Guía esencial de estudio · Enfermedades Infecciosas - Eunacom

Guía esencial de estudio de Enfermedades Infecciosas - Eunacom para preparar el examen EUNACOM.

Guía de Estudio EUNACOM - Enfermedades Infecciosas

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Índice de contenido

  1. 1. Decisiones iniciales y urgencias
    1. 1.1. Antimicrobianos y decisiones microbiológicas
      1. Elegir por síndrome, huésped y sitio
      2. Betalactámicos: pared bacteriana y PBP
      3. Cefalosporinas: aprender diferencias concretas
      4. Carbapenémicos y resistencia
      5. Otras familias: mecanismo y uso
      6. Síntesis proteica y folato: completar el mapa
      7. Del microorganismo a la decisión
    2. 1.2. Sepsis, shock séptico y shock tóxico
      1. Reconocer disfunción de órganos
      2. Primeras decisiones en paralelo
      3. Reanimación con reevaluación
      4. Shock tóxico: identificar la fuente de toxinas
    3. 1.3. Síndrome febril agudo sin foco
      1. Primer paso: gravedad y huésped
      2. Encontrar el foco y elegir pruebas
      3. Pediatría y seguimiento seguro
    4. 1.4. Síndrome febril prolongado
      1. Definición y grandes causas
      2. Estudio escalonado guiado por pistas
      3. Tratamiento, excepciones y seguimiento
  2. 2. Infecciones por foco y dispositivos
    1. 2.1. Adenitis y adenoflegmón
      1. Distinguir ganglio reactivo, infección y absceso
      2. Arañazo de gato
      3. Infecciones orofaríngeas que amenazan la vía aérea
    2. 2.2. Celulitis bacteriana e infecciones de piel
      1. Reconocer profundidad y lesión dominante
      2. Celulitis: tratamiento y seguimiento
      3. Lesiones superficiales y purulentas
      4. Fascitis necrosante: no esperar una prueba perfecta
      5. Síndrome de piel escaldada estafilocócica
    3. 2.3. Osteomielitis
      1. Reconocimiento y mecanismos
      2. Confirmación sin retrasar las urgencias
      3. Tratamiento y duración según foco
    4. 2.4. Endocarditis infecciosa y no infecciosa
      1. Cuándo sospecharla
      2. Confirmar sin perder tiempo
      3. Tratamiento dirigido: ejemplos conceptuales
      4. Cirugía y prevención
      5. Endocarditis no infecciosa
    5. 2.5. Neumonía nosocomial
      1. Definición y confirmación clínica
      2. Antibiótico empírico y ajuste
      3. Prevención en el hospital
    6. 2.6. Infecciones asociadas a catéteres vasculares
      1. Sospecha, muestras y atribución
      2. Tratar y decidir retiro
      3. Prevención práctica
  3. 3. Tuberculosis y urgencias neurológicas
    1. 3.1. Tuberculosis: enfermedad activa, infección latente y contactos
      1. Sospecha y transmisión
      2. Microbiología y adenitis tuberculosa
      3. Esquema sensible chileno y control
      4. Seguridad, interrupciones y tuberculosis resistente
      5. Infección latente y estudio de contactos
    2. 3.2. Meningitis, encefalitis y absceso cerebral
      1. Reconocer urgencia y decidir punción lumbar
      2. Líquido cefalorraquídeo: patrones orientadores
      3. Meningitis bacteriana: terapia inicial y seguimiento
      4. Meningococcemia y contactos
      5. Meningitis viral y encefalitis herpética
      6. Meningitis tuberculosa y absceso cerebral
    3. 3.3. Tétanos y profilaxis de heridas
      1. Reconocimiento y tratamiento del tétanos
      2. Heridas: vacuna e inmunoglobulina son decisiones distintas
      3. Dosis profiláctica chilena de inmunoglobulina
    4. 3.4. Rabia: evaluación de exposición y profilaxis
      1. Exposición que requiere evaluación inmediata
      2. Lavar, vacunar y neutralizar cuando corresponda
      3. Esquemas: distinguir norma y recomendación
      4. Enfermedad clínica y prevención sostenida
  4. 4. Virus respiratorios, exantemas y mononucleosis
    1. 4.1. Influenza
      1. Cuándo pensar en influenza
      2. Tratamiento según gravedad y riesgo: marco MINSAL
      3. Oseltamivir: tratamiento oral durante 5 días
      4. Riñón, embarazo y contactos
      5. Prevención y criterios de reevaluación
    2. 4.2. Enfermedad por SARS-CoV-2
      1. Diagnóstico y primera decisión
      2. Antiviral temprano en enfermedad no grave de riesgo
      3. Hipoxemia, hospitalización y terapias que sí cambian
      4. Alta, prevención y enfermedad persistente
    3. 4.3. Síndrome mononucleósico: diagnóstico diferencial
      1. El síndrome antes de asignar un virus
      2. Orientación diferencial sin reglas falsas
      3. Exámenes que responden una pregunta
      4. Conducta inicial y señales de urgencia
    4. 4.4. Mononucleosis por VEB y CMV: evolución y manejo
      1. VEB: curso y manifestaciones asociadas
      2. Lectura básica de la serología VEB
      3. Tratamiento y retorno a actividades
      4. CMV mononucleósico: distinguirlo de enfermedad invasiva
    5. 4.5. Varicela y herpes zóster
      1. Varicela: reconocer el patrón y el huésped
      2. Varicela: soporte y selección de antivirales
      3. Embarazo y recién nacido expuestos
      4. Herpes zóster: reactivación y tratamiento
      5. Dolor, secuelas y transmisión del zóster
    6. 4.6. Exantemas virales
      1. Fiebre y rash: primero gravedad y epidemiología
      2. Sarampión y rubéola: reconocer y notificar
      3. Roséola, parvovirus y mano-pie-boca
      4. Lesiones orales y simuladores frecuentes
  5. 5. Inmunosupresión, VIH y oportunistas
    1. 5.1. Infecciones en personas inmunosuprimidas
      1. El defecto inmune orienta el diferencial
      2. Cómo cambia el enfoque
      3. Prevenir antes de inmunosuprimir
    2. 5.2. Neutropenia febril
      1. Definir y actuar sin esperar deterioro
      2. Buscar focos con pocos signos
      3. MASCC en adultos: sumar una sola opción de síntomas
      4. Tratamiento inicial y revisión
    3. 5.3. Infección por VIH / SIDA
      1. Sospecha, transmisión y confirmación
      2. Evaluación inicial y tratamiento para todas las personas
      3. Prevención combinada y embarazo
      4. Accidente laboral: clasificar antes de medicar
      5. PEP laboral chilena: tiempo, pauta y seguimiento
      6. No olvidar hepatitis B y C en la misma exposición
    4. 5.4. Infecciones por VIH
      1. Inmunidad y profilaxis: el CD4 no actúa solo
      2. Neumonía por Pneumocystis jirovecii
      3. Toxoplasmosis cerebral y lesiones focales
      4. Criptococosis: meningitis con inflamación discreta
      5. CMV, MAC y otras manifestaciones avanzadas
    5. 5.5. Candidiasis oral y esofágica
      1. Localización y factores predisponentes
      2. Diagnóstico y prueba terapéutica
      3. Pautas adultas: boca y esófago no son iguales
      4. Recurrencia y prevención
    6. 5.6. Micosis invasoras
      1. Candidemia e infección profunda
      2. Aspergillus: no es una sola enfermedad
      3. Mucormicosis: una urgencia médica y quirúrgica
      4. Antifúngicos: toxicidad y foco
  6. 6. Infecciones sexuales y perinatales
    1. 6.1. Enfermedades de transmisión sexual (general)
      1. Atención integral de ITS
      2. Herpes genital: episodio, recurrencia y transmisión
      3. VPH y verrugas anogenitales
      4. Úlcera dolorosa, molusco y ectoparásitos
      5. Mpox: reconocer presentación genital o atípica
    2. 6.2. Tricomoniasis, clamidia y gonorrea
      1. Del síndrome a la muestra correcta
      2. Tratamiento adulto no complicado: complemento CDC
      3. Gonococo y clamidia: evitar errores frecuentes
      4. Trichomonas vaginalis
      5. Parejas, abstinencia y otras ITS
    3. 6.3. Sífilis
      1. Etapa clínica antes de elegir la pauta
      2. Dos pruebas, preguntas distintas
      3. Tratamiento del adulto sin compromiso neurológico
      4. Respuesta, contactos y prevención de reinfección
    4. 6.4. Sífilis secundaria, terciaria y congénita
      1. Secundaria y terciaria: manifestaciones que no deben perderse
      2. Gestante: detectar y tratar sin demoras
      3. Reacción al tratamiento y riesgo neonatal
      4. Sífilis congénita: diagnóstico integrado
      5. Tratamiento y control del recién nacido
    5. 6.5. Enfermedad de transmisión vertical TORCH
      1. TORCH es un enfoque, no un panel universal
      2. Toxoplasmosis: ojo, cerebro y tiempo gestacional
      3. CMV: confirmar dentro de la ventana neonatal
      4. Rubéola, HSV y varicela: vías diferentes
      5. Otros agentes y continuidad del cuidado
  7. 7. Infecciones digestivas y hepatitis
    1. 7.1. Diarrea infecciosa: gravedad, disentería y persistencia
      1. Clasificar antes de pedir exámenes
      2. Rehidratación: elegir vía y reevaluar
      3. Pruebas dirigidas por la situación
      4. Disentería, antibióticos y síndrome hemolítico urémico
    2. 7.2. Diarrea asociada a antibióticos
      1. Distinguir diarrea asociada y colitis por C. difficile
      2. Confirmar enfermedad, no solo colonización
      3. Gravedad y tratamiento inicial en adultos
      4. Soporte, complicaciones y recurrencias
      5. Cortar la transmisión
    3. 7.3. Toxicoinfección alimentaria
      1. Distinguir intoxicación, infección y brote
      2. Incubación orientadora, no confirmatoria
      3. Manejo inicial y estudio
      4. Botulismo: urgencia neuroparalítica
      5. Prevención y comunicación sanitaria
    4. 7.4. Cólera
      1. Reconocer la pérdida rápida de volumen
      2. Rehidratar sin esperar confirmación
      3. Confirmar y decidir antibióticos
      4. Vigilancia y prevención en Chile
    5. 7.5. Hepatitis virales A-E: diagnóstico y prevención
      1. Reconocer hepatitis y falla hepática
      2. Hepatitis A y contactos
      3. Hepatitis B: leer marcadores en conjunto
      4. VHB: tratar y prevenir por riesgo
      5. Hepatitis C: confirmar infección activa y vincular a tratamiento
      6. Hepatitis D y E: dos distinciones esenciales
  8. 8. Parasitosis y enfermedades de la piel
    1. 8.1. Parasitosis intestinales
      1. Elegir pruebas según el parásito
      2. Protozoos intestinales
      3. Nematodos intestinales: pistas y pautas diferentes
      4. Strongyloides: evitar hiperinfección
      5. Tenias intestinales y neurocisticercosis
      6. Larvas tisulares y fasciolasis
    2. 8.2. Hidatidosis
      1. Ciclo y presentación clínica
      2. Imágenes y fase del quiste
      3. Tratamiento del quiste hepático no complicado
      4. Tratamiento seguro y seguimiento
    3. 8.3. Triquinosis
      1. Relacionar síntomas y exposición
      2. Confirmación y evaluación de gravedad
      3. Antiparasitarios precoces, no solo en casos graves
      4. Cortar el brote
    4. 8.4. Escabiosis, pediculosis y larva migrante cutánea
      1. Escabiosis: reconocer el patrón y los contactos
      2. Escabiosis: tratar piel, contactos y entorno
      3. Pediculosis capitis y pubis
      4. Larva migrante cutánea: no es una tenia
    5. 8.5. Dermatofitosis y pitiriasis versicolor
      1. Confirmar una micosis superficial
      2. Tiña capitis: el tratamiento tópico no basta
      3. Corporis, pedis y cruris
      4. Uñas y pitiriasis versicolor: mecanismos distintos
  9. 9. Viajes, vectores y zoonosis
    1. 9.1. Dengue
      1. Exposición y diagnóstico de arbovirosis
      2. Dengue: gravedad alrededor de la defervescencia
      3. Dengue: conducta y seguimiento
      4. Zika y chikungunya: diferencias útiles
      5. Fiebre amarilla en el viajero
    2. 9.2. Malaria
      1. Sospecha y presentación
      2. Diagnóstico urgente
      3. Tratamiento según gravedad y especie
      4. Prevención del viajero
    3. 9.3. Fiebre tifoidea y paratifoidea
      1. Fiebre entérica: sospecha epidemiológica
      2. Cultivos y decisiones terapéuticas
      3. Respuesta, portación y prevención
    4. 9.4. Brucelosis
      1. Exposición y presentación
      2. Diagnóstico y bioseguridad
      3. Tratamiento combinado y seguimiento
    5. 9.5. Ántrax
      1. Dos enfermedades que comparten un nombre
      2. Carbunco o conglomerado de furúnculos
      3. Ántrax por Bacillus anthracis
    6. 9.6. Hantavirus, leptospirosis, enfermedad de Lyme y Chagas
      1. Hantavirus: reconocer y trasladar temprano
      2. Leptospirosis: fiebre, conjuntivas y riñón
      3. Enfermedad de Lyme: exposición y estadio
      4. Chagas: fase aguda y enfermedad crónica
    7. 9.7. Loxoscelismo y latrodectismo
      1. Evaluar el accidente sin asumir benignidad
      2. Loxoscelismo cutáneo y compromiso sistémico
      3. Tratamiento según daño demostrado
      4. Latrodectismo: dolor y síndrome autonómico
  10. 10. Fuentes clínicas

Reconocer el síndrome infeccioso, valorar gravedad y huésped, elegir pruebas útiles y decidir tratamiento y prevención.

1. Decisiones iniciales y urgencias

Reconocer gravedad, elegir pruebas y comenzar un tratamiento que pueda ajustarse a la evidencia.

1.1. Antimicrobianos y decisiones microbiológicas

Elegir por síndrome, huésped y sitio

  • Antes de prescribir: identificar foco, gravedad, vía de adquisición, inmunidad, alergia real, embarazo, función renal/hepática, tratamientos y cultivos previos. Diferenciar infección de colonización y enfermedad no infecciosa.
  • Muestra útil: obtener antes del antibiótico si no retrasa atención urgente. Preferir material del foco y volumen apropiado; un hisopado superficial puede reflejar colonización. Dos juegos de hemocultivos de sitios distintos suelen ser adecuados ante bacteriemia; endocarditis requiere una estrategia específica.
  • Lectura del laboratorio: Gram orienta, cultivo identifica y antibiograma informa actividad in vitro. La concentración mínima inhibitoria se interpreta con puntos de corte vigentes, dosis y sitio; sensible no significa que cualquier vía o dosis sirva.
  • PROA: elegir el espectro necesario, documentar indicación y revisar a las 48-72 h. Reducir espectro, pasar a vía oral o suspender según evolución, cultivos y control del foco. La duración depende del síndrome, no de una regla universal de diez días.
  • Seguridad: ajustar dosis al peso, riñón y sitio; distinguir dosis de carga de mantenimiento. Una náusea aislada no es anafilaxia. Registrar reacción y evitar reexposición en alergias graves hasta evaluación.
Elegir y revisar un antimicrobiano.

Betalactámicos: pared bacteriana y PBP

Grupo Actividad orientadora Límite que recordar
Penicilinas naturales: G, V y benzatina Estreptococos susceptibles, sífilis y otros patógenos seleccionados. G acuosa IV; V oral; benzatina IM. No son intercambiables: benzatina no trata neurosífilis ni endocarditis.
Antiestafilocócicas: cloxacilina, oxacilina, flucloxacilina S. aureus sensible a meticilina (MSSA). Meticilina es una referencia histórica de resistencia. No cubren MRSA.
Aminopenicilinas: amoxicilina, ampicilina Estreptococos, Listeria y E. faecalis susceptible; algunos bacilos gramnegativos. Resistencia frecuente en enterobacterias; no asumir actividad contra todo enterococo.
Con inhibidor: amoxicilina-clavulanato, ampicilina-sulbactam Amplían actividad frente a determinadas betalactamasas y flora mixta. Un inhibidor no neutraliza todas las BLEE ni carbapenemasas.
Antipseudomónicas: piperacilina-tazobactam Pseudomonas susceptible, otros gramnegativos, estreptococos y anaerobios. Ticarcilina es de uso histórico/limitado. No MRSA; no garantizar actividad contra Acinetobacter ni BLEE invasora.

Sin pared: Mycoplasma carece de pared celular; los betalactámicos son ineficaces, aunque se aumente la dosis. Seleccionar un antimicrobiano activo según síndrome y contexto.

Cefalosporinas: aprender diferencias concretas

Familia y ejemplos Utilidad No extrapolar
Primera: cefazolina, cefadroxilo; cefalotina histórica MSSA y estreptococos; algunas cepas de E. coli, Klebsiella y Proteus. No cubren Enterococcus, Listeria ni Pseudomonas.
Segunda: cefuroxima, cefaclor Amplían actividad respiratoria frente a algunas cepas de H. influenzae y Moraxella. No confundir con cefamicinas ni atribuirles cobertura anaerobia universal.
Tercera: ceftriaxona, cefotaxima Neumococo y bacilos gramnegativos susceptibles; usos sistémicos y meníngeos con dosis específicas. Cefixima/cefpodoxima orales no sustituyen la vía IV en meningitis.
Ceftazidima; cefoperazona según disponibilidad Actividad antipseudomónica si susceptible. Ceftazidima tiene menor actividad grampositiva; no asegura Acinetobacter.
Cuarta: cefepima; cefpiroma poco utilizada Gramnegativos, Pseudomonas susceptible y actividad frente a MSSA/estreptococos. No MRSA, enterococo ni anaerobios confiables; vigilar neurotoxicidad renal.
Ceftarolina; cefiderocol de uso especializado Ceftarolina: actividad anti-MRSA. Cefiderocol: gramnegativos seleccionados resistentes mediante transporte sideróforo. Ceftarolina no cubre Pseudomonas. Cefiderocol no es una “sexta generación” de cobertura universal.

Carbapenémicos y resistencia

  • Meropenem e imipenem: amplio espectro, incluidos anaerobios y muchas enterobacterias productoras de BLEE. Pseudomonas puede ser susceptible; no cubren MRSA ni todos los no fermentadores.
  • Ertapenem: no ofrece cobertura útil contra Pseudomonas, Acinetobacter ni enterococos. No intercambiarlo automáticamente por meropenem en shock o infección hospitalaria.
  • Resistencia: BLEE, AmpC, carbapenemasas y cambios de permeabilidad no son equivalentes. En infección invasora por BLEE suele preferirse carbapenémico; una carbapenemasa exige elección según mecanismo, foco y antibiograma.
  • Fármacos de reserva: combinaciones nuevas con inhibidor o cefiderocol requieren infectología/PROA. Ninguna molécula cubre por nombre todas las carbapenemasas o todo Acinetobacter resistente.
  • Monobactámico aztreonam: activo frente a determinados gramnegativos aerobios, incluido Pseudomonas susceptible; no cubre grampositivos ni anaerobios. No reemplaza una pauta combinada cuando se necesitan esos grupos.

Otras familias: mecanismo y uso

Familia Actividad orientadora Precaución principal
Quinolonas: inhiben girasa/topoisomerasa Ciprofloxacino: gramnegativos y Pseudomonas susceptible. Levofloxacino/moxifloxacino: actividad respiratoria; moxifloxacino no es antipseudomónico. Moxifloxacino no es elección para ITU. Riesgo tendinoso, neurológico, QT y C. difficile; resistencia local. Ácidos nalidíxico/pipemídico y norfloxacino tienen uso limitado.
Macrólidos: 50S; azitromicina, claritromicina, eritromicina Atípicos respiratorios, pertussis y determinadas infecciones por Campylobacter/Bartonella. Resistencia neumocócica y QT; claritromicina/eritromicina interactúan con muchos fármacos. No monoterapia empírica universal de gonorrea.
Clindamicina: 50S Grampositivos y determinados anaerobios; efecto antitoxina en cuadros seleccionados. No gramnegativos aerobios. Resistencia inducible y C. difficile; no asumir actividad contra todo Bacteroides.
Glicopéptidos: vancomicina, teicoplanina Inhiben pared; grampositivos, incluido MRSA susceptible. No gramnegativos ni VRE. Vancomicina oral actúa en intestino; IV para infección sistémica, con monitorización.
Metronidazol: daño de ADN Anaerobios y protozoos como Giardia, Entamoeba y Trichomonas. No cubre aerobios. Amebiasis invasora necesita además agente luminal.
Aminoglicósidos: 30S; gentamicina, amikacina, tobramicina, estreptomicina Bacilos gramnegativos aerobios; sinergia en indicaciones concretas. Nefrotoxicidad y ototoxicidad en toda la familia; monitorizar. No anaerobios ni monoterapia de infección estafilocócica. Estreptomicina no integra todo esquema actual de TB.

Síntesis proteica y folato: completar el mapa

Familia Aplicación Límite
Tetraciclinas: doxiciclina, minociclina, tetraciclina; 30S Chlamydia, rickettsias, Borrelia, Brucella y otras indicaciones específicas. Interacción con cationes, fotosensibilidad y evaluación por edad/embarazo/indicación. Tigeciclina es una glicilciclina, no una tetraciclina “más potente” para todo.
Tigeciclina Infecciones seleccionadas por microorganismos susceptibles. No Pseudomonas ni cobertura útil de Proteus; baja concentración en sangre/orina limita bacteriemia e ITU.
Cotrimoxazol: trimetoprima-sulfametoxazol Bloqueo secuencial de folato; PCP, determinadas infecciones por MRSA y otros patógenos. No elegirlo solo para celulitis estreptocócica típica. Vigilar potasio, citopenias, riñón e interacciones.
Cloranfenicol: 50S Alternativa excepcional en indicaciones precisas. Toxicidad medular, anemia aplásica y síndrome gris neonatal; no es elección rutinaria por su amplio espectro.
Linezolid y daptomicina Opciones especializadas contra grampositivos resistentes. Linezolid: citopenias/interacciones serotoninérgicas. Daptomicina no trata neumonía alveolar: el surfactante la inactiva.
Alternativas: conocer sus límites.

Del microorganismo a la decisión

Hallazgo Principio práctico
MSSA Cloxacilina/oxacilina o cefazolina suelen preferirse a vancomicina en infección invasora susceptible.
MRSA Elegir fármaco y vía según foco; vancomicina, linezolid y daptomicina no son intercambiables.
Estreptococo o neumococo Penicilina/amoxicilina u otra alternativa según especie, foco y susceptibilidad; meningitis requiere interpretación específica.
Enterococcus No usar cefalosporina sola. E. faecalis y E. faecium tienen perfiles distintos; algunas endocarditis requieren combinación sinérgica.
Listeria Ampicilina es referencia; ceftriaxona no la cubre.
Pseudomonas Usar un antipseudomónico realmente activo y ajustar por antibiograma; no todos los carbapenémicos, quinolonas o cefalosporinas sirven.
La pared tiene excepciones importantes.

Claves EUNACOM

  • El sitio y la dosis importan tanto como el antibiograma.
  • Ampliar espectro no compensa un absceso sin drenaje.

Referencias: 1, 2, 3. Bibliografía al final.

1.2. Sepsis, shock séptico y shock tóxico

Reconocer disfunción de órganos

  • Sepsis: respuesta desregulada a infección que causa disfunción orgánica potencialmente mortal. Un aumento agudo de SOFA de al menos 2 puntos ayuda a operacionalizarla; no exigir hemocultivo positivo.
  • Buscar: confusión, hipoxemia, oliguria/creatinina elevada, hipotensión, piel moteada, trombocitopenia, coagulopatía o hiperbilirrubinemia. Puede haber hipotermia o ausencia de fiebre.
  • Shock séptico: necesidad de vasopresores para mantener presión arterial media (PAM) de al menos 65 mmHg y lactato mayor de 2 mmol/L pese a reanimación apropiada. La hipotensión peligrosa se trata antes de completar esta clasificación.
  • qSOFA: presión sistólica ≤100 mmHg, frecuencia respiratoria ≥22/min y alteración mental; cada componente suma uno. Dos o más alertan sobre riesgo, pero un resultado bajo no descarta sepsis ni reemplaza evaluación de órganos.
Infección y nueva disfunción de órganos.

Primeras decisiones en paralelo

  • Estabilizar: ABC, monitor, oxígeno según necesidad, accesos, lactato, hemograma, bioquímica y cultivos sin demorar tratamiento. Buscar foco y activar equipo de urgencia/UCI.
  • Tiempo antibiótico: shock o sepsis probable/definida: inmediato, idealmente en una hora. Posible sepsis sin shock: evaluación rápida; si la sospecha persiste, tratar dentro de tres horas. No usar procalcitonina aislada para postergar.
  • Control del origen: drenar, desobstruir, desbridar o retirar material infectado cuando corresponda; gestionar precozmente, idealmente dentro de seis horas si precisa intervención.
  • Espectro: depende del foco, huésped y resistencia. Vancomicina más ceftriaxona no es una pauta universal; cobertura antipseudomónica, anti-MRSA, anaerobia o antifúngica solo cuando el contexto la justifica.
Cuatro tareas que empiezan juntas.

Reanimación con reevaluación

  • Fluidos: cristaloide, preferentemente balanceado. En hipoperfusión/shock, referencia inicial 30 mL/kg durante las primeras tres horas, individualizando y reevaluando tras cada aporte; no administrar volumen ciegamente ante congestión.
  • Perfusión: conciencia, relleno capilar, diuresis, lactato seriado y respuesta dinámica a elevación de piernas/bolos. Una presión venosa central fija no demuestra respuesta a fluidos.
  • Vasopresor: noradrenalina como primera elección; no retrasarla por esperar un catéter central. PAM inicial cercana a 65 mmHg, individualizada; en personas de 65 años o más puede aceptarse inicialmente 60-65 según perfusión.
  • Persistencia: requiere UCI, evaluación de función cardíaca y estrategias adicionales. Corticoide IV puede considerarse en shock; no es sustituto de antimicrobianos y control del foco.
Cada intervención exige una nueva evaluación.

Shock tóxico: identificar la fuente de toxinas

  • Estafilocócico: fiebre, hipotensión, eritema difuso y compromiso multiorgánico; descamación posterior. Buscar herida, taponamiento, material vaginal u otra fuente. Los hemocultivos pueden ser negativos.
  • Estreptocócico: toxicidad y shock asociados a infección invasora por S. pyogenes, a veces fascitis necrosante. Dolor intenso o progresión rápida obliga a cirugía urgente.
  • Manejo: soporte de shock, retirar material/drenar/desbridar, antibióticos dirigidos al patógeno y fármaco antitoxina en la estrategia especializada. En infección invasora confirmada por grupo A, penicilina más clindamicina es una pauta de referencia.
  • Seguimiento: repetir examen y cultivos relevantes, ajustar antibióticos y duración al foco, vigilar complicaciones y necesidad de rehabilitación después de sepsis.

Claves EUNACOM

  • La urgencia la marca la disfunción orgánica, no la fiebre aislada.
  • Antibiótico y control del foco deben acompañar al soporte hemodinámico.

Referencias: 4, 5, 6. Bibliografía al final.

1.3. Síndrome febril agudo sin foco

Primer paso: gravedad y huésped

  • Definición práctica: Fiebre reciente sin foco identificable después de historia y examen. No equivale a infección viral ni a fiebre de origen desconocido clásica.
  • Evaluación: Confirmar temperatura y registrar presión arterial, frecuencia cardíaca y respiratoria, saturación, perfusión, estado mental, diuresis y tolerancia oral.
  • Urgencia: Hipotensión, confusión, hipoxemia, oliguria, purpura, rigidez de nuca, dolor intenso o mala perfusión requieren evaluación hospitalaria y manejo del síndrome correspondiente.
  • Huésped: Embarazo, inmunosupresión, asplenia, prótesis, dispositivos, fragilidad y extremos de edad modifican riesgo. La persona mayor o inmunodeprimida puede tener infección grave sin fiebre elevada.
  • Neutropenia: La fiebre con neutropenia relevante constituye urgencia y requiere protocolo específico; no observar como virosis banal mientras se espera que aparezca un foco.
Fiebre sin foco: tres preguntas iniciales.

Encontrar el foco y elegir pruebas

  • Historia dirigida: Síntomas respiratorios, urinarios, abdominales, cutáneos y neurológicos; viajes, picaduras, contactos, exposición a roedores, alimentos, procedimientos y medicamentos nuevos.
  • Examen completo: Revisar piel, mucosas, ganglios, abdomen, corazón, pulmones, articulaciones y accesos vasculares. Repetirlo durante evolución: el foco puede manifestarse después.
  • Pruebas: Seleccionar hemograma, función renal/hepática, orina y cultivos o imágenes según riesgo y hallazgos. No solicitar todos los cultivos ni serologías a toda persona estable.
  • Exposiciones de alto impacto: Fiebre tras viaje con riesgo de malaria requiere pruebas urgentes; roedores y síntomas respiratorios o trombocitopenia obligan a considerar hantavirus.
  • Interpretación: Proteína C reactiva o procalcitonina aisladas no sustituyen evaluación clínica ni descartan una infección grave temprana.

Pediatría y seguimiento seguro

  • Menor de tres meses: Temperatura ≥38 °C es alto riesgo y requiere evaluación pediátrica urgente; no aplicar la estrategia del adulto sano.
  • Tres a seis meses: Temperatura ≥39 °C eleva el riesgo; integrar apariencia, respiración, perfusión, alimentación y otros signos. En mayores de seis meses, la cifra aislada no mide gravedad.
  • Foco oculto pediátrico: Considerar infección urinaria y neumonía; pruebas y eventual punción lumbar dependen de edad, estado clínico y protocolo pediátrico.
  • Observación ambulatoria: Solo si estable, con hidratación y vigilancia adecuadas, instrucciones de retorno y control según evolución. El descenso con antipirético no distingue infección banal de grave.
  • Reevaluación: Persistencia, aparición de foco o empeoramiento obligan a nuevo examen. Fiebre pediátrica de cinco días o más requiere valorar Kawasaki y otras causas según contexto.
  • Antibióticos: Indicarlos por sospecha bacteriana sustentada o síndrome urgente; no de manera preventiva por ausencia de foco. En sepsis o meningitis, obtener muestras sin retrasar tratamiento.

