Guía esencial de estudio · Nefrología - Eunacom
Guía esencial de estudio de Nefrología - Eunacom para preparar el examen EUNACOM.
Guía de Estudio EUNACOM - Nefrología
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- 1. Evaluación renal y urgencias
- 2. Proteinuria y síndromes renales
- 3. Enfermedad renal crónica y sus complicaciones
- 4. Presión arterial y diuréticos
- 5. Equilibrio ácido-base
- 6. Electrolitos, agua y sueroterapia
- 6.1. Potasio, calcio, magnesio y fósforo
- Electrolitos: verificar dato y amenaza vital
- Hipokalemia: reconocer mecanismo y riesgo
- KCl intravenoso: administración segura
- Hiperkalemia: ECG, gravedad y causas
- Proteger corazón y desplazar K: pauta adulta UKKA
- Eliminar K y vigilar rebote e hipoglicemia
- Calcio: total, ionizado y relación con PTH
- Hipocalcemia: síntomas y tratamiento inicial adulto
- Hipercalcemia: diferenciar etiología y tratar gravedad
- Magnesio: alteración asociada que cambia el tratamiento
- Fósforo: déficit agudo y retención renal
- 6.2. Hiponatremia: evaluación, manejo crónico y urgencias
- 6.3. Hipernatremia y poliuria
- 6.4. Sueroterapia: elegir composición y objetivo
- 6.1. Potasio, calcio, magnesio y fósforo
- 7. Infecciones urinarias
- 8. Obstrucción, litiasis y enfermedad quística
- 9. Fuentes clínicas
Interpretar función renal, orina y electrolitos para reconocer urgencias, proteger el riñón y elegir el siguiente paso.
1. Evaluación renal y urgencias
Interpretar función, orina y volumen para reconocer lo que necesita atención inmediata.
1.1. Evaluación de la función renal y del sedimento urinario
Filtración: interpretar la tendencia
- Evaluación inicial: Integrar creatinina previa y actual, diuresis, presión arterial, volemia, medicamentos, examen de orina y cuantificación de proteínas. Una creatinina aislada no determina causa ni duración del daño.
- Creatinina: Depende de masa muscular, alimentación y secreción tubular. Una cifra aparentemente normal puede ocultar filtración reducida en personas mayores, desnutridas o con amputaciones.
- VFG estimada: Utilizar una ecuación validada sin coeficiente racial, habitualmente CKD-EPI en adultos; informar mL/min/1,73 m². En pediatría se requieren ecuaciones apropiadas para edad y talla.
- Cistatina C: La estimación combinada creatinina-cistatina C mejora decisiones cuando la creatinina resulta poco fiable. Inflamación, glucocorticoides y trastornos tiroideos también pueden afectar la cistatina C.
- Estado no estable: Durante lesión renal aguda, la creatinina cambia con retraso: las ecuaciones habituales no describen fielmente la filtración instantánea. Priorizar evolución y diuresis.
- Aclaramiento medido: Creatinina urinaria × volumen urinario por minuto / creatinina plasmática, con unidades compatibles. La recolección incompleta y la secreción tubular producen errores; no equivale exactamente a VFG.
- Urea y BUN: No son sinónimos numéricos. Aumentan también por catabolismo, sangrado digestivo o corticoides; interpretar junto con creatinina y contexto, sin diagnosticar uremia por un valor aislado.
- Dosificación: Comprobar si el medicamento exige VFG o aclaramiento de creatinina. En tamaños corporales extremos puede requerirse desindexar la VFG; en lesión aguda ajustar repetidamente.
Tiempo de evolución y ecografía
- Agudo y crónico: Lesión renal aguda y enfermedad renal crónica pueden coexistir. La cronicidad requiere antecedentes o persistencia de alteraciones durante al menos 3 meses, no una ecografía aislada.
- Riñones pequeños: Atrofia cortical y aumento de ecogenicidad apoyan daño crónico; riñones de tamaño normal no excluyen cronicidad ni prueban lesión aguda.
- Tamaño conservado o aumentado: Puede observarse en enfermedad diabética, amiloidosis, infiltración por mieloma, poliquistosis o nefropatía asociada a VIH. Las hepatitis virales se asocian a glomerulopatías, sin tamaño renal diagnóstico.
- Obstrucción: Ecografía renal y vesical busca dilatación y retención. Una obstrucción precoz o ciertas obstrucciones sin dilatación pueden escapar al examen; mantener sospecha clínica.
- Información complementaria: Anemia, trastorno mineral y antecedentes de albuminuria apoyan enfermedad renal previa, pero también tienen causas extrarrenales y no establecen cronicidad por sí solos.
Sedimento: hallazgos orientadores
| Hallazgo | Interpretación y límites |
|---|---|
| Eritrocitos dismórficos, especialmente acantocitos | Orientan a hematuria glomerular; dependen de técnica y experiencia. Su ausencia no excluye glomerulonefritis. |
| Cilindros eritrocitarios | Apoyan fuertemente sangrado de origen renal, habitualmente glomerular. No constituyen por sí solos diagnóstico etiológico. |
| Leucocitos y cilindros leucocitarios | Inflamación renal: pielonefritis, nefritis intersticial o glomerulonefritis. Correlacionar con síntomas y urocultivo. |
| Células tubulares y cilindros granulosos pardos | Favorecen lesión tubular aguda; el sedimento puede ser poco expresivo en fases iniciales. |
| Cilindros céreos o anchos | Sugieren estasis tubular y enfermedad renal avanzada; no son sinónimo de necrosis tubular aguda. |
| Cilindros hialinos | Pueden aparecer sin enfermedad, tras ejercicio o con orina concentrada; también acompañan hipoperfusión. |
| Cuerpos ovales grasos y cilindros grasos | Lipiduria que apoya proteinuria importante y síndrome nefrótico; no identifica su causa. |
- Tira positiva para sangre: Confirmar eritrocitos al microscopio. Heme positivo con pocos eritrocitos sugiere mioglobina o hemoglobina; revisar rabdomiólisis o hemólisis según contexto.
- Muestra: Preferir orina fresca correctamente recogida. Menstruación, contaminación y demora en el procesamiento distorsionan los resultados; repetir cuando corresponda.
Imagen sugerida (nueva): micrografías de sedimento urinario con acantocitos y cilindros eritrocitarios, granulosos y grasos identificados.
Traducir el hallazgo en una conducta
- Hematuria con proteinuria: Buscar hipertensión, edema, aumento de creatinina y enfermedad sistémica: orienta al estudio glomerular. Hematuria aislada persistente exige valorar también causas urológicas.
- Piuria estéril: Si persiste con urocultivo negativo, considerar nefritis intersticial, tuberculosis urinaria, litiasis y otras inflamaciones; en niños también enfermedad de Kawasaki según clínica.
- Alarmas: Anuria, hiperkalemia, edema pulmonar, encefalopatía o caída rápida de función renal requieren evaluación urgente. La hemorragia pulmonar asociada obliga a descartar síndrome pulmón-riñón.
- Seguimiento: Documentar valores basales, resultados de orina y función renal. Repetir según gravedad y evolución: resolver una causa reversible no elimina el riesgo de daño persistente.
Claves EUNACOM
- VFG estimada y aclaramiento de creatinina no son mediciones intercambiables en todas las situaciones.
- Un cilindro orienta; el conjunto clínico, la evolución y los estudios establecen el diagnóstico.
1.2. Lesión renal aguda y lesión tubular aguda
Diagnóstico y estadios KDIGO
- Definición: Basta uno: creatinina aumenta ≥0,3 mg/dL en 48 horas; aumenta a ≥1,5 veces el basal en los últimos 7 días; o diuresis <0,5 mL/kg/h durante ≥6 horas.
- Duración: Una alteración de menos de 3 meses no basta para diagnosticar lesión renal aguda. Enfermedad renal aguda comprende un intervalo más amplio; la recuperación tampoco está garantizada.
- Clasificación: Usar el criterio más grave entre creatinina y diuresis. Registrar peso, volumen y duración; descartar retención o fallo del sistema colector antes de interpretar anuria.
| Estadio | Creatinina / reemplazo renal | Diuresis |
|---|---|---|
| 1 | 1,5-1,9 veces el basal o aumento ≥0,3 mg/dL | <0,5 mL/kg/h durante 6-12 h. |
| 2 | 2,0-2,9 veces el basal | <0,5 mL/kg/h durante ≥12 h. |
| 3 | ≥3 veces el basal, aumento a ≥4,0 mg/dL o inicio de reemplazo renal. En menores de 18 años: caída de VFG estimada a <35 mL/min/1,73 m². | <0,3 mL/kg/h durante ≥24 h o anuria durante ≥12 h. |
Localizar la causa
- Prerrenal: Hipoperfusión por diarrea, vómitos, hemorragia, exceso de diuréticos o sepsis. La insuficiencia cardíaca y cirrosis pueden reducir perfusión efectiva pese a edema y exceso de agua corporal.
- Renal intrínseca: Lesión tubular por isquemia, sepsis o tóxicos; glomerulonefritis; nefritis intersticial; microangiopatía trombótica; enfermedad vascular o infección renal grave. Puede coexistir más de un mecanismo.
- Postrenal: Obstrucción por hiperplasia prostática, cálculos, tumores, coágulos o anomalías congénitas. La lesión global suele requerir obstrucción bilateral o de riñón único funcional.
- Interrogatorio: Precisar pérdidas, hipotensión, infección, contraste, AINE, aminoglucósidos, diuréticos, bloqueo renina-angiotensina y productos herbales. Revisar exposición reciente y dosis de todos los medicamentos.
- Evaluación inmediata: Presión, perfusión, yugulares, congestión pulmonar, edema, peso y diuresis; creatinina, BUN, electrolitos, bicarbonato o gasometría, hemograma y orina. ECG si hiperkalemia posible.
- Estudios dirigidos: Ecografía ante obstrucción o causa incierta; creatincinasa ante rabdomiólisis; hemólisis y plaquetas ante SHU; complemento y autoanticuerpos si sedimento glomerular.
FENa y orina: apoyo, no sentencia
- Fórmula: FENa (%) = 100 × (Na urinario × creatinina plasmática) / (Na plasmático × creatinina urinaria). Utilizar muestras próximas y concentraciones expresadas en unidades compatibles.
- Patrón prerrenal clásico: FENa <1%, sodio urinario generalmente <20 mmol/L y orina concentrada sugieren conservación tubular de sodio; son orientadores cuando no existen factores que alteren su interpretación.
- Patrón tubular clásico: FENa >2%, sodio urinario habitualmente >40 mmol/L y menor capacidad de concentración apoyan lesión tubular; valores entre 1% y 2% son indeterminados.
- Excepciones: Diuréticos y enfermedad renal crónica pueden elevar FENa sin necrosis tubular. Sepsis inicial, glomerulonefritis, lesión por pigmentos o algunas obstrucciones pueden mantenerla baja.
- FE de urea: Un valor <35% puede apoyar hipoperfusión en contextos seleccionados, pero sepsis, enfermedad renal y diuréticos limitan su precisión. No sustituye evaluación clínica ni resuelve siempre una FENa dudosa.
- Conducta: La FENa no decide por sí sola administrar fluidos. Integrar sedimento, ecografía, congestión, exposición a tóxicos y respuesta a tratamiento antes de atribuir mecanismo.
Tratamiento inicial y reemplazo renal urgente
- Complicaciones: La caída de filtración puede causar sobrecarga, hipertensión, edema pulmonar, hiperkalemia y acidosis; la retención de agua puede contribuir a hiponatremia.
- Hipovolemia: Cristaloide isotónico con reevaluación frecuente de perfusión y congestión; corregir la causa de las pérdidas. La hemorragia requiere además control del sangrado y hemoderivados según gravedad.
- Congestión: En insuficiencia cardíaca con sobrecarga, priorizar descongestión y tratamiento hemodinámico. Administrar suero indiscriminadamente puede agravar edema pulmonar; shock y congestión requieren valoración especializada.
- Sepsis u obstrucción: Tratar infección y controlar foco; desobstruir cuando corresponda. Obstrucción infectada constituye una urgencia urológica, no se resuelve únicamente con antibióticos.
- Medicamentos: Retirar nefrotóxicos evitables y ajustar dosis. Reevaluar temporalmente fármacos que agravan hipotensión, hiperkalemia o deshidratación; planificar reinicio cuando se estabilice la situación.
- Diuréticos: Pueden aliviar sobrecarga si existe respuesta, pero no curan lesión tubular ni previenen necesidad de diálisis. No emplear dopamina a dosis renal.
- Diálisis urgente: Hiperkalemia o acidosis graves refractarias, edema pulmonar o sobrecarga incontrolable, complicaciones urémicas como pericarditis o encefalopatía, y ciertas intoxicaciones dializables.
- Decisión: Valorar tendencia, repercusión y respuesta al tratamiento; no existe una cifra aislada universal de creatinina o BUN que obligue a iniciar diálisis.
- Uremia: Alteración de conciencia, pericarditis, náuseas persistentes, anorexia, prurito, singulto o fetor urémico requieren correlación clínica; astenia aislada es inespecífica.
Lesión tubular: evolución y recuperación
- Mecanismo: La hipoperfusión sostenida puede lesionar túbulos; también intervienen sepsis, aminoglucósidos y otros tóxicos. Lesión tubular aguda es más precisa que asumir necrosis histológica en todo caso.
- Presentación: Puede ser oligúrica o no oligúrica. Las fases oligúrica y poliúrica clásicas no aparecen obligatoriamente ni permiten fechar por sí solas el daño.
- Sedimento: Células epiteliales tubulares y cilindros granulosos pardos apoyan el diagnóstico. Los cilindros céreos no son su marcador específico; un sedimento poco activo tampoco la excluye.
- Fase poliúrica: La diuresis puede aumentar antes de recuperar completamente la concentración y filtración. Vigilar pérdidas de agua, potasio y magnesio; reponer según balances y mediciones.
- Control: Diuresis, peso, balance, presión, creatinina y electrolitos seriados; frecuencia según gravedad. Aportar nutrición suficiente sin usar restricción proteica para posponer diálisis necesaria.
- Después del alta: Revisar pronto fármacos y función renal según riesgo, y reevaluar a los 3 meses recuperación o enfermedad renal crónica. Educar sobre deshidratación y exposición a nefrotóxicos.
Claves EUNACOM
- Creatinina +0,3 mg/dL en 48 horas ya puede cumplir lesión renal aguda.
- FENa baja no autoriza una carga de volumen si el paciente está congestionado.
- La diálisis se decide por complicaciones y evolución, no solo por creatinina.
1.3. Anasarca y edema pulmonar de origen renal
Edema no equivale a buena perfusión
- Anasarca: edema generalizado por alteración de presión hidrostática, presión oncótica, permeabilidad o drenaje, habitualmente con retención de sodio/agua. Puede coexistir bajo volumen arterial efectivo.
- Orientar la causa: proteinuria e hipoalbuminemia sugieren síndrome nefrótico; hematuria, hipertensión y oliguria orientan a nefrítico; ingurgitación yugular/ortopnea a falla cardíaca; ascitis/estigmas hepáticos a cirrosis. Considerar fármacos, desnutrición y pérdida intestinal de proteínas.
- Evaluación: inicio, peso, disnea, presión, perfusión, yugulares y pulmón; creatinina, electrolitos, albúmina y orina con cuantificación de proteína. Estudios cardíacos/hepáticos según sospecha.
- Alarma: hipoxemia, dificultad respiratoria, dolor torácico, confusión o shock requieren atención inmediata; la causa renal no excluye síndrome coronario, embolia o infección.
Descongestionar y vigilar respuesta
- Medidas: tratar la causa, moderar sodio y usar diurético de asa si hay sobrecarga y función residual. Restricción de líquido solo si la situación la justifica; monitorizar peso, balance, presión, creatinina, sodio, potasio y magnesio.
- Edema refractario: comprobar adherencia, sodio, absorción y dosis; considerar vía IV o bloqueo secuencial con especialista. No aumentar diuréticos sin reevaluar perfusión y obstrucción.
- Albúmina IV: no se indica solo por albúmina baja o anasarca. Se reserva para situaciones concretas; en nefrótico, algunos casos de edema resistente con depleción intravascular requieren supervisión estrecha por riesgo de edema pulmonar.
- Edema agudo pulmonar: posición incorporada, monitorización y oxígeno si hipoxemia; ventilación no invasiva si indicada, diurético IV y vasodilatador si presión permite, según protocolo. Reemplazo renal si sobrecarga amenazante/refractaria; no retrasarlo por repetir dosis ineficaces.
Claves EUNACOM
- Antes de retirar agua, evaluar perfusión y causa.
- Disnea e hipoxemia cambian la prioridad: primero estabilizar.
2. Proteinuria y síndromes renales
Relacionar el patrón de orina con glomérulo, intersticio y enfermedad sistémica.
2.1. Proteinuria
Qué se mide y en qué unidades
- Proteinuria total: En adultos, excreción >150 mg/24 h supera el intervalo habitual. No confundir ese umbral con albuminuria ≥30 mg/24 h ni con proteinuria nefrótica.
- RAC o ACR: Relación albúmina/creatinina en una muestra de orina, preferentemente primera orina matinal. Se informa en mg/g o mg/mmol: siempre escribir la unidad.
- IPC o PCR: Relación proteínas totales/creatinina. Un valor de 0,3 g/g equivale a 300 mg/g; no significa 0,3 mg/g ni permite clasificar directamente la albuminuria.
- Comparación: RAC y PCR miden componentes distintos: albuminuria predominantemente glomerular frente al conjunto de proteínas. Las equivalencias con excreción diaria son aproximadas y dependen de producción de creatinina.
- Tira reactiva: Detecta principalmente albúmina; orina muy diluida puede dar un resultado negativo y cadenas ligeras pasar inadvertidas. Confirmar hallazgos positivos mediante cuantificación.
| Albuminuria | RAC en mg/g | RAC en mg/mmol |
|---|---|---|
| A1: normal o levemente aumentada | <30 | <3 |
| A2: moderadamente aumentada | 30-300 | 3-30 |
| A3: severamente aumentada | >300 | >30 |
Confirmar persistencia antes de etiquetar
- Repetición: Confirmar RAC ≥30 mg/g de muestra aleatoria con primera orina matinal. Un resultado aislado no demuestra enfermedad renal crónica.
- Elevaciones transitorias: Fiebre, ejercicio intenso, infección urinaria, menstruación, descompensación cardíaca e hiperglicemia pueden elevar la excreción; corregir el contexto y volver a medir cuando corresponda.
- Persistencia: Alteración durante al menos 3 meses contribuye al diagnóstico de enfermedad renal crónica. Proteinuria marcada, hematuria activa o deterioro renal requieren estudio inmediato, sin esperar ese plazo.
- Orina de 24 horas: Útil si existe discordancia, necesidad de cuantificación precisa o decisiones inmunosupresoras; verificar recolección. Una relación en muestra aislada no cuantifica exactamente cada excreción diaria.
- Proteinuria ortostática: Más frecuente en adolescentes: primera orina tras reposo nocturno normal y aumento durante actividad. Con sedimento, presión y función normales suele manejarse con seguimiento.
Clasificar el mecanismo y buscar la causa
- Glomerular: Predomina albúmina por alteración de la barrera de filtración: diabetes, glomerulopatías y daño vascular. Hematuria dismórfica, edema o hipertensión aumentan sospecha de enfermedad glomerular.
- Tubular: Fracaso de reabsorción de proteínas de bajo peso molecular; puede acompañar nefritis intersticial y tubulopatías. La tira de albúmina subestima algunas de estas pérdidas.
- Sobrecarga: Exceso de proteínas pequeñas, como cadenas ligeras de mieloma; considerar electroforesis, inmunofijación y cadenas ligeras libres según contexto clínico.
- Posrenal: Sangrado o inflamación de vías urinarias pueden añadir proteínas. Correlacionar síntomas, sedimento y urocultivo antes de asumir lesión glomerular.
- Estudio inicial: Cuantificar, medir creatinina/VFG, electrolitos, albúmina y presión; buscar diabetes, fármacos, infecciones, enfermedad autoinmune y antecedentes familiares. Ecografía y serologías según hallazgos.
Conducta según riesgo
- Derivación preferente: Rango nefrótico, hipoalbuminemia, hematuria glomerular, caída de VFG, hipertensión difícil, sospecha sistémica o persistencia inexplicada requieren nefrología; acelerar si hay lesión aguda.
- Red chilena: En adultos atendidos en APS, la vía MINSAL incluye PCR ≥200 mg/g entre los criterios de evaluación especializada; es un umbral de derivación, no de síndrome nefrótico.
- Reducción de proteinuria: Tratar causa, controlar presión y moderar sal. IECA o ARA2 son útiles en indicaciones albuminúricas; no combinarlos entre sí ni usarlos durante embarazo.
- Seguridad: Controlar presión, potasio y creatinina después de iniciar o aumentar bloqueo renina-angiotensina, habitualmente en 2-4 semanas o antes si riesgo. Un aumento importante de creatinina exige revisar causas reversibles.
- Alternativas: No sustituir automáticamente IECA/ARA2 por diltiazem como nefroprotección equivalente. Elegir otros tratamientos según diagnóstico, función renal, potasio, comorbilidad y evidencia específica.
- Seguimiento: Usar método y unidades comparables, junto con VFG y presión. Una reducción de proteínas es favorable, pero no reemplaza la evaluación de toxicidad o actividad de la enfermedad.
Particularidades en niños
- Muestra inicial: Preferir primera orina matinal e interpretar PCR por edad: entre 6 meses y 2 años suele aceptarse <0,5 g/g; después de 2 años, <0,2 g/g.
- Rango nefrótico: PCR ≥2 g/g o ≥1.000 mg/m²/día en niños. Es una categoría distinta del punto de corte adulto y debe interpretarse con albúmina sérica y edema.
- No esperar: Proteinuria con edema, hipertensión, hematuria, oliguria, síntomas sistémicos o función alterada requiere estudio; no atribuir automáticamente toda proteinuria pediátrica a ejercicio u ortostatismo.
Claves EUNACOM
- RAC cuantifica albúmina; IPC/PCR cuantifica proteína total. Siempre indicar mg/g, mg/mmol o g/g.
- Albuminuria A2 puede existir con tira rutinaria negativa y VFG conservada.
2.2. Síndrome nefrítico
Reconocer el síndrome y su gravedad
- Síndrome nefrítico: Hematuria glomerular, hipertensión y edema, con proteinuria variable; puede acompañarse de oliguria y lesión renal aguda. No es necesario que estén todos los componentes.
- Sedimento activo: Eritrocitos dismórficos, acantocitos y cilindros eritrocitarios apoyan inflamación glomerular. La hematuria puede ser microscópica o visible, sin identificar por sí sola la causa.
- Presentaciones mixtas: Una glomerulonefritis puede producir proteinuria nefrótica e hipoalbuminemia. Las etiquetas puro o impuro describen hallazgos, pero no sustituyen un diagnóstico etiológico.
- Progresión rápida: Deterioro renal en días o semanas con sedimento glomerular sugiere glomerulonefritis rápidamente progresiva; no esperar una pérdida arbitraria de 50% de filtración para actuar.
- Alarma inmediata: Edema pulmonar, hiperkalemia, acidosis grave, anuria o emergencia hipertensiva requieren hospitalización y nefrología urgente. Controlar volumen, presión y complicaciones mientras se investiga.
- Pulmón-riñón: Glomerulonefritis con hemorragia alveolar: disnea, infiltrados, anemia y a veces hemoptisis. Su ausencia no excluye hemorragia; considerar ANCA, anti-MBG y lupus.
