección del tabique.
- Hematoma septal: drenaje urgente; fractura aislada puede reevaluarse con menos edema.
11.4. Trauma del oído y barotrauma
Hemorragia y dolor después de un golpe
- Evaluar: mecanismo, audición, vértigo, pares craneales y trauma craneal asociado. Hemotímpano tras traumatismo importante puede indicar fractura de base de cráneo; no tratarlo siempre como lesión local menor.
- Hematoma auricular: colección tras golpe entre cartílago y su cubierta, con riesgo de necrosis/deformidad. Requiere drenaje oportuno por personal capacitado, compresión adecuada y control para prevenir reacumulación; no «escisión amplia» universal.
- Perforación traumática: dolor, otorragia e hipoacusia tras cotonito, palmada, explosión o instrumento. Vértigo intenso o pérdida sensorioneural obliga a descartar lesión de oído interno.
Proteger mientras cicatriza
- Conducta: otoscopía suave, oído seco, analgesia y control auditivo; muchas perforaciones pequeñas cierran espontáneamente. Evitar irrigación, introducir objetos y gotas ototóxicas.
- Antibióticos: no son universales en trauma limpio; contaminación o infección pueden requerir preparado no ototóxico y pauta definida. Derivar si herida penetrante, pérdida importante, paresia o perforación persistente.
- Agua: protección externa sin introducir tapones profundamente; evitar natación hasta autorización. No confundir protección para ducha con permiso para bucear.
Cambio de presión: buscar oído interno
- Contexto: avión, buceo, altura o explosión; dificultad de compensación causa dolor, plenitud, hipoacusia, retracción, hemorragia o ruptura.
- Si leve: detener exposición, analgesia y seguimiento. No forzar Valsalva ni seguir descendiendo con dolor; tratar la causa de obstrucción según evaluación.
- Urgencia: vértigo o pérdida sensorioneural después de presión pueden indicar lesión de ventanas/oído interno; tras buceo considerar también enfermedad descompresiva y coordinar medicina de buceo. No indicar recompresión por cuenta propia ni asumir que todo vértigo es benigno.
- Retorno: no bucear hasta recuperación funcional y autorización. Volver a volar/bucear depende de diagnóstico y evolución, no de un plazo único.
Claves EUNACOM
- Vértigo o pérdida sensorioneural postrauma requiere derivación urgente.
- Hematoma auricular necesita drenaje y prevenir reacumulación.
11.5. Trauma facial, heridas y luxación mandibular
Primero vida, visión y vía aérea
- ABCDE: proteger columna cervical según mecanismo, controlar hemorragia y buscar lesiones asociadas. Sangre, dientes, edema y fragmentos pueden obstruir; aspiración y manejo avanzado por equipo entrenado según necesidad.
- Mandíbula: fractura bilateral puede permitir caída posterior de la lengua; vigilar vía aérea y anticipar deterioro. La intubación depende de clínica y riesgo, no de una orden automática para toda fractura bilateral.
- Alarmas: pérdida visual, diplopía con atrapamiento, pupila anormal, rinorraquia, maloclusión, inestabilidad del tercio medio, sangrado importante o déficit neurológico requieren evaluación hospitalaria.
Fracturas de Le Fort: patrón del tercio medio
| Tipo | Trayecto orientador |
|---|---|
| I | Separación horizontal del maxilar, por encima del paladar. |
| II | Patrón piramidal que incluye región nasal y rebordes orbitarios inferiores. |
| III | Disyunción craneofacial: separación del macizo facial de la base del cráneo. |
Imágenes y manejo maxilofacial
- Estudio: TC maxilofacial en trauma complejo; evaluar órbitas y otras lesiones. Radiografía panorámica puede servir en lesión mandibular aislada. La fractura nasal simple suele diagnosticarse clínicamente y no precisa Rx rutinaria.
- Conducta: analgesia, ayuno si puede requerir procedimiento y derivación maxilofacial. Fractura no desplazada tampoco se reduce a dar antiinflamatorio: revisar oclusión, dentición, apertura, sensibilidad y seguimiento.
- Precaución: si se sospecha lesión de base de cráneo o tercio medio complejo, evitar instrumentación nasal ciega. No sonarse la nariz en fracturas comunicadas con senos u órbita. Antibióticos se seleccionan por herida abierta, contaminación y plan quirúrgico.
Heridas de cara y cuero cabelludo
- Explorar: mecanismo, profundidad, contaminación y cuerpos extraños; irrigar, asegurar hemostasia y revisar tétanos. La buena vascularización favorece cicatrización, pero no elimina infección ni lesión profunda.
- Cara: valorar nervio facial, sensibilidad, conductos salivales Stensen/Wharton, cartílago y borde del labio. Heridas complejas de labio, nariz, oreja o párpado requieren reparación precisa por planos y derivación especializada.
- Cierre: elegir sutura fina monofilamento o absorbible según plano, tensión y seguimiento; no usar un material único para toda cara. En cuero cabelludo pueden emplearse grapas o sutura; aposición de cabello con adhesivo solo en lesiones pequeñas seleccionadas y pelo suficiente.
- Retenido: dolor focal o mala evolución tras herida sugiere cuerpo extraño; Rx o ecografía según material, con extracción segura cuando corresponda. No explorar a ciegas junto a estructuras nobles.
Luxación temporomandibular
- Reconocimiento: después de bostezo, apertura amplia o procedimiento, la boca queda abierta y el paciente no logra cerrarla, con dolor y sialorrea. Esto difiere del trismus, que limita abrir la boca.
- Evaluación: diagnóstico clínico típico; si hubo trauma, deformidad atípica o sospecha de fractura, obtener imágenes antes de maniobras. Reducción cerrada por profesional entrenado con analgesia y, cuando haga falta, sedación monitorizada; técnica con jeringa solo en pacientes seleccionados.
- Después: comprobar oclusión, indicar dieta blanda y evitar apertura amplia temporalmente; control maxilofacial. Recurrencias exigen estudiar causa y prevención; cirugía no se decide automáticamente al tercer episodio.
Claves EUNACOM
- La luxación anterior suele bloquear la boca abierta; no es sinónimo de trismus.
- Trauma facial: asegurar vía aérea y evaluar visión antes de reparar estética.
12. Fuentes clínicas
- MINSAL · Orientación técnica de hipoacusia en el curso de vida, 2023
- RCH · Otitis media aguda; complemento internacional
- ASHA · Evaluación de hipoacusia adulta; complemento internacional
- NICE · Hipoacusia adulta: evaluación y derivación; complemento internacional
- ASHA · Timpanometría e interpretación; complemento internacional
- ASHA · Tamizaje auditivo infantil; complemento internacional
- Queensland Health · Cuerpo extraño en oído; complemento internacional
- AAO-HNS · Guía de cerumen impactado, 2017
- NIDCD · Otoesclerosis; complemento internacional
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