Claves EUNACOM

  • Sin foco no significa sin riesgo.
  • Edad, perfusión, conciencia y exposición orientan más que la respuesta al antipirético.

Referencias: 7, 8, 9. Bibliografía al final.

1.4. Síndrome febril prolongado

Definición y grandes causas

  • Fiebre prolongada: Describe duración persistente; no toda fiebre prolongada cumple fiebre de origen desconocido. Confirmar temperatura, método de medición y evolución real.
  • Fiebre de origen desconocido clásica: En inmunocompetentes: temperaturas repetidas ≥38,3 °C durante al menos tres semanas, sin diagnóstico después de una evaluación apropiada; no exige esperar tres semanas para investigar.
  • Infecciones: Tuberculosis, endocarditis, abscesos profundos, VIH, EBV/CMV, brucelosis, Bartonella y parasitosis según exposición; malaria o Chagas se investigan según epidemiología, no por panel universal.
  • Inflamación no infecciosa: Vasculitis, arteritis de células gigantes, enfermedad de Still, lupus y otras enfermedades reumatológicas; en niños considerar Kawasaki y síndromes inflamatorios multisistémicos según contexto.
  • Neoplasias y otras causas: Linfoma, leucemia y tumores sólidos, incluidos renales o hepáticos; fármacos, tirotoxicosis y síndromes autoinflamatorios. Algunas personas permanecen sin diagnóstico pese a estudio adecuado.

Estudio escalonado guiado por pistas

  • Historia: Precisar viajes, contactos, alimentos, animales, fármacos, inmunosupresión, procedimientos, prótesis, prácticas sexuales, ocupación y síntomas focales; revisar estudios previos y repetir examen físico.
  • Evaluación inicial: Hemograma con diferencial, función renal y hepática, reactantes, orina/cultivo según contexto, hemocultivos y radiografía de tórax; ampliar imagen abdominal o toracoabdominal según hallazgos.
  • Pruebas dirigidas: VIH, tuberculosis, serologías, ecocardiograma o estudio reumatológico según probabilidad clínica. Un ANA positivo o una IgM aislada no establecen por sí solos la etiología.
  • Escalamiento: TC y, en casos seleccionados, PET/TC pueden localizar un foco para biopsia. Elegir tejido de mayor rendimiento: ganglio, arteria temporal, médula u órgano según sospecha.
  • Interpretación: VHS o proteína C reactiva elevadas confirman inflamación, no etiología. Comparar tendencias y correlación clínica; evitar repetir pruebas sin una pregunta diagnóstica.
Estudio progresivo de fiebre prolongada.

Tratamiento, excepciones y seguimiento

  • Paciente estable: Evitar antibióticos o corticoides empíricos indiscriminados: pueden esterilizar cultivos, ocultar neoplasias o empeorar infecciones. Tratar cuando exista hipótesis sustentada y muestras apropiadas.
  • Urgencia: Sepsis, neutropenia febril, meningitis o deterioro hemodinámico requieren tratamiento inmediato; el enfoque expectante de fiebre estable no se aplica a estos escenarios.
  • Vasculitis con amenaza visual: Sospecha alta de arteritis de células gigantes con síntomas isquémicos visuales exige tratamiento urgente y estudio confirmatorio coordinado; no esperar biopsia para proteger la visión.
  • Sin diagnóstico: Si permanece estable y el estudio es razonable, seguimiento programado, control sintomático y reevaluación de pistas nuevas; no declarar enfermedad benigna solo porque cedió la fiebre.
  • Retorno inmediato: Confusión, disnea, sangrado, dolor focal intenso, oliguria, hipotensión o deterioro general modifican la urgencia del estudio.

Claves EUNACOM

  • Fiebre de origen desconocido es una definición de trabajo, no una causa.
  • En estabilidad, buscar pistas y tejido diagnóstico antes de tratamiento empírico.

Referencias: 10, 7. Bibliografía al final.

2. Infecciones por foco y dispositivos

Relacionar anatomía, microorganismos y necesidad de controlar el origen.

2.1. Adenitis y adenoflegmón

Distinguir ganglio reactivo, infección y absceso

  • Adenitis: ganglio inflamado, doloroso, a menudo unilateral en infección bacteriana. S. aureus y S. pyogenes son agentes frecuentes; evaluar faringe, dientes, piel y territorio de drenaje.
  • Adenoflegmón: infección supurativa que compromete tejidos vecinos; fluctuación, piel eritematosa o toxicidad sugieren colección. Ecografía ayuda si hay duda y guía drenaje; TC con contraste si se sospecha infección profunda.
  • Diferenciales: adenopatías virales múltiples, arañazo de gato, tuberculosis/micobacterias no tuberculosas, toxoplasmosis y neoplasia. Persistencia, dureza, fijación, localización supraclavicular o síntomas generales requieren estudio.
  • Tratamiento: analgésicos, cobertura antiestafilocócica/estreptocócica según gravedad y resistencia; añadir cobertura odontógena si corresponde. Drenar absceso y cultivar; no resolver una colección solo cambiando antibiótico.
Ganglio doloroso: buscar el origen.

Arañazo de gato

  • Bartonella henselae: pápula en inoculación y adenopatía regional subaguda tras contacto con gato. Serología/PCR o biopsia se seleccionan según presentación; no todo contacto confirma etiología.
  • Conducta: suele autolimitarse. Azitromicina puede acelerar reducción ganglionar en casos seleccionados: adulto 500 mg oral el primer día y 250 mg/día los cuatro siguientes. Afectación ocular, neurológica o diseminada requiere evaluación especializada.

Infecciones orofaríngeas que amenazan la vía aérea

  • Angina de Ludwig: celulitis del piso de boca, habitualmente odontógena, con edema submandibular, elevación lingual, disfagia, sialorrea o voz alterada. Prioridad: vía aérea con equipo experto, antibiótico IV para flora oral/anaerobia y cirugía odontológica/cervical según foco; la TC no debe retrasar asegurar la vía aérea.
  • Angina de Vincent: gingivitis ulceronecrosante con dolor, halitosis y necrosis interdental, asociada a flora fusoespiroquetal. Higiene y desbridamiento dental; antibiótico si extensión o repercusión sistémica, además de corregir factores predisponentes.
  • Difteria respiratoria: pseudomembrana adherente que puede sangrar al desprenderse, compromiso cervical y riesgo de miocarditis/neuropatía. Aislar, notificar, tomar muestra para identificación/toxigenicidad y gestionar antitoxina sin esperar confirmación si hay sospecha fundada.
  • Difteria: tratamiento y contactos: penicilina o eritromicina y coordinación con autoridad sanitaria para estudio, profilaxis y vacunación de contactos. No arrancar la membrana ni asumir inmunidad definitiva tras padecer la enfermedad.
Cuello y boca: identificar la amenaza.

Claves EUNACOM

  • Adenitis persistente necesita diagnóstico diferencial, no cursos antibióticos indefinidos.
  • Disfagia con edema del piso de boca obliga a evaluar la vía aérea.

Referencias: 11, 6. Bibliografía al final.

2.2. Celulitis bacteriana e infecciones de piel

Reconocer profundidad y lesión dominante

Entidad Pista Conducta inicial
Erisipela Placa roja elevada, borde neto; predomina estreptococo. Antibiótico antiestreptocócico y evaluar gravedad.
Celulitis no purulenta Eritema, calor y dolor de bordes menos definidos. Cubrir estreptococo ± MSSA; buscar puerta de entrada.
Absceso, furúnculo o carbunco estafilocócico Colección purulenta; el furúnculo nace de un folículo, el carbunco agrupa varios. Drenaje; cultivo y antibiótico según gravedad/huésped.
Fascitis necrosante/Fournier Dolor desproporcionado, progresión, bullas, necrosis o shock; Fournier afecta periné. Exploración/desbridamiento urgente y antibiótico IV amplio.

Imagen sugerida (nueva): fotografías comparativas de erisipela, celulitis y absceso, con bordes y lesión dominante señalados.

Piel roja: tres rutas de evaluación.

Celulitis: tratamiento y seguimiento

  • Leve, sin pus: una opción oral activa contra estreptococo/MSSA, por ejemplo cefalexina o cloxacilina según disponibilidad y protocolo. No añadir anti-MRSA a toda celulitis; valorar pus, antecedentes y epidemiología.
  • Grave: hospitalizar ante shock, rápida extensión, alteración de conciencia, inmunosupresión relevante o sospecha profunda. Elegir vía IV y espectro según riesgo; una mordedura, exposición acuática o pie diabético exige otra valoración.
  • Control: elevar extremidad, tratar edema/tiña interdigital y marcar límites si es útil. Reevaluar en 48-72 h, antes si empeora; cinco días pueden bastar en evolución favorable, prolongando si respuesta insuficiente.
  • Imitadores: dermatitis por estasis/contacto, trombosis, gota y linfedema. Eritema bilateral crónico de piernas hace menos probable celulitis bacteriana.

Lesiones superficiales y purulentas

  • Impétigo: costras melicéricas por S. aureus/estreptococo; forma bullosa por toxina estafilocócica. Localizado: mupirocina tópica; extenso/bulloso o brote: antibiótico sistémico según evaluación. Higiene y evitar compartir toallas.
  • Ectima: úlcera que penetra dermis, con costra adherente; suele requerir tratamiento oral y cuidado local. No confundir con ectima gangrenoso, lesión necrótica asociada a bacteriemia, clásicamente Pseudomonas en huésped vulnerable.
  • Foliculitis: pústulas centradas en pelo. Foliculitis de jacuzzi puede ser por Pseudomonas y autolimitarse; no se maneja como absceso profundo.
  • Furúnculo/absceso: drenaje es esencial si colección; antibiótico adicional ante compromiso sistémico, múltiples lesiones, inmunosupresión, zonas de riesgo, fracaso o criterios clínicos. Cotrimoxazol, doxiciclina o clindamicina solo si resultan adecuados al patógeno, edad y situación.
  • Carbunco estafilocócico: unión de furúnculos; no equivale a infección por Bacillus anthracis, que se estudia en ántrax. El nombre aislado puede inducir a error.
La lesión orienta la profundidad.

Fascitis necrosante: no esperar una prueba perfecta

  • Alarma: dolor desproporcionado, sensibilidad más allá del eritema, progresión rápida, anestesia, bullas, crepitación o toxicidad. La piel inicial puede parecer poco afectada; ausencia de gas no excluye.
  • Acción: cirugía inmediata, hemocultivos/material profundo y reanimación. Una TC o puntuación LRINEC baja no debe descartar ni retrasar exploración si la sospecha es alta.
  • Antibiótico inicial: cubrir grampositivos resistentes, gramnegativos y anaerobios, por ejemplo vancomicina más piperacilina-tazobactam o meropenem, ajustando riñón y epidemiología. Si se confirma S. pyogenes, penicilina más clindamicina; revisar desbridamientos seriados.

Etiología: tipo I suele ser polimicrobiana, con aerobios y anaerobios; tipo II habitualmente involucra estreptococo del grupo A, a veces con estafilococo. La clasificación no debe retrasar cirugía ni estrechar prematuramente la cobertura.

Sospecha de necrosis: actuar sin demora.

Síndrome de piel escaldada estafilocócica

  • Patrón: toxina exfoliativa causa eritema doloroso, bullas flácidas y desprendimiento superficial con Nikolsky positivo; típico en lactantes/niños pequeños, también adultos con falla renal/inmunosupresión.
  • Diferencia útil: mucosas habitualmente respetadas, a diferencia de Stevens-Johnson/necrólisis epidérmica. Buscar foco estafilocócico; la ampolla puede ser estéril porque la lesión es mediada por toxina.
  • Manejo: hospitalización según extensión/edad, fluidos, analgesia y antibiótico sistémico antiestafilocócico; anti-MRSA según riesgo. No tratarlo solo con pomada ni asumir que clindamicina siempre será activa.

Claves EUNACOM

  • Pus: pensar en drenaje. Dolor desproporcionado: pensar en cirugía.
  • La extensión visible de la piel puede subestimar una infección profunda.

Referencias: 6, 12, 13. Bibliografía al final.

2.3. Osteomielitis

Reconocimiento y mecanismos

  • Hematógena: Predomina Staphylococcus aureus; considerar estreptococos y bacilos gramnegativos según edad, exposición y huésped. En niños suele comprometer metáfisis de huesos largos.
  • Contigüidad o inoculación: Heridas, cirugía, material protésico y pie diabético permiten infección contigua; puede ser polimicrobiana. Diferenciar osteomielitis nativa de infección asociada a implante.
  • Clínica: Dolor óseo focal, impotencia funcional, fiebre variable, sensibilidad, edema y eritema; la forma crónica puede presentar secuestro óseo y fístula con drenaje.
  • Columna: Dolor vertebral persistente con bacteriemia, fiebre o factores de riesgo exige considerar espondilodiscitis. Déficit neurológico, retención urinaria o anestesia perineal sugieren compresión y requieren urgencia.
  • Niños: Cojera, rechazo del apoyo o pseudoparálisis pueden preceder a fiebre; lactantes pueden permanecer afebriles y los reactantes ser normales al inicio.

Confirmación sin retrasar las urgencias

  • Exámenes: Hemograma, proteína C reactiva, VHS y hemocultivos antes del antibiótico cuando no retrase atención. Leucocitos normales no excluyen infección; seguir clínica y tendencia de reactantes.
  • Imágenes: Radiografía inicial para diagnóstico diferencial y referencia; puede ser normal las primeras dos semanas. La resonancia detecta compromiso temprano y abscesos o extensión a partes blandas.
  • Microbiología: Muestra ósea profunda para cultivo e histología cuando se necesita confirmar etiología; un hisopado superficial de la fístula no sustituye el cultivo profundo.
  • Excepción vertebral: Bacteriemia por S. aureus más imagen concordante puede permitir tratamiento sin biopsia vertebral. Investigar endocarditis y focos metastásicos según contexto.
  • Momento del antibiótico: Si está estable, coordinar muestras antes de iniciar tratamiento. Sepsis, inestabilidad o compromiso neurológico requieren antibióticos y valoración quirúrgica inmediatos.
Sospecha de infección ósea.

Tratamiento y duración según foco

  • Empírico: Cubrir S. aureus; añadir cobertura para MRSA y gramnegativos según epidemiología, puerta de entrada y gravedad. Vancomicina más cefepime no es una pauta universal para toda osteomielitis.
  • Dirigido: Ajustar al cultivo, susceptibilidad, función renal y penetración; S. aureus sensible suele permitir betalactámico antiestafilocócico. Valorar cambio a tratamiento oral de buena biodisponibilidad cuando corresponda.
  • Cirugía: Drenar abscesos y retirar tejido desvitalizado cuando esté indicado; desbridamiento, estabilidad y manejo del implante se individualizan. La amputación no es el tratamiento automático.
  • Duración adulta: En osteomielitis vertebral bacteriana nativa, IDSA utiliza habitualmente seis semanas de tratamiento intravenoso u oral de alta biodisponibilidad; complicaciones y etiologías específicas modifican esta duración.
  • Duración pediátrica: PIDS/IDSA admite 3-4 semanas totales en osteomielitis hematógena aguda por S. aureus no complicada y con buena respuesta; enfermedad complicada requiere más tiempo.
  • Seguimiento: Reevaluar dolor, función, fiebre, adherencia y reactantes; reservar resonancia de control para respuesta insatisfactoria o sospecha de complicación, no como requisito rutinario de curación.
La duración depende del escenario.

Claves EUNACOM

  • Una radiografía temprana normal no excluye osteomielitis.
  • Cultivar antes si está estable; sepsis o déficit neurológico impiden esperar.

Referencias: 14, 15, 16. Bibliografía al final.

2.4. Endocarditis infecciosa y no infecciosa

Cuándo sospecharla

  • Combinación clínica: fiebre/bacteriemia persistente con soplo nuevo, insuficiencia cardíaca, embolias o fenómenos inmunológicos. Una prótesis, dispositivo, endocarditis previa o consumo de drogas inyectadas aumentan sospecha.
  • Agentes: S. aureus, estreptococos del grupo viridans, Enterococcus y estafilococos coagulasa negativos; el contexto modifica probabilidades. S. gallolyticus obliga a investigar patología colorrectal.
  • Signos clásicos: petequias, hemorragias en astilla, lesiones indoloras de Janeway, nódulos dolorosos de Osler y manchas de Roth; su ausencia no excluye.
  • Complicaciones: destrucción valvular, absceso perivalvular/bloqueo de conducción, embolias cerebrales o sistémicas y glomerulonefritis. Endocarditis derecha puede producir embolias pulmonares sépticas.

Confirmar sin perder tiempo

  • Hemocultivos: tres juegos de venopunciones periféricas antes del antibiótico si la situación lo permite; no esperar un pico febril. En inestabilidad, tomar rápidamente y tratar.
  • Ecocardiografía: transtorácica inicial; transesofágica si prótesis/dispositivo, sospecha alta con estudio negativo o necesidad de definir complicaciones. Repetir si persiste sospecha; una ecografía negativa aislada no basta.
  • Cultivos negativos: revisar antibióticos previos y agentes exigentes; estudios dirigidos como Coxiella/Bartonella según exposición. Considerar TC cardíaca o PET/TC en contextos especializados.
  • Criterios: integrar microbiología típica, imagen compatible y hallazgos clínicos con criterios diagnósticos vigentes. No convertir fiebre más un soplo antiguo en diagnóstico definitivo.
Grupo Componentes principales
Mayores Microbiología característica en hemocultivos/patrones definidos o pruebas específicas; imagen que demuestra lesión compatible mediante técnicas validadas.
Menores Predisposición; fiebre >38 °C; fenómenos vasculares; fenómenos inmunológicos; evidencia microbiológica que no alcanza criterio mayor.
Combinación clínica Definitiva: 2 mayores, o 1 mayor + 3 menores, o 5 menores. Posible: 1 mayor + 1-2 menores, o 3-4 menores.

Resumen de los criterios ESC 2023; las definiciones completas de microbiología e imagen importan. No usar el recuento para retrasar tratamiento de un paciente inestable.

Endocarditis: reunir evidencia complementaria.

Tratamiento dirigido: ejemplos conceptuales

Patógeno/situación Pauta orientadora y límite
MSSA Betalactámico antiestafilocócico o cefazolina si susceptible y apropiado.
MRSA Vancomicina con exposición monitorizada u otra alternativa especializada como daptomicina.
Viridans / S. gallolyticus Penicilina/amoxicilina o ceftriaxona según susceptibilidad y situación valvular.
E. faecalis susceptible Ampicilina más ceftriaxona es una combinación sinérgica habitual; otras pautas según resistencia y riñón.
Prótesis, hongos o cultivos negativos Pauta especializada; no añadir rifampicina o aminoglicósido a toda endocarditis por rutina.

Tratamiento habitualmente prolongado, con infectología/cardiología y control de hemocultivos. La vía oral solo se considera en pacientes seleccionados, estables y tras fase inicial y evaluación formal.

Cirugía y prevención

  • Indicación de cirugía: insuficiencia cardíaca por lesión valvular, infección no controlada/absceso y prevención de embolia en casos de alto riesgo. Decidir oportunidad con equipo especializado.
  • Prevención: salud bucodental y control de focos. Profilaxis antibiótica dental se reserva para cardiopatías de alto riesgo: prótesis/material de reparación valvular, endocarditis previa y determinadas cardiopatías congénitas, entre otras situaciones definidas.
  • Ejemplo adulto dental: amoxicilina 2 g oral, dosis única 30-60 minutos antes de procedimientos con manipulación gingival/periapical o perforación de mucosa en paciente elegible. Alergia exige alternativa adecuada; clindamicina ya no es alternativa de rutina en la recomendación AHA.
  • No universalizar: una valvulopatía cualquiera no obliga a profilaxis en todo procedimiento. La AHA no la recomienda rutinariamente para endoscopia digestiva/cistoscopia sin infección activa; valorar indicaciones particulares del equipo tratante.

Endocarditis no infecciosa

  • Trombótica no bacteriana: vegetaciones estériles asociadas a cáncer, estados protrombóticos o enfermedad sistémica. Puede debutar con embolias; Libman-Sacks se asocia a lupus/antifosfolípidos.
  • Estudio: ecocardiografía, búsqueda de causa y exclusión rigurosa de infección, especialmente si hubo antibióticos. Cultivos negativos no equivalen automáticamente a vegetación estéril.
  • Conducta: tratar enfermedad causal y valorar anticoagulación de forma especializada. No extrapolar esta indicación a endocarditis infecciosa con embolia cerebral.

Claves EUNACOM

  • Tres pilares: hemocultivos, imagen y contexto clínico.
  • La insuficiencia cardíaca o un absceso pueden hacer necesaria la cirugía.

Referencias: 17, 18. Bibliografía al final.

2.5. Neumonía nosocomial

Definición y confirmación clínica

  • Nosocomial: neumonía aparecida al menos 48 horas tras ingreso, no incubándose al entrar. Asociada a ventilación: después de al menos 48 horas de intubación; distinguirlas para vigilancia y manejo.
  • Sospecha: infiltrado nuevo/progresivo acompañado de fiebre, secreción purulenta, leucocitosis/leucopenia o deterioro de oxigenación. Ningún hallazgo aislado confirma; edema, atelectasia, hemorragia, TEP y aspiración química son diferenciales.
  • Microbiología: muestra respiratoria de calidad y hemocultivos antes del tratamiento si factible. Cultivo de aspirado positivo puede ser colonización; integrar clínica, imagen y susceptibilidad.
  • Gravedad: valorar shock, ventilación y oxigenación. No aplicar automáticamente CURB-65 de neumonía comunitaria a esta situación.

Antibiótico empírico y ajuste

  • Elección: antibiograma de la unidad, antibióticos IV recientes, colonización/infección resistente previa y gravedad. Incluir cobertura para S. aureus y bacilos gramnegativos, con antipseudomónico adecuado al riesgo.
  • MRSA: vancomicina o linezolid cuando hay factores de riesgo o alta/indeterminada frecuencia local; no para todos por el solo hecho de estar hospitalizados.
  • Dos antipseudomónicos: reservar para riesgo elevado de resistencia/mortalidad según protocolo; no mantener duplicación cuando se conoce un fármaco activo y hay estabilidad.
  • Reevaluación: desescalar con cultivos y evolución. Duración habitual cercana a siete días si respuesta adecuada; ajustar ante complicaciones o lenta evolución. La neumonía en inmunosuprimidos necesita un diferencial adicional.
Neumonía hospitalaria: ajustar por contexto.

Prevención en el hospital

  • Medidas: higiene de manos, reducción de aspiración, cuidado oral, cabecera elevada si no está contraindicada y manejo correcto del circuito/dispositivo.
  • Ventilación: evitar intubación innecesaria, revisar sedación y posibilidad de extubación. Cumplir paquetes y vigilancia de IAAS del establecimiento; no usar antibióticos preventivos indiscriminados.

Claves EUNACOM

  • Una muestra respiratoria positiva no demuestra por sí sola neumonía.
  • El antibiograma local evita tanto cobertura insuficiente como exceso de antibióticos.

Referencias: 19, 20. Bibliografía al final.

2.6. Infecciones asociadas a catéteres vasculares

Sospecha, muestras y atribución

  • Buscar: fiebre o escalofríos al usar catéter, sepsis sin otro foco, eritema/secreción en salida o dolor del trayecto. Una infección sanguínea puede existir con piel de aspecto normal.
  • Muestras: hemocultivos periféricos y del catéter, simultáneos, con volumen comparable y sitio rotulado; en multilumen, según protocolo. Cultivar secreción si existe. No retirar y cultivar toda punta de catéter sin sospecha.
  • Tiempo diferencial: mismo microorganismo creciendo en sangre del catéter al menos dos horas antes que en periférica apoya origen en el dispositivo; interpretar técnica, antibióticos y contexto.
  • Distinción: bacteriemia relacionada con catéter es un diagnóstico clínico-microbiológico; la definición de vigilancia de infección asociada a línea central no es idéntica. Un estafilococo coagulasa negativo aislado puede contaminar, pero varias muestras concordantes pueden indicar infección real.

Tratar y decidir retiro

  • Inicial: soporte si sepsis, antibiótico según gravedad y epidemiología, habitualmente cobertura grampositiva resistente y añadir gramnegativos cuando el riesgo lo justifica. Ajustar al cultivo.
  • Retiro prioritario: shock, infección del túnel/bolsillo, endocarditis, tromboflebitis supurada, bacteriemia persistente pese a tratamiento o infección por S. aureus, Pseudomonas u hongos, salvo evaluación excepcional especializada.
  • Rescate: solo en dispositivos necesarios y casos seleccionados sin complicaciones; puede combinar tratamiento sistémico y sellado antimicrobiano. No intentar conservar por comodidad un catéter que mantiene sepsis.
  • Después: documentar negativización, investigar focos metastásicos según germen y persistencia; duración depende del agente y complicaciones. S. aureus no se maneja como un simple contaminante.
Catéter y fiebre: una secuencia útil.

Prevención práctica

  • Inserción: indicación precisa, personal entrenado, higiene de manos, técnica aséptica, barrera estéril máxima en CVC y antisepsia apropiada con tiempo de secado.
  • Mantenimiento: desinfectar conexiones, cuidar apósitos, revisar punto de entrada y retirar cuando deja de ser necesario. No recambiar todos los CVC rutinariamente solo para prevenir infección.
  • Programa local: aplicar paquetes y vigilancia MINSAL/IAAS, registrar eventos y corregir prácticas; un antibiótico preventivo no sustituye estas medidas.

Claves EUNACOM

  • Obtener cultivos pareados y rotulados antes del tratamiento si es posible.
  • Control del foco puede exigir retirar el dispositivo.

Referencias: 21, 20, 22. Bibliografía al final.

3. Tuberculosis y urgencias neurológicas

Detectar enfermedades transmisibles y proteger el sistema nervioso sin retrasar tratamiento.

3.1. Tuberculosis: enfermedad activa, infección latente y contactos

Sospecha y transmisión

  • Enfermedad activa: Síntomas y daño por Mycobacterium tuberculosis: tos persistente, expectoración, hemoptisis, fiebre, sudoración nocturna o baja de peso; también puede presentarse como neumonía que no responde.
  • Imagen: Infiltrados, cavidades, fibrosis o adenopatías orientan; la forma clínica depende de edad e inmunidad. Una radiografía no confirma por sí sola ni excluye toda tuberculosis. Crépitos apicales o hipocratismo son inespecíficos.
  • Contagio: La transmisión aérea se vincula principalmente a tuberculosis pulmonar o laríngea; una forma extrapulmonar aislada no equivale automáticamente a contagiosidad respiratoria.
  • Medidas iniciales: Ventilación y precauciones respiratorias apropiadas, muestra diagnóstica y coordinación con PROCET. Evaluar VIH, comorbilidades, embarazo, función renal/hepática e interacciones.
  • Infección latente: Respuesta inmunológica a tuberculosis sin evidencia de enfermedad activa; es asintomática y no contagiosa. Antes de tratamiento preventivo se debe excluir enfermedad.
Tuberculosis activa e infección latente.

Microbiología y adenitis tuberculosa

  • Confirmación: Obtener muestras respiratorias para prueba molecular, cultivo y susceptibilidad según PROCET; estudiar muestras del órgano afectado en enfermedad extrapulmonar.
  • Baciloscopía: Detecta bacilos ácido-alcohol resistentes, pero no distingue todas las micobacterias ni define sensibilidad. No se requieren tres baciloscopías positivas para diagnosticar tuberculosis.
  • Resultado discordante: Baciloscopía positiva con prueba molecular negativa para tuberculosis obliga a revisar muestra, técnica y posibles micobacterias no tuberculosas; no establece automáticamente otro diagnóstico.
  • IGRA o PPD: Detectan infección y no diferencian actividad. PPD mide induración, no eritema: norma chilena considera reactivo ≥10 mm; ≥5 mm en VIH u otra inmunodepresión.
  • Adenitis: Adenopatías cervicales subagudas o crónicas, únicas o múltiples, a menudo unilaterales, pueden abscedarse y fistulizar; obtener histología, cultivo y prueba molecular, diferenciando linfoma y otras infecciones.
  • Antecedente de tratamiento: Recaída no equivale necesariamente a reinfección ni garantiza sensibilidad; obtener susceptibilidad y revisar tratamiento previo antes de definir la pauta.

Imagen sugerida (nueva): micrografía de bacilos ácido-alcohol resistentes con rótulos que ayuden a comprender qué detecta la baciloscopía.

Esquema sensible chileno y control

  • Base normativa: La norma general MINSAL consultada es de 2022; el ORD 1904 de 2025 actualiza específicamente tratamientos resistentes. No confundir ambas fechas ni trasladar pautas extranjeras como norma chilena.
  • Fase inicial: Tuberculosis sensible: isoniacida, rifampicina, pirazinamida y etambutol -HRZE- por 50 dosis supervisadas; esquema programático habitual de lunes a viernes, aproximadamente diez semanas.
  • Continuación: Isoniacida y rifampicina -HR- por 80 dosis, aproximadamente dieciséis semanas. Contar dosis y respetar condiciones del programa; no acelerar el esquema por administrar más días semanales.
  • Dosificación: Depende de peso, edad, función orgánica y presentación. Como referencia de fármacos individuales en adultos de 45-70 kg, la tabla chilena indica H 300, R 600, Z 1500 y E 800 mg/día.
  • Combinaciones fijas: Utilizar las tablas específicas de PROCET para comprimidos combinados: su composición no equivale a reemplazar miligramo por miligramo los fármacos individuales del ejemplo.
  • Control microbiológico: Baciloscopía y cultivo mensuales y al finalizar, según norma; la prueba molecular no se usa para demostrar curación porque puede persistir positiva.
  • Respuesta insuficiente: Cultivo positivo al tercer mes obliga a susceptibilidad y evaluación; cultivo positivo desde el cuarto mes o al término define fracaso en la norma. Derivar sin asumir automáticamente un patrón de resistencia.
Fármaco individual Dosis diaria desde 15 años Máximo diario de tabla MINSAL
Isoniacida 5 mg/kg (rango 4-6) 400 mg
Rifampicina 10 mg/kg (rango 10-12) 600 mg
Pirazinamida 25 mg/kg (rango 20-30) 1500 mg
Etambutol 15 mg/kg (rango 15-20) 1200 mg
  • Aplicación: Tabla para ajustar presentaciones individuales fuera del rango de peso estándar; las combinaciones fijas tienen su propia tabla. ERC o hepatopatía requieren revisión especializada.
Tuberculosis sensible: fases chilenas. Esquema general MINSAL2022; dosis y modificaciones dependen de peso, órgano afectado y situación clínica.