Estudio inicial y patrones inmunológicos
- Laboratorio: Creatinina seriada, BUN, electrolitos, bicarbonato, hemograma, albúmina, sedimento y proteinuria cuantificada. C3/C4, ANA y anti-DNA, ANCA y anti-MBG según contexto.
- Infección: Buscar foco cutáneo, faríngeo o sistémico; ASO/anti-DNasa B apoyan infección estreptocócica previa. Fiebre, soplo o factores de riesgo obligan a considerar endocarditis y hemocultivos.
- Complemento bajo: Orienta a GN posinfecciosa, lupus, endocarditis, crioglobulinemia o glomerulopatía por complemento. El patrón de consumo ayuda, pero no demuestra una etiología.
- Complemento conservado: Es frecuente en nefropatía o vasculitis IgA, vasculitis ANCA y enfermedad anti-MBG. Valores normales no descartan enfermedad renal grave.
- Inmunofluorescencia: Lineal orienta a anti-MBG; granular a depósitos inmunes, como lupus, IgA o GN posinfecciosa; pauciinmune a GN necrosante asociada a vasculitis.
Causas que distinguen las preguntas clínicas
| Entidad | Pistas | Conducta inicial |
|---|---|---|
| GN posestreptocócica | Hematuria, edema e HTA tras latencia: aproximadamente 10 días después de faringitis o unas 3 semanas después de impétigo. C3 bajo, habitualmente C4 conservado. | Control de sobrecarga y presión; erradicar estreptococo residual. Vigilar función y recuperación del complemento. |
| Nefropatía IgA / vasculitis IgA | Hematuria coincidente con infección respiratoria o pocos días después. Púrpura palpable, artralgias y dolor abdominal sugieren vasculitis IgA. | Cuantificar proteinuria y función; seguimiento y evaluación nefrológica según persistencia y gravedad. |
| Patrón membranoproliferativo | Puede causar cuadro nefrítico, nefrótico o mixto; es un patrón de lesión, no una etiología única. | Investigar infecciones, autoinmunidad, gammapatía y alteración del complemento. |
| Crioglobulinemia | VHC, autoinmunidad o trastorno linfoproliferativo; púrpura, úlceras, artralgias o neuropatía. El C4 puede disminuir intensamente. | Buscar causa y daño sistémico; tratar infección o enfermedad subyacente con especialista. |
| Vasculitis de vaso pequeño | Poliangeítis microscópica, granulomatosis con poliangeítis y granulomatosis eosinofílica con poliangeítis; posibles manifestaciones pulmonares, ORL o neurológicas. | Urgencia si deterioro renal; ANCA y biopsia apoyan el diagnóstico, sin retrasar tratamiento cuando amenaza órganos. |
| Lupus / anti-MBG | Lupus puede producir síndrome nefrítico, nefrótico o progresión rápida. Anti-MBG puede afectar solo riñón o también pulmón. | Derivación inmediata si progresión rápida; diagnóstico y tratamiento específico según enfermedad. |
Biopsia y tratamiento específico
- Biopsia renal: Indicada si ayuda a definir causa, actividad, pronóstico o tratamiento: deterioro inexplicado, progresión rápida, proteinuria significativa, enfermedad sistémica o evolución atípica.
- Excepciones seleccionadas: Un niño con GN posestreptocócica típica y recuperación esperada puede no necesitar biopsia. Función conservada por sí sola no constituye una excepción universal.
- Soporte: Balance y peso diarios, moderación de sal, diurético de asa para sobrecarga y antihipertensivos según gravedad. Restricción hídrica individualizada si oliguria o congestión; diálisis cuando indicada.
- GN relacionada con infección: Tratar el foco y dar soporte. Inmunosupresión no es tratamiento rutinario; descartar infección activa antes de atribuir el cuadro a autoinmunidad.
- Vasculitis ANCA grave: Inducción por especialista con glucocorticoides y rituximab o ciclofosfamida; considerar avacopán en estrategias seleccionadas. La plasmaféresis se reserva para escenarios de alto riesgo, no toda positividad ANCA.
- Anti-MBG: Con sospecha fundada y progresión rápida, iniciar tratamiento urgente sin esperar confirmación definitiva: glucocorticoides, ciclofosfamida y recambio plasmático, coordinados con nefrología.
- Irreversibilidad probable: En anti-MBG con diálisis inicial, daño histológico extremo y sin hemorragia pulmonar, el balance puede favorecer manejo conservador. Es una decisión especializada, no basada solo en creatinina.
Seguimiento de GN posestreptocócica e IgA
- GN posestreptocócica: Controlar presión, diuresis, edema, creatinina y proteinuria. Repetir complemento y función aproximadamente a las 8 semanas; C3 persistentemente bajo obliga a reconsiderar diagnóstico y biopsia.
- Persistencia urinaria: La microhematuria puede durar meses y, a veces, más tiempo. Hematuria macroscópica recurrente, proteinuria creciente, HTA o función alterada requieren nueva evaluación, aunque el paciente parezca recuperado.
- IgA persistente: La biopsia confirma nefropatía IgA. En adultos con sospecha y proteinuria ≥0,5 g/día debe considerarse; el riesgo depende también de VFG y evolución.
- Tratamiento de IgA: Control de presión y proteinuria; bloqueo renina-angiotensina y terapias adicionales según riesgo. No iniciar corticoides automáticamente por episodios aislados de hematuria.
Claves EUNACOM
- GN posestreptocócica suele consumir C3; C4 habitualmente permanece normal.
- IgA es sinfaríngica; GN posestreptocócica aparece después de una latencia.
- Pulmón-riñón y deterioro renal rápido son urgencias incluso sin hemoptisis.
2.3. Síndrome nefrósico
Definición y evaluación inicial
- Síndrome nefrótico adulto: Proteinuria en rango nefrótico, habitualmente ≥3,5 g/24 h, con hipoalbuminemia y edema frecuente. La sola proteinuria elevada no equivale siempre al síndrome completo.
- Manifestaciones: Edema periférico o anasarca, orina espumosa, dislipidemia y lipiduria. La albúmina suele ser <3 g/dL; interpretar el método, la gravedad y otras causas de hipoalbuminemia.
- Niños: Proteinuria ≥2 g/g por PCR o ≥1.000 mg/m²/día, aproximadamente >40 mg/m²/h, más albúmina <3 g/dL; si no está disponible, edema apoya la definición.
- Datos atípicos: Hematuria significativa, HTA sostenida, complemento bajo o lesión renal no explicada por hipovolemia sugieren otra glomerulopatía. No todos los niños tienen cambios mínimos.
- Estudio: Cuantificar proteinuria, albúmina, creatinina, electrolitos y lípidos; sedimento y presión. ANA, complemento, serologías virales, anti-PLA2R o estudio monoclonal se seleccionan según edad y sospecha.
- Complicaciones: Infección, tromboembolismo, hipovolemia intravascular, lesión renal aguda y progresión crónica. Edema visible no excluye depleción circulatoria; evaluar perfusión antes de diuréticos.
Relacionar la causa con la presentación
| Causa | Claves diagnósticas | Implicación terapéutica |
|---|---|---|
| Cambios mínimos | Frecuente en niños; microscopía óptica normal o casi normal y borramiento difuso de pedicelos en microscopía electrónica. También existe en adultos. | Suele responder a glucocorticoides. En adultos se confirma habitualmente con biopsia. |
| Nefropatía membranosa | Causa importante en adultos. Anti-PLA2R apoya enfermedad asociada a ese antígeno; resultado negativo no la excluye. | Buscar causas secundarias, como lupus, VHB, fármacos o cáncer. Inmunosupresión según riesgo, no por el diagnóstico aislado. |
| Glomeruloesclerosis focal y segmentaria | Lesión que puede ser primaria, genética o secundaria a VIH, hiperfiltración, obesidad y otros factores. | Formas secundarias o genéticas no reciben automáticamente corticoides. El origen clínico y, a veces, genético determina tratamiento. |
| Enfermedad diabética | Evolución usualmente gradual en diabetes de larga data, pero pueden coexistir otras enfermedades renales. | Sedimento activo, caída rápida o discordancia clínica justifican investigar diagnósticos alternativos. |
| Lupus, amiloidosis o patrón membranoproliferativo | Pueden producir proteinuria intensa con o sin hematuria y deterioro de función. | Tratar la enfermedad definida por evaluación sistémica, biopsia y riesgo. |
- Ascendencia y genética: Algunas variantes APOL1 se asocian a riesgo de glomeruloesclerosis en personas con ascendencia africana; la apariencia o una categoría racial no diagnostican la enfermedad.
Cuándo biopsiar o solicitar genética
- Adultos: Habitualmente requieren biopsia para precisar la glomerulopatía. En síndrome nefrótico con anti-PLA2R positivo puede establecerse membranosa sin biopsia; circunstancias atípicas pueden hacerla necesaria.
- Niño típico: En edad compatible y sin hallazgos atípicos suele iniciarse prednisona sin biopsia. La respuesta a esteroides ayuda al pronóstico; no equivale a confirmación histológica.
- Biopsia pediátrica: Considerarla ante presentación atípica, corticoresistencia o edad/antecedentes sugestivos de otra causa. HTA sostenida, C3 bajo y lesión aguda no hipovolémica aumentan su utilidad.
- Inicio muy precoz: Congénito: antes de 3 meses; infantil: de 3 a 12 meses. Requiere evaluación especializada y genética, búsqueda de infección y estrategia nutricional/renal individualizada.
- Genética: También es relevante ante familiares afectados, signos sindrómicos o corticoresistencia. Ni un inicio precoz ni una variante genética implican trasplante inmediato en todos los casos.
Primer episodio pediátrico: pauta y respuesta
- Población: Pauta internacional para síndrome nefrótico idiopático infantil susceptible de tratamiento empírico, no para toda proteinuria ni para formas congénitas o secundarias. Confirmar indicación y seguimiento pediátrico.
- Fase diaria: Prednisona/prednisolona VO 60 mg/m²/día o 2 mg/kg/día, máximo 60 mg/día, durante 4 semanas; alternativa: 6 semanas de fase diaria.
- Fase alterna: Después, 40 mg/m² o 1,5 mg/kg VO en días alternos, máximo 40 mg por dosis, durante 4 semanas si pauta 4+4, o 6 semanas si pauta 6+6.
- Duración total: 8 o 12 semanas, respectivamente. No prolongar de rutina varios meses la fase alterna ni sumar ambas formas de cálculo de dosis.
- Remisión completa: PCR ≤0,2 g/g o tira negativa/trazas en primera orina durante al menos 3 días consecutivos. Enseñar registro domiciliario y signos de recaída.
- Respuesta insuficiente: Sin remisión completa a las 4 semanas se activa evaluación de corticoresistencia. Si hay respuesta parcial, el especialista puede confirmar evolución entre semanas 4 y 6, con biopsia/genética según caso.
- Recaídas: Requieren nueva evaluación; remisión inicial no significa alta definitiva. Recaídas frecuentes, dependencia o toxicidad esteroidea pueden requerir ahorradores de corticoides según nefrología pediátrica.
Soporte, trombosis e infección
- Edema: Moderación de sodio y diurético de asa según perfusión y sobrecarga. Vigilar peso, creatinina y electrolitos; la diuresis excesiva puede precipitar hipovolemia y lesión prerrenal.
- Albúmina IV: Efecto transitorio; no se indica solo por cifra baja o anasarca. Reservar para situaciones seleccionadas, como depleción intravascular o edema resistente, con vigilancia por riesgo de edema pulmonar.
- Nutrición: Aporte proteico adecuado para edad, función y estado nutricional; evitar dietas hiperproteicas para compensar pérdidas. No imponer al niño en crecimiento una restricción proteica adulta.
- Proteinuria y lípidos: IECA/ARA2 cuando estén indicados y sean tolerados, evitando hipovolemia e hiperkalemia. Considerar tratamiento de dislipidemia persistente según edad y riesgo, además de remisión de la nefrosis.
- Trombosis demostrada: Anticoagulación terapéutica si no existe contraindicación. Disnea súbita, dolor torácico, edema unilateral o dolor lumbar con hematuria exigen evaluar tromboembolismo o trombosis venosa renal.
- Profilaxis primaria: Puede indicarse en adultos de alto riesgo, especialmente membranosa con hipoalbuminemia importante, cuando el riesgo trombótico supera el hemorrágico. No es universal ni exige esperar siempre una trombosis.
- Infección: Fiebre, dolor abdominal o compromiso general requieren descartar peritonitis, celulitis o sepsis y tratar precozmente. No dar antibióticos automáticamente a todo paciente asintomático.
- Prevención: Revisar vacunas, especialmente neumococo e influenza, según edad y esquema nacional; coordinar vacunas vivas e inmunosupresión. Vigilar crecimiento, presión, glicemia y toxicidad de tratamientos.
Claves EUNACOM
- En niños, 60 mg/m²/día máximo 60 mg; después 40 mg/m² en días alternos máximo 40 mg.
- Edema e hipovolemia intravascular pueden coexistir.
- Biopsia, inmunosupresión y anticoagulación dependen de causa y riesgo, no de una regla universal.
2.4. Glomerulopatía lúpica
Pesquisar compromiso renal en lupus
- Presentación: Desde proteinuria o hematuria asintomáticas hasta síndrome nefrítico, nefrótico o glomerulonefritis rápidamente progresiva. Puede debutar junto con lupus o durante su evolución.
- Pesquisa: En controles de LES evaluar presión, creatinina/VFG, examen de orina y proteinuria. La ausencia de edema o de síntomas urinarios no descarta nefritis activa.
- Actividad: Anti-DNA de doble hebra y C3/C4 ayudan a interpretar actividad junto con sedimento y función. Sus alteraciones aisladas no sustituyen evaluación renal ni obligan automáticamente a intensificar inmunosupresión.
- Biopsia: Considerar ante proteinuria ≥500 mg/día, sedimento activo o descenso de VFG sin otra causa. Proteinuria menor no excluye lesión grave si existen otros signos de actividad.
- Diagnósticos alternativos: Infección, toxicidad farmacológica, hipoperfusión, trombosis o microangiopatía por anticuerpos antifosfolípidos pueden explicar deterioro. No atribuir cualquier aumento de creatinina a un brote.
Clases histológicas: qué cambia
| Clase | Lesión | Implicación |
|---|---|---|
| I y II | Mesangial mínima y proliferativa mesangial, respectivamente. | Tratamiento guiado por manifestaciones sistémicas; nefrosis exige evaluar podocitopatía u otra lesión. |
| III | Proliferativa focal: afecta <50% de glomérulos. | La enfermedad activa puede requerir inducción inmunosupresora. |
| IV | Proliferativa difusa: afecta ≥50% de glomérulos. | Alto riesgo; separar lesiones activas potencialmente tratables de cicatrices crónicas. |
| V | Membranosa; puede coexistir con III o IV. | En forma pura, conducta depende de proteinuria y complicaciones; si es mixta, considerar el componente proliferativo. |
| VI | Esclerosis avanzada: ≥90% de glomérulos globalmente esclerosados, sin actividad residual. | Priorizar manejo del daño crónico; inmunosupresión renal no revierte cicatrices establecidas. |
- Informe: Además de clase, revisar índices de actividad y cronicidad, lesiones tubulointersticiales y vasculares. Dos biopsias de la misma clase pueden requerir estrategias diferentes.
Imagen sugerida (nueva): panel de biopsias renales que contraste lesiones proliferativas, membranosas y esclerosis, con actividad y cronicidad señaladas.
Inducción y mantenimiento
- Clases III/IV activas: Glucocorticoides combinados con micofenolato o ciclofosfamida IV; la selección considera gravedad, fertilidad, adherencia, infección y acceso. Requiere nefrología y reumatología.
- Complemento internacional: KDIGO admite belimumab agregado a micofenolato/ciclofosfamida, o micofenolato más inhibidor de calcineurina si función suficientemente conservada. Voclosporina generalmente no se recomienda con VFG basal ≤45 mL/min/1,73 m².
- Ejemplo adulto: Ciclofosfamida IV de baja dosis: 500 mg cada 2 semanas por 6 dosis, con glucocorticoides. Requiere hemograma, evaluación infecciosa y medidas de seguridad reproductiva.
- Glucocorticoides: Pulsos IV y dosis oral posterior se individualizan por gravedad; reducir exposición acumulada según respuesta. No iniciar una pauta alta prolongada sin plan de descenso y vigilancia.
- Mantenimiento: Habitualmente micofenolato; azatioprina es alternativa, especialmente al planificar embarazo. La inmunosupresión inicial más mantenimiento suele durar al menos 36 meses, individualizada según respuesta y recaídas.
- Clase V pura: Soporte antiproteinúrico y vigilancia si baja proteinuria; nefrosis persistente o complicaciones pueden requerir glucocorticoides más otro inmunosupresor. La clase aislada no establece una pauta idéntica para todos.
Protección renal y seguridad
- Hidroxicloroquina: Recomendada salvo contraindicación; ajustar a peso y función renal y mantener vigilancia oftalmológica. Si VFG <30 mL/min/1,73 m², KDIGO aconseja reducir dosis al menos 25%.
- Medidas renales: Control de presión, proteinuria y riesgo cardiovascular; IECA/ARA2 cuando indicado y tolerado. Evitar nefrotóxicos, deshidratación y combinación de bloqueadores renina-angiotensina.
- Prevención de toxicidad: Antes y durante inmunosupresión revisar vacunas, infecciones latentes según riesgo, hemograma, función hepática y renal; valorar profilaxis de Pneumocystis según intensidad del esquema.
- Embarazo: Planificar en estabilidad; micofenolato es teratógeno y necesita sustitución anticipada. IECA/ARA2 están contraindicados durante embarazo; mantener seguimiento conjunto obstétrico y especializado.
Respuesta, recaída y urgencias
- Seguimiento: Comparar proteinuria, función, sedimento, presión, complemento, anti-DNA y manifestaciones extrarrenales. Considerar adherencia y toxicidad antes de declarar fracaso del tratamiento.
- Respuesta incompleta: Reevaluar infección, dosis, adherencia y daño crónico; puede requerirse nueva biopsia si cambia la presentación o persiste incertidumbre. No aumentar inmunosupresión basándose únicamente en autoanticuerpos.
- Urgencia: Oliguria, aumento rápido de creatinina, hiperkalemia, edema pulmonar, hemorragia alveolar o microangiopatía requieren hospitalización y manejo inmediato.
- Coordinación chilena: Activar la red de atención y garantías correspondientes al LES; los esquemas internacionales complementan la valoración clínica, sin implicar cobertura automática de cada medicamento.
Claves EUNACOM
- Lupus con proteinuria ≥500 mg/día, sedimento activo o VFG inexplicablemente reducida requiere valorar biopsia.
- Clase histológica, actividad y cronicidad determinan tratamiento; no basta el nivel de anti-DNA.
2.5. Síndrome hemolítico urémico
Tríada diagnóstica y presentación
- Síndrome hemolítico urémico: Microangiopatía trombótica con anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia y lesión renal aguda. La tríada puede completarse durante la evolución; sospechar precozmente.
- STEC: La toxina Shiga de Escherichia coli, O157:H7 u otros serotipos, puede provocar SHU después de diarrea, frecuentemente sanguinolenta. Afecta especialmente a niños pequeños, pero también adultos.
- Clínica: Palidez, fatiga, petequias, oliguria, edema e hipertensión. Irritabilidad, alteración de conciencia o convulsiones indican posible afectación neurológica y necesidad de manejo intensivo.
- Ausencia de sangre: Ni diarrea no sanguinolenta ni falta de pródromo intestinal excluyen una microangiopatía. Considerar otros mecanismos si la presentación es recurrente, familiar o atípica.
- Urgencia: Hospitalizar con valoración nefrológica/pediátrica; vigilar diuresis, presión, hidratación y estado neurológico. Puede debutar con complicaciones que requieren reemplazo renal.
Estudio: demostrar hemólisis y buscar mecanismo
- Hemograma y frotis: Anemia, plaquetopenia y esquistocitos; completar LDH, bilirrubina indirecta, haptoglobina y reticulocitos. La hemólisis microangiopática suele tener prueba de antiglobulina directa negativa.
- Riñón y coagulación: Creatinina, BUN, electrolitos, ácido-base y orina. TP, TTPa y fibrinógeno ayudan a valorar coagulación intravascular diseminada; interpretar junto con contexto séptico o sistémico.
- Heces: Solicitar detección de toxina Shiga o genes y cultivo para O157 y otros STEC según laboratorio. Coordinar investigación y vigilancia con la red microbiológica y salud pública.
- PTT: Solicitar actividad ADAMTS13 si se sospecha púrpura trombótica trombocitopénica; <10% apoya el diagnóstico. Obtener muestra antes de plasma cuando sea posible, sin retrasar tratamiento urgente.
- Otros estudios: Complemento y estudios genéticos/inmunológicos según especialista ante sospecha de SHU mediado por complemento. Un C3 normal no descarta esa forma.
Imagen sugerida (nueva): frotis sanguíneo con esquistocitos señalados para reconocer la hemólisis microangiopática.
Diferenciar deshidratación de SHU
| Hallazgo | Hipoperfusión por pérdidas | SHU |
|---|---|---|
| Hemoglobina / hematocrito | Pueden aumentar por hemoconcentración. | Tienden a disminuir por hemólisis; la deshidratación inicial puede ocultar la anemia. |
| Plaquetas | No existe una caída por microangiopatía como rasgo propio. | Disminuyen por consumo microvascular. |
| Presión y volumen | Hipovolemia; hipotensión si pérdidas importantes. | Puede haber HTA y edema por lesión renal, pero también deshidratación al inicio. |
| Interpretación | La mejoría con rehidratación apoya componente prerrenal. | Hemólisis y plaquetopenia obligan a estudiar microangiopatía; ambos mecanismos pueden coexistir. |
Tratamiento del SHU asociado a STEC
- Soporte: Balance estricto, corrección de electrolitos y acidosis, control de HTA, nutrición y tratamiento de complicaciones. Reemplazo renal si hiperkalemia, sobrecarga, acidosis o uremia lo requieren.
- Fluidos: La rehidratación temprana de diarrea STEC puede reducir riesgo renal. Con oliguria o sobrecarga establecidas, ajustar cuidadosamente el aporte; evitar cargas repetidas sin reevaluación.
- Evitar: Antimotilidad y antibióticos dirigidos rutinariamente a STEC, por riesgo de complicaciones. Otra infección bacteriana grave puede requerir antibióticos específicos tras valorar el diagnóstico.
- Transfusión: Glóbulos rojos según anemia, síntomas y repercusión. Plaquetas se reservan habitualmente para sangrado importante o procedimiento con riesgo; decidir con el equipo tratante.
- No rutinarios: Corticoides, plasmaféresis y eculizumab no constituyen tratamiento estándar del SHU-STEC no complicado. Diferenciarlo de PTT o microangiopatía mediada por complemento.
- Evolución: Muchos niños recuperan función, pero puede persistir HTA, proteinuria o enfermedad renal crónica. Mantener seguimiento renal prolongado; no prometer recuperación completa por una proporción fija.
Microangiopatías que cambian el tratamiento
- SHU mediado por complemento: Puede requerir inhibición de C5 con eculizumab o ravulizumab, decidida urgentemente por especialistas. La evaluación genética no debe demorar una terapia necesaria.
- Prevención con anti-C5: Riesgo aumentado de infección meningocócica: planificar vacunación y profilaxis antibiótica conforme al medicamento y protocolo, incluso cuando el tratamiento deba comenzar urgentemente.
- PTT adquirida probable: Si la sospecha es alta, iniciar recambio plasmático y glucocorticoides sin esperar ADAMTS13; pueden añadirse tratamientos dirigidos por hematología. No manejarla solo como lesión renal de soporte.
- Secundarias: Embarazo/HELLP, HTA maligna, fármacos, trasplante, cáncer y autoinmunidad pueden producir microangiopatía. Tratar el mecanismo y la enfermedad desencadenante.
Claves EUNACOM
- Después de diarrea, palidez + plaquetas bajas + oliguria exige descartar SHU.
- La anemia puede quedar enmascarada al comienzo por hemoconcentración.
- SHU-STEC, SHU por complemento y PTT requieren estrategias diferentes.
Referencias: 23, 24, 25, 26, 27, 28, 22. Bibliografía al final.
2.6. Nefritis intersticial no infecciosa (aguda o crónica)
Reconocimiento y causas
- Definición: Inflamación predominante del intersticio y túbulos renales; no es sinónimo de glomerulonefritis. Puede producir lesión renal aguda, subaguda o daño tubulointersticial crónico.
- Fármacos: Betalactámicos, AINE e inhibidores de bomba de protones son causas relevantes; también otros antimicrobianos y tratamientos inmunológicos. Revisar prescripciones, automedicación y productos recientes.
- Latencia: Puede ser de días a semanas y, en algunos fármacos, más prolongada. Una exposición previamente tolerada no descarta una reacción posterior ni reinicio más rápido.
- Otras causas: Infecciones, sarcoidosis, Sjögren y enfermedades autoinmunes. LES y vasculitis también pueden causar otros patrones renales, por lo que se debe distinguir daño glomerular, vascular e intersticial.
- Forma crónica: Exposición prolongada a ciertos fármacos, como litio, o toxinas y enfermedades sistémicas puede causar fibrosis, defecto de concentración y deterioro persistente, a veces con sedimento escaso.
Clínica: la tríada clásica no es obligatoria
- Presentación renal: Aumento de creatinina, piuria, hematuria y proteinuria generalmente moderada. Puede existir poliuria, defecto de concentración o alteraciones tubulares de electrolitos y ácido-base.
- Síntomas sistémicos: Fiebre, exantema y eosinofilia pueden orientar, pero suelen faltar como conjunto. Su ausencia no excluye nefritis intersticial ni permite mantener un medicamento sospechoso sin reevaluación.
- AINE: La presentación puede carecer de rasgos alérgicos y asociarse a proteinuria intensa o enfermedad de cambios mínimos; no asumir que toda nefrosis indica una glomerulopatía primaria aislada.
- DRESS: Exantema con fiebre, eosinofilia y compromiso de otros órganos sugiere reacción farmacológica grave. Requiere evaluación urgente de piel, hígado, pulmón y sistema hematológico, además del riñón.
- TINU: Nefritis tubulointersticial con uveítis: preguntar por dolor ocular, fotofobia y visión borrosa; la afectación ocular puede aparecer en distinto momento y necesita evaluación oftalmológica.
Diagnóstico y diferenciales
- Evaluación: Relacionar cronología farmacológica con creatinina, sedimento, proteinuria y electrolitos. Solicitar urocultivo si hay leucocituria; descartar obstrucción y otras causas de lesión renal aguda.
- Eosinófilos: La eosinofilia sanguínea apoya hipersensibilidad en contexto compatible, pero es inespecífica. Eosinofiluria tiene sensibilidad y especificidad insuficientes: no confirma ni excluye nefritis intersticial.
- Cilindros leucocitarios: Pueden observarse, pero también en pielonefritis o enfermedad glomerular. Una piuria estéril no basta para diagnosticar reacción a fármacos.
- Biopsia: Prueba de confirmación cuando persiste incertidumbre, lesión grave o falta de recuperación y el resultado modificaría tratamiento. Permite distinguir inflamación activa de fibrosis establecida.
- Cuándo puede evitarse: Si la sospecha farmacológica es convincente y existe recuperación rápida tras retirada, puede no ser necesaria. Decidir con nefrología según gravedad, alternativas y riesgo de la técnica.
Tratamiento y prevención de recurrencia
- Primer paso: Suspender el fármaco causal probable sin esperar biopsia; sustituir tratamientos imprescindibles por alternativas apropiadas. Documentar reacción y evitar reexposición.
- Soporte: Corregir volumen y electrolitos, ajustar medicamentos, evitar otros nefrotóxicos y tratar complicaciones. La necesidad de diálisis depende de indicaciones clínicas habituales.
- Corticoides: No son automáticos. Considerarlos con nefrología en casos seleccionados de inflamación activa y recuperación insuficiente tras retirar el agente, después de valorar infección y contraindicaciones.
- Evidencia y tiempo: Los datos son principalmente observacionales y sugieren menor recuperación cuando se retrasa excesivamente el tratamiento seleccionado. La fibrosis extensa reduce probabilidad de beneficio; no justifica pautas largas indiscriminadas.
- Infección causal: Tratar el microorganismo y el foco; no extrapolar a estos casos una pauta inmunosupresora farmacológica. Si existe DRESS u otra enfermedad sistémica, coordinar el manejo especializado.
- Seguimiento: Controlar creatinina, proteinuria y trastornos tubulares hasta estabilizar. Puede quedar enfermedad renal crónica aunque mejore la fase aguda; educar sobre medicamentos y recaídas.
Claves EUNACOM
- La tríada fiebre-exantema-eosinofilia suele estar incompleta.
- Retirar el agente sospechoso es inmediato; los corticoides requieren selección clínica.
3. Enfermedad renal crónica y sus complicaciones
Confirmar cronicidad, frenar progresión y anticipar necesidades de tratamiento.
3.1. Enfermedad renal crónica: reconocer y clasificar
Definición que evita diagnósticos prematuros
- ERC: alteración de estructura o función renal durante al menos tres meses con implicaciones para la salud. Basta VFGe menor de 60 mL/min/1,73 m² o un marcador persistente de daño: albuminuria, sedimento patológico, alteración tubular, histológica o estructural, o trasplante renal.
- Una creatinina aislada no establece cronicidad: comparar resultados anteriores, repetir según gravedad y buscar enfermedad aguda superpuesta. La cronicidad puede apoyarse en antecedentes, imágenes o histología; no esperar tres meses para atender una urgencia.
- Pesquisar en riesgo: diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, antecedente de lesión renal aguda, enfermedad sistémica o historia familiar. Solicitar creatinina con VFGe y relación albúmina/creatinina urinaria (RAC); confirmar hallazgos anormales.
- Contexto: diabetes e hipertensión son causas frecuentes, pero no explican automáticamente cualquier daño renal. Hematuria glomerular, caída rápida de función, proteinuria intensa o manifestaciones sistémicas orientan a otro diagnóstico.
Categoría G: filtración estimada
| Categoría | VFGe en mL/min/1,73 m² | Interpretación |
|---|---|---|
| G1 | ≥90 | Normal o elevada; requiere otro marcador de daño para diagnosticar ERC. |
| G2 | 60-89 | Levemente reducida; tampoco basta por sí sola. |
| G3a | 45-59 | Reducción leve a moderada. |
| G3b | 30-44 | Reducción moderada a grave. |
| G4 | 15-29 | Reducción grave; anticipar complicaciones y planificación especializada. |
| G5 | <15 | Falla renal; evaluar síntomas y necesidades, sin iniciar diálisis por la cifra sola. |
Categoría A: albuminuria y riesgo
| Categoría | RAC en mg/g | Lectura práctica |
|---|---|---|
| A1 | <30 | Normal a levemente elevada. Puede existir ERC por otras alteraciones. |
| A2 | 30-300 | Moderadamente elevada; puede preceder a caída de filtración. |
| A3 | >300 | Severamente elevada; mayor riesgo renal y cardiovascular. |
Clasificar por C-G-A: causa, filtración y albuminuria. A igual VFGe, más albuminuria implica más riesgo. Ejemplo: nefropatía diabética G3b A3. Las unidades mg/g y mg/mmol no son intercambiables.
Evaluación y seguimiento
- Historia y examen: evolución, fármacos, hierbas/suplementos, comorbilidad, presión, peso, edema y signos sistémicos. Complementar orina, electrolitos, bicarbonato y hemograma; calcio, fósforo y metabolismo óseo según estadio.
- Ecografía: tamaño, asimetría, espesor cortical, quistes y dilatación. Riñones pequeños apoyan daño crónico; tamaño normal o aumentado no lo descarta, como en diabetes, poliquistosis, amiloidosis o infiltración.
- Frecuencia: evaluar VFGe y albuminuria al menos anualmente, más a menudo si riesgo alto, progresión, cambio terapéutico o complicaciones. Una caída mayor del 20% de VFGe o duplicación de RAC requiere explicar la variación.
- Complicaciones: anemia, acidosis, hiperpotasemia, alteración mineral, desnutrición y sobrecarga aumentan con el avance, pero no aparecen obligatoriamente al entrar en una categoría.
- Red chilena: confirmar y notificar el problema GES aplicable, con seguimiento compartido APS/especialidad. Revisar vacunación, especialmente hepatitis B e influenza en ERC avanzada/diálisis y neumococo según edad, riesgo y lineamiento PNI vigente; no esperar el inicio de diálisis para planificar inmunización.
Claves EUNACOM
- ERC exige cronicidad; la urgencia puede coexistir.
- Interpretar juntos filtración, albuminuria y causa.
3.2. Frenar la progresión y planificar la derivación
Proteger riñón y sistema cardiovascular
- Abordaje conjunto: tratar la causa, controlar presión y diabetes, dejar tabaco, mantener actividad física tolerada y revisar adherencia. Evaluar estatina por edad, diabetes y riesgo cardiovascular; no indicar antiagregación a toda persona con ERC para prevención primaria.
- Alimentación: reducir sodio; referencia habitual menor de 2 g de sodio al día, equivalentes a unos 5 g de sal, salvo pérdidas de sal u otras condiciones. En adulto estable G3-G5, orientar proteína alrededor de 0,8 g/kg/día con nutricionista; evitar exceso y restricciones que produzcan desnutrición.
- Individualizar: potasio, fósforo y agua dependen de laboratorio, nutrición, volumen y diuresis. No prohibir automáticamente frutas, proteínas o líquidos. Diálisis, embarazo, infancia y fragilidad requieren objetivos distintos.
- Medicamentos: evitar AINE y nefrotóxicos innecesarios; ajustar fármacos al método renal que exige su ficha y reevaluar tras cambios de función. El contraste necesario no se prohíbe automáticamente: ponderar beneficio, riesgo y prevención.
Bloqueo renina-angiotensina con vigilancia
- IECA o ARA II: fundamentales en ERC con albuminuria, especialmente A3 y diabetes con A2/A3; titular a dosis máxima tolerada. Elegir uno, nunca combinarlos entre sí ni con inhibidor directo de renina.
- Control: medir presión, creatinina y potasio antes y a las 2-4 semanas de iniciar o aumentar dosis; antes si alto riesgo. Una elevación leve de creatinina puede ser hemodinámica esperada.
- Aumento de creatinina mayor del 30% en cuatro semanas: buscar deshidratación, AINE, exceso de diurético o estenosis renal antes de decidir continuidad. Reducir o suspender si hipotensión sintomática o hiperpotasemia no controlada pese a tratamiento.
- VFGe menor de 30 no es contraindicación aislada: puede mantenerse el beneficio. Embarazo sí contraindica IECA/ARA II. La intolerancia requiere un plan alternativo; diltiazem no ofrece una sustitución equivalente de todos sus beneficios renales.
Inhibidores SGLT2 y protección adicional
- DM2 y ERC: iSGLT2 con beneficio demostrado si VFGe al menos 20 mL/min/1,73 m²; la protección no depende exclusivamente de bajar glicemia.
- Sin diabetes: KDIGO recomienda iSGLT2 en ERC con VFGe al menos 20 y RAC al menos 200 mg/g, o insuficiencia cardíaca independientemente de albuminuria. Existe recomendación más débil en VFGe 20-45 con menor albuminuria; valorar indicación y disponibilidad.
- Seguridad: revisar volemia e infecciones genitales; educar sobre cetoacidosis con glicemia no muy elevada. Suspender temporalmente durante ayuno prolongado, cirugía o enfermedad crítica y planificar reinicio; no usar como tratamiento rutinario de DM1.
- Caída inicial de VFGe: suele ser reversible y no exige retirar por sí sola; una caída marcada o deterioro clínico obliga a reevaluar. En diabetes, finerenona o agonistas GLP-1 pueden complementar según criterios del apartado específico.
Derivar según gravedad y riesgo
| Situación | Conducta |
|---|---|
| Urgencia: hiperpotasemia grave, edema pulmonar, acidosis grave, uremia complicada o caída rápida de función | Evaluación hospitalaria inmediata. No esperar control ambulatorio. |
| Vía MINSAL APS: riesgo muy alto/extremo por categoría G/A; síndromes glomerulares; RPC ≥200 mg/g; albuminuria diabética refractaria; HTA resistente o hematuria glomerular repetida | Derivar según prioridad y circuito presencial/telemático. El seguimiento depende del riesgo y la edad; no esperar VFGe <30 si otro criterio requiere evaluación. |
| ERC G3-G5: KFRE de cuatro variables | Edad, sexo, VFGe y RAC estiman riesgo de requerir reemplazo renal. Usar versión validada; no extrapolar a lesión aguda ni a G1-G2. |
| Riesgo renal a 5 años de 3-5% | Puede apoyar derivación, junto a criterios clínicos; no es una obligación de esperar ese umbral. |
| Riesgo a 2 años >10% o >40% | >10% apoya atención multidisciplinaria; >40% planificación de modalidad, acceso y trasplante. No son umbrales de inicio de diálisis. |
Claves EUNACOM
- Controlar albuminuria y riesgo cardiovascular también protege el riñón.
- Planificar acceso y trasplante antes de una urgencia.
3.3. Enfermedad renal asociada a diabetes
Pesquisar y reconocer el patrón
- Pesquisa: VFGe y RAC al menos anual desde el diagnóstico de DM2; en DM1, comenzar habitualmente tras cinco años de evolución, antes si hay indicación clínica. Confirmar albuminuria persistente evitando infección, ejercicio intenso y descompensaciones.
- Curso clásico: hiperfiltración inicial, albuminuria progresiva y caída de filtración; no es una secuencia obligatoria. Hay enfermedad diabética con poca albuminuria y ERC de otra causa en personas con diabetes.
- Patología: engrosamiento de membrana basal y expansión mesangial; esclerosis nodular de Kimmelstiel-Wilson en formas características. Biopsia no es necesaria en todo patrón clínico típico.
- Datos atípicos: hematuria glomerular/cilindros, deterioro rápido, síndrome nefrótico brusco, enfermedad sistémica o discordancia clínica requieren nefrología y posible biopsia. Ausencia de retinopatía, especialmente en DM1, aumenta sospecha de otra causa pero no la demuestra.
Tratamiento por objetivo
| Objetivo | Intervención y límite renal |
|---|---|
| Presión/albuminuria | IECA o ARA II en HTA con albuminuria; vigilar creatinina y K. Nunca combinación de ambos. |
| Protección cardiorrenal en DM2 | iSGLT2 si VFGe ≥20; no es necesario esperar fracaso de control glicémico para considerar protección. |
| Glicemia | Metformina si VFGe ≥30; reducir dosis al bajar función, suspender <30 y durante situaciones agudas de riesgo. Insulina puede requerir reducción por menor depuración. |
| Riesgo residual con albuminuria | Finerenona en DM2, VFGe ≥25, potasio normal y RAC ≥30 pese a bloqueo renina-angiotensina tolerado; monitorizar potasio y seguir ficha local. |
| Objetivo glicémico/peso no alcanzado o indicación cardiorrenal | Agonista GLP-1 con beneficio demostrado según perfil y disponibilidad; ajustar por tolerancia e indicaciones del producto. |
Evitar hipoglicemia y daño iatrogénico
- HbA1c: meta individualizada; en ERC sin diálisis suele situarse entre menos de 6,5% y menos de 8% según riesgo. Anemia, transfusión, eritropoyetina y diálisis pueden alterar su fiabilidad; complementar con glicemias/monitorización.
- Hipoglicemia: mayor riesgo con insulina y ciertas sulfonilureas al deteriorarse función. No mantener dosis automáticamente después de lesión aguda, pérdida de peso o inicio de diálisis.
- Seguimiento: presión, RAC, filtración, K, nutrición, pies y retina. Estatina y prevención cardiovascular según perfil; educación sobre enfermedad intercurrente con plan explícito para suspender y reiniciar medicamentos.
- Acceso: distinguir evidencia de beneficio e indicación de la disponibilidad/cobertura en la red chilena; ninguna combinación se prescribe sin revisar contraindicaciones e interacciones.
Claves EUNACOM
- Diabetes no explica automáticamente toda enfermedad renal.
- Proteger riñón y corazón va más allá de la HbA1c.
3.4. Anemia en la enfermedad renal
Antes de atribuirla al riñón
- Patrón habitual: anemia normocítica, normocrómica e hipoproliferativa por menor señal eritropoyética, inflamación y menor disponibilidad de hierro. También contribuyen pérdidas sanguíneas y menor supervivencia eritrocitaria.
- Definición en adultos no embarazados: hemoglobina menor de 13 g/dL en hombres y de 12 g/dL en mujeres. Estos umbrales diagnostican anemia; no indican por sí mismos transfusión o eritropoyetina.
- Estudio inicial: hemograma, reticulocitos, ferritina y saturación de transferrina (TSAT). Según hallazgos, buscar pérdidas digestivas/ginecológicas, hemólisis, vitamina B12/folato, inflamación, trastornos tiroideos o enfermedad medular.
- Interpretación: ferritina baja apoya déficit de reservas; ferritina normal/alta no excluye hierro insuficiente para eritropoyesis, especialmente con inflamación. Una anemia desproporcionada para la función renal exige ampliar estudio.
Hierro: criterios de inicio orientadores
| Contexto con anemia | Criterio KDIGO y vía |
|---|---|
| Hemodiálisis | Ferritina ≤500 ng/mL y TSAT ≤30% apoyan iniciar hierro; se prefiere vía IV. |
| Sin hemodiálisis, incluida peritoneal | Ferritina <100 ng/mL con TSAT <40%, o ferritina 100-300 con TSAT <25%. Oral o IV según tolerancia, respuesta y contexto. |
| Durante tratamiento | Evitar aporte rutinario si ferritina >700 ng/mL o TSAT ≥40%; reevaluar y considerar suspensión temporal durante infección activa. |
Son criterios de tratamiento, no equivalentes a la definición de ferropenia. Buscar y corregir la causa del déficit; revisar formulación, tolerancia y reacciones con hierro IV.
Eritropoyesis y transfusión
- Agentes estimulantes de eritropoyesis: corregir antes causas reversibles. En diálisis considerar inicio alrededor de Hb 9-10 g/dL; sin diálisis, individualizar por síntomas, riesgos y necesidad de evitar transfusión, habitualmente en el intervalo 8,5-10.
- Meta: no normalizar hemoglobina; mantener objetivo inferior a 11,5 g/dL en adultos tratados. Vigilar presión y riesgo trombótico; controlar Hb a las 2-4 semanas tras inicio o ajuste.
- Falta de respuesta: investigar déficit de hierro, inflamación, pérdidas, diálisis insuficiente o enfermedad medular antes de aumentar dosis repetidamente. La dosis depende de preparado, vía, peso y respuesta.
- Transfusión: por necesidad clínica, sangrado, inestabilidad o anemia sintomática relevante, no por diagnóstico de ERC aislado. En candidatos a trasplante evitar transfusiones innecesarias por sensibilización, sin retrasar una transfusión vital.
Claves EUNACOM
- Anemia renal es un diagnóstico contextual, no una explicación automática.
- Corregir hierro no significa buscar hemoglobina normal con eritropoyetina.
3.5. Trastorno mineral y óseo de la ERC
Del riñón al hueso y los vasos
- Mecanismo: la pérdida de función altera eliminación de fósforo, producción de calcitriol y regulación hormonal. El aumento compensatorio de FGF23/PTH puede mantener fósforo normal al inicio; hiperfosfatemia e hipocalcemia no son obligatorias en cada etapa.
- Hiperparatiroidismo secundario: PTH elevada en respuesta a alteraciones minerales y déficit de vitamina D. Si se hace autónomo puede aparecer hiperparatiroidismo terciario con hipercalcemia.
- Osteodistrofia renal: componente histológico óseo del trastorno mineral; puede haber alto recambio, bajo recambio/enfermedad adinámica o defectos de mineralización. No toda fragilidad ósea en ERC es exceso de PTH.
- Consecuencias: dolor óseo, fracturas y calcificación vascular/valvular. La ausencia de dolor no excluye enfermedad; las decisiones deben integrar riesgo óseo y cardiovascular.
Medir tendencias y tratar la alteración demostrada
- Laboratorio: desde G3a considerar controles de calcio, fósforo, PTH y fosfatasa alcalina, con frecuencia según estadio y anomalías. Medir 25-OH-vitamina D cuando contribuya a la decisión. No decidir por una PTH aislada.
- Fósforo: reducir elevación persistente con evaluación nutricional, evitando aditivos fosfatados y manteniendo nutrición. Quelantes con las comidas si corresponden; limitar carga de calcio cuando exista hipercalcemia, calcificaciones o riesgo de bajo recambio.
- Vitamina D/PTH: corregir déficit de vitamina D nutricional. En ERC sin diálisis no usar calcitriol/análogo de rutina; reservar para hiperparatiroidismo grave y progresivo de G4-G5 según especialista. En diálisis, calcimiméticos y/o vitamina D activa según calcio, fósforo y PTH.
- Fractura: densitometría si modifica manejo; biopsia ósea en casos seleccionados. No agregar bisfosfonato automáticamente por PTH alta: considerar función renal, tipo de hueso y riesgo de hipocalcemia con otros antirresortivos.
- Calcifilaxis: placas muy dolorosas que progresan a necrosis, especialmente en diálisis, exigen valoración urgente. No confundir con dermatitis banal.
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- Calcio, fósforo y PTH se interpretan juntos y en el tiempo.
- No existe una secuencia fija de calcio, calcitriol y bisfosfonato para todos.
3.6. Síndrome urémico y reemplazo renal
Uremia: una expresión clínica
- Azotemia: aumento de productos nitrogenados. Uremia: manifestaciones atribuibles a falla renal avanzada; ninguna cifra aislada de urea define el síndrome.
- Síntomas: anorexia, náuseas, vómitos, pérdida de peso, prurito, astenia, trastorno del sueño, hipo persistente, fetor urémico, deterioro cognitivo o neuropatía. Buscar también infección, fármacos y causas metabólicas.
- Complicaciones mayores: encefalopatía, convulsiones, pericarditis y sangrado por disfunción plaquetaria. El recuento de plaquetas puede ser normal. La pericarditis urémica no exige el ECG típico de otras pericarditis.
- Evaluar: estado neurológico, respiratorio y hemodinámico, ECG, electrolitos, gases y evolución renal; ecocardiografía si pericarditis/derrame. Estabilizar mientras se coordina nefrología.
Indicaciones urgentes de reemplazo renal
| Problema | Cuándo obliga a escalar |
|---|---|
| Acidosis | Grave, persistente o amenazante pese al tratamiento de la causa y medidas apropiadas. |
| Electrolitos | Hiperpotasemia grave/refractaria o recurrencia con escasa eliminación renal. Las medidas temporales no sustituyen eliminación. |
| Intoxicaciones | Sustancias dializables seleccionadas, por ejemplo litio o alcoholes tóxicos, según criterios toxicológicos. |
| Sobrecarga | Edema pulmonar o congestión grave que no responde al manejo médico. |
| Uremia | Pericarditis, encefalopatía u otras manifestaciones graves atribuibles; deterioro nutricional/sintomático persistente exige valoración. |
No esperar una creatinina determinada. Tampoco iniciar automáticamente por VFGe menor de 15 en una persona estable sin indicaciones: integrar síntomas, complicaciones, preferencias y evolución.