Seguridad, interrupciones y tuberculosis resistente

  • Toxicidad: H, R y Z pueden causar hepatotoxicidad; E requiere vigilancia visual. Rifampicina produce interacciones y puede colorear secreciones; isoniacida puede causar neuropatía.
  • Alarma hepática: Anorexia intensa, náuseas persistentes, dolor abdominal, coluria o ictericia requieren evaluación inmediata; no esperar controles rutinarios ni reiniciar fármacos por cuenta propia.
  • Conducta chilena: Ante reacción moderada o grave, suspender el esquema y derivar según PROCET. En hepatitis, la norma excluye reutilizar pirazinamida; adaptación y eventual prueba separada son responsabilidad especializada.
  • Interrupción: Investigar causa, dosis recibidas, duración de la interrupción, bacteriología y adherencia. No aplicar «más de cuatro semanas: empezar todo de cero» como regla aislada.
  • Resistencia: La actualización chilena de 2025 incorpora esquemas como BPaLM para pacientes elegibles con TB resistente; evaluación especializada de susceptibilidad, contraindicaciones y seguimiento es indispensable.
  • Situaciones especiales: Meningitis, hepatopatía, ERC avanzada, embarazo, VIH e interacciones pueden modificar esquema o duración. No usar combinaciones fijas sin revisar contraindicaciones del programa.

Infección latente y estudio de contactos

  • Contactos: Estudiar síntomas, radiografía y pruebas de infección según edad y riesgo; obtener bacteriología si se sospecha actividad. Estudio inicial negativo puede requerir repetición, a los tres meses según algoritmo chileno.
  • Menores de cinco años: Contacto estrecho de caso pulmonar bacteriológicamente confirmado requiere evaluación pediátrica y quimioprofilaxis primaria tras descartar enfermedad, incluso sin prueba inmunológica positiva.
  • Grupos elegibles: La norma contempla contactos domiciliarios de cualquier edad, extradomiciliarios menores de quince años o expuestos a sílice, VIH e inmunosupresión. Otros riesgos requieren evaluación; no excluir automáticamente a todo extradomiciliario adulto.
  • Pauta semanal: RpH corresponde a rifapentina más isoniacida, una vez por semana durante doce dosis supervisadas; no es rifampicina semanal. Dosis según edad y peso, con máximos de 900 mg de cada fármaco.
  • Restricciones RpH: No se usa en menores de dos años, embarazo/lactancia y determinadas hepatopatías o situaciones de resistencia según norma; seleccionar alternativa con PROCET.
  • Alternativas: Isoniacida diaria seis meses, extendida a nueve en ciertos pacientes con VIH/inmunosupresión, o rifampicina diaria cuatro meses según indicación. No iniciar sin excluir tuberculosis activa.
  • Pauta infantil primaria: En menores de dos años, la norma utiliza isoniacida oral 10 mg/kg/día, máximo 300 mg/día, durante seis meses; indicación y vigilancia por referente pediátrico.
  • Seguridad preventiva: También exige seguimiento clínico, revisión de hepatotoxicidad e interacciones. Valorar piridoxina en condiciones de riesgo según programa; PPD o IGRA no se repiten para demostrar curación.
Contactos: excluir enfermedad antes de prevenir.

Claves EUNACOM

  • PPD e IGRA positivos indican infección, no necesariamente enfermedad activa.
  • La pauta semanal preventiva utiliza rifapentina, no rifampicina.
  • Tratamiento supervisado y control bacteriológico son parte del tratamiento, no trámites accesorios.

Referencias: 23, 24. Bibliografía al final.

3.2. Meningitis, encefalitis y absceso cerebral

Reconocer urgencia y decidir punción lumbar

  • Meningitis: Fiebre, cefalea, rigidez de nuca, vómitos y compromiso general; la tríada clásica puede faltar, especialmente en lactantes, mayores e inmunodeprimidos.
  • Signos meníngeos: Kernig: dolor o resistencia al extender la rodilla con cadera flexionada. Brudzinski: flexión involuntaria de caderas y rodillas al flexionar el cuello; su ausencia no excluye meningitis.
  • Encefalitis: Alteración de conducta o conciencia, convulsiones y focalidad sugieren afectación cerebral. Considerar herpes simple y comenzar aciclovir si hay sospecha relevante.
  • Primeras medidas: Estabilizar, obtener hemocultivos y muestras sin retraso, e iniciar tratamiento empírico. No esperar TC, punción o cultivo si estas demoran la atención de sospecha bacteriana.
  • Punción lumbar: Realizar pronto si es segura; medir glucosa sanguínea simultánea y estudiar células, diferencial, proteínas, glucosa, Gram, cultivo y pruebas moleculares según contexto.
  • Imagen previa: No es rutinaria. OMS la prioriza ante Glasgow <10, focalidad, déficit de pares craneales, papiledema, convulsión nueva en adultos o inmunodepresión grave.
  • Otras razones para diferir: Inestabilidad, riesgo hemorrágico relevante, infección local o sospecha de herniación impiden punción inmediata. Una TC normal no corrige por sí sola estas contraindicaciones.
Sospecha de meningitis: prioridades.

Líquido cefalorraquídeo: patrones orientadores

Patrón Células y proteínas Glucosa
Normal adulto habitual Hasta 5 leucocitos/µL; proteínas aproximadamente 15-45 mg/dL, según laboratorio. Relación LCR/sangre habitualmente 0,5-0,8; interpretar ambas muestras.
Bacteriano Pleocitosis, generalmente neutrofílica, y proteínas elevadas. Frecuentemente baja; relación LCR/sangre ≤0,4 es anormal.
Viral Predominio linfocitario y proteínas normales o moderadamente altas; puede comenzar neutrofílico. Habitualmente conservada.
Tuberculoso Predominio linfocitario y proteínas elevadas; patrón variable temprano. Frecuentemente baja.
  • Límites: Antibióticos previos, fase temprana, edad e inmunosupresión alteran patrones; no excluir infección bacteriana solo porque el LCR no parece «típico».
  • Microbiología: Diplococos grampositivos sugieren neumococo; gramnegativos, meningococo; cocobacilos gramnegativos, H. influenzae; bacilos grampositivos, Listeria. Cultivo y susceptibilidad precisan la conducta.
  • Neonatos: Tienen rangos normales y agentes diferentes, incluidos estreptococo grupo B y bacilos gramnegativos como E. coli; no aplicar la tabla adulta como regla neonatal.
LCR: tres patrones, varias excepciones. Edad, fase temprana, inmunosupresión y antibióticos previos pueden modificar los patrones.

Meningitis bacteriana: terapia inicial y seguimiento

  • Adulto comunitario: Ejemplo de dosis meníngea: ceftriaxona intravenosa 2 g cada doce horas. Añadir vancomicina cuando la resistencia neumocócica o el contexto lo justifique; ajustar a microbiología local.
  • Riesgo de Listeria: Añadir ampicilina o amoxicilina intravenosa en embarazo, inmunosupresión y personas mayores según guía; las cefalosporinas no cubren Listeria.
  • Neonatos: Manejo hospitalario específico; aminopenicilina intravenosa más cefotaxima es una opción empírica en sospecha de meningitis. No extrapolar ampicilina/gentamicina de sepsis ni ceftriaxona adulta al recién nacido.
  • Neurocirugía o trauma: Considerar estafilococos resistentes y gramnegativos hospitalarios: pauta como vancomicina más betalactámico antipseudomónico, elegida según exposición y susceptibilidad.
  • Dexametasona: Administrar con o antes del primer antibiótico cuando corresponda; nunca retrasarlo. En adultos, referencia de 10 mg intravenosos cada seis horas por cuatro días, reevaluando etiología.
  • Selección del corticoide: NICE recomienda continuar si neumococo o H. influenzae b y suspender para otros agentes; lactantes pequeños y situaciones especiales requieren decisión experta.
  • Duración: Depende del agente, sensibilidad, complicaciones y respuesta; no imponer una misma duración a neumococo, meningococo, Listeria y gramnegativos.
  • Secuelas: Control neurológico y auditivo, rehabilitación y seguimiento; hipoacusia o déficit cognitivo pueden persistir aun tras controlar la infección.

Meningococcemia y contactos

  • Sospecha: Fiebre con petequias o equimosis, mala perfusión y deterioro rápido; puede existir sin meningitis y el exantema faltar al comienzo.
  • Complicaciones: Púrpura fulminante, coagulación intravascular diseminada, shock y necrosis de extremidades requieren cuidados intensivos. No esperar que aparezca toda la tríada del apunte.
  • Tratamiento: Ceftriaxona intravenosa inmediata, cultivos si no retrasan y soporte de sepsis; notificación y precauciones por gotitas. Proteína C no es tratamiento rutinario establecido.
  • Corticoides: No indicarlos de rutina por meningococcemia; considerar reemplazo en shock refractario o insuficiencia suprarrenal según manejo intensivo.
  • Contactos estrechos: Convivientes y exposición directa a secreciones orales requieren evaluación de quimioprofilaxis, aunque estén vacunados; coordinar con autoridad sanitaria, idealmente dentro de veinticuatro horas.
  • Ejemplos adultos CDC: Rifampicina oral 600 mg cada doce horas por dos días, o ceftriaxona intramuscular 250 mg una vez; ciprofloxacino 500 mg oral una vez solo donde la susceptibilidad lo permita.
  • Elección preventiva: Embarazo, edad, interacciones y resistencia cambian el fármaco; ceftriaxona es opción en embarazo. No extender profilaxis a contactos casuales sin exposición relevante.

Meningitis viral y encefalitis herpética

  • Viral: Enterovirus son frecuentes; muchas meningitis virales requieren soporte, pero antes deben descartarse infección bacteriana y encefalitis según presentación.
  • Herpes simple: Alteración mental, convulsiones o focalidad; resonancia puede mostrar lesión temporal. Solicitar PCR de HSV en LCR si la punción es segura.
  • LCR herpético: Puede tener linfocitos, proteínas elevadas y hematíes; ni la ausencia de sangre ni su morfología excluyen o confirman herpes.
  • Tratamiento adulto: Aciclovir intravenoso 10 mg/kg cada ocho horas con función renal normal, habitualmente 14-21 días; ajustar a función renal y peso apropiado, hidratar y vigilar nefrotoxicidad.
  • PCR negativa temprana: Si persiste sospecha, mantener evaluación y repetir LCR/PCR en 3-7 días; no suspender únicamente por una primera prueba precoz negativa.
  • Soporte: Control de convulsiones, conciencia, vía aérea y complicaciones; buscar diagnósticos alternativos si evolución o pruebas no concuerdan.
Encefalitis herpética: no esperar la PCR.

Meningitis tuberculosa y absceso cerebral

  • Tuberculosis meníngea: Curso subagudo, cefalea, alteración mental y pares craneales, incluidos III, IV o VI; puede producir hidrocefalia, infartos y LCR hipoglucorraquia/hiperproteinorraquia.
  • Confirmación tuberculosa: Prueba molecular y cultivo del LCR; sensibilidad imperfecta, por lo que resultado negativo no descarta. Buscar tuberculosis en otros sitios y tratar si sospecha fundada.
  • Tratamiento chileno: MINSAL2022 contempla 2HRZE/7HR para meningitis tuberculosa, con manejo especialista y corticoide adyuvante según protocolo; no aplicar automáticamente seis meses de tuberculosis pulmonar.
  • Absceso: Cefalea, focalidad, convulsiones o signos de hipertensión intracraneal, con fiebre variable; resonancia con contraste es de elección. No realizar punción lumbar rutinaria por riesgo y bajo rendimiento.
  • Control del foco: Neurocirugía e infectología: aspiración o drenaje cuando corresponde y cultivo. Investigar origen dental, sinusal, ótico, hematógeno, endocarditis o cirugía previa.
  • Antibióticos: ESCMID propone cefalosporina de tercera generación más metronidazol para absceso comunitario inmunocompetente; cobertura estafilocócica adicional según contexto. Posneurocirugía requiere un esquema diferente.
  • Duración y adyuvantes: Habitualmente 6-8 semanas intravenosas según procedimiento y evolución; reservar corticoides para edema grave o amenaza de herniación, y tratar convulsiones si aparecen.

Claves EUNACOM

  • Sospecha bacteriana grave: no esperar imagen o punción para iniciar antibióticos.
  • Cefalosporinas no cubren Listeria.
  • Encefalitis compatible con herpes: aciclovir mientras se confirma.

Referencias: 25, 8, 26, 27, 28, 29, 30, 23, 31. Bibliografía al final.

3.3. Tétanos y profilaxis de heridas

Reconocimiento y tratamiento del tétanos

  • Causa: Toxina de Clostridium tetani tras contaminación de una herida, a veces mínima o no identificada; especial riesgo sin vacunación adecuada. Existe tétanos neonatal asociado a contaminación umbilical.
  • Clínica: Trismus, rigidez y espasmos dolorosos desencadenados por estímulos, risa sardónica y opistótonos; conciencia habitualmente conservada. Puede haber inestabilidad autonómica y falla respiratoria.
  • Diagnóstico: Clínico: no esperar cultivo o prueba de laboratorio para tratar. Diferenciar distonía farmacológica, hipocalcemia, intoxicaciones y otras causas de espasmos.
  • Urgencia: Hospitalización y cuidados intensivos según gravedad: proteger vía aérea, reducir estímulos, controlar espasmos con benzodiazepinas como diazepam y manejar disautonomía; soporte puede prolongarse semanas.
  • Adyuvantes intensivos: Relajantes musculares y sulfato de magnesio pueden utilizarse para espasmos o disautonomía en cuidados intensivos, con monitorización y soporte ventilatorio cuando se requiera.
  • Control del origen: Limpieza y desbridamiento de la herida y antibiótico, habitualmente metronidazol según protocolo; la vacuna no neutraliza la toxina ya liberada.
  • Inmunoglobulina terapéutica: CDC recomienda inmunoglobulina humana antitetánica 500 UI intramusculares una vez; neutraliza toxina no unida, sin revertir la fijada al sistema nervioso.
  • Vacunación: Iniciar o completar pauta cuando corresponda durante recuperación: haber sufrido tétanos no confiere inmunidad. Separar sitio y jeringa de la inmunoglobulina.

Heridas: vacuna e inmunoglobulina son decisiones distintas

Historia vacunal Herida menor y limpia Herida mayor, sucia o de riesgo
Desconocida o menos de tres dosis Iniciar/completar vacuna; sin inmunoglobulina. Iniciar/completar vacuna y añadir inmunoglobulina.
Tres dosis o más Refuerzo si han pasado diez años desde la última dosis. Refuerzo si han pasado cinco años desde la última dosis.
VIH o inmunodeficiencia grave Vacuna según esquema; sin inmunoglobulina en herida limpia menor. CDC indica inmunoglobulina pese a vacunación previa; evaluar conjuntamente con el protocolo local.
  • Tipo de herida: Considerar suciedad, punción, mordedura, tejido desvitalizado, quemadura o aplastamiento. El tamaño externo no define por sí solo el riesgo.
  • Umbral: Las guías internacionales operativizan refuerzo desde ≥10 años en limpia y ≥5 años en sucia; aplicar registro vacunal y lineamiento PNI al caso, sin omitir refuerzo por desconocimiento.
  • Antibióticos preventivos: No se indican exclusivamente para prevenir tétanos; tratar infección bacteriana de la herida cuando exista otra indicación.
Profilaxis antitetánica: dos decisiones.

Dosis profiláctica chilena de inmunoglobulina

  • Dosis habitual: PNI describe 250 UI intramusculares, misma dosis en niños y adultos cuando está indicada profilaxis.
  • Dosis de 500 UI: El lineamiento chileno la contempla en heridas sucias, penetrantes con destrucción de tejidos, infectadas, evolución mayor de veinticuatro horas o personas obesas.
  • No confundir: La decisión de dar inmunoglobulina depende primero de herida y protección previa; una herida sucia no obliga a inmunoglobulina si hay esquema completo y no existe excepción inmunológica.
  • Administración: Vacuna e inmunoglobulina se administran con jeringas y lugares distintos; completar después las dosis pendientes del esquema activo.
  • Tratamiento versus prevención: Las 500 UI terapéuticas de CDC corresponden a enfermedad clínica. No intercambiar sin contexto dosis de tratamiento y las decisiones profilácticas de la tabla.

Claves EUNACOM

  • Tétanos se diagnostica clínicamente y exige soporte urgente.
  • La infección no inmuniza; la inmunoglobulina tampoco reemplaza completar vacunación.

Referencias: 32, 33, 34, 35. Bibliografía al final.

3.4. Rabia: evaluación de exposición y profilaxis

Exposición que requiere evaluación inmediata

  • Riesgo: Mordedura, arañazo contaminado o saliva en mucosa o piel lesionada de un mamífero potencialmente infectado. Lamer piel íntegra no equivale a la misma exposición.
  • Murciélagos: En Chile constituyen reservorio relevante; el contacto puede pasar inadvertido. Evaluar especialmente exposición directa o situaciones en que no pueda descartarse mordedura; no manipularlos sin protección.
  • Animal y persona: Valorar especie, conducta, procedencia, posibilidad de observación/estudio, lugar y profundidad de lesión, tiempo y vacunación humana; lesiones en cara/cuello requieren especial rapidez. Vacunación del animal no elimina evaluación.
  • Perro o gato observable: La observación sanitaria durante diez días puede orientar la conducta cuando corresponde. No aplicar este período a murciélagos ni retrasar profilaxis en una exposición de alto riesgo.
  • Consulta sanitaria: Coordinar de inmediato con equipo asistencial y autoridad; un animal no localizable o sospechoso exige decisiones por riesgo, sin esperar síntomas humanos.

Lavar, vacunar y neutralizar cuando corresponda

  • Limpieza: Lavar de inmediato y abundantemente con agua y jabón; irrigar y valorar antiséptico apropiado. Evaluar daño de tejidos, necesidad de antibiótico y prevención antitetánica por separado.
  • Vacuna: Iniciarla según evaluación de exposición y pauta PNI aplicable; embarazo y lactancia no justifican omitir profilaxis necesaria. No administrar vacuna antirrábica en glúteo.
  • Inmunoglobulina humana: En personas no previamente inmunizadas con indicación de profilaxis pasiva: 20 UI/kg una vez; infiltrar la herida y alrededor en lo posible, siguiendo instrucciones del producto y programa.
  • Separación: No exceder dosis ni mezclar inmunoglobulina con vacuna en la misma jeringa o sitio. Si se omitió inicialmente, CDC permite administrarla hasta el séptimo día tras iniciar vacuna.
  • Previamente vacunado: La profilaxis se modifica según pauta previa documentada; habitualmente requiere refuerzos y no inmunoglobulina. Verificar esquema con el programa, sin asumir protección por una sola dosis antigua.
Exposición a rabia: actuar antes de síntomas.

Esquemas: distinguir norma y recomendación

  • Chile publicado: La norma técnica 169/2014 citada por CAVEI contempla esquema intramuscular de cinco dosis: días 0, 3, 7, 14 y 28. El día cero es el inicio de vacunación.
  • CAVEI2025: Recomienda reducir a cuatro dosis en inmunocompetentes, preferentemente Zagreb: dos dosis en sitios distintos el día cero, una el día siete y una el día veintiuno.
  • Alcance: Una recomendación CAVEI no equivale por sí sola a acto de implementación nacional; confirmar lineamiento PNI vigente al indicar la pauta. CAVEI mantiene cinco dosis en inmunocomprometidos.
  • Complemento CDC: En Estados Unidos: no vacunados, días 0, 3, 7 y 14; inmunocomprometidos añaden día 28. Previamente vacunados: días 0 y 3, sin inmunoglobulina.
  • No mezclar: Zagreb y la pauta CDC de cuatro dosis tienen calendarios diferentes; no construir un calendario híbrido ni suspender por cuenta propia un esquema iniciado.
Rabia: calendarios diferentes no se mezclan. Verificar implementación y pauta PNI al indicar; una recomendación CAVEI no demuestra por sí sola adopción nacional.

Enfermedad clínica y prevención sostenida

  • Manifestaciones: Tras incubación variable, a menudo de uno a tres meses, pueden aparecer dolor o parestesias locales, fiebre, irritabilidad, hidrofobia, espasmos, parálisis y alteración de conciencia.
  • Pronóstico: La enfermedad clínica tiene letalidad extremadamente alta y requiere atención especializada y soporte; no existe una pauta de coma inducido o antivirales con curación establecida.
  • Prevención: La profilaxis oportuna evita enfermedad antes de los síntomas. Vacunación de animales y medidas para personas con riesgo ocupacional complementan vigilancia; una exposición posterior todavía requiere evaluación.

Claves EUNACOM

  • La urgencia es prevenir antes de los síntomas.
  • Vacuna e inmunoglobulina tienen funciones distintas y se administran separadas.
  • Cuatro dosis pueden significar calendarios diferentes: verificar pauta y autoridad.

Referencias: 36, 37, 38, 39. Bibliografía al final.

4. Virus respiratorios, exantemas y mononucleosis

Distinguir patrones, reconocer complicaciones y prevenir transmisión.

4.1. Influenza

Cuándo pensar en influenza

  • Síndrome: Inicio abrupto de fiebre, mialgias, cefalea, decaimiento y tos, especialmente durante circulación comunitaria. Personas mayores o inmunocomprometidas pueden no presentar fiebre.
  • Diferenciales: COVID-19, otros virus respiratorios, neumonía bacteriana y descompensación de enfermedad crónica. La clínica por sí sola no identifica de forma segura el virus.
  • Pruebas: Prueba molecular cuando modifique tratamiento, aislamiento o investigación de casos; un antígeno rápido negativo no excluye influenza. En enfermedad grave no esperar confirmación para iniciar antiviral indicado.
  • Complicaciones: Neumonía viral, sobreinfección bacteriana, exacerbación respiratoria/cardiovascular, encefalopatía o miositis. Reaparición de fiebre tras mejoría obliga a buscar complicación.

Tratamiento según gravedad y riesgo: marco MINSAL

  • Leve sin riesgo: Las Directrices MINSAL 2025 recomiendan no usar oseltamivir rutinariamente; hidratación, analgesia/antitérmico y vigilancia clínica.
  • Enfermedad grave: Se sugiere oseltamivir ante sospecha o confirmación; hospitalizar según compromiso respiratorio/hemodinámico y tolerancia oral. No excluir tratamiento solo por más de 48 horas de evolución.
  • Riesgo de progresión: Considerar antiviral en enfermedad no grave con embarazo o hasta 2 semanas posparto, >65 años, inmunosupresión, obesidad mórbida o comorbilidades crónicas relevantes.
  • Inicio: El beneficio es mayor cuanto más temprano; en pacientes prioritarios, tratar sin esperar resultado. Ni antibióticos ni corticoides sistémicos son tratamiento rutinario de una influenza no complicada.
Influenza: seleccionar a quién tratar.

Oseltamivir: tratamiento oral durante 5 días

Población Dosis cada 12 horas Precisión
Adulto y peso >40 kg 75 mg Función renal normal.
Niño ≥1 año, ≤15 kg 30 mg Dosis por peso; no por número de cápsulas adultas.
>15 a 23 kg 45 mg Cada 12 horas.
>23 a 40 kg 60 mg Cada 12 horas.
Lactante <1 año a término 3 mg/kg/dosis Complemento CDC; prematuros requieren pauta específica y evaluación pediátrica.

Riñón, embarazo y contactos

  • Ajuste adulto: Aclaramiento >30-60 mL/min: 30 mg cada 12 horas; >10-30: 30 mg diarios. Diálisis o aclaramiento ≤10 requieren protocolo específico; no extrapolar la pauta habitual.
  • Embarazo: Oseltamivir es el antiviral preferido cuando está indicado; no retrasarlo por temor teórico al fármaco. Ajustar por función renal, no reducir dosis solo por embarazo.
  • Profilaxis chilena: No rutinaria. MINSAL la considera tras exposición en las últimas 48 horas si existe riesgo extremadamente alto; pauta adulta de 75 mg diarios por 10 días, con ajuste renal.
  • Riesgo extremo: Incluye >80 años, inmunocompromiso, múltiples comorbilidades, embarazo, hospitalizados expuestos y mayores de 65 años en establecimientos de larga estadía/instituciones cerradas.
  • Contactos sintomáticos: Evaluar como enfermedad y usar dosis terapéutica si corresponde; no mantener dosis profiláctica ante un cuadro establecido.
Contacto de influenza: no todos reciben profilaxis.

Prevención y criterios de reevaluación

  • Vacunación: Anual según población objetivo y campaña PNI vigente; no confundir elegibilidad estacional con una regla clínica permanente. La vacuna no trata el episodio ya iniciado.
  • Control de transmisión: Higiene de manos, ventilación, cubrir tos y precauciones respiratorias; en servicios de salud, aplicar normas IAAS y protección adecuada en procedimientos generadores de aerosoles.
  • Urgencia: Disnea, hipoxemia, dolor torácico, confusión, hipotensión, cianosis, deshidratación o deterioro después de mejoría inicial; umbral de evaluación bajo en lactantes, gestantes y personas frágiles.
  • Seguimiento: Explicar evolución esperada y cómo consultar; una prueba positiva no descarta neumonía bacteriana ni coinfección por SARS-CoV-2.

Claves EUNACOM

  • Influenza grave o huésped vulnerable: no retrasar oseltamivir por esperar una prueba.
  • La pauta profiláctica es diaria; la terapéutica habitual es cada 12 horas.

Referencias: 40, 41. Bibliografía al final.

4.2. Enfermedad por SARS-CoV-2

Diagnóstico y primera decisión

  • Agente: SARS-CoV-2 causa desde infección asintomática hasta neumonía, insuficiencia respiratoria y afectación extrapulmonar. La inmunidad previa reduce riesgo, pero no excluye reinfección.
  • Confirmación: Usar prueba de antígeno o molecular según disponibilidad y escenario. Un antígeno negativo con sospecha persistente requiere repetición o prueba molecular; la serología no diagnostica el episodio agudo.
  • Riesgo: Edad avanzada, inmunosupresión, comorbilidades, embarazo y vacunación incompleta elevan probabilidad de progresión; valorar función basal y apoyo domiciliario.
  • Evaluación: Saturación en aire ambiente, frecuencia respiratoria, perfusión, estado mental e hidratación. Solicitar imagen/laboratorio por gravedad o diagnóstico diferencial, no de forma universal.

Antiviral temprano en enfermedad no grave de riesgo

  • Ventana: Valorar tratamiento desde la primera consulta: nirmatrelvir/ritonavir debe iniciarse dentro de 5 días de síntomas; no esperar deterioro ni pérdida de la ventana terapéutica.
  • Pauta adulta habitual: Nirmatrelvir 300 mg + ritonavir 100 mg VO cada 12 horas durante 5 días, cuando cumple criterios y tiene función renal apropiada; el acceso chileno sigue la circular/protocolo de la red.
  • Riñón: Con filtrado 30-59 mL/min, reducir nirmatrelvir a 150 mg por dosis con ritonavir 100 mg cada 12 horas. La circular chilena de 2024 excluye insuficiencia renal grave/diálisis; no extrapolar una pauta internacional distinta sin revisar ficha local y especialista.
  • Interacciones: Ritonavir inhibe fuertemente CYP3A: revisar todos los medicamentos, incluidos antiarrítmicos, anticonvulsivos, estatinas e inmunosupresores; algunas interacciones impiden utilizarlo.
  • Exclusiones chilenas: La circular también excluye menores de 12 años, peso <40 kg, insuficiencia hepática grave, hipersensibilidad, interacciones graves y tratamiento antituberculoso.
  • Alternativa: Complemento internacional: remdesivir IV por 3 días, iniciado dentro de 7 días, para pacientes ambulatorios elegibles de alto riesgo; disponibilidad y evaluación hepática según protocolo.
COVID-19 de riesgo: ventanas tempranas.

Hipoxemia, hospitalización y terapias que sí cambian

  • Alarma: SpO2 <94% en aire ambiente o descenso respecto de basal, trabajo respiratorio, dolor torácico persistente, confusión, hipotensión o incapacidad para hidratarse requieren evaluación urgente.
  • Soporte: Oxígeno cuando está indicado, control de líquidos, búsqueda de sepsis/TEP y prevención trombótica hospitalaria según riesgo y contraindicaciones; no anticoagular terapéuticamente a todo paciente.
  • Corticoide: En hospitalizados que requieren oxígeno por COVID-19, dexametasona 6 mg diarios hasta 10 días o alta es una pauta habitual. No usarla para COVID-19 leve sin hipoxemia, salvo otra indicación independiente.
  • Otras terapias: Inmunomoduladores y antivirales hospitalarios se seleccionan por gravedad, evolución y contraindicaciones; no extrapolar el esquema ambulatorio a toda neumonía grave.
  • Evitar: Antibióticos sin sospecha bacteriana, ivermectina, hidroxicloroquina y lopinavir/ritonavir como tratamiento rutinario de COVID-19.
La hipoxemia cambia la conducta.

Alta, prevención y enfermedad persistente

  • Prevención: Vacunación de acuerdo con PNI vigente, ventilación y medidas respiratorias; adaptar aislamiento y protección a la normativa sanitaria y al entorno clínico.
  • Retorno: Reevaluar si empeora la respiración, reaparece fiebre o disminuye tolerancia al esfuerzo. Una prueba positiva prolongada no demuestra por sí sola infectividad sostenida.
  • Síntomas posteriores: Fatiga, disnea o dificultad cognitiva persistentes requieren evaluación funcional y descarte de causas tratables; no atribuir automáticamente toda manifestación a condición pos-COVID.
  • Niños: Fiebre persistente con compromiso multisistémico semanas después de infección obliga a descartar síndrome inflamatorio multisistémico y otras causas; derivar ante shock, dolor abdominal intenso o compromiso cardíaco.

Claves EUNACOM

  • El antiviral útil para prevenir progresión tiene una ventana temprana.
  • La necesidad de oxígeno cambia el manejo; corticoides no son tratamiento universal de COVID-19.