Modalidades y decisión compartida
| Opción | Aspectos que comparar |
|---|---|
| Hemodiálisis | Depuración extracorpórea mediante acceso vascular. En tratamiento crónico suelen programarse tres sesiones semanales, pero la prescripción varía. Fístula, injerto o catéter se eligen según situación y plan; el catéter aumenta riesgo infeccioso. |
| Diálisis peritoneal | Intercambio mediante membrana peritoneal; modalidad manual o automatizada. Requiere entrenamiento, condiciones domésticas y vigilancia de infección. Dolor abdominal o efluente turbio obliga a evaluar peritonitis. |
| Trasplante renal | Opción preferente para muchas personas elegibles; mejora supervivencia y calidad de vida frente a diálisis en candidatos adecuados. Donante vivo/fallecido, compatibilidad y evaluación integral; requiere inmunosupresión y seguimiento. |
| Tratamiento conservador integral | Control activo de síntomas, volumen, anemia, nutrición y apoyo psicosocial, con objetivos acordados. No equivale a abandono; puede ser apropiado cuando la carga de diálisis supera el beneficio esperado. |
En Chile, articular acceso con la red de nefrología y garantías GES aplicables. No asumir iguales costos, supervivencia o calidad de vida para todas las modalidades y pacientes.
Trasplante: reconocer problemas sin etiquetar por el tiempo
- Hiperagudo: minutos a horas, habitualmente por anticuerpos preformados; trombosis y falla inmediata del injerto. Prevención mediante compatibilidad y pruebas cruzadas; urgencia del equipo de trasplante.
- Agudo: mediado por células T o anticuerpos; puede aparecer temprano o tardíamente. Aumento de creatinina puede ser el único dato; fiebre, dolor del injerto u oliguria no son obligatorios.
- Deterioro crónico: considerar rechazo, toxicidad por inhibidores de calcineurina, recurrencia de enfermedad, BK, obstrucción y problemas vasculares. Ecografía, niveles de fármaco y biopsia según el caso; no tratar todo deterioro como rechazo.
- Precaución inicial: no suspender inmunosupresión ni administrar pulsos empíricos por cuenta propia. Coordinar urgentemente ante nueva disfunción, fiebre, oliguria o imposibilidad de tomar medicamentos.
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- Uremia es clínica; azotemia es un hallazgo de laboratorio.
- La indicación de diálisis depende del problema que necesita resolver.
4. Presión arterial y diuréticos
Elegir medidas protectoras y vigilar los cambios de volumen y electrolitos.
4.1. Hipertensión y protección renal
Confirmar presión y lesión de órgano
- Diagnóstico en el marco chileno: presión de consulta persistente al menos 140/90 mmHg, confirmada con técnica y mediciones apropiadas; MAPA o automedición ayudan a identificar bata blanca y HTA enmascarada.
- Técnica: reposo, manguito correcto, brazo apoyado, pies en suelo y sin conversación; repetir y promediar. Revisar presión de pie en mayores, diabetes, mareos o sospecha de disautonomía.
- Evaluación renal: creatinina/VFGe, potasio, examen de orina y RAC. Añadir glicemia, perfil lipídico y ECG como evaluación cardiovascular. No etiquetar nefroangioesclerosis sin revisar el patrón clínico.
- Emergencia hipertensiva: presión muy elevada con daño agudo de órgano, como edema pulmonar, encefalopatía o lesión renal; requiere hospital y tratamiento IV titulado. Una cifra alta sin daño agudo no exige bajar bruscamente la presión.
Metas: especificar el método de medición
- Marco chileno de ERC: la vía clínica MINSAL de APS propone presión menor de 130/80 mmHg, individualizando por tolerancia y fragilidad. La orientación antigua que diferenciaba por albuminuria no debe confundirse con esta meta de la vía clínica.
- Complemento KDIGO: en adultos con HTA/ERC sin diálisis ni trasplante, propone sistólica menor de 120 mmHg si se tolera, solo con medición estandarizada. No trasladar esa cifra a una toma rápida de rutina ni a todos los pacientes.
- Individualizar: hipotensión ortostática, fragilidad, caídas, comorbilidad, baja diastólica y preferencias. No existe una conversión fija entre presión de consulta habitual y estandarizada.
Elegir fármacos y comprobar control
- Base: reducir sodio, actividad y peso cuando corresponda. IECA o ARA II si albuminuria y no contraindicación; combinar según necesidad con calcioantagonista dihidropiridínico y diurético.
- Diurético: tiazida/tiazídico puede ser útil para HTA; asa preferente en congestión o ERC avanzada con sobrecarga. Algunos tiazídicos conservan actividad en G4, con vigilancia estrecha.
- Resistencia aparente: comprobar técnica, adherencia, dosis, bata blanca, consumo de sal, AINE y fármacos presores antes de sumar medicamentos. Resistencia verdadera orienta a causa secundaria y nefrología.
- Seguimiento: presión domiciliaria cuando sea posible, síntomas, función y potasio tras ajustes. Evitar doble bloqueo IECA-ARA II y no usar diurético para enmascarar depleción de volumen.
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- La meta de presión depende de cómo se midió.
- Presión alta con daño agudo de órgano es una emergencia.
4.2. Hipertensión secundaria: enfoque nefrológico
Cuándo ampliar el estudio
- Pistas: inicio temprano, empeoramiento abrupto, resistencia verdadera, daño de órgano desproporcionado, hipopotasemia, asimetría renal, edema pulmonar recurrente o elevación marcada de creatinina tras IECA/ARA II.
- Primero excluir: mala técnica, falta de adherencia, exceso de sal/alcohol, AINE, corticoides, anticonceptivos, simpaticomiméticos, regaliz y estimulantes. Revisar también apnea obstructiva del sueño.
- El potasio normal no excluye hiperaldosteronismo: la guía Endocrine Society propone pesquisa más amplia en hipertensos, condicionada por recursos. Priorizar sospecha alta según red local; medir aldosterona y renina con interpretación de medicamentos, potasio y unidades.
Pista clínica y examen dirigido
| Sospecha | Claves | Prueba inicial orientadora |
|---|---|---|
| Enfermedad renal parenquimatosa | Proteinuria, hematuria, menor VFGe o alteración ecográfica. | Creatinina, RAC, sedimento y ecografía. |
| Estenosis de arteria renal | Aterosclerosis o displasia fibromuscular; deterioro abrupto, asimetría o edema pulmonar recurrente. | Doppler renal; angio-TC/RM según probabilidad, riñón y decisión terapéutica. |
| Aldosteronismo primario | HTA con o sin hipopotasemia, particularmente resistente. | Aldosterona, renina y relación; corregir hipopotasemia e interpretar interferencias. |
| Otras endocrinopatías | Crisis adrenérgicas, fenotipo Cushing o síntomas tiroideos. | Metanefrinas, pruebas de cortisol o TSH según síndrome; evitar paneles indiscriminados. |
| Apnea/coartación | Ronquido y somnolencia; o diferencia de pulsos/presión entre brazos y piernas. | Estudio de sueño; evaluación vascular/ecocardiografía según hallazgo. |
Renovascular: el hallazgo anatómico no basta
- Mecanismo: hipoperfusión activa renina, angiotensina y aldosterona. La enfermedad puede ser aterosclerótica o por displasia fibromuscular; no toda estenosis encontrada explica la hipertensión.
- Manejo inicial: control de riesgo cardiovascular y presión. IECA/ARA II requieren especial cautela en estenosis bilateral significativa o riñón único funcional por riesgo de caída brusca de filtración; vigilar función y potasio.
- Revascularización: no es automática en aterosclerosis estable. Considerar equipo especializado en edema pulmonar recurrente, pérdida renal progresiva atribuible o HTA realmente refractaria; la displasia tiene una estrategia diferente.
- Derivar: sospecha fundamentada, pruebas positivas o dificultad para controlar presión/función. No retirar fármacos necesarios para pruebas hormonales sin un plan seguro.
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- Buscar causas secundarias con pistas, no con exámenes indiscriminados.
- Una estenosis en la imagen no obliga por sí sola a intervenir.
4.3. Diuréticos: sitio, efecto y vigilancia
Relacionar el segmento con el efecto
| Grupo y lugar | Utilidad | Efecto adverso clave |
|---|---|---|
| Asa: furosemida; NKCC2 en rama ascendente gruesa | Congestión y edema, incluso con filtración reducida; favorece excreción de Na, K, Ca y Mg. | Hipovolemia, hipopotasemia, hipomagnesemia, alcalosis, hiperuricemia y ototoxicidad según exposición. |
| Tiazidas/tiazídicos: hidroclorotiazida, clortalidona; NCC distal | HTA; disminuyen calciuria. Algunos mantienen eficacia en ERC avanzada con monitorización. | Hiponatremia, hipopotasemia, alcalosis, hiperuricemia e hipercalcemia; pueden alterar glicemia. |
| Antagonistas mineralocorticoides: espironolactona, eplerenona | HTA resistente, hiperaldosteronismo, insuficiencia cardíaca o ascitis según fármaco y caso. | Hiperpotasemia y deterioro renal; espironolactona puede causar ginecomastia. |
| Bloqueo ENaC: amilorida, triamtereno; colector | Ahorro de K; amilorida puede ayudar en resistencia a vasopresina por litio. | Hiperpotasemia, especialmente con ERC, suplementos o IECA/ARA II. |
Finerenona es un antagonista mineralocorticoide no esteroidal con indicaciones cardiorrenales específicas; no sustituye al diurético de asa para descongestionar. Clortalidona e hidroclorotiazida difieren en duración/potencia: no son intercambiables miligramo por miligramo.
Imagen sugerida (nueva): esquema anatómico de la nefrona con los sitios de acción de los grupos de diuréticos descritos.
Uso seguro en la práctica
- Elegir objetivo: edema, presión o un trastorno concreto. Un aumento de diuresis no demuestra recuperación de filtración ni convierte furosemida en tratamiento de la lesión tubular.
- Furosemida: ajustar vía/dosis a exposición previa, congestión y función renal; reevaluar diuresis y síntomas pronto tras administración IV. Dosis necesarias suelen aumentar en ERC avanzada; no insistir ante anuria sin revisar causa.
- Bloqueo secuencial: combinar asa y tiazídico puede ayudar en resistencia, pero incrementa pérdidas de sodio/potasio, hipotensión y lesión renal. Requiere control estrecho; no es una combinación rutinaria inicial.
- Antes y después: peso, presión, perfusión, balance, creatinina, Na, K y Mg. Revisar AINE que reducen efecto y combinaciones que elevan potasio. Educar sobre mareos, calambres, sed intensa y signos de deshidratación.
- Hipercalcemia: asa no se usa de rutina para forzar calciuresis; reservar si hay sobrecarga tras reanimación apropiada. Hiponatremia por tiazida exige retirar/revisar el fármaco y vigilar sobrecorrección.
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- Diuresis, natriuresis y filtración son conceptos distintos.
- El sitio de acción anticipa la alteración de electrolitos.
5. Equilibrio ácido-base
Leer gases y compensaciones para identificar el proceso que requiere tratamiento.
5.1. Trastornos del equilibrio ácido-base
Leer gases y electrolitos en conjunto
- Valores orientativos: pH arterial 7,35-7,45; PaCO2 35-45 mmHg; HCO3 aproximadamente 22-26 mmol/L. Usar intervalo local y contexto clínico.
- Relación fundamental: pH = 6,1 + log10[HCO3/(0,03 × PaCO2)], con HCO3 en mmol/L y PaCO2 en mmHg. El equilibrio depende de la relación base/CO2, no de un valor aislado.
- Primero pH: pH <7,35: acidemia; >7,45: alcalemia. Un pH normal no excluye dos trastornos opuestos ni alteraciones crónicas compensadas.
- Después componente primario: HCO3 bajo favorece acidosis metabólica; alto, alcalosis metabólica. PaCO2 alta favorece acidosis respiratoria; baja, alcalosis respiratoria.
- Muestra venosa: Puede orientar pH y bicarbonato en muchos pacientes, pero no reemplaza PaO2 arterial ni siempre permite valorar con precisión ventilación. Para fórmulas de compensación respiratoria usar PaCO2 arterial.
- Coherencia: Contrastar bicarbonato calculado en gas con CO2 total de bioquímica, momento de toma y situación clínica. Errores preanalíticos o muestras no simultáneas pueden simular trastornos mixtos.
Compensación esperada de los trastornos metabólicos
| Trastorno | Fórmula aproximada | Cómo interpretar |
|---|---|---|
| Acidosis metabólica | PaCO2 esperada = 1,5 × HCO3 + 8 ±2 mmHg, fórmula de Winter. | PaCO2 mayor: acidosis respiratoria agregada; menor: alcalosis respiratoria agregada. |
| Alcalosis metabólica | PaCO2 aumenta aproximadamente 0,7 mmHg por cada 1 mmol/L de aumento de HCO3 sobre 24. | Estimación: PaCO2 ≈40 + 0,7 × (HCO3 −24). Desviación importante sugiere segundo trastorno. |
- Interpretación: La compensación atenúa el cambio de pH; no debe llamarse un segundo trastorno solo porque se modifica PaCO2. Las reglas son aproximaciones fisiológicas, no metas ventilatorias automáticas.
Compensación renal de los trastornos respiratorios
| Trastorno primario | Cambio esperado de HCO3 | Referencia |
|---|---|---|
| Acidosis respiratoria aguda | Aumenta ≈1 mmol/L por cada aumento de PaCO2 de 10 mmHg. | Desde PaCO2 40 mmHg y HCO3 24 mmol/L. |
| Acidosis respiratoria crónica | Aumenta ≈3,5 mmol/L por cada aumento de PaCO2 de 10 mmHg. | Requiere adaptación renal durante días. |
| Alcalosis respiratoria aguda | Disminuye ≈2 mmol/L por cada descenso de PaCO2 de 10 mmHg. | Comparar contra los mismos valores de referencia. |
| Alcalosis respiratoria crónica | Disminuye ≈5 mmol/L por cada descenso de PaCO2 de 10 mmHg. | La insuficiencia renal puede alterar la respuesta. |
- Marco: Coeficientes del Core Curriculum AJKD 2025. Un trastorno agudo sobre retención crónica de CO2 no se interpreta como si toda la alteración acabara de comenzar.
Anion gap y delta: detectar dos procesos metabólicos
- AG sin K: Na − (Cl + HCO3). El rango normal depende del método; suele enseñarse alrededor de 8-12 mmol/L, pero no sustituye el valor de referencia del laboratorio.
- Corregir albúmina: AG corregido = AG medido + 2,5 × (4 − albúmina en g/dL). Hipoalbuminemia puede ocultar acumulación de aniones no medidos.
- Delta: Con AG alto, comparar ΔAG = AG corregido − AG normal local con ΔHCO3 = 24 − HCO3. La comparación orienta y no reemplaza la historia ni el seguimiento.
- Caída mayor de bicarbonato: Si ΔHCO3 es desproporcionadamente mayor que ΔAG, considerar acidosis hiperclorémica añadida.
- Aumento mayor del AG: Si ΔAG supera claramente la caída de HCO3, considerar alcalosis metabólica simultánea o bicarbonato previamente elevado por hipercapnia crónica.
- Limitaciones: No aplicar mecánicamente delta cuando HCO3 es ≥24, falta un AG basal fiable o ya hubo tratamiento. Lactato, cetonas, albúmina y función renal aportan información directa.
Ejemplos que cambian la interpretación
- Mixto respiratorio: HCO3 12 mmol/L: Winter predice PaCO2 26 ±2 mmHg. Si se mide 40, hay acidosis respiratoria agregada; si se mide 18, existe alcalosis respiratoria agregada.
- AG enmascarado: Na 140, Cl 110, HCO3 18 y albúmina 2 g/dL: AG =12; corregido =17 mmol/L. El aparente AG normal puede ocultar aniones acumulados.
- Dos procesos metabólicos: Con AG corregido 28, AG basal 12 y HCO3 20: ΔAG 16 y ΔHCO3 4. La caída escasa del bicarbonato sugiere alcalosis agregada; por ejemplo, cetoacidosis con vómitos.
- Respiratorio crónico: PaCO2 60 mmHg mantenida: HCO3 esperado ≈24 +3,5 ×2 =31 mmol/L. Si HCO3 es 18, buscar acidosis metabólica añadida.
- Causas orientadoras: Opioides, EPOC o debilidad ventilatoria pueden retener CO2. Sepsis, hipoxemia/TEP, embarazo, dolor o salicilatos pueden bajar PaCO2. Tratar causa y urgencias, no únicamente la fórmula.
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- Una compensación fuera de rango sugiere un trastorno mixto.
- Calcular AG aunque el pH sea normal y corregirlo por albúmina baja.
5.2. Acidosis metabólica
Confirmar el proceso y reconocer gravedad
- Definición: Descenso primario de bicarbonato que tiende a reducir el pH. Acidemia significa pH <7,35; una acidosis puede coexistir con pH normal o alto si existe otro trastorno.
- Evaluación inicial: Gases, Na, K, Cl, bicarbonato, creatinina, glicemia, lactato y cetonas sanguíneas según contexto. Revisar perfusión, frecuencia respiratoria, diuresis, fármacos y posibles tóxicos.
- Manifestaciones: Hiperventilación profunda de Kussmaul, náuseas, debilidad o alteración de conciencia. La acidemia intensa favorece hipotensión, menor contractilidad y arritmias; no toda taquipnea es enfermedad pulmonar.
- Urgencia: Acidemia con shock, arritmia, hiperkalemia, fatiga respiratoria o deterioro neurológico requiere tratamiento monitorizado. Un pH ≤7,20 identifica acidemia grave, pero no determina por sí solo una terapia única.
- Ventilación: La hiperventilación puede ser compensadora y vital. Antes de sedar o intubar, anticipar pérdida de esa compensación y mantener ventilación suficiente; buscar apoyo crítico.
Separar anion gap aumentado de hipercloremia
- Anion gap: AG = Na − (Cl + HCO3), todos en mmol/L; se calcula sin K. Comparar con el intervalo del laboratorio y corregir por albúmina si está disminuida.
- AG aumentado: Acumulación de aniones no medidos: lactato, cetonas, uremia avanzada, metanol, etilenglicol, salicilatos, 5-oxoprolina por exposición susceptible a paracetamol y D-lactato en intestino corto.
- Lactato: Buscar hipoperfusión o hipoxia, pero también convulsiones, fármacos, alteración del metabolismo o menor depuración hepática. El AG normal no excluye hiperlactatemia: medir lactato directamente.
- Cetonas: Preferir beta-hidroxibutirato sanguíneo si se sospecha cetoacidosis. Puede haber glicemia poco elevada con ayuno, alcohol o inhibidores SGLT2; una cetonuria negativa no la descarta siempre.
- AG normal: Pérdida de bicarbonato intestinal por diarrea, fístulas o derivaciones urinarias; pérdidas renales, acidosis tubular y expansión con NaCl 0,9%. El cloro aumenta proporcionalmente.
- Tóxicos: AG y brecha osmolar orientan, pero resultados normales no excluyen intoxicación tardía. Solicitar evaluación toxicológica y tratamiento específico sin esperar todos los resultados si la sospecha es fuerte.
Acidosis tubular renal: pistas diferenciadoras
| Tipo | Patrón | Claves clínicas |
|---|---|---|
| Distal, tipo 1 | Acidosis hiperclorémica, K habitualmente bajo; pH urinario >5,5 pese a acidemia. | Litiasis o nefrocalcinosis; autoinmunidad como Sjögren, fármacos o formas hereditarias. |
| Proximal, tipo 2 | Pérdida de HCO3; K habitualmente bajo. Puede acidificar orina a pH <5,5 cuando baja el bicarbonato plasmático. | Buscar síndrome de Fanconi: glucosuria sin hiperglicemia, fosfaturia y otras pérdidas proximales. |
| Tipo 4 | Acidosis hiperclorémica con hiperkalemia; puede conservar pH urinario <5,5. | Hipoaldosteronismo o resistencia: diabetes, ERC y fármacos que interfieren con aldosterona/ENaC. |
- Tratamiento: Corregir causa y administrar álcali individualizado con Nefrología. En tipos 1-2 reponer también K si falta; en tipo 4 controlar hiperkalemia y fármacos precipitantes.
Usar la orina cuando persiste la duda etiológica
- Anion gap urinario: AGu = Na urinario + K urinario − Cl urinario, en mmol/L. Es una aproximación indirecta a la excreción de NH4; no equivale al AG plasmático.
- AGu negativo: En acidosis hiperclorémica sugiere respuesta renal con excreción de NH4Cl, compatible con pérdidas digestivas de bicarbonato.
- AGu no negativo: Puede apoyar menor eliminación renal de amonio, pero no establece por sí solo acidosis tubular. Interpretar con función renal, volemia y pH urinario.
- Limitaciones: La hipovolemia con bajo Na urinario y la excreción de cetonas u otros aniones alteran su interpretación. No aplicarlo de rutina en acidosis con AG elevado ni usar pH urinario aislado.
Tratar la causa; seleccionar álcali o diálisis
- Medidas causales: Restituir perfusión si corresponde, tratar sepsis, controlar cetoacidosis, retirar tóxicos y reponer pérdidas. En hipovolemia valorar cristaloides y respuesta; el exceso de cloro puede agravar acidosis.
- Bicarbonato: Es útil para reemplazar pérdidas relevantes de base. En acidemia grave con lesión renal aguda puede considerarse en cuidados críticos; no se administra rutinariamente a toda acidosis láctica ni a toda cetoacidosis.
- Beneficio y límites: BICARICU-2 no mostró menor mortalidad con bicarbonato en acidemia grave y lesión renal aguda, aunque redujo el uso de reemplazo renal. La selección depende de situación clínica y riesgos.
- Seguridad: Puede provocar sobrecarga de sodio/volumen, hipokalemia, descenso del calcio ionizado y generación de CO2. Exige ventilación suficiente y controles de gases y electrolitos; no buscar normalización instantánea.
- Reemplazo renal: Consultar urgentemente ante acidemia refractaria, especialmente con shock/lesión renal, hiperkalemia, sobrecarga o tóxicos dializables. El consenso SRLF/SFMU considera pH ≤7,15 persistente pese a tratamiento en shock o lesión renal, sin acidosis respiratoria grave asociada.
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- Un bicarbonato bajo también puede ser compensación de alcalosis respiratoria: interpretar gases.
- Acidosis hiperclorémica con K alto orienta a tipo 4; con K bajo, pensar pérdidas digestivas o tipos 1-2.
5.3. Alcalosis metabólica
Reconocer mecanismo y repercusión
- Definición: Elevación primaria de HCO3 que tiende a aumentar el pH. Confirmar con gases: un bicarbonato alto también puede compensar retención crónica de CO2.
- Generación: Pérdida de H+ por vómitos, aspiración gástrica o riñón; aporte de álcali cuando su eliminación es insuficiente. Diuréticos de asa y tiazidas favorecen pérdidas de cloro, volumen y K.
- Mantenimiento: Hipovolemia, déficit de cloro, hipokalemia, disminución de filtración o exceso mineralocorticoide dificultan excretar bicarbonato. Deben corregirse además del desencadenante.
- Clínica: Parestesias, calambres, tetania por menor calcio ionizado, debilidad o arritmias. La hipokalemia y la hipomagnesemia aumentan el riesgo eléctrico.
- Gravedad: pH ≥7,55, arritmia, convulsiones o compromiso respiratorio requieren evaluación hospitalaria urgente. La compensación hipoventilatoria no debe confundirse automáticamente con enfermedad ventilatoria independiente.
Historia, presión arterial y cloro urinario
- Preguntar: Vómitos, sonda gástrica, diuréticos actuales o recientes, laxantes, álcalis, calcio, regaliz y corticoides. Considerar fase posterior a corregir hipercapnia crónica.
- Solicitar: Na, K, Cl, Mg, creatinina y gases; calcio ionizado si hay tetania. Medir cloro en muestra de orina y evaluar volemia y PA.
- Cloro urinario <20 mmol/L: Orienta a depleción de cloro: pérdidas gástricas o efecto remoto de diuréticos. Suele responder a reposición de cloro/volumen cuando realmente existe contracción extracelular.
- Cloro urinario ≥20 mmol/L: Sugiere pérdidas renales activas de cloro o exceso mineralocorticoide. Un diurético reciente puede elevarlo incluso en hipovolemia; una muestra aislada no basta para concluir resistencia a suero.
- Presión elevada: Con cloro urinario alto, buscar hiperaldosteronismo, Cushing, regaliz u otros estados mineralocorticoides. La hipokalemia puede empeorar y perpetuar la alcalosis.
- Presión normal o baja: Con pérdidas renales persistentes, considerar diuréticos, Bartter o Gitelman. La historia, Mg, calciuria y estudio especializado ayudan a diferenciarlos.
Alcalosis por depleción de cloro
- Reposición dirigida: Si está hipovolémico, usar NaCl 0,9% con reevaluación clínica y KCl según déficit, diuresis y función renal. El cloro facilita la excreción de bicarbonato.
- Corregir pérdidas: Controlar vómitos o aspiración, revisar necesidad de diuréticos y tratar el proceso digestivo. Reponer Mg si está bajo para permitir corrección sostenida de K.
- Evitar sobrecarga: Edema, insuficiencia cardíaca o ERC exigen individualizar volumen; un cloro bajo no autoriza infundir grandes cantidades sin evaluar congestión.
- Control: Vigilar PA, peso, balance, diuresis, K, Cl, bicarbonato y creatinina. La mejoría depende de frenar pérdidas y recuperar capacidad renal para eliminar base.
Alcalosis con exceso mineralocorticoide o congestión
- Causa endocrina: Medir renina/aldosterona con preparación e interpretación apropiadas; corregir K. Tratar la enfermedad causal y considerar antagonismo mineralocorticoide o bloqueo ENaC según diagnóstico.
- Congestión persistente: Puede ser necesario continuar diuresis, ajustar dosis y reponer K/Cl sin expandir excesivamente volumen. Acetazolamida puede ayudar a eliminar bicarbonato en pacientes seleccionados, con vigilancia de K y función renal.
- Posthipercápnica: Tras corregir rápidamente retención crónica de CO2, el HCO3 renal elevado puede persistir. Revisar volumen, cloro y ventilación; no restablecer hipoventilación peligrosa para normalizar el pH.
- Refractaria grave: Nefrología/UCI valoran reemplazo renal si existe falla renal o sobrecarga. La infusión de ácido no es una medida de manejo general; exige protocolo especializado.
Ejemplo de lectura clínica
- Datos: Paciente con vómitos: pH 7,50, HCO3 36 mmol/L, PaCO2 48 mmHg, K 2,9 mmol/L y cloro urinario 8 mmol/L.
- Interpretación: Alcalosis metabólica con hipokalemia y depleción de cloro. PaCO2 compensadora aproximada = 40 + 0,7 × (36 − 24) = 48,4 mmHg.
- Conducta: Evaluar volemia, controlar pérdidas gástricas, reponer cloro/K de forma segura y comprobar respuesta. Si PaCO2 se aparta claramente de lo esperado, buscar un segundo trastorno respiratorio.
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- Cloro urinario y volemia orientan mejor el tratamiento que la cifra de bicarbonato aislada.
- La hipokalemia mantiene la alcalosis y debe corregirse junto con el déficit de cloro.
5.4. Acidosis e hiperkalemia en insuficiencia renal crónica
Mecanismos y evaluación conjunta
- Acidosis renal: La menor excreción de ácido y generación de bicarbonato favorecen acidosis; al comienzo puede ser hiperclorémica y con enfermedad avanzada aumentar el AG. No atribuir toda acidosis a ERC.
- K elevado: Intervienen menor excreción, reducción de aldosterona, diabetes, medicamentos, acidosis, estreñimiento y lesión renal superpuesta. La hiperkalemia no aparece obligatoriamente a una etapa fija.
- Confirmar: Comparar tendencia de creatinina, bicarbonato y K; revisar hemólisis de muestra, gases si hay duda, glicemia, balance, diuresis y adherencia a diálisis.
- Buscar descompensación: Infección, diarrea, deshidratación, obstrucción, sangrado, nuevos fármacos o descompensación cardíaca pueden convertir una alteración crónica en una urgencia.
Corregir acidosis crónica sin sobrecargar
- Marco chileno: MINSAL, GPC 2018: sugiere bicarbonato en ERC etapas 2-4 con acidosis metabólica o HCO3 <22 mmol/L, buscando valores normales; recomendación condicional, con certeza baja.
- Inicio orientativo MINSAL: En déficit leve/moderado propone bicarbonato de sodio oral 1 g cada 12 horas y ajuste según respuesta, tolerancia y carga de sodio. No es una pauta para acidemia aguda grave.
- Criterio KDIGO: Considerar tratamiento farmacológico, con o sin intervención dietaria, para prevenir acidosis con repercusión clínica; KDIGO 2024 da como ejemplo HCO3 <18 mmol/L en adultos. Confirmar persistencia y contexto.
- Umbral individual: MINSAL 2018 y KDIGO 2024 emplean umbrales distintos; no presentar <18 como reemplazo automático de la recomendación chilena. Valorar persistencia, síntomas, nutrición, K y riesgos con Nefrología.
- Álcali oral: Bicarbonato de sodio titulado a respuesta puede corregir la alteración. La dosis depende del déficit, tamaño corporal, tolerancia y carga de sodio; no sustituye el tratamiento causal ni la diálisis indicada.
- Seguimiento: Controlar bicarbonato, K, PA, peso y edema después de iniciar o modificar tratamiento. Evitar bicarbonato por encima del límite normal, HTA o expansión de volumen.
- Nutrición: Ajustar carga ácida y calidad alimentaria con nutricionista renal. El aumento de vegetales debe individualizarse si existe hiperkalemia; evitar restricciones que produzcan malnutrición.
Reducir hiperkalemia preservando terapias útiles
- Revisión farmacológica: Detectar suplementos de K, sales dietéticas con KCl, AINE, trimetoprim, bloqueadores del sistema renina-angiotensina y ahorradores de K. Revisar interacciones antes de suspender todo el tratamiento crónico.
- IECA/ARA2: KDIGO aconseja tratar la hiperkalemia cuando sea posible antes de reducir o retirar protección renal. Suspender o ajustar si persiste sin control pese a medidas, aparece hipotensión sintomática o hay otra contraindicación clínica.
- Alimentación: Priorizar reducción de aditivos potásicos muy biodisponibles y sustitutos de sal; adaptar porciones y preparación. No prohibir indiscriminadamente todos los vegetales por una cifra aislada.
- Diuréticos: Los de asa pueden aumentar excreción de K si existe diuresis y contexto de volumen apropiado. No resuelven anuria y pueden agravar hipovolemia.
- Captadores intestinales: Patiromer o ciclosilicato de zirconio pueden facilitar control persistente según disponibilidad y selección especializada. No reemplazan calcio ni medidas urgentes frente a cardiotoxicidad.
- Otras medidas: Corregir acidosis y estreñimiento, optimizar control glicémico y revisar adecuación de diálisis. Repetir K después de cambios; el intervalo depende de gravedad y velocidad de aumento.
Separar control ambulatorio de emergencia
- Derivación inmediata: K ≥6,5 mmol/L, cambios electrocardiográficos, arritmia o debilidad/parálisis marcada requieren urgencias, aunque exista ERC conocida. K 6,0-6,4 exige ECG urgente y evaluación rápida, especialmente si está enfermo.
- Puente terapéutico: La estabilización cardíaca y redistribución de K son temporales. Aplicar el algoritmo de hiperkalemia aguda y organizar eliminación definitiva, incluida diálisis si procede.
- Marco chileno: La vía clínica MINSAL 2025 indica derivación inmediata en VFG <15 mL/min/1,73 m² con K ≥6 mEq/L, acidosis grave, edema pulmonar, síndrome urémico o nitrógeno ureico ≥100 mg/dL. No esperar ese filtrado si hay amenaza vital.
- Reemplazo renal: Acidosis o hiperkalemia graves refractarias, sobrecarga pulmonar y manifestaciones urémicas motivan evaluación urgente. Una creatinina o un bicarbonato aislados no determinan automáticamente el inicio de diálisis.
Claves EUNACOM
- La ERC no vuelve inocuo un K alto ni permite posponer un ECG.
- En acidosis crónica, corregir el bicarbonato sin empeorar presión arterial o volumen.
6. Electrolitos, agua y sueroterapia
Separar estabilización urgente, corrección segura y tratamiento de la causa.
6.1. Potasio, calcio, magnesio y fósforo
Electrolitos: verificar dato y amenaza vital
- Rangos orientativos adultos: Na 135-145 mmol/L; K 3,5-5,0 mmol/L; calcio total aproximadamente 8,5-10,5 mg/dL. Ca, Mg y fósforo dependen del laboratorio; no confundir total con ionizado.
- Unidades: Para Na y K, 1 mmol equivale a 1 mEq. En cationes divalentes como Ca y Mg, 1 mmol equivale a 2 mEq; prescribir también sal, concentración y volumen.
- Urgencia: Arritmia, síncope, convulsiones, tetania, parálisis, falla respiratoria o alteración de conciencia exigen monitorización y evaluación inmediata. Una cifra aislada no resume el riesgo.
- Muestra dudosa: Considerar hemólisis, toma desde una infusión, torniquete prolongado o contaminación. Repetir sin retrasar tratamiento cuando existe cardiotoxicidad o un resultado clínicamente plausible grave.
- Evaluación integrada: ECG, función renal, gases, glucosa, Mg, Ca y fósforo según contexto. Revisar diuresis, pérdidas digestivas, nutrición y medicamentos; muchas alteraciones ocurren juntas.
Hipokalemia: reconocer mecanismo y riesgo
- Definición: K <3,5 mmol/L; grave <2,5 mmol/L. Síntomas, cardiopatía, digoxina y rapidez de descenso pueden volver peligrosa una cifra menos baja.
- Causas: Pérdidas por diuréticos, vómitos o diarrea; hipomagnesemia; exceso mineralocorticoide. Insulina, betaagonistas/adrenalina y alcalosis desplazan K al interior celular.
- Manifestaciones: Debilidad, íleo, rabdomiólisis o parálisis. ECG con T aplanada, depresión ST y onda U; la fusión T-U puede aparentar QT largo y favorecer arritmias ventriculares.
- Estudio: Comprobar Mg, ácido-base, creatinina y pérdidas urinarias si etiología incierta. Hipokalemia persistente con HTA sugiere investigar exceso mineralocorticoide.
- Reposición oral adulta: Si tolera vía oral y no hay gravedad: preferir KCl, con dosis fraccionadas ajustadas a déficit. NHS SPS propone 24 mmol por dosis, 2-3 veces/día en hipokalemia leve; reevaluar antes de repetir en disfunción renal.
- Corregir Mg: El déficit de Mg puede impedir corregir K; reponer ambos según gravedad. Si la causa es redistribución, evitar exceso de reposición por riesgo de rebote.
KCl intravenoso: administración segura
- Indicaciones: K <2,5 mmol/L, arritmia, síntomas importantes, necesidad de corrección rápida o vía digestiva no utilizable: tratamiento hospitalario, con acceso seguro y control de diuresis.
- Nunca en bolo: Usar solución diluida y bomba de infusión; preferir preparados listos para usar. La administración directa o demasiado rápida puede producir arritmia fatal/asistolia.
- Pauta habitual adulta: Velocidad usual hasta 10 mmol/h. Concentración periférica generalmente ≤40 mmol/L; concentraciones mayores requieren acceso central y protocolo supervisado.
- Velocidades mayores: Solo en situaciones seleccionadas, con equipo experimentado y monitorización cardíaca continua. No extrapolar los límites habituales a una reposición rápida sin protocolo de cuidados críticos.
- Vehículo y seguimiento: En la reposición inicial preferir soluciones sin glucosa, salvo indicación concomitante. Medir K durante tratamiento y antes de reiterar cargas; acortar intervalos en gravedad o disfunción renal.
- Límite no es objetivo: NHS SPS cita un máximo total de 2-3 mmol/kg/24 horas; no es una dosis rutinaria y debe reducirse según función renal, diuresis, cambios de compartimento y controles.
Hiperkalemia: ECG, gravedad y causas
- Grados UKKA: Leve 5,5-5,9; moderada 6,0-6,4; grave ≥6,5 mmol/L. Obtener ECG urgente si K ≥6; monitor continuo si ≥6,5, cambios de ECG o enfermedad aguda con riesgo de ascenso.
- ECG: T picudas, PR prolongado, pérdida de onda P, QRS ancho, bloqueo, patrón sinusoidal o arritmia. La secuencia no es obligatoria; un ECG normal no excluye hiperkalemia peligrosa.
- Causas renales/farmacológicas: Lesión renal, ERC, hipoaldosteronismo; IECA/ARA2, espironolactona, amilorida, AINE, trimetoprim, betabloqueadores y suplementos/sustitutos de sal con K.
- Otras causas: Acidosis, déficit de insulina, rabdomiólisis, lisis tumoral o hemólisis. Diferenciar de pseudohiperkalemia por toma difícil, trombocitosis o leucocitosis intensa.
- Acción inicial: Suspender aportes de K, obtener acceso venoso y solicitar ayuda si grave. Confirmar muestra cuando corresponda, sin esperar repetición si hay alteraciones eléctricas amenazantes.
Imagen sugerida (nueva): trazados de ECG con alteraciones asociadas a hiperkalemia rotuladas, presentados como ejemplos y no como una secuencia obligatoria.
Proteger corazón y desplazar K: pauta adulta UKKA
- Calcio con cambios de ECG: Gluconato de calcio al 10%: 30 mL IV en 10 minutos, con ECG continuo. Equivale a 3 g de la sal y aproximadamente 6,8 mmol de calcio elemental; no confundir con 1 g de calcio elemental.
- Reanimación/periparada: UKKA prefiere cloruro de calcio al 10%: 10 mL IV en 5 minutos, equivalente en calcio. Es más irritante; asegurar acceso y seguir protocolo de reanimación.
- Reevaluar calcio: Revisar ECG y considerar repetición si persisten alteraciones a los 5-10 minutos. Su efecto es breve y no reduce K; continuar redistribución y eliminación. No mezclar calcio con bicarbonato en la misma línea.
- Insulina y glucosa: Insulina regular/soluble 10 unidades IV con 25 g de glucosa, según preparación hospitalaria; el protocolo UKKA con glucosa 50% -50 mL- se administra en 5-15 minutos. Indicada en hiperkalemia grave; valorar también en moderada según contexto.
- Prevenir hipoglicemia: Si glicemia previa <126 mg/dL -7 mmol/L-, UKKA añade glucosa al 10% a 50 mL/h durante 5 horas después del tratamiento inicial. Verificar siempre la glicemia basal.
- Salbutamol: 10-20 mg nebulizados como complemento en hiperkalemia moderada/grave; no como monoterapia en grave. Puede causar taquicardia y su respuesta es variable.
- Bicarbonato IV: No se recomienda sistemáticamente para bajar K. Puede considerarse si existe acidosis metabólica relevante, con vigilancia de sodio, volumen y calcio ionizado.
Eliminar K y vigilar rebote e hipoglicemia
- Eliminación: Diurético de asa solo si hay diuresis y situación de volumen adecuada. Captadores intestinales pueden añadirse según disponibilidad; su efecto no sustituye estabilización cardíaca.
- Zirconio: UKKA contempla ciclosilicato de zirconio sódico 10 g VO tres veces/día hasta 72 horas en grave, como parte del manejo hospitalario; valorar carga de sodio, edema y disponibilidad local.
- Resinas antiguas: No usar rutinariamente poliestirensulfonato como solución de una emergencia: efecto lento/impredecible y riesgo gastrointestinal. No retrasar diálisis esperando su acción.
- Diálisis: Urgente si hiperkalemia grave refractaria, falla renal con eliminación insuficiente o paciente en hemodiálisis con K ≥6,5. Dar calcio si hay ECG tóxico aunque la diálisis esté disponible.
- Control de K: Tras tratamiento de moderada/grave, UKKA propone medición al menos a 1, 2, 4, 6 y 24 horas. La redistribución transitoria puede seguirse de rebote.
- Control de glucosa: Tras insulina-glucosa: basal y a 30, 60, 90, 120, 180, 240, 300 y 360 minutos. ERC, bajo peso, glicemia inicial baja y dosis repetidas aumentan riesgo de hipoglicemia.
- Continuidad: Una primera cifra de K normal no autoriza alta automática: confirmar estabilidad, causa corregida y plan farmacológico/renal.
Calcio: total, ionizado y relación con PTH
- Fracción activa: El calcio ionizado es biológicamente activo; el calcio total incluye fracción unida a albúmina. Hipoalbuminemia puede bajar calcio total sin verdadera hipocalcemia.
- Estimación clásica: Ca corregido en mg/dL = Ca total +0,8 × (4 − albúmina en g/dL). No usar albúmina en g/L sin convertir ni aplicar la fórmula a calcio ionizado.
- Límite de la fórmula: Es una aproximación y puede clasificar mal, especialmente en ERC, enfermedad crítica y cambios de pH. Preferir calcio ionizado si hay síntomas, discrepancia o decisión urgente; respetar condiciones de toma.
- Efecto del pH: La alcalemia aumenta unión a proteínas y puede bajar calcio ionizado con total normal. La acidemia produce el efecto contrario.
- PTH y fósforo: Ca alto con PTH no suprimida orienta a hiperparatiroidismo primario/terciario; Ca alto con PTH baja, a causa independiente de PTH. En hipoparatiroidismo: Ca bajo, PTH baja/inadecuada y fósforo alto.
- ERC: El hiperparatiroidismo secundario puede asociar Ca bajo/normal y fósforo elevado, especialmente en etapas avanzadas. No exigir ese patrón completo en fases tempranas ni confundirlo con hiperparatiroidismo primario.
Hipocalcemia: síntomas y tratamiento inicial adulto
- Manifestaciones: Parestesias peribucales, espasmo carpopedal, tetania, hiperreflexia/clonus, convulsiones o laringoespasmo. QT prolongado y arritmias; Chvostek/Trousseau apoyan, pero no bastan para diagnosticar.
- Causas: Hipoparatiroidismo posquirúrgico, déficit de vitamina D, malabsorción como enfermedad celíaca, ERC, hipomagnesemia, pancreatitis, transfusión masiva o fármacos, incluidos diuréticos de asa/antirresortivos.
- Estudio: Calcio ionizado o total interpretado con albúmina, Mg, fósforo, creatinina, PTH y 25-OH-vitamina D; ECG. Tomar muestras etiológicas sin demorar una emergencia.
- Urgencia: Síntomas importantes o calcio total ajustado <1,9 mmol/L -aproximadamente 7,6 mg/dL- justifican evaluación y tratamiento urgente; en situaciones que invalidan la corrección, priorizar calcio ionizado y clínica.
- Calcio IV: Pauta endocrinológica adulta: gluconato de calcio 10% 10-20 mL diluidos en 50-100 mL de glucosa 5%, en 10 minutos con ECG. Puede repetirse hasta controlar síntomas y luego requerir infusión titulada.
- No intercambiar pautas: Este bolo para hipocalcemia no equivale a la pauta UKKA de cardioprotección en hiperkalemia. Vigilar acceso, arritmias y calcio; en ERC avanzada, plan con Nefrología.
- Forma leve/estable: Calcio oral, por ejemplo carbonato o citrato, calculado en calcio elemental, más vitamina D según causa. El hipoparatiroidismo puede requerir calcitriol; corregir Mg si está bajo.
Hipercalcemia: diferenciar etiología y tratar gravedad
- Manifestaciones: Debilidad, constipación, poliuria/polidipsia por defecto de concentración, deshidratación, litiasis y deterioro cognitivo; ECG puede mostrar QT corto.
- Umbrales: Calcio total interpretado correctamente >14 mg/dL -3,5 mmol/L-, síntomas graves, arritmia o lesión renal requieren tratamiento urgente. Entre 12-14 mg/dL, la rapidez y los síntomas guían la urgencia.
- PTH no suprimida: Investigar hiperparatiroidismo primario/terciario, exposición a litio y posibilidad de hipercalcemia hipocalciúrica familiar. No decidir cirugía solo por PTH elevada sin diagnóstico completo.
- PTH suprimida: Buscar malignidad por PTHrP, osteólisis o calcitriol; también exceso de vitamina D/A, granulomatosis, tirotoxicosis, insuficiencia suprarrenal, inmovilización o fármacos como tiazidas según contexto.
- Primeras medidas: Suspender aportes/medicamentos causales y rehidratar con NaCl 0,9% si está deplecionado, ajustando a diuresis, edad, corazón y riñón. Furosemida solo si aparece sobrecarga; no usarla sistemáticamente para bajar Ca.
- Antirresortivos: En hipercalcemia de malignidad, bisfosfonato IV o denosumab bajo supervisión; zoledronato habitualmente 4 mg IV en al menos 15 minutos, con evaluación renal y ajustes/alternativa según función.
- Puente rápido: Si malignidad con hipercalcemia grave, añadir calcitonina 4-8 UI/kg SC o IM cada 6-12 horas, limitada a 48-72 horas por taquifilaxia; no reemplaza el tratamiento sostenido.
- Situaciones especiales: Corticoides en mecanismos mediados por calcitriol, como algunos linfomas/granulomatosis; no todo cáncer los requiere. Diálisis si grave refractaria o no tolera hidratación. Denosumab bloquea RANKL y puede causar hipocalcemia marcada en ERC.
Magnesio: alteración asociada que cambia el tratamiento
- Hipomagnesemia: Mg <0,7 mmol/L; grave <0,5 mmol/L. Buscar diarrea, desnutrición, alcohol, diuréticos, IBP, aminoglucósidos o pérdidas renales.
- Clínica: Debilidad, temblor, tetania, convulsiones y arritmias, incluida torsade de pointes. Puede causar hipokalemia refractaria e hipocalcemia por alteración de PTH.
- Reposición del déficit: Leve: Mg oral, según sal y tolerancia; NHS SPS orienta 10-24 mmol/día dividido. Si grave, sulfato de Mg IV hospitalario: dosis inicial orientativa 5 g -20 mmol-, diluida, a 1-2 g/h si no hay emergencia arrítmica.
- Torsade con pulso estable: RCUK indica Mg 8 mmol -aproximadamente 2 g de sulfato de magnesio- IV en 10 minutos, con monitorización y ayuda experta. Corregir K y retirar desencadenantes que prolongan QT.
- Arritmia inestable o sin pulso: Activar soporte vital y tratamiento eléctrico según protocolo. La infusión lenta de 5 g para reponer el déficit no sustituye el manejo inmediato de torsade/arritmia.
- Seguridad: Ajustar a función renal; en ERC avanzada o lesión renal, consultar antes de reposiciones repetidas. Controlar Mg después de cada dosis IV, además de K, Ca, PA y ECG cuando hay síntomas graves.