Referencias: 42, 43, 44, 45. Bibliografía al final.

4.3. Síndrome mononucleósico: diagnóstico diferencial

El síndrome antes de asignar un virus

  • Definición clínica: Fiebre, faringitis y adenopatías, frecuentemente con astenia y linfocitos reactivos; la tríada puede estar incompleta. Síndrome mononucleósico no equivale automáticamente a infección por VEB.
  • Causas principales: VEB, CMV, primoinfección VIH y toxoplasmosis; considerar adenovirus, hepatitis virales, reacción farmacológica y enfermedades hematológicas según presentación.
  • Historia dirigida: Duración, contacto salival, exposiciones sexuales/sanguíneas, viajes, fármacos y embarazo; buscar baja de peso persistente o inmunocompromiso que amplíen el diferencial.
  • Examen: Distribución de adenopatías, tamaño amigdalar, petequias palatinas, edema palpebral, rash, hepatoesplenomegalia y signos de obstrucción de vía aérea.

Orientación diferencial sin reglas falsas

  • VEB: Faringoamigdalitis, adenopatías cervicales posteriores, fatiga y esplenomegalia son sugerentes. El exudado amigdalar no excluye infección viral ni demuestra estreptococo.
  • CMV: Puede predominar fiebre prolongada con hepatitis y menor compromiso faríngeo; los heterófilos suelen ser negativos.
  • VIH agudo: Síndrome febril con rash, diarrea o úlceras y exposición compatible; solicitar cuarta generación y ARN si persiste sospecha pese a serología negativa.
  • Toxoplasmosis: Adenopatías, especialmente cervicales, con faringitis menos marcada; orientar serología por clínica, embarazo o inmunidad, no por un panel indiscriminado.
  • GAS y Kawasaki: Evaluar faringitis estreptocócica por pruebas adecuadas; en niño con fiebre persistente y signos mucocutáneos, pensar en Kawasaki. Color del exudado y plaquetas aisladas no resuelven el diferencial.

Exámenes que responden una pregunta

  • Iniciales: Hemograma con fórmula y pruebas hepáticas cuando cuadro significativo/atípico; linfocitos reactivos y transaminasas apoyan, pero no identifican por sí solos el agente.
  • VEB: Cuando se requiere confirmación, interpretar VCA-IgM, VCA-IgG y EBNA; la sección complementaria desarrolla los patrones. Monospot tiene falsos negativos tempranos y en niños.
  • Otros agentes: Solicitar VIH, CMV o toxoplasma según exposición, patrón y riesgo. IgM aislada puede persistir o presentar reactividad cruzada; confirmar antes de atribuir enfermedad aguda.
  • Persistencia: Adenopatías duras, fijas, supraclaviculares, citopenias importantes o evolución atípica requieren reevaluación; no mantener indefinidamente la etiqueta de infección viral.
Síndrome mononucleósico: pruebas dirigidas.

Conducta inicial y señales de urgencia

  • Soporte: Hidratación, analgesia y reposo relativo según síntomas. No indicar antibiótico, antiviral ni corticoide por la sola etiqueta de mononucleosis.
  • Vía aérea: Disnea, estridor, voz alterada, sialorrea o incapacidad para deglutir exigen atención urgente; no retrasar por esperar serologías.
  • Bazo: Dolor intenso en hipocondrio izquierdo, dolor referido al hombro, síncope o shock sugieren rotura esplénica: urgencia inmediata, incluso sin traumatismo importante.
  • Otros órganos: Ictericia marcada, sangrado, citopenias graves o compromiso neurológico requieren estudio hospitalario/especializado. Reevaluar si no sigue el curso esperado.

Claves EUNACOM

  • La faringitis exudativa también puede ser viral.
  • Un Monospot negativo no descarta VEB ni excluye otras causas de mononucleosis.

Referencias: 46, 47, 48. Bibliografía al final.

4.4. Mononucleosis por VEB y CMV: evolución y manejo

VEB: curso y manifestaciones asociadas

  • Transmisión y edad: Principalmente salival; en niños puede ser poco sintomático y en adolescentes/adultos producir mononucleosis clásica. La incubación suele ser prolongada, de varias semanas.
  • Manifestaciones: Fiebre, astenia, faringitis y adenopatías; pueden aparecer hepatoesplenomegalia, edema palpebral y elevación de transaminasas. La fatiga puede durar más que la fiebre.
  • Exantema: Puede ocurrir espontáneamente o tras aminopenicilinas. Evitar amoxicilina/ampicilina innecesarias; un rash durante VEB no demuestra por sí solo alergia permanente a penicilina.
  • Complicaciones: Obstrucción de vía aérea, rotura esplénica, anemia hemolítica, trombocitopenia y compromiso neurológico son infrecuentes pero cambian conducta.

Lectura básica de la serología VEB

Patrón Interpretación habitual Cautela
VCA-IgM positiva; EBNA negativo Infección primaria reciente Integrar VCA-IgG y clínica; resultados discordantes requieren revisión.
VCA-IgG y EBNA positivos; IgM negativa Infección pasada Títulos IgG altos aislados no demuestran reactivación sintomática.
VCA y EBNA negativos Susceptibilidad o fase muy precoz Repetir si el momento clínico lo justifica.
VEB: anticuerpos y momento de infección.

Tratamiento y retorno a actividades

  • Sin complicaciones: Hidratación, analgésicos y retorno gradual según tolerancia. No existe indicación rutinaria de aciclovir ni corticoides para acortar el cuadro habitual.
  • Corticoides seleccionados: Reservar para complicaciones como amenaza obstructiva o algunas citopenias graves, con evaluación especializada; no indicarlos por hipertrofia amigdalar sin compromiso significativo.
  • Deporte: Evitar contacto, esfuerzos intensos y actividades con riesgo abdominal durante la fase aguda; la mayor vulnerabilidad esplénica ocurre durante las primeras semanas.
  • Retorno individual: Valorar fecha de inicio, recuperación clínica y tipo de actividad; el regreso al contacto suele requerir al menos 3-4 semanas y autorización clínica. Una ecografía aislada no garantiza riesgo nulo.
  • Seguimiento: Revisar evolución y pruebas alteradas según gravedad; síntomas persistentes o progresivos obligan a buscar otro diagnóstico, no a repetir IgG para medir curación.

CMV mononucleósico: distinguirlo de enfermedad invasiva

  • Inmunocompetente: Fiebre, malestar y transaminitis, con menor faringitis; habitualmente autolimitado y sin necesidad de ganciclovir/valganciclovir.
  • Confirmación: Interpretar seroconversión o serología específica en contexto; una IgM positiva aislada no fecha con certeza la infección, especialmente durante embarazo.
  • Embarazo: Infección sospechada exige evaluación maternofetal; la inmunidad previa no elimina completamente la posibilidad de infección congénita por reinfección o reactivación.
  • Inmunocompromiso: Retinitis, colitis o esofagitis son enfermedad de órgano y requieren pruebas dirigidas y tratamiento específico; no extrapolar el manejo de una mononucleosis benigna.
  • Prevención: Higiene de manos y evitar contacto con saliva/orina de niños pequeños cuando sea relevante; no existe una vacuna de uso rutinario contra VEB o CMV.

Claves EUNACOM

  • VCA-IgM sin EBNA orienta infección reciente; VCA-IgG con EBNA suele indicar infección pasada.
  • La mejoría de la fiebre no autoriza automáticamente deporte de contacto.

Referencias: 46, 47, 49, 50. Bibliografía al final.

4.5. Varicela y herpes zóster

Varicela: reconocer el patrón y el huésped

  • Primoinfección: VZV produce lesiones pruriginosas en brotes: máculas, pápulas, vesículas y costras simultáneas, habitualmente predominantes en tronco/cara; puede haber compromiso mucoso.
  • Contagio: Desde 1-2 días antes del exantema hasta que todas las lesiones formen costra. En lesiones posvacunales no costrosas, valorar ausencia de nuevas lesiones durante 24 horas.
  • Diagnóstico: Habitualmente clínico; PCR de lesión en cuadros atípicos, graves, vacunados o dudas diagnósticas. Diferenciar impétigo, HSV diseminado, enterovirus y mpox.
  • Gravedad: Mayor riesgo en adultos, gestantes, recién nacidos e inmunocomprometidos. Buscar sobreinfección bacteriana, neumonía, hepatitis, encefalitis o lesiones hemorrágicas.

Imagen sugerida (nueva): fotografía clínica de varicela que muestre máculas, pápulas, vesículas y costras simultáneas.

Varicela: soporte y selección de antivirales

  • Cuadro no complicado: Hidratación, uñas cortas, cuidado cutáneo y paracetamol; antihistamínico si prurito relevante. Evitar aspirina por síndrome de Reye y preferir evitar ibuprofeno por asociación con infección cutánea grave.
  • Antiviral oral: Considerarlo en personas con mayor riesgo, incluidos mayores de 12 años y determinados contactos intradomiciliarios; es más útil si comienza dentro de las primeras 24 horas del rash.
  • Pauta adulta: En adulto inmunocompetente, una pauta de ficha FDA es aciclovir 800 mg VO cuatro veces al día por 5 días; ajustar al riñón. Inmunocompromiso requiere pauta y duración específicas.
  • Hospitalización: Varicela diseminada/visceral, neumonía, encefalitis, incapacidad oral o inmunocompromiso relevante requieren manejo urgente; aciclovir IV según peso y función renal.
  • Precauciones: Aislamiento aéreo y de contacto en atención hospitalaria; evitar exposición de gestantes susceptibles y personas inmunocomprometidas.

Embarazo y recién nacido expuestos

  • Inmunidad: Confirmar antecedente fiable de varicela/vacunación o serología cuando sea necesario. Exposición no equivale a enfermedad; una gestante susceptible requiere evaluación precoz.
  • Postexposición: Inmunoglobulina específica anti-VZV lo antes posible y hasta 10 días después de exposición en personas susceptibles de alto riesgo; gestionar disponibilidad mediante la red.
  • Enfermedad materna: Valorar antiviral y estado respiratorio; neumonía u otra complicación requiere hospitalización y aciclovir IV. La inmunoglobulina no sustituye tratamiento de varicela establecida.
  • Congénita: La infección materna temprana puede causar cicatrices, hipoplasia de extremidades y anomalías oculares/neurológicas; necesita evaluación fetal especializada, sin afirmar daño inevitable.
  • Perinatal: Rash materno entre 5 días antes y 2 días después del parto implica alto riesgo neonatal: inmunoglobulina y vigilancia especializada; si el recién nacido enferma, aciclovir IV.
  • Vacuna: La vacuna viva contra varicela está contraindicada durante embarazo; planificar inmunización de susceptibles después del parto según programa.
Varicela: exposición, embarazo y parto.

Herpes zóster: reactivación y tratamiento

  • Clínica: Dolor/ardor seguido de vesículas agrupadas en un dermatoma, generalmente unilateral; puede preceder dolor sin lesiones. Inmunosupresión favorece recurrencia, diseminación o compromiso visceral.
  • Pauta adulta oral: Valaciclovir 1 g cada 8 horas por 7 días; alternativas: aciclovir 800 mg cinco veces al día o famciclovir 500 mg cada 8 horas. Ajustar a función renal.
  • Oportunidad: Comenzar idealmente dentro de 72 horas; también valorar después si aparecen nuevas lesiones, hay compromiso ocular/neurológico o alto riesgo. No rechazar tratamiento solo por el reloj.
  • Urgencia: Lesiones en territorio oftálmico, ojo rojo/dolor ocular, parálisis facial, hipoacusia, diseminación o signos neurológicos requieren evaluación especializada; enfermedad grave puede necesitar aciclovir IV.
Zóster: tiempo, territorio y huésped.

Dolor, secuelas y transmisión del zóster

  • Dolor agudo: Analgesia graduada según intensidad y comorbilidades. Los corticoides no son tratamiento rutinario ni previenen de forma fiable la neuralgia posherpética.
  • Neuralgia persistente: Valorar gabapentina, pregabalina, antidepresivo tricíclico o lidocaína tópica según paciente; vigilar sedación, caídas y ajuste renal. Carbamazepina no es la opción habitual de primera línea.
  • Transmisión: Una lesión de zóster puede transmitir VZV y causar varicela en susceptible; cubrir lesiones y evitar contacto con personas vulnerables hasta costras.
  • Prevención: Vacuna recombinante contra zóster según edad, riesgo y disponibilidad; no trata el episodio agudo. En casos extensos, recurrentes o inusuales, investigar inmunosupresión.

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  • Varicela combina lesiones de distintas edades; zóster sigue un dermatoma.
  • Ojo, sistema nervioso, pulmón y recién nacido son escenarios de derivación urgente.

Referencias: 51, 52, 53. Bibliografía al final.

4.6. Exantemas virales

Fiebre y rash: primero gravedad y epidemiología

  • Historia: Cronología fiebre/exantema, vacunas, contactos, viajes, medicamentos, embarazo e inmunidad; examinar mucosas, palmas/plantas, adenopatías y estado general.
  • Alarma inmediata: Púrpura que no blanquea, toxicidad, hipotensión, alteración de conciencia, dificultad respiratoria o rápida progresión requieren evaluación urgente; no etiquetar como viral sin descartar sepsis meningocócica.
  • Otros diagnósticos: Escarlatina, reacción medicamentosa, Kawasaki, sífilis secundaria y enfermedades por artrópodos pueden parecer exantemas virales. La morfología orienta, pero no sustituye contexto y pruebas dirigidas.
  • Cuadro leve inespecífico: Si el paciente está bien y no hay señales epidemiológicas de alarma, soporte y control; explicar motivos de consulta y reevaluar fiebre persistente.

Sarampión y rubéola: reconocer y notificar

  • Sarampión: Fiebre alta, tos, coriza, conjuntivitis y manchas de Koplik, seguidas de exantema morbiliforme de progresión cefalocaudal. Puede complicarse con neumonía o encefalitis.
  • Acción inmediata: Aislamiento aéreo y notificación de sospecha sin esperar confirmación; coordinar muestras con vigilancia/ISP. Riesgo depende de inmunidad y exposición, no de nacionalidad.
  • Laboratorio: Serología y muestras para detección molecular según algoritmo y momento de enfermedad; una IgM precoz negativa no descarta sarampión. Evitar salas de espera compartidas.
  • Rubéola: Fiebre baja, exantema rosado y adenopatías retroauriculares/suboccipitales; puede dar artralgias. El mayor peligro es la infección durante embarazo.
  • Gestante expuesta: Derivar para estudio específico y asesoría; IgM aislada puede ser falsa positiva o persistente. No diagnosticar infección fetal ni recomendar decisiones irreversibles por un único resultado.
  • Prevención: Vacunación SRP conforme a PNI y manejo de contactos por autoridad sanitaria; vacuna viva contraindicada durante embarazo.
Sarampión y rubéola: actuar ante sospecha.

Roséola, parvovirus y mano-pie-boca

  • Exantema súbito: HHV-6/7, típico entre 6 y 18 meses: fiebre alta durante 3-5 días y aparición de rash al bajar la fiebre; pueden existir convulsiones febriles.
  • Nombre correcto: Roséola/exantema súbito no es pitiriasis rosada; esta última suele comenzar con placa heraldo y lesiones descamativas, con otra presentación clínica.
  • Parvovirus B19: Eritema de mejillas seguido de rash reticulado en tronco/extremidades; puede dar artralgias en adultos. En niño sano, habitualmente soporte.
  • Huésped vulnerable: Anemia hemolítica: crisis aplásica; inmunocompromiso: anemia persistente; gestación: anemia/hidropesía fetal. Exposición o síntomas en embarazada requieren evaluación específica.
  • Mano-pie-boca: Enterovirus, incluidos coxsackie: vesículas/úlceras orales y lesiones en manos, pies y a veces región del pañal. Tratamiento sintomático e hidratación; no antibiótico rutinario.
  • Derivación: Incapacidad de beber, signos neurológicos, somnolencia anormal o compromiso circulatorio obligan a reevaluar; el dolor oral puede causar deshidratación.
Tres patrones orientadores de exantema.

Lesiones orales y simuladores frecuentes

  • Gingivoestomatitis herpética: HSV causa fiebre y úlceras/vesículas dolorosas con gingivitis, afectando labios, lengua y mucosa. Dar analgesia e hidratación; considerar aciclovir temprano en cuadros seleccionados/graves.
  • Herpangina: Enterovirus produce lesiones pequeñas posteriores en paladar blando/pilares/úvula, sobre todo en niños. No confundir con HSV por la sola presencia de vesículas; generalmente soporte.
  • Escarlatina: Faringitis por estreptococo A con rash áspero, líneas de Pastia y lengua aframbuesada, inicialmente saburral. Confirmar según estrategia de faringitis y tratar con antibiótico adecuado.
  • Kawasaki: Fiebre persistente, conjuntivitis no purulenta, cambios orales, rash, cambios en extremidades y adenopatía; puede ser incompleto. Requiere evaluación pediátrica cardíaca, no tratamiento como exantema banal.
  • Meningococo: Fiebre con petequias/púrpura y deterioro obliga a tratamiento de sepsis urgente; no esperar punción lumbar ni resultados microbiológicos para el antibiótico indicado.

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  • El estado general y la púrpura pesan más que el nombre tentativo del exantema.
  • Sarampión/rubéola requieren vigilancia; roséola no es pitiriasis rosada.

Referencias: 54, 55, 56, 57. Bibliografía al final.

5. Inmunosupresión, VIH y oportunistas

El defecto inmune orienta el riesgo y modifica las decisiones diagnósticas y terapéuticas.

5.1. Infecciones en personas inmunosuprimidas

El defecto inmune orienta el diferencial

Defecto predominante Infecciones que considerar
Neutropenia y lesión de barreras Bacterias grampositivas/gramnegativas, Candida y mohos con neutropenia prolongada.
Déficit celular: VIH avanzado, corticoides, trasplante Pneumocystis, herpesvirus/CMV, tuberculosis, hongos y parásitos según exposición.
Déficit humoral, asplenia o inhibición del complemento Bacterias encapsuladas; la inhibición del complemento aumenta riesgo meningocócico.
Inmunomodulación específica Anti-TNF: TB y otras infecciones granulomatosas; anti-CD20: reactivación VHB, entre otros riesgos.

Pueden coexistir varios defectos. En trasplante importan tiempo, profilaxis, rechazo, fármacos y exposiciones, no solo el órgano trasplantado.

Tres barreras, distintos riesgos.

Cómo cambia el enfoque

  • Presentación: signos inflamatorios débiles, fiebre ausente o deterioro rápido. Considerar causas no infecciosas, toxicidad de tratamiento y progresión de la enfermedad de base.
  • Diagnóstico: umbral bajo para hemocultivos e imagen; pruebas moleculares/antígenos, lavado broncoalveolar o biopsia según órgano y estabilidad. Una PCR positiva puede ser colonización/reactivación sin enfermedad; una serología negativa puede reflejar respuesta humoral pobre.
  • Tratamiento: controlar foco y cubrir patógenos probables según defecto, gravedad y epidemiología. Coordinar ajuste de inmunosupresión; no suspender todos los inmunosupresores sin considerar rechazo o insuficiencia suprarrenal.
  • Infecciones comunes: siguen siendo frecuentes. No atribuir toda neumonía a Pneumocystis ni toda fiebre a hongos.

Prevenir antes de inmunosuprimir

  • Evaluar: vacunación, tuberculosis latente/activa según riesgo, HBsAg/anti-HBc/anti-HBs, VIH y otras pruebas dirigidas. Ante exposición a Strongyloides, estudiar/tratar antes de corticoides intensos cuando sea posible.
  • Profilaxis: PCP, HSV/VZV, CMV, bacterias u hongos según fármaco, intensidad y duración. No indicar todas las profilaxis a cualquier paciente que recibe corticoide.
  • Vacunas: priorizar antes del tratamiento; las no vivas pueden ser menos inmunógenas. Vacunas vivas requieren evaluación de grado/tipo de inmunosupresión y suelen evitarse en inmunosupresión relevante.
  • Asplenia: vacunación pertinente, educación y atención urgente ante fiebre; disponer de plan individual. Higiene alimentaria y evitar exposiciones específicas completan prevención.

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  • El defecto inmune y la exposición guían qué buscar.
  • Prevenir reactivaciones antes del tratamiento es parte del manejo.

Referencias: 58, 59, 60. Bibliografía al final.

5.2. Neutropenia febril

Definir y actuar sin esperar deterioro

  • RAN: recuento absoluto de neutrófilos = leucocitos × porcentaje de neutrófilos segmentados y baciliformes / 100. Riesgo alto con RAN <500/mm³ o descenso previsto; profundo si <100/mm³.
  • Definición chilena SOCHINF: RAN <500/mm³, o <1.000 con caída prevista a <500 en 24-48 h; fiebre axilar >38,5 °C una vez o dos registros >38 °C separados al menos una hora.
  • Referencia IDSA adulta: temperatura oral ≥38,3 °C una vez o ≥38 °C durante una hora. No mezclar vía de medición ni esperar a cumplir un corte si el neutropénico está inestable o tiene foco.
  • Urgencia: evaluación rápida, hemocultivos periféricos/catéter, hemograma, función renal/hepática y estudio dirigido al foco. Antibiótico empírico idealmente dentro de una hora; cultivos e imagen no deben retrasarlo.

Buscar focos con pocos signos

  • Examen: boca, piel, acceso vascular, pulmón y periné mediante inspección cuidadosa. Puede no haber pus, infiltrado inicial o leucocitosis. Evitar tacto rectal, termómetro rectal y traumatismos de mucosa.
  • Dolor abdominal: considerar enterocolitis neutropénica; TC según estabilidad, cobertura gramnegativa/anaerobia y equipo quirúrgico si complicación. No atribuir toda diarrea a quimioterapia.
  • Riesgo alto: shock, neumonía, dolor abdominal nuevo, alteración mental, comorbilidad importante o neutropenia profunda prevista por más de siete días: hospitalizar y tratar IV. Un puntaje favorable no anula estas alarmas.
Neutropenia: primero decidir gravedad.

MASCC en adultos: sumar una sola opción de síntomas

Criterio Puntos
Síntomas ausentes/leves; moderados; graves 5; 3; 0, respectivamente
Sin hipotensión 5
Sin EPOC 4
Tumor sólido o neoplasia hematológica sin infección fúngica previa 4
Sin deshidratación que requiera fluidos parenterales 3
Ambulatorio al comienzo de la fiebre 3
Edad menor de 60 años 2

Máximo 26. ≥21 orienta a bajo riesgo de complicación; no autoriza alta por sí solo. Deben cumplirse estabilidad, tolerancia oral, acceso rápido, apoyo y seguimiento. En niños usar el modelo pediátrico validado por PINDA, no MASCC.

Criterio Interpretación
Enfermedad oncológica de alto riesgo Leucemia no linfoblástica, leucemia en recaída, linfoma no Hodgkin o neuroblastoma etapa IV.
Hipotensión o proteína C reactiva ≥90 mg/L Cada uno puede clasificar como alto riesgo.
Plaquetas ≤50.000/mm³ y quimioterapia en los últimos ≤7 días La combinación de ambos constituye criterio de alto riesgo.

Esquema de la red PINDA publicado en 2024; aplicar el protocolo pediátrico del centro. La inestabilidad siempre obliga a manejo hospitalario, aunque falte un resultado de laboratorio.

PINDA: criterios que elevan el riesgo.

Tratamiento inicial y revisión

  • Hospitalario de alto riesgo: betalactámico IV antipseudomónico, por ejemplo cefepima, piperacilina-tazobactam o meropenem según resistencia y foco. Ajustar exposición y función renal; no asumir que cualquier cefalosporina sirve.
  • Vancomicina: añadir si hay sospecha de infección de catéter, piel/tejidos blandos, neumonía con riesgo MRSA, bacteriemia grampositiva o inestabilidad; portar CVC sin esos datos no basta.
  • Alergia inmediata grave: necesita pauta alternativa que cubra gramnegativos y grampositivos; aztreonam solo no es suficiente. Una estrategia posible es aztreonam más vancomicina, adaptada al foco y resistencia.
  • Ambulatorio seleccionado: fluoroquinolona oral más amoxicilina-clavulanato puede ser opción si no recibió profilaxis con quinolona y el contexto lo permite. Primera dosis y observación clínica, habitualmente al menos cuatro horas antes del alta, con reevaluación estrecha.
  • Fiebre persistente: repetir evaluación clínica/microbiológica; a los 4-7 días de antibióticos, si la neutropenia se prevé por más de siete días, investigar hongos y valorar antifúngico empírico o estrategia anticipada según riesgo y hallazgos. No agregar fármacos de manera automática solo por seguir febril estando estable.
Cobertura inicial: añadir con un motivo.

Claves EUNACOM

  • La ausencia de pus o fiebre intensa no tranquiliza en neutropenia.
  • Riesgo clínico y logística pesan más que un puntaje aislado.

Referencias: 60, 61, 62, 63. Bibliografía al final.

5.3. Infección por VIH / SIDA

Sospecha, transmisión y confirmación

  • Curso: La primoinfección puede producir fiebre, faringitis, adenopatías, rash, diarrea o meningitis aséptica; después existe un período clínicamente silencioso antes de inmunodeficiencia progresiva sin tratamiento.
  • Transmisión: Sexual, sanguínea y vertical; no por abrazos, alimentos, baños compartidos ni contacto social habitual. Usar lenguaje no estigmatizante y confidencialidad.
  • Tamizaje: Preferir prueba combinada de cuarta generación: anticuerpos VIH-1/2 y antígeno p24. Un resultado reactivo requiere el algoritmo confirmatorio del ISP, no un Western blot obligatorio en todos los casos.
  • Ventana: Una prueba negativa precoz no excluye infección. Ante síndrome retroviral agudo o exposición reciente con alta sospecha, solicitar ARN VIH y repetir serología según tiempo y método.
  • Diagnóstico pediátrico: Los anticuerpos maternos dificultan la interpretación neonatal; usar pruebas virológicas y calendario de seguimiento de la red, no diagnosticar por IgG aislada.

Evaluación inicial y tratamiento para todas las personas

  • Estadificación: Solicitar carga viral y CD4; evaluar tuberculosis, VHB/VHC, sífilis, embarazo, función renal/hepática, hemograma, vacunación, comorbilidades e interacciones; genotipo de resistencia según disponibilidad y escenario.
  • SIDA: En adultos, CD4 <200 células/µL o enfermedad definitoria orientan enfermedad avanzada; candidiasis oral aislada no es equivalente a candidiasis esofágica definitoria.
  • TAR: Indicar a toda persona con infección confirmada, independientemente del CD4. Inicio pronto con apoyo a adherencia; algunas infecciones oportunistas del SNC requieren diferirlo para evitar daño por reconstitución inmune.
  • Esquema habitual: Dos análogos nucleós(t)idos más un inhibidor de integrasa de alta barrera genética. Seleccionar según resistencia, función renal, VHB, embarazo y tratamientos concomitantes.
  • Excepciones: Los esquemas de dos fármacos corresponden a pacientes seleccionados; no usarlos automáticamente con VHB, resistencia o datos basales pendientes. La monoterapia no es tratamiento adecuado.
  • Control: La carga viral mide respuesta; CD4 orienta riesgo/profilaxis. Ante viremia persistente, revisar adherencia e interacciones antes de cambiar empíricamente todo el esquema.

Prevención combinada y embarazo

  • Indetectable = intransmisible: Con TAR y supresión viral sostenida no ocurre transmisión sexual. Esta evidencia no sustituye las reglas de exposición laboral ni implica ausencia de otras ITS.
  • PrEP: Para personas sin VIH con riesgo persistente: excluir infección aguda, evaluar riñón/VHB y ofrecer régimen autorizado con seguimiento. TDF/FTC 300/200 mg VO diarios es una opción con aclaramiento >60 mL/min; requiere controles, incluido VIH cada 3 meses.
  • Barreras y vacunas: Preservativos, material de inyección estéril, pesquisa de ITS y vacunas indicadas por edad/inmunidad. Las vacunas vivas requieren valoración según inmunosupresión.
  • Gestación: Pesquisar al ingreso prenatal y repetir según estrategia nacional/riesgo; TAR durante embarazo, plan de parto, profilaxis neonatal y pruebas virológicas reducen transmisión vertical.
  • Parto y alimentación: La guía chilena indica cesárea programada si carga viral >1.000 copias/mL o desconocida al final del embarazo, entre otros escenarios. Una carga detectable baja no impone cesárea automática.
  • Red chilena: Seguir el protocolo local de sustitución de lactancia y profilaxis del recién nacido; no extrapolar recomendaciones de lactancia de otros contextos sin evaluación especializada.

Accidente laboral: clasificar antes de medicar

  • Primeros minutos: Lavar piel con agua/jabón e irrigar mucosas con agua; no exprimir la herida ni usar cáusticos. Informar inmediatamente, registrar la exposición y activar salud ocupacional/urgencia.
  • Exposición relevante: Pinchazo, corte o sangre/material potencialmente infeccioso sobre mucosa o piel no intacta. Piel sana, contacto casual o saliva sin sangre visible no indican PEP por sí solos.
  • Fuente: Solicitar VIH, HBsAg y estudio VHC; al trabajador, VIH basal, VHB/anti-HBs, VHC, creatinina, pruebas hepáticas y embarazo cuando corresponda. No esperar resultados para iniciar PEP indicada.
  • Desconocida: Según NT232, ofrecer PEP si la exposición tiene riesgo y la persona acepta tras consejería. Una fuente desconocida sin vía de exposición relevante no justifica antirretrovirales.
  • Fuente VIH positiva: La NT232 chilena ofrece PEP laboral incluso con carga indetectable. Diferenciar esta regla ocupacional de la evidencia de intransmisibilidad sexual.
Accidente laboral: de la exposición a la decisión.