- Hipermagnesemia: Sospechar en insuficiencia renal con laxantes, antiácidos o suplementos de Mg: hiporreflexia, debilidad, hipotensión, bradicardia y depresión respiratoria.
- Conducta si exceso: Suspender Mg, soporte ventilatorio/circulatorio y valoración urgente; calcio IV puede antagonizar efectos cardíacos/neuromusculares y diálisis puede ser necesaria si es grave con falla renal.
Fósforo: déficit agudo y retención renal
- Hipofosfatemia: Puede surgir por realimentación, alcohol, desnutrición, insulina, alcalosis respiratoria, diarrea, hiperparatiroidismo, déficit de vitamina D o pérdidas tubulares.
- Gravedad: P <0,3 mmol/L -aproximadamente 0,9 mg/dL- o síntomas relevantes: debilidad intensa, falla respiratoria, rabdomiólisis, hemólisis, confusión o disfunción cardíaca.
- Reposición: Preferir oral si tolerada y sin gravedad; en déficit grave usar fosfato IV con bomba y protocolo hospitalario. No convertir directamente miligramos de una sal en mmol de fósforo.
- Ejemplo de protocolo adulto: NHS Highland: 20 mmol de fosfato como glicerofosfato sódico, diluidos en 500 mL, durante 12 horas para P <0,3 mmol/L; reducir a la mitad si VFG <30 y reevaluar antes de repetir.
- Cautelas: Adaptar preparado y volumen a disponibilidad, Na, K, riñón y congestión. Vigilar Ca/P/Mg/K/Na; exceso o rapidez pueden producir hipocalcemia y calcificación. No mezclar con calcio en la misma línea.
- Hiperfosfatemia: Habitual en ERC avanzada; también lisis tumoral, rabdomiólisis o carga exógena. Tratar causa y valorar urgencia si hay hipocalcemia sintomática o lesión renal; el manejo crónico se integra con Ca/PTH.
Claves EUNACOM
- En hiperkalemia: calcio protege; insulina/salbutamol redistribuyen; diálisis o excreción eliminan.
- KCl nunca en bolo. La hipomagnesemia puede hacer refractaria la hipokalemia.
- Calcio corregido es una estimación; si la decisión es crítica, considerar calcio ionizado.
Referencias: 49, 48, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 3, 58, 59. Bibliografía al final.
6.2. Hiponatremia: evaluación, manejo crónico y urgencias
Clasificar antes de restringir líquidos
- Definición y tiempo: Na <135 mmol/L. Crónica si dura ≥48 horas; si el tiempo es desconocido, aplicar límites prudentes de corrección de crónica. La intensidad bioquímica y los síntomas son dimensiones diferentes.
- Grado bioquímico europeo: Leve 130-134; moderada 125-129; profunda <125 mmol/L. Una cifra <120 requiere evaluación estrecha, pero no establece por sí sola velocidad ni modalidad de tratamiento.
- Síntomas sutiles: Incluso la forma aparentemente asintomática puede asociarse a problemas de atención, marcha o caídas. Convulsiones, coma, somnolencia profunda o deterioro cardiorrespiratorio cambian inmediatamente la prioridad.
- Osmolalidad: Medir osmolalidad plasmática y glicemia. La hiponatremia hipotónica suele tener osmolalidad <275 mOsm/kg; la hiperglicemia puede causar hiponatremia hipertónica por desplazamiento de agua.
- Pseudohiponatremia: Hipertrigliceridemia o hiperproteinemia intensas pueden reducir Na medido por electrodo indirecto sin verdadera hipotonía. Confirmar con osmolalidad y método directo; no corregir con salino hipertónico.
- Hiperglicemia: Estimación ESE: Na corregido = Na medido + 2,4 × [(glucosa en mg/dL − 100)/100]. Es aproximada y dependiente del contexto; no mezclarla con fórmulas que usan glucosa en mmol/L.
- Ejemplo: Na 126 mmol/L y glucosa 400 mg/dL: Na corregido ≈133,2 mmol/L. Tratar la hiperglicemia y valorar tonicidad; el Na medido puede subir al entrar agua nuevamente a las células.
Orina y volumen: ordenar el diagnóstico
- Muestras simultáneas: Tomar osmolalidad urinaria y Na urinario junto con sangre, idealmente antes de fluidos; nunca retrasar tratamiento de una emergencia neurológica.
- Orina ≤100 mOsm/kg: Indica supresión apropiada de antidiuresis: exceso de agua respecto a solutos, polidipsia o ingesta muy baja de proteínas/sal. La corrección puede acelerarse al reponer solutos.
- Orina >100 mOsm/kg: Hay antidiuresis y se debe investigar la causa. Por sí sola no diagnostica SIAD ni exige un umbral >200.
- Na urinario ≤30 mmol/L: Orienta a bajo volumen arterial efectivo: pérdidas de volumen, insuficiencia cardíaca o cirrosis. Interpretar con dieta, función renal y tratamiento.
- Na urinario >30 mmol/L: Considerar SIAD, insuficiencia suprarrenal, diuréticos o pérdida renal de sal. Diuréticos y ERC limitan la interpretación; integrar examen y evolución.
- Volemia: Hipovolemia: pérdidas digestivas o renales; hipervolemia: edema por insuficiencia cardíaca, cirrosis o falla renal; euvolemia aparente: SIAD y endocrinopatías. La exploración aislada tiene precisión limitada.
SIAD: diagnóstico de exclusión
- Criterios esenciales: Hiponatremia hipotónica, orina >100 mOsm/kg, euvolemia clínica y Na urinario >30 mmol/L con ingesta habitual; excluir insuficiencia suprarrenal, tiroidea relevante, renal y uso reciente de diuréticos.
- Endocrinopatías: Solicitar cortisol y evaluación suprarrenal según contexto, además de TSH/T4. La insuficiencia suprarrenal puede imitar SIAD; el hipotiroidismo leve rara vez explica hiponatremia importante.
- Desencadenantes: Lesiones del SNC -TEC, ACV, tumor-, enfermedades pulmonares como neumonía/TB, cáncer especialmente microcítico, dolor y náuseas. Revisar ISRS, carbamazepina y otros medicamentos.
- Restricción inicial: En SIAD crónico estable, reducir agua total según diuresis y consumo, manteniendo aporte de proteínas/solutos. Un rango frecuente es 800-1.000 mL/día, individualizado; contar líquidos de todas las vías.
- Respuesta insuficiente: Reevaluar diagnóstico, adherencia y carga de solutos. Urea oral u otras estrategias requieren selección especializada y vigilancia. Vaptanes no son rescate de emergencia y pueden sobrecorregir.
- Salino isotónico: Puede no corregir e incluso empeorar SIAD cuando se elimina orina muy concentrada: no indicar NaCl 0,9% como tratamiento universal de toda hiponatremia.
Conducta según causa en el paciente estable
- Hipovolémica: Reponer volumen con cristaloide isotónico, suspender pérdidas y tratar causa. Al desaparecer el estímulo de ADH puede aparecer diuresis acuosa y sobrecorrección rápida.
- Hipervolémica: Tratar insuficiencia cardíaca, cirrosis o falla renal; ajustar agua, sodio y diuréticos según situación. La restricción hídrica aislada no resuelve la enfermedad de base.
- Fármacos: Suspender cuando sea posible tiazidas u otros desencadenantes; evaluar sustitución segura. Controlar Na tras retirarlos, porque puede aumentar bruscamente.
- Polidipsia o pocos solutos: Reducir exceso de agua y recuperar alimentación de manera vigilada. En desnutrición controlar K, Mg y fósforo y prevenir síndrome de realimentación.
- Seguimiento: La hiponatremia leve estable permite estudio y controles dirigidos. Hospitalizar si hay síntomas relevantes, descenso rápido, cifras profundas, comorbilidad descompensada o incapacidad de monitorización.
Síntomas graves: rescate hospitalario con NaCl al 3%
- Indicación clínica: Convulsiones, coma, somnolencia profunda, vómitos intensos o compromiso cardiorrespiratorio atribuibles a hiponatremia requieren rescate urgente, sea aguda o crónica. Asegurar vía aérea, monitor y acceso venoso.
- Pauta adulta ESE: NaCl al 3%: 150 mL IV en 20 minutos. Medir Na y reevaluar; repetir hasta dos veces adicionales durante la primera hora si sigue indicado.
- Objetivo inmediato: Detener bolos cuando mejoran síntomas o Na ha aumentado aproximadamente 5 mmol/L. Esa elevación inicial cuenta dentro del límite diario; no intentar normalizar Na en la primera hora.
- Control cercano: Controlar Na tras cada bolo, luego cada 2-4 horas según evolución, diuresis y terapia. Si no mejora la conciencia pese a corrección inicial, buscar causas adicionales.
- Síntomas moderados: Cefalea, confusión o náuseas sin vómitos requieren evaluación rápida; la guía europea contempla un bolo único de 150 mL/20 minutos y tratamiento causal, con monitorización. No equiparar toda náusea aislada a coma.
Límites de corrección y desmielinización osmótica
- Límite europeo: Evitar aumentos >10 mmol/L en las primeras 24 horas y >8 mmol/L en cada período posterior de 24 horas. Son techos de seguridad, no objetivos a alcanzar.
- Alto riesgo: Na ≤105 mmol/L, alcoholismo, desnutrición, hepatopatía avanzada o hipokalemia aumentan riesgo de desmielinización. En estos pacientes, objetivo 4-6 mmol/L/día y límite ≤8 mmol/L en cualquier 24 horas.
- Contabilizar todo: La reposición de K también puede elevar Na. Vigilar todos los aportes, pérdidas y el aumento espontáneo tras resolver hipovolemia, déficit de cortisol o efecto de fármacos.
- Alarma de sobrecorrección: Aumento brusco de diuresis, especialmente >100 mL/h, exige controles más frecuentes. Un Na inicialmente estable no garantiza corrección segura durante las siguientes horas.
- Rescate especializado: Si supera o amenaza superar límites: detener medidas que elevan Na, consultar urgentemente y valorar agua libre/glucosa al 5% más desmopresina para frenar acuariuresis, con mediciones frecuentes.
- Consecuencia neurológica: La desmielinización osmótica puede manifestarse días después con disartria, disfagia, alteración de conciencia o cuadriparesia, incluso tras mejoría inicial. No se limita anatómicamente al puente.
Claves EUNACOM
- Los síntomas graves indican rescate con bolos monitorizados; la cifra <120 aislada no prescribe una infusión lenta.
- Una orina >100 mOsm/kg demuestra antidiuresis, no confirma por sí sola SIAD.
6.3. Hipernatremia y poliuria
Hipernatremia: agua insuficiente respecto al sodio
- Definición: Na >145 mmol/L; generalmente expresa déficit de agua, con menor frecuencia ganancia de sodio. Puede coexistir con hipovolemia, euvolemia aparente o sobrecarga.
- Riesgos y síntomas: Sed, debilidad, irritabilidad, letargia, convulsiones o coma. La contracción cerebral rápida puede causar lesión vascular/hemorragia; el riesgo depende de magnitud y velocidad.
- Acceso al agua: Buscar dependencia, edad avanzada, alteración de conciencia, adipsia y omisión de líquidos o desmopresina. Con sed intacta y libre acceso a agua, la DI puede mantener Na normal.
- Pérdidas: Digestivas, cutáneas o respiratorias; renales por glucosuria, diuréticos, manitol, diuresis posobstructiva o recuperación tubular y diabetes insípida.
- Ganancia de sodio: Considerar soluciones hipertónicas, bicarbonato concentrado, alimentación sin agua suficiente o ingestión excesiva de sal; revisar todas las vías de aporte.
- Evaluación: Na, glicemia, función renal, K, Ca, balance, peso y osmolalidad urinaria. Orina muy diluida pese a hipernatremia orienta a defecto de antidiuresis.
Restituir circulación y calcular agua libre
- Shock o hipovolemia importante: Restaurar primero perfusión con cristaloide isotónico y reevaluación. El Na alto no contraindica la reanimación inicial; después corregir el déficit de agua.
- Agua de reposición: Preferir vía oral o enteral si es segura; si no, glucosa al 5% IV. NaCl 0,45% puede aportar simultáneamente agua y sodio cuando se requiere reposición mixta.
- Déficit estimado: Agua total corporal × [(Na actual/140) − 1], en litros. Agua total aproximada: 0,6 × peso en kg en varón adulto y 0,5 × peso en mujer adulta; menor en personas mayores o con poca masa magra.
- Ejemplo: Varón adulto de 70 kg, factor 0,6 y Na 160: 42 × (160/140 − 1) = 6 litros. Es déficit estimado total, no volumen para administrar de una vez ni necesariamente en un día.
- Aportes completos: Sumar pérdidas persistentes e insensibles y necesidades de mantención; restar otros ingresos. Ajustar al volumen extracelular y diuresis, porque las fórmulas no predicen todos los cambios.
- Sobrecarga con hipernatremia: Retirar carga de sodio y planificar agua libre más eliminación de sodio; puede requerir diurético o diálisis según función renal y gravedad.
Velocidad y vigilancia de la corrección
- Crónica o desconocida: Usar una corrección prudente, habitualmente no mayor de 0,5 mmol/L/h y hasta 10 mmol/L en 24 horas, según guía hospitalaria de DI. No prolongar innecesariamente una hipernatremia persistente.
- Aguda sintomática: Requiere manejo especializado: la velocidad inicial puede diferir según tiempo y causa, especialmente carga aguda de sodio. No aplicar sin supervisión una pauta rápida a una hipernatremia de duración desconocida.
- Mediciones: En reanimación o DI descompensada, medir Na aproximadamente cada 4 horas y registrar diuresis; espaciar cuando esté estable. Ajustar la infusión a la respuesta real.
- Edema cerebral: El descenso demasiado rápido es una preocupación en estados crónicos; los límites provienen en parte de datos pediátricos y la evidencia adulta es limitada. Evitar extrapolar fórmulas adultas a niños.
- Cambio tras desmopresina: La caída de diuresis puede ser brusca: agua abundante más antidiuresis farmacológica puede sobrecorregir y producir hiponatremia. Reevaluar inmediatamente el aporte.
Confirmar poliuria y clasificar el agua urinaria
- Poliuria real: Medir volumen de 24 horas: en adultos ≥3 L/día orienta a poliuria. Diferenciar de polaquiuria con micciones pequeñas, incontinencia o nicturia sin gran volumen total.
- Descartar diuresis osmótica: Medir glucosa y revisar glucosuria, urea, manitol, SGLT2 y diuréticos. Hipercalcemia e hipokalemia pueden disminuir capacidad de concentración.
- Orina hipotónica: Osmolalidad urinaria ≤300 mOsm/kg confirma orina diluida. Valores ≥800 durante poliuria orientan a exceso de solutos; 300-800 constituye una zona de solapamiento.
- DI central: Deficiencia de arginina-vasopresina: cirugía hipofisaria, TEC, tumor, enfermedad inflamatoria/infiltrativa o forma idiopática. Evaluar otros ejes hipofisarios y resonancia según contexto.
- DI nefrogénica: Resistencia renal a vasopresina: litio, hipercalcemia, hipokalemia, enfermedad renal o formas hereditarias. El litio puede producirla sin intoxicación aguda.
- Polidipsia primaria: Ingesta excesiva de agua con Na normal-bajo o hiponatremia. La asociación psiquiátrica no basta para diagnosticarla ni excluye DI central.
Pruebas supervisadas de concentración urinaria
- Seguridad: La prueba de privación de agua requiere supervisión con peso, Na y osmolalidad. No realizarla en deshidratación o hipernatremia significativa sin evaluación especializada.
| Resultado | Orientación | Limitación |
|---|---|---|
| Tras privación: orina >800 mOsm/kg | Capacidad de concentración conservada; DI completa muy improbable. | No restringir agua por cuenta propia si se sospecha DI. |
| Orina <300; aumento >50% tras desmopresina | Compatible con deficiencia completa de vasopresina/DI central. | Requiere confirmar estímulo y protocolo apropiados. |
| Orina persistentemente diluida, sin respuesta | Orienta a resistencia a vasopresina/DI nefrogénica. | Excluir diuresis por solutos y considerar formas parciales. |
| Orina 300-800 o respuestas intermedias | Polidipsia primaria y formas parciales pueden solaparse. | El lavado del gradiente medular y ERC dificultan interpretación. |
- Copeptina: Cuando está disponible, la medición estimulada con solución hipertónica permite distinguir mejor polidipsia primaria de déficit parcial; exige centro experto y control estrecho de Na.
- Evitar prueba empírica ciega: Dar desmopresina a una persona con polidipsia persistente puede causar hiponatremia peligrosa; confirmar el diagnóstico.
Tratamiento de diabetes insípida
- Central estable: Desmopresina individualizada por vía y respuesta, con acceso a agua y educación sobre sed, diuresis y síntomas de hiponatremia. Las dosis oral, nasal y parenteral no son equivalentes.
- Central descompensada: En adulto con DI central conocida y diuresis excesiva muy diluida, la guía endocrinológica contempla desmopresina 1-2 microgramos IV o IM y observación estrecha. Optimizar volumen y agua; no repetir automáticamente.
- Redosificación: Valorar nuevas dosis cuando retorna diuresis abundante y diluida, según Na y balance. Una dosis omitida en paciente dependiente puede precipitar deshidratación grave.
- Nefrogénica: Retirar o ajustar causa, garantizar agua y reducir carga de solutos bajo supervisión. Tiazidas pueden disminuir poliuria; amilorida es especialmente útil en casos por litio, con control de K y función renal.
- AINE: Pueden reducir diuresis en casos seleccionados, pero no constituyen tratamiento universal: riesgo de lesión renal, sangrado y descompensación de volumen. Su uso corresponde a evaluación especializada.
- Seguimiento: Controlar Na, K, creatinina, sed, peso y volumen urinario tras cambios de tratamiento, enfermedad intercurrente o pérdida de acceso a líquidos.
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- Hipernatremia con shock: primero perfusión; luego agua libre y corrección monitorizada.
- Poliuria no equivale a DI: confirmar volumen, osmolalidad y ausencia de diuresis osmótica.
6.4. Sueroterapia: elegir composición y objetivo
Prescribir volumen como un medicamento
- Indicación: reanimación, mantenimiento o reposición de pérdidas; no son intercambiables. Preferir vía oral/enteral cuando cubre necesidades. Escribir composición, volumen, velocidad, objetivo y momento de revisión.
- Hipoperfusión: cristaloide isotónico, balanceado o NaCl 0,9% según contexto. En adulto sin restricciones, NICE describe bolos de 500 mL en menos de 15 minutos; en ERC, cardiopatía o fragilidad valorar aportes menores y reevaluación muy cercana.
- Reevaluar cada aporte: presión, conciencia, relleno capilar, diuresis, pulmón, oxigenación y respuesta dinámica cuando sea posible. Si aparece congestión o no responde, reconsiderar causa y soporte; no seguir infundiendo por oliguria aislada.
- Mantenimiento: estimar requerimientos y restar líquidos de dieta, medicamentos y nutrición. La referencia de 25-30 mL/kg/día de agua en adultos requiere reducción/individualización en enfermedad renal, cardíaca y mayores; no aplicar a anuria como pauta fija.
Solución y efecto útil
| Solución | Composición orientadora | Uso y precaución |
|---|---|---|
| NaCl 0,9% | Na y Cl: 154 mmol/L de cada uno. | Expansión extracelular y reposición según causa; grandes cargas pueden producir hipercloremia y acidosis. |
| Cristaloide balanceado / Ringer lactato | Menor Cl que NaCl 0,9%; contiene buffer y otros electrolitos. Composición depende del producto. | Reanimación/reposición en situaciones seleccionadas; revisar K, Ca, compatibilidad y contexto. No es tratamiento específico de toda hipernatremia. |
| NaCl 3% | Na y Cl: aproximadamente 513 mmol/L de cada uno. | Hiponatremia con síntomas graves y otras indicaciones precisas; monitorización estrecha, no mantenimiento ni reanimación rutinaria. |
| Glucosa 5% | 50 g de glucosa por litro; tras metabolizarse aporta agua libre. | Reposición de agua en contexto apropiado; no mantiene expansión intravascular para tratar shock. Vigilar glicemia y sodio. |
| NaCl 0,45% y glucosalinos | NaCl 0,45% aporta Na 77 mmol/L. La glucosa depende de la formulación. | Soluciones hipotónicas después del metabolismo de glucosa: riesgo de hiponatremia; verificar etiqueta, no asumir que todo glucosalino es igual. |
| Glucosa concentrada | Por ejemplo 30%: 300 g/L. | Indicaciones como hipoglicemia según pauta y vía; hiperosmolar, riesgo de extravasación. No sustituye al cristaloide de reanimación. |
Coloides, pérdidas y control
- Albúmina: usos seleccionados como determinadas complicaciones de cirrosis, según protocolos. Albúmina sérica baja no basta para indicarla; vigilar sobrecarga. No asumir superioridad por precio o por falta de respuesta a un bolo.
- Almidones: evitar en pacientes críticos/sepsis y con riesgo renal por daño asociado. No emplearlos como rescate automático tras cristaloides.
- Pérdidas: reponer según volumen y composición de diarrea, vómitos, drenajes o poliuria posobstructiva; sumar mantenimiento solo si corresponde. Reevaluar frecuentemente porque la pérdida cambia.
- Potasio: no agregarlo automáticamente a fluidos en oliguria/hiperpotasemia; prescribir tras conocer función y laboratorio. Mezclas y concentraciones requieren protocolos, etiquetado y bomba cuando corresponda.
- Retirar a tiempo: control de balance, peso y laboratorio; terminar infusión al recuperar ingesta o alcanzar objetivo. Las reglas específicas de corrección de sodio se desarrollan en sus apartados.
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- Elegir primero el objetivo y después la bolsa.
- Un litro prescrito también cuenta cuando llega en medicamentos o alimentación.
7. Infecciones urinarias
Diferenciar infección de colonización y adaptar el manejo a edad, embarazo y dispositivos.
7.1. Infección urinaria baja (cistitis)
Reconocer infección localizada y sus imitadores
- Cistitis: Disuria, polaquiuria, urgencia, tenesmo y dolor suprapúbico; puede existir hematuria. La ausencia de fiebre, escalofríos y dolor lumbar favorece una infección vesical localizada.
- Probabilidad clínica: En una mujer adulta no embarazada, disuria y frecuencia nuevas sin flujo ni irritación vaginal orientan fuertemente a cistitis. Olor o turbidez aislados no demuestran infección.
- Diferenciales: Flujo o prurito sugieren vaginitis; secreción uretral o exposición sexual, uretritis. Dolor cólico, litiasis; síntomas persistentes sin bacteriuria requieren evaluar causas ginecológicas, vesicales y neoplásicas.
- Hombre: Buscar fiebre, dolor perineal, retención o próstata dolorosa: sugieren compromiso prostático y cambian antibiótico y duración. Evitar masaje prostático si se sospecha prostatitis aguda.
Orina y cultivo: interpretar la muestra
- Orina completa: Leucocituria, bacteriuria, nitritos y hematuria apoyan la sospecha. Más de 5 leucocitos por campo orienta a piuria, dependiendo del método; no establece por sí solo una ITU.
- Nitritos: Un resultado positivo apoya bacterias reductoras de nitrato; uno negativo no excluye infección, especialmente con micciones frecuentes o microorganismos que no producen nitritos.
- Urocultivo: Obtener antes del antibiótico en embarazo, hombres, recurrencia, presentación atípica, fracaso terapéutico y factores de complicación. Una mujer sana con cistitis típica puede tratarse clínicamente.