PEP laboral chilena: tiempo, pauta y seguimiento

  • Ventana: Iniciar cuanto antes, idealmente en las primeras horas y antes de 72 horas. Superado ese plazo, valoración especializada; no sustituir evaluación por una receta tardía automática.
  • Pauta adulta preferida NT232: TDF 300 mg + lamivudina 300 mg + dolutegravir 50 mg VO una vez al día. Con aclaramiento ≤50 mL/min, consultar para elegir una pauta renal apropiada; revisar interacciones y resistencia de la fuente.
  • Duración y marco: La tabla operativa chilena prescribe un mes, 30 días; su introducción y las guías internacionales describen 28 días. Seguir la pauta completa definida por la red y no combinar duraciones por cuenta propia.
  • Alternativa chilena: TDF/FTC 300/200 mg diarios más raltegravir 400 mg cada 12 horas. Separar inhibidores de integrasa de antiácidos/suplementos con cationes según ficha; revisar metformina con dolutegravir.
  • Control: Revisión clínica a las 72 horas hábiles; VIH de cuarta generación basal y a 3 meses según NT232. Otros controles dependen de exposiciones, resultados, síntomas y protocolo.
  • Resultado basal positivo: Confirmar y vincular a tratamiento VIH; deja de ser un escenario de profilaxis. Interpretar cronología con antecedentes y pruebas, sin atribuir automáticamente el diagnóstico al accidente reciente.
PEP laboral: ventana y pauta chilena. No combinar duraciones: completar el protocolo definido por la red.

No olvidar hepatitis B y C en la misma exposición

  • Riesgo: Depende de profundidad, volumen de sangre, viremia y vacunación. El riesgo percutáneo VIH se aproxima a 0,3% sin profilaxis; los porcentajes históricos no son probabilidades universales para cualquier contacto.
  • VHB: Verificar vacunación y respuesta documentada. Anti-HBs ≥10 mUI/mL tras esquema completo acredita respuesta protectora; no asumir inmunidad solo por trabajar en salud.
  • No inmune: Vacunación y, cuando corresponde por estado de la fuente y respuesta previa, inmunoglobulina anti-VHB lo antes posible. El manejo difiere entre no vacunado, respuesta desconocida y no respondedor.
  • VHC: No existe vacuna ni PEP antiviral recomendada. El riesgo percutáneo estimado en vigilancia reciente es aproximadamente 0,2%; depende de las características de la exposición y de la fuente.
  • Seguimiento VHC: Si la fuente es infectante/desconocida, complemento CDC: ARN a las 3-6 semanas y anticuerpos a los 4-6 meses; tratar tempranamente la infección detectada, no dar antivirales preventivos indiscriminados.

Claves EUNACOM

  • TAR es tratamiento; PEP y PrEP previenen infección en escenarios distintos.
  • La exposición laboral se decide por vía y fluido, además del estado de la fuente.

Referencias: 48, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 71, 72. Bibliografía al final.

5.4. Infecciones por VIH

Inmunidad y profilaxis: el CD4 no actúa solo

  • Contexto: Una persona con VIH puede presentar infecciones comunes, tuberculosis u oportunistas; integrar CD4, carga viral, TAR, exposición y síndrome, sin convertir el recuento en un diagnóstico.
  • PCP, criterio NIH: Sin TAR o al iniciarla, indicar profilaxis si CD4 <200 células/µL. Si ya recibe TAR, está indicada con CD4 <100 o entre 100-200 con viremia persistente.
  • Toxoplasma: Profilaxis primaria si IgG positiva y CD4 <100 células/µL. TMP/SMX 160/800 mg VO diarios cubre toxoplasmosis y PCP; comprobar alergias, función renal, potasio y citopenias.
  • Suspensión PCP: Puede suspenderse tras recuperación a CD4 ≥200 durante al menos 3 meses con TAR; escenarios con CD4 100-200 y supresión sostenida se individualizan.
  • MAC: No dar profilaxis automáticamente por CD4 <50 si se inicia TAR eficaz de inmediato. Considerarla con <50 sin TAR eficaz o viremia persistente y excluir enfermedad activa.
  • CMV: No se recomienda valganciclovir como profilaxis primaria rutinaria, ni siquiera solo por CD4 <50 o viremia CMV. TAR y vigilancia de síntomas visuales son fundamentales.
Profilaxis: CD4 más contexto.

Neumonía por Pneumocystis jirovecii

  • Sospecha: Fiebre, tos seca, disnea progresiva e hipoxemia, a menudo con pocos hallazgos auscultatorios. Radiografía con infiltrado bilateral o inicialmente normal; TC puede mostrar vidrio esmerilado.
  • Confirmación: Detección del microorganismo en esputo inducido o lavado broncoalveolar; PCR y β-D-glucano ayudan, pero interpretar colonización y especificidad. No retrasar tratamiento si la sospecha y gravedad son altas.
  • Tratamiento adulto: TMP/SMX: 15-20 mg/kg/día del componente TMP, dividido cada 6-8 horas, VO o IV según gravedad, durante 21 días; ajustar a función renal.
  • Corticoides: Si PaO2 <70 mmHg en aire ambiente o gradiente alveoloarterial ≥35 mmHg. Prednisona: 40 mg cada 12 horas días 1-5; 40 mg/día días 6-10; 20 mg/día días 11-21.
  • Momento: Iniciar corticoide idealmente dentro de 72 horas del antibiótico cuando está indicado. Iniciar TAR dentro de aproximadamente 2 semanas si es posible; mantener profilaxis secundaria posterior.
PCP: hipoxemia cambia el tratamiento.

Toxoplasmosis cerebral y lesiones focales

  • Presentación: Cefalea, fiebre, focalidad o convulsiones, especialmente con CD4 <100; neuroimagen con lesiones captantes en anillo, a menudo múltiples, edema y compromiso de ganglios basales.
  • Diagnóstico probable: Clínica, imagen e IgG compatible permiten tratamiento presuntivo; IgG negativa reduce probabilidad. Diferenciar linfoma primario del SNC, tuberculomas, abscesos y otras infecciones.
  • Pauta adulta: TMP/SMX, calculado como TMP 5 mg/kg cada 12 horas, IV o VO, durante al menos 6 semanas según respuesta. No confundir con la dosis diaria mayor utilizada en PCP.
  • Alternativa: Pirimetamina + sulfadiazina + ácido folínico; el folínico previene toxicidad hematológica y no debe omitirse. Selección y monitorización corresponden a manejo especializado.
  • Reevaluación: Deterioro o ausencia de mejoría en 10-14 días exige reconsiderar diagnóstico y eventual biopsia. Corticoides solo ante efecto de masa/edema significativo; anticonvulsivos si presenta crisis.
  • Después: Mantener terapia secundaria hasta completar tratamiento inicial, estar asintomático y recuperar CD4 >200 durante >6 meses con TAR. También se trata toxoplasmosis ocular o grave en inmunocompetentes.

Criptococosis: meningitis con inflamación discreta

  • Sospecha: Cefalea subaguda, fiebre o alteración mental, habitualmente con CD4 <100; rigidez de nuca y pleocitosis pueden faltar. Solicitar antígeno criptocócico en sangre y LCR, cultivo y presión de apertura.
  • Punción lumbar: Es diagnóstica y terapéutica; neuroimagen previa cuando existan signos que la indiquen, no como barrera universal. La tinta china negativa no excluye infección.
  • Inducción hospitalaria: NIH: anfotericina B liposomal 3-4 mg/kg IV al día + flucitosina 25 mg/kg VO cada 6 horas durante 2 semanas, con función renal, hemograma y electrolitos vigilados.
  • Continuidad: Consolidación con fluconazol, habitualmente 800 mg/día inicialmente durante al menos 8 semanas; después mantenimiento 200 mg/día. Ajustar a cultivos, respuesta, TAR y función renal.
  • Hipertensión intracraneal: Punciones evacuadoras repetidas cuando está elevada y sintomática; no reemplazarlas por corticoides, manitol o acetazolamida rutinarios.
  • TAR y mantenimiento: En meningitis, diferir TAR alrededor de 4-6 semanas. Suspender mantenimiento solo tras ≥1 año desde inicio antifúngico, ausencia de síntomas, CD4 ≥100 y carga VIH suprimida con TAR.

CMV, MAC y otras manifestaciones avanzadas

  • Retinitis CMV: Miodesopsias, escotomas o menor visión requieren fondo de ojo urgente; riesgo mayor con CD4 <50. La PCR sanguínea positiva no demuestra enfermedad de órgano.
  • Tratamiento retinitis: Valganciclovir 900 mg VO cada 12 horas por 14-21 días, con ajuste renal, o ganciclovir IV según gravedad; lesiones que amenazan visión pueden requerir terapia intravítrea adicional a la sistémica.
  • Mantenimiento retinitis: Tras controlar la retinitis, valganciclovir 900 mg VO diarios, ajustado al riñón. No confundir con la dosis de inducción ni con profilaxis primaria.
  • Suspensión con oftalmología: Solo tras ≥3 meses de tratamiento, lesiones inactivas y CD4 ≥100 durante ≥3 meses con TAR; continuar controles oculares.
  • CMV digestivo: Úlceras esofágicas/colitis se confirman con endoscopia y biopsia compatible; no diagnosticar por viremia aislada. También puede afectar SNC y suprarrenales; vigilar mielotoxicidad y riñón durante terapia.
  • MAC diseminado: Fiebre, baja de peso, anemia y hepatoesplenomegalia; confirmar con hemocultivos/cultivos de sitio afectado. Tratar con macrólido + etambutol, nunca macrólido solo; duración ≥12 meses y recuperación inmunológica.
  • Tuberculosis: Puede aparecer con cualquier CD4 y ser extrapulmonar o diseminada; obtener muestras y prueba molecular, aplicar aislamiento respiratorio cuando corresponda. Ajustar TAR por interacciones con rifamicinas.
  • Kaposi: Lesiones violáceas cutáneas, orales o viscerales asociadas a HHV-8; confirmar por biopsia cuando corresponde. TAR es central y enfermedad extensa requiere oncología; no exigir CD4 <50 para sospecharlo.
  • Reconstrucción inmune: Empeoramiento tras iniciar TAR puede ser SIRI/IRIS, pero primero descartar infección nueva, falla terapéutica o toxicidad; la conducta depende del patógeno y órgano.

Claves EUNACOM

  • No existe una regla de profilaxis «CD4 <50 = anti-CMV».
  • PCP, toxoplasmosis cerebral y criptococosis requieren pautas y tiempos de TAR diferentes.

Referencias: 73, 74, 75, 76, 77. Bibliografía al final.

5.5. Candidiasis oral y esofágica

Localización y factores predisponentes

  • Oral: Placas blancas que se desprenden al raspado y dejan base eritematosa; también formas eritematosas y queilitis angular. Diferenciar leucoplasia vellosa, que no se elimina fácilmente.
  • Predisposición: VIH avanzado, antibióticos, corticoides inhalados, prótesis, diabetes o inmunosupresión. Enjuague bucal después de inhalador e higiene de prótesis reducen recurrencia.
  • Esofágica: Odinofagia o disfagia, especialmente con inmunosupresión; puede existir sin candidiasis oral visible. Es enfermedad definitoria de SIDA en el contexto apropiado.
  • Alarmas: Incapacidad para tragar líquidos, deshidratación, dolor intenso o sangrado requieren atención urgente y eventual tratamiento IV.
Candida: boca y esófago.

Diagnóstico y prueba terapéutica

  • Oral típica: Diagnóstico clínico; examen directo/cultivo si aspecto atípico o falla. Un cultivo positivo sin lesión compatible puede representar colonización.
  • Esofágica probable: En huésped compatible puede iniciarse tratamiento sistémico empírico. No exigir endoscopia antes de tratar todos los casos estables.
  • Sin respuesta: Ausencia de mejoría dentro de 7 días exige endoscopia con muestras para Candida resistente, CMV, HSV u otras causas; no prolongar indefinidamente una pauta ineficaz.
  • Resistencia: Revisar adherencia, dosis, absorción, especie y exposición previa a azoles; considerar pruebas de susceptibilidad y manejo especializado.

Imagen sugerida (nueva): fotografía de candidiasis oral y vista endoscópica de candidiasis esofágica para comparar las localizaciones.

Pautas adultas: boca y esófago no son iguales

  • Oral: Fluconazol 200 mg VO como carga, seguido de 100-200 mg diarios durante 7-14 días; opciones tópicas en enfermedad leve y paciente adecuado.
  • Alternativa tópica: Nistatina suspensión 100.000 UI/mL, 4-6 mL cuatro veces al día durante 7-14 días; mantener contacto con mucosa. No es tratamiento suficiente para candidiasis esofágica.
  • Esofágica: Fluconazol 200 mg de carga y después 100-200 mg, hasta 400 mg diarios según situación, VO o IV durante 14-21 días; siempre requiere tratamiento sistémico.
  • Precauciones: Revisar función renal, hepatotoxicidad, QT e interacciones con TAR y otros fármacos. En embarazo, seleccionar tratamiento con equipo obstétrico; no extrapolar azoles sistémicos sin valoración.
Candidiasis: tratamiento según localización.

Recurrencia y prevención

  • Corregir causa: Optimizar TAR, control de diabetes, higiene oral/prótesis y técnica de inhaladores; evitar antibióticos innecesarios. La recurrencia debe motivar revisión del huésped.
  • Profilaxis: No indicar fluconazol preventivo crónico a todas las personas con VIH/CD4 bajo; reservar supresión para situaciones seleccionadas por recurrencia y especialista.
  • Seguimiento: Confirmar resolución clínica y recuperación de deglución; persistencia de lesiones no raspables o pérdida de peso requiere ampliar estudio.

Claves EUNACOM

  • Odinofagia en VIH avanzado puede ser Candida, CMV o HSV.
  • La candidiasis esofágica exige antifúngico sistémico, aunque no haya placas en boca.

Referencias: 78. Bibliografía al final.

5.6. Micosis invasoras

Candidemia e infección profunda

  • Riesgo: cirugía abdominal complicada, CVC, nutrición parenteral, antibióticos amplios, UCI o neutropenia. Candida en sangre es clínicamente relevante; no descartarla como contaminación habitual.
  • Diagnóstico: hemocultivos, especie y susceptibilidad; buscar foco profundo. Candida en secreción respiratoria suele ser colonización y no indica por sí sola antifúngico.
  • Inicial: equinocandina es una opción preferida en candidemia; ajustar según susceptibilidad, estabilidad, sitio y disponibilidad. Fluconazol se utiliza en pacientes seleccionados o como descenso si sensible, estable y con aclaramiento.
  • Control: retirar foco vascular cuando corresponde, repetir hemocultivos hasta negativizar e investigar persistencia. Sin metástasis, tratar al menos 14 días desde aclaramiento documentado y resolución clínica; complicaciones y neutropenia modifican la pauta.
  • Ojo y otros órganos: síntomas visuales exigen oftalmología urgente. La evaluación ocular sistemática varía entre recomendaciones; seguir protocolo del equipo, especialmente si hay persistencia o incapacidad para referir síntomas.
Candida en sangre: tratar y demostrar control.

Aspergillus: no es una sola enfermedad

Forma Pista diagnóstica Principio de manejo
Invasora Neutropenia/trasplante; nódulos, dolor pleurítico, fiebre o hemoptisis. TC, galactomanano y material respiratorio/biopsia según contexto. Voriconazol o isavuconazol según indicación; alternativas con anfotericina liposomal. No esperar cultivo si sospecha alta en huésped de riesgo.
Aspergiloma Bola fúngica en cavidad previa, por ejemplo secuela de TB; hemoptisis. Observación o intervención según síntomas y riesgo; no equivale a invasión. Hemoptisis relevante puede requerir embolización/cirugía.
Pulmonar crónica Síntomas e imágenes cavitarias progresivas por meses, con IgG específica y evidencia compatible. Azol prolongado y seguimiento especializado.
Broncopulmonar alérgica Asma/fibrosis quística u otro contexto compatible, sensibilización e inflamación alérgica. Control de respuesta alérgica y tratamiento especializado; no tratar como candidemia o invasión por defecto.

Galactomanano depende del huésped y muestra; un resultado aislado no sustituye contexto. IgG es más útil en formas crónicas que como prueba principal de invasión aguda.

Aspergillus: el huésped cambia la enfermedad.

Mucormicosis: una urgencia médica y quirúrgica

  • Riesgo: cetoacidosis/diabetes descompensada, neutropenia, trasplante o trauma. Forma rino-órbito-cerebral: dolor facial, edema, síntomas sinusales, alteración visual o pares craneales; la escara negra puede aparecer tarde.
  • Diagnóstico: imagen para extensión y biopsia urgente para histología/cultivo. Hifas anchas, pauciseptadas, con ramificación irregular orientan; pruebas de galactomanano no descartan Mucorales.
  • Tratamiento: desbridamiento precoz más anfotericina B liposomal IV y corrección de cetoacidosis/inmunosupresión si posible. Isavuconazol o posaconazol son opciones especializadas según situación; voriconazol no cubre mucormicosis.
  • Seguimiento: vigilar riñón/electrolitos y extensión, con procedimientos repetidos si se necesitan. No esperar necrosis extensa para consultar cirugía/oftalmología/otorrino.
Sospecha de mucormicosis: actuar en paralelo.

Antifúngicos: toxicidad y foco

  • Azoles: interacciones importantes, metabolismo hepático y efectos sobre QT según agente; revisar medicación concomitante y necesidad de medir concentraciones.
  • Anfotericina: nefrotoxicidad, hipopotasemia/hipomagnesemia y reacciones de infusión; formulaciones no son intercambiables miligramo por miligramo.
  • Equinocandinas: útiles en Candida invasora, pero penetración limitada en orina, ojo y SNC modifica selección. El lugar de infección determina fármaco y duración.
  • Otros hongos: Cryptococcus, Histoplasma y hongos endémicos se buscan según defecto inmune y viajes/exposición. La criptococosis del VIH se desarrolla en su sección específica.

Claves EUNACOM

  • Candida en sangre requiere actuar; Candida en esputo suele colonizar.
  • Voriconazol cubre Aspergillus, pero no es tratamiento de mucormicosis.

Referencias: 79, 80, 81. Bibliografía al final.

6. Infecciones sexuales y perinatales

Diagnosticar por síndrome y pruebas, tratar parejas cuando corresponde y proteger al recién nacido.

6.1. Enfermedades de transmisión sexual (general)

Atención integral de ITS

  • Entrevista: Preguntar prácticas, sitios de exposición, parejas, barreras, antecedentes y posibilidad de embarazo con privacidad y consentimiento; no inferir riesgo por identidad u orientación.
  • Abordaje: Examinar lesiones y síntomas; ofrecer VIH/sífilis y pruebas según exposición. Manejar parejas de acuerdo al patógeno, no con una regla antibiótica universal.
  • Salud pública: Aplicar notificación y vigilancia exigidas para cada infección según normativa chilena; no afirmar que todas las ITS tienen idéntica obligación o formulario.
  • Prevención: Preservativos/barreras, vacunación VHB/VPH, PrEP/PEP cuando corresponda y apoyo frente a violencia sexual. Una vacuna no trata una infección existente.

Herpes genital: episodio, recurrencia y transmisión

  • Clínica: HSV-1 o HSV-2: vesículas agrupadas y úlceras dolorosas; lesiones pueden ser atípicas. La eliminación asintomática permite transmisión aunque no haya úlceras visibles.
  • Confirmación: PCR/NAAT de lesión cuando está presente; cultivo es menos sensible. No usar IgM HSV para diagnosticar episodio reciente ni una serología HSV-1 positiva para ubicar infección genital.
  • Primer episodio adulto: Valaciclovir 1 g VO cada 12 horas por 7-10 días o aciclovir 400 mg VO cada 8 horas por 7-10 días; prolongar si la cicatrización está incompleta.
  • Recurrencias: Tratamiento episódico precoz o supresión diaria según frecuencia, impacto y transmisión; la supresión reduce recurrencia, pero no erradica latencia.
  • Embarazo/alarma: Primoinfección cercana al parto, lesiones al inicio del trabajo de parto, retención urinaria, meningismo o enfermedad diseminada requieren manejo especializado.
Herpes genital: confirmar, tratar, prevenir.

VPH y verrugas anogenitales

  • Tipos: VPH 6/11 causan gran parte de condilomas; tipos oncogénicos como 16/18 se relacionan con cáncer. Una verruga visible no equivale a lesión precancerosa.
  • Diagnóstico: Generalmente clínico; biopsiar lesiones pigmentadas, induradas, ulceradas, sangrantes, atípicas o sin respuesta, especialmente en inmunocompromiso.
  • Tratamiento: Opciones según sitio, extensión y embarazo: crioterapia, ácido tricloroacético aplicado por profesional o tratamientos tópicos prescritos como imiquimod/podofilotoxina cuando sean apropiados.
  • Seguridad: No aplicar ácido salicílico de verrugas comunes en genitales. Podofilina/podofilotoxina no deben usarse en embarazo; selección individual y supervisión.
  • Prevención y control: Vacuna conforme a PNI vigente y tamizaje cervical según programa; ni tratar condilomas ni vacunarse sustituye el tamizaje indicado.
VPH: verruga, cáncer y prevención.

Úlcera dolorosa, molusco y ectoparásitos

  • Chancroide: Haemophilus ducreyi causa úlcera dolorosa de bordes irregulares y posible bubón; descartar HSV y sífilis. Complemento CDC: azitromicina 1 g VO o ceftriaxona 250 mg IM, dosis única.
  • Molusco contagioso: Poxvirus: pápulas perladas umbilicadas, frecuentes en niños; en adultos la localización genital puede ser sexual, pero no toda infección adulta lo es.
  • Conducta en molusco: Suele resolver espontáneamente; destrucción local según síntomas, transmisión y preferencia. Lesiones gigantes, numerosas o atípicas obligan a valorar inmunosupresión y otros diagnósticos.
  • Pediculosis pubis: Prurito con piojos/liendres; tratar paciente y contactos sexuales, ropa/ropa de cama y buscar otras ITS. Permetrina 1% por 10 minutos es una opción; afectación palpebral requiere manejo específico, sin insecticida ocular.

Mpox: reconocer presentación genital o atípica

  • Sospecha: Lesiones profundas dolorosas, umbilicadas o pustulosas, adenopatías y fiebre; puede haber pocas lesiones genitales o proctitis intensa sin pródromo típico.
  • Transmisión: Contacto estrecho con lesiones, fluidos o materiales contaminados, incluido contacto sexual; no restringir sospecha a una orientación sexual.
  • Diagnóstico: PCR de lesiones y coordinación con vigilancia/ISP. Considerar HSV, varicela, sífilis y molusco; una ITS concomitante no excluye mpox.
  • Manejo: Analgesia, cuidado de piel, hidratación y precauciones hasta resolución de lesiones/costras y piel nueva. Notificar/coordinar contactos y vacunación según programa vigente.
  • Urgencia: Dolor no controlable, proctitis grave, compromiso ocular, embarazo, inmunosupresión intensa o lesiones extensas requieren derivación y valoración de terapia específica.

Claves EUNACOM

  • HSV, sífilis, chancroide y mpox pueden producir lesiones genitales; no tratar solo por el aspecto clásico.
  • Los productos para verrugas comunes no se aplican automáticamente en mucosa genital.

Referencias: 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88. Bibliografía al final.

6.2. Tricomoniasis, clamidia y gonorrea

Del síndrome a la muestra correcta

  • Presentaciones: Uretritis, cervicitis, proctitis y algunas infecciones faríngeas por gonococo/clamidia; muchas son asintomáticas. Secreción purulenta o mucosa orienta, pero no identifica de forma segura el agente.
  • Estudio preferente: Prueba de amplificación de ácidos nucleicos para Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis en orina inicial o muestra genital; añadir recto/faringe según prácticas sexuales y síntomas.
  • Gram: Diplococos gramnegativos intracelulares en secreción uretral de varón sintomático apoyan gonorrea; un Gram negativo no la excluye, especialmente en mujeres o sitios extragenitales.
  • Cultivo: Necesario para susceptibilidad ante sospecha de falla o resistencia gonocócica; obtener antes de repetir antibióticos cuando sea posible.
  • Alarmas: Dolor pélvico, fiebre, dolor testicular, artritis o lesiones cutáneas requieren descartar enfermedad pélvica inflamatoria, epididimitis o gonococemia; sus pautas no son las de infección simple.
La muestra sigue al sitio de exposición.

Tratamiento adulto no complicado: complemento CDC

Agente/escenario Pauta Condición indispensable
Gonorrea genital, rectal o faríngea Ceftriaxona 500 mg IM una vez; 1 g si peso ≥150 kg Añadir tratamiento de clamidia si no se excluyó; seguir susceptibilidad y protocolo local.
Clamidia, no gestante Doxiciclina 100 mg VO cada 12 horas por 7 días Preferida también en infección rectal; revisar contraindicaciones.
Clamidia durante embarazo Azitromicina 1 g VO una vez No extrapolar doxiciclina del adulto no gestante.
Tricomoniasis en mujeres Metronidazol 500 mg VO cada 12 horas por 7 días Tratar parejas y evitar relaciones hasta completar manejo.
Tricomoniasis en hombres Metronidazol 2 g VO una vez Reevaluar persistencia/reexposición; no compartir pauta de una dosis con todas las mujeres.
Pautas adultas no complicadas: complemento CDC. No aplicar estas pautas simples a enfermedad pélvica, epididimitis o infección diseminada.

Gonococo y clamidia: evitar errores frecuentes

  • Resistencia: No tratar gonorrea con azitromicina sola ni ciprofloxacino empírico sin susceptibilidad. Las dosis anteriores corresponden al complemento CDC y no se presentan como una nueva norma chilena.
  • Alergia o falla: Consultar especialista y obtener cultivo; distinguir reinfección de resistencia antes de cambiar pauta. La gonorrea faríngea es más difícil de erradicar.
  • Control de curación: Gonorrea faríngea: prueba a los 7-14 días. Clamidia en embarazo: prueba molecular aproximadamente 4 semanas después; una NAAT demasiado precoz puede detectar material residual.
  • Reinfección: Repetir pesquisa de gonorrea/clamidia aproximadamente a los 3 meses, aunque las parejas hayan sido tratadas; no confundir con test inmediato de curación.
  • Complicaciones: Clamidia puede causar infertilidad por enfermedad inflamatoria pélvica; linfogranuloma venéreo con proctocolitis/adenopatías requiere esquema prolongado específico, no asumir que bastan 7 días.

Trichomonas vaginalis

  • Clínica: Vaginitis con flujo, prurito o disuria; pH vaginal habitualmente >4,5 y cérvix en fresa pueden orientar, pero no son obligatorios. En hombres suele ser asintomática o uretritis.
  • Diagnóstico: NAAT ofrece mayor sensibilidad; preparación en fresco negativa no excluye infección. La citología cervical no es prueba diagnóstica definitiva.
  • Embarazo: Evaluar y tratar infección sintomática; metronidazol es una opción según guía. Evitar tinidazol durante embarazo y no utilizar gel vaginal como sustituto del tratamiento oral.
  • Seguimiento: Repetir prueba en mujeres alrededor de 3 meses por alta reinfección; ante persistencia revisar pareja y adherencia antes de atribuir resistencia.

Parejas, abstinencia y otras ITS

  • Contactos: En gonorrea/clamidia, evaluar y tratar parejas de los últimos 60 días; si el último contacto fue anterior, incluir la pareja más reciente. La estrategia debe respetar acceso y normativa local.
  • Relaciones sexuales: Evitar durante 7 días tras dosis única o hasta completar pauta de 7 días, resolver síntomas y tratar parejas; no basta con que desaparezca la secreción.
  • Pesquisa: Ofrecer VIH, sífilis y otras pruebas según riesgo; revisar vacunación VHB/VPH. Consejería centrada en prácticas y prevención, sin juicio moral.
  • Tratamiento sindromático: Si hay alto riesgo de pérdida de seguimiento o complicaciones, iniciar cobertura apropiada tras toma de muestras; reajustar cuando se conozcan resultados.

Claves EUNACOM

  • La muestra depende del sitio expuesto; una orina negativa no descarta infección rectal o faríngea.
  • Tricomoniasis femenina requiere preferentemente siete días de metronidazol, no la pauta única de todos los pacientes.

Referencias: 82, 89, 90, 91. Bibliografía al final.

6.3. Sífilis

Etapa clínica antes de elegir la pauta

  • Agente y transmisión: Treponema pallidum se transmite por contacto con lesiones infecciosas y por vía transplacentaria; las lesiones pueden ser internas, pequeñas o pasar inadvertidas.
  • Primaria: Chancro habitualmente indoloro e indurado, con adenopatía regional; incubación aproximada de 10-90 días. Puede ser múltiple, doloroso o atípico: la descripción clásica no excluye otras presentaciones.
  • Latente: Serología compatible sin manifestaciones clínicas. Precoz si adquisición documentable dentro del último año; tardía si supera un año o la duración es desconocida.
  • Etapificación: Usar seroconversión previa, síntomas anteriores, exposición y tratamiento documentado. Un RPR elevado aislado no demuestra duración menor de un año.
  • Alarma: Déficit neurológico, pérdida visual o auditiva exigen evaluación urgente por neurosífilis, sífilis ocular u otosífilis; pueden aparecer en cualquier etapa.
Sífilis: la etapa cambia la pauta.

Dos pruebas, preguntas distintas

Resultado Interpretación Siguiente paso
RPR/VDRL reactivo + treponémica reactiva Infección actual o antecedente tratado Integrar clínica, tratamiento previo y títulos cuantitativos.
RPR/VDRL reactivo + treponémica negativa Posible falso positivo biológico Reevaluar exposición; repetir/confirmar si sospecha clínica.
RPR/VDRL negativo + treponémica reactiva Tratamiento previo, infección muy temprana o latente; también discordancia analítica Segunda prueba treponémica diferente y antecedentes; repetir RPR en 2-4 semanas si exposición reciente.
Ambas negativas Sin evidencia serológica en ese momento No excluye ventana de infección primaria; repetir ante sospecha.
Serología: cuatro combinaciones, más contexto.

Tratamiento del adulto sin compromiso neurológico

  • Marco chileno: La Norma MINSAL 187 de 2016 prescribe penicilina benzatina 2,4 millones UI IM semanal durante 2 semanas en primaria, secundaria y latente precoz; durante 3 semanas en tardía o duración desconocida.
  • Diferencia internacional: CDC prescribe una dosis de 2,4 millones UI para sífilis precoz no complicada. No atribuir ese esquema de una dosis a la norma chilena citada.
  • Alergia, no gestante: Confirmar tipo de reacción. La norma chilena contempla doxiciclina 100 mg VO cada 12 horas por 15 días en precoz y 30 días en tardía, con seguimiento asegurado.
  • Seguridad: No usar flucloxacilina ni azitromicina como sustitutos de penicilina para sífilis. Embarazo y neurosífilis requieren decisiones específicas; no extrapolar doxiciclina.
  • Coinfección VIH: Realizar examen neurológico y seguimiento más estrecho. Los criterios actuales CDC no indican punción lumbar ni dosis adicionales solo por VIH, CD4 bajo o título alto sin hallazgos clínicos.

Respuesta, contactos y prevención de reinfección

  • Seguimiento chileno: Control clínico y RPR/VDRL cuantitativo a 1, 3, 6 y 12 meses; comparar la misma técnica, idealmente en el mismo laboratorio.
  • Cambio relevante: Cuatro veces equivale a dos diluciones: 1:32 a 1:8 representa descenso; 1:8 a 1:32 representa ascenso. Las pruebas treponémicas no sirven para medir respuesta.
  • Interpretación actual: Un ascenso sostenido de cuatro veces o reaparición de síntomas obliga a descartar reinfección/falla. No declarar fracaso por no negativizar ni por título estable al primer mes.
  • Serofast: Después de tratamiento adecuado pueden persistir títulos bajos estables. Revisar etapa, títulos iniciales y nuevas exposiciones antes de repetir antibióticos automáticamente.
  • Contactos: Evaluar parejas, ofrecer pruebas VIH y otras ITS. En exposición a sífilis precoz dentro de 90 días, CDC recomienda tratamiento presuntivo aunque la serología inicial sea negativa.
  • Consejería: Evitar contacto sexual con lesiones y hasta completar el manejo de paciente y parejas. El preservativo reduce riesgo, pero no cubre todas las lesiones extragenitales.

Claves EUNACOM

  • RPR/VDRL cuantifica actividad y seguimiento; la prueba treponémica apoya el diagnóstico.
  • Una prueba treponémica positiva con RPR negativo no equivale automáticamente a infección curada.

Referencias: 82, 92, 93. Bibliografía al final.

6.4. Sífilis secundaria, terciaria y congénita

Secundaria y terciaria: manifestaciones que no deben perderse

  • Secundaria: Diseminación tras la lesión primaria: exantema que puede afectar palmas/plantas, placas mucosas, condilomas planos húmedos, adenopatías generalizadas, fiebre y alopecia en parches.
  • Lesión infecciosa: Los condilomas planos de sífilis secundaria no son las verrugas acuminadas por VPH; requieren estudio serológico y tratamiento sistémico.
  • Terciaria: Años después pueden aparecer gomas, aortitis con aneurisma/insuficiencia aórtica y daño neurológico. No asumir que toda neurosífilis es terciaria.
  • Neurosífilis: Meningitis, pares craneales, ictus, alteraciones cognitivas o tabes con pérdida de propiocepción y arreflexia. Evaluar LCR cuando corresponde; VDRL-LCR positivo es específico, pero uno negativo no excluye.
  • Ocular/ótica: Evaluación oftalmológica/otológica urgente; se tratan como neurosífilis aunque el LCR sea normal. La necesidad de punción se decide según compromiso neurológico y evaluación especializada.
  • Pauta neurológica: Penicilina G acuosa IV 18-24 millones UI/día, dividida en 3-4 millones cada 4 horas; MINSAL indica 14 días. La benzatina IM no alcanza tratamiento adecuado del sistema nervioso.

Imagen sugerida (nueva): fotografías de exantema palmoplantar y placas mucosas de sífilis secundaria, con los hallazgos rotulados.

Formas diseminadas y señales de alarma.

Gestante: detectar y tratar sin demoras

  • Pesquisa chilena: La Norma 187 indica ingreso prenatal, 24 semanas, 32-34 semanas y parto/puerperio inmediato; verificar el calendario operativo de la red, que puede ubicar la segunda pesquisa a las 28 semanas.
  • Resultado reactivo: Tomar pruebas confirmatorias y título basal sin retrasar primera dosis de penicilina benzatina cuando se considera sífilis presunta; derivar para etapificación y continuidad.
  • Pauta por etapa: Mantener el esquema chileno de 2 dosis semanales en precoz y 3 en tardía/desconocida, descrito en la sección de sífilis. Documentar fechas y tratamiento de parejas.
  • Alergia: La penicilina es la terapia demostrada para prevenir infección fetal; valoración especializada y desensibilización cuando proceda. Eritromicina no constituye tratamiento fetal adecuado.
  • Intervalo semanal: Según CDC, una separación mayor de 9 días entre dosis en gestantes obliga a reiniciar el curso completo; asegurar activamente adherencia y acceso.
  • Evaluación fetal: Sífilis secundaria después de 24 semanas requiere evaluación obstétrica urgente según MINSAL; la ecografía fetal no debe retrasar el antibiótico.

Reacción al tratamiento y riesgo neonatal

  • Jarisch-Herxheimer: Fiebre, escalofríos y empeoramiento transitorio durante las primeras 24 horas; no equivale a alergia a penicilina. Dar soporte y explicar signos obstétricos de alarma.
  • Riesgo fetal: Puede provocar contracciones o alteración del bienestar fetal; no es motivo para omitir tratamiento. Consultar por menor movimiento fetal, sangrado o dolor uterino.
  • Tratamiento materno insuficiente: Ausencia de documentación, pauta incompleta/no penicilina o reinfección requieren evaluación neonatal. CDC considera posible sífilis congénita si el tratamiento materno se inició menos de 30 días antes del parto.
  • Contacto no tratado: Aumenta el riesgo de reinfección materna y debe resolverse; un título materno bajo no garantiza seguridad del recién nacido.

Sífilis congénita: diagnóstico integrado

  • Precoz: Puede ser asintomática; buscar rinitis serohemorrágica, lesiones palmoplantares, hepatoesplenomegalia, anemia/trombocitopenia, periostitis y pseudoparálisis de Parrot.
  • Tardía: Dientes de Hutchinson, queratitis intersticial, hipoacusia y tibias en sable son secuelas tardías; no son requisitos diagnósticos en un recién nacido.
  • Serología pareada: Comparar RPR/VDRL de sangre periférica del niño y madre con la misma técnica. Un título neonatal al menos cuatro veces mayor apoya infección; un título igual o menor no la descarta.
  • Estudio: Integrar tratamiento materno, examen neonatal, hemograma, radiografías de huesos largos y LCR cuando corresponda. La IgG materna atraviesa placenta: una prueba treponémica neonatal aislada no confirma infección.
Sífilis congénita: integrar cuatro piezas.

Tratamiento y control del recién nacido

  • Enfermedad probable/confirmada: Hospitalizar y administrar penicilina G acuosa 50.000 UI/kg/dosis IV: cada 12 horas durante los primeros 7 días de vida; cada 8 horas después, completando 10 días consecutivos.
  • Interrupciones: Si se pierde más de un día de terapia, reiniciar el curso completo según CDC. La evaluación incompleta o seguimiento incierto favorecen tratamiento parenteral completo.
  • Bajo riesgo: La observación o benzatina en dosis única son opciones solo de escenarios neonatales rigurosamente definidos; no sustituir el curso IV en enfermedad probable por un RPR neonatal bajo.
  • Seguimiento: Controles clínicos y no treponémicos cada 2-3 meses hasta negativización; si no fue tratado, los anticuerpos pasivos deben desaparecer hacia los 6 meses. Persistencia/ascenso obliga a reevaluar.

Claves EUNACOM

  • Sífilis ocular, ótica y neurológica requieren penicilina con penetración al sistema nervioso.
  • La ausencia de síntomas o de títulos neonatales altos no descarta sífilis congénita.

Referencias: 82, 94, 95, 96. Bibliografía al final.

6.5. Enfermedad de transmisión vertical TORCH

TORCH es un enfoque, no un panel universal

  • Alcance: Toxoplasma, otros agentes, rubéola, CMV y HSV agrupan infecciones congénitas/perinatales. En Chile incluir sífilis y Chagas; según exposición, VZV, Zika, VIH y VHB.
  • Sospecha: Restricción del crecimiento, microcefalia/hidrocefalia, calcificaciones, hepatoesplenomegalia, ictericia, petequias, cataratas, retinitis, hipoacusia o anomalías cardíacas; también puede haber recién nacidos asintomáticos.
  • Historia materna: Exposición, síntomas, ecografías, vacunación y serologías previas; la infección fetal puede ocurrir sin enfermedad materna reconocida.
  • Interpretación: IgG materna atraviesa placenta; IgM puede persistir, ser falsa positiva o faltar en infección neonatal. No diagnosticar ni excluir todas las infecciones por un único panel TORCH.
  • Prueba dirigida: Elegir agente, muestra y momento. La PCR no es universalmente confirmatoria para todo TORCH; algunas infecciones requieren serología pareada, examen directo o seguimiento.
TORCH: elegir pruebas, no pedir un panel ciego.

Toxoplasmosis: ojo, cerebro y tiempo gestacional

  • Patrón clásico: Coriorretinitis, hidrocefalia y calcificaciones intracraneales, con frecuencia difusas; la tríada completa no es necesaria. Los síntomas oculares pueden aparecer después del nacimiento.
  • Riesgo: La transmisión aumenta con la edad gestacional, mientras el daño temprano puede ser más grave. Carne insuficientemente cocida y exposición a tierra/heces contaminadas son antecedentes relevantes.
  • Diagnóstico: Confirmar infección materna con serología interpretada por especialista; avidez y pruebas adicionales pueden aclarar cronología. PCR de líquido amniótico y estudio neonatal se indican en escenarios definidos.
  • Tratamiento: Equipo maternofetal/infectología decide espiramicina o pirimetamina-sulfadiazina-ácido folínico según edad gestacional y evidencia fetal; no administrar pirimetamina en primer trimestre por extrapolación.
  • Recién nacido: La infección confirmada requiere tratamiento prolongado y seguimiento ocular/neurológico, incluso si inicialmente parece sano; no limitar manejo a una PCR aislada.

CMV: confirmar dentro de la ventana neonatal

  • Hallazgos: Restricción de crecimiento, microcefalia, calcificaciones periventriculares, petequias, hepatoesplenomegalia y hipoacusia; la pérdida auditiva puede ser tardía o progresiva.
  • Prueba: Detectar ADN por PCR en saliva u orina dentro de los primeros 21 días; confirmar saliva positiva con orina. Después de esa ventana resulta difícil diferenciar adquisición congénita de posnatal.
  • Muestra de saliva: Tomarla más de una hora después de lactancia para reducir contaminación; una serología IgG/IgM neonatal no sustituye confirmación virológica.
  • Tratamiento: Valganciclovir/ganciclovir se consideran en enfermedad congénita sintomática seleccionada, especialmente compromiso del SNC; vigilar citopenias y función hepática/renal.
  • Seguimiento: Evaluación auditiva seriada, visión y neurodesarrollo. Infección materna no primaria también puede transmitirse: IgG positiva previa no equivale a riesgo fetal cero.
CMV congénito: ventana diagnóstica y seguimiento.

Rubéola, HSV y varicela: vías diferentes

  • Rubéola congénita: Asociar hipoacusia, cataratas y cardiopatía, especialmente ductus persistente/estenosis pulmonar; puede haber púrpura y alteración del crecimiento. Confirmación y vigilancia especializada.
  • Prevención rubéola: Verificar inmunidad y vacunar susceptibles fuera del embarazo; no hay antiviral que revierta la embriopatía. No decidir por una IgM materna aislada.
  • HSV neonatal: Se adquiere habitualmente durante el parto, especialmente primoinfección materna reciente; puede causar lesiones de piel/ojos/boca, encefalitis o sepsis diseminada, incluso sin vesículas.
  • Sospecha HSV: Hospitalizar, tomar muestras de lesiones, sangre y LCR según presentación e iniciar aciclovir IV sin esperar confirmación cuando la sospecha sea alta.
  • VZV: Distinguir síndrome congénito temprano de varicela neonatal por infección periparto; la ventana materna 5 días antes/2 días después del parto cambia la prevención neonatal.

Otros agentes y continuidad del cuidado

  • Sífilis: Rinitis, lesiones palmoplantares, alteraciones óseas y hepatoesplenomegalia; usar títulos materno/neonatales y tratamiento documentado. Dientes de Hutchinson y tibias en sable son manifestaciones tardías.
  • Chagas: Hijo de madre infectada: pruebas parasitológicas/moleculares tempranas y seguimiento hasta excluir infección; la IgG neonatal puede ser materna y no confirma infección congénita.
  • Tratamiento Chagas: Infección confirmada requiere benznidazol o nifurtimox según red; no perder seguimiento de niños asintomáticos. La norma chilena define muestras y controles seriados.
  • Zika: Microcefalia y daño neurológico/ocular según exposición epidemiológica; evaluación específica y vigilancia, sin imponer PCR universal a todo recién nacido con bajo peso.
  • Plan común: Coordinar pediatría, infectología, audición, oftalmología y desarrollo; documentar diagnóstico, tratamiento y controles. Un examen neonatal normal no descarta secuelas posteriores.

Claves EUNACOM

  • La prueba depende del agente y de la edad: TORCH no equivale a solicitar PCR para todos.
  • CMV congénito debe confirmarse en las primeras tres semanas; el seguimiento auditivo continúa después.

Referencias: 97, 50, 98, 99, 100, 95, 51, 83, 101. Bibliografía al final.

7. Infecciones digestivas y hepatitis

Priorizar hidratación, identificar enfermedad invasora e interpretar pruebas específicas.

7.1. Diarrea infecciosa: gravedad, disentería y persistencia

Clasificar antes de pedir exámenes

  • Definición: Deposiciones más líquidas y frecuentes que lo habitual, generalmente ≥3 al día. Aguda: <14 días; persistente: ≥14 días; una duración ≥4 semanas amplía el estudio de diarrea crónica.
  • Agentes: Rotavirus, norovirus, sapovirus, astrovirus y adenovirus entéricos causan diarrea acuosa. Calicivirus incluye norovirus/sapovirus; no son categorías independientes de igual nivel.
  • Bacterias: Considerar Salmonella, Shigella, Campylobacter, Yersinia, Vibrio parahaemolyticus y V. cholerae según exposición. E. coli enterotoxigénica/enteropatógena suele ser acuosa; enteroinvasiva y productora de toxina Shiga pueden causar disentería.
  • Historia: Precisar viaje, agua/alimentos, contactos, brote, antibióticos, inmunosupresión, prácticas sexuales, dolor y sangre. No toda diarrea febril requiere antibiótico.
  • Gravedad: Evaluar conciencia, sed, mucosas, ojos, perfusión, pulso, presión y diuresis. Pérdida ponderal, si se conoce, ayuda; porcentajes aislados no sustituyen examen clínico.

Rehidratación: elegir vía y reevaluar

  • Plan A: Sin deshidratación: SRO después de cada deposición; referencia pediátrica OMS: <2 años 50-100 mL, 2-10 años 100-200 mL; mayores según sed y pérdidas. Mantener lactancia y alimentación.
  • Plan B: Deshidratación no grave: referencia OMS 75 mL/kg de SRO en 4 horas, en tomas pequeñas, más pérdidas continuas; reevaluar y ajustar. Si vomita, pausar brevemente y reiniciar lentamente.
  • Plan C: Shock, deshidratación grave, alteración de conciencia o fracaso oral requieren cristaloide isotónico IV y reevaluación frecuente; ajustar a edad, estado nutricional, corazón y riñón.
  • Acceso difícil: Usar acceso intraóseo si la urgencia impide obtener vía venosa, también en adultos; la denudación venosa no es la alternativa rutinaria inicial.
  • Hipernatremia: Restaurar primero perfusión si hay shock; luego corregir déficit y sodio de manera controlada. No administrar hipotónicos a ciegas como rescate circulatorio.
  • Hospitalización: Indicar ante shock, oliguria, trastorno electrolítico significativo, incapacidad para beber, abdomen agudo, sepsis o vulnerabilidad que impida manejo seguro.
Rehidratar según la gravedad.

Pruebas dirigidas por la situación

  • Estudio de heces: Solicitar cultivo o panel molecular en disentería, fiebre importante, dolor intenso, sepsis, brote o huésped vulnerable; incluir detección de toxina Shiga/STEC si corresponde.
  • No indiscriminado: Una diarrea acuosa leve y breve suele manejarse clínicamente. Un panel molecular puede detectar material genético sin demostrar que sea la causa; conservar cultivo cuando se necesita sensibilidad/vigilancia.
  • Persistencia: Desde 14 días buscar Giardia y otros protozoos según viaje/inmunidad; solicitar pruebas específicas para Cryptosporidium, Cyclospora o Cystoisospora cuando estén indicadas. Un parasitológico común no detecta todo.
  • Otras causas: Revisar C. difficile tras antibióticos, intolerancia posinfecciosa, celiaquía, EII y trastornos funcionales. Pérdida de peso, anemia, sangrado o síntomas nocturnos justifican estudio especializado/endoscópico.
  • Funcional: No atribuir de entrada toda persistencia al estrés ni indicar antidepresivos tricíclicos antes de evaluar alarmas y causas orgánicas.

Disentería, antibióticos y síndrome hemolítico urémico

  • STEC: Diarrea sanguinolenta con cólicos intensos, a veces sin fiebre, obliga a considerarla. Evitar antibióticos y fármacos antimotilidad cuando se sospecha o confirma STEC.
  • SHU: Anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia y lesión renal aguda pueden aparecer después de la diarrea. Palidez, petequias, oliguria o compromiso neurológico requieren hospitalización y controles seriados.
  • Antibiótico selectivo: Disentería compatible con Shigella, infección invasora/sepsis, cólera grave o inmunosupresión pueden requerirlo. Elegir por agente, edad, viaje y susceptibilidad; tomar muestras sin retrasar rescate.
  • No regla por edad: La prevención de SHU no prohíbe todo antibiótico en todo niño: exige reconocer STEC. Tampoco justifica quinolonas empíricas universales para cualquier diarrea pediátrica grave.
  • Sintomáticos: Loperamida puede servir en algunos adultos inmunocompetentes con diarrea acuosa, tras hidratación; evitarla en sangre, fiebre/inflamación y niños. Antieméticos seleccionados no sustituyen SRO; antiespasmódicos no son tratamiento esencial.
Disentería: recordar el riesgo de SHU.

Claves EUNACOM

  • Rehidratar es la primera intervención.
  • Diarrea persistente empieza a los 14 días.
  • Disentería por STEC: evitar antibióticos y vigilar SHU.

Referencias: 102, 103, 104, 105. Bibliografía al final.

7.2. Diarrea asociada a antibióticos

Distinguir diarrea asociada y colitis por C. difficile

  • Concepto: La alteración de la microbiota por antibióticos puede causar diarrea sin infección por Clostridioides difficile. Revisar laxantes, nutrición enteral y otras causas antes de atribuir todo episodio a este agente.
  • Sospecha: Diarrea nueva, habitualmente ≥3 deposiciones no formadas en 24 horas, sin explicación alternativa; puede acompañarse de fiebre, dolor abdominal y leucocitosis.
  • Riesgo: Antibióticos recientes, hospitalización, edad avanzada e inmunosupresión. Clindamicina, cefalosporinas, quinolonas y amoxicilina/clavulánico son ejemplos; cualquier antibiótico puede contribuir.
  • Tiempo: Puede comenzar durante el tratamiento o después; no excluirla porque haya transcurrido más de un mes. También existe infección comunitaria sin exposición antibiótica reconocida.
  • Alarma: Íleo, distensión progresiva, shock, peritonismo o deterioro renal requieren hospitalización: la ausencia de diarrea abundante no descarta enfermedad fulminante.

Confirmar enfermedad, no solo colonización

  • Muestra: Analizar heces no formadas de pacientes sintomáticos; no solicitar PCR indiscriminada en portadores asintomáticos ni como prueba de curación.
  • Algoritmo: Usar toxinas A/B con GDH y/o amplificación de ácidos nucleicos según el laboratorio. Una PCR positiva detecta capacidad toxigénica, pero puede representar colonización.
  • Discordancia: PCR positiva y toxina negativa exigen integrar clínica y diagnósticos alternativos; no tratar automáticamente un resultado aislado.
  • Repetición: No repetir rutinariamente la prueba dentro de 7 días durante el mismo episodio. En menores de 2 años la colonización es frecuente: aplicar criterios pediátricos específicos.
  • Extensión: Hemograma, creatinina y electrolitos ayudan a valorar gravedad. TC si se sospechan complicaciones; no se necesita colonoscopia para cada caso.
C. difficile: resultado y clínica.

Gravedad y tratamiento inicial en adultos

Situación Orientación Tratamiento de referencia
No fulminante Grave si leucocitos >15.000/µL o creatinina ≥1,5 mg/dL; integrar basal y evolución. Fidaxomicina 200 mg VO cada 12 h durante 10 días, si disponible; vancomicina 125 mg VO cada 6 h durante 10 días es alternativa válida.
Fulminante Hipotensión/shock, íleo o megacolon. Vancomicina 500 mg VO/sonda cada 6 h más metronidazol 500 mg IV cada 8 h; valorar vancomicina rectal si íleo y cirugía precoz.
Acceso limitado Solo episodio inicial no grave sin acceso a las opciones preferidas. Metronidazol 500 mg VO cada 8 h, 10-14 días; no extrapolar a enfermedad grave ni usar cursos repetidos indiscriminados.

Estas pautas son adultas. La vancomicina IV no sustituye a la oral para tratar la colitis; el íleo necesita valoración experta de la vía de administración.

C. difficile: gravedad cambia el tratamiento.

Soporte, complicaciones y recurrencias

  • Medidas simultáneas: Rehidratar, corregir electrolitos y suspender el antibiótico desencadenante cuando sea posible. Revisar indicaciones de inhibidores de bomba y evitar antimotilidad ante colitis importante.
  • Complicación quirúrgica: Megacolon, perforación, abdomen agudo, lactato ascendente o fracaso clínico requieren valoración quirúrgica/UCI; no esperar a completar el ciclo antibiótico.
  • Recurrencia: Confirmar un nuevo episodio sintomático. Fidaxomicina o vancomicina en pauta descendente/pulsada dependen del tratamiento previo y acceso; no repetir metronidazol automáticamente.
  • Múltiples recurrencias: Derivar para terapias que restauren microbiota o trasplante fecal protocolizado, con selección y estudio de donantes; no son procedimientos domiciliarios.

Cortar la transmisión

  • Contacto: Guantes y delantal, equipo dedicado y limpieza esporicida según protocolo IAAS. La higiene de manos debe contemplar lavado con agua y jabón ante esporas y brotes.
  • Antibióticos: Usar indicación, espectro y duración adecuados. Los probióticos no sustituyen prevención ni tratamiento y no se indican de forma universal.
  • Evolución: Valorar frecuencia de deposiciones, hidratación y dolor; una prueba que sigue positiva después de mejorar no significa fracaso.

Claves EUNACOM

  • Una PCR positiva aislada no equivale a colitis.
  • Shock, íleo o megacolon definen enfermedad fulminante.
  • Fidaxomicina o vancomicina VO desplazan al metronidazol como primera opción habitual.

Referencias: 106, 107. Bibliografía al final.

7.3. Toxicoinfección alimentaria

Distinguir intoxicación, infección y brote

  • Concepto: Enfermedad transmitida por alimentos puede deberse a toxina preformada, multiplicación del agente en el intestino o invasión. Vómitos, diarrea y dolor no permiten identificar solos la causa.
  • Anamnesis: Precisar alimento, conservación, cocción, hora de ingesta y comienzo; personas expuestas/enfermas, viajes, agua, medicamentos y manipulación de alimentos.
  • Brote: Dos o más cuadros vinculados a exposición alimentaria común orientan a brote; algunos eventos graves aislados, como botulismo, también requieren aviso urgente.
  • Ámbito: Puede ser domiciliario o colectivo. La vigilancia no se restringe a eventos masivos ni depende de que todos los comensales enfermen.

Incubación orientadora, no confirmatoria

Intervalo típico Agente/mecanismo Pista clínica
30 minutos-8 horas S. aureus: toxina preformada. Vómitos predominantes; alimentos manipulados y mantenidos a temperatura insegura.
1-6 horas B. cereus, forma emética. Vómitos; puede relacionarse con arroz u otros almidones mal conservados.
6-24 horas C. perfringens; B. cereus diarreico. Cólicos y diarrea; fiebre/vómitos suelen ser menos prominentes.
12-48 horas Norovirus. Vómitos y diarrea, propagación fácil entre personas.
Horas a varios días Salmonella, Campylobacter, STEC o Vibrio. Exposición y presencia de fiebre/sangre guían pruebas y necesidad de tratamiento.
Tiempo de inicio: una pista etiológica.

Manejo inicial y estudio

  • Soporte: SRO o fluidos IV según gravedad, mantener nutrición y controlar diuresis. Evaluar sepsis, deshidratación, alteraciones electrolíticas y abdomen agudo.
  • Muestras: En casos graves o brotes, coordinar deposiciones, cultivo/PCR y muestras alimentarias con laboratorio/salud pública. Evitar perder datos de exposición y alimentos sospechosos.
  • Antibióticos: No sirven contra toxina estafilocócica ya formada; tampoco son rutinarios para cuadros leves autolimitados. Indicar por agente y riesgo, evitando su uso ante STEC.
  • Síntomas neurológicos: Diplopía, disfagia, disartria o debilidad progresiva después de alimentos son alarmas de botulismo; no observar como gastroenteritis banal.

Botulismo: urgencia neuroparalítica

  • Mecanismo: Toxina botulínica, especialmente en conservas/preparaciones inadecuadas, bloquea transmisión neuromuscular. Existen también formas por heridas y colonización intestinal del lactante.
  • Patrón: Compromiso bilateral de pares craneales, visión borrosa/diplopía y disfagia, seguido de parálisis flácida descendente. Sensibilidad y conciencia suelen preservarse; la fiebre no es característica.
  • Diferencial: Distinguir Guillain-Barré/Miller-Fisher, miastenia, accidente vascular e intoxicaciones. La progresión respiratoria puede ocurrir sin hipoxemia inicial llamativa.
  • Conducta: Hospitalizar, monitorizar fuerza respiratoria y proteger vía aérea. Consultar inmediatamente para antitoxina y notificación; no esperar detección de toxina para tratar una sospecha clínica fundada.
  • Muestras y antitoxina: Obtener suero/heces/alimentos cuando sea posible sin demorar tratamiento. La antitoxina evita progresión adicional; no revierte de inmediato la parálisis establecida.
  • Lactante: Estreñimiento, succión débil, hipotonía y llanto débil requieren valoración urgente y antitoxina específica según protocolo/disponibilidad. No ofrecer miel antes de 12 meses.
Botulismo: actuar por sospecha clínica.

Prevención y comunicación sanitaria

  • Medidas: Cocción suficiente, cadena de frío, separación de crudos y cocidos y lavado de manos. No probar conservas hinchadas o sospechosas para comprobar su sabor.
  • Chile: Los brotes de ETA y la sospecha de botulismo activan notificación inmediata y coordinación con SEREMI. Registrar expuestos y evolución, evitando indicar tratamiento indiscriminado a todos.
  • Retorno seguro: Manipuladores de alimentos y personas en instituciones requieren indicaciones de exclusión/retorno según agente y autoridad sanitaria, además de resolución clínica.

Claves EUNACOM

  • La incubación orienta; el laboratorio y la investigación del brote confirman.
  • Botulismo sospechado: soporte respiratorio y antitoxina sin esperar pruebas.

Referencias: 108, 109, 110, 102, 111. Bibliografía al final.

7.4. Cólera

Reconocer la pérdida rápida de volumen

  • Agente: Cólera epidémico: Vibrio cholerae toxigénico O1/O139, adquirido por agua o alimentos contaminados. No todas las infecciones por Vibrio corresponden a cólera epidémico.
  • Cuadro: Diarrea acuosa de gran volumen, descrita como agua de arroz, vómitos y calambres; puede evolucionar en horas a deshidratación grave y shock hipovolémico.
  • Variación: También existen infecciones leves o asintomáticas. La ausencia del aspecto típico de las heces no descarta el diagnóstico en una exposición compatible.
  • Evaluación: Preguntar viaje/brote y consumo de agua o mariscos; valorar pulso, perfusión, presión, conciencia, sed, turgor y diuresis. No esperar fiebre alta para reconocer gravedad.

Rehidratar sin esperar confirmación

  • Intervención principal: Iniciar SRO inmediatamente si puede beber; continuar lactancia/alimentación cuando sea tolerable. Los jugos y bebidas azucaradas no reemplazan una SRO preparada correctamente.
  • Gravedad: En shock o deshidratación grave, iniciar Ringer lactato IV; NaCl 0,9% es alternativa cuando no está disponible. Medir pérdidas y reponer las que continúan.
  • Plan de referencia: Desde 1 año, en cólera con deshidratación grave, el plan C OMS aporta 100 mL/kg: 30 mL/kg en 30 minutos y 70 mL/kg en 2,5 horas.
  • Precaución: Reevaluar durante la infusión; no aplicar mecánicamente este volumen a lactantes, desnutrición grave o insuficiencia cardíaca/renal. Los menores de 1 año requieren un esquema más lento específico.
  • Control: Registrar estado circulatorio, diuresis, glucosa y electrolitos; corregir hipopotasemia según resultados. Pasar a SRO tan pronto sea seguro, aunque aún reciba aporte IV.
Cólera: la prioridad es reponer pérdidas.

Confirmar y decidir antibióticos

  • Diagnóstico: Coprocultivo o técnica molecular en laboratorio de referencia, con caracterización toxigénica y susceptibilidad. Los test rápidos pueden orientar un brote, pero no reemplazan siempre la confirmación.
  • Cuándo tratar: Los antibióticos complementan la rehidratación en enfermedad grave, pérdidas persistentes importantes y determinadas condiciones de riesgo; no sustituyen el soporte.
  • Elección: Azitromicina o doxiciclina son opciones según edad, embarazo, epidemiología y sensibilidad. La resistencia depende del brote; no asumir que ciprofloxacino siempre es activo.
  • Evitar: No indicar antidiarreicos para frenar artificialmente un cuadro grave ni quimioprofilaxis indiscriminada a todos los contactos.
Antibiótico complementario en cólera.