- Recuento: Interpretar síntomas, piuria y forma de obtención. En mujeres sintomáticas, un uropatógeno predominante con recuento inferior a 100.000 UFC/mL puede ser significativo; no descartarlo automáticamente.
- Contaminación: Flora mixta en chorro medio suele indicar recolección inadecuada: repetir si corresponde. Un agente inusual exige contexto; catéteres y anomalías permiten infecciones polimicrobianas verdaderas.
Tratamiento oral de cistitis en la mujer adulta
| Opción | Pauta orientativa | Condición |
|---|---|---|
| Nitrofurantoína | MINSAL: 100 mg cada 8 h durante 3-5 días. | Comprobar presentación, función renal y restricciones ISP. |
| Nitrofurantoína según formulación | Monohidrato/macrocristales: 100 mg cada 12 h, 5 días. Macrocristales: 50-100 mg cada 6 h, 5 días. | Pautas EAU; no intercambiar intervalos entre productos. |
| Cefadroxilo | 500 mg cada 12 h; curso corto de 3 días en mujer seleccionada según EAU. | Alternativa según sensibilidad y protocolo local; no extrapolar a pielonefritis. |
| Cotrimoxazol | Trimetoprima/sulfametoxazol 160/800 mg cada 12 h, 3 días. | Solo susceptibilidad conocida o resistencia local de E. coli <20%; revisar función renal e interacciones. |
| Fosfomicina trometamol | 3 g en dosis única. | Opción internacional para cistitis femenina; MINSAL la reserva para situaciones seleccionadas por resistencia. |
Pautas para mujeres adultas no embarazadas, con función renal compatible y sin compromiso sistémico. No son intercambiables con tratamientos de varones, niños o gestantes.
Seguridad y elección del antibiótico
- Nitrofurantoína en Chile: ISP limita cada tratamiento a un máximo de 7 días y contraindica profilaxis prolongada o intermitente. No alcanza concentraciones adecuadas para pielonefritis, bacteriemia o prostatitis.
- Restricciones ISP: Contraindicada con depuración de creatinina <45 mL/min; el rango 30-44 admite solo excepciones seleccionadas por multirresistencia y valoración de riesgos. También evitar en déficit de G6PD y menores de 3 meses.
- Embarazo y toxicidad: Contraindicada durante las últimas 2 semanas del embarazo. Suspender y evaluar ante disnea, tos persistente, ictericia o sospecha de lesión pulmonar/hepática; no atribuirlo automáticamente a la infección.
- Quinolonas: No son tratamiento empírico habitual de cistitis en Chile por resistencia y efectos adversos. Levofloxacino 500 mg cada 12 h por 3 días no constituye una pauta estándar de cistitis.
- Microbiología: E. coli predomina; también Klebsiella, Proteus y otros Enterobacterales. Nitrofurantoína no cubre adecuadamente Proteus ni Pseudomonas; moxifloxacino no es una elección para ITU.
Reevaluación y recurrencias
- Seguimiento: Revisar cultivo y ajustar a un antibiótico activo de menor espectro. Si desaparecen los síntomas, no se necesita cultivo de curación rutinario, salvo poblaciones con seguimiento específico.
- Fracaso: Persistencia o recaída exige cultivo y revisar adherencia, resistencia, litiasis, obstrucción y diagnóstico alternativo. Fiebre, dolor lumbar, vómitos o deterioro general obligan a evaluar infección sistémica.
- Recurrencia femenina: Dos episodios en 6 meses o tres en 12 meses justifican estudiar desencadenantes y confirmar episodios con cultivo. Considerar medidas conductuales y estrategia preventiva individual, respetando restricciones chilenas de nitrofurantoína.
- Piuria estéril: Cultivo convencional negativo con leucocituria: considerar antibióticos previos, ITS, tuberculosis genitourinaria, litiasis o nefritis intersticial. En niños febriles, incluir Kawasaki según clínica; no repetir antibióticos sin evaluación.
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- Síntomas y muestra determinan el significado del cultivo.
- Nitrofurantoína trata infección vesical; no pielonefritis ni prostatitis.
7.2. Pielonefritis aguda no complicada
Identificar compromiso renal y gravedad
- Pielonefritis: Fiebre, escalofríos, dolor lumbar y sensibilidad costovertebral, con o sin síntomas vesicales. Náuseas y vómitos son frecuentes; la ausencia de disuria no la excluye.
- Evaluación inicial: Signos vitales, perfusión, conciencia, hidratación, diuresis y embarazo posible. Solicitar orina y urocultivo antes de tratar, sin retrasar antibióticos en sepsis; función renal y hemograma según gravedad.
- Hemocultivos: Indicados ante sepsis o enfermedad grave, sospecha de bacteriemia o incertidumbre diagnóstica relevante. No sustituyen al urocultivo.
- Ingreso: Inestabilidad, hipoxemia, lesión renal aguda, vómitos persistentes, intolerancia oral, dolor no controlado, obstrucción, comorbilidad descompensada o seguimiento inseguro. Embarazo y lactantes pequeños requieren una estrategia específica.
Opciones orales en adultos seleccionados
| Antibiótico | Pauta con función renal normal | Requisito |
|---|---|---|
| Ciprofloxacino | 500-750 mg cada 12 h, 7 días. | Susceptibilidad y epidemiología favorables; no usar empíricamente si resistencia local elevada. |
| Levofloxacino | 750 mg cada 24 h, 5 días. | Pauta de ficha FDA para pielonefritis; ajustar si depuración <50 mL/min y valorar riesgos de quinolonas. |
| Cotrimoxazol | Trimetoprima/sulfametoxazol 160/800 mg cada 12 h, 14 días. | Preferir susceptibilidad documentada; no reducir automáticamente a pauta de cistitis. |
| Cefalosporina oral | Ejemplo internacional: cefpodoxima 200 mg cada 12 h, 10 días. | Solo si apropiada según cultivo; el paso oral debe mantener actividad y exposición adecuadas. |
Uso ambulatorio solo con estabilidad, tolerancia oral, ausencia de obstrucción y seguimiento. Al usar empíricamente cotrimoxazol o un betalactámico oral sin sensibilidad disponible, valorar una dosis inicial parenteral de acción prolongada según protocolo.
Tratamiento parenteral y resistencia
- Opción inicial: Ceftriaxona 1-2 g IV cada 24 h es una alternativa habitual según gravedad y epidemiología; no exige automáticamente administración cada 12 h en una ITU.
- Contexto chileno: MINSAL contempla amikacina 15 mg/kg IV cada 24 h en adultos seleccionados con seguimiento. Ajustar a función renal y vigilar toxicidad; no extrapolar a gestantes o pacientes con deterioro renal.
- Escalamiento dirigido: Riesgo de BLEE, Pseudomonas o sepsis grave puede requerir otros betalactámicos. Elegir por cultivos previos, exposición antibiótica, colonización y antibiograma institucional; desescalar al obtener resultados.
- Espectro: Cefepima, ceftazidima, piperacilina/tazobactam, meropenem o imipenem pueden cubrir Pseudomonas susceptible; ertapenem no. Aminoglucósidos y quinolonas requieren sensibilidad y valoración de toxicidad.
- Vancomicina: No se añade de rutina por estar en UCI. Reservar cobertura específica de grampositivos resistentes para riesgos o documentación microbiológica pertinentes.
Imágenes, control del foco y respuesta
- Ecografía: Buscar obstrucción cuando exista litiasis previa, deterioro renal o sospecha clínica. Una imagen normal no descarta pielonefritis ni absceso temprano.
- TC: Si hay deterioro, obstrucción probable, complicación o persistencia de fiebre/síntomas tras 48-72 h de tratamiento adecuado. Seleccionar protocolo considerando embarazo y función renal.
- Obstrucción infectada: Antibióticos más drenaje urgente mediante catéter ureteral o nefrostomía. No esperar que el antibiótico por sí solo resuelva un sistema colector obstruido.
- Paso a vía oral: Tras mejoría clínica y tolerancia digestiva, usar un agente activo según cultivo y completar la duración indicada. No convertir automáticamente toda ceftriaxona en cefadroxilo.
- Duración especial: Absceso, prostatitis, obstrucción no resuelta y respuesta lenta requieren reevaluación y tratamiento individual. Las pautas breves de mujeres sin complicaciones no se aplican automáticamente al varón febril.
Errores de localización y seguimiento
- Fármacos inadecuados: Nitrofurantoína y fosfomicina oral no deben tratar pielonefritis, aunque el cultivo informe sensibilidad: su actividad en orina no garantiza exposición suficiente en parénquima o sangre.
- Seguridad: Aminoglucósidos pueden causar nefrotoxicidad y ototoxicidad; quinolonas, efectos tendinosos, neurológicos y alteraciones de glucosa/QT. Ajustar dosis renal y revisar interacciones antes de prescribir.
- Reevaluación: Comprobar mejoría temprana y sensibilidad. Persistencia obliga a buscar resistencia, absceso, cálculo, obstrucción o foco alternativo; cultivo de control no es rutinario cuando la evolución es satisfactoria.
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- Pielonefritis: cultivar y evaluar obstrucción.
- Fiebre con sistema urinario obstruido requiere control urgente del foco.
7.3. Bacteriuria asintomática
Definición e interpretación
- Bacteriuria asintomática: Crecimiento bacteriano significativo sin síntomas atribuibles a ITU. Puede haber piuria, olor o turbidez; estos hallazgos no la convierten en infección sintomática.
- Chorro medio: Umbral de referencia ≥100.000 UFC/mL. En mujeres no cateterizadas se confirma persistencia con dos muestras consecutivas; en hombres basta una, siempre con ausencia de síntomas.
- Catéter y procedimientos: Los recuentos bajos dependen del método y la situación. No aplicar sin contexto el umbral de bacteriuria asintomática al diagnóstico de una ITU sintomática asociada a catéter.
- Evaluación clínica: Antes de llamarla asintomática, buscar disuria, dolor suprapúbico/lumbar, fiebre y compromiso sistémico; considerar presentaciones particulares en lesión medular y pacientes con comunicación limitada.
Cuándo pesquisar y tratar
- Embarazo: Pesquisar con cultivo al inicio del control prenatal y tratar bacteriuria significativa con un antibiótico activo y seguro. Disminuye el riesgo de pielonefritis; la elección requiere sensibilidad.
- Urología invasiva: Antes de procedimientos endourológicos con lesión prevista de mucosa: obtener cultivo y administrar profilaxis dirigida. IDSA recomienda un curso breve de 1-2 dosis, iniciado 30-60 minutos antes.
- Límites: Una cistoscopia diagnóstica sin traumatismo mucoso no equivale automáticamente a cirugía invasiva. La decisión depende del procedimiento y su riesgo, no de cualquier contacto con urología.
Cuándo evitar antibióticos
- No tratar rutinariamente: Adultos no gestantes, personas mayores, diabetes, residentes institucionalizados, catéter urinario o lesión medular sin manifestaciones de infección. El tratamiento innecesario favorece efectos adversos y resistencia.
- Delirium o caída: En una persona mayor, bacteriuria aislada no demuestra la causa. Si no hay síntomas urinarios, fiebre ni inestabilidad, buscar otras causas y observar; la sepsis exige evaluación y tratamiento propios.
- Trasplante renal: Después del primer mes, IDSA desaconseja pesquisa y tratamiento rutinarios. En el primer mes la evidencia es insuficiente: seguir protocolo del equipo, sin extrapolar una regla universal.
- Inmunosupresión: No constituye por sí sola indicación de tratamiento. En neutropenia de alto riesgo existen vacíos de evidencia; individualizar con el equipo tratante según situación clínica y procedimiento previsto.
Evitar errores de seguimiento
- Cultivo incidental: Si no existía indicación para solicitarlo, revisar el contexto antes de convertir el resultado en una prescripción. Tampoco se requiere esterilizar la orina de un portador crónico de sonda.
- Nueva sintomatología: Fiebre, dolor lumbar o inestabilidad obligan a buscar infección real y otros focos; dejar de tratar bacteriuria asintomática no significa ignorar un cuadro séptico.
- Control: No repetir cultivos de vigilancia en personas asintomáticas fuera de las indicaciones específicas. Gestación y preparación de procedimientos tienen seguimiento propio.
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- Las dos indicaciones principales son embarazo y procedimiento urológico con lesión mucosa.
- Edad avanzada, piuria e inmunosupresión inespecífica no justifican antibióticos por sí solas.
7.4. Infección urinaria en el embarazo
Pesquisa y diagnóstico
- Control prenatal: Solicitar urocultivo al inicio del embarazo, idealmente en el primer control. Una tira reactiva o piuria aislada no reemplaza el cultivo para pesquisar bacteriuria asintomática.
- Bacteriuria significativa: Cultivo con ≥100.000 UFC/mL sin síntomas requiere tratamiento en la gestante. Confirmar calidad de la muestra; flora mixta suele requerir nueva recolección.
- Cistitis: Disuria y urgencia sin fiebre ni dolor lumbar: obtener cultivo y comenzar tratamiento si la sospecha clínica lo justifica, ajustándolo a susceptibilidad.
- Estreptococo del grupo B: Su aislamiento urinario en cualquier recuento durante el embarazo indica profilaxis intraparto. El tratamiento durante la gestación depende de síntomas o bacteriuria asintomática ≥100.000 UFC/mL; registrar el antecedente obstétrico.
- Excepción obstétrica: No se requiere profilaxis intraparto específica contra grupo B si la cesárea ocurre antes del inicio del trabajo de parto y con membranas intactas; esto no sustituye la profilaxis quirúrgica habitual.
- Pielonefritis: Fiebre, dolor lumbar/costovertebral, síntomas sistémicos o vómitos. Valorar sepsis, función renal, bienestar fetal y riesgo obstétrico; puede complicarse con insuficiencia respiratoria y parto prematuro.
Infección baja: tratamiento dirigido
- Curso habitual: Bacteriuria asintomática o cistitis: 5-7 días de antibiótico dirigido según ACOG, con las excepciones propias de cada agente. Evitar ampicilina o amoxicilina empíricas si no se conoce susceptibilidad.
- Betalactámicos: Cefalosporinas orales son opciones si el microorganismo es sensible y no existe alergia pertinente. Ejemplos de protocolos locales incluyen cefadroxilo 500 mg cada 12 h; comprobar pauta y formulación disponibles.
- Nitrofurantoína: Solo infección baja. El primer trimestre no es una contraindicación absoluta según ACOG si no hay alternativas apropiadas; valorar beneficio y riesgo. No usar para pielonefritis.
- Norma chilena: Respetar máximo 7 días de nitrofurantoína, contraindicaciones renales/G6PD y las últimas 2 semanas del embarazo. Las pautas prolongadas de guías previas no deben aplicarse.
- Otras opciones: Fosfomicina puede considerarse para infección baja seleccionada, nunca para parénquima renal. Quinolonas no son una elección habitual en gestantes; las alternativas dependen de cultivo y contexto.
Pielonefritis: manejo inicial hospitalario
- Ingreso inicial: Hospitalizar inicialmente, obtener urocultivo, evaluar sepsis y administrar antibiótico IV con penetración renal. Ceftriaxona es una alternativa frecuente si espectro, alergias y susceptibilidad lo permiten.
- Soporte: Hidratación individual y seguimiento materno-fetal. Evitar sobrecarga; ante hipotensión, hipoxemia u oliguria, evaluar complicaciones y escalar atención.
- Duración: Mantener vía IV hasta mejoría clínica y continuar un agente oral activo para completar 14 días según ACOG. No completar con nitrofurantoína o fosfomicina oral.
- Mala evolución: Sin mejoría en 48-72 h, revisar cultivo y buscar obstrucción, absceso o foco alternativo. Ecografía como primera imagen; obstrucción infectada exige drenaje urgente.
- Alergia: No existe una sustitución universal por aminoglucósido. Precisar reacción y elegir con infectología/obstetricia según gravedad, función renal y riesgo fetal.
Seguimiento y prevención secundaria
- Cultivo posterior: Puede considerarse 1-2 semanas después del tratamiento de cistitis, o ante recurrencia, según ACOG. Aplicar el circuito obstétrico local; la evidencia no fija una única estrategia universal.
- Recurrencias: Tras infecciones repetidas o pielonefritis, el equipo puede valorar prevención dirigida y búsqueda de anomalías. La supresión prolongada con nitrofurantoína no concuerda con la restricción vigente del ISP chileno.
- Alarmas: Fiebre, dolor lumbar, vómitos, disnea, contracciones o deterioro general requieren evaluación pronta, aunque ya esté tomando antibióticos por una infección baja.
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- En gestantes se pesquisa y trata la bacteriuria asintomática.
- Pielonefritis exige antibiótico con penetración renal y manejo inicial hospitalario.
7.5. Infección urinaria en lactantes y niños
Sospecha, gravedad y recolección
- Lactante: Fiebre sin foco, irritabilidad, rechazo alimentario, vómitos o mala ganancia ponderal pueden ser ITU. En recién nacidos puede haber hipotermia, ictericia o sepsis sin signos urinarios.
- Niño mayor: Disuria, frecuencia y dolor suprapúbico sugieren infección baja; fiebre y dolor lumbar orientan a compromiso alto. Investigar estreñimiento, retención voluntaria, escapes y antecedentes prenatales/urinarios.
- Ingreso: Menores de 3 meses, sospecha de sepsis, deshidratación importante, intolerancia oral, mal estado, obstrucción o seguimiento inseguro requieren evaluación hospitalaria; no tratar al recién nacido como una cistitis ambulatoria.
- Muestra previa: Obtener orina antes de antibióticos. Preferir chorro medio bien recogido si controla esfínteres; cateterismo o punción suprapúbica cuando se requiere muestra fiable en un lactante.
- Bolsa recolectora: Un cultivo positivo de bolsa no confirma ITU por elevada contaminación. Confirmar con una muestra apropiada antes de etiquetar o tratar, salvo urgencia que impida demorar el manejo.
Cultivo pediátrico: método y contexto
| Muestra | Recuento orientativo | Interpretación |
|---|---|---|
| Chorro medio | ≥100.000 UFC/mL de un agente predominante. | Integrar síntomas, piuria, conservación de muestra y posible antibiótico previo. |
| Cateterismo | ≥50.000 UFC/mL con clínica y piuria. | 10.000-50.000 puede ser significativo en situaciones seleccionadas; valorar con microbiología, no descartar automáticamente. |
| Punción suprapúbica | Crecimiento bacteriano significativo, incluso bajo. | Interpretar microorganismo y técnica; no confundir una colonia de siembra con una UFC/mL. |
Nitritos negativos no descartan ITU; piuria o cultivo positivo aislados tampoco sustituyen la evaluación clínica. Flora mixta suele indicar contaminación y requiere reevaluar la muestra.
Antibióticos pediátricos: distinguir dosis diaria y por toma
- Selección: Guiarse por cultivo, antibiograma local, edad y sitio de infección. Un niño mayor de 3 meses, estable y tolerando líquidos puede recibir tratamiento oral incluso en pielonefritis seleccionada.
- Cefadroxilo: MINSAL: 30-50 mg/kg/día, dividido cada 12 h; no superar la pauta adulta de la indicación, hasta 2 g/día según ficha. Ajustar a función renal.
- Duración con cefadroxilo: Infección baja: curso corto según protocolo; pielonefritis seleccionada: 7-10 días si el agente es susceptible. No elegir por nombre de familia sin revisar antibiograma.
- Cefixima: 8 mg/kg/día en una o dos tomas, máximo 400 mg/día; ficha internacional desde 6 meses. Elegir según antibiograma y ajustar a función renal.
- Cefpodoxima: SOCHINF: 10 mg/kg/día divididos cada 12 h. En pielonefritis seleccionada, no superar la pauta adulta de 200 mg por dosis cada 12 h; revisar ficha y protocolo pediátrico.
- Nitrofurantoína: Solo cistitis desde los 3 meses: 5-7 mg/kg/día repartidos cada 6 h, habitualmente 3-4 días según MINSAL. Para suspensión de liberación inmediata, no superar 100 mg por toma.
- Seguridad de dosis: Comprobar formulación y función renal; la pauta de liberación inmediata no se intercambia por preparados modificados. Nunca confundir mg/kg/día con mg/kg por toma ni superar la pauta adulta seleccionada.
- Quinolonas: Reservarlas para situaciones seleccionadas por susceptibilidad y ausencia de una alternativa mejor, con evaluación especializada. No son elección empírica habitual en niños; considerar efectos musculoesqueléticos y otras toxicidades.
- Pielonefritis o sepsis: Nitrofurantoína no es alternativa aunque exista alergia a betalactámicos. Si requiere IV, seleccionar cefalosporina o aminoglucósido según edad, foco, cultivo y función renal.
- Pautas IV no neonatales: SOCHINF: ceftriaxona 50 mg/kg/día cada 24 h, máximo 2 g/día; cefotaxima 100 mg/kg/día divididos cada 6 h, máximo 6 g/día. Meningitis y otras situaciones requieren pautas específicas.
- Recién nacido: Usar protocolo de sepsis neonatal: ampicilina más aminoglucósido; si se sospecha meningitis, ampicilina más cefotaxima según protocolo. Dosis e intervalos dependen de edad gestacional, posnatal, peso y función renal.
- Precauciones neonatales: No generalizar ceftriaxona a recién nacidos, especialmente con hiperbilirrubinemia o calcio IV. Obtener cultivos y evaluar bacteriemia/meningitis cuando corresponda; duración según foco y evolución.
Ecografía, cistografía y DMSA: pruebas diferentes
- Ecografía en Chile: SOCHIPE recomienda ecografía renovesical después de toda primera ITU pediátrica: precoz si es atípica o se sospecha complicación; en las restantes puede diferirse dentro de las 6 semanas.
- Diferencias de guías: NICE selecciona imágenes por edad, recurrencia y evolución. Seguir el circuito chileno; indicar ecografía no significa solicitar automáticamente cistografía y DMSA a todos los niños.
- Reflujo vesicoureteral: Una ecografía normal no descarta reflujo; tampoco basta dilatación para diagnosticarlo. La cistouretrografía miccional demuestra reflujo y permite evaluar uretra cuando está indicada.
- Cistouretrografía: Seleccionar por anomalía ecográfica relevante, sospecha de obstrucción, ITU febril recurrente o características atípicas; valorar germen no E. coli, flujo urinario pobre y antecedentes familiares.
- DMSA: Evalúa compromiso cortical y cicatrices. No es rutinario para toda ITU; reservar según recurrencias y riesgo. Para valorar secuela, realizar diferido, habitualmente 4-6 meses según NICE.
- Curso atípico: Sepsis, creatinina elevada, masa, flujo débil, germen inusual o falta de respuesta adecuada en 48 h requieren reevaluación e imágenes oportunas.
Prevención de recurrencia y profilaxis selectiva
- Medidas: Corregir estreñimiento y disfunción vesical, facilitar micción regular y adecuada ingesta; no retrasar consulta ante nueva fiebre. Estas medidas acompañan la evaluación de anomalías urológicas.
- Profilaxis: No se indica después de toda primera ITU ni por estar esperando cualquier examen. Nefrología/urología la considera en grupos seleccionados, como reflujo de alto grado o recurrencias febriles con factores de riesgo.
- Recurrencia: No usar automáticamente el umbral de cistitis de mujeres adultas. Importan número de infecciones altas/bajas, fiebre, anatomía y función vesical; cada episodio debe estar adecuadamente documentado.
- Cotrimoxazol: Si se selecciona profilaxis, especificar ambos componentes: una pauta estudiada es TMP 2 mg/kg/día más SMX 10 mg/kg/día, una vez al día. Confirmar edad, formulación y protocolo especializado.