Vigilancia y prevención en Chile

  • Aviso: Notificar inmediatamente la sospecha por el circuito sanitario chileno y coordinar muestras/medidas con SEREMI. No esperar confirmación para iniciar rehidratación y comunicación epidemiológica.
  • Control: Agua segura, eliminación higiénica de excretas, lavado de manos y alimentos bien cocidos. Precauciones de contacto según continencia y contexto asistencial.
  • Contactos: Buscar síntomas/exposición común y entregar indicaciones de consulta. Investigar la fuente de agua/alimentos junto a salud pública.
  • Vacunación: La vacuna oral puede apoyar estrategias de brote o viaje según evaluación sanitaria; no reemplaza saneamiento ni tratamiento del enfermo.

Claves EUNACOM

  • Diarrea acuosa masiva: tratar deshidratación antes del resultado.
  • El antibiótico es complementario y depende de gravedad/sensibilidad.

Referencias: 112, 113, 114, 103, 111. Bibliografía al final.

7.5. Hepatitis virales A-E: diagnóstico y prevención

Reconocer hepatitis y falla hepática

  • Presentación: Astenia, anorexia, náuseas, dolor abdominal, ictericia, coluria y ocasional acolia; algunas infecciones son asintomáticas. La clínica sola no distingue los virus.
  • Laboratorio: Transaminasas, bilirrubina, fosfatasa alcalina/GGT, glucosa y TP/INR. El INR y la encefalopatía orientan gravedad; transaminasas muy altas no miden por sí solas función hepática.
  • Urgencia: Alteración de conciencia, hipoglucemia, sangrado o coagulopatía progresiva exigen hospitalización y evaluación especializada precoz. Investigar tóxicos, fármacos, alcohol, isquemia y causas autoinmunes.
  • Otros virus: VEB, CMV y VHS pueden causar hepatitis en contextos específicos; dirigir pruebas por inmunidad, embarazo y cuadro clínico, sin paneles indiscriminados.

Hepatitis A y contactos

  • Transmisión: Fecal-oral, incluidos alimentos/agua y contacto sexual con exposición fecal. Puede ser anictérica, colestásica o recidivante; no produce infección crónica.
  • Diagnóstico: IgM anti-VHA en enfermedad aguda compatible. IgG/anticuerpos totales sin IgM indican inmunidad previa por infección o vacuna, según contexto.
  • Manejo: Hidratación, nutrición, control de función hepática y evitar hepatotóxicos. No precisa antiviral rutinario.
  • Posexposición: Actuar idealmente dentro de 14 días. En susceptibles ≥12 meses, vacuna monovalente; añadir inmunoglobulina según inmunosupresión, hepatopatía crónica y riesgo/edad.
  • Excepciones: Menores de 12 meses o contraindicación vacunal: inmunoglobulina según protocolo. La elección no depende simplemente de vivir dentro o fuera del domicilio del caso; coordinar con salud pública.

Hepatitis B: leer marcadores en conjunto

Patrón Marcadores Interpretación
Susceptible HBsAg negativo, anti-HBs negativo, anti-HBc total negativo. Sin evidencia de infección ni inmunidad; evaluar vacuna.
Vacunado HBsAg negativo, anti-HBc negativo, anti-HBs positivo. Inmunidad por vacuna.
Infección resuelta HBsAg negativo, anti-HBc positivo, anti-HBs positivo. Infección previa; recordar reactivación con inmunosupresión.
Aguda HBsAg positivo, anti-HBc total e IgM positivos, anti-HBs habitualmente negativo. Interpretar clínica; IgM también puede aparecer en exacerbaciones.
Crónica HBsAg persistente ≥6 meses; anti-HBc positivo, IgM usualmente negativa. Completar ADN-VHB, ALT y evaluación hepática.
Anti-HBc aislado HBsAg negativo, anti-HBs negativo, anti-HBc positivo. Puede reflejar infección pasada, falso positivo, ventana o infección oculta; estudiar contexto.

Anti-HBc es útil: no debe omitirse sistemáticamente. En ventana aguda puede predominar IgM anti-HBc; anti-HBs no es un antígeno.

VHB: cada marcador responde algo distinto.

VHB: tratar y prevenir por riesgo

  • Transmisión: Sangre, relaciones sexuales y perinatal. La lactancia no se contraindica solo por VHB cuando el recién nacido recibe prevención apropiada.
  • Aguda: Suele requerir soporte; hepatitis grave/prolongada o falla hepática necesita valoración urgente para antiviral y eventual trasplante.
  • Crónica: Tratar según actividad, carga viral, fibrosis/cirrosis y situaciones especiales. Tenofovir o entecavir son opciones principales; interferón corresponde solo a perfiles seleccionados.
  • Contactos/exposición: Evaluar vacunación, respuesta y HBsAg de la fuente. Susceptibles expuestos pueden requerir vacuna e inmunoglobulina específica lo antes posible; no dar la misma pauta a todo contacto.
  • Perinatal: RN de madre HBsAg positiva requiere vacuna e inmunoglobulina específica precoz según programa, además de seguimiento. Embarazo y carga viral materna pueden indicar profilaxis antiviral.

Hepatitis C: confirmar infección activa y vincular a tratamiento

  • Prueba inicial: Anti-VHC detecta exposición; si es positivo, solicitar ARN-VHC para confirmar actividad. Tras exposición reciente o inmunosupresión puede requerirse ARN pese a anticuerpo negativo.
  • Interpretación: Anti-VHC puede permanecer positivo después de curación. ARN negativo no demuestra infección activa y se reevalúa según exposición/ventana.
  • Tratamiento: Antivirales de acción directa permiten curación en la mayoría; seleccionar pauta por cirrosis, tratamientos previos e interacciones. El interferón ya no es terapia rutinaria de VHC.
  • Evaluación: Estadificar fibrosis mediante métodos no invasivos; biopsia no es requisito universal. Revisar VHB por riesgo de reactivación y mantener vigilancia de hepatocarcinoma si corresponde por cirrosis.
  • Prevención: No hay vacuna ni profilaxis farmacológica posexposición establecida. Evitar compartir material con sangre; la transmisión sexual/perinatal existe y depende del contexto.
Hepatitis C: de exposición a tratamiento.

Hepatitis D y E: dos distinciones esenciales

  • VHD: Necesita VHB; coinfección simultánea difiere de sobreinfección en portador crónico, que favorece evolución grave. Anticuerpos indican exposición y ARN-VHD confirma replicación.
  • Tratamiento VHD: Derivar: antivirales usados para VHB no controlan directamente VHD. Existen interferón seleccionado y nuevas terapias según acceso; no copiar el esquema de VHB sin evaluación.
  • Prevención VHD: Vacunar contra VHB previene adquisición de VHB/VHD en susceptibles; no protege contra sobreinfección delta a quien ya tiene VHB.
  • VHE: Transmisión fecal-oral por agua y zoonótica por carne insuficientemente cocida; también puede ocurrir transmisión parenteral. Diagnóstico con IgM y ARN según contexto.
  • Riesgo VHE: La hepatitis aguda suele ser autolimitada, pero gestantes pueden desarrollar enfermedad grave y pacientes inmunosuprimidos pueden cronificar. Considerar ingreso en gestantes sintomáticas y derivar persistencia.
  • Manejo VHE: Soporte y evitar hepatotóxicos en cuadros agudos habituales; las formas crónicas requieren manejo especializado. Prevención mediante saneamiento, agua segura y cocción suficiente.

Claves EUNACOM

  • En hepatitis aguda, TP/INR y conciencia determinan alarma.
  • Anti-HBc distingue infección pasada de vacunación.
  • VHC activo se confirma con ARN y se trata con antivirales de acción directa.

Referencias: 115, 116, 117, 118, 119, 120, 121, 122. Bibliografía al final.

8. Parasitosis y enfermedades de la piel

Comprender ciclos, diferenciar lesiones y seleccionar tratamientos por agente y localización.

8.1. Parasitosis intestinales

Elegir pruebas según el parásito

  • Sospecha: Investigar agua, viajes, saneamiento, carne/pescado crudos, contacto con animales, prurito anal, pérdida de peso y eosinofilia. Una infección puede ser asintomática.
  • Deposiciones: Parasitológico seriado, antígeno o PCR según agente y disponibilidad. La eliminación intermitente puede requerir varias muestras; el examen habitual no sustituye pruebas específicas.
  • Eosinófilos: Orientan sobre todo a helmintos con migración tisular; giardiasis y amebiasis no suelen explicarlos. Eosinofilia ausente no excluye parasitosis ni hiperinfección por Strongyloides.
  • Seguridad: Las dosis siguientes son referencias adultas salvo indicación expresa. Embarazo, lactantes, daño hepático e interacciones requieren selección individual; pirantel no es una solución universal para toda gestante.

Protozoos intestinales

  • Amebiasis: Entamoeba histolytica causa dolor y disentería subaguda, a veces absceso hepático. Distinguirla de E. dispar no patógena mediante antígeno/PCR cuando sea necesario; la microscopía sola puede confundirlas.
  • Tratamiento amebiano: En enfermedad invasora usar metronidazol o tinidazol, seguido de amebicida luminal como paromomicina. E. histolytica intestinal asintomática confirmada requiere erradicación luminal; E. dispar no requiere esa pauta.
  • Giardiasis: Giardia duodenalis, también llamada lamblia, produce meteorismo, cólicos, diarrea persistente, esteatorrea o malabsorción; puede ser asintomática. Confirmar con antígeno/PCR o estudio seriado.
  • Manejo Giardia: Tinidazol, metronidazol o nitazoxanida son opciones. Si persiste, comprobar infección activa, adherencia y reinfección antes de repetir; considerar intolerancia transitoria a lactosa e inmunodeficiencia.
  • Oportunistas: Cryptosporidium, Cyclospora y Cystoisospora requieren búsqueda dirigida según exposición/inmunidad. En VIH, hidratación y recuperación inmunológica son esenciales, además del tratamiento específico correspondiente.

Nematodos intestinales: pistas y pautas diferentes

  • Ascaris: Puede ser asintomático; migración pulmonar produce síndrome de Löeffler con tos, sibilancias, infiltrados y eosinofilia. Cargas altas pueden obstruir intestino, vía biliar o conducto pancreático.
  • Tratar ascariasis: Albendazol 400 mg VO una vez es una referencia adulta; alternativa mebendazol 100 mg cada 12 h durante 3 días. Infección confirmada se trata aunque sea asintomática; obstrucción exige manejo especializado.
  • Trichuris: Infección intensa puede causar diarrea, anemia y prolapso rectal. Diagnóstico por huevos en heces; albendazol 400 mg/día durante 3 días o mebendazol 100 mg cada 12 h durante 3 días.
  • Oxiuro: Enterobius vermicularis: prurito perianal nocturno, autoinfección y contagio familiar. Test de Graham matinal antes de lavarse o defecar, repetido según protocolo; el parasitológico fecal es poco sensible.
  • Tratar oxiuriasis: Albendazol 400 mg VO una vez o mebendazol 100 mg una vez; repetir a las 2 semanas. Higiene de manos/uñas, lavado de ropa y manejo simultáneo de convivientes según evaluación.
  • Anquilostomas intestinales: Ancylostoma duodenale/Necator americanus pueden causar pérdidas crónicas de sangre y anemia ferropénica. No confundirlos con la erupción cutánea por larvas de anquilostomas de perros/gatos.
Nematodos: las pistas no son iguales.

Strongyloides: evitar hiperinfección

  • Mecanismo: Strongyloides stercoralis penetra por piel y mantiene autoinfección durante años. Puede causar síntomas digestivos, eosinofilia y larva currens, una lesión que progresa rápidamente.
  • Alarma: Corticoides, trasplante y otras inmunosupresiones pueden desencadenar hiperinfección con compromiso pulmonar, sepsis por bacterias intestinales y alta gravedad.
  • Antes de inmunosuprimir: Buscar exposición epidemiológica y solicitar serología y/o pruebas parasitológicas específicas. Un parasitológico convencional negativo no descarta infección.
  • No complicada: Ivermectina 200 microgramos/kg VO al día por 1-2 días es referencia CDC; revisar embarazo, peso <15 kg y posible coinfección por Loa loa antes de indicarla.
  • Hiperinfección: Hospitalizar; ivermectina diaria, reducción de inmunosupresión cuando sea posible y seguimiento hasta negativización sostenida de muestras. Íleo/malabsorción requieren alternativas supervisadas por especialista.
Strongyloides antes de inmunosuprimir.

Tenias intestinales y neurocisticercosis

  • Teniasis: Carne bovina con cisticercos transmite T. saginata y porcina T. solium. Suelen causar síntomas leves o expulsión de proglótides; estudiar heces e identificar especie cuando sea posible.
  • Tratamiento intestinal: Praziquantel es opción principal y niclosamida una alternativa según disponibilidad. Interrogar síntomas neurológicos/oculares antes de tratar si pudiera coexistir cisticercosis.
  • Pescado: Dibothriocephalus latus, antes Diphyllobothrium latum, es una tenia del pescado; puede asociarse a déficit de vitamina B12. Diagnóstico fecal y tratamiento específico con praziquantel.
  • Cisticercosis: Se adquiere por ingerir huevos de T. solium procedentes de heces humanas, no directamente por comer cerdo con cisticercos. Convulsiones, cefalea, focalidad o hidrocefalia requieren neuroimagen.
  • Estudio y seguridad: TC/RM y evaluación ocular antes de antiparasitarios. Tratar convulsiones; hidrocefalia no controlada o edema difuso se manejan antes de tratamiento cisticida.
  • Según lesiones: Calcificaciones aisladas: manejo sintomático, sin antiparasitario. En quistes parenquimatosos viables, 1-2 suelen recibir albendazol; >2, albendazol más praziquantel, con corticoide previo y supervisión especializada.
T. solium: dos formas de infección.

Larvas tisulares y fasciolasis

  • Toxocariasis: Huevos de Toxocara canis/cati en suelo contaminado pueden causar larva migrante visceral: fiebre, síntomas hepáticos/pulmonares y eosinofilia. Los areneros contaminados son una exposición infantil.
  • Forma ocular: Disminución visual o granuloma ocular requieren oftalmología urgente; la eosinofilia puede ser poco llamativa. Diagnóstico por contexto y serología ELISA específica, no IgM/IgG indiscriminadas ni huevos en heces humanas.
  • Manejo Toxocara: Enfermedad visceral sintomática: albendazol o mebendazol; formas oculares requieren control de inflamación y decisión experta. No tratar toda serología positiva aislada como enfermedad activa.
  • Fasciola hepatica: Berros u otras plantas acuáticas contaminadas: fase migratoria hepática con dolor, fiebre y eosinofilia; fase biliar con obstrucción, ictericia o colangitis.
  • Diagnóstico Fasciola: Serología útil al inicio, cuando aún no hay huevos; posteriormente estudio fecal seriado e imágenes hepatobiliares. Una muestra negativa temprana no excluye fasciolasis.
  • Tratamiento Fasciola: Triclabendazol es elección: referencia en ≥6 años, 10 mg/kg VO con comida, dos dosis separadas por 12 horas. Praziquantel no es eficaz; nitazoxanida no equivale a primera opción.

Claves EUNACOM

  • Metronidazol para amebiasis invasora debe completarse con fármaco luminal.
  • Oxiuriasis se busca con Graham; Strongyloides necesita pruebas específicas.
  • Teniasis por carne y cisticercosis por huevos humanos son vías distintas.

Referencias: 123, 124, 105, 125, 126, 127, 128, 129, 130, 131. Bibliografía al final.

8.2. Hidatidosis

Ciclo y presentación clínica

  • Transmisión: Echinococcus granulosus sensu lato: el humano ingiere huevos provenientes de heces de perros/cánidos. El ciclo perro-ganado se favorece al dar vísceras crudas infectadas a perros.
  • Latencia: Los quistes pueden permanecer asintomáticos durante años. La clínica depende del órgano, tamaño, fase y complicaciones; no todo quiste es un absceso.
  • Hígado: Dolor, masa o compresión; puede complicarse con infección, rotura a vía biliar, colangitis o ictericia.
  • Pulmón: Tos, dolor o disnea; la rotura bronquial puede producir vómica con líquido y membranas, descritas como hollejos de uva. Puede haber sobreinfección.
  • Urgencia: Rotura puede ocasionar anafilaxia y siembra secundaria. Disnea aguda, shock, colangitis o peritonismo exigen atención hospitalaria.

Imágenes y fase del quiste

  • Diagnóstico: Ecografía es central en hígado; radiografía/TC según localización pulmonar y extensión. Serología apoya, pero un resultado negativo no excluye, especialmente en determinadas localizaciones/fases.
  • CE1: Quiste activo unilocular, líquido/anecogénico, con doble pared y posible arena hidatídica; no diagnosticar por anecogenicidad aislada.
  • CE2: Activo multivesicular con vesículas hijas y aspecto tabicado; la arquitectura importa para elegir tratamiento.
  • CE3: CE3a muestra membranas desprendidas; CE3b conserva vesículas hijas en contenido más sólido y requiere un abordaje distinto.
  • CE4/CE5: Contenido degenerado heterogéneo y/o pared calcificada apoyan inactividad en el contexto adecuado. La clasificación y seguimiento requieren experiencia; una calcificación parcial aislada no demuestra siempre muerte parasitaria.

Imagen sugerida (nueva): panel de ecografías de quistes hidatídicos con vesículas hijas, membranas desprendidas y contenido degenerado señalados.

El aspecto del quiste importa.

Tratamiento del quiste hepático no complicado

Tipo Orientación OMS Condición decisiva
CE1/CE3a <5 cm Albendazol. Seguimiento de respuesta y tolerancia.
CE1/CE3a 5-10 cm o >10 cm Procedimiento percutáneo, habitualmente PAIR, más albendazol. Solo centro experto; no PAIR si comunicación biliar.
CE2/CE3b ≤5 cm Albendazol inicial. Reevaluar respuesta y anatomía.
CE2/CE3b >5 cm Cirugía más albendazol. Decisión multidisciplinaria.
CE4/CE5 inactivos sin complicación Vigilancia por imágenes. No intervención automática en un quiste estable asintomático.

Las recomendaciones internacionales son condicionales y dependen de recursos/experiencia. Quistes complicados, pulmonares y de otros órganos requieren algoritmos específicos; el tamaño >10 cm no impone por sí solo cirugía hepática.

Quiste hepático no complicado: decidir por fase. Marco OMS condicional; complicados y otros órganos tienen decisiones específicas.

Tratamiento seguro y seguimiento

  • Albendazol: Referencia: 10-15 mg/kg/día VO en dos tomas, máximo 800 mg/día, con alimento graso. Duración por fase/intervención y evolución; no fijar 1-3 meses para todos.
  • Monitorización: Controlar hemograma y función hepática; revisar embarazo y toxicidad. El seguimiento por imagen continúa aunque se haya operado o completado fármacos.
  • PAIR: Punción-aspiración-inyección-reaspiración es una técnica protocolizada, no una punción diagnóstica casual ni inyección de etanol en cualquier quiste.
  • Complicaciones: Comunicación biliar, infección, rotura, compresión relevante o anatomía compleja pueden cambiar hacia cirugía u otro drenaje especializado. Evitar biopsia/punción no planificada por riesgo de siembra y anafilaxia.
  • Prevención: Desparasitación veterinaria de perros, no entregar vísceras crudas, faenamiento autorizado, eliminación segura de vísceras y lavado de manos/alimentos; seguimiento sanitario de casos y zonas de riesgo.

Claves EUNACOM

  • La fase ecográfica, además del tamaño, define el tratamiento.
  • No puncionar un posible quiste hidatídico sin planificación experta.

Referencias: 132, 133, 134, 135. Bibliografía al final.

8.3. Triquinosis

Relacionar síntomas y exposición

  • Origen: Trichinella se adquiere por cerdo, jabalí u otras carnes con larvas, crudas o insuficientemente cocidas. Embutidos artesanales también pueden transmitirla; investigar comensales con síntomas.
  • Fase intestinal: Puede comenzar con diarrea, dolor abdominal, náuseas o vómitos después de ingerir la carne; un episodio digestivo inicial puede haber pasado inadvertido.
  • Migración muscular: Fiebre, mialgias intensas -incluidos músculos oculares-, edema facial/periorbitario y eosinofilia orientan fuertemente en contexto compatible.
  • Cronología: El intervalo varía con carga parasitaria: los síntomas sistémicos pueden surgir semanas después. Ausencia de síntomas en otro comensal no descarta exposición compartida.

Confirmación y evaluación de gravedad

  • Laboratorio: Hemograma con eosinófilos y enzimas musculares pueden apoyar. Solicitar función renal, electrolitos y evaluación cardíaca cuando clínica/gravedad lo indiquen.
  • Serología: La detección de anticuerpos es la confirmación habitual; puede ser negativa al inicio. Repetir semanas después si la sospecha persiste, buscando seroconversión.
  • Biopsia: La biopsia muscular puede demostrar larvas, pero es invasiva y no constituye el paso obligatorio en todos los pacientes.
  • Alarma: Dolor torácico, disnea, arritmia, síncope, déficit neurológico o deterioro marcado hacen sospechar miocarditis/encefalitis u otras complicaciones y requieren hospitalización.

Antiparasitarios precoces, no solo en casos graves

  • Objetivo: Iniciar tratamiento oportuno reduce producción y migración de larvas. Una vez enquistadas en músculo, la erradicación puede ser incompleta y persistir síntomas.
  • Albendazol: Referencia adulta: 400 mg VO cada 12 horas durante 8-14 días. Elegir duración y necesidad de reevaluación según evolución y momento de diagnóstico.
  • Alternativa: Mebendazol: referencia adulta 200-400 mg VO cada 8 horas durante 3 días, después 400-500 mg cada 8 horas durante 10 días; requiere seguimiento médico.
  • Seguridad: Revisar embarazo, menores de 2 años, hepatopatía y hemograma, especialmente con cursos prolongados. No trasladar automáticamente pautas adultas a poblaciones especiales.
  • Inflamación: Analgésicos y soporte según estado renal/digestivo. Corticoides se reservan para enfermedad inflamatoria grave seleccionada, junto al antiparasitario; no sustituyen el tratamiento etiológico.
Triquinosis: el momento del tratamiento importa.

Cortar el brote

  • Salud pública: Notificar según normativa chilena y coordinar estudio de carne, origen y personas expuestas; la búsqueda de otros casos es parte del manejo.
  • Prevención: Consumir carne de faena autorizada y correctamente cocida. Salado, ahumado o secado casero no garantizan eliminar larvas.
  • Congelación: No asumir que congelar cualquier carne la vuelve segura: algunas especies de Trichinella en animales silvestres resisten estas condiciones.
  • Seguimiento: Reevaluar síntomas musculares y signos de compromiso de órganos; una serología positiva persistente aislada no obliga a repetir ciclos indefinidamente.

Claves EUNACOM

  • Carne de riesgo, mialgias, edema facial y eosinofilia sugieren triquinosis.
  • No esperar gravedad o biopsia para valorar antiparasitarios precoces.

Referencias: 136, 137, 138, 111. Bibliografía al final.

8.4. Escabiosis, pediculosis y larva migrante cutánea

Escabiosis: reconocer el patrón y los contactos

  • Agente: Sarcoptes scabiei: contacto cutáneo estrecho; los fómites adquieren especial importancia en sarna costrosa. Prurito nocturno y convivientes afectados son pistas.
  • Lesiones: Surcos, pequeñas pápulas/vesículas y excoriaciones en espacios interdigitales, muñecas, pliegues, abdomen y genitales. Lactantes pueden tener compromiso cefálico, palmas y plantas.
  • Diagnóstico: Generalmente clínico; dermatoscopia o identificación de ácaros/huevos apoyan. Un acarotest negativo no descarta por sí solo una infestación compatible.
  • Costrosa: Hiperqueratosis y costras extensas, a veces poco pruriginosas; alta carga parasitaria y contagiosidad. Requiere tratamiento combinado, medidas de contacto y estudio de vulnerabilidad.

Imagen sugerida (nueva): fotografías de surcos interdigitales y lesiones de escabiosis, acompañadas de una imagen dermatoscópica.

Escabiosis: tratar piel, contactos y entorno

  • Permetrina 5%: Aplicar en toda la superficie indicada, no solo lesiones, durante 8-14 horas y lavar; suele repetirse aproximadamente a los 7 días. Incluir uñas/pliegues; extensión cefálica según edad/contexto.
  • Poblaciones: Opción habitual desde 2 meses y en embarazo. Menores de 2 meses necesitan una alternativa pediátrica apropiada; no extrapolar concentraciones de pediculosis.
  • Ivermectina: Alternativa seleccionada: 200 microgramos/kg VO, repetir a los 7-14 días. Seguridad no establecida en embarazo ni peso <15 kg; sarna costrosa combina tratamiento oral y tópico supervisados.
  • Contactos: Tratar simultáneamente contactos estrechos/convivientes indicados, aunque aún no tengan síntomas; coordinar brotes institucionales.
  • Ambiente: Lavar y secar ropa/sábanas con calor; aislar lo no lavable varios días según protocolo. No planchar colchones ni fumigar la vivienda: evitar quemaduras y exposición innecesaria a insecticidas.
  • Prurito residual: Puede persistir tras erradicación; evaluar lesiones nuevas, técnica, contactos y reinfestación antes de encadenar tratamientos. Tratar sobreinfección bacteriana si está presente.
Escabiosis: tres intervenciones coordinadas.

Pediculosis capitis y pubis

  • Capitis: Prurito y piojos vivos confirman infestación activa. Liendres vacías alejadas del cuero cabelludo no demuestran fracaso. Revisar convivientes y contactos cercanos.
  • Pauta capitis: Permetrina 1% según instrucciones de la presentación; suele requerir repetición alrededor del día 9. Añadir peinado fino y verificar respuesta; resistencia o mala aplicación pueden explicar persistencia.
  • Medidas capitis: Tratar personas infestadas y quienes comparten cama según evaluación; lavar prendas/ropa de cama recientes y limpiar peines. No fumigar, usar insecticidas ambientales ni repetir dosis excesivas.
  • Pubis: Phthirus pubis: prurito pubiano, perianal, axilar u otro vello, generalmente transmisión sexual. Permetrina 1% durante 10 minutos es pauta de referencia; no aplicar en ojos.
  • Parejas: Evaluar otras ITS y tratar parejas sexuales del último mes; evitar contacto hasta completar manejo. Si afecta pestañas, usar manejo oftálmico específico, no pediculicida cutáneo.

Larva migrante cutánea: no es una tenia

  • Exposición: Larvas de anquilostomas de perros/gatos, como Ancylostoma braziliense/caninum, penetran piel al caminar o sentarse sobre arena/tierra contaminada.
  • Patrón: Trayecto serpiginoso elevado, muy pruriginoso, que avanza lentamente, frecuente en pies o nalgas. El diagnóstico suele ser clínico; no requiere encontrar huevos en heces humanas.
  • Diferenciar: No equivale a anquilostomiasis intestinal con anemia ni a larva currens rápida de Strongyloides. La larva migrante visceral/ocular corresponde a otros mecanismos, como Toxocara.
  • Tratamiento: Puede autolimitarse, pero ivermectina o albendazol alivian/erradican enfermedad sintomática. Evitar crioterapia o destrucción del extremo visible: la larva puede estar más allá del trayecto.
  • Prevención: Calzado, barreras frente a arena contaminada, eliminación de heces y desparasitación veterinaria. Buscar infección bacteriana secundaria si hay dolor, pus o eritema progresivo.
Trayectos cutáneos: distinguir mecanismos.

Claves EUNACOM

  • Escabiosis: tratar contactos al mismo tiempo que al paciente.
  • Permetrina 5% corresponde a sarna; 1% a determinadas pautas de pediculosis.
  • Larva migrante cutánea y estrongiloidiasis no son equivalentes.

Referencias: 139, 88, 140, 141, 142, 143. Bibliografía al final.

8.5. Dermatofitosis y pitiriasis versicolor

Confirmar una micosis superficial

  • Agentes: Dermatofitos, como Trichophyton y Microsporum, afectan piel queratinizada, pelo o uñas. Trichophyton rubrum es frecuente, pero la especie no se determina por aspecto aislado.
  • Diagnóstico: Raspado del borde activo para examen directo con KOH y cultivo según duda, localización o resistencia. Confirmar especialmente antes de tratamiento oral prolongado de uñas.
  • Diferenciales: Eccema, psoriasis, dermatitis seborreica, alopecia areata y traumatismo ungueal pueden simular infección. Mal olor u onicogrifosis por sí solos no confirman hongos.
  • Corticoides: Evitar combinaciones empíricas con corticoide que enmascaran y agravan la tiña. Fracaso persistente exige revisar diagnóstico, adherencia y posible resistencia.

Imagen sugerida (nueva): fotografía del borde activo de una tiña y micrografía del examen directo con KOH para vincular la lesión con la muestra.

Tiña capitis: el tratamiento tópico no basta

  • Clínica: Placas alopécicas descamativas, pelos quebrados o puntos negros; puede haber inflamación intensa y querion. Microsporum canis se asocia a animales, pero no es el único agente.
  • Tratamiento: Requiere antifúngico sistémico; griseofulvina es una opción relevante para Microsporum y terbinafina para determinados dermatofitos. Elegir por especie probable/confirmada, edad y formulación.
  • Alarma: Querion o alopecia inflamatoria marcada requieren atención precoz por riesgo de cicatriz; no confundir con absceso bacteriano y drenar rutinariamente.
  • Contagio: Evitar compartir peines/gorros, estudiar contactos según contexto y mascotas con sospecha. Champús antifúngicos pueden reducir transmisión, pero no curan solos el pelo infectado.

Corporis, pedis y cruris

  • Corporis: Placa anular con borde activo descamativo y aclaramiento central; el aspecto varía según inflamación y tratamiento previo. La infección profunda o extensa cambia la conducta.
  • Pedis: Descamación interdigital, fisuras o patrón plantar; mantener pies secos y tratar reservorios. El olor puede reflejar bacterias asociadas, no identifica el dermatofito.
  • Cruris: Placa inguinal pruriginosa, a veces originada desde pies infectados. Diferenciar candidiasis/intertrigo; tratar simultáneamente una tiña pedis coexistente.
  • Pauta: Lesiones limitadas suelen responder a terbinafina o azol tópico como clotrimazol durante el curso indicado para producto/localización. Extensión, fracaso o inmunosupresión pueden requerir tratamiento oral.