- Error de dosis: TMP 30 mg/kg/día no es una pauta de profilaxis de ITU. Tampoco se suma TMP y SMX para calcular la dosis; revisar función renal y riesgo de hiperpotasemia.
- Edad y cotrimoxazol: Contraindicado en menores de 2 meses. La estrategia de lactantes pequeños corresponde al especialista; no extrapolar una pauta profiláctica a la infección aguda ni a la sepsis neonatal.
- Nitrofurantoína prolongada: No trasladar esquemas internacionales de profilaxis a Chile sin considerar que el ISP contraindica su uso prolongado/intermitente y limita tratamientos a 7 días.
Control y derivación
- Respuesta: Revisar evolución clínica y cultivo. Si está bien después de tratar, no se requieren urocultivos de control rutinarios; obtener nueva muestra si persisten o reaparecen síntomas.
- Seguimiento renal: Derivar anomalías importantes, recurrencias febriles, cicatrices, hipertensión, proteinuria o reducción de función renal. Planificar vigilancia del crecimiento, presión arterial y función renal según riesgo.
- Familia: Enseñar a reconocer fiebre sin foco y obtener una muestra fiable. Evitar antibióticos guardados en casa: pueden negativizar el cultivo y dificultar distinguir recurrencia de otras enfermedades.
Claves EUNACOM
- La muestra válida y la clínica preceden a la interpretación del recuento.
- Ecografía, cistografía y DMSA responden preguntas distintas.
- Nitrofurantoína no trata sepsis ni pielonefritis pediátrica.
Referencias: 67, 76, 77, 78, 79, 80, 68, 70, 81, 82, 83, 84. Bibliografía al final.
7.6. Infección urinaria asociada a catéter
Separar colonización de infección
- Colonización: La bacteriuria es frecuente con sonda prolongada. Piuria, olor y orina turbia no diagnostican infección ni justifican antibióticos sin manifestaciones compatibles.
- Sospecha clínica: Fiebre nueva, escalofríos, dolor lumbar/suprapúbico o deterioro sistémico sin otro foco. Buscar otras causas; delirium aislado con bacteriuria en un mayor no confirma ITU.
- Cultivo: Obtener antes del antibiótico desde el puerto desinfectado o un catéter recién instalado, nunca de la bolsa. En un cuadro compatible, ≥1.000 UFC/mL puede apoyar ITU asociada a catéter.
- Etiología: Además de E. coli y otros Enterobacterales, considerar Pseudomonas, Acinetobacter, Enterococcus y resistencia según exposición y cultivos previos. Un cultivo polimicrobiano puede ser real.
Tratar el episodio y controlar el dispositivo
- Retiro: Eliminar la sonda si ya no está indicada. Si sigue siendo necesaria y lleva ≥2 semanas al aparecer la infección, valorar recambio antes del cultivo/tratamiento, sin demorar atención de sepsis.
- Antibiótico: Seleccionar por gravedad y riesgo de resistencia; ajustar a cultivo y función renal. Nitrofurantoína no sirve ante fiebre, bacteriemia o sospecha de compromiso renal/prostático.
- Duración: Referencia EAU: 7 días si la respuesta es rápida; prolongar hasta 14 días si es lenta, individualizando complicaciones y control del foco. No tratar colonización hasta obtener cultivo negativo.
- Obstrucción: Sonda que no drena, dolor vesical o anuria requieren comprobar acodamiento, obstrucción y retención. La sepsis con obstrucción alta exige drenaje urológico, no solo cambiar la sonda vesical.
Prevención con medidas concretas
- Indicación diaria: Usar catéter solo cuando está justificado y retirarlo pronto. No colocarlo por comodidad para manejar incontinencia cuando existen alternativas.
- Inserción: Técnica aséptica, personal entrenado, calibre apropiado y fijación. Mantener circuito cerrado, flujo libre y bolsa bajo el nivel de vejiga, sin contacto con el suelo.
- Cuidados: Higiene habitual; evitar desconexiones y manipulación innecesarias. Cambiar por indicación clínica, obstrucción o ruptura del sistema, no a intervalos fijos universales.
- Evitar: Antibióticos preventivos rutinarios, irrigación antimicrobiana y urocultivos de vigilancia en personas asintomáticas. Un recambio de sonda por sí solo no exige profilaxis antibiótica universal.
Reevaluación y alarmas
- Inestabilidad: Hipotensión, alteración de conciencia, hipoperfusión u oliguria requieren manejo de sepsis y búsqueda rápida de obstrucción u otro foco.
- Persistencia: Si no mejora, confirmar susceptibilidad, permeabilidad del drenaje y necesidad de imagen. La ausencia de mejoría no se resuelve repitiendo cultivos de bolsa.
Claves EUNACOM
- La sonda colonizada no requiere antibióticos por sí sola.
- Cultivar desde el puerto o un catéter nuevo, nunca desde la bolsa.
8. Obstrucción, litiasis y enfermedad quística
Reconocer la necesidad de drenaje y prevenir daño renal persistente.
8.1. Uropatía obstructiva
Qué obstruye y por qué importa
- Concepto: Dificultad al flujo urinario desde pelvis renal hasta uretra. Puede ser parcial o completa, aguda o crónica, unilateral o bilateral; la repercusión depende del nivel y de la función renal previa.
- Causas: Litiasis, hiperplasia prostática, estenosis, tumores, coágulos, malformaciones y disfunción neurógena. Una masa o fibrosis externa también puede comprimir uréteres.
- Lesión renal: La obstrucción bilateral o de un riñón único puede causar lesión renal aguda postrenal. Creatinina normal no excluye obstrucción unilateral relevante con riñón contralateral funcionante.
- Presentación: Cólico, retención dolorosa, oliguria/anuria o deterioro renal indoloro; en obstrucción crónica puede predominar vaciamiento incompleto, infección recurrente o dilatación incidental.
Evaluación inicial por nivel
- Exploración: Estado hemodinámico, fiebre, dolor costovertebral, globo vesical, tacto rectal cuando corresponda y examen neurológico si hay sospecha de compromiso medular.
- Laboratorio: Creatinina, urea, sodio, potasio y orina. Si existe infección, cultivar y valorar sepsis; la hiperpotasemia grave puede requerir tratamiento inmediato además del drenaje.
- Ecografía: Evalúa vejiga, residuo y dilatación de vía alta. Hidronefrosis significa dilatación, no demuestra siempre obstrucción funcional; una obstrucción temprana puede no estar aún dilatada.
- TC u otros estudios: Dirigir según sospecha: TC sin contraste para cálculo; otras técnicas para tumor, fibrosis o anatomía. Seleccionar imagen considerando embarazo y función renal.
Imagen sugerida (nueva): ecografías comparativas de vía urinaria no dilatada e hidronefrosis, con pelvis renal, cálices y vejiga señalados.
Cuándo descomprimir de urgencia
- Emergencias: Obstrucción infectada, anuria, deterioro renal importante, riñón único obstruido o dolor intratable requieren evaluación urológica urgente. No esperar una gran elevación de creatinina para actuar.
- Vía baja: Retención vesical aguda: drenaje por catéter si no hay sospecha de lesión uretral. Evitar múltiples intentos traumáticos; considerar acceso suprapúbico por personal capacitado cuando corresponda.
- Vía alta: Drenaje ureteral o nefrostomía según anatomía y disponibilidad. En infección, combinar con antibióticos y cultivos; diferir el tratamiento definitivo del cálculo hasta controlar sepsis.
Después de aliviar la obstrucción
- Vigilancia: Registrar diuresis, presión arterial, estado de volumen, creatinina y electrolitos. Una diuresis muy elevada después del drenaje puede causar deshidratación y trastornos de sodio o potasio.
- Reposición: Individualizar líquidos según pérdidas, estado circulatorio y función cardiaca/renal. No indicar hidratación forzada ni reponer automáticamente todo volumen urinario.
- Causa y evolución: Programar resolución del mecanismo obstructivo y seguimiento de recuperación renal. La mejoría del dolor no confirma por sí sola que el obstáculo haya desaparecido.
Claves EUNACOM
- Obstrucción con infección requiere drenaje urgente y antibióticos.
- Dilatación y obstrucción no son sinónimos absolutos.
8.2. Uropatía obstructiva baja
Reconocer obstrucción del tracto de salida
- Síntomas de vaciamiento: Chorro débil o intermitente, demora para iniciar, esfuerzo miccional y sensación de vaciamiento incompleto. Pueden coexistir frecuencia, urgencia y nicturia, que también tienen causas no obstructivas.
- Retención aguda: Incapacidad para orinar con vejiga dolorosa y distendida. La retención crónica puede ser poco dolorosa y manifestarse por goteo de rebalse, ITU o deterioro renal.
- Causas: Hiperplasia o cáncer prostático, estenosis uretral, coágulos, prolapso y disfunción neurógena. Revisar anticolinérgicos, opioides, simpaticomiméticos y estreñimiento como precipitantes.
- Alarma neurológica: Retención con anestesia en silla de montar, debilidad de piernas o alteración esfinteriana nueva obliga a descartar compresión de cauda equina de urgencia.
Evaluación práctica
- Historia y examen: Cronología, volumen miccional, fiebre, hematuria, medicamentos, cirugías y enfermedad neurológica. Palpar globo, examinar genitales y evaluar próstata o prolapso según contexto.
- Residuo posmiccional: Medir con ecografía o dispositivo vesical cuando corresponda. No hay un único valor que, aislado de síntomas y riesgo, indique el mismo tratamiento a todos los pacientes.
- Pruebas: Orina, creatinina y electrolitos si retención o riesgo renal; ecografía de vía alta ante deterioro renal, hematuria relevante, infecciones recurrentes o retención crónica importante.
- PSA: No determina la urgencia del drenaje. Retención, prostatitis e instrumentación pueden alterar su interpretación; decidir pesquisa y momento de medición según contexto.
Resolver la retención y vigilar
- Drenaje inmediato: Cateterizar la vejiga en retención aguda. Si hay sangre por meato, trauma pélvico o sospecha de lesión uretral, evitar intentos ciegos repetidos y solicitar evaluación urológica.
- Dificultad de acceso: Ante resistencia o fracaso, detener maniobras traumáticas y pedir ayuda. El acceso suprapúbico es una alternativa seleccionada, con evaluación de contraindicaciones y operador entrenado.
- Después del drenaje: Vigilar diuresis, hematuria, presión y función renal; identificar diuresis postobstructiva. El alta depende de estabilidad, causa, recuperación y capacidad de seguimiento.
- Infección: No indicar antibióticos únicamente por instalar una sonda. Cultivar y tratar cuando exista infección clínica; retención con fiebre o sepsis requiere evaluación y manejo urgente.
Tratamiento causal y derivación
- Componente prostático: Un bloqueador alfa puede facilitar recuperación del flujo y prueba de retiro del catéter en retención asociada a hiperplasia. Advertir mareo/hipotensión y organizar reevaluación.
- Próstata aumentada: Inhibidores de 5-alfa-reductasa actúan en meses y pueden reducir progresión en pacientes seleccionados; no sustituyen el drenaje de la retención aguda.
- Derivación: Retención recurrente/refractaria, hidronefrosis, deterioro renal, infecciones o cálculos vesicales asociados, hematuria persistente y sospecha de cáncer requieren evaluación urológica.
- Vejiga neurógena: Planificar vaciamiento seguro y protección de vía alta; cateterismo intermitente puede ser preferible al permanente cuando el paciente y su situación lo permiten.
Claves EUNACOM
- Goteo de rebalse no significa vaciamiento adecuado.
- Retención aguda: drenar y buscar la causa.
8.3. Uropatía alta
Localizar la obstrucción alta
- Sitio: Pelvis renal o uréter; un obstáculo distal vesical también puede dilatar ambas vías altas. Considerar lateralidad, función del riñón contralateral y velocidad de instalación.
- Causas: Cálculo, estenosis pieloureteral/ureteral, lesión iatrogénica, tumor urotelial, compresión pélvica o retroperitoneal y fibrosis. Coágulos o papilas desprendidas pueden obstruir la luz.
- Clínica: Dolor lumbar o cólico irradiado, hematuria, infecciones recurrentes o pérdida de función renal silenciosa. La ausencia de dolor no excluye obstrucción crónica.
- Riesgo inmediato: Fiebre, escalofríos, hipotensión, anuria, lesión renal aguda, riñón único o dolor refractario cambian la prioridad a evaluación urgente.
Confirmar causa y repercusión
- Laboratorio: Función renal, potasio y orina; urocultivo si sospecha infecciosa. Una obstrucción unilateral puede mantener creatinina normal; la creatinina aislada no mide la función separada de cada riñón.
- Ecografía: Primera aproximación para hidronefrosis y anatomía. La dilatación puede ser no obstructiva, por ejemplo en embarazo; una obstrucción reciente puede dar ecografía inicialmente poco llamativa.
- TC: Sin contraste cuando la sospecha principal es litiasis. Si se sospecha tumor u otra causa, elegir protocolo específico con urología/radiología y considerar riesgo renal y embarazo.
- Función diferencial: En dilatación crónica de significado incierto, el especialista puede solicitar renograma diurético para valorar drenaje y función de cada unidad renal; no es la primera medida en sepsis.
Drenaje y resolución definitiva
- Infección obstructiva: Iniciar antibióticos y soporte, obtener cultivos y drenar de urgencia. La orina vesical puede no reflejar completamente el contenido de un sistema obstruido.
- Opciones: Catéter ureteral o nefrostomía percutánea según localización, anatomía, estabilidad y recursos. No existe una única vía adecuada para todos los pacientes.
- Tratamiento definitivo: Después de estabilizar, resolver cálculo, estenosis, tumor o compresión. La extracción definitiva del cálculo se difiere cuando existe sepsis activa.
- Seguimiento: Confirmar recuperación, permeabilidad y plan de retiro/recambio del drenaje. Un stent olvidado puede incrustarse o infectarse; debe quedar un control programado.
Situaciones que requieren cautela
- Riñón único: La obstrucción amenaza toda la función renal disponible; no esperar ausencia total de diuresis o dolor intenso para derivar.
- Embarazo: Diferenciar dilatación fisiológica de obstrucción relevante con clínica y ecografía. Dolor persistente, infección o deterioro renal requieren evaluación obstétrica/urológica y eventual drenaje.
- Después de desobstruir: Vigilar diuresis postobstructiva, volumen, sodio, potasio y creatinina. Mantener vigilancia aunque inicialmente mejore el dolor.
Claves EUNACOM
- Creatinina normal no descarta obstrucción unilateral.
- La sepsis obstructiva se resuelve con antibióticos y drenaje.
8.4. Urolitiasis
Reconocer el cólico y descartar urgencias
- Cólico ureteral: Dolor intenso fluctuante en flanco, frecuentemente irradiado a ingle/genitales, inquietud, náuseas y hematuria. Ni ausencia de hematuria ni disminución del dolor excluyen cálculo persistente.
- Diferenciales: Pielonefritis, aneurisma aórtico, abdomen agudo, embarazo ectópico, patología anexial y dolor musculoesquelético. No atribuir automáticamente todo dolor lumbar con sangre en orina a litiasis.
- Urgencia: Fiebre/sepsis, anuria, deterioro renal, riñón único obstruido, vómitos o dolor incontrolables requieren evaluación rápida. Un cálculo infectado obstructivo no se maneja solo con analgesia o antibióticos.
- Evaluación: Signos vitales, diuresis, estado de volumen y embarazo posible. Solicitar orina, creatinina y electrolitos; cultivar si hay datos infecciosos y valorar hemograma/calcio según contexto.
Imágenes y composición
- Confirmación: Ecografía como aproximación inicial; TC de baja dosis sin contraste confirma tamaño, localización y carga litiásica cuando está indicada. Una radiografía simple negativa no excluye litiasis.
- Embarazo: Ecografía primero; resonancia como segunda opción seleccionada y TC de baja dosis como último recurso si el beneficio diagnóstico lo justifica. Coordinar con obstetricia y radiología.
- Calcio: Oxalato y fosfato cálcicos son frecuentes y suelen ser radiopacos. Asociar recurrencia a estudio metabólico, sin asumir que restringir todo calcio dietario previene cálculos.
- Ácido úrico: Relacionado con orina ácida; radiolúcido en radiografía simple, pero visible en TC. Puede responder a alcalinización supervisada, a diferencia de la mayoría de cálculos cálcicos.
- Estruvita: Relacionada con microorganismos productores de ureasa, como Proteus, y orina alcalina. Puede formar cálculos coraliformes, aunque no todo coraliforme es de estruvita.
- Cistina: Trastorno hereditario, a menudo con inicio temprano y recurrencia; cristales hexagonales orientan. Requiere evaluación metabólica y prevención especializada.
Imagen sugerida (nueva): TC sin contraste con litiasis localizada y micrografía de cristales hexagonales para ilustrar las pruebas descritas.
Manejo inicial y observación segura
- Analgesia: AINE si no hay contraindicación renal, digestiva, cardiovascular u obstétrica; paracetamol y, si es necesario, opioide de rescate. Tratar náuseas y corregir deshidratación sin forzar líquidos para expulsar el cálculo.
- Observación: Adecuada si dolor controlable, función renal estable, ausencia de infección y posibilidad de seguimiento. Depende también del tamaño, localización, probabilidad de expulsión y preferencias.
- Tratamiento expulsivo: Alfabloqueador puede beneficiar a pacientes seleccionados con cálculo ureteral distal de 5-10 mm; uso fuera de indicación formal según país. Explicar hipotensión y no retrasar una intervención necesaria.
- Reevaluación: Confirmar expulsión o resolución de obstrucción con seguimiento apropiado. Suspender observación ante fiebre, dolor persistente, deterioro renal u obstrucción que no se resuelve.
Intervención y cálculo asociado a infección
- Drenaje urgente: Sistema obstruido con infección/sepsis o anuria: antibióticos, cultivos y descompresión por stent ureteral o nefrostomía. Diferir la extracción definitiva hasta controlar la infección.
- Indicaciones electivas: Baja probabilidad de expulsión, obstrucción persistente, crecimiento, dolor recurrente o riesgo renal justifican tratamiento activo individual.
- Técnicas: Ureteroscopia, litotricia extracorpórea y nefrolitotomía percutánea se eligen por tamaño, localización, anatomía y composición. Carga renal >2 cm suele favorecer abordaje percutáneo, sin sustituir valoración individual.
- Estruvita: El control requiere eliminar el material litiásico y tratar infección según cultivo; antibióticos aislados no aseguran erradicar un reservorio persistente.
Prevenir recurrencias según riesgo
- Estudio: Analizar el cálculo recuperado. Evaluación metabólica ampliada en recurrencia, inicio temprano, bilateralidad, riñón único, tipos de alto riesgo o enfermedad sistémica; incluir orina de 24 h cuando corresponda.
- Agua: Aumentar ingesta para evitar orina concentrada, ajustando a pérdidas, clima y actividad. En insuficiencia cardiaca, renal avanzada o trastornos de sodio, individualizar en lugar de imponer una carga hídrica.
- Alimentación: Mantener calcio dietario apropiado; reducir exceso de sal y proteína animal. Ajustar oxalato según tipo de cálculo y consumo; restricciones indiscriminadas pueden ser contraproducentes.
- Fármacos: Citrato, tiazidas o alopurinol se indican por composición y anomalía metabólica demostrada; no son tratamiento universal de cualquier cálculo. Revisar electrolitos, función renal y efectos adversos.
Claves EUNACOM
- Fiebre con obstrucción litiásica: drenaje urgente.
- Radiolúcido en radiografía no significa invisible en TC.
8.5. Riñón poliquístico
Patrón de enfermedad y manifestaciones
- Poliquistosis dominante: Enfermedad hereditaria con quistes renales bilaterales progresivos, habitualmente asociada a PKD1 o PKD2. Cada hijo de una persona afectada tiene un riesgo del 50%; ausencia de antecedentes no la excluye.
- Manifestaciones: Hipertensión, aumento renal, dolor, hematuria, litiasis, infección y pérdida progresiva de función. La intensidad es variable incluso dentro de una familia; no todo quiste renal simple es poliquistosis.
- Extrarrenal: Quistes hepáticos, hernias y algunas alteraciones valvulares; mayor riesgo de aneurisma intracraneal. La presencia de enfermedad no implica que todas las personas necesiten la misma pesquisa vascular.
- Diferencial: Quistes simples por edad, enfermedad quística adquirida de ERC y otros síndromes. La forma autosómica recesiva puede presentarse en infancia y asociarse a fibrosis hepática; no comparte automáticamente criterios de adultos.
Confirmar y estimar progresión
- Ecografía familiar: En personas con familiar afectado, criterios orientativos: 15-39 años, ≥3 quistes renales en total; 40-59, ≥2 por riñón; desde 60, ≥4 por riñón.
- Límites diagnósticos: No extrapolar esos criterios a quistes incidentales sin historia familiar. Un resultado poco concluyente, especialmente en jóvenes, puede requerir resonancia o evaluación genética especializada.
- Seguimiento: Presión arterial, función renal, albuminuria y complicaciones. Volumen renal ajustado a talla y clasificación de Mayo ayudan a estratificar progresión en la enfermedad de morfología típica.
- Genética: Considerarla ante diagnóstico atípico, antecedentes inciertos, evaluación de donante o planificación reproductiva; acompañar de asesoramiento, incluyendo consecuencias familiares y preferencias.
Imagen sugerida (nueva): ecografía renal con múltiples quistes rotulados para acompañar los criterios ecográficos en el contexto familiar.
Tratamiento y tolvaptán
- Medidas básicas: Control de presión, reducción de exceso de sodio, no fumar y evitar nefrotóxicos. IECA o ARA-II son opciones habituales para hipertensión; no combinar ambos de rutina.
- Tolvaptán: KDIGO lo recomienda para adultos con FGe ≥25 mL/min/1,73 m² y riesgo de progresión rápida. La decisión corresponde a nefrología; no está indicado por la sola presencia de quistes.
- Riesgo rápido: Mayo 1C-1E o descenso histórico de FGe ≥3 mL/min/1,73 m²/año orientan; confirmar atribución a poliquistosis y contexto, porque no todo paciente Mayo 1C progresa rápidamente.
- Seguridad: Tolvaptán causa acuaresis, sed y poliuria; necesita acceso al agua y vigilancia hepática. Revisar embarazo, lactancia, deshidratación, interacciones y capacidad de seguimiento antes de indicarlo.
Complicaciones y pesquisa de aneurisma
- Dolor o hematuria: Distinguir hemorragia de quiste, litiasis, infección y otras causas. Hematuria persistente o presentación atípica necesita estudio; no atribuir toda sangre urinaria a los quistes.
- Infección quística: Fiebre y dolor pueden presentarse con urocultivo negativo. Requiere evaluación e imágenes según contexto y antibiótico con penetración quística; no usar automáticamente un curso breve para cistitis.
- Aneurisma: Ofrecer pesquisa ante hemorragia subaracnoidea personal o antecedentes familiares de aneurisma, hemorragia subaracnoidea o muerte súbita inexplicada, si la persona podría beneficiarse de tratamiento.
- Método y preferencias: Angiorresonancia sin contraste es la opción preferida; discutir otras situaciones de riesgo y preferencias con el especialista. Evitar imponer pesquisa universal idéntica a todas las familias.
- Cefalea de alarma: Cefalea súbita máxima desde el comienzo exige evaluación urgente por posible hemorragia subaracnoidea, aunque una pesquisa previa haya sido negativa.
Claves EUNACOM
- No confundir quistes simples con poliquistosis hereditaria.
- Tolvaptán se selecciona por función renal y riesgo de progresión, con vigilancia especializada.
9. Fuentes clínicas
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- MINSAL. Vía clínica de enfermedad renal crónica en APS, 2025
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