Uñas y pitiriasis versicolor: mecanismos distintos

  • Onicomicosis: Engrosamiento, cambio de color, fragilidad u onicólisis; confirmar hongo antes de terapia sistémica. Terbinafina oral es opción para dermatofitos, con revisión hepática e interacciones.
  • Selección: Compromiso leve puede admitir terapia tópica; matriz, extensión y comorbilidad influyen. La apariencia normal tarda en recuperarse porque depende del crecimiento de la uña.
  • Versicolor: Malassezia produce máculas hipo/hiperpigmentadas con descamación fina, sobre todo en tronco. Es una levadura, no un dermatofito; KOH ayuda ante duda.
  • Tratamiento versicolor: Preferir tratamiento tópico, por ejemplo ketoconazol o sulfuro de selenio; fluconazol/otros esquemas sistémicos se reservan para extensión o recurrencia seleccionada.
  • Evolución: El color puede tardar semanas o meses en normalizarse pese a erradicación. Recurrencia es frecuente; evitar repetir antifúngicos solo por pigmentación residual.
Uña y versicolor requieren decisiones distintas.

Claves EUNACOM

  • Tiña capitis exige tratamiento sistémico.
  • Confirmar onicomicosis antes de cursos orales prolongados.
  • Pitiriasis versicolor suele tratarse inicialmente por vía tópica.

Referencias: 144, 145, 146, 147. Bibliografía al final.

9. Viajes, vectores y zoonosis

La exposición epidemiológica conecta el síndrome clínico con las pruebas que cambian la conducta.

9.1. Dengue

Exposición y diagnóstico de arbovirosis

  • Vector: Dengue, zika y chikungunya comparten mosquitos Aedes; preguntar lugares, fechas, brotes y embarazo. Aedes aegypti no está limitado a Rapa Nui: ISP documenta detecciones continentales.
  • Prevención: Repelente autorizado, como DEET en concentración adecuada -por ejemplo 20% o más- según edad y etiqueta, ropa protectora, mallas y eliminación de criaderos; evitar nuevas picaduras durante la enfermedad.
  • Diagnóstico inicial: Fiebre, cefalea, mialgias, artralgias y exantema se superponen. Malaria, leptospirosis y otras infecciones del viajero siguen en el diagnóstico diferencial.
  • Dengue, primeros siete días: Solicitar NAAT/RT-PCR más IgM, o antígeno NS1 más IgM según disponibilidad. Después del día siete, IgM adquiere mayor utilidad.
  • Limitaciones: Resultado negativo temprano no excluye; IgM puede cruzarse con otros flavivirus o persistir. Confirmar con laboratorio de referencia cuando la distinción cambie la conducta.

Dengue: gravedad alrededor de la defervescencia

  • Presentación: Fiebre, dolor retroocular, mialgias, exantema -a veces «islas blancas en mar rojo»- y torniquete positivo; son orientadores y no confirman ni descartan solos.
  • Hemograma: Son frecuentes leucopenia y trombocitopenia. Hematocrito creciente junto a deterioro clínico sugiere fuga plasmática; una cifra aislada requiere contexto e hidratación previa.
  • Alarmas: Dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado mucoso, somnolencia o inquietud, hepatomegalia, acumulación de líquidos o hematocrito en ascenso requieren valoración hospitalaria.
  • Dengue grave: Shock por fuga plasmática, dificultad respiratoria por extravasación, hemorragia grave o daño orgánico importante, como encefalopatía o hepatitis intensa, requieren manejo urgente.
  • Momento crítico: El deterioro puede aparecer cuando baja la fiebre. Mejor temperatura no significa recuperación: reevaluar perfusión, diuresis, estado mental y tolerancia oral.
La fiebre baja: revisar gravedad.

Dengue: conducta y seguimiento

  • Ambulatorio: Solo si permanece estable, tolera líquidos, orina adecuadamente y no presenta alarmas ni condiciones que exijan ingreso; asegurar acceso a control, habitualmente diario durante el período crítico.
  • Hidratación: Preferir líquidos orales si tolera. Si necesita vía intravenosa, usar cristaloides isotónicos titulados a perfusión y reevaluación; evitar sobrecarga y disminuir aporte al mejorar la fuga.
  • Fármacos: Paracetamol para fiebre o dolor, ajustado a edad y función hepática. Evitar aspirina y AINE; no indicar corticoides ni transfusión profiláctica de plaquetas de rutina.
  • Riesgo especial: Embarazo, extremos de edad, comorbilidad, anticoagulación o dificultad de seguimiento bajan el umbral de hospitalización.
  • Vacunas: Las indicaciones difieren entre productos: no todas exigen infección previa. Considerar autorización, edad y epidemiología; vacunas vivas tienen restricciones en embarazo e inmunodepresión. No asumir incorporación al PNI chileno.

Zika y chikungunya: diferencias útiles

Infección Claves clínicas Conducta
Dengue Fiebre, exantema, trombocitopenia y posible fuga plasmática. Vigilar sangrado y deterioro al bajar la fiebre; evitar AINE.
Zika A menudo asintomático o leve: exantema, febrícula, artralgias y conjuntivitis no purulenta. Puede asociarse a Guillain-Barré. Soporte y evaluación según exposición; también existe transmisión sexual.
Chikungunya Fiebre aguda con poliartralgia intensa o artritis; el dolor articular puede persistir meses o más. Paracetamol inicialmente; considerar AINE solo tras excluir dengue y sus riesgos.
  • Embarazo y zika: La infección puede causar anomalías cerebrales y oculares, incluida microcefalia, aun con madre asintomática. Coordinar pruebas y seguimiento maternofetal según exposición y hallazgos.
  • Pruebas: NAAT es útil temprano; serología posterior tiene limitaciones y reactividad cruzada. Un resultado negativo aislado no excluye infección en todas las fases.
  • Persistencia articular: La frecuencia de artralgia crónica por chikungunya varía entre cohortes; evaluar artritis persistente y rehabilitación, sin extrapolar un porcentaje único a toda persona.
Arbovirosis: pistas, no diagnósticos aislados. La epidemiología y las pruebas apropiadas permiten distinguir cuadros que se superponen.

Fiebre amarilla en el viajero

  • Sospecha: Exposición en zona de riesgo, fiebre, cefalea y mialgias; algunos pacientes presentan breve mejoría antes de ictericia, falla renal, hemorragia o shock.
  • Fase tóxica: Vómito oscuro por sangrado, coagulopatía, hepatitis y disfunción multiorgánica requieren hospitalización. No confirmar ni excluir por una relación aislada entre transaminasas.
  • Confirmación: RT-PCR en fase temprana y serología después según laboratorio; interpretar vacunación previa y reacción cruzada. Coordinar notificación y estudio con la autoridad sanitaria.
  • Tratamiento: Soporte y vigilancia orgánica; no existe antiviral específico de uso establecido. Evitar medicamentos que aumenten sangrado o daño hepático.
  • Vacunación: Vacuna viva para viajeros seleccionados, habitualmente desde nueve meses. Menores de seis meses y ciertas inmunodeficiencias son contraindicaciones; embarazo, 6-8 meses y edad avanzada requieren valoración individual.

Claves EUNACOM

  • Dengue puede agravarse al desaparecer la fiebre.
  • Antes de usar AINE en una arbovirosis, descartar dengue.
  • Zika leve en la madre puede tener consecuencias fetales graves.

Referencias: 148, 149, 150, 151, 152, 153, 154, 155. Bibliografía al final.

9.2. Malaria

Sospecha y presentación

  • Exposición: Fiebre después de estancia en zona de transmisión requiere descartar malaria con urgencia. Preguntar viajes de semanas a meses o más: no limitar la sospecha a los últimos quince días.
  • Agentes: Plasmodium falciparum, vivax, ovale, malariae y knowlesi; transmisión por Anopheles. Los casos importados siguen siendo relevantes aunque no exista transmisión habitual local.
  • Clínica: Fiebre, escalofríos, cefalea, mialgias, malestar y síntomas digestivos; la periodicidad clásica puede faltar. Anemia, trombocitopenia y esplenomegalia apoyan, pero no confirman; leucocitos pueden aumentar o disminuir.
  • Gravedad: Compromiso de conciencia, convulsiones, shock, edema pulmonar, acidosis, insuficiencia renal, anemia grave, hipoglicemia o sangrado exigen manejo hospitalario inmediato.
  • Parasitemia: Cuantificarla: CDC considera ≥5% un criterio de malaria grave. Los umbrales operativos varían entre guías; no esperar alcanzar una cifra si ya existe disfunción orgánica.

Diagnóstico urgente

  • Microscopía: Solicitar gota gruesa y frotis delgado de inmediato: la primera aumenta sensibilidad; el segundo permite identificar especie y estimar parasitemia.
  • Prueba rápida: Puede acelerar detección, pero se complementa con microscopía para especie, cuantificación y seguimiento. Si no hay capacidad diagnóstica, trasladar a un centro que la tenga.
  • Negativo inicial: Si persiste sospecha y la evaluación es por frotis, repetir cada 12-24 horas hasta completar tres series. No tranquilizarse por un único examen negativo.
  • PCR: Útil para confirmar especie o infección mixta; no retrasar tratamiento esperando una prueba de referencia. Serología no es apropiada para diagnosticar malaria aguda.
  • Evaluación asociada: Hemograma, glicemia, función renal y hepática, electrolitos y evaluación ácido-base según gravedad; medir diuresis y buscar coinfección cuando corresponda.

Imagen sugerida (nueva): comparación de gota gruesa y frotis delgado en malaria, destacando la diferente finalidad de cada preparación.

Malaria: confirmar sin demora.

Tratamiento según gravedad y especie

  • No complicada: Elegir combinación antimalárica eficaz según especie, procedencia, resistencia, embarazo y peso. Para falciparum se utilizan combinaciones basadas en artemisinina; evitar monoterapia con artemisinina.
  • Malaria grave adulta: Artesunato intravenoso 2,4 mg/kg a las 0, 12 y 24 horas, sin esperar confirmación de especie si la sospecha es alta; manejo hospitalario especializado.
  • Continuación intravenosa: Según CDC, continuar cada 24 horas si parasitemia sigue >1% o no tolera vía oral; máximo siete días intravenosos. Luego completar un esquema oral eficaz, no suspender tras tres dosis.
  • Pauta oral posterior: Completar un curso oral eficaz según especie, peso y resistencia. Como complemento internacional, CDC utiliza arteméter-lumefantrina durante cinco días -diez dosis- para falciparum; seguir íntegramente la pauta seleccionada.
  • Vivax y ovale: Además del tratamiento sanguíneo, valorar cura radical de hipnozoítos con primaquina o tafenoquina tras cuantificar G6PD; están contraindicadas en embarazo y tienen restricciones de edad y lactancia.
  • Seguimiento: Controlar parasitemia y respuesta; después de artesunato vigilar hemólisis tardía durante cuatro semanas. Ante recaída, revisar especie, resistencia, adherencia y tratamiento de hipnozoítos.
Dos objetivos del tratamiento antimalárico.

Prevención del viajero

  • Quimioprofilaxis: Seleccionar según destino y contraindicaciones: atovacuona-proguanil, doxiciclina o mefloquina; tafenoquina solo en adultos seleccionados con G6PD normal. Atovacuona sola no constituye el esquema habitual.
  • Protección: Repelentes, mosquiteros y ropa adecuada complementan la profilaxis. Ninguna pauta ofrece protección absoluta: fiebre posterior al viaje siempre requiere evaluación.

Claves EUNACOM

  • Fiebre en viajero: malaria se descarta con urgencia, no por calendario rígido.
  • Malaria grave requiere artesunato y completar después un esquema oral.

Referencias: 156, 157, 158, 159, 160. Bibliografía al final.

9.3. Fiebre tifoidea y paratifoidea

Fiebre entérica: sospecha epidemiológica

  • Agentes: Salmonella enterica serotipos Typhi y Paratyphi A, B o C; transmisión fecal-oral desde personas infectadas o portadoras, mediante agua o alimentos contaminados.
  • Clínica: Fiebre sostenida, cefalea, compromiso general, dolor abdominal, constipación o diarrea y posible hepatoesplenomegalia. El antecedente de viaje, saneamiento y alimentos orienta el riesgo.
  • Pistas clásicas: Bradicardia relativa, roséolas del tronco y leucopenia pueden aparecer, pero no son sensibles ni obligatorias. La ausencia de diarrea no descarta fiebre tifoidea.
  • Gravedad: Alteración de conciencia, shock, hemorragia digestiva o signos peritoneales sugieren complicaciones; la perforación ileal exige cirugía urgente.

Cultivos y decisiones terapéuticas

  • Confirmación: Obtener hemocultivos y antibiograma; una muestra negativa no excluye y pueden requerirse varias. El coprocultivo aporta según fase, especialmente para eliminación fecal y portación.
  • Médula ósea: Su cultivo puede ser más sensible y mantenerse positivo tras antibióticos, pero es invasivo y no constituye el examen inicial de rutina.
  • Evitar Widal: Las aglutinaciones y otras serologías no confirman de manera fiable infección aguda. Descartar malaria en un viajero febril con exposición compatible.
  • Elección antibiótica: Depende del país de adquisición, gravedad y susceptibilidad. Ceftriaxona o azitromicina son opciones frecuentes; no usar ciprofloxacino empírico como regla universal.
  • Resistencia: Existen cepas resistentes a ceftriaxona y multirresistentes extensas, particularmente vinculadas a determinados viajes. Casos graves o sospecha de resistencia requieren infectología y posible carbapenémico.
  • Ejemplo oral adulto: MSF contempla azitromicina oral 1 g el primer día y luego 500 mg/día hasta completar siete días, en enfermedad no complicada y susceptible.
  • Hospitalización: En cuadros graves, MSF contempla ceftriaxona intravenosa 2 g/día, ajustable a gravedad, antes del cambio oral; duración y esquema se individualizan por susceptibilidad, evolución y complicaciones.
Fiebre entérica: cultivo y resistencia.

Respuesta, portación y prevención

  • Vigilancia: La fiebre puede tardar 4-5 días en ceder con terapia eficaz. Persistencia o empeoramiento obliga a revisar resistencia, adherencia, absceso u otra complicación.
  • Soporte: Corregir deshidratación, vigilar sangrado y abdomen; peritonitis o hemorragia significativa requieren manejo hospitalario, control del foco y soporte intensivo según necesidad.
  • Portación: Puede persistir excreción fecal prolongada, especialmente con enfermedad vesicular; coordinar estudio y tratamiento con infectología y salud pública, considerando manipulación de alimentos.
  • Prevención: Agua segura, lavado de manos, saneamiento y alimentos bien cocidos. La vacunación antitifoidea se valora según viaje o programa; no protege de Paratyphi.
  • Diferencia: La salmonelosis no tifoidea suele causar gastroenteritis autolimitada; antibióticos se reservan para enfermedad invasora, grave o huéspedes de riesgo, no para toda diarrea.

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  • Fiebre entérica puede cursar sin diarrea.
  • Cultivo y resistencia importan más que la bradicardia relativa o Widal.

Referencias: 161, 162, 163. Bibliografía al final.

9.4. Brucelosis

Exposición y presentación

  • Reservorio: Brucella se adquiere por lácteos no pasteurizados, contacto ocupacional con animales o tejidos y aerosoles; preguntar por ganadería, mataderos, laboratorio y viajes.
  • Clínica: Fiebre persistente u ondulante, sudoración, astenia, artralgias y hepatoesplenomegalia. Una curva febril no es suficiente para confirmar el diagnóstico.
  • Focos: Compromiso osteoarticular, sacroileítis o espondilitis son frecuentes; buscar endocarditis, neurobrucelosis y compromiso genitourinario cuando la clínica lo sugiera.
  • Alarmas: Soplo nuevo, insuficiencia cardíaca, déficit neurológico o dolor vertebral focal intenso requieren estudio dirigido y tratamiento especializado.
Brucelosis: exposición y foco.

Diagnóstico y bioseguridad

  • Cultivos: Obtener hemocultivos, idealmente antes de antibióticos. Avisar explícitamente al laboratorio la sospecha de Brucella por el riesgo de transmisión por aerosoles.
  • Serología: Interpretar títulos, seroconversión y antecedentes epidemiológicos en conjunto; los ensayos habituales no detectan de manera fiable todas las especies o cepas, como B. canis o RB51.
  • Foco localizado: Solicitar imágenes, ecocardiografía o estudio del sistema nervioso según síntomas; evitar un panel indiscriminado. Dolor vertebral persistente exige descartar espondilitis.
  • Diagnóstico diferencial: Considerar tuberculosis, endocarditis, fiebre entérica y enfermedades inflamatorias o neoplásicas si el síndrome es prolongado.

Tratamiento combinado y seguimiento

  • Adulto no gestante: En enfermedad no complicada, pauta de referencia: doxiciclina oral 100 mg cada 12 horas más rifampicina oral 600-900 mg/día, durante al menos seis semanas.
  • No monoterapia: Doxiciclina sola favorece recaídas; la elección de combinación considera especie, foco y tolerancia. Brucella abortus RB51 es resistente a rifampicina.
  • Complicaciones: Endocarditis, neurobrucelosis y enfermedad osteoarticular pueden necesitar combinaciones diferentes, mayor duración y eventualmente cirugía; no aplicarles automáticamente seis semanas de tratamiento oral.
  • Niñez y embarazo: Requieren esquema individualizado por especialista; no extrapolar la pauta adulta de doxiciclina ni considerar cualquier alternativa segura durante toda la gestación.
  • Controles: Vigilar respuesta, función hepática, interacciones de rifampicina, efectos gastrointestinales y fotosensibilidad por doxiciclina; reevaluar recaída o persistencia febril en busca de un foco.
  • Prevención: Pasteurización, protección ocupacional y medidas de laboratorio. La profilaxis de una exposición de laboratorio es distinta del tratamiento de enfermedad confirmada.

Claves EUNACOM

  • Fiebre más lácteos no pasteurizados: preguntar por brucelosis.
  • Avisar al laboratorio y tratar con combinación, no doxiciclina sola.

Referencias: 164, 165. Bibliografía al final.

9.5. Ántrax

Dos enfermedades que comparten un nombre

Aspecto Carbunco estafilocócico Carbunco por B. anthracis
Lesión Furúnculos confluyentes, dolorosos y purulentos; múltiples orificios de drenaje. Pápula o vesícula que evoluciona a escara negra, a menudo indolora, con edema importante.
Contexto S. aureus; folículos pilosos, diabetes u otros factores del huésped. Exposición a animales, pieles, productos contaminados o evento epidemiológico relevante.
Conducta Drenaje cuando está indicado; antibiótico según gravedad y riesgo. Avisar a autoridad y laboratorio; tratamiento específico, sin incisión rutinaria de la escara.
«Ántrax»: distinguir la lesión.

Carbunco o conglomerado de furúnculos

  • Manejo: Drenar colección cuando corresponda y cultivar pus en cuadros relevantes; añadir antibiótico activo frente a S. aureus según extensión, repercusión sistémica, defensas y epidemiología de MRSA.
  • Vía y gravedad: No todo carbunco requiere antibiótico intravenoso. Toxicidad sistémica, progresión rápida, inmunodepresión o sospecha de infección profunda cambian la indicación de hospitalización.

Ántrax por Bacillus anthracis

  • Formas clínicas: Además de cutánea, puede producir enfermedad inhalatoria, digestiva o sistémica con meningitis. Edema cervical, disnea, shock o síntomas neurológicos son alarmas.
  • Diagnóstico seguro: Tomar muestras de lesión y hemocultivos según clínica, coordinados con laboratorio de referencia; advertir sospecha para bioseguridad. No manipular ni enviar como muestra rutinaria sin aviso.
  • Cutáneo no complicado: CDC contempla en adulto no gestante sin sospecha de meningitis doxiciclina oral 100 mg cada 12 horas o ciprofloxacino 500 mg cada 12 horas, durante 7-10 días.
  • Exposición por aerosoles: Puede requerir profilaxis prolongada y vacunación además del tratamiento; no extrapolar 7-10 días a una exposición inhalatoria o evento deliberado.
  • Sistémico: Requiere hospitalización, combinaciones intravenosas, evaluación de meningitis y consideración de antitoxina con expertos; no tratar con una pauta oral de lesión cutánea simple.

Claves EUNACOM

  • Dolor y pus orientan a carbunco estafilocócico; escara indolora y edema sugieren B. anthracis.
  • El drenaje del furúnculo no equivale al manejo de la escara por ántrax.

Referencias: 6, 166. Bibliografía al final.

9.6. Hantavirus, leptospirosis, enfermedad de Lyme y Chagas

Hantavirus: reconocer y trasladar temprano

  • Chile: El virus Andes se asocia al ratón de cola larga, Oligoryzomys longicaudatus. Se adquiere principalmente por aerosoles de excretas de roedores; Andes también puede transmitirse entre personas.
  • Sospecha: Tras exposición rural o a espacios con roedores, fiebre, cefalea, mialgias y síntomas digestivos pueden preceder en pocos días a compromiso cardiopulmonar acelerado.
  • Pistas de laboratorio: Trombocitopenia, hemoconcentración y leucocitosis con desviación izquierda o inmunoblastos apoyan sospecha; buscar antecedente de exposición en las semanas previas.
  • Incubación: ISP describe habitualmente una a tres semanas, con rango de tres a cuarenta y cinco días; una exposición anterior a dos o tres semanas todavía puede ser relevante.
  • Confirmación: Serología IgM y/o pruebas moleculares coordinadas con red e ISP. No esperar confirmación para traslado si sospecha clínica y signos de gravedad.
  • Conducta: Derivación precoz a centro con cuidados intensivos y eventual ECMO; oxigenación, perfusión y fluidos cuidadosamente titulados por fuga capilar. Evitar grandes cargas indiscriminadas.
  • Tratamiento y prevención: No existe antiviral rutinario de eficacia establecida para síndrome cardiopulmonar; ventilar y limpiar de forma segura, evitar aerosolizar excretas y aplicar precauciones indicadas por la autoridad.
Sospecha de hantavirus: anticipar deterioro.

Leptospirosis: fiebre, conjuntivas y riñón

  • Exposición: Leptospira penetra por piel lesionada o mucosas tras contacto con agua o suelo contaminados con orina animal; riesgo con inundaciones, actividades acuáticas y exposición ocupacional.
  • Clínica: Fiebre, cefalea, mialgia intensa -especialmente pantorrillas- y sufusión conjuntival; puede causar meningitis aséptica o uveítis. No atribuirla principalmente al consumo de queso.
  • Gravedad: Síndrome de Weil: ictericia y lesión renal, con posible hemorragia; hemorragia pulmonar, shock o disfunción orgánica requieren hospitalización urgente.
  • Pruebas: PCR en sangre durante la primera semana y en orina después según fase; serología IgM/MAT y muestras pareadas cuando corresponda. Una serología inicial negativa no la excluye.
  • Tratamiento adulto leve: Doxiciclina oral 100 mg cada doce horas por siete días, si no hay contraindicación; embarazo y niños requieren selección propia.
  • Alternativas leves: Azitromicina o amoxicilina son opciones según huésped y contraindicaciones; no utilizar una pauta oral de enfermedad leve para un cuadro con disfunción orgánica.
  • Enfermedad grave: Ceftriaxona intravenosa 1 g/día o penicilina G intravenosa según protocolo, además de soporte renal/respiratorio. Iniciar ante sospecha fundada sin esperar confirmación.
Leptospirosis: exposición y daño orgánico.

Enfermedad de Lyme: exposición y estadio

  • Contexto: Borrelia transmitida por garrapatas Ixodes en áreas de riesgo; preguntar viaje y exposición. No considerar cualquier eritema tras picadura como Lyme.
  • Eritema migrans: Lesión expansiva compatible tras exposición apropiada permite diagnóstico clínico temprano; la serología puede ser negativa y no debe retrasar tratamiento de una lesión típica.
  • Diseminación: Parálisis facial, meningitis/radiculitis, carditis con bloqueo auriculoventricular o artritis requieren evaluación específica; síncope o bloqueo importante pueden exigir hospitalización.
  • Confirmación tardía: Serología mediante algoritmo validado de dos etapas; interpretar según fase y probabilidad previa. Anticuerpos persistentes no prueban infección activa ni fracaso.
  • Tratamiento de eritema migrans adulto: IDSA recomienda doxiciclina oral 100 mg cada doce horas por diez días, o alternativas como amoxicilina oral 500 mg cada ocho horas por catorce días.
  • Otros estadios: Neuroborreliosis, carditis y artritis requieren pauta propia según manifestación; no aplicar diez días de doxiciclina a todas las formas ni prolongar antibióticos sin indicación.

Chagas: fase aguda y enfermedad crónica

  • Transmisión: Trypanosoma cruzi: contaminación con heces de triatominos, transmisión congénita, oral, transfusional o por trasplante. La vinchuca es el vector clásico; preguntar residencia rural histórica y viviendas de adobe, aun después de migrar.
  • Fase aguda: Fiebre, chagoma de inoculación o signo de Romaña -edema palpebral unilateral-; puede haber miocarditis. Muchos casos no presentan estos signos clásicos.
  • Fase crónica: Puede ser indeterminada o producir miocardiopatía, arritmias, trastornos de conducción, megaesófago y megacolon; valorar síntomas cardíacos y digestivos.
  • Diagnóstico agudo: Parasitología directa y pruebas moleculares tienen utilidad con parasitemia elevada; PCR también apoya estudio congénito y reactivación en protocolos específicos.
  • Diagnóstico crónico: Requiere dos pruebas serológicas de principios o antígenos distintos; discordancia necesita resolución con ensayo adicional. PCR negativa no excluye infección crónica.
  • Tratamiento: Benznidazol o nifurtimox, especialmente en enfermedad aguda, congénita o reactivada; decidir enfermedad crónica según edad, estadio, beneficios y toxicidad con equipo experto.
  • Límites: Tratamiento antiparasitario no revierte por sí solo una cardiopatía avanzada; embarazo exige manejo específico y no iniciar estos fármacos como pauta rutinaria. Mantener seguimiento cardíaco y digestivo.
Chagas: la fase cambia la prueba.

Claves EUNACOM

  • Hantavirus sospechoso: traslado temprano y fluidos prudentes.
  • Leptospirosis: exposición a orina animal, mialgia de pantorrillas y sufusión conjuntival.
  • Chagas crónico se confirma con dos serologías diferentes.

Referencias: 167, 168, 169, 170, 171, 172, 173, 174. Bibliografía al final.

9.7. Loxoscelismo y latrodectismo

Evaluar el accidente sin asumir benignidad

  • Contexto: En Chile son relevantes Loxosceles laeta y Latrodectus spp. Una lesión atribuida a picadura también puede ser infección, vasculitis u otra dermatosis.
  • Primeros pasos: Evaluar vía aérea, respiración, circulación y anafilaxia; limpiar zona, analgesia y compresas frías protegidas. No hacer torniquetes, incisiones, succión ni aplicar calor.
  • Identificación: Fotografía o ejemplar obtenido sin riesgo pueden ayudar; no exigir capturar la araña ni manipularla para iniciar evaluación.
  • Prevención: Sacudir ropa/calzado, reducir escondites y usar protección al mover objetos. Otras picaduras también pueden causar anafilaxia: no considerarlas inocuas por ocurrir en Chile.

Loxoscelismo cutáneo y compromiso sistémico

  • Local: Dolor, edema y placa livedoide de evolución variable; puede progresar a necrosis. No toda lesión necrótica es loxoscelismo ni la necrosis aparece inmediatamente.
  • Visceral: Hemólisis intravascular, hemoglobinuria, lesión renal y coagulopatía pueden presentarse. Fiebre, ictericia, orina oscura, palidez o decaimiento significativo son alarmas.
  • Evaluación: Hemograma y seguimiento de hemoglobina, creatinina, orina y marcadores de hemólisis según sospecha; añadir coagulación si gravedad. Hematuria aislada no demuestra forma visceral.
  • Vigilancia: Una evaluación inicial normal no excluye evolución posterior. Indicar reevaluación y consulta inmediata por síntomas sistémicos; hospitalizar si hay hemólisis, deterioro renal o mal estado general.

Imagen sugerida (nueva): secuencia clínica de una placa livedoide por loxoscelismo, con las zonas de edema y lesión cutánea señaladas.

Tratamiento según daño demostrado

  • Cutáneo: Cuidados de herida, analgesia y control de prurito; revisar vacunación antitetánica. Antibióticos solo ante infección bacteriana, no por necrosis estéril automáticamente.
  • Cirugía: Valorar lesiones extensas después de delimitar daño; evitar excisión precoz indiscriminada. Una infección necrosante sospechada constituye otro diagnóstico que sí exige cirugía urgente.
  • Sistémico: Soporte hospitalario/UCI, balance cuidadoso y tratamiento de hemólisis/complicaciones. La diálisis se indica por criterios de lesión renal/metabólicos, no por el nombre loxoscelismo.
  • Corticoides: La guía chilena de 2016 los incluye en ciertos esquemas; la evidencia clínica es limitada. Su uso requiere decisión experta, no constituye una indicación automática para toda mordedura.
  • Tratamientos específicos: Antiveneno, dapsona u otras medidas no deben improvisarse; consultar toxicología sobre evidencia, riesgos y disponibilidad. Ninguno reemplaza vigilancia de hemólisis y función renal.

Latrodectismo: dolor y síndrome autonómico

  • Patrón: Lesión local poco visible con dolor intenso, espasmos/rigidez muscular, sudoración, náuseas y debilidad; puede haber hipertensión o priapismo. Predomina neurotoxicidad, no necrosis extensa.
  • Manejo: Analgesia titulada y soporte, monitorizando signos vitales. Espasmos y manifestaciones sistémicas intensas requieren atención hospitalaria y tratamiento sintomático supervisado.
  • Antiveneno: Decisión según gravedad refractaria, especie, disponibilidad y toxicología; no se administra rutinariamente a toda mordedura ni se extrapolan dosis de productos extranjeros.
  • Alta: Solo con dolor controlado, estabilidad y capacidad de volver ante deterioro; la persistencia de síntomas exige reevaluar el diagnóstico y complicaciones.
Latrodectismo: reconocer la neurotoxicidad.

Claves EUNACOM

  • Placa livedoide con orina oscura obliga a buscar hemólisis.
  • Loxoscelismo puede evolucionar pese a estudios iniciales normales.
  • Latrodectismo produce dolor/espasmos y síntomas autonómicos.

Referencias: 175, 176, 177. Bibliografía al final.

10. Fuentes clínicas